Disclaimer: Los personajes son propiedad de Meyer, la historia es de mi imaginación.
Summary:
"Edward Cullen, el jugador de fútbol más exitoso tiene una vida bastante complicada con un revoltoso niño de cinco años. Lo que menos necesita ahora mismo es esa atractiva mujer que llegará a controlar su carrera y probablemente su corazón."
CAPÍTULO VEINTICUATRO
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Edward y Bella se miraron de manera significativa. ¿Qué mierda iban a hacer con esas dos familias completamente diferentes en un mismo lugar? Era obvio que no podían mantenerse alejadas durante el fin de semana porque Renée y Charlie estaban allí para ver a Niklaus y a Edward. Y los padres de Edward iban a viajar por el mismo motivo.
— ¿Y ahora que mierda vamos a hacer? —soltó Edward, colocando los codos en la mesa. Niklaus entrecerró los ojos ante la mala palabra.
—Tranquilo, cariño —Bella le acarició la espalda suavemente—. No tienes nada de qué preocuparte, ya se me ocurrirá algo, ¿sí? No hace falta que comiences a preocuparte desde ahora. Seguro que a mi mamá no le molestaría estar con tu familia.
Edward alzó la vista hacia a ella con sólo un significado: A su madre sí que le molestaría.
—No hay otra manera —respondió ella a su comentario no dicho en voz alta—. ¿Qué te parece si organizamos un almuerzo? ¿O tú quieres hacer algo más y pasar el tiempo con tu familia? Convenceré a mamá de que se quede un poco más de tiempo para que vaya a ver a Niklaus a su entrenamiento o algo…
—No, no —se apresuró a decir Edward, tomando su mano que estaba sobre la mesa—. Odiaría molestar a Renée de esa manera. Y no tengo ningún plan con mi familia; lo único que no quería era que ellos vinieran —suspiró y viajó la mirada a su hijo, quien los miraba con atención—. ¿Qué dices acerca de tener un almuerzo para tus abuelos, enano?
— ¡Genial! ¡Muero de ganas por ver de nuevo al abuelo Charlie! —dijo Niklaus con una sonrisa.
— ¿Y qué hay de tu abuela Elizabeth?
El niño arrugó la nariz.
—No quiero que venga.
Edward volvió a suspirar, odiando el hecho de que Niklaus no quisiera ver a su abuela. ¿Por qué su madre tenía que ser tan malditamente mezquina? Gracias a eso casi había perdido el cariño de su nieto.
—Pero va a venir, Niklaus, y vas a comportarte con ella, ¿cierto?
Niklausguardó silencio, mirando el dibujo en la mesa. Edward volvió a preguntar.
—¿Niklaus?
—No me gusta como hbala de Bella… no quiero que diga cosas malas de ella. A Cara tampoco le gustó eso —se encogió de hombrosy después de un momento en silencio alzó la mirada—. ¡¿Van a venir todos?!
—Er… sí.
—¡Va a venir Aaron! —el pequeño apretó los puños—. A Aaron le gusta Bella, no quiero que venga Aaron, papá, no, no.
Bella sonrió con cierta simpatía al escuchar lo que Niklaus estaba diciendo y por el rabillo del ojo vio como Edward también estaba sonriendo.
—Pero Aaron no se va a acercar a Bella, nik, Bella no lo quiere como te quiere a ti.
El niño miró a Bella.
—¿Es cierto?
—Totalmente cierto, mi amor, tu eres mi bebé.
Niklaus se coloreó por completo.
—¿Y no lo vas a preferir a él?
—Claro que no, ¿Cómo piensas que voy a preferirlo y no a ti?
Niklaus se puso rápidamente de pie, lanzando los crayones a la mesa y se lanzó a los brazos de Bella, apretándose contra ella. Bella soltó una pequeña exclamación por el golpe del pequeño cuerpo de Niklaus contra el suyo pero también lo abrazó.
—Te quiero mucho —murmuró el niño contra su cuello y Bella sonrió, sintiendo la mirada de Edward y de algunas otras personas sobre ellos.
—Yo también te quiero, mi amor —le dio un beso en la oreja y el niño rápidamente se acomodó en las piernas de Bella, sentado y con su espalda pegada a sus adorada boobies—. Entonces… ¿Qué dices? ¿sí aceptas que tus abuelos se reunan?
—¿No te vas a separar de mi? —murmuró Niklaus, alcanzando la mano de su padre que estaba jugando con un tenedor y se la llevó a la boca para morderle un nudillo. Rio al ver la mueca de su papá y se abrazó aun más a Bella.
—No me voy a separar de ti —dijo Bella agachando la cabeza para hablarle al oído—. Sólo si prometes portarte bien.
El niño se llevó el dedo índice a su barbilla y le golpeó un par de veces.
—Pero no me gusta portarme bien.
—A nadie le gusta portarse bien, enano —apuntó Edward, tomando de nuevo su teléfono celular. ¿Hace cuanto tiempo dejó de fotografiar cada cosa que Niklaus hacia? Más a o menos el mismo tiempo que lleva conociendo a Bella… probablemente. Frució los labios y les sacó una foto sin que ellos se dieran cuenta.
—Bueno… —siguió Bella susurrando en su oído—. Solo pórtate bien conmigo, con tu papá… puedes seguir sacándolo de quicio.
Niklaus rio, tanto por las palabras y por las cosquillas que le hacia el aliento de Bella cerca de su oído. Se volteó para estar frente a ella, rostro con rostro y le plantó un beso rápido.
—Lo haré.
—¡Estupendo! —dijo al mismo tiempo que llegaba la mesera con la enorme cantidad de comida sólo para ellos tres—. Ahora… será mejor que comiencen a devorar todo eso.
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Aron al aeropuerto aun tenían que esperar media hora para subir al avión. Por lo que a Niklaus se le ocurrió que quería ir a hacer pis, pero esta vez, era turno de Bella llevarlo porque ahora era su mamá y las mamás hacían ese tipo de cosas con sus hijos. Bella sonrió al sentir como el corazón se le derretia al escuchar a su bebé decir esas palabras. Edward sólo asintió mientras estaba concentrado en el juego de pilotear un avión en su iPad. Rodando los ojos, Niklaus jaló con su mano a Bella.
—¿No puedes esperar al baño del avión, cariño? —preguntó Bella mientras se apresuraba a aminar por los largos pasillos y corredores, rodeada de puestos de alimentos, revistas y juguetes.
—No, mi pipi no aguanta —dijo tocando su entrepierna con la mano libre.
—Estoy segura de que el baño de la sección que tu padre nos elegió tiene baños más limpios que los de aquí —dijo ella, dedicándole una sonrisa amigable a la jovencita que la miró a ella y a Niklaus con la boca abierta, reconociéndolos.
