Quiero agradecer a the-creme-de-la-crop,Annie, girlschmidthow23, lectoranonimo, LenaPhoenix, FeelKoganJarlos, rusherke56, LostInJarlos, TheCandyRusher por tomarse la molestia que escribir un review (: los quiero mucho.


5. WE NEED TO KNOW

Logan seguía mirando su móvil con las fotografías de El Buitre, estudiando detalladamente el mecanismo de sus alas. Aumentaba ciertos puntos estratégicos de la imagen para detectar el secreto acerca del control de las mismas. Aparentemente podían regenerarse si perdían una "pluma-cuchilla" y eso le era completamente extraño. Había tantas preguntas en su cabeza que no podía responderlas todas. Decidió imprimir cada fotografía que había conseguido para estudiarlas con más detenimiento y así poder señalar alguna anomalía o algo por el estilo.

Hola, señora Mitchell, ¿está Logan en casa? –Preguntó Kendall desde la puerta principal.

Por supuesto, entra Kendall –Logan decidió prestar atención, dejando las fotografías sobre su cama. No se inmutó, ya que probablemente Joanna lo conduciría hasta su cuarto–. ¡Logan, cariño, tienes visita! –Logan se levantó y salió de su cuarto. Se asomó desde la barandilla de las escaleras y sonrió hacia su novio.

–Con su permiso, señora Mitchell –comentó Kendall mientras subía las escaleras y picoteaba los labios de Logan. El moreno entrelazó su mano con la de su novio y lo jaló hasta su habitación. Cerró la puerta tras ellos y rápidamente se acercó hasta su cama, sentándose con sus mierdas cruzadas. Kendall hizo lo mismo, aunque lo rodeó con un brazo.

Logan tomó las fotografías y sé las tendió a Kendall.

–No he podido descubrir nada de este enemigo. Las alas claramente son mecánicas pero… no tengo la menor idea de cómo las controla. –Explicó Logan mientras Kendall veía las fotografías–. Ken… sé que no te gustará lo que te voy a decir a continuación y espero que…

–No, ni lo pienses –farfulló Kendall.

–No he terminado de hablar, ¡es injusto!

Kendall lo miró fijamente a los ojos. Entrecerró los párpados para predecir qué era lo que suponía Logan.

–Necesitamos fotografías de las alas, mucho más claras. Y tú eres bueno con la cámara, así que quizá podrías… –sugirió Logan. Kendall sonrió y asintió. Besó la mejilla de Logan y este se sonrojó.

–Solamente me negaba a ponerte en peligro, es todo.

–¿Ha habido movimientos del Buitre estos últimos días? –Preguntó Logan mientras acaricia el pecho de Kendall con las yemas de sus dedos.

–Robó a una joyería y a unos cuantos civiles en la Quinta Avenida. Nadie lo vio, e incluso las cámaras de vigilancia dentro del local se desactivaron durante el robo. Es sigiloso, rápido e inteligente.

–Te está provocando –comentó Logan–. Ya sé que me dirás que necesitamos muchas cosas, pero lo primordial es conocer su ubicación. Quizá… un rastreador.

–Hey –Kendall le dio un apretujón por los hombros a Logan–, no es tan mala idea. ¿Sabes algo? Me gusta tenerte a mi lado en todos los aspectos.

–¿En todos? –Arqueó una ceja.

–Bueno, en el combate no. –Logan rio a carcajadas.

–Lo sabía –el moreno suspiró y se recostó en el regazo de su novio, estirando sus piernas sobre la cama–. Yo me encargaré de conseguir el rastreador.

–¿Cómo? –Preguntó Kendall, acariciando el negro cabello entre sus dedos.

Logan se puso de pie y comenzó a rebuscar entre sus cajones. Kendall se limitó a observar puesto que desconocía las intenciones de Logan. Tardó no más de cinco minutos en encontrar lo que buscaba. Era un diminuto círculo que parecía imán, también extrajo un móvil y las agitó en dirección a Kendall.

