Disclaimer: Los personajes son propiedad de Meyer, la historia es de mi imaginación.

Summary:

"Edward Cullen, el jugador de fútbol más exitoso tiene una vida bastante complicada con un revoltoso niño de cinco años. Lo que menos necesita ahora mismo es esa atractiva mujer que llegará a controlar su carrera y probablemente su corazón."


CAPÍTULO TREINTA Y NUEVE

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Los días pasaron siendo una tortura para todo en la familia. Incluso para Niklaus porque notaba que su padre estaba un poco distante últimamente y su humor ya no era como el de antes. Cuando le preguntó, Edward simplemente respondió que estaba cansado porque la temporada iniciaría al mes siguiente. En parte era cierto, estaba casi con los nervios de punta, sin embargo no era tanto eso, porque el humor de Bella le perjudicaba a él.

Bella, por otro lado, estaba muy ocupada en la oficina terminando de arreglar los documentos que Samantha le estaba enviando por correo electrónico. No pensó que aquello sería de esa manera. Mañana estaría volando a Los Ángeles para el desfile de modas al día siguiente y tendría su debut en las pasarelas. Estaba nerviosa pero emocionada y entusiasmada. Ya quería hacerlo. No sabía exactamente si Niklaus y Edward estarían presentes, pues no se los había planteado y Edward no comentaba nada de eso a pesar de verle de esa manera. Entendía que habría ese tipo de problemas de vez en cuando pero no tan pronto.

Edward miró su teléfono celular con la pantalla encendida y escuchando desde esa distancia el sonido que hacía al vibrar. Odiaba ese sonido pero era lo mejor para que no le interrumpiera. Fue a tomarlo mirando el contacto en la pantalla, un tanto sorprendido al ver el nombre de Chelsea. Se sentó sobre una banca en los vestidores del estadio y recargó su espalda en la pared.

─Chelsea… ¿en qué puedo ayudarte?

Esperó al menos dos o tres segundos antes de que la mujer rubia contestara.

─Hola, Edward, ¿cómo estás? ¿cómo está Niklaus?

─Bien, bastante bien, en realidad. Me temo que ahora mismo está en su práctica de futbol.

─Oh, no está bien. Me preguntaba si podría ir a visitarlo, ya sabes, hace mucho que no lo veo.

Edward se quedó en silencio unos momentos. Siempre que Chelsea llegaba a la ciudad para estar con Niklaus algo salía mal.

─ ¿Cuándo vendrás?

─Planeaba hacerlo el día de mañana ─su tono de voz decía que eso realmente lo había planeado, así que no tendría que haber algo malo en ello ¿o sí? De cualquier modo, ella no podría hacer esa visita.

─En realidad, Chelsea, estaremos de viaje todo el fin de semana, así que no creo que eso sea posible.

─ ¿Desde cuándo Kai tiene una agenda tan exigente? Pruébame que saldrás este fin de semana.

Edward recargó su cabeza sobre el casillero, un tanto enfadado. Habían empezado bastante bien la llamada y tenía que joderlo con esas palabras. Simplemente debería aceptar cualquier cosa ya. Le gustaban las complicaciones.

─Chelsea, no quiero pelear contigo.

─Entonces no me niegues ver a mi hijo.

─Bella y yo llevaremos a Niklaus con nosotros este fin de semana a Los Ángeles porque saldrá la nueva línea de Calvin Klein. Bella hara su debut como diseñadora. ¿Qué más pruebas quieres? ¿Una invitación?

Chelsea chasqueó la lengua al otro lado de la línea.

─No me vendría mal una invitación. Y no sabía que tu novia diseñaba. A ti te gusta realmente lo que es eso de las pasarelas, ¿no? Salías con una modelo y ahora una diseñadora. Muy interesante. Me agrada que tengas esos gustos.

Edward se apresuró a detenerle antes de que siguiera.

─Chelsea, por favor.

─Está bien, no hay problema. Puedo quedarme con Kai si quieres. Mientras tú y tu novia están felices en lo que dura el desfile, ¿no crees?

─Bella prefiere que Klaus esté ahí cuando salga.

─Y yo prefiero que mi hijo esté conmigo un tiempo. No voy a sacarlo de la ciudad, sólo voy a pasar tiempo con él. Edward, quiero hacer las cosas bien. Como madre tengo derecho a oportunidades.

─Has perdido muchas oportunidades, Chelsea.

─Lo sé, pero puedo equivocarme, ¿no? No puedes alejarme de mi hijo, Edward.