—¡Pero yo quiero hacerlo aquí, mamá!
—Bien, pero no me alces la voz, Niklaus.
—Lo siento.
Siguieron caminando y Bella se lamentó por no llevar con ella su reloj. Le ponía de nervios no estar a tiempo en el lugar que le correspondia. Pero Edward siempre podía hacerle una llamada a su teléfono celular… que estaba en su bolso. Aunque dudaba mucho que edward se diera cuenta de la hora estando metido en el juego en su Tablet.
Al llegar a la zona de los sanitarios Bella se quedó parada frente a ellos, mirand las figurillas que indicaban el de hombres y otro el de mujeres. Bajó la mirada a Niklaus y este le sonrió. Inmediatamente, el niño se dirigió al de los hombres, sin soltar la mano de Bella.
—Oh… Nik, yo no puedo entrar allí —se apresuró a decir Bella. Se coloreó un poco al encontrarse con un hombre de avanzada edad saliendo del sanitario de hombres y le dedicó una sonrisa divertida. Después, desapareció.
—Pero necesito hacer pipi —lloriqueó Niklaus, apretando su mano en su entrepierna.
—Pues entonces ve y yo te espero aquí afuera —ella se apartó, dejando pasar a un adolescente con prisa.
—¡Mamá!
Bella tragó pesado. Ella no quería entrar allí y no es porque se pusiera en el plan princesa. Simplemente no quería entrar y oler lo asqueroso que estaba ese lugar. Estaba en la puerta y sentía el olor. Además, el orinal estaba junto a otros, y hbaia muchos chicos allí dentro. Ella estaba muy segura de que no quería ver otros miembros mientras orinaban. Bajó la mirada de nuevo a Niklaus.
—¿Quieres entrar al de las mamás? Va a ser rápido, y huele mejor.
—Pero yo no puedo entrar allí, papá me lo dijo.
Ah, vaya, ahora sí haces lo que papá te dice.
—No pasa nada, cariño —ella volteó a ver como una mujer salía con un niño de un año en brazos—. ¿Lo ves? El bebé también entró allí.
—¡Pero es un bebé! ¡Yo soy niño grande! —comenzó a dar saltos, sintiendo como su vejiga ya no aguantaba.
—Pero para mi eres mi bebé todavia —se inclinó para tomarlo en brazos—. Ahora vamos alllí, será rápido —y finalmente entró a lugar un poco más familiar… donde no habia orinal.
Una vez que entraron al sanitario de damas, Niklaus se abrazó a Bella, mirando a dos mujeres observarse y maquillarse en los lavabos. Él les sonrió y les hizo un gesto con la mano en forma de saludo. Las mujeres sonrieron simpáticas y una le devolvió el gesto, la otra, le guiñó un ojo. Bella entró a un cubículo libre y cerró la puerta detrás de ella para dejarlo en el suelo.
—¿Harás sólo pipi? —preguntó, tomando un poco de papel y limpiando la taza sólo por costumbre, aunque no estaba segura de que Niklaus iba a utilizarlo.
—Sí, sólo pipi —se alzó las capas de ropa hasta sostener el borde con su barbilla y se volteó a Bella—. ¿puedes desabrocharme, por favor? —ella lo hizo casi de inmediato y le ayudó a bajarse los pantalones junto con los calzoncillos—. Gracias —sin pudor, Niklaus se volteó e hizo sus necesidades, atinándole bastante bien dentro del retrete y no fuera, como Bella detestaba. Cuando terminó, se apresuró a subirse los calzoncillos y pantalones para después volverse a Bella—. ¿Lo abrochas, mami?
—Claro que sí —ella se agachó e hizo lo correcto. Después, abrió la puerta y salió, encontrándose con una adolescente de anteojos en los lavabos. La chica le sonrió, reconociéndola. ¿Acaso todo el mundo va a mirarme de esa manera ahora?, pensó Bella, un poco impresionada pero apra nada molesta—. Niklaus, ven a lavar tus manos, por favor —le pidió y el niño casi de inmediato llegó a su lado, subiendo las mangas de su sueter para poder lavarse las manos. La chica lo miró con los ojos muy abiertos.
—¡Eres el pequeño veintitrés! —exclamó con la voz un poco chillona. Niklaus miró a Bella por el espejo con una sonrisa.
—Hola —le saludó, simpático. Comenzó a lavarse las manos mientras miraba a la chica—. ¿Tú también viniste a hacer pipi?
La muchacha se sonrojó.
—Amm…
Pero Bella le salvó antes de que ella pudiera contestar.
—Cariño, estoy seguro de que ella sólo vino a lavarse las manos —le dijo a Klaus mientras abria la llave para que enjuagara sus manos del jabón—. Eso no se pregunta.
—Es que me da curiosidad —dijo escusandose y sacudió sus manos—. Pero no me contestes si no quieres —le dijo de nuevo a la muchacha.
—Ustedes… ¿podria.. tomarme una foto con ustedes?
Bella miró alrededor un poco extrañada. Se recordó que no tenia reloj.
—¿En un baño?
—¡Sí! No importa donde —dijo apresurada, sacando su teléfono celular de su bolso—, or favor.
—De acuerdo, no hay problema —asintió Bella.
Niklaus, entuciasmado por una nueva foto, caminó donde estaba la muchacha y le alzó los brazos para que ella lo cargara y estuviera a su altura. Alucinada, la muchacha se agachó y lo tomó con un poco de esfuerzo. Lo sostuvo contra su cadera con un brazo y con el otro sostuvo el teléfono. Bella se acercó y se colocó junto a ellas. La chica tomó la foto al mismo tiempo en el cual Niklaus le daba un rápido beso en la mejilla. Petrificada, la niña soltó el agarre en Niklaus y este saltó al suelo, riendo divertido. Bella rodó los ojos.
—¿Ha salido bien? —lepreguntó, mientras lavaba sus manos porque estaba nerviosa, necesitaba ir donde Edward.
La chicamiró la pantalla de su teléfono y una enorme sonrisa se colocó en su rostro.
—Perfecta —dijo mocionada—muchas gracias, enserio. Y… déjame decirte, señorita Swan, que me encanta la pareja que hacen tu y Edward. ¡Son hermosos juntos! ¡Y tienes tanta suerte de estar con él!
Bella rio suavemente.
—Bueno… ni estés tan creida de eso. No todo Edward Cullen es un "Dios", creeme… ¿Qué es lo que te molesta de un chico?
—Que eructen varias veces seguidas —dijo rápidamente la muchacha y Niklaus, en un impulso, erectó solo una vez para después reir a ir a esconderse detrás de las piernas de Bella.
