Disclaimer: Los personajes son propiedad de Meyer, la historia es de mi imaginación.
Summary:
"Edward Cullen, el jugador de fútbol más exitoso tiene una vida bastante complicada con un revoltoso niño de cinco años. Lo que menos necesita ahora mismo es esa atractiva mujer que llegará a controlar su carrera y probablemente su corazón."
CAPÍTULO VEINTISEIS
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Elizabeth miró de arriba abajo a la mujer de cincuenta años que estaba frente a ella. Renée estaba usando un bonito vestido de seda que hacia resaltar su cabello castaño claro y sus ojos azules. Lo que más llamó la atención de Elizabeth fueron los enormes senos que tenía. Ahora sí entendía de donde Bella, la chica de su hijo, había sacado esas grandes tetas también.
— ¿Y bueno, Elizabeth? ¿Así te llamas, no? —la voz de Renée era desafiante, y también miraba de arriba abajo a Elizabeth. La mujer de cabellos cobrizos, como los de Edward, era muy guapa, definitivamente era europea. Tenía un buen cuerpo también y se notaba que lo mantenía en forma. Y también usaba ropa cara, Renée estaba segura de que los calzones que tenía puestos esa mujer, era lo que valía toda la ropa de Renée en esos momentos. A Renée no le gustaba gastar tanto dinero en cosas tan absurdas que nadie vería mas que su esposo… pero ella sabía que Charlie la prefería sin nada.
— Tú eres la abuela por la que mi nieto está idiotizado.
—Simplemente aprendo a ganarme el cariño del pequeño.
—Ya, y lo haces comprándole cosas. Cualquier personase gana el cariño de un niño comprándole un perro y un parque para su casa. Esa no es una manera sincera de ganarse el cariño de Niklaus.
Renée apretó los puños con fuerza.
— ¡Son simplemente regalos! ¿Crees que es la primera vez que veo a Klaus? El niño me quiere, tanto como yo lo quiero a él.
—Oh… por favor, ¿y qué es lo que te da el derecho de ser su abuela? No es como si tu hija sea la madre de mi nieto.
Niklaus frunció el ceño mirando a su abuela Elizabeth, quien estaba de espaldas a él. El niño apretó lo puños y le envió una mirada a Bella, quien se veía escandalizada y molesta.
— ¡Abuela! —Las dos mujeres voltearon a verlo pero Niklaus miró a Elizabeth—. Bella es mi mami, ¿Por qué dices que no lo es?
Elizabeth se quedó helada al escuchar lo que el pequeño acababa de decir. Le envió una mirada a Edward, quien estaba con el ceño ligeramente fruncido. Después fue hacia a Bella, ella se miraba igual de escandalizada y… seguía molesta. Después, los ojos grises de Elizabeth fueron directo al niño, quien tenía los ojos llenos de lágrimas sin apartar la mirada de ella.
—Niklaus, bebé, Bella no es tu mamá… —comenzó Elizabeth acercándose a él.
Niklaus abrió en grande los ojos al escuchar esa frase que le partió el corazón.
—Elizabeth —le advirtió Edward padre, tomándola del brazo—. ¿Qué estás haciendo?
—Diciéndole la verdad a Niklaus. ¿Acaso consideras a Isabella como la madre de nuestro nieto?
—Mamá… —comenzó a decir Edward, pero se vio callado por los gritos de Niklaus, quien seguía en los brazos de Rosalie. Ella lo apretó contra su cuerpo pero el niño la empujó con fuerza hasta que la lastimó e hizo que lo pusiera en el césped. Niklaus miró a su abuela borrosa por las lágrimas.
— ¡Bella es mi mami! ¡Ella y papá me lo dijeron! ¡Tú no sabes nada! —le gritó con furia. Después de eso, el niño se echó a correr hacia la puerta del jardín, logró esquivar el brazo de su padre y Charlie, pero cuando dio la vuelta por los arbustos para salir por la puerta, Bella ya se encontraba allí y lo atrapó—. ¡No! —gritó Niklaus sacudiéndose.
Bella fue a tomarle rápidamente las muñecas con sus manos para evitar que le golpeara y cuando lo tuvo muy bien sujeto comenzó a hacer sonidos con la boca tranquilizadores, como si estuviera arrullándolo.
—Shh… Niklaus, no pasa nada —le dijo con calma y en voz baja sólo para que él pudiera escucharle—. Nik, soy mamá, no pasa nada, tranquilízate —volvió a decirle y sintió como el niño dejaba de forcejear contra ella. Niklaus se dejó caer de rodillas justo allí frente a ella y Bella le imitó, abrazándolo contra su pecho—. Respira, mi amor, recuerda que debes respirar.
Niklaus asintió sólo una vez y, en un parpadeo, ya le estaba rodeando el cuello con sus brazos y enterrando el rostro en su pecho mientras se estremecía. Bella suspiró y sintió todos los ojos clavados en su espalda, poniéndoles demasiada atención. Sabía que lo único que podían ver era su espalda ya que los arbustos tapaban el cuerpo de Niklaus aferrado a ella.
—Tú eres mi mami —sollozó el niño contra Bella con el cuerpo temblando—, tú eres mi mami, ¿verdad? —alzó la mirada hacia a ella y Bella le sonrió, limpiándole las mejillas con sus pulgares—. ¿Eres mi mami?
