Haikyuu! Pertenece a Furudate Haruichi

Regresión

Capítulo 2: Sentimiento ameno

3 días 22 horas 04 minutos

Tenía que ir inmediatamente a la clase cinco para aclarar las cosas con Yachi, pero una mano le agarró del brazo impidiendo que pudiera continuar su camino, aturdido se giró hacia aquella persona para descubrir su identidad.

-¿Kageyama?

Kageyama miró hacia los libros que llevaba Hinata en la mano; fijándose en que en uno ponía el nombre de "Yachi Hitoka" en la portada.

-¿A dónde vas? –entornó los ojos al ver que efectivamente se dirigía hacia la chica.

-No es asunto tuyo –se quitó su mano del brazo de un tirón con el amago de seguir su camino.

El chico se colocó delante de él impidiéndole el paso.

-Si lo es –le cogió de la muñeca por donde sujetaba los libros haciendo que éstos cayeran al suelo.

Hinata sorprendido se intentó liberar pero la fuerza que ejercía el moreno sobre él era muy fuerte, se intentó soltar con la mano que tenía libre pero de un rápido movimiento Kageyama lo acorraló contra la pared, impidiendo así que se moviera al estar sujeto por ambas muñecas.

-¡Q-qué estás haciendo idiota suéltame! –gritó el central al notar la presión contra la pared.

Los alumnos que pasaban los miraban desde lejos murmurando cosas, ninguno intervenía y el corrillo que se iba formando a su alrededor cada vez era más grande. Mientras, Kageyama y Hinata simplemente se dedicaban a mirarse a los ojos con rabia mientras el más bajo forcejeaba para soltarse.

Los cuchicheos llegaron hasta las clases más alejadas de primero y en un momento aquella situación se había ido de las manos. Por suerte una pequeña chica emergió del barullo de gente hasta donde ambos chicos se encontraban logrando separarlos.

-¿Q-qué se supone que estáis haciendo? –Dijo Yachi interponiéndose entre ambos –No sois críos.

-Eso díselo al señor Kageyama –musitó con molestia mientras recogía los cuadernos del suelo y agarraba a Yachi de la mano sacándola del corrillo de gente –Vámonos de aquí.

-¿Habrá sido una pelea por esa chica? –comentó un chico por lo bajo.

-Ni idea.

Kageyama que oyó esto simplemente golpeó la pared soltando a la vez un sonoro chasquido con la lengua volviendo a su clase con las manos en los bolsillos.

Poco a poco la gente fue volviendo a sus clases y a sus tareas anteriores olvidándose de lo ocurrido hace unos momentos. En su lugar Yachi y Hinata seguían andando a toda velocidad por los pasillos esquivando a la gente hasta llegar a un lugar donde poder hablar sin ser molestados.

Después de un rato llegaron a un pequeño pasillo que daba a la salida de emergencias donde se guardaban algunos materiales escolares y donde para su suerte no había nadie.

-¿Hinata? –preguntó Yachi aturdida por lo que había ocurrido.

-Perdón… ha sido ese idiota de Kageyama –cogió los libros que había estado cargando todo el rato poniéndolos delante de la chica –solo te quería devolver esto.

Yachi se ruborizó al momento, aquellos libros era los que había tirado sin querer delante de la clase del pelirrojo.

-N-no hacía falta que fuéramos tan lejos para que me los devolvieras –sonrió tímidamente –. Gracias.

Hinata se movió nervioso en su sitio intentando encontrar las palabras. Yachi que se dio cuenta de su inquietud se aferró a la pila de libros que llevaba en sus brazos mirando al suelo.

-Yo… quería decirte algo… -comenzó Hinata –No sé por qué te estoy dando explicaciones pero solo quiero que sepas que aquello que oíste no lo dije con ánimo de ofenderte… lo siento… -terminó arrastrando las palabras.