—Bueno —dijo Bella, ignorando por el momento lo que hbaia hecho niklaus—, pues déjame decirte que Edward lo hace… no todo el tiempo, claro, porque sino, ya no estaría con el —soltó gran cantidad de aire y sonrió al mismo tiempo que la adolescente—, pero no siempre es el perfecto chico, enserio, y a él también le molesta un poco que le llamen así —se ecogió de hombros—, aunque claro… tiene un precioso cuerpo.
La chica se sonrojó fuertemente.
—Sí, tiene un cuerpo de ensueño.
Niklaus chasqueó la lengua y s alzó la camiseta y el sueter y contrajo el abdomen.
—Yo también soy genial —bajó la mirada a su ambdomn sonriendo.
La chica abrió la boca.
—¿Cómo es posible que un iño como tu tenga el abdomen con más marquitas de musculos que mi novio?
—Es un misterio —respondió Bella antes de que Niklaus pudiera decir una barbaridad. Lo miró y le dio el teléfono celular para que entretuviera después e observar la hora. Tenia veinticinco minutos de ventaja—. Y… fue agradable tener una conversación contigo pero debemos irnos. El padre de este diablillo nos está esperando.
La chica sonrió agradecida y asintió.
—No hay problema, muchas gracias por la fotografía. Ten por seguro que no divulgaré el secreto de los eructos de Edward Cullen —bella sonrió con simpatía—. Fue un placer conocerte y saber de verdad que no eres una persona cotizada.
—¿Enserio eso pensabas?
—Sí, la mayoría de las personas no lo cree… Aunque no creo que Chelsea Ivanov sea amables como tú —.niklaus le miró de mala manera y sacudió la cabeza—. Lo siento —se apresuró a decir—. Será mejor que me vaya.
—No hay problema, —dijo Bella, tomando la mano de Niklaus y se acercó a la muchcacha para besar su mejilla—. Ha sido un placer.
—Igualmente, ¡suerte en su vuelo!
Y entonces, Bella y Niklaus salieron de allí con paso apresurado, igual que cuando entraron.
—¡Eso fue divertido! —comentó el niño mientras salían de allí sonriendo—. ¿Por qué todas las fans de papá no son así?
—No todas tienen la misma personalidad senzata, —en un movimientor apido, se agachó y quedó a la altura de niklaus—. Oye, ¿ciempre interrumpes a tu papá cuando está conversando con otra persona?
Niklaus asintió, rascando su nariz.
—Sí.
—¿Y él te deja hacerlo? —volvió a asentír. Bella suspiró—. Nik, ees de mala educación interrumpir a las personas mientras están hbalando. Eso no dice que seas un niño muy bien portado. Asi que escucha, ¿si? No vuelvas a interrumpir la conversación de alguien, a menos que sea una emergencia, ¿bien? —Niklaus asintió de nuevo,mirando sobre su hombros, sos ojos se abrieron en grande—. Niklaus, mírame mientras me dices que sí harás lo que te dije.
—Sí, mamá, haré lo que me dijiste —le dijo mirándola a los ojos. Cuando Bella sonrió, el niño apartó la vista y señaló detrás de ella—. ¡Quiero uno de esos!
Bella dio la vuelta para encontrarse con una juguetería. El juguete que nikalus estaba señalando era nada más y nada menos que el señor cara de papa. ¿Aun vendían esas cosas? ¿No tenían que vender de esas cosas amarillas con un overol y gafas de laboratorios y un vocabulario que dejaba más idiotas a los niños? Según hbaia escuchado decir a Renée, que eso era lo que le encantaba a Rita, su sobrina e hija de su prima. Se estremeció.
—¿Tienes dinero? —le respondió ella ante su exigencia por querer ese juguete.
—Está en mi alcacncia —respondió Niklaus embobado por el juguete. Volteó el rostro rápidamente cuando otra niña lo miró casi de la misma manera que él. La pequeña pegó un salto y fue corriendo hacia su madre—. ¡Mami! ¡Quiero uno de esos!
Entonces Bella fue tomada de la mano de nuevo y fue llevada dentro de la juguetería, una vez allí, Niklaus tomó el juguete, mirando como la niña estaba fuera de la tienda, observando con ojos enojados.
—¡Compramelo, mami! —Niklaus se lo colocó en el estomago y comenzó a saltar.
—Lo haré, sólo si tu prometes pagarlo en cuanto lleguemos a casa.
—Pero…
—¡Mami! ¡Ese niño tiene mi juguete! —la voz chillona de la niña se hizo escuchar por toda la tienda, llamado la atención de las pocas personas que estaban allí—. ¡Quitaselo! ¡Es mio!
—Alexa, no grites de esa manera —le reprimió la mamá, con voz suave. Su rostro se miraba decaído y con muchas ojeras.
—¡ES mío! —chillo de nuevo, poniéndose roja.
—Alexa… —le advirtió por lo bajo su mamá.
Niklaus se volteó a Bella y le tiró de su chaqueta.
—Vamos, mami, comprame al señor cara de papa. ¡Por favor! —siguió saltando y Bella le colocó una mano en su hombro, deteniéndolo y observando como algunas personas se juntaban más por los gritos de la niña.
—¿Tú vas a pagarlo? —le preguntó de nuevo Bella, mirándolo a los ojos e ignorando como la madre de la criatura chillante se acercaba a ellos.
—Tu puedes pagarlo.
—No, no puedo pagarlo porque yo no lo quiero.
—¡Mamá! —lloriqueó Niklaus abrazandose a ella.
—No, nada de escenas aquí, Niklaus. Asi que dime si vas a pagarlo o no porque otra niña lo quiere.
La segura grande, de aspecto demacrado, palido y con ojeras se acercó a ellos, siendo toroneada por su hija.
—Disculpe, señora —le dijo con voz cansada. Bella casi sintió lastima por ella—, ¿van a comprar ese juguete?
—¡Sí! —respondió niklauis al instante. Bella le miró con el ceñop frundio.
—¿Vas a pagarlo?
—¡Sí! ¡Yo lo pago! ¿Te daré de mi alcancía! —asintió el niño rápidamente y Bella le sonrió de manera ligera a la señora.
—Lo siento, pero sí lo vamos a comprar.
La niña se puso roja.
—¡Mamá! ¡Es mio! —y entonces, clavó sus uñar en el brazo de su madre, haciendo que la señora pegara un leve grito.
—¡Alexa, no! Eso no se hace —le reprendió, apartando sus manos de ella. Después, se volvió a Bella otra vez—. Puedo comprárselo a un precio más elevado en el que está. Es el único muñeco que queda.
¡Pero esta mujer qué decía! ¿estaba loca o algo así? Bella no podía creerse lo que estaba prescenciando. ¿Una mamá se deja manipular de esa manera por una niña de siete u ocho años? Bella ya le hubiera puesto un alto firmemente. Seguramente era una total vergüenza salir con esa niña en publico. Claro que no le daría el placer a esa mocosa de tener lo que quería. Y Niklaus ya se hbaia comprometido.