–Un rastreador diminuto. La policía trabajaba en ello pero este fue un "error", si lo podemos llamar así. Mi padre me lo obsequió y con el paso de los años pude repararlo y aumentar su poder y distancia –Logan agitó su cabeza a ambos lados–. Es una clase de botón ya que al activarlo se convierte en un imán poderoso que se adhiere a cualquier metal. Nos será útil si consigues que el rastreador se adhiera a la espalda del mecanismo de las alas, en un lugar donde no se mueva y pase inadvertido.

Le entregó los aparatos a Kendall.

–Cuando actives el rastreador, el móvil se encenderá y triangulará la posición del mismo.

–Wow, no sabía que había hecho tal cosa –comentó Kendall sorprendido.

–Tu eres más inteligente en esta clase de cosas, quizá podrías hacerle unas mejoras al rastreador.

–Lo haré. Nos será más fácil conocer los movimientos del Buitre desde nuestros celulares.

–Tú piensas en grande, Knight –Logan le besó la frente. Después tomó la cara de Kendall entre sus manos y juntaron sus labios. Kendall tomó el control sobre el beso, adquiriendo un ritmo lento para que pudiesen disfrutar la sensación del cariñoso beso. Logan se sentó a horcajadas de Kendall y el rubio puso a un lado ambos aparatos. Poco a poco se acostó, sin detener el beso en ningún momento.

¡Logan! –Gritó su madre. Detuvieron el beso y abrieron los ojos, poniéndolos como un par de platos.

Logan masculló y se levantó rápidamente. Segundos después la puerta de la habitación se abrió. Joanna observó a ambos ya que se comportaban tan extraño.

–Quería preguntarle a Kendall si le gustaría quedarse a cenar.

–Oh, muchas gracias señora Mitchell, pero quizá la próxima vez. Debo hacer algunos pendientes que no he podido resolver.

–Bueno, espero que puedas quedarte algún otro día.

–No te preocupes –comentó la mujer.

–Será mejor que me vaya –Joanna se retiró para dejarlos a solas. Kendall se levantó y besó con fuerza a su novio–. Tengo un Buitre que cazar –Logan sonrió.

–Se cuidadoso.

–¿Con quién crees que hablas? –Alardeó el rubio. Logan rodó los ojos y le lanzó una almohada. Sin embargo la esquivó.

–Eso es injusto sino puedo pegarte con la almohada. Ya no es divertido.

–Oh, vamos, Logie…

–No, andando chico insecto, ve a cuidar las calles de Manhattan.

Kendall arrugó la nariz y se despidió nuevamente de Logan. Salió de la casa de Logan y rápidamente entró a la suya por su mochila y algunos artefactos que necesitaba para configurar el rastreador con sus preferencias.


Kendall estaba sentado al borde de la cima de un edificio del centro de New York, trabajando con el rastreador para poder configurarlo. Cuando por fin consiguió enlazar el rastreador con su móvil y el de Logan, llamó a su novio y no tardó mucho en que este respondiese a la llamada.

Kendall, ¿qué ocurre?

–¿No me vas a saludar, Logie? –Preguntó en son de broma. Consiguió que su novio riese a través de la línea.

–Hola, Kindle… ¿ahora me dirás que ocurre?

–Sí. Pude enlazar la ubicación del rastreador a nuestros móviles. Así que… es cuestión de minutos tendrás una aplicación.

Un momento, ¿hackeaste mi móvil?

–¿Qué? Debía hacerlo.

Kendall

–Juro que no vi nada más que tu álbum de fotos

–¡¿Qué?!

Kendall rio a carcajadas.

–Veo que te gusta tenerme en tu álbum.

Kendall Donald Knight…

Su momento fue interrumpido por un estruendoso grito que gracias al sentido arácnido de Kendall pudo escuchar. El rubio se mantuvo en silencio, concentrado para detectar de dónde provenía el grito de la mujer.

–Debo irme, babe –Kendall terminó la llamada y guardó el móvil en su mochila. La dejó allí mismo y saltó del edificio, comenzando a columpiarse entre las calles hasta llegar a su destino.