—Claro que soy tu mami, mi amor —le respondió, inclinándose a besar su frente—. Lo que tu abuelita Elizabeth te dijo no es cierto. Tu papi y yo te dijimos que era tu mami, ¿no? —Niklaus asintió, frotando sus ojos con sus puños—. Entonces lo soy.
— ¿Y porque ella dijo que no eras mi mamá?
—Porque ella no sabía que lo era. No estaba enterada —le dijo con voz tranquila. Lo rodeó con los brazos de nuevo y se meció hacia adelante y atrás, haciendo que sus cabellos se balancearan.
—No me gusta que mi abuelita Elizabeth pelee con mi abuelita Renée. Y yo quiero a mi abuelita Renée, mucho.
Bella le sonrió sin dejar de mecerse, llevando al niño con ella.
—Estoy segura de que tu abuelita Renée te quiere con todo su corazón y el abuelito Charlie igual. No tienes nada de qué preocuparte, ¿de acuerdo? Mami está aquí contigo, y mami nunca se va a ir porque te dijo que siempre estaría contigo, ¿no?
Niklaus hizo que Bella se detuviera y se puso de pie, haciendo visible de sus hombros para arriba. Las personas los miraron una vez que tomaron asiento en una silla alrededor de la mesa. Renée, Charlie y Edward habían desaparecido. Rosalie, Emmett y Aaron sólo guardaban silencio, mirando a Niklaus. El niño le colocó las manos en las mejillas, como era costumbre y le miró.
—Mami, ¿puedo estar contigo todo el tiempo? —le preguntó en voz baja, pasando el dorso de su mano sobre sus mejillas, limpiando las lágrimas—. No quiero a nadie.
— ¿No quieres ir a jugar con Aaron?
—No, yo quiero estar contigo.
Bella suspiró, sabiendo que no le sacaría de allí y si lo intentaba, Niklaus haría un gran berrinche por eso y probablemente se colgaría de la pierna de Bella como un niño pequeño. Bien, pues alguien tendría que servir la comida porque Niklaus no planeaba dejarla durante toda la convivencia.
—Sí, mi amor, vas a estar conmigo, pero prométeme que no vas a llorar, ¿sí? Porque ya sabes que mi corazón se rompe en millones de pedazos cuando tú lloras y no me gusta —Bella le tomó las manos a su pequeño y Niklaus las apretó—. ¿Sí? —el niño asintió y se inclinó a darle un beso a Bella.
—Quiero que se vaya la abuela Renée y la abuela Elizabeth ahora.
—No, mi amor, no podemos decirles que se vayan, ellas vinieron a verte.
— ¡No! —Gritó y viajó la mirada a la mesa que estaba retirada de allí, le envió una mirada de odio a Elizabeth—. Yo quiero que ella —señaló a su abuela— se vaya.
—Nik —le llamó Bella en voz baja y le acarició las manos—, no grites, ¿quieres venir con mamá? ¿Quieres jugar? —se puso de pie y le cargó por los brazos para después hacer que enganchara sus piernas alrededor de su estrecha cintura. Estaba a punto de ofrecerle ir arriba y pasar tiempo con mamá mientras se tranquilizaba y tomaba teta, pero las reglas no decían eso—. Vamos a jugar en los columpios, ¿sí?
Niklaus pasó un brazo alrededor del cuello de Bella y con el otro brazo se frotó los ojos. Miró a Bella haciendo un puchero y después los columpios. Su abuelita Renée no tenía la culpa de que su abuelita Elizabeth le dijera esas cosas… así que debía usar su regalo. Asintió sin decir nada y Bella se dirigió rápidamente hacia los columpios, tomando asiento en uno de ellos, con Niklaus sobre sus piernas. Por suerte, ese parque de niños soportaba hasta los ochenta kilogramos, así que Bella y Niklaus podían subirse.
Después de un rato de estar columpiándose, Edward apareció de nuevo en el jardín, luciendo un poco confundido. Renée y Charlie caminaban detrás de él. Renée estaba sonriendo como si nada hubiera pasado, pero cuando su mirada se posó en Bella y Niklaus, su sonrisa cayó. Niklaus no se miraba realmente feliz, pero al menos no seguía llorando. Renée tenía la intención de ir hacia donde estaban ellos pero Charlie la tomó del brazo, haciéndola volver a la mesa.
Edward, por otra parte, se le quedó mirando a su madre y ella fue a reunirse con él para volver a entrar a la casa. La escena era tan confusa y ridícula, pensó Bella. Justo cuando Renée y Charlie tomaron asiento en la mesa, Carlisle le saludó con una brillante sonrisa diplomática y Esme abrazó a Renée tanto como la sillas separadas se lo permitían, y comenzaron a conversar, dejando que Emmett y Rosalie participaran también.
—Mami —llamó Niklaus en voz baja mientras Bella se mecía un poco más fuerte.
— ¿Qué pasa?
— ¿Por qué mi abuelita Elizabeth es mala contigo y con mi abuelita Renée? ¿Por qué no las quiere? —Niklaus alzó la cabeza a para poder verla, después, recargó su espalda en su pecho y se sostuvo del columpio mientras ella seguía moviéndose.