-¿Ah? No te preocupes por eso… no es tu culpa –dijo dirigiéndose al pasillo principal de nuevo –Gracias por preocuparte por mi, Hinata –le sonrió de nuevo despidiéndose con la mano antes de desaparecer con el rostro casi en llamas. "Después de todo a Hinata le gusta Kageyama-kun ¿no?" pensó mientras huía de esa situación tan embarazosa que se había creado.

-¿Eh? –El chico se quedó confundido en su sitio -¿Qué está pasando?

4 horas 50 minutos –after-

Sus nervios estaban a flor de piel, no le bastaba con despertarse en la cama de otro (y encima acompañado) sino que ahora tenía que remediar con otra persona.

-¿P-por qué hay una chica aquí? –se preguntó perdiendo los nervios mientras daba paseos constantes intentando analizar la situación.

Volvió delante del sofá para analizar el rostro de la chica a ver si con esa oscuridad lograba diferenciar alguna faceta de su cara e identificarla, pero le era imposible. "Mi móvil" pensó "Por muy borracho que fuera (que lo dudo) no creo que haya sido tan tonto de tirar el móvil en cualquier lado… si lo encuentro podre llamar a alguien y podré ver quiénes son estas dos personas"

Con cuidado revisó las cosas que se encontraban encima de la mesa intentando no tirar nada, estaba llena de vasos de plástico que para su suerte no hacían mucho ruido, siguió husmeando pero no encontró nada de lo que buscaba.

-Quizás… -miró a la chica que estaba en el sofá dirigiéndose a ella.

Se puso de rodillas en frente del sofá quedando justo delante del cuerpo de la muchacha "¿Por qué me siento como un pervertido en estos momentos?" alzó la mano hasta llegar a algo que parecía una prenda de ropa "menos mal, está vestida" siguió la prenda de vestir con los ojos cerrados sin llegar a imaginarse lo que podía llegar a tocar si se descuida.

Al tocar algo que le parecía cuerpo se detuvo en seco, la parte peligrosa venia ahora, a juzgar por su posición supuso que se encontraba a la altura de la barriga de la chica así que si tocaba algo al menos no le meterían en la cárcel. Subió su mano sin ejercer contacto para ver si lograba encontrar algo que estuviera colgado de sus hombros. Apretó sus dientes y logró agarrar algo que parecía un tirante o un colgante, lo siguió con cuidado hasta llegar a un pequeño mosquetón y una maquina rectangular que le dio la impresión de que era una cámara. "Esto es mejor que nada" quitó la cámara del mosquetón con cuidado dejando todo con delicadeza en el sofá mientras se levantaba y corría hacia el vestíbulo.

Con algo de torpeza logró encontrar el botón que encendía el aparato emitiendo una luz que le hizo ver por fin el lugar donde se encontraba y la puerta que no conseguía abrir, a la cámara le quedaba algo de batería y se pudo encender a duras penas, inmediatamente dirigió la luz del aparato hacia la cerradura de la casa. Estaba candada con llave.

Se tiró en el suelo agotado por toda esta situación, se quedó en esa posición mientras observaba el techo que lograba iluminar la pequeña pantalla.

-Fotos… -se puso la cámara en frente de sus ojos quedándose sin visibilidad durante unos segundos –Este trasto me suena de algo…

Trasteando un poco consiguió llegar al botón de galería donde se podían ver algunas escenas de aquella noche como él se había imaginado. Se incorporó lentamente mientras sus manos temblaban al ver esas imágenes y sobre todo unas en concreto.

-N-no puede ser…

3 días 21 horas 05 minutos

-Hinata, Kageyama tenéis que concentraros más sino os voy a tener que pedir que dejéis el entrenamiento.

-Si entrenador… -dijeron ambos al unísono mientras se miraban entre ellos con algo de incomodidad.

El resto del equipo seguía con sus entrenamientos propios ignorando la tensión que había entre los dos chicos de primero. Como era lo habitual el entrenador los había puesto juntos y la molestia que se había creado entre ellos esta mañana no había desaparecido para nada.

