Disclaimer: Los personajes son propiedad de Meyer, la historia es de mi imaginación.
Summary:
"Edward Cullen, el jugador de fútbol más exitoso tiene una vida bastante complicada con un revoltoso niño de cinco años. Lo que menos necesita ahora mismo es esa atractiva mujer que llegará a controlar su carrera y probablemente su corazón."
CAPÍTULO DIECISEIS.
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Justo después de que Edward colgara su teléfono y lo colocara en el bolsillo trasero, apareció Niklaus con un par de batutas en la mano y una enorme sonrisa de niño mimado en su rostro. Edward sabía que ya había conseguido lo que quería.
—Papi, ya he encontrado la batería que quiero, ¡vamos a comprarla!, ¿cierto?, cuando venga aquí puedo tomar una de las que están en los salones. Va a ser bastante genial. ¡Es roja! ¡Me gusta mucho, papá!
Edward suspiró, sin saber que decir en realidad. Le encantaba mirar a Niklaus sonriendo de esa manera y observar cómo se regodeaba de felicidad por haber obtenido lo que él quería. Obviamente todos los caprichos que tenía eran costosos, pero, como siempre, no importaba. Edward era también embajador internacional de UNICEF, la agencia de la ONU para la infancia, y desde esa responsabilidad ha participado en numerosas campañas contra la explotación de los más pequeños, el sida infantil o a favor de las víctimas más indefensas de los desastres naturales. No se podía imaginar a su hijo siendo víctima de cualquier cosa como esa. Él realmente quería que su hijo disfrutara todo lo que podía.
Finalmente alzó la mirada hacia el profesor, que venía detrás del pequeño. Su estilo era bastante típico para ser un músico retirado. Boina en la cabeza. Barba de cuatro centímetros de largo. Gafas de marco grueso color negro. Jeans y camisa a cuadros de color rojo con blanco. Definitivamente era un americano. Edward lo notó en su acento desde el principio.
—Nos llevaremos la batería. ¿Dónde firmo la inscripción?
Aquel hombre sonrió levemente, encantado de tener a un niño de tan corta edad como Niklaus en sus clases de música. El niño se miraba muy apasionado al momento de decir las ganas que tenía de poder tocar un poco de música. También le había dicho que su padre tocaba el piano desde que era pequeño y que Niklaus estaba aprendiendo un poco. Además… era el hijo de Edward Cullen, y Niklaus era importante. Él ganaría más clientes cuando se rumoree el lugar al cual Niklaus Cullen asistía para aprender a tocar la batería.
Niklaus saltó y rodeó a su padre con sus brazos y piernas, siendo atrapado por él en el aire antes de que cayera.
—Gracias, papá.
Antes de que Edward se fuera a costar, le había hecho la llamada de todas las noches a Bella. Por supuesto, que aunque se estuviera casi muriendo del sueño, tardaron alrededor de una hora conversando por vía telefónica como viles adolescentes. Bella le contaba lo que sucedía en su día, lo cual no era gran cosa más que mucho trabajo. A Edward le encantaba que Bella le contara acera del libro que estaba leyendo en esos momentos. Ella se apasionaba bastante con eso. Después de que Bella se diera cuenta de que llevaba mucho rato divagando, llegaba el turno de Edward para hablar. Él le contaba acerca de cómo había sido su día con Niklaus. Le contó acerca del colegio y cómo se puso cuando supo que usaría una corbata. También le habló sobre las clases de música que tomaría —algo que Bella le había hecho saber que era una mala idea sabiendo que Niklaus dejaba pronto todas las clases a las que asistía—.
Decidió que no le diría sobre la llamada de su madre hasta que se vieran en persona. Era algo que Edward quería presenciar. Además, necesitaba de sus encantos físicos para que Bella aceptara. Tampoco esperó que ella dijera algo al respecto porque sabía que no lo haría.
A la mañana siguiente Edward despertó en una casa misteriosamente silenciosa. Fue a ver a la habitación de Niklaus y entrecerró los ojos al no encontrarlo allí. En esos momentos no había nadie más en la casa que ellos dos y el perro Jake. Se asomó por la enorme ventana y corrió las cortinas de color rojo. Tampoco estaba con Jake en el jardín trasero.
Salió de la habitación para poder cruzar el pasillo y sostenerse del elegante barandal de color negro que estaba alrededor, creando una "U" perfecta. Asomándose, pudo divisar la pequeña piscina que tenía dentro de la casa y la chimenea frente a ella. Los sillones estaban viendo en dirección en la piscina —algo que no estaba así ayer por la noche— y en ellos estaban sentados una gran cantidad de muñecos. Tanto como los animales de peluches, Mickey Mouse, el pato Donald, Iron Man, Woody hasta el Max Steel. Había extraños animales acuáticos de plástico en la piscina y la piscina tenía un muy extraño color.
Entonces, de la nada, apareció Niklaus corriendo y se deslizó por el piso resbaladizo y lleno de agua hasta caer a la piscina. Su cabello tenía un extraño polvo blanco. Cuando cayó al agua soltó un gritó de diversión y nadó hasta la otra punta.
Edward estaba de pie, mirando estupefacto la escena que estaba frente a él. ¿Qué jodidos había hecho ese niño? Miró el reloj que estaba al otro lado del pasillo. Once de la mañana. Niklaus probablemente llevaba despierto durante unas cuantas horas y se había aburrido. La casa estaba hecha un caos. Edward iba a colapsar en ese instante.
El teléfono por toda la casa justo antes de que Edward pudiera alzar la voz, haciendo que Niklaus saliera de la piscina rápidamente. Caminó deslizándose por el piso mojado hasta atrapar el aparato.
— ¿Hola?
Edward comenzó a bajar las escaleras con cuidado, esperando no hacer algún ruido.
— ¡Hola, Bella! Mi papá aún está dormido, creo. Estoy bien, aunque muero de hambre, ¿sabes? Estaba en la piscina nadando un poco, ¿quieres venir a acompañarme? Va a ser genial, mis juguetes me están acompañando.