—Lo que pasa, amor, es que tu abuelita Elizabeth ha estado siempre acostumbrada a tenerte a ti y tu papi sólo para ella. Elizabeth nunca había conocido a alguien que quisiera ser tu mamá tanto como yo, y tampoco a alguien que estuviera con tu papi de novia como yo.
— ¿Está celosa?
Bella sonrió levemente, mirando de reojo aparecer a Elizabeth de nuevo en el jardín, luciendo disgustada. Detrás de ella estaba Edward, quien le envió una mirada a Niklaus y Bella, estaba punto de ir allí cuando el timbre de la casa sonó y Edward fue a atender.
—Sí, ella está celosa, y no le gusta compartir conmigo o con tu abuelita Renée porque tu papi y tú nos quieren mucho.
—Yo te amo, mami.
—Yo también te amo, chiquitín —le dijo Bella con el corazón hinchado de la emoción. Colocó sus manos en los costados del niño y le hizo cosquillas. Niklaus comenzó a retorcerse y a reír nerviosamente.
— ¡Cosquillas no, mami! —gritó Niklaus mientras reía e intentaba apartar las manos de Bella. Cuando ella sintió como Niklaus se resbalaba de sus piernas, usó un brazo para mantenerlo contra su cuerpo y con la otra siguió moviendo sus dedos contra su piel—. ¡Por favor, mami!
Bella, riendo, bajó su boca a su cuello y sopló, causando un ruido divertido y, además de eso, cosquillas a Niklaus, haciendo que la piel del pequeño se erizara.
— ¿No quieres cosquillas? —preguntó ella sonriendo.
— ¡No!, ¡mami! Me rindo, me rindo —dijo Niklaus a carcajadas, poniéndose rojo de la risa.
—Di que mami ganó y te suelto —dijo Bella riendo por la risa nerviosa de Niklaus y sin dejar de mover sus dedos. Pero Niklaus no dijo nada. Ella sabía que a él le encantaba pasar ese tipo de momentos con ella y también le gustaba que alguien más los viera para que demostrara que él tenía a alguien con quien divertirse—. ¿No te rindes?
Niklaus soltó otra carcajada, atrayendo más las miradas de sus familiares en la mesa. Edward estaba sonriendo divertido al ver la escena. Elizabeth miraba con envidia y celos, mientras que los demás les miraban con cierta ternura y simpatía.
—Me rindo, mami, me rindo.
Finalmente Bella lo soltó mientras ambos reían y le rodeó la cintura con sus brazos, apretándolo contra su pecho, ignorando a las personas que le estaban mirando. Bajó la cabeza y volvió a soplarle la mejilla. Niklaus se retorció un poco y ella le dio muchos besos. El pequeño volteó, le dio un beso corto y le miró muy sonriente, con la respiración un poco agitada.
—Yo gane, chiquitín.
—Eso era trampa, yo no podía hacerte cosquillas.
Bella volvió a reír y, sin poder resistirlo, fue a morder una de las mejillas de Niklaus muy suavemente.
—Eres un completo amor, cariño, y no tienes idea de cuánto te quiero —le dijo con el corazón en la mano.
Niklaus supo el verdadero significado de las palabras y su rostro se coloreó porque nadie nunca le había dicho algo así además de su padre.
—Yo te quiero mucho, mami, de aquí hasta el mundo de helado, ida, vuelta, ida y vuelta, en un helado de chocolate y barquillo navegando por el chocolate líquido.
Bella gimió al imaginarse el sabor.
—Ahora quiero helado.
— ¡Comamos helado!
—No, necesitas comer y llenar tu estomago de comida de verdad antes de que le eches helado. Te va a doler.
—No me duele.
—Sí te duele.
—No, no me duele.
—Sí te duele.
—Que no.
—Que sí.
— ¡No!
—Niklaus… ¿estás peleando conmigo?
El niño le miró sonrojado y se encogió de hombros. Le dio otro beso y después se bajó de un salto de las piernas de Bella, cayendo al césped.
—Vamos a comer, mami.
Bella se levantó del columpio y arregló su atuendo, para después tomar la mano que Niklaus le tendía y caminó hacia la mesa, donde Renée estaba comenzando a servir los platos. Elizabeth le estaba mirando fulminante y pensaba: "¿Quién era ella para moverse con tanta confianza en la casa de su hijo?". Edward padre se miraba completamente disgustado con la situación, así que Bella fue a tomar asiento a su lado. Les dedicó una sonrisa a Carmen y Eleazar, quienes estaban allí y habían sido invitados por Edward. Eleazar rápidamente conectó con Emmett y Carlisle.
Cuando Bella fue a sentarse, Niklaus rápidamente se sentó sobre sus piernas y recargó la cabeza sobre su hombro. Elizabeth les miró con los ojos entrecerrados.
—Klaus, cariño, ¿quieres que traiga tu comida ahora mismo? —le preguntó Renée de manera maternal. Esme estaba ayudándole con los demás. Y todo parecía como si nada estuviera mal. Cada quien tenía parte de su conversación, excepto por los dos Edward y Elizabeth.
— ¿Espagueti? —preguntó Niklaus, mirando a Renée con curiosidad.
—Sí, tu mamá lo preparó para ti.