-Yacchan… -susurró Suga dirigiéndose a la pequeña manager -¿Sabes que les pasa a esos dos?

Yachi pegó un pequeño brinco en su sitio.

-¿Eh? ¡A-ah! No te preocupes Sugawara-san –miró hacia otro lado evadiendo la mirada atenta de su senpai -…no es nada.

El albino se cruzó de brazos continuando delante de ella, si de algo estaba orgulloso era de poder conocer tan bien a cada miembro del equipo y esta vez estaba completamente seguro de que la rubia le estaba mintiendo.

-No tienes por qué ocultarlo, confía en mi –le dijo en un tono tranquilizador.

La manager lo miró al rostro, por fin, dándose la vuelta mientras le indicaba que se pusiera a su lado para que no les oyeran.

-Kageyama-kun ha estado actuando muy raro desde esta mañana –desvió la mirada –y… hoy los tuve que separar en mitad del pasillo…por una pelea… -terminó arrastrando estas últimas palabras.

-¿Una pelea? Quién lo diría –dijo con sarcasmo.

La chica lo miró confundida.

-¿Es tan normal que eso ocurra?

-Es de Kageyama y Hinata de quien estamos hablando –puso sus manos en las caderas soltando una risilla –tienen personalidades muy opuestas es normal que a veces discutan.

-Ya pero… -se agarró las manos con fuerza –esta vez es distinto…

Sugawara entornó los ojos.

-Una disputa amorosa o algo ¿así? –se burló.

-P-puede… -dijo en tono entristecido.

El más mayor se llevó una mano a la boca, bromas de ese tipo igual no eran las más recomendadas para esa situación.

-N-no lo he dicho con mala intención Yacchan –se intentó rectificar al ver la expresión que había mostrado la chica con su pequeña burla.

-¿P-por qué debería molestarme? Jejeje –se rio con nerviosismo.

Suga abrió los ojos como platos sorprendido.

-Bueno… a ti te gustaba Hinata ¿no?

Los latidos del corazón de la muchacha se fueron acelerando al igual que el tono carmín de su cara iba siendo más notable, la repentina pregunta la había dejado sin palabras, en ese momento deseaba correr, pero si hacia eso sería como contestar a aquella pregunta de forma indirecta.

-¿Yo? –Le mostró una falsa sonrisa –Sugawara-san eso es imposible jajaja –se acarició el pelo de forma nerviosa.

Después de todo Hinata solo tiene ojos para Kageyama-kun.

Quiso decir, pero esas palabras se quedaron solo en su cabeza recordándole su realidad.

-¡Sugaa! vuelve que sin ti no podemos practicar los remates –gritó Asahi desde el fondo del gimnasio.

-Voooy –gritó hacia los otros chicos –Buena suerte –se despidió alegremente con un guiño mientras volvía a su tarea de colocador.

La muchacha se mantuvo en su sitio sumergida en los pensamientos que nacieron de aquella repentina conversación con su senpai, ¿tanto se notaban sus sentimientos? O, ¿solo Sugawara podía notarlo? Se dio dos pequeñas bofetadas en sus mejillas volviendo en sí, preocuparse de eso ahora solo complicaría las cosas aún más. Para no ser una carga para club de voleibol debía dejar sus emociones personales fuera, no quería que por su culpa Hinata y Kageyama no estuvieran al cien por cien en los partidos importantes, nunca se lo podría perdonar.

-¡Hitoka-chan! –Gritó Kiyoko alzando un brazo para llamarle la atención –¿Puedes ayudarme con esto? –Yachi se dio por aludida y se giró hacia ella.

-¡Claroo! –dijo con entusiasmo corriendo hacia la otra chica.

4 horas 59 minutos –after-

Absorto en sus pensamientos dejó los minutos correr, necesitaba asimilar todo aquello, no podía ser cierto. Había gente a la que no reconocía pero había otras caras tan conocidas que no le parecía real esta situación. Algunas fotos eran demasiado vergonzosas e inimaginables que tuvo que dejar la cámara en suelo mientras asimilaba todo. Recuerdos sueltos volvían a su memoria y hacían que se sintiera más confuso…

-La chica… la cámara… -volvió a mirar la foto tomada en modo selfie de él y una chica -…Yachi…-san.