El cobrizo alzó la mirada cuando escuchó y miró como el entrenador se adentraba a la habitación. Dio un golpe en el casillero junto a él para llamar su atención. Ordenó que era hora de trabajar y no de ser un adolescente, y se fue.

─Chelsea, mi propósito no es alejarte de Klaus, sino todo lo contrario, pero, ¿Por qué precisamente este fin de semana?

Chelsea suspiró, casi con frustración porque Edward simplemente no hacía lo que ella estaba pidiendo desde un principio. Odiaba que ya no fuera así.

─Porque esta semana estaré viajando ─respondió ella a regañadientes.

Edward rodó los ojos y se puso de pie para poder ponerse en marcha. Eso había sido la gota que derramó el vaso.

─Puedes viajar después con el único propósito de ver a tu hijo. Y ahora debo irme, no se supone que debo contestar el teléfono ahora.

─Edward, no te atrevas a cortar la llamada. Quiero ver a mi hijo.

─Te enviaré una fotografía después.

Y con eso, Edward colgó la llamada, dejando el teléfono dentro de su casillero. Había tenido suficiente ya.

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Al llegar a casa, lo primero que escucho, incluso antes de abrir la puerta, fue el sonido de la batería sonar bastante fuerte. Niklaus seguía despierto y al parecer no tenía muchas ganas de ir a la cama. Dejó su bolso deportivo sobre la mesa del recibidor y caminó en dirección a la habitación donde sabía que estaba Niklaus.

El niño se encontraba con un short de pijama sentado en su banquillo y con sus manos moviéndose de un lado a otro para poder hacer que una canción tomara su ritmo, sin lograrlo por completo. Aun se le dificultaba, pero había mejorado bastante. Sus cabellos dorados rebotaban cada vez que apresuraba el ritmo. Esa era una imagen que Edward nunca había visto pero le agradaba. Se acercó con pasos sutiles a él y cruzó los brazos.

Una vez que el niño terminó, alzó la mirada y sonrió, quitándose los cascos donde estaba escuchando la pista.

─ ¡Papi! ─gritó contento y se apresuró a levantarse del banquillo para ir donde estaba el cobrizo y darle un gran abrazo. Después de dos segundos fue levantado por los fuertes brazos de su padre, para estrecharlo con fuerza y mantenerlo de esa manera.

─Hola, enano. Me gusta cómo va tomando forma esa canción ─le dio un beso en su barbilla y se le quedó mirando.

─ ¿Enserio te gusta? El profesor me dijo que tengo que seguir practicando, y por eso lo hago.

─Sí, me gusta. Claro que puedes hacerlo mejor, ¿no es así?

─ ¡Sí! Lo haré mejor.

─Bien, me agrada que digas eso ─le revolvió los cabellos aun ya revueltos─. ¿Qué tal ha estado tu día?

El niño le colocó ambas manos en sus mejillas y las movió suavemente para sentir las cosquillas que le hacía su barba incipiente. Juntó su frente con la suya y le rodeó el cuello con sus brazos.

─Bien, aunque te extraño. Mami está en la oficina todo el tiempo. Ya no duerme como lo hacía y tampoco juega con Jake.

Edward suspiró, caminando en dirección al jardín, el cual estaba completamente fresco, por lo que tomó una manta y se la colocó encima de los hombros del niño para mantenerle cubierto. Fue a recostarse en un sillón ahí afuera, cerca del lugar donde estaban los juegos.

─Mamá se va esta noche a LA, Klaus. Ella está muy ocupada por ahora, no puede estar mucho tiempo contigo. Pero después de que esto pase lo hará.

─ ¿No vamos a ir con ella a Los Ángeles?

─Sí, iremos, pero hasta mañana temprano. Ella tiene que llegar antes porque es la encargada de lo que hace. Nosotros no podemos intervenir en lo que ella tenga planeado.

Niklaus miró los ojos de su padre y alzó un dedo para poder picarle por debajo de éste, sonriendo con un poco de diversión al ver que lo cerraba y hacia un sonido que le dejaba claro que no le había gustado.

─ ¿Qué pasa si no vamos con ella?

Edward regresó la mirada al niño, intrigado por saber cómo había surgido esa pregunta.

─ ¿No quieres ir?

─Sí, quiero ir porque quiero ir a la playa. Pero no quiero ir a un desfile, papi, ahí va gente muy vieja.

Edward entrecerró los ojos, fingiendo estar ofendido.

─Yo iré.