Se detuvo en la pared de un edificio y divisó al Buitre, quien tenía a una mujer por el cuello mientras en su otra mano sostenía una bolsa de dinero. Kendall sacó el rastreador y apuntó hacia la espalda del buitre, en un punto donde no pudiese ser detectado o que tuvieses mucho movimiento. Tenía en claro que no podía arrojarlo a una ala, ya que podría estropearse por las afiladas cuchillas que las conformaban. Lo presionó con sus dedos como é inmediatamente sintió el poder de atracción que contenía el rastreador. Con fuerza, lo arrojó a un punto en la espalda baja del Buitre y hasta estar seguro que se había quedado firme, se columpió hasta él y rescató a la mujer que estaba quedándose sin oxígeno en sus pulmones. La dejó sobre la acera si se volvió hacia el Buitre.

–¡Hey, pajarraco!

–¡TÚ! –Rugió Griffin y se abalanzó contra el arácnido. Kendall dio una pirueta junto con un gran salto. Lanzó una telaraña hacia un muro pero el hombre lo agarró por el tobillo, impidiendo que pudiese escapar. Lo haló con fuerza y fue el quien comenzó a volar, teniendo al Hombre Araña de cabeza.

–¡Suéltame, perico! –Gritó Kendall con exasperación, intentando liberar el agarre del hombre. Maldijo para sí puesto que no conseguiría las fotos que Logan le había pedido, a menos que…

Le lanzó una esfera de telarañas a la cara e hizo que confundiese su visión. Lo soltó y Kendall cayó, sin embargo comenzó a correr por la calle.

–¿Alguien tiene una cámara? –Preguntaba mientras corría a gran velocidad, miró hacia el cielo y vio cómo su enemigo volaba sobre él. Maldijo por lo bajo, comenzando a correr y abrirse paso entre la gente.

Un muchacho le respondió que tenía una cámara, así que se la lanzó y Kendall dio un salto para atraparla. Comenzó a tomar fotografías del enemigo, sobretodo de sus alas, mientras esquivaba los golpes que este le lanzaba.

–Fallaste –se burló, tomando fotografía. El enemigo apretó la mandíbula y rugió. Lanzó otro golpe, sin embargo Kendall le lanzó una re de hizo que su brazo quedase pegado a un muro–. Eres lento, pajarito.

Fue entonces cuando una cuchilla salió volando de una de sus alas e hizo un corte en el antebrazo de Kendall. La cámara cayó pero le lanzó una red con el brazo que no estaba herido y a centímetros de la acera, la cámara no se movió más. Sujetó la red a un tubo sobresaliente del edificio y de repente, sintió como el Buitre lo jaló hacia atrás con una fuerza increíble y Kendall sólo sintió como traspasó una capa metálica y el agua cayendo por su cuerpo. Estaba en un tanque de agua cuando apreció como se alejaba el Buitre.

Se reincorporó con dificultad y saltó del edificio para recuperar la cámara. El chico que se la había prestado seguía de pie al otro lado de la acerca. Cuando se la entregó, el muchacho extrajo la memoria y se la entregó al arácnido.

–Gracias, amigo –comentó Kendall pasando su mano por detrás de su cabeza, tratando de aliviar el dolor pasajero. Se alejó lo más rápido posible hasta recuperar su mochila en aquel edificio donde la había dejado, cambió a su ropa cotidiana, guardando el traje en la mochila y se dirigió a su casa.


Logan leía el último libro que había adquirido cuando escuchó un golpe a su ventana. Ya había anochecido y las luces de su casa estaban apagadas a su totalidad, excepto la pequeña lámpara de la mesita de noche que utilizaba al leer. Salió de su cama y se acercó hasta su ventada, abrió las cortinas y dio un sobresalto al ver a Kendall allí. Abrió la ventana y le permitió la entrada. Le vio la cara amoratada y una venda alrededor de su antebrazo izquierdo.

–Oh por… –se cubrió la boca con ambas manos para no gritar. Kendall sonrió arrugando la nariz cuando se sentó sobre la cama y extrajo de su bolsillo la memoria de la cámara fotográfica.