Elizabeth salió a hacerse relucir de nuevo con sus palabras.
— ¿Niklaus no comerá lo mismo que nosotros? —Preguntó, mirando solamente a Bella de mala manera—. ¿Y se supone que le estás educando bien, dándole de comer algo diferente a los demás sólo porque él así lo quiere?
Bella le dedicó una leve sonrisa gentil y sacudió la cabeza.
—Niklaus no puede comer eso, ¿recuerda? Él es alérgico a los espárragos y champiñones.
Y al mismo tiempo, Renée sonrió satisfecha mirando con burla a Elizabeth y Elizabeth palideció, mirando rápidamente al niño, pero él ni siquiera cruzaba la mirada con ella. La mujer fue a mirar a Edward y este sólo se encogió de hombros.
—Su cuerpo comienza a picarle cuando lo ingiere —contestó secamente.
—No lo sabía —comenzó Elizabeth.
—No lo sabes y lo conoces desde que es un pequeño. Mi hija tiene poco tiempo conociéndolo y sabe más de él que tú —se burló Renée. Charlie le envió una mirada de advertencia y la mujer rápido se dirigió a dentro de la casa.
Elizabeth no volvió a decir nada más después de eso mientras los integrantes de la familia comían y conversaban entre ellos. Edward y Bella intercambiaban miradas significativas de vez en cuando por los comentarios que Renée hacia burlándose de Elizabeth.
Después de que Niklaus se alimentara sentado en las piernas de Bella, se bajó de allí, impulsado por Bella porque le dijo que si se ponía a jugar con Aaron y la pequeña bebé Amber, le daría helado. Niklaus aceptó casi de inmediato. Bella no quería que el niño se privara de convivir con los demás sólo por estar pegado a ella, además, si era así, ya imaginaba los comentario s de Elizabeth.
El pequeño miró como Aaron se acercaba a Carmen y extendía los brazos, pidiéndole a Amber, con una sonrisa, la mujer se la entregó y el bebé lo aceptó rápidamente. Aaron sonrió en grande al ver que le agradaba al bebé y fue a sentarse con ella en una manta rosa que estaba en el césped. Niklaus los miró con los ojos entrecerrados, ¿Por qué Aaron estaba abrazando al bebé y él no? Caminó hacia allí y se sentó junto a ellos bajó la mirada de Aaron poco simpática. Esos dos definitivamente no se llevaban muy bien. Aaron sentó a Amber con las piernas abiertas en forma de "V", y Niklaus y él tomaron la misma posición para poder rodar la pelota roja de la bebé. Después de unos minutos, Amber comenzó a lloriquear y a quejarse por tener hambre, cansada ya de estar jugando. Carmen se levantó a recogerla y la sentó en sus piernas para poder preparar su biberón, cuando estuvo listo, Aaron pidió dárselo y antes de que Carmen pudiera decir que sí, Niklaus ya lo estaba pidiendo también.
—Yo quiero dárselo —dijo mirándola a los ojos. Carmen quedó sorprendida por el poder visual del niño.
—No, Niklaus, yo te gané —dijo Aaron tomando el biberón. Niklaus se lo arrebató de inmediato—. ¡Dámelo!
— ¡Yo se lo quiero dar!
Y de alguna manera, Niklaus lo mantenía sostenido de la base mientras que Aaron lo sostenía de la tapadera. En un movimiento rápido, y con la fuerza de Niklaus, la botella se destapó, haciendo que el líquido cayera por completo sobre Aaron, y el biberón chocó contra la frente de Niklaus, causando su grito de dolor.
Inmediatamente, Edward, Bella, Elizabeth y Renée se pusieron de pie para ir a correr donde estaba el niño. Aaron ya estaba siendo atendido por su madre, padre y Esme. Elizabeth fue la primera en llegar donde estaba Niklaus y lo tomó de los hombros, alzando su barbilla para poder mirar el golpe. Renée ahogó un gritó al ver la sangre brotar por la herida mientras que las lágrimas rodaban por las mejillas del pequeño de nuevo.
— ¡Rápido! ¡Que alguien traiga alcohol! —gritó Elizabeth con desesperación.
— ¿Alcohol? ¿Estás loca? Eso le va a doler mucho, ¡Es un niño! Necesitamos agua oxigenada —dijo Renée casi de la misma manera que el primera mujer. Las dos se miraron mal y comenzaron a tomar y jalar un poco al niño de un lado a otro, atrayéndolo a ellas.
Niklaus se zafó de ellas rápidamente y fue a abrazar a su papá mientras lloraba. Edward lo cargó, manteniendo su cara alzada y examinándole la herida. Ni siquiera era bastante profunda, era sólo el simple golpe que había causado una raspadura donde apenas estaba brotando la sangre, lo que sí sucedería era que tendría un gran morado en la frente.
—Papi, me duele —lloriqueó Niklaus.
—Aguanta un poco, enano, no es nada —le dijo Edward mientras caminaba dentro de la casa, pero antes de que pudiera acercarse a la puerta, Bella ya había llegado a su encuentro.
Las dos abuelas estaban obstruyendo su paso, sin dejar de discutir y criticar sus maneras de intentar curar la herida.