Niklaus se volteó y abrió en grande los ojos al encontrar a su padre de pie frente a él con los brazos cruzados y una expresión seria en el rostro.
—Ah… yo… Bella… —aclaró su garganta, alejándose un poco de su padre—. Aquí está papá… ¿quieres hablar con él? —antes de que Bella pudiera responderle, Niklaus le entregó a su padre el teléfono y se apresuró a salir corriendo de allí. Algo que no resultó ser tan bueno porque el piso aún estaba mojado y Niklaus fácilmente resbaló, cayendo de sobre su trasero, soltando un chillido.
Con un suspiro entre preocupación y enojo, Edward llevó el teléfono a su oreja,, sosteniéndolo con su hombro mientras se dedicaba a recoger a Niklaus, quien ahora se encontraba llorando sin poder ponerse de pie.
— ¿Edward? —llamó Bella con voz preocupada—. ¿Puede alguien decirme que está sucediendo? —Los llantos de Niklaus fue lo único que le respondieron haciendo que la preocupación subiera aún más—. ¿Hola? ¿Edward? ¡Joder, Cullen, contéstame!
Cuando Edward pudo sentarse en uno de los sillones —después de haber lanzado los juguetes lejos de allí— con Niklaus en el regazo, contestó a Bella antes de que ella comenzara a ponerse verdaderamente histérica.
—No pasa nada Bella…
— ¿No pasa nada? ¿Por qué Niklaus está llorando de esa manera?
—Simplemente de ha resbalado y ha caído de sentón —explicó mientras la palma de su mano sobaba el rítmicamente el trasero de Niklaus, quien protestaba con llantos cada vez que colocaba un poco más de presión—. Al parecer se lastimó el coxis o algo así.
—Dios mío… Edward, dale algunos masajes. Estaré allá en unos minutos.
Edward no pudo responder nada cuando escuchó el pitido de una llamada finalizada. Lanzó el teléfono a alguna parte del lugar sin mucha importancia y centro su atención en Niklaus, quien seguía lamentándose con la cabeza escondida en el cuello de su padre.
—Ya pasó, Klaus… estás bien.
—Me duele mucho —sollozó contra su piel, que ahora estaba empapada por el cuerpo mojado del pequeño.
—Lo sé, duele, pero debes esperar un momento para que el dolor pase, ¿de acuerdo? —Edward siguió masajeando a Niklaus con cuidado mientras que su otra mano le acariciaba el brazo tratando de calmarlo—. ¿Ahora ves lo que obtienes por hacer todo este desastre? ¿Por qué lo hiciste?
—Estaba aburrido.
—Tienes un montón de juguetes para jugar, Niklaus. Tienes a Jake, y muchos video juegos más. ¿Qué necesidad tenías de hacer todo esto? ¿Quién crees que va a limpiar el desastre? —la voz de Edward era dura. Estaba enojado. Era raro que Edward estuviera enojado pero era así. ¿Por qué hacia esas cosas? ¿De dónde había sacado esa jodida idea?
Niklaus volvió a llorar, sacudiendo su cuerpo contra el pecho de su padre. Cada vez que se sacudía le dolía.
Edward realmente esperaba que no fuera nada grave.
— ¿Por qué has hecho esto, Niklaus?
—No lo sé —respondió con la voz muy baja—. Yo sólo quería hacerlo.
—Es un desastre.
—Lo siento… —murmuró sorbiendo su nariz— No creí que te enojarías tanto.
—Claro que no lo creíste —respondió sin bajar su tono de voz serio y autoritario que muy pocas veces utilizaba—. Y ahora estás lastimado, quien sabe qué cosa te lastimaste ahora. Probablemente tenga que llevarte al hospital. Y has preocupado a Bella también —lo apretó contra él y exhaló el aire contenido—. ¿Qué hubieras hecho si te caes cuando yo no estoy por hacer estas travesuras? ¿Y si te golpeas en la cabeza?
Ahora la angustia poder escucharse en la voz de Edward. Estaba asustado. Jamás le había pasado algo así con Niklaus. Nunca pasaba de verlo lleno de huevos o leche o cualquier producto alimenticio sobre el cuerpo. También podía encontrarlo con las botellas de perfumes vacías o algo así. Lo había dejado de hacer cuando cumplió cinco años. Pero ahora, había vuelto a hacerlo y esta vez era peor. Estaba más grande ya, el peligro era extremo por las ideas que podían instalarse en su cabeza.
—No vuelvas a hacer algo así, Niklaus, por favor —suplicó contra sus cabellos mojados. Pudo sentir el agua en sus labios con un extraño sabor—. Vas a causar un gran accidente, enano. Vas a hacer que se me salga el corazón.
Niklaus se alzó un poco para rodearle el cuello a su padre con sus delgados brazos aplicando un poco de fuerza. Edward cuidó de rodearlo también con precaución, sin dejar de sobarle la columna.
En silencio se puso de pie, con cuidado y fijándose de no pisar donde había jabón y agua. Se sostuvo de los grandes pilares de azulejo hasta llegar a las escaleras. Al llegar a la habitación de Niklaus lo comenzó a desnudar mientras escuchaba como se llenaba la bañera en el cuarto de baño.
La mitad del baño fue silenciosa. Edward finalmente supo que la cosa blanca en forma de polvo en la cabeza era talco corporal. Niklaus había echado talco por todas partes para que el lugar oliera bien. Después de enjuagar su cabelló, el timbre sonó dos veces.
—Seguro que es Bella, regreso en un momento, enano. Que no se te ocurra vaciar todas las botellas de shampoo, por favor —Edward se inclinó a besar la nariz de su hijo y salió del baño para poder bajar las escaleras con rapidez.