—Lo siento, pero lollevaremos nosotros —le dijo Bella con la voz más amable que pudo decir.
—Oh vamos, issabella. Usted tiene dinero sufiente para comprar toda la tienda si quiere, y su novio aun más —se bufó la señora, mirando a Bella con desdén. ¿todo por un jodido juguete?
—Lo lamento, señora —respondió Bella—, pero no voy a pelear por un juguete aquí, frente a muchas personas que estoy segura de que les gustaría manchar mi imagen. Usted debería saber controlar a su hija —Niklaus fue a abrazarle las piernas, sintiéndose extraño ante esa conversación—. Y no va a hacerme cambiar de opinión.
Y con eso, Bella se dio la vuelta directo donde estaba un señor de avanzada edad para que le cobrara el juguete. Ella se apresuró a pagarlo, con Niklaus tomado fuertemente su mano y cuando salieron de allí, Niklaus tomó el juguete y se volteó hacia la niña, que lo estaba mirando con coraje y se enseñó, con una mueca de victoria.
—Niklaus… —advirtió Bella sin dejar de caminar—. No hags eso.
—Lo siento —dijo sin ningun arrepentimiento.
Cuando llegaron donde estaba Edward, el niño corrió a toda velocidad, esquivando a las personas y se lanzó contra él. Tenia tanta suerte de que su padre lo hubiera viste de reojo, si no, probablementese hubiera golpeado con el posabrazos de los asientos.
—¡Papi! ¡Mira lo que compramos! —exclamó sonriente—. Bella lo compró.
—Y ni creas que me he olvidado que tú lo pagarás. Llegando a casa tendrás que pagarlo.
Edward le miró sorprendido.
— ¿Niklaus va a pagarlo?
—Pues claro, es algo que no necesitamos y él quiere. Si él lo quiere, entonces que lo pague —dijo ella, tomando asiento a su lado—. Así será desde ahora.
Edward sonrió complacido.
—Pues me parece muy bien.
Niklaus se encogió de hombros y abrió el juguete. Le desagradaba estar esperando. Los camarógrafos ya no estaban hasta esa área del aeropuerto así que podía hacer lo que quisiera. Se sintió aliviado estado en los brazos conocidos de su padre y se acurrucó en su pecho, abrazando su brazos contra él y cerró los ojos.
—¿Ya vas a dormir?
—Quiero dormir, papi.
—Pero ya casi iremos al avión, enano —murmuró Edward para que sólo él pudiera escucharlo y e besó la frente—. Allí podremos dormir.
—No, yo quiero dormir ahora.
—De acuerdo, vas a dormir ahora —Edward le besó la frente de uevo varias veces. El niño alzó el rostro y le dio un pequeño beso en la boca para después abrazarse a él y cerrar los ojos—. ¿No te sientes enfermo, hijo?
Niklaus agitó la cabeza.
—Tengo sueño, papi.
—Bien, duérmete, no hay problema.
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El martes, Bella estaba bastante ocupada en su tiempo libre de trabajo. Siempre ocupaba su tiempo libre para ponerse en forma o leer… pero debido a que haría una sesión de fotos pronto, exponiendo la mayor parte de su cuerpo, todo su tiempo libre lo usaría para estar en forma y verse bien. En definitiva. Era la hora del yoga. Ella había tomado clases mientras estaba en la universidad para no estresarse durante los exámenes finales y ya era capaz de hacer su propia sesión de yoga sola. Pero entonces olvidó apagar su teléfono celular y sonó cuando la hora estaba a punto de terminar. Al escuchar que insistía, se puso de pie para tomarlo.
El colegio de Nik.
Espantada, lo tomó rápidamente y contestó.
—Isabella Swan.
—Señorita Swan, hablamos del colegio del joven Niklaus Cullen. Habla Madame Katherine.
—Claro, Madame Katherine, ¿ha sucedido algo? ¿Niklaus está bien? —la voz de Bella sonaba preocupada y se sentó, sintiendo que sus rodillas iban a ceder.
—Oh, señorita Swan, ese niño está perfectamente bien. Le sobra salud —dijo la mujer con voz enfadada. Bella cerró los ojos y sabía que Niklaus estaba perfectamente, no había tenido ningún accidente. Pero estaba en problemas—. Su hijo Niklaus es un completo desastre.
No corrigió el hecho de que no era su hijo de sangre. Le gustó que le consideraran de esa manera.
—Madame Katherine, no creo que sea necesario llamar a Niklaus de esa manera…
— ¡Claro que sí! —exclamó la mujer. Bella temió que tuviera algún tipo de ataque de nervios—. Su hijo está fuera de control, señorita Swan. Necesito que venga a recogerlo ahora mismo.
— ¡Está expulsado!
—No, está suspendido. Tres días, señorita Swan. Le sugiero que comience a educarlo como se debe muy pronto.
Y colgó.
Bella supuso que ella había sido notificada de eso ya que Edward no pudo atender su propio teléfono por su entrenamiento. Con un suspiro, se colocó un suéter sofisticado de color blanco y se dejó los pantaloncillos hasta la rodilla de cordón del mismo color, se calzó rápidamente los tenis de deporte también. Tomó las llaves del auto y salió al encuentro de su pequeño niño busca problemas.
¿Qué cosa podía hacer ahora Niklaus en el colegio? Ellos habían tenido un acuerdo de nada de travesuras en el colegio. No más. No quería otra queja de ellos. Pero ella definitivamente no le había dado una advertencia como castigo y ese era el gran problema. ¿Cómo podía castigarlo? Una suspensión era grave. ¿Quién se supone que le cuidaría durante las mañanas? Bella pensó en que tal vez debería tomarse esos días libres para pasarlos con el niño.
Al llegar allí, el guardia de seguridad le dio un asentimiento de cabeza, indicándole que podía entrar al colegio. Bella lo hizo olvidando sus modales y no le saludó. Entró rápidamente y caminó por el pasillo hasta la oficina de madame Katherine. Esa mujer le ponía de nerviosa, y estaba segura de que no era a la única que le ponía así. Dio tres golpes en la puerta y enseguida se abrió, gracias a la asistente.
—Muchas gracias —murmuró Bella, dedicándole una mirada a la muchacha, ella le sonrió con cierta simpatía. La mirada de Bella se posó al frente y encontró allí a la mujer de avanzada edad con un rostro bastante enojado. En la silla, estaba Niklaus de rodillas y con el rostro hacia a Bella. El pequeño le dedicó una sonrisa inquieta. Bella apartó la mirada de él e inmediatamente la sonrisa de Niklaus desapareció—. Buenos días, madame Katherine.