Se levantó rápidamente del suelo pudiendo moverse con más rapidez gracias a la luz del pequeño aparato de fotos. Tragó saliva y se situó a una distancia prudente, apuntando hacia el sofá y descubriendo una chica de pequeño tamaño, el pelo rubio y revuelto y la ropa arrugada sobre su cuerpo sin control.

Se acercó a ella lentamente sentándose de rodillas en el suelo colocando su ropa debidamente hasta llegar a su cara. No le apuntó con la luz directamente pero se podía ver perfectamente sus facciones, tenía ojeras y sus ojos estaban levemente hinchados como si hubiera estado llorando, su pelo completamente revuelto le daba un aspecto aún más desmejorado.

-Cómo has acabado así… -acercó su mano con algo de picardía y vergüenza al recordar las fotos de la pequeña cámara.

Con lentitud y suavidad le fue peinando el pelo con la mano hasta darle un aspecto más mejorado, enredaba los suaves cabellos dorados en sus dedos haciendo que su nerviosismo creciera por momentos, después de todo lo que había pasado no podía evitar sentirme inquieto a su lado.

-Hi…nata –susurró la muchacha al notar las caricias.

Inmediatamente apartó su mano de ella volviendo todo su rostro en un tono rojo de la vergüenza. ¿Volverían a ser igual de amigos? Las cosas habían estado muy tensas esos últimos días y la verdad era que le costaba asimilar su situación actual y posterior. Él solo deseaba que todo volviese a ser igual, no quería encontrarse de aquella manera con ella, ya que, era de las pocas personas que le daba la tranquilidad que necesitaba.

Posó su mano en el hombro de la chica zarandeándola un poco para poder despertarla. Sería una bobada dejarla dormida sabiendo ya su identidad.

Abrió perezosamente los ojos posando su mano en la cara de la persona que tenía delante.

-Hinata… -dijo suavemente con una voz algo ronca.

Le quitó la mano de su cara poniéndola de nuevo en el sofá.

-Tenemos que salir de aquí.

La chica se incorporó por fin del sofá agarrando al chico por la camiseta y acercando sus rostros peligrosamente. Él actuó rápidamente y puso una mano entre sus bocas antes de que se juntaran sus labios.

-¿¡Qué demonios estás haciendo!? –exclamó abrumado mientras se alejaba de ella.

Cayó de espaldas contra la mesita haciendo un poco de escándalo en la habitación, la chica se puso de pie yendo algo mareada hasta donde estaba él.

-¿D-dónde estamos? –se tocó la cabeza.

-No lo sé –dijo mientras se levantaba lentamente -… ¿Por qué has hecho eso?

Lo miró confusa, su cabeza le dolía y no podía pensar con claridad. Tener aquel chico delante de ella también lo hacia todo más extraño.

-¿El qué? –Al ver que el chico se tocaba los labios se dio cuenta -Solo me he mareado… perdón…

Dio un suspiro aliviado por ese malentendido, se puso de pie abrazándola con cuidado.

-Me alegro que estés aquí… me estaba empezando a asustar –dijo aliviado.

Ambos se separaron, mirándose a la cara gracias a la luz que aun emitía la pequeña cámara. Ver alguien conocido le estaba relajando mucho, solo esperaba que ellos tres fueran los únicos de esa casa.

No había caído antes, pero el otro chico solo podía ser una persona.

Kageyama.

Era la única explicación razonable.

-Tenemos que salir de aquí hay alguien en la habitación de arriba.

Ella lo miró de reojo, el estar a solas con él hacía que su corazón latiera desenfrenadamente, estaba mareada y su cabeza le daba vueltas, no estaba en condiciones de pensar con cordura.

