7. Epílogo: Lentitud.

Había oscurecido.

El color anaranjado del atardecer había desaparecido, pero dio paso inmediato a la noche. En el firmamento se divisaban las primeras estrellas y esa, por siempre, luna menguante. Nagisa le miraba firme. Esa noche era tan hermosa como las otras. Debía asumir que le gustaba, extrañamente, que la luna siempre permaneciera en ese estado, pero de vez en cuando hasta a él le gustaría volver a ver esa cosa redonda en el cielo, brillando intensamente sobre las otras estrellas y planetas. La luna llena también era muy hermosa.

—¿Qué miras tanto? —Sintió un apretón en su mano, el más alto le había estado intentando llamar, pero Nagisa no respondía. Bastó solo un tironeó por parte de éste mismo para que el peliceleste reaccionara de nuevo.

— La luna. He de asumir que la extraño de vez en cuando. —Respondió pasivamente y luego le echó una mirada a Karma, quien le veía como si no entendiera lo que decía pero, al mismo, tiempo le devolvía una cálida sonrisa. Luego bajó su vista hasta sus brazos y se detuvo ahí. La mano de Karma, ligeramente más grande que la suya, le envolvía y brindaba calor. Era un gesto que Nagisa, nunca-jamás en su vida, esperó hacer con el más alto. Se sonrojó un poco al pensar en eso y más aún ante el vivo recuerdo del beso que hace tan solo unos minutos atrás se habían dado.

"K-Karma-kun y yo nos besamos." Pensó y una ligera inseguridad cruzó su mente.

—Eeeh, mira tú. Pensé que ibas imaginando una que otra cosa. —Su socarrona voz se hizo presente otra vez. Nagisa se frenó y Karma le observó. Algo había pasado. — ¿Ocurre algo?

—K-Karma-kun. Tengo una duda. — Se colocó firme. Estaba echo un manojo de nervios; enfrentar así al pelirrojo jamás estuvo entre sus planes. Bueno, quizás en un combate sí, pero nunca en una conversación tan incómoda como la que se tornaría ahora.

—Adelante. —Contestó el pelirrojo y, por inercia, soltó la mano de Nagisa y se las llevó a los bolsillos. Nagisa sintió el vientecillo entre sus dedos y asumió que había perdido su agarre.

— Éste, bueno... ¿Q-Qué somos exactamente? Digo, ahora mismo. — Obviamente por deducción él no podría decir que seguían siendo amigos, mucho menos mejores, entonces ¿Qué eran? — Los amigos no se besan porque sí.

Karma se quedó en su lugar, estupefacto. Por dentro, su mente se debatía si debía echarse a reír o contestar seriamente. Lo mejor sería lo segundo, no quería dañar al menor al echarse a reír. Se acercó a Nagisa, quien miraba inquieto al piso y le alzó el mentón. Le estaba obligando a verle.

— Pues, no sé qué seré yo para ti, pero dentro de mi cabeza yo asumí que ahora somos Novios. —Contestó como si nada. Su mirada era tan tranquila como la de siempre y sus labios, extrañamente, no estaban alzados en una sonrisa. Estaba siendo indiferente pero serio. — ¿Y tú, qué piensas?

Nagisa se sonrojó, más que por la cercanía, por sus palabras.

"Novios." Eso rebotó mil veces en su cabeza.

— Eeeh, yo... ¿Novios? —Preguntó.

— Sí. —Karma le miró impasible y movió su cabeza arriba-abajo para contestarle.

— ¿Tú y yo? —Nuevamente interrogó.

— No, yo y el Noria; lo amo tanto que le besé ¿Sabes?. — Quería darse el tan conocido facepalm, pero no lo hizo. En su exasperación, le miró algo molesto y dijo: — Nagisa, en serio. No puede ser tan difícil entender que tú eres el que me gusta y con quien quiero quiero salir. No por nada dimos prácticamente un voto de amor allá arriba. — Con amargura pronunció 'voto de amor' en serio, lo cursi no le iba para nada. — Además preguntaste "¿Qué somos?" Tú y yo, nadie más. Ahí tienes mi respuesta.