— ¡Señoras! —Dijo Bella en voz alta—. ¡Muévanse porque no están ayudando en nada! —le dijo con enojo y les apartó sin poner tanta fuerza. Estaba al límite de todo eso. No creía que esas dos mujeres pudieran llegar a ese extremo. Bella fue a reunirse con Edward y Niklaus y le examinó la herida—. No es tan malo, chiquito, es sólo un golpe —le dijo esta vez con voz suave. Acercó una pequeña gasa a su frente y quitó la sangre, haciendo que Niklaus hiciera una mueca—. Voy a ponerte hielo ¿sí? Es para que se desinflame y no tengas un chichón en tu frente —le explicó al mismo tiempo que acercaba la bolsa de hielo a la frente.
—Ouch, está frío —Niklaus mordió su labio pero dejó que le colocaran el hielo en la frente. Apoyó la cabeza en el hombro de su padre y Edward mantuvo la bolsa de hielo presionada un poco en su frente. Le dio un beso en los cabellos a su hijo pero se mantuvo callado. Estaba enfadado de todo eso. Él no era de los que tomaban ese tipo de actitud pero estaba hasta el borde. Eso había sido un caos.
—Amor, mantenlo allí durante al menos treinta minutos —le dijo Bella a Edward, cruzando la mirada. Ella le acarició el brazo sutilmente—. Se le va a bajar la hinchazón después de un tiempo —miró a Niklaus—. Te va a arder un poco pero es por el frío, ¿si, mi niño? No te preocupes.
—Mami, tengo sueño —murmuró Niklaus cerrando los ojos mientras que se limpiaba las lágrimas que caían por sus mejillas.
— ¡No! —Se apresuró a decir Elizabeth—. No te duermas, querubín. No puedes dormir ahorita.
—Tu abuela tiene, razón —concordó Bella, sin mirarla—. Intenta mantener tus ojitos abiertos.
Niklaus hizo un puchero, tomando en un puño la camiseta de su padre. Edward le volvió a besar los cabellos y mantuvo sus labios allí un rato, aspirando el conocido olor de niño de su pequeño.
—Has lo que dice mamá, enano, porque si no, no te verás bien cuando vayas al colegio el lunes, y el martes no iremos al hockey.
—No quiero verme mal, quiero teta —murmuró mientras frotaba sus ojos de nuevo pareciendo un bebé muy mimado—. Mami, teta.
Edward miró a Bella en silencio y ella le devolvió la mirada suspirando, pidiéndole un poco de ayuda con el pequeño. Edward aún no estaba informado de las reglas que Bella le había colocado a Niklaus. Por otro lado, las abuelas estaban petrificadas ante lo que Niklaus había pedido. Renée sin duda estaba asimilándolo para después ponerse como una loca feliz por eso. Elizabeth estaba petrificada mirando a Bella.
¿Ella le estaba dando pecho a Niklaus? Sintió un nudo en la garganta, no porque sintiera asco o porque estaba en desacuerdo. Ella no aceptaba a Bella de ninguna manera, pero que se atreviera a amamantarlo era algo completamente diferente. Bella estaba demasiado preocupada por Niklaus. Ella había corrido detrás de él cuando se puso a llorar e intentó tranquilizarlo sin gritos y tenía mucha paciencia. Bella había pasado un rato con él en los columpios e hizo que el niño riera a grandes carcajadas, algo que Elizabeth no presenciaba seguido. También Bella había corrido por hielo para poder curar al niño y se preocupaba por él.
¿Qué estaba haciendo al juzgar a Bella cuando la muchacha sólo se preocupaba por el bienestar de su nieto?
Dándole una mirada a Edward, se alejó de allí para ir a sentarse junto a su esposo en silencio. Esme le siguió con la mirada y con una pequeña sonrisa en los labios. Conocía muy bien a Elizabeth, ella había tenido uno de esos momentos en los que, extrañamente, analizaba las cosas después de haberlo juzgado mucho antes.
—Mami —volvió a llamar Niklaus, estirándose hacia a ella. Bella lo cargó, cuidando de mantener la bosa de hielo en su frente—. Mami, quiero teta.
—Nik, recuerda que acordamos ciertas cosas —le dijo de manera suave y entró a la casa con Edward detrás de ella y sin querer mirar a su madre—. Nada de teta en público o frente a alguien más que no sea tu papá. Además, la teta sólo es cuando te vayas a dormir.
—Pero ya es hora de la siesta —murmuró Niklaus.
Bella alzó la mirada a Edward y este frotó su rostro con sus manos.
—Enano, ¿Qué te parece su vamos a comer helado y jugamos un poco la consola Wii? Hace mucho que no jugamos, ¿quiere hacerlo?
Los ojos de Niklaus brillaron.
—Sí, helado y Wii —asintió y Bella lo colocó en el suelo. Inmediatamente el niño corrió hacia la sala de juegos con la bolsa de hielo en su frente todavía. Encendió la consola rápidamente y todas las luces, junto con el reproductor de música.
Cuando Edward y Bella quedaron solos en el pasillo Edward se recargó en la pared, con los ojos llenos de desesperación.
— ¿En qué estábamos pensando en hacer esto, nena? Debí saber que mi madre haría escándalos como esos. Está compleméntenle loca… mi padre está bastante furioso. Estoy seguro de que Carmen se siente culpable por el accidente. Aaron estaba furioso también. Y Renée… sólo da más cuerda al asunto.