—Serían buenos si no estuviéramos en esta situación, señorita Swan —dijo la mujer con despecho. Bajó la mirada al niño que estaba sentado—. Su hijo Niklaus el día de hoy ha tenido una visita al laboratorio como estaba programada en el calendario escolar, si es que lo recuerda o le echó un vistazo al correo electrónico que le hemos enviado.
—Por supuesto —se apresuró a decir Bella—. Yo, personalmente, he colocado su bata de laboratorio en su mochila.
Madame Katherine la miró por unos momentos.
—Bien, pues hoy tenía visita al laboratorio. Tenemos un criadero de ratas de laboratorios. Y la mascota del laboratorio es una serpiente. Inofensiva por supuesto. No tendríamos un animal mortal en este colegio… y entonces, el joven Niklaus creyó que todos podían jugar con esos animales. Así que se le ocurrió romper el cristal el de criadero de ratas y saco la serpiente, asustando a todos sus compañeros —el rostro de Madame Katherine estaba rojo—. Dígame, señorita Swan, ¿Qué tan descabellado es eso? ¿Cuál es un buen castigo para este niño con ese tipo de mentalidades? Estoy segura de que la suspensión de tres días se queda muy corta.
Bella se quedó sin palabras. ¿En qué estaba pensando Niklaus? ¿Cómo es que se le podían ocurrir todas esas cosas a un niño de seis años? Ella iba a perder la cabeza si seguía así. Sin embargo, hacer que Niklaus cambie le quitaría su bello encanto. Estaba mal lo que pensaba, claro que sí, pero debía conocer los límites.
—Estoy segura de que no es la primera vez que lo hace—siguió la mujer.
— ¡Eso es mentira! —interrumpió Niklaus, mirándola en el ceño fruncido.
—Klaus… —advirtió Bella, enviándole una mirada. El niño se cruzó de brazos y se paró de la silla para ir a abrazarle las piernas a Bella.
Madame Katherine les miró con los ojos entrecerrados.
—Es obvio que usted y el señor Cullen no están para nada capacitados para ser unos padres de un niño de seis años —dijo madame Katherine—. Son demasiado jóvenes e inexpertos… Pero, señorita Swan, esta es la segunda llamada de atención para el joven Niklaus y ni siquiera se ha cumplido el primer mes de clases. A la tercera llamada de atención en este mes y el niño se va del colegio.
—Me comprometeré a eso, Madame Katherine —asintió Bella, mirándola de manera firme y sin dejar intimidar. Y como siempre, la mujer mayor se enfureció porque ella no se sentía intimidada.
—Puede llevárselo. Lo esperamos el próximo lunes. Las tareas serán enviadas a su correo electrónico, señorita Swan.
—Gracias por el aviso —asintió Bella y se agachó a tomar las pertenencias de Niklaus para después salir de allí.
Como la última vez, el viaje a la puerta principal fue en total silencio, Niklaus se mantuvo callado, aceptando que esta vez sí se le había pasado un poco la mano al hacer esa travesura… y esta vez, Bella estaba realmente enojada. Lo que él había hecho era grave, y descabellado. Había logrado que le suspendieran tres días. Ella había interrumpido su tiempo libre y estaba claro que Edward también se iba a molestar un poco ahora que tenía el apoyo de Bella, antes, sólo hacia lo que el niño decía pero desde que Bella estaba con ellos, había aprendido a reprenderlo un poco más.
Subieron al auto en silencio y Bella le colocó el cinturón de seguridad. Arrancó el auto y condujo hacia la casa de Edward, donde estaba habitándola la señora Harrie y ella.
Finalmente Niklaus no pudo más y alzó la vista a Bella.
— ¿Estás enojada, mami?
Bella tragó pesado al ser llamada de esa manera. Su corazón se apretaba al escuchar esa palabra. Casi quiso abrazarlo con fuerza en ese momento.
—Claro que estoy enojada Niklaus. La última vez que hiciste algo en el colegio dijimos que ibas a comportarte, ¿lo recuerdas? No puedes permitirte estar haciendo travesuras todo el tiempo —dijo ella con la vista en la carretera pero con voz muy firme—. ¿Qué pasa si te expulsan del colegio? Tu papá y yo no tenemos tiempo de estar mirando diferentes colegios donde puedas estar Niklaus. El año escolar está comenzando apenas.
—Yo… yo creo que sería divertido.
—No, Niklaus, no hagas cosas que no se te ordena, ¿sacar a las ratas de su criadero? —Bella frunció el ceño al imaginárselo—. ¿Y por qué agarras las serpientes? ¿Y si te hubiera mordido?
— ¡No tiene veneno! —gritó.
—No alces la voz porque te entiendo perfectamente si usas un tono de voz normal.
— ¡Mamá! —exclamó Niklaus con los brazos cruzados.
—Niklaus, por favor, baja tu voz.
— ¡Está baja! —dijo en voz alta y le miró con el ceño fruncido.
—Ultima vez que te advierto de la voz, jovencito.
Niklaus tragó pesado y pateó con fuerza la guantera. Se lanzó contra el respaldo del sillón y se cruzó de brazos, totalmente enojado por ser reprimido.
—No te sirve de nada enojarte conmigo, Niklaus. De nada te sirve.
— ¡Es que no me dejas explicarte! —gritó con frustración alzando sus brazos y sus puños se apretaron. Bella guardó silencio. Ya le había advertido sobre alzarle la voz.
Sin volver a hablar, Bella llegó hasta la enorme mansión de Edward y abrió el portón con su huella digital. Los portones se abrieron y entraron al enorme jardín delantero. Donde se encontraba trabajando un hombre con piel rojiza por el sol. En un rápido movimiento, Bella le quitó el cinturón de seguridad al niño y salió del auto. Saludó al jardinero con una sonrisa bastante amable y después entró a la casa, mirando levemente sobre su hombro para observar como Niklaus azotaba con bastante fuerza la puerta al cerrarla.
—Levanta la mochila —le ordenó Bella sin ninguno tono de voz amigable. Niklaus siguió arrastrándola mientras subía las escaleras—. Te cuento tres para que levantes la mochila o te vas a penitencia.
Niklaus gruñó.
—Uno… —comenzó a contar Bella—, dos…
— ¡Ya! —exclamó, alzando la mochila y colgándosela en su hombro mientras terminaba de subir las escaleras.
Bella mantuvo la puerta principal abierta para él y entró hecho una furia. Lanzó su mochila contra la mesa que estaba cerca de allí para los bolsos y comenzó a caminar hacia las escaleras.
—No, no —llamó Bella—. Ven aquí y recoge esa mochila, después vas directo al comedor, por favor.