Una vez que llegó abajo ignoró el desastre que estaba al fondo de la casa y fue a abrir la puerta principal, quitando la alarma. Allí estaba Bella, luciendo un poco asustada. Estaba vestida de manera despreocupada, como lo haría una adolescente británica mientras disfruta su mañana nublada, con un suéter de algodón color azul marino con una camiseta blanca debajo de éste. Y un pantalón holgado de la misma tela de color beige enrollado al final porque era demasiado largo para ella aunque midiera mucho. Su cabello estaba sostenido en una coleta alta, totalmente improvisada. Sin alguna gota de maquillaje en el rostro. Sus mejillas sonrojadas le daban un toque bastante atractivo. Claro que las mejillas sonrojadas eran por la preocupación y por la agitación al venir bastante rápido.
— ¿Cómo está Niklaus? —Preguntó, estudiándolo con la mirada—, está bien… ¿cierto? ¿No se lastimo demasiado?
Edward se apresuró a negar con la cabeza.
—No. No lo sé. Parece que está bien ahora pero no me fio de ello. Tal vez debería llevarlo con algún especialista para que le haga algunas radiografías —dijo mientras se hacía a un lado para dejar que pasara.
Ella se quedó a mitad del camino al mirar al fondo de la casa.
— ¿Qué cosa ha pasado aquí? —dijo con voz ahogada. Claramente nunca esperó ver tanto desastre en una casa tan hermosa y lujosa como era la de Edward. Parecía que un ejército de niños había atacado el lugar con el fin de destrozar la casa por completo.
—Niklaus estaba aburrido toda la mañana y decidió divertirse de esa manera —explicó Edward con voz tensa—. No sé porque jodidos ha decidido hacer esa enorme tontería.
Bella se volteó levemente hacia a él, mirándolo mientras mordía su labio. Ella podía ver que estaba enojado, pero su preocupación de padre le ganaba por muchísimos puntos más. Ella sonrió un poco.
— ¿Nunca habías presenciado una travesura como esta?
—No, es la primera vez que hace esto. Cuando era más pequeño jugaba a mezclar comida justo dentro del refrigerador, pero eso lo había dejado atrás cuando conoció el significado del internet y los video juegos.
—Todos los niños tienen alguna travesura épica, Edward —ella se acercó hasta colocarle una mano sobre su brazo y le dio un suave apretón—. Apuesto a que tú tienes una.
Edward bajó la mirada para encontrarse con su par de ojos favoritos color chocolate. Después, esbozó una pequeña sonrisa.
— ¿Cuál es la tuya?
Bella se sonrojó fuertemente pero aun así esbozó una sonrisa.
—Mi mamá y yo fuimos a una tienda de telas porque saldría en un festival de navidad en el colegio. Yo tenía cuatro años, aproximadamente. Ella estaba empeñada en hacer mi vestuario así que fuimos en busca de las telas, y como a mí me aburría todo eso, decidí ir a sentarme en algún lugar mientras mi madre se volvía loca comprando. Fui a esconderme entre un montón de enormes tubos de tela. Cabía perfectamente. Me quedé dormida allí y mi madre, durante casi dos horas estuvo buscándome por la enorme tienda. Mi padre fue a ponerse en la puerta para que nadie saliera de allí y la policía estaba loca también buscándome. Finalmente decidí salir de allí como si nada hubiera pasado. —Se encogió de hombros—. Después de eso no dejaban entrar a mi madre a esa tienda si me llevaba con ella.
Edward rio por lo bajo mientras su cabeza se agitaba de un lado a otro.
—Así que desde pequeña estabas causando problemas.
—Yo no causo problemas ahora —sonrió y se puso de puntas y le dio un corto beso en los labios—. Sólo que de pequeña era un enorme desastre… —sacudió la cabeza y se separó de él—. ¿Dónde está el niño travieso de esta casa?
—Está tomando un baño, probablemente lo lleve al médico más tarde.
—Será lo mejor, pero déjame verlo primero, ¿de acuerdo?
Edward asintió, siguiendo sus pasos hacia las escaleras.
Al llegar al cuarto de baño, Bella pudo observar la espalda de Niklaus un poco arqueada, mientras que sus brazos se apoyaban en cada lado de la bañera, intentando cambiar de postura. Ella había sufrido un golpe en el coxis también mientras se mecía en una hamaca en unas vacaciones —eso arruinó lo que quedaba de vacaciones—, el dolor en las mujeres era mayor porque el coxis era un poco más grande. Pero el tratamiento para recuperarse era leve y corto.
— ¿Necesitas ayuda, cariño? —le preguntó suavemente mientras se adentraba al baño y le ayudaba a ponerse de pie. Niklaus se sonrojó un poco y entonces su labio inferior comenzó a temblar—. ¿Te duele mucho? —Klaus asintió y sus lágrimas comenzaron a caer por sus mejillas.
—Me duele, Bella —sollozó y lanzó sus brazos alrededor del cuello de Bella, llenándola un poco de agua—. Lo siento. No lo voy a volver a hacer.
Con un suspiro, Bella le rodeó la cintura con sus brazos, sacándolo con cuidado de la bañera mientras Edward le colocaba una toalla sobre su cuerpo mojado. Ella le sonrió y esa fue la señal de Edward para que saliera del cuarto de baño. Se mantuvieron de esa manera mientras Bella se sentaba en el borde de la bañera, con Niklaus en el regazo de ella mientras él lloraba en silencio. Le beso la frente un par de veces e hizo que se inclinara hacia adelante para que el peso no cayera sobre su columna. Con una mano libre masajeó la parte lastimada.
—Está bien, mi amor. No pasa nada. Vas a estar muy bien —le tranquilizó en voz suave—. No voy a regañarte, Nik, pero no vuelvas a hacer ese tipo de cosas, ¿ahora ves que es peligroso?
—Estaba aburrido…
—Siempre puedes hacer otras cosas, eso no.
—Quería hacer algo diferente —se excusó sollozando.
—Cuando quieras hacer algo diferente puedes llamarme y podemos jugar en otro lugar o algo, ¿de acuerdo? —Niklaus alzó la mirada hacia a ella y le sonrió un poco, se estiró y le besó la mejilla—. Tomaré eso como un sí.