Bella sintió que su cabeza estaba a punto de explotar y se acercó a él para darle un beso en la mejilla.
—Ya casi terminamos con esto, Edward. No te desesperes, ¿sí? Podemos hacerlo, no voy a volverme loca sólo por una reunión familiar. Piensa que, si tú y yo planeamos estar juntos verdaderamente, eso tendría que suceder en algún momento.
— ¡Pero esas mujeres están bastante grandes para hacer algo como eso! Creí que la única que hacía ese tipo de escándalos era Chelsea…
—Oye, no necesito que te pongas negativo —Bella frunció el ceño y apretó sus manos—. Ve a jugar con Niklaus, ¿sí? Vigila que no se duerma a menos que haya pasados dos horas. Dale lo que quieras, haz lo que quieras con él, pero es peligroso que se quede dormido después de un golpe en la cabeza. Yo iré con ellos un momento, hablaré con mi mamá, y me disculparé con ellos.
Edward le miró por unos momentos.
—Nena
— ¿mmm?
—Estoy enamorado de ti.
Bella rodó los ojos y le golpeó el pecho, separándose de él.
—Lo sé, yo también te amo, Edward, ahora por favor, has lo que te dije.
—Y de verdad quiero pasar el resto de mi vida contigo —continuó como si Bella no hubiera dicho nada.
—Si me estás pidiendo matrimonio o insinuando algo como eso juro que voy a golpearte, y muy fuerte.
Edward rio ligeramente y le dio un rápido beso en los labios.
—Claro que no, yo lo haré mucho mejor y será épico.
—Sería una lástima que te dijera que no—dijo ella riendo.
—Te rogaré hasta que me digas que sí.
—Deja de hablar de esas cosas y ve con Niklaus y asegúrate de que tenga el hielo en la frente —caminó hacia la puerta de nuevo—. Cuida que no te patee el trasero jugando.
Cuando Bella volvió a jardín, Carmen y Eleazar estaban de pie, despidiéndose de todos. Ella les miró con el ceño fruncido y fue a acercarse.
— ¿Se van tan pronto? —su mirada se dirigió a la bebé, que estaba tomando su biberón muy feliz—. Si es por el accidente que sucedió con los niños déjenme decirles que no fue su culpa… ellos siempre son tan competitivos para todo…
—No, no —se apresuró a decir Carmen, mirando a su prima con una ligera sonrisa—. Es tarde, y mañana temprano tenemos una cita con una persona encargada de mostrarnos una casa —explicó, reajustando la pañalera de la bebé en su hombro.
— ¿Encontraron casa tan pronto?
—Fue fácil —dijo Eleazar con una sonrisa—. Carmen es muy conformista para ese tipo de cosas, pero la casa es bella, es decisión de ella el lugar donde quiere vivir. Pero debemos descansar y Amber debe bañarse.
—Está bien —asintió Bella mientras les acompañaba a la puerta principal—. Lamento el escándalo que presenciaron, es la primera vez que mi madre y la mamá de Edward se ven y Elizabeth no tiene un muy bien temperamento… —suspiró y se quedó en la puerta teniendo una larga conversación con ellos. Cuando Bella miró el cielo, Carmen se escandalizó diciendo que era tarde—. Muchas gracias por venir y acompañarnos. Me disculpo por no pasar tiempo con ustedes.
—No, al contrario, Bella, gracias por invitarnos —dijo Eleazar sonando simpático, como siempre—. Fue entretenido.
Los tres rieron levemente y después Carmen fue a darle un abrazado, dándole la bebé a su esposo.
—Debo decir… que te ves muy bien siendo madre. Y ese niño, Niklaus, te adora, definitivamente lo hace —le dijo de manera sincera y le besó la mejilla—. Realmente no dejes que esa mujer simplemente quiera apartarte de ellos. Son una familia perfecta.
Bella le sonrió en grande.
—Gracias, Carmen, lo sé, no me voy a rendir pronto —rio y después fue a darle un apretón de manos a Eleazar—. De nuevo gracias por venir —le dijo y miró a la bebé—. Y tú, mi amor, sigue siendo hermosa, ya estás muy grande —le besó sus regordetas mejillas—. Supongo que nos veremos más seguido.
—Esperemos que sea así —asintió su prima y miró como Acher abría la puerta para ellos—. Despídenos de Edward, por favor. Hasta luego.
Bella se despidió con la mano y, cuando vio que las luces traseras del auto desaparecían, se volvió, justo para encontrarse de cerca con Esme y Carlisle, quienes ya estaban abrigados y con una sonrisa. Bella les miró sorprendida.
— ¿Se van tan pronto también ustedes?
—Sí, cariño —dijo Esme acercándose a ella y tomándola de las manos—. Sabemos que definitivamente no pasaron un buen rato hoy. Y mi sobrino está más que enfadado con su madre —ella sonrió levemente—. Así que entre menos de nosotros estemos aquí mejor será —le dio besos en cada mejilla—. Eres una excelente mamá para Niklaus.
—Y claro que él te ve como una verdadera madre, esa manera de defenderte frente a Elizabeth… wow —dijo Carlisle riendo un poco y negó con la cabeza—. Ese niño es todo un caso, ¿no?