—Pero yo voy a mi habitación…
—Jamás dije que podías subir a tu habitación —le dijo ella mirándolo a los ojos. Ella realmente estaba hablando enserio—. Iré en unos momentos. Quédate en el comedor y saca el libro en el que estabas trabajando en clase.
Murmurando palabras malsonantes, Niklaus caminó hacia el comedor después de recoger su mochila. Bella fue a la cocina a hablar con la señora Harriet. Ella había tenido una conversación con Edward el día anterior. Le darían la semana libre a la señora Harriet sin dejar de pagarle el sueldo como si hubiera hecho su trabajo toda la mañana. Y Edward le había pedido a Bella que se mantuviera con ellos toda la semana en su casa. Era un gran paso, por supuesto, pero ninguno de los tres se sentía incómodo con eso. Bella le comentó acerca de estar lo que quedaba de la semana libre hasta el lunes, que seguiría con su jornada laborar normal y Niklaus también. Le dijo que podía quedarse allí o que podía regresar con su familia durante todos sus días libres, que no había ningún problema. Emocionada, la señora Harriet se abrazó a ella y le dijo que se lo agradecía bastante porque su hijo estaba enfermo en Alemania, de donde era ella. Bella preparó un vuelo para que esa misma noche saliera hacia allí.
Después de eso, Bella fue al comedor, encontrando a Niklaus balanceando sus pies mientras escribía en su cuaderno. Ella se acercó de pie a él y observó lo que hacía. Trabajos del colegio. Bien, eso se suponía que Bella quería que hiciera.
— ¿Cuántos de esos llevas? —preguntó, observando el libro de texto con ilustraciones que estaba abierto en una página en especial.
—Dos —respondió Niklaus en voz brusca. Seguía enojado y eso ni siquiera le inmutaba a Bella.
—Bien, has otras tres y podrás subir a tu habitación.
— ¡Tres más son muchas!
—Cuida tu tono de voz conmigo, Niklaus, ya te lo he repetido antes.
— ¡No! ¡No me gusta cuando me dices reglas! —gruñó el niño.
—Eso es porque nadie te las ha puesto antes. Ahora, sigue trabajando.
— ¡No! —Lanzó el lápiz al otro lado de la habitación—. ¡No quiero trabajar! —gritó.
La señora Harriet inmediatamente asomó la cabeza por la cocina y miró con preocupación al niño. Bella volteó hacia a ella y le dedicó una suave sonrisa, le hizo un gesto con la mano para que no se preocupara.
—Señora Harriet, no traiga los aperitivos, por favor, Niklaus no se los merece —dijo Bella, observando como a mujer comenzaba a traer una bandeja de galletas con queso.
Niklaus volteó hacia la mujer con los dientes apretados. Ella desapareció y Niklaus lanzó los libros de nuevo.
— ¡No quiero trabajar! ¡Odio esto! ¡Yo quiero gritar! —alargó la letra "a" al mismo tiempo que se ponía de pie para lanzar la silla al suelo. Bella se mantuvo junto a la pared con los brazos cruzados, observando la escena. Ni siquiera le preocupaba que ella hubiera causado eso con la voz dura—. ¡No me gusta cuando eres así conmigo!
Y entonces, Niklaus volteó a verla, rojo de la furia, con los puños apretados. Bella se acercó a él y se colocó a su altura, tomando sus manos con la fuerza suficiente como para que no se pusiera a lazar otras cosas.
—Escúchame, Niklaus. Escúchame bien, por favor —le miró a los ojos directamente—. Te amo, te amo mucho, mucho. No tienes idea de cuánto te amo. Pero no todo el tiempo voy a ser una mami buena porque tú no eres un hijo bueno todo el tiempo. ¿Crees que eres un hijo bueno haciéndome ir por ti aun cuando las clases no han finalizado y me dan una queja de ti en el colegio? ¿Crees que eres un hijo bueno al hacer eso en el laboratorio? Los hijos buenos no son suspendidos, Niklaus. Y yo he sido una mamá buena todo el tiempo contigo… hasta que tú dejas de ser un hijo bueno. Te reprendo porque te lo mereces, ¿si entiendes eso? —Niklaus se quedó callado—. No voy a darte chocolates o voy a dejar que me grites después de que te han suspendido del colegio. ¿Acaso querías que te abrazara y te felicitara por eso? —Volvió a guardar silencio—. Respóndeme, hijo.
—No… eso no es bueno.
—Entonces, ¿Por qué lo hiciste? ¿Por qué has lanzado todo esto? —Niklaus alzó la vista para ver el desastre que era el comedor—. ¿Lanzar todo esto te hizo sentir bien? —Agitó la cabeza—. ¿Te gusta gritarme cuando yo no te grito? Porque a mí me duele que me grites. No soy ningún animal, y ni siquiera a los animales debes gritarles. Así que por favor, antes de hacer las cosas piénsalas, ¿de acuerdo? Porque yo no voy a ser una mamá buena cuando tú no eres un hijo bueno. ¿Entiendes?
—Sí.
—Sí, ¿Qué?
—Sí entiendo, mami —respondió con voz baja. Bella se irguió de nuevo y Niklaus le detuvo con sus manos—. ¿Te puedo dar un abrazo y un beso?
—Claro que sí —accedió ella, sorteándole las manos, dejó que el niño la abrazara y después se inclinó, tomando la cabeza de Niklaus con sus manos y le plantó y beso como los que ya estaba bastante acostumbrada.
—Te amo, mami —murmuró contra su estómago. Bella suspiró, acariciando los cabellos dorados.
—También te amo, pequeño —respondió y después se separó—. Pero, vas a levantar todo el desastre que has hecho y vas a terminar los trabajos que te he dicho, ¿de acuerdo?, no porque te haya dado un abrazo y un beso quiere decir que ya te has librado del castigo —se inclinó a darle otro beso—. Iré a hacer unos asuntos de trabajo, y cuando el lugar haya quedado como antes y tu trabajo esté completo, búscame en la sala de estar, ¿sí?
Niklaus se mordió el labio y asintió para después ir a trabajar como Bella se lo había dicho.
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Edward, por supuesto, se había enfadado al igual que Bella por la noticia de su hijo de seis años suspendido por sacar a las ratas y a la serpiente del laboratorio… ¿Qué tan loco sonaba eso? No sabía cómo castigarlo, por supuesto, él nunca le había puesto castigos, sin embargo, Bella le había dicho que todos los días le haría hacer leer un capítulo de un libro sin dibujitos, sencillo y fácil de digerir. Después, Niklaus tendría que escribir el nombre del libro, el capítulo y la fecha del día en que lo leyó y después hacer dos planas de eso. Edward estaba más que satisfecho con ese castigo. Niklaus, por otro lado, estaba enfadado de tanto escribir todos los días. Bella sabía que Alicia en el país de las maravillas le llamaría mucho la atención porque ponía a trabajar mucho tu mente. Y había encontrado una versión infantil con dibujos a lápiz, muy pocos y serios a blanco y negro. A Klaus pareció bastarle.