— ¿Voy a poder jugar futbol?
—Tal vez no ahora. Pero creo que después de una semana sí vas a poder hacerlo. No tienes de qué preocuparte, ¿de acuerdo?
El pequeño asintió y se puso de pie, mirando la ropa mojada de Bella. Se sonrojo nuevamente y se envolvió por completo con la toalla de color rojo.
— ¿Crees que papá me perdone? Se veía muy enojado cuando me vio sucio y la casa también. No quiero que se enoje conmigo. Nunca se enoja conmigo.
—Tu papá estaba en todo el derecho de enojarse porque no está bien que hayas hecho eso. Pero resultaste lastimado y eso es lo que más le preocupa. Eres su pequeño. Si algo feo te pasa él no sabría qué hacer, ¡Nos quedaríamos sin Edward Cullen! ¡Y sin ti! —el pequeño sonrió—. Sólo quiere que te sientas bien, ahora lo que le importa es que ya no tengas dolor.
—Es que me duele—bajó la cabeza para mirarse los pies y suspiró—. Pero voy a ser valiente, así no verá que me duele.
Bella sonrió con cierta simpatía. Era bastante obvio que Niklaus quisiera hacerse el fuerte. Él estaba acostumbrado a tener todo lo que quería y estaba acostumbrado a que le besaran las heridas cuando se lastimaba o sangraba un poco. En ese caso, Edward no podría besar el dolor que sentía porque era interno y no sabía muy bien lo que pasaba. Pero para suerte de ambos, Bella sabía perfectamente que hacer.
—Cuando yo era pequeña —comenzó, situándose mejor en el borde de la bañera—, mis padres me llevaron de vacaciones a una playa muy bonita donde había muchísimas hamacas donde podía mecerme. Una vez, no me fijé que no estaba bien sujeta y me mecí muy alto. Cuando la hamaca se soltó, yo estaba casi en el aire y caí sobre mi trasero justo como lo hiciste tú —Niklaus arrugó la nariz imaginándose a Bella de pequeña—. Me recuperé muy pronto. Mi mamá me llevó al doctor y me dijo lo que tenía que hacer.
—No quiero ir al doctor.
—No es necesario. Yo te diré que debemos hacer, ¿bien? Tu golpe seguro que no es tan grave.
Volvieron a la habitación donde estaba Edward al teléfono bastante ocupado diciendo cosas como "mucha agua", "limpieza", "rápido", "cualquier cantidad de dinero". Niklaus no había dirigido ninguna mirada hacia a él desde que habían entrado a la habitación y le indicó a Bella donde estaban sus ropas para que ayudara a vestirse. Una vez que estuvo listo, se sentó en la cama con cuidado. Bella lo colocó boca abajo y se sentó a su lado. Tenía que seguir masajeando un poco su coxis todavía.
Edward terminó la llamada y se volvió hacia a ellos con una expresión que no podía descifrarse. Bella decidió no decir nada porque no estaba en su deber decir algo del asunto.
—Tal vez sea mejor que vayamos con el doctor ahora —anunció Edward, sin apartar la vista de Niklaus. El pequeño, por suerte, estaba con la mirada hacia abajo—. Si es algo grave él nos dirá y…
—Cariño —interrumpió Bella suavemente—, Nik está bien, no es más que un golpe. Sé lo que se debe hacer. Vas a pagar por algo que pudiste recurrir en casa —alzó una mano justo cuando Edward iba a replicar—. Y sé muy bien que no es un problema pagar pero no es necesario.
— ¿Cómo sabes lo que se debe hacer?
—Cuando era pequeña tuve un golpe un poquito más fuerte que el de Nik —se encogió de hombros y fue por un cojín de Capitán América en forma de rosquilla para dirigirse a Niklaus—. Cuando quieras sentarte, cariño, tienes que hacerlo aquí, ¿de acuerdo? Así tu peso no va a caer del todo en tu coxis, que fue lo que te lastimaste. Tendremos que poner hielo cada tres o cuatro veces por día alrededor de quince minutos —se inclinó para besar la frene del pequeño—. Y nada de futbol o cualquier otro deporte durante una semana o una semana y media, ¿de acuerdo?
Le dirigió una mirada a Edward.
—Las clases con cualquier mini-liga serán removidas por diez u once días… Si no sigues las indicaciones, al momento de correr, te va a doler la espalda baja y entonces si tendrás que ir con un doctor. ¿Entendido?
—Entendido —respondieron los dos al mismo tiempo.
—Bien.
Edward le miró con los ojos entrecerrados, examinando el rostro de Bella, quien se sonrojó levemente al sentir la mirada sobre ella mientras hablaba con Niklaus sobre cuantos cuadritos de hielo se tenía que poner en su trasero.
—Me gusta tu papel de enfermera —dijo él, con una sonrisa ladeada y se acercó a la cama, acostándose al lado de Niklaus. Bella le lanzó una pequeña pelota de tenis.
—Iré por la bolsa de hielo —anunció y acto seguido, desapareció de la habitación.
En las siguientes horas pasaron muchas cosas: Niklaus tenía una bolsa de hielo sobre su trasero mientras miraba una película abrazado a Bella en su habitación. Edward estaba abajo, recibiendo una llamada muy importante. Los de limpieza llegaron para poder hacer que la casa se mirara como antes. Edward estaba dando indicaciones. Alice llamó para poder hacer una cita de almuerzo. Y la batería de Niklaus finalmente llegó.
El pequeño no iba a poder tocar la batería porque requería estar en un banquillo duro de manera recta y eso no se lo permitían ahora, Bella no se lo permitía. Así que si seguía todo lo que Bella le había ordenado, se iba a reponer pronto y entonces podría tocar pronto la batería.
A las tres de la tarde —hora en la que se había hecho la cita para almorzar con Alice—, ya la casa estaba totalmente impecable, con los peluches de Niklaus siendo lavados y los otros colocados en su habitación de manera correcta. La enorme batería estaba en la sala de juegos que Edward tenía casi junto a la piscina. Bella se habia marcahdo para alistarse para cita de almuerzo con Alice.