Bella le respondió con una sonrisa.
—Sí que lo es. Lamento que esto resultara de esta manera…
—No te preocupes, no esperábamos menos de la gran Elizabeth —siguió Carlisle y fue a darle un abrazo.
—Me alegro de verdad que Edward esté contigo ahora y que Niklaus te vea como una mamá para él.
Bella estaba levemente sonrojada por todas las palabras que ellos dos estaban diciendo y les sonrió.
—Pues… yo… no sé que decir, enserio.
Esme rio y negó con la cabeza.
—No hay nada que decir. Debemos irnos. Carlisle quiere ir al cine a ver una película que desde hace mil años dijeron que sacarían secuela.
—Querida, los Indestructibles es una película épica —explicó Carlisle como si fuera lo más obvio. Esme rodó los ojos.
—Ya todos están viejos, no sé cuál es la gracia —dijo la mujer mientras salían por la puerta sonriendo. Se volvieron de nuevo hacia a Bella—. Gracias por invitarnos, Bella, nos alegró verte de nuevo. Nos veremos después —le dio un fuerte abrazo.
—Estamos en contacto, Bella, sigue cuidando de estos chicos, por favor —le dijo Carlisle con simpatía y le abrazó—. Nos vemos después.
—Que pasen bonita noche —se despidió Bella—. Y disfruten la película.
Se quedó de pie mirando como Carlisle le abría la puerta a Esme y después se alejaban de allí en su auto.
Cuando Bella dio la vuelta, casi esperó ver a Elizabeth de pie detrás de ella, pero para su decepción no fue de esa manera. El recibidor se encontraba vacío, podía escuchar la música proveniente de la habitación de juegos que estaba hasta el fondo y los gritos divertidos de Niklaus y Edward. Sonrió al saber que estaban pasando un buen rato y, tomando una gran respiración, fue al jardín a encontrarse con las personas que aún quedaban allí.
Aaron y Emmett estaban jugando con el nuevo perro "Microbio", Bella hizo una mueca, esa cosa tan gigante y su nombre absurdo. Rosalie estaba enfrascada en una conversación con Edward padre, Charlie y Renée, y Elizabeth estaba allí, sola, sentada y con la mirada en dirección a Bella, en cuanto Bella caminó hacia el jardín, Elizabeth se puso de pie y le tomó del brazo, llevándola alejada de los demás.
—Necesito hablar contigo, Isabella —le dijo con voz baja. Bella zafó su brazo de su agarré de manera sutil y se mantuvo apartada.
—Pues escucho lo que tenga que decirme.
—Yo… quiero disculparme en realidad —dijo, mirándola a los ojos. Al menos me mira a los ojos, pensó Bella—. Te juzgué demasiado pronto, y sé que lo único que quieres es el bienestar de Niklaus y de mi hijo…
— ¿Después de todas esas humillaciones y comentarios tan bajos que usted hizo sobre mi espera que la perdone así como si nada hubiera pasado? —Bella se cruzó de brazos, mirándola con su ceño levemente fruncido—. ¿Acaso sabe cuántas veces Niklaus lloró porque usted simplemente no me soportaba? Edward también la pasaba mal. En ningún momento hice un mal comentario sobre usted, nunca en la vida, ni siquiera lo pensé… y usted se cree con todo el derecho de decirme a mí, alguien desconocida, que sólo quiero algo de su hijo… —Bella sacudió la cabeza.
— ¿Así que vas a hacer que te ruegue?
—Jamás dije eso. En ningún momento. Hagamos esto, Elizabeth… Yo seguiré como ahora, como siempre lo he hecho, dirigiéndome a usted con cordialidad… a cambio de que usted guarde ese tipo de comentarios frente a Niklaus. ¿Cree que el niño no tiene bastante con todo lo que ha pasado? Él sólo quiere sentir una figura materna a su lado. Y sé que no le pareció muy agradable el hecho de que yo vaya "con todo el derecho que creo que tengo", como usted seguro piensa, y amamante a Niklaus. No hay nada de malo en eso. Le aviso que la cita con el pediatra del niño está programada y él nos dirá que hacer. Niklaus está de acuerdo, Edward está de acuerdo y yo estoy de acuerdo. En realidad, no necesitamos la opinión de alguien más —Bella le miró a los ojos—. Edward ya no es un niño, Elizabeth, Edward ya es papá, y es un padre muy responsable, le faltaba disciplina para educar a Niklaus, sí, pero estoy ayudándole con eso… Yo no espero ser aceptada por usted, nada me impide estar con ellos dos… pero a Niklaus y a Edward sí les afecta, ¿Cómo se sentiría usted si estuviera en el lugar de Niklaus o Edward? No es agradable. ¿Sabe que fue lo que Niklaus me dijo allí atrás? —Bella hizo un gesto hacia la puerta trasera del jardín—. Me pidió que usted se fuera; él no se sentía cómodo con usted, ¿qué tan malo es eso? Es su nieto, Elizabeth, no sé lo que usted siente, pero creo que no es nada agradable… Simplemente tome en cuenta lo que le digo, de verdad. Yo lo único que quiero es vivir con Niklaus y Edward sin complicaciones. ¿Piensa que vamos demasiado rápido? Con un niño como Niklaus y el estilo de vida de ellos dos no veo otra forma de seguir las cosas. Pero… usted ha venido a disculparse conmigo, así que sí, acepto sus disculpas. No hay resentimiento de mi parte, sólo… piense como se sienten su hijo y su nieto.