Nagisa asimiló, despacio, cada una de sus palabras ya por segunda vez en el día. Si no le decían que eran novios, él podría pasar mil y un días pensando que Karma seguía siendo su amigo. No es que fuera lento. Solo le gusta asegurarse de las cosas... O eso creía.

— Ah. — Respondió nervioso y miró a otra parte. Karma se percató y sonrió un poco. Así que así era verdaderamente su novio. Más tímido y nervioso de lo que parecía.

— Dame tu mano. —Nagisa aceptó y le tendió su mano.— Ya que veo que te cuesta entender ciertas cosas, lo diré así. Nagisa ¿Aceptaría usted, mi querida doncella, ser mi amante?

Los ojos dorados miraron firme los celestinos, los cuales, llenos de brillo quizás por la renacida emoción, le vieron sorprendidos. Nagisa rió un poco ante la actuación de Karma.

—No soy una doncella, Karma. Pero sí tu amante. — Recuperó toda valentía que había abandonado luego de haber bajado del noria y se acercó a Karma. No iba a besarlo, sí a abrazarlo.

Karma, sorprendido ante el gesto, se rascó un poco la mejilla y no pudo evitar pensar que Nagisa así, sí parecía una chica.

—Está bien, princesa. Ahora vámonos a casa, o la reina, tú madre, me matará por entregarle a su hija tan tarde. — Agarró la mano de Nagisa y se puso a marchar. El peliceleste, a su lado, gruñía con una sonrisa.

— ¡No soy una princesa, Karma!

— Está bien, señorita.

— ¡Karma!

—¿Sí, mi dama? —Karma le miró divertido.

— ...Eres un estúpido.

— Posiblemente, Madám. Pero le recuerdo que usted me ama aun siendo así.

Nagisa se sonrojó y calló. Fue entonces cuando recordó algo bastante importante.

— Ne, Karma. ¿Cuándo me entregarás mi Poster de Sonic Ninja?

Karma tragó. Nunca esperó que Nagisa realmente se acordara del trato que tenían, pues hasta a él se le había olvidado. En eso, se le ocurrió algo. Miró a Nagisa con una sonrisa y sentenció:

—Cuando no haya nadie en mi casa, ve a mi cuarto y sácalo. Ahora sí logras huir de ahí sin ningún daño físico o mental, te daré otro más una sorpresa. —Eran evidentes cuales eran sus intenciones. Ante esto Nagisa sintió escalofríos. Estaba empezando a renunciar al poster que, sinceramente, ya no importaba tanto.

Pues al fin tenía todo lo que quería.

Y solo le había costado unas cuantas palabras.

Fin.

Pueeees, me tardé siglos en escribir un epílogo.
Y dios, creo que ni parece uno. Más, no importa (?) Mientras le guste a ustedes mi corazón estará feliz. Gracias por los constantes ánimos que mandaron, que sin ellos yo no hubiera avanzado nada. También gracias a las críticas y todo eso. Ems, pues por fin subiré más cosas ya que al fin salí de vacaciones. Pero aun con esto mi vida no está libre de responsabilidades. Así que si escribo otro fic y me tardo siglos en subir caps, ya saben por qué es.

No había podido escribir el epílogo porque, por diooos santo. El manga hundió mi ship más abajo que el titanic y eso me destroza. No daré spoilers. Pero quizás suba un fic en referencia al Arco actual del manga. Sin más que decir, me despido y mando besos. ¡BYES!
Psa.
Se me cortó el internet por tres días, así que escribí dos fics en mi aburrimiento. Pero no sé si publicarlos. Creo que subiré el capítulo uno de cada uno (pues sí, les haré continuación según lo que pase) y si veo que son bien recibido, los continuaré. Uno es del Kingdom Hearts y el Otro de Ansatsu. Y bueno eso, byes again.