—Enano —llamó Edward mientras conducia hacia el departamento deBella como hbaian acordado después de alistarse ellos también. Klaus alzó la mirada somnolienta hacia el espejo retrovisor de donde su padre lo estaba mirando—, ¿Qué te paree la idea de salir de viaje de nuevo con Bella?
Cierto brillo de fascinación se posó en los grandes y expresivos ojos de Niklaus. Se puso un poco recto y lo escuchó con atención.
—¿Vamos de nuevo con Bella a la isla? —preguntó entuciasmado.
—No, enano, a la isla de nuevo no. Va a ser un viaje corto porque tú tienes que volver a la escuela en cinco días y yo al trabajo.
—¿Entonces donde vamos? ¿Habrá mujeres en bikini como las que le gustan a James?
La mención de su compañero de trabajo James "mujeriego" Hunter, hizo reir un poco a Edward, sin embargo, no estaba muy contento de que su hijo tuviera cierta relación con él por el tipo de persona que era. Siempre buscando un coño en donde meter su polla.
—No, no las habrá. No iremos a un lugar así. Iremos a Forks.
La siguiente expresión de Niklaus fue como si le hubieran colocado un enorme signo de interrogación por todo su rostro. Después el pequeño se revolvió el cabello como lo hacía cuando no sabía acerca de lo que le estaban hablando.
—Es un pueblito muy frío, hay muchos bosques y casi siempre está lloviendo.
—¿Cómo aquí?
—Casi… Allí no hay mucha gente, pero hay una playa a unos cuantos kilómetros de allí.
—¡Eso es genial! —gritó Niklaus ahora sonriente. Él quería ir a una playa de nuevo. Amaba ir a la playas—. ¿podemos surfear en esas playas?
—Sí, podemos. Al menos eso fue lo que vi en internet. ¿Qué te parece la idea?
—No me gusta que llueva mucho… pero me gusta que haya una playa donde podamos surfear. ¿Bella nos acompañará?
Edward le dio una rapida mirada por el retrovisor de nuevo mientras volvía a tomar el camino después de una parada en el semáforo.
—Los padres de Bella viven allí y ellos fueron quie nos invitaron allí. ¿recuerdas lo que es un aniversario? —Klaus asintió, con total atención sbre su padre. El aniversario era lo que festejaban en sus colegios cuando se cumplir algún año más de estancia. Y el aniversario también era lo que festejaban sus abuelos Esme y Carlisle—. Pues nos invitaron y quieren que vayamos con ellos para poder festejarlos.
—¡Cool! —exclamó con una enorme sonrisa—. Yo quiero conocer a los papás de Bella. ¿crees que su mamá sea tan bonita como ella?
—Nadie se compara con la belleza de Bella, campeón.
—Cierto —ser apresuró a decir y se dio una pequeña bofetada—. Lo siento.
Edward rio por lo bajo y supo que a cinco cuadras se encontraría en el apartamento de Bella así que se dio prisa para poder explicarle de lo que estaba hablando.
—El punto es… que quiero que me ayudas a convencer a Bella de decirle que iremos con ella a visitar a su padres porque ella no quiere que los conozcamos aun, y su madre parece una maravillosay graciosa persona que quiere darte muchos dulces. —Al ver la cara de insatifaccion de Niklaus agregó—: Su padre fue representante de Lebron James.
—¡Bromeas! —gritó el niño sabiendo perfetamente quien era Lebron James. Niklaus era un amante de deportes iniciando con el futbol soccer seguido del basquetbol. Edward negó con la cabeza en forma de respuesta—. ¡Tenemos que ir a verlos! ¿Crees que quiera darme su autógrafo? ¿crees que tenga algo de él? ¿Y si me comporto como buena persona y me gano algo de Lebron James? ¡Va a ser fabuloso!
Una sonrisa se formó en el rostro de Edward y observó como se divisaba el apartamento de Bella a unos metros de ellos.
—¿Me prometes que me vas a ayudar a convencerla?
—Te lo prometo —alzó su pequeña mano con una brillante sonrisa.
Como a Edward se le hacia una completa grosería sonar el claxon para que Bella bajara las escaleras y aboradara, le llamó a su telefoo celular de manera enantadora y le anunció que estaban abajo.
Una Bella bastante radiante y recién duchada subió al auto, estirándose para darle un beso corto a Edward en los labios.
—Hola de nuevo, chico —saludó.
—¡Eh! —llamó Niklaus—. Me falta mi beso —señaló su mejilla y se inclinó hacia a ella tanto como el cinturón de seguridad que tenía puesto se lo permitía. Sonriendo, Bella se estiró para poder darle un beso en la mejilla. Niklaus volvió a su lugar satisfecho—. Hola a ti también, Bella.
Mientras Edward salía del estacionamiento, Bella estaba enviando mensaje, totalmente concentrada en su teléfono celular. Niklaus y Edward compartieron una miraqda rapida por el espejo retrovisor y Edward asintió de manera significativa.
—Bella —llamó de manera casual. Ella alzó la mirada distraídamente para poder observarlo—. ¿Qué te parece acerca de un viaje?
—¿Un viaje? ¿A dónde quieresir ahora? No tenesmucho tiempo porque Niklaus irá pronto al colegio.
El pequeño gruñó en el asiento trasero. ¿Tenían que recordárselo todo el tiempo?
—Será un viaje corto. Un viaje de fin de semana —aclaró.
Durante un momento, Bella se quedó en silencio, mirando hacia la carretera que staba frente a ella, y al típico autobús de color rojo brillantes. Después, sonrió levemetnte y volvió sus ojos achocolatados al perfecto rostro de su novio.
—¿A un lugar frio y lluvioso llamado Forks?
Demonios. Los habían atrapado.
—¿Cómo lo supiste?