—Isabella, ¿Cómo vas a decirme esas cosas? Claro que sé lo que pasa con mi nieto y mi hijo yo he vivido tanto con ellos…
— ¡Mami! —gritó Niklaus apareciendo de nuevo en el jardín y corrió hacia donde estaba, abrazándose a su cintura—. Ya es noche, ya vamos a dormir, ¿sí? —Niklaus miró como el cielo se oscurecía sobre sus cabezas y estiró los brazos a Bella.
—Cariño, estoy conversando con tu abuelita, ¿nos das un poco de espacio, por favor?
—Pero mami… ya quiero ir a dormir…
—Entonces ve a ducharte, lava tus dientes, ponte el pijama y espérame en la cama, ahora no puedo atenderte —le dijo Bella con voz firme, mirándolo directamente a los ojos.
Niklaus miró que estaba hablando enserio, así que dejó caer sus hombros, derrotado y arrasó sus pies por el mismo lugar donde llegó. Les hizo un gesto a las personas que estaban sentadas en la mesa en forma de despedida y entró a la casa.
Cuando Bella volvió a alzar la vista a Elizabeth, observó que ella estaba realmente sorprendida por la forma en que le había hablado a Niklaus y cómo él había obedecido sin hacer berrinches como estaba acostumbrado.
—Definitivamente impones orden —dijo un poco resentida.
Bella se encogió de hombros.
—Es sólo que desde la primera vez que nos conocimos, le hablé de esa manera. No doy mi brazo a torcer fácilmente en algunas situaciones —dijo Bella de lo más casual.
—Yo… sólo quería disculparme contigo, Isabella.
—Disculpas aceptadas —asintió y de reojo miró como Emmett y Rosalie se acercaban a ellos.
—Bella…—interrumpió Rosalie con una sonrisa avergonzada—. Tenemos que irnos ya, no planeamos quedarnos durante más días. Aaron debe estar mañana en casa porque tiene un asunto, y Emmett tiene juego.
—Oh, sí, está bien, no hay ningún problema —se apresuró a decir y le besó las mejillas, después, los brazos de Emmett le rodearon—. Gracias por venir… creo que Edward está en el cuatro de juegos… si es que no está con Niklaus.
—No, no, debemos irnos ya, vamos tarde. Despídeme de él, ¿sí? —Rosalie abrazó a su madre—. Nos vemos en casa, mamá, trata de no ser tan pesada.
Y después de intercambiar palabras con Elizabeth, Rosalie y Emmett se marcharon con Aaron. Inmediatamente apareció Edward padre con paso decidido y Bella supo que tenía algo importante que decir de verdad.
—Isabella, querida, mi esposa y yo nos iremos ahora —Elizabeth bajó la mirada, apenada realmente por la decisión que su marido había tomado—. Lamento que hayamos causado tanto escándalo. Antes de venir llamaremos con muchísima más anticipación y, por favor, si tienes ya planes con algunas otras personas, dínoslo, así no causaremos conflictos como hoy. He reservado un vuelo y sale en una hora, tenemos prisa —aquel hombre miró a Elizabeth y asintió—. Elizabeth, vamos ahora —su mirada verde volvió a Bella—. Despídeme de mi hijo y mi nieto, por favor.
—Por favor, dile a Edward que lamento haberme comportado de esa manera… —dijo Elizabeth aclarando su garganta—. Hablaremos después.
Y con eso se marchó de allí, dejando a Bella sólo con sus padres a unos metros de distancia. Cuando escuchó como la puerta se cerró, Renée se acercó a ella sonriendo en grande.
—Finalmente nos libramos de la bruja.
Pues tenemos muy pronto capítulo. La pelea de las abuelas no fue nada graciosa, ¿no? y Elizabeth es una total pesada, seguro que voy a recibir muchos insultos para ella en este capítulo. Jajaja... ¡Y Edward y Bella! Bella es un amor con Niklaus... Renée en cualquier momento burlandose de Elizabeth... Y Papá Edward estaba enojado, veremos que pasará después con ellos.
¡YA CASI LLEGAMOS A LOS MIL REVIEWS! MUCHAS GRACIAS.
Gracias a: Tecupi, theparadise, MONELITA CULLEN, M Ale Ch M, galadrielcullen, Hueziyyo Cullen, PottetricaTwilighterVictoria, solecitopucheta, Annaniicolle, saraygarcia08, jadecullen7, Tata XOXO, Jupy, Naye15, Gretchen CullenMasen, mariaa, NachiCullen, cary, Mon de Cullen, Chiarat, liduvina, Beastyle, EmDreams Hunter, Nyx-88.
A todos los que me agregaron a favoritos, alertas y los que leen mi historia cuando no leen una incompleta también, gracias, y a todos los anónimos :)
Para los que se quieran unir al grupo de facebook aquí está, allí se pubican fotos y las sesiones de fotos que Niklaus tiene o cualquier tipo de imagen referente al fic: groups/170869393079182/
¿Reviews?
¡Nos leemos pronto!