–Las conseguí –Logan torció los labios y le dio un pequeño empujón al rubio–. ¡Me tenías preocupado! –Exclamó casi en susurro.

–Lo siento –comentó Kendall encogiéndose de hombros–. Pero el Buitre tenía a un rehén.

Logan suspiró y le arrebató la memoria.

–Quédate aquí, iré por hielo –le dijo Logan–. Enciende el computador para estudiar las imágenes, es una orden. Y no hagas ruido, ya es tarde.

–Pero no es tan noche… son las 10:45 p.m.

–Para mis padres lo es –Logan salió de la habitación caminando sobre las puntas de sus pies para provocar el menor ruido posible. Al llegar a la cocina, abrió la nevera y sacó una compresa fría. Regresó hasta su habitación y sé la puso a Kendall sobre un moretón que tenía en la frente.

Kendall se quejó por un instante pero no dejó de prestar atención al computador.

–A un lado, Knight –le ordenó Logan. Kendall se levantó de la silla frente al escritorio y se recostó sobre la cama, presionando la compresa fría sobre su moretón. Gimió ante la sensación de alivio.

Logan comenzó a estudiar las fotografías a detalle, y extrajo su móvil para triangular la posición de rastreador.

–Bien, al parecer nuestro enemigo se encuentra en unas bodegas abandonadas a fuera de la ciudad. No se mueve en absoluto –confirmó Logan y después volvió su atención a las imágenes.

Entonces encontró algo sumamente importante en el mecanismo de las alas.

–¡Encontré algo! –Exclamó con voz baja hacia Kendall. Acercó el punto de la imagen. Kendall se acercó e intentó buscar lo que su novio había encontrado.

–Y… ¿qué es? –Preguntó Kendall.

–Allí –señaló Logan con el dedo, tocando la pantalla. Fijó su mirada y lo descubrió. Era una especie de chip que estaba inyectado en la piel del enemigo–. Ahora lo comprendo todo. Puede controlar las alas tal y como le plazca puesto que ese chip esta inyectado, o semi-inyectado, a su sistema nervioso. Sin embargo, el traje que utiliza está directamente relacionado con las alas. En cuanto viste el traje, al parecer ese chip se le inyecta a su cuello y permite mover el traje.

–¿Cómo lo sabes?

–Estudiaré medicina, duh. Como sea, esta tecnología es avanzada y peligrosa. No puedo asegurar que conozco sus límites, porque no es así. Pero si pudiésemos hacer un artefacto que desactive el sistema de las alas… podrías vencerlo.

–Me encargaré de eso –admitió Kendall, besando a su novio con fuerza–. Ay, ¿en que nos quedamos?

Logan arqueó una ceja.

–Creo que yo estaba sobre ti… besándote –comentó Logan y observó la sonrisa pícara del rubio.

Llegó a la bodega donde se ocultaba e inmediatamente se quitó el traje. El chip inyectado se extrajo por si sólo conforme el traje lo liberada. Hizo una mueca al sentir la aguja salir de su piel pero ya no se quejaba como la primera vez. Se vistió con ropa cómoda y dejó las alas mecánicas en un ataúd de cristal.

Se sentó frente al escritorio y ocultó su cara entre sus manos.

«–Debes acabar con el Hombre Araña, ¡CUESTE LO QUE CUESTE! ¡Por algo te liberé, Arthur! –Exclamó Dak Zevon a través de la línea–. Sino cumples tu misión, ¡regresarás a esa maldita prisión hasta que mueras! ¿Entendido? Me voy, debo regresar a mi celda. Recuerda, destrúyelo.»

Abrió su computador y presionó un botón para escanear el daño de las alas mecánicas. Una voz femenina surgió y señaló que el escaneo comenzaba.

Un mensaje que parpadeaba apareció en el monitor de su computador.

Objeto Anómalo No Identificado en el Mecanismo de las Alas

Griffin se puso de pie y rebuscó en las alas. Encontró el objeto y al estudiarlo, comprobó que era un rastreador. Sonrió y se lo quitó al traje. Al estudiarlo en el computador, encontró una firma del creador. "Logan Mitchell"

Buscó el nombre en la red y apareció el perfil del muchacho.