—Se nota cuando intentas convencer a alguien —dijo con una sonrisa—. Adeás, estaba esperando el momento en el que mencioanras algo así. Supe que mi madre tenia tu numero de teléfono y ella te llaaria para invitarte. No quiero ni imaginar el tipo de cosas que te ha dicho —sacudió la cabeza casi con horror—. ¿Cuándo te llamó?
—Ayer —respondió Edward automáticamente—. Tu madre es bastante interesante.
Bella bufó.
—Ah, sí, muy interesante.
—¡Vamos a ir! —anunció Niklaus con entuciasmo—. Vamos a ir porque tu papá fue algo de Lebron James. ¿tiene algún balón autografiado por él?
Bella lo miró sobre su hombro con los ojos entecerrados y despue sde nuevo a Edward. Debía imaginarse que Edward le habia comentado a su hijo acerca de ello para que fueran dos contra uno.
—Tiene un monton de cosas de él, mi amor, también podríahacer una cita para que tuvieran un partido tú y él —los ojos de Niklaus brillaron—, pero hasta que te recuperes de la columna.
—Bien —inetrrumpió edward—. Dejando a un lado el hecho de que le conseguirás una cita de ese tipo con uno de sus jugadores de basquetbol favoritos… ¿Eso es un sí a la cita de tu madre?
Bella pareció pensárselo. Ir lento no era exactamente eso. Pero debía vivir el momento con Edward como él y su hijo lo hacían. Además, si las cosas iban a salir mal ¿para que lo tenia que atrasar? Si las cosas estaban destinadas a ser buenas, entonces no tenia de qué preocuparse y tomar todo como fuera no sería tan malo. Conocer a su padres iba a ser un pequeño show, pero sus padres no se comportarían como los padres de Edward. Los padres de Bella eran bastante amorosos y siempre hacían sentir que estaban en una verdadera casa llena de amor y no en una simple casa con apariencias.
—No sé que es lo que estan haciendo ustedes dos conmigo pero van a acabarme muy pronto —dijo con fingida indignación—. Pero sí. Iremos a visitar a mis padres el fin de semana.
La cita con Alice hbaia resultado llena de organizaciones para sólo pasarun fin de semana en Forks. Alice estaba feliz de viajar con ellos y de por fin ver a Renée. Edward estaba un poco sorprendido porque pensó que Alice ya conocía a Renée anterior mente. Niklaus también estaba muy emocionado y Bella estaba segura que su madre lo amaría y no pararía de besar esas mejillas sonrojadas todo el tiempo.
El vuelo a Seattle fue en silencio porque Niklaus no habia dejado en ningun momento a Bella. Se hbaia ido con ella a la pequeña habitación que estaba al fondo del jet y se habían acostado para ver películas durante todo el vuelo. Además, Bella le estaba aplicando hielo y le daba masajes de vez en cuando el pequeño se cansaba de estar acostado.
Edward, por supuesto, estaba indignado porque su hijo le había quitado a su novia durante todo el vuelo. Pero Alice lo mantenía muy ocupado hablando sobre todos los contratos que se le ofrecían o las invitaciones a todo tipo de shows. Ella estaba encantada, por supuesto, y Edward le prometió que la llevaría con él a la Semana de Moda en Nueva York.
Acher, el guardaespaldas del pequeño, les habia conseguido una camioneta para que los recogiera en el aeropuerto de Seattle. Edward le habia dicho que, como era un pueblo muy pequeño, no le necesitarían asi que sólo podía trabajar de esa manera.
El camino a a Forks fue bastante largo. Bella estaba casi segura que llegarían a cenar. Su madre no tenia ni idea de a que hora irían y llegarían. A Bella le preocupó el hecho de que a su madre se le ocurriera estar de loca y tener algun tipo de experimento en su casa. Niklaus, al igual que en el avión, se mantuvo pegado a Bela en el asiento trasero mientras que Alice iba junto a Edward en la partre delantera, conversando abiertamete sobre las distintas culturas que ella habia conocido durante todos sus años de viajes.
—La siguiente calle a la derecha —indicó Bella.
Niklaus se irguió en su asiento, mirando alrededor, mirando con atención los distintos árboles que pasaban frente a él.
—¿Aquí vivias antes, Bella?
—Sí, casi toda mi niñez la pasé en este lugar y en la reserva.
—¿Qué es la reserva?
—Es un lugar llamado La Push. Es una playa con muchas olas. Es en forma de luna y está hermosa. Allí se encontraban la mayoría de mis amigos.
Niklaus le miró en silencio por unos segundo.
—Quieres decir amigas.
Bella rio, sin poder contenerse y negó con la cabeza escuchando también la risas de Edward y Alice en la parte delantera.
—No. Aquí creo que sólo tenía dos o tres amigas. Los demás eran sólo chicos.
—Pero están feos, ¿no? Porque no puedes tener amigos y mucho menos guapos —siguió diciendo Niklaus.
Bella entrecerró los ojos en su dirección.
—Entonces tú y yo no podemos ser amigos porque eres niño y porque eres guapo. Edward se va a molestar y se pondrá celoso.
—Muy celoso —concordó el cobrizo mientras seguía condiciendo a una velocidad más lenta de lo normal para atrasar la llegada.
Klaus gruñó, mirando a su padre por el retrovisor y le enseñó su sonrosada lengua.
—Pero es diferente…
—No lo es —se apresuró a decir Bella—. Así que… señorito, o me deja tener amigos o usted y yo tendremos que alejarnos.
El pequeño se cruzó de brazos, dejándose caer en el asiento.
—Bien.
Cuando Edward estacionó el auto frente a la casa de color blanco seguía sintiendo su cuerpo un poco tenso. El que la madre de Bella fuera de esa manera —divertida y loca—, no quería decir que su padre sería de la misma manera. ¿Y si era todo lo contrario? Era el novio de su hija… Su única hija… ¿Cómo demonios se suponía que debía comportarse? ¡Era la primera vez que iba a conocer a los padres de alguna de sus novias formalmente! Le daban ganas de tomar el auto y regresar rápidamente al aeropuerto y esconderse en Londres.