─Tú eres viejo ─comentó Niklaus riendo, sabiendo que eso le molestaba─. Y tienes muchas arrugas como la abuela Lydia.

─Eso no es cierto.

El pequeño le pellizcó en las comisuras de sus ojos.

─Ahí hay una arruga de viejito.

─Tú también estás viejito porque eres enano.

Klaus abrió en grande los ojos porque le había dicho algo que no quería escuchar. Era enano para su papá pero no era enano para lo demás niños. Él estaba muy bien de estatura y no había manera de negarlo. Aaron era más grande que él en edad y estaban del mismo tamaño.

─ ¡Eres malo! Y viejo ─se movió en los brazos de su padre, alejándose poco a poco pero con una sonrisa traviesa─. Y eres muy viejo porque no puedes alcanzarme.

Y sin más, comenzó a correr rápidamente para alejarse de su padre, perdiéndose entre los arbustos. Edward miró la manta sobre el césped y negó con la cabeza. Iba a enfermarse y no iba a ser bueno. Se puso de pie para poder localizar la cabellera dorada del niño, sin embargo, esta vez se había escondido bien.

─Niklaus… ─canturreó Edward en voz baja─ si no sales ahora voy a entrar a la casa y vas a quedarte solo con el oso come niños.

Y un segundo después Niklaus salió corriendo de un arbusto para ir a otro, riendo en voz alta y repitiendo una y otra vez "no me alcanzas, viejo". Por supuesto que le causaba gracia, él quería jugar con alguien y su papá no lo había hecho en mucho tiempo.

Sin decir nada más, Edward fue al arbusto donde Niklaus se había escondido y le tocó las costillas por detrás, Niklaus dio un salto y siguió corriendo rápidamente mientras reía. Se podía escuchar su risa por todas partes. Edward decidió darle diez segundos de ventaja y se echó a correr detrás de él. Observó las intenciones del niño de querer saltar un pequeño espacio que separaba la piscina y se apresuró a ir por él antes de que cayera al agua.

─ ¡Te tengo! ─exclamó Edward, cayendo sobre el césped y manteniendo a Niklaus sobre su pecho.

─No es justo. Sólo me detuve un poco ─dijo el niño haciendo un puchero mirando en dirección a su padre─. Eres viejo aun.

─Hey… últimamente nos estás diciendo cosas feas eh. No soy viejo, aun puedo correr. ¿Sabes cuándo seré viejo?

El niño le miró intrigado porque de verdad le daba curiosidad esa respuesta.

─Cuando me retire de jugar.

─ ¡Pero eso no va a pasar nunca! ¡Tú siempre debes jugar! ¡Para siempre!

Edward sonrió con simpatía por la expresión de su hijo. El niño se miraba ciertamente preocupado y afligido por aquello.

─Pero llegará un momento en el que esté como tu abuelo Edward o Carlisle de viejito y no podré jugar, enano. Ahí será cuando esté viejo. Ahora soy joven.

─ ¡Y guapo! ─dijo Niklaus también con una sonrisa─. Pero no más guapo que yo, porque mi mami Chelsea también es muy bonita.

Edward tensó el abdomen para poder alzar su pecho y sacarse la camiseta y colocársela al pequeño. El aire de esa noche era bastante frío, pero esperaba que no pasara nada.

─Claro que tu mamá Chelsea también es bonita, nadie dice que no ─el cobrizo miró su mano grande con la del pequeño quien estaba entrelazándolas y soltándolas solo para molestar─. Hablando de Chelsea… hablé con ella hoy.

Klaus volvió rápido la mirada a su padre y sonrió emocionado.

─ ¿Enserio? ¿Podré verla pronto?

─No lo sé… ¿quieres verla? Me preguntó si podría verte mañana.

─ ¡Sí! ─el pequeño saltó sobre el abdomen de su padre. Hacía mucho tiempo que no miraba a su mamá Chelsea. Desde que estaban en Nueva York para la semana de la moda. Pero eso ya no le importaba. Él quería ver a su mamá y estar con ella un tiempo, aun cuando lo llevara de compras. Siempre le compraba juguetes─. ¡Quiero verla!

─Pero mañana vamos a Los Ángeles a apoyar a mamá, recuérdalo.

Los hombros del niño cayeron y observó a su papá en silencio.

─Pero yo quiero verla, ¿no podemos verla en Los Ángeles?

─ ¿Quieres que vaya ella con nosotros?

Klaus negó rotundamente con la cabeza.

─No me gusta cuando mamá Chelsea y mamá