–Tú no puedes ser el Hombre Araña… no tienes su altura ni mucho menos su complexión –comentó para sí conforme veía más fotografías de Logan. Entonces recordó al muchacho que había tomado fotografías de él durante su primer encuentro con el arácnido–. A menos que seas alguien muy importante para Spidey… –sonrió maliciosamente ante su plan.


Logan cruzó la calle para llegar a la tienda de Café donde siempre se reunía con su mejor amiga, Camille. Esta vez, usó sus cinco sentidos para hacerlo. Al entrar al local, su amiga ya había pedido sus favoritos. Le dio un abrazo y se sentó con ella en la misma mesa.

–Y, ¿cómo van las cosas con tu novio el completamente desconocido para Camille? –Preguntó la muchacha.

–Muy bien, bastante bien podría decir.

–¡Yo sólo quiero conocerlo! –Camille hizo pucheros.

–Es mío. Además, te he mostrado fotos cada semana desde que se convirtió en mi vecino.

–Pero no es lo mismo –se quejó Camille. Le dio el último sorbo a su café y se levantó–. Lo siento, debo irme… tengo una reunión familiar y si no asisto, mi abuela me mata.

Logan rio.

–Andando, ve. Supongo que también debería irme –se despidieron y Logan detuvo a su amiga–. ¿Cuánto te debo?

–Ya me lo pagarás después, Logan –dijo sonriente, saliendo del local.

Logan cruzó la calle con precaución y se encaminó a la estación del subterráneo. Compró un pasaje y recibió una llamada de su novio en el momento que bajaba las escaleras.

–Hola, chico insecto –saludó Logan. Sostenía su bebida caliente en una mano y el celular con la otra, y su mochila colgada a su espalda.

Ey, no me llames así.

–Oh, vamos, es de cariño.

Entonces te diré Logie-Bear.

–¡Oye! –Kendall rio al otro lado de la línea y esto hizo sonreír a Logan.

Bien, ¿dónde estás? Quería invitarte a salir por un helado o algo por el estilo.

–Tomando el metro a casa ya que mi reunión con Camille se acortó –respondió, subiendo al subterráneo–. Probablemente no tendré señal dentro de unos segundos así que…

¿Se vieron en el café, cierto?

–Sí. ¿Dónde está el Buitre?

No se ha movido. Entonces¿Aceptas?

–Claro, un helado con Kendall Knight es algo a lo que nunca me negaría –comentó. Se estremeció al sentir una mano en su hombro. Se quedó helado.

Giro sobre sus talones y reconoció al hombre que llevaba un sombrero café y una gabardina del mismo color. El villano, el Buitre. Logan gritó con todas sus fuerzas pero la enorme mano del hombre cubrió su boca. Posteriormente, las alas se abrieron, rompiendo la gabardina y las paredes del vagón. Logan soltó su móvil, temblaba como gelatina y el miedo le corría como hielo por las venas, con el sudor frío cayendo por todo su cuerpo.

–¡KENDALL! –Gritó, sin embargo el enemigo era fuerte y presionaba su mano contra la boca de Logan. Todos en el vagón del subterráneo comenzaron a gritar y a cubrirse. Se agacharon y protegieron sus cabezas.

¿LOGAN? ¡¿LOGAN, QUÉ OCURRE?! –La voz exasperada de Kendall se escuchaba aún desde el móvil sobre el suelo.

–¿Creíste que no me daría cuenta de tu rastreador? –Preguntó el villano.

La mano de Griffin dejó de cubrir la boca de Logan para presionar su cuello y estrangularlo. El villano recogió el móvil.

–Logan no está disponible, arañita –Griffin terminó la llamada y sonrió de oreja a oreja hacia Logan–. Esto será divertido.


Pueden odiarme por haber tardado un mes en actualizar esta historia u.u es que estaba más atascado que un chicle en el pueden ver adelante la velocidad de la historia porque no tengo planeado hacerla tan larga así que… mejor preferí acción que aburrirlos.

Nos leemos pronto

xoxo

-Josué