Probablemente esa era una buena idea.
—Deja de pensar cosas como que vas a escaparte y enfréntate a esto —le dijo Alice a su lado mientras tomaba su bolso de mano y salía del auto.
Ya casi estaba oscureciendo, así que probablemente Edward se podría esconder en una de las habitaciones… ¿Y si le dejaban dormir en el sofá? No es que tuviera ningún inconveniente pero… allí no tendría nada de privacidad. Suspirando, abrió la puerta y fue a sacar el equipaje en el maletero. Tendría que hacer tres viajes para poder llevarlo todo. Alice probablemente creía que se pasarían allí una semana por todo el equipaje que llevaban.
Cuando caminó con algunas maletas en su hombro y brazos hacia las escaleras del porche, la puerta principal se abrió de golpe, haciendo sobresaltar a Niklaus, que iba tomado de la mano de Bella en forma de protección. Al alzar la mirada pudo observar a una mujer vivaz y casi una copia de Bella, con el cabello bastante café. Edward supo que ese no podría ser su color natural. Llevaba una camiseta amarillo chillante que decía Soy una sexi mamá. También llevaba puestos unos pantalones con estampado de piolín de diferentes gestos e iba descalza.
— ¡Hola, chicos! —gritó ella, bajando rápido las escaleras para poder mirarlos a todos, pasando desde Alice que iba en el lado derecho, a Bella que estaba en el lado izquierdo, dejando a Edward y a Niklaus al frente—. ¡Por dios! ¡Creí que no llegarían nunca!
Edward observó como Renée se lanzaba hacia a Bella, que fue obligada a soltar la mano de Niklaus mientras se iba dos pasos hacia atrás por el entusiasmo de su madre al abrazarla. Se notaba cuanto le había extrañado y Bella a ella, así que también le rodeó con sus brazos fuertemente. Ellas intercambiaron unas palabras conmovedoras que Edward decidió ignorar y observó también como otra figura —esta vez masculina— estaba en el porche.
Estaba segurísimo de que ese era Charlie. Lo sabía porque le había investigado un poco por Google… y porque compartía el mismo color de ojos que Bella. Aunque los de Bella eran mucho mejor, por supuesto. Estaba utilizando algo parecido a un pijama. ¿Todo en ese lugar iban a dormir tan pronto o siempre estaban vestidos de esa manera o apenas acababan de salir de la cama? Charlie estaba utilizando una camiseta gris, bastante vieja al parecer, también llevaba un pantalón de pijama de rayas con rojo y café y unas pantuflas negras. Todo un buen esposo de cincuenta años.
—Hijo —habló Charlie en voz alta—. Ven aquí, estoy seguro de que eres muy fuerte pero deberías poner esas maletas dentro —hizo un gesto con la mano hacia el interior de la casa.
Edward se quedó en piedra. ¿Y si lo quería allí dentro para poder decirle algunas palabras de muerte? ¿Y si tenía un arma escondida alguna parte y le disparaba en las bolas? Alice rio a su lado y le empujó levemente.
—No te va a hacer nada. Has lo que te dijo, aun tienes que bajar más cosas.
Antes de que Edward pudiera dar un segundo pasó, Renée se hizo escuchar de nuevo.
— ¡Al fin tengo a Edward Cullen frente a mí! ¡Y es más sexi de lo que pensaba!
— ¡Mamá! —gruñó Bella poniéndose roja.
Edward rio, acercándose a Renée mientras le rodeaba con un brazo de manera amistosa.
—Es un placer conocerte en persona, Renée —dijo de manera suave, tranquilo y -sin quererlo- seductora también. Bella rodó los ojos y escuchó la risa de Alice a su lado.
— ¡Eres jodidamente caliente! —volvió a decir ella.
Niklaus observó con una ceja levantada a Renée. ¿Por qué le estaba diciendo ese tipo de cosas a su padre cuando Bella estaba detrás de ella? ¿No sabía que su papá era novio de Bella? ¿Y acaso no se había dado cuenta de su presencia? ¡Él era más sexi que su papá!
Se aclaró la garganta, llamando la atención de todos, incluso la de Charlie, quien iba bajando las escaleras del porche.
—Yo también soy caliente —dijo con cierta indignación y se cruzó de brazos.
Todos alrededor rieron, lo que sólo logró confundirlos aún más. Pero Renée se volvió hacia a él y con cierto esfuerzo lo tomó en sus brazos. Edward fue a decirle que lo bajara y que él ya estaba bastante grande para caminar pero Bella le colocó una mano en su brazo, deteniéndolo. Renée necesitaba poder mimar a Niklaus. Renée amaba mucho a los niños.
—Será mejor que entremos a la casa antes de que se congelen, probablemente comience a nevar. Este clima está loco —dijo Renée abrazando con cariño a Niklaus en sus brazos, quien estaba recibiendo todo muy bien.
Edward supo que esa era una verdadera casa, se podía sentir muy bien el aire cálido dentro de ese lugar. Charlie le había ayudado a meter las otras maletas a la casa y se había ido a hablar con él mientras tomaban asiento en uno de los sillones que estaban en la sala de estar.
—Entonces, Edward, ¿Qué tal todo? ¿Crees que subirán en la tabla esta temporada? —el tono que Charlie estaba utilizaba era el mismo que utilizaba su padre cuando se podían a conversar de ese tipo de cosas. Era bastante cómodo. A Edward Padre también le encantaba el futbol en secreto y le gustaba hablarlo con su hijo.
—Eso es lo que se planea —asintió—. Comenzaré con los entrenamientos diarios y el equipo también. Al menos así están los horarios.
—No vas a tener mucho tiempo libre.
Edward asintió, haciendo una pequeña mueca.
—Lo sé, pero sólo tardo dos horas más después de que mi hijo sale del colegio y él tiene muchas actividades fuera del colegio —explicó, tomando la cerveza que le estaba ofreciendo. No era mucho de tomar cerveza pero no podía negársela al padre de su novia—. Los días que están completamente libres son los fines de semana.
— ¿Tu horario es compatible con el de Bella?
El jugador de futbol sacudió la cabeza, observando en segundo plano a su hijo correr hacia a él, con un yogurt bebible.
—No, no mucho. Ella pasará la mayoría del tiempo en la oficina o en su apartamento y yo en la cancha.
Charlie miró a Niklaus con cierto interés mientras le pedía a su padre que le abriera el yogurt. Cuando Klaus sintió la mirada sobre él, se la devolvió con una brillante sonrisa en el rostro. De cierta forma, sabía que no podía interrumpir su plática pero tenía muchas ganas de hacerlo.
—No imagino todo el trabajo que Bella debe tener siendo tu agente y tu publicista. Cuando yo trabajaba casi ni siquiera podía ver a Renée o a Bella crecer porque estaba con James a todos los lugares que él iba. Pero en este caso, ustedes no tendrán complicaciones porque Bella es tu agente y la veras cuando necesites algo del trabajo que ya no querrás verla después —bromeó con una sonrisa simpática y Edward, para sorpresa de él, también rio por lo bajo.
—Nosotros nunca nos aburriríamos de Bella —dijo Niklaus, entrando a la conversación y pidiendo los brazos a su padre.
Antes de que Edward pudiera decir algo para decirle que no lo abrazaría, Charlie lo cargó.
— ¿Nunca? —Klaus agitó la cabeza, bebiendo del yogurt—. ¿Por qué nunca?
—Porque ella es genial. Además, es muy bonita —se dedo se alzó en dirección a Bella, quien estaba sonrojada por las cosas que su madre y Alice le estaban diciendo—. Y me quiere.
Charlie alzó las cejas.
— ¿Cómo estás seguro de que te quiere?
—Porque ella me lo dijo —rodó los ojos y agitó la mano—. ¡Bella! —llamó. Bella inmediatamente lo buscó con la mirada y le sonrió levemente—. ¿Verdad que tú me quieres? —preguntó con una confiada sonrisa.
—Claro que te quiero, cariño —respondió ella esta vez con una enorme sonrisa.
Klaus le dedicó una brillante sonrisa y después le mando un beso a Bella, haciendo que sus mejillas se sonrojaran un poquito más. Edward rodó los ojos y se volvió a su hijo.
— ¿Lo ves? Bella me quiere.
—Bella también me quiere a mí —intervino Edward, mirando a su hijo con los ojos entrecerrados.
El pequeño agitó la cabeza y se sostuvo de Charlie cuando este lo acomodó en sus brazos ya que iba cayendo poco a poco.
—No, porque ella no te dice que te quiere.
—Sí me dice que me quiere.
—No, yo nunca la escucho.
—Es porque tú no estás cuando ella me lo dice.
— ¡Que no! —exclamó con un puchero. Volvió hacia Bella— ¡Bella!
La castaña terminó de decir algunas cosas a Alice y después volvió la mirada a los tres hombres al otro lado de la habitación.
— ¿Qué sucede, mi amor?
— ¿Verdad que también me quieres? —Preguntó Edward con una sonrisa divertida en el rostro sin dejar de ser -en ningún momento- atractivo con cualquier gesto que hiciera. Bella sintió como su estómago se llenaba de mariposas cada vez que Edward hablaba—. Porque este enano dice que no me quieres.
Bella rio, completamente con el sonrojo en su rostro de nuevo.
—Nik, tu papi también merece ser querido.
— ¡No! ¡Sólo yo!
—No debes pelear, lo sabes, ¿cierto? —le reprendió sutilmente y Niklaus bufó.
Antes de que Bella, Edward o Klaus pudieran decir algo, la voz de Charlie se hizo escuchar en la habitación también.
— ¿Verdad que también me quieres a mí, hija? —sonrió, mostrando unos dientes rectos.
La habitación rio, excepto por Klaus y Renée.
—Ya estás anciano para esas cosas, Charlie —dijo ella, agitando la cabeza—. Deja que tu hija le de amor a estos dos guapos y hombres.
Charlie bufó.
—Yo también fui guapo en mi juventud.
—Sí —resopló Niklaus—. Hace muchos años.
¡Les dije que se me iba a ir la inspiración por un tiempo! Fue una cosa así de depresión... no contaba con eso. Pero ya está, ya tienen el capítulo.
Deben saber que la travesura de Bella yo la hice cuando tenía esa edad. Mis padres se volvieron locos. ¿Y el golpe de la hamaca de Bella? También me pasó, este verano. Soy algo así como un caso perdido. ¿Cuál ha sido su mayor travesura? :o Probablemente Niklaus quiera tomar una de esas travesuras...
¿Qué les pareció el comportamiento de Klaus? ¿Y el regaño de Edward? Parece que esta vez se puso un poco más duro. ¿Y Bella? ¿Y los padres de Bella? Apuesto a que no se imaginaban de esa manera a Charlie...
Gracias a: Lamb'stown, .Cullen, belkis lagos vasquez, zonihviolet , Manligrez, Nadiia16, EmDreams Hunter, MONELITA CULLEN, solecitopucheta, Kady Belikov Cullen , AleLupis, , Tata XOXO, Ross, Mon de Cullen, torposoplo12, Beastyle, valeriesunshine, jupy, Dani Valencia, Narraly, Brenda-Cullen-Ivashcov, Nyx-88, galadrielcullen, Karlie7, dracullen, Manue Peralta, liduvina, yolabertay, salyluna, Gretchen CullenMasen, Edidi, Lilly Black Cullen, analoz, Cullen-21-gladys, sool21
A todos los que me agregaron a favoritos, alertas y los que leen mi historia cuando no leen una incompleta también, gracias, y a todos los anónimos :)
Para los que se quieran unir al grupo de facebook aquí está, allí se pubican fotos y las sesiones de fotos que Niklaus tiene o cualquier tipo de imagen referente al fic: groups/170869393079182/
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¡Nos leemos pronto!