Una de las cosas que Bella había descubierto durante el miércoles y jueves, era que a Niklaus le emocionaba la hora de ir a leer. Porque definitivamente Niklaus tenía una hora de ir a leer a la oficina que Edward le había acondicionado a Bella en la casa después de que le dijo que se quedaría a cuidar al niño. Niklaus se mantenía callado, en un enorme sillón de cuero y respaldo alto. Y al frente de él, estaba Bella, en su cómoda silla detrás del escritorio, trabajando todo el tiempo. Cuando Klaus no sabía pronunciar una palabra o el significado, corría donde estaba Bella y ella le aclaraba las dudas.
Otra cosa que Bella sabía era que Niklaus en realidad era un niño de aprendizaje avanzado. Según Edward, durante las mañanas y las noches, cuando Niklaus estaba muy pequeñito, le colocaba algunos videos sobre las silabas, las vocales y los números. A los cuatro años Niklaus ya se sabía las vocales, los números hasta el quince, y casi la mitad del abecedario. Así que supuso que ponerlo a leer desde ese momento libros sin dibujitos seria lo adecuado. Y claro que lo era, porque Niklaus siempre se pasaba del tiempo límite. Lo que odiaba era hacer las planas, pero Bella sabía que eso era lo único del castigo y no solo leer.
El miércoles, Niklaus y Bella salieron a pasear con Jake por las calles. En realidad Bella lo hacía para poder trotar y correr un poco, abarcando la hora del ejercicio del día. Niklaus estaba bastante contento de ir en su bicicleta con ella. Y Jake estaba aún más contento de ser sacado por ellos. La casa estaba sola durante las mañanas y las tardes, así que cuando ellos llegaban sólo eran Bella, Niklaus y Jake. La señora Harriet se había ido después de que Edward llegó y le agradeció millones de veces.
El jueves, Bella había vuelto al yoga y sorprendentemente, Niklaus se acercó a ella para poder hacer lo mismo. Le costó bastante trabajo mantenerse sobre un pie, y luego inclinado y con solo el estómago sosteniéndolos mientras que sus manos sostenían las puntas de los pies. Bella no dejaba de reír, y después de bufar, Niklaus también lo hacía. Era bastante relajante estar las mañanas con el pequeño. El jueves en la tarde, Bella recibió las tareas de Niklaus y se pusieron a trabajarlas pese a los lloriqueos del niño.
No se volvió a repetir un escándalo como el día de la travesura en el colegio.
Bella se quedó de pie junto a la cama, mirando el cuerpo de Edward acostado. Sabía que estaba desnudo debajo de las sabanas porque esa noche Edward dijo que necesitaba hacer más ejercicio. Y sí que había hecho mucho ejercicio porque su sexo fue salvaje. La espalda de Edward tenía unas marcas rojas de las uñas de Bella que fueron enterradas allí mientras él, se enterraba en ella. Se sonrojó un poco al ver lo que había hecho en su piel, pero después supo que él lo había disfrutado así que no era problema. Se inclinó, sosteniendo su peso en sus brazos y comenzó a besar algunas marcas de uñas en sus hombros. Mierda, debería tener cuidado la próxima vez.
— ¿Edward? —murmuró sobre su piel, acariciándola con sus suaves labios—. Cariño…
— ¿Mmm?
—Despierta —le besó el cuello y la mejilla delicadamente.
—No, un ratito más…
—No, ya te dejé dormir mucho tiempo —volvió a bajar su rostro para besar de nuevo de su mandíbula hasta sus hombros—. Despierta, vas a llegar tarde.
En un movimiento rápido, Edward alzó su brazo y lo colocó alrededor de la cintura de Bella, haciendo que cayera a su lado. Rápidamente Edward se abrazó a ella y colocó su rostro en sus pechos, aspirando su aroma al delicioso perfume que ella utilizaba sin que él se diera cuenta. Con sus dientes y su nariz, Edward comenzó a abrir la bata de dormir que Bella estaba utilizando y comenzó a besar sus pechos.
—No, Edward —comenzó Bella, pero entonces, él sacó la lengua a juego y tocó la delicada piel de Bella haciendo que gimiera por lo bajo—. Tienes que levantarte, Edward.
—Ya estoy muy bien levantado —empujó las caderas contra ella, y Bella sintió el duro miembro de Edward contra su muslo—. ¿Eso era lo que querías?
—No, mi amor, quiero que te levantes a desayunar —dijo Bella con la voz ronca al sentir la lengua caliente de Edward enrollarse en su pezón. Bella apretó sus cabellos, lo atrajo más hacia sí misma, contradiciendo sus palabras.
—Ya estoy desayunando —respondió, necio.
—Edward, por más que me gustaría estarte amamantando todo el tiempo —Edward sonrió antes las palabras de Bella—, no podemos porque Niklaus está despierto y esperando a que bajes a desayunar con él.
Con un gruñido, Edward se separó de Bella, dejando que el aire frio recorra su cuerpo, haciendo que Bella se estremezca porque la salva de Edward en su pezón se había puesto fría también y le hizo estremecer de placer. Su entrepierna palpitó. Edward se estiró y le beso todo el rostro rápidamente, con pequeños y delicados besos por su pálido rostro.
— ¿Por qué eres tan irresistible? —murmuró él, acariciando su cuerpo debajo de la única prenda que ella tenía puesta.
—Porque te parezco de esa manera —respondió ella, acariciando su cabello—. Eres tan lindo cuando te despiertas, cariño, ¿no puedes ser así todo el tiempo?
—Pues claro que no —dijo fingiendo estar indagando. Una enorme sonrisa se formó en el rostro de Bella—. Eso sólo es para ti, nena, ¿Cómo voy a serlo todo el tiempo? Es mi marca de personalidad —se acercó a besarle los labios lentamente—. Tú eres la mejor.
—Lo sé —se encogió de hombros y volvió a besarle para después separarse y salir de la cama.
—Vaya, esto de la modestia se pega —dijo Edward con diversión mientras la observaba arreglar su vestimenta—. Tienes suerte de que ame a mi hijo y te comparta con él. No soy celoso, tampoco.
—Ah… no… y no quisiste arrancarle los ojos a aquel hombre del campo de entrenamiento de Niklaus cuando miró mis pechos…
— ¡Era demasiado obvio! —bufó—. Además, lo único que le faltaba era estirar la mano para tocarlos. Nadie los toca más que yo.
—Bien, señor posesivo, levanta ese bonito culo redondo que tanto me vuelve loca y baja a desayunar antes de que tu hijo te encuentre todavía en la cama.
Edward gruñó y se sentó. Era un gran avance.
— ¿Qué hace ese enano despierto a estas hora si no va al colegio?
—Me acompañará a hacer las compras para la fiesta caótica de mañana. Más tarde llegan mis padres, y se quedarán en mi apartamento, tengo que ir a asearlo un poco.
—Pero ya te he dicho que pueden quedarse aquí. Hay muchas habitaciones de sobra.
Bella le envió una mirada de ¿hablas enserio?
— ¿Y dejar que se agarren a golpes con tu madre durante la noche? No, gracias, son capaces de ir a visitar a mi bebé mientras está dormido y robárselo para pasar tiempo con ellas.
—No creo que sean tan extremistas…
Bella soltó un gran suspiro.
—Bueno, sí, tal vez sí lo sean, en especial Renée.
—Ella haría lo que fuera por tener de su lado a Niklaus. Aun no sé qué cosa le darán de regalo.
—Mi casa terminará siendo un desastre.
—Y aun quieres que mi madre venga a quedarse aquí, estas completamente loco —ella peinó su cabello en una coleta de caballo desordenada—. Tienes menos de cinco minutos para bajar. Estoy segura de que Niklaus ha terminado con los panqueques.
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—Mami, ¿te puedo ayudar con las compras de la fiesta de fin de semana? soy un súper héroe y sé ayudar.
Niklaus se encontraba con un extraño disfraz azul, parecía que el material no era nada cómodo pero estaba bastante contento. Una bella sonrisa adornaba su bello rostro sonriente de niño completamente feliz.
—Sí, súper héroe, claro que puedes ayudarme con las compras —le dijo con una sonrisa al mismo tiempo en el que se colocaba la chaqueta y tomaba su bolso—. ¿Ayudarás a mamá a cargar todo?
—Sí, soy súper fuerte.
—Bien, me alegra tener a un bebé bastante fuerte que me ayude todo el tiempo.
—Ya no soy un bebé, mamá —refunfuñó el niño, caminando detrás de ella mientras se dirigían al auto. Una vez que estuvieron allí, Niklaus se colocó en el asiento delantero y abrochó su cinturón.
—Para mí sigues siendo un bebé.
—Pero sólo para ti, ¿de acuerdo? Y sólo yo puedo ser tu bebé.
—Eso está más que perfecto.
Las compras resultaron bastante entretenidas con Niklaus yendo de un lado a otro. Bella no dejaba de sacar cosas innecesarias del carrito que Niklaus había puesto allí una y otra vez. Nada de las golosinas estaba en el plan. Así que lo tomó, lo alzó en sus brazos con toda la fuerza que podía, le beso muchas veces y lo sentó en el asiento de niños que estaba en el carrito de supermercado. Por supuesto, a Klaus no le gustó mucho, pero cuando se dio cuenta de que las boobies de Bella estaban frente a él y ella también, hablándole con cariño, se relajó.
Cuando estaban por ir para los ingredientes del postre, el teléfono de Bella comenzó a vibrar en su bolso. Bella lo sacó rápidamente de allí y miró la foto de su madre muy sonriente en la pantalla. Pulsó contestar y lo colocó en altavoz mientras se lo daba a Niklaus para que ella pudiera seguir con las compras.
—Hola mamá —saludo Bella.
— ¡Hija!
— ¡Hola abuelita!
— ¡Mi divino tesoro!
Niklaus rio y puso atención en al aparato en sus manos.
— ¿No deberías estar volando hacia aquí, mamá?
—Sí —se apresuró a contestar—. Estamos en el aeropuerto de Seattle, pero creo que olvidé decirte algo.
Bella cerró los ojos con fuerza, pensando en qué podría decirle en esos momentos su madre.
—Ahora qué se te olvidó decirme…
— ¿Recuerdas a tu prima Carmen? ¿La que tiene una bebita con su esposo Eleazar?
—Sí, le recuerdo.
—Pues ella nos acompaña porque irá a vivir a Londres con Eleazar, los transfirieron hacia allí e irá con nosotros. ¡¿No es una excelente noticia?!
Bella miró con pánico a Niklaus. El niño le devolvió la mirada con una mueca al escuchar la palabra "bebita".
—Sí, mamá, es una excelente noticia.
—Así que Edward tendrá que hospedarnos en su casa para que ella se quede en tu apartamento en lo que encuentran una casa favorable —dijo Renée de manera decidida—. Bueno cariño, te llamo cuando nuestro vuele llegue. ¡Los amo!
Después de colgar, Bella gimió.
—Esto va a ser un infierno.
¡Por fin hay capítulo! ¿Qué les ha parecido? No hemos tenido mucho Edward pero cuando aparece es fantástico, ¿a que sí? ¿Qué les pareció el comportamiento de Niklaus con Bella? ¿Y su travesura en el cole? ¿Y la actitud de Bella? ¡Ya han pasado un tiempo "viviendo juntos"! ¿Y cómo se las verá Niklaus con otro bebé cerca?
¡Muchísimas gracias a todos por sus comentarios en los últimos capítulos! ¡Son demasiado! Nunca había pensado en que se llegarían a juntar tantos en un sólo capítulo y me encanta eso, enserio. Amo que me dejen sus comentarios.
Gracias a: NoeLiia, Dahia Mereles, zonihviolet, marieishale, ValeWhitlockGrey, greihalecullen, PottetricaTwilighterVictoria, MONELITACULLEN, paosierra, Nadiia16. Lambstown, yolabertay, Twilight Raquel-Carolay, whit cullen, Babi, steph leto, aguabellisima, AleLupis, M. Shily, Ale Ch M, Melania, Narraly, Nandita12unexplained, sofizz01, Tata XOXO, Emm Masen Mccarty, Angel twilighter, aea7, Nessie Joan Pattison Stewart, Mon de Cullen, salyluna, Acqua Cullen Potter, vanesscsb, Nyx-88, Ale-Vampire, solecitopucheta, VAnonimo, edidi, coneazul, mireca22, liduvina, jupy, pera l.t, EmDreams Hunter, torposoplo12, Manligrez, Beastyle, Chiarat, valeriesunshine, maferpatts, andy10, PRISGPE, My Dear Lost Soul, cary, Krystal, dracullen, DiAnA FeR, theparadise, AlwaysMoon, silverplateCS, Yasmin, vicky rc, Masilobe, lunanelisce, Brenda-Cullen-Ivashcov, Huezitto Cullen, from Forks.
A todos los que me agregaron a favoritos, alertas y los que leen mi historia cuando no leen una incompleta también,gracias, y a todos los anónimos :)
Para los que se quieran unir al grupo de facebook aquí está, allí se pubican fotos y las sesiones de fotos que Niklaus tiene o cualquier tipo de imagen referente al fic: groups/170869393079182/
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¡Nos leemos!