-Hinata –le cogió del brazo dándolo la vuelta.

Su puso de puntillas y unió sus labios durante unos segundos antes de que él la separara de un empujón.

3 días 20 horas 03 minutos

El entrenamiento había pasado sin problemas demasiado graves, algunas pequeñas peleas entre Kageyama y Hinata hicieron que les separaran durante el resto de la práctica.

Pero.

Cuando llegó el momento de recoger, una pequeña discusión puso el gimnasio patas arriba, Hinata y Kageyama ya habían tenido peleas como estas antes y todas se habían solucionado, pero esta se estaba yendo de las manos para ambos. Sus senpai les mandaron recoger ellos solos todo el material para que se tranquilizaran, mientras los demás se cambiaban en la sala del club.

-Ayúdame con la red, idiota –ordenó Kageyama.

-Sí, rey –se burló el otro en respuesta.

Se pusieron a doblar la red mientras intentaban ignorarse el uno al otro, ninguno tenía la culpa de su incomodidad actual, pero simplemente no podían actuar como si nada hubiera pasado.

-¿Por qué le preguntaste a Yachi-san eso? –dijo por fin Hinata.

-Porque quería asegurarme.

Hinata terminó de doblar la red y estaba cara a cara con el otro chico.

-Ya te dije que no –le miró a los ojos.

-Hay ciertos rumores corriendo por ahí, por eso quería asegurarme –le devolvió la mirada.

-Yachi-san es mi amiga, nunca he pensado en ella de esa forma, además… -desvió la mirada mientras musitaba algo –…a mí me gusta otra persona –sus mejillas se sonrojaron.

Kageyama lo miró sorprendido, dejando la red, ya doblada, para que no hubiera ningún obstáculo entre ellos.

-¿Y quién es? –insistió el moreno.

-E-eso a ti no te importa –contestó nervioso. La tensión que había entre ellos se había convertido en una incómoda situación.

-Verás Hinata… -se acercó hasta el rostro del pelirrojo quedando a unos pocos centímetros de distancia.

El otro chico retrocedió poniendo una mano en el pecho del colocador para alejarle.

-Hoy estás muy raro –dijo con vergüenza.

-¿De quién será la culpa? –le agarró por el mentón obligándolo a mirarle a los ojos.

El pelirrojo siguió retrocediendo a pesar de que Kageyama le agarraba por el mentón. Su rostro estaba en llamas por alguna razón, aquel chico hacia lo que quería con sus sentimientos.

-Hinata… -lo cogió de la cadera –Responsabilízate.

En un momento Kageyama había capturado sus labios y lo tenía arrinconado contra su cuerpo, Hinata se intentaba separar pero el más alto lo tenía cogido por la cadera y la nuca y su movilidad estaba completamente reducida. El moreno había colocado su pierna entre las del pelirrojo, lo que hacía tenerlo completamente bajo su control.

Kageyama le lamió los labios con lujuria mientras se separaba de él.

-Quiero que seas solo mío.

Volvió a besarle lujuriosamente; ladeó la cabeza e introdujo su lengua en la boca del pelirrojo haciendo que éste se retorciera en el sitio sin poder escapar, aunque Hinata se resistiera él jugó con su lengua y sus labios logrando que el menor temblara en sus brazos antes de que sus piernas se desplomasen.

-Espero que eso responda a tu pregunta –lo miró desde arriba con aires de victoria antes de irse de allí dejando al otro muchacho en el suelo.

Hinata estaba sentado en el suelo sin poder moverse, de su boca salía un hilo de saliva por los intensos besos de Kageyama. Sus manos temblaban y su rostro estaba completamente rojo, quería levantarse pero sus piernas no podrían sostenerlo.

-Ese era mi primer beso… -dijo apenado limpiándose los rastros de su boca.

Capítulo 2 fin

Aunque es obvio lo diré por aquí. Las parejas de este fic serán Kagehina y Hinayachi, lo que ya no os diré es cuál será la canon al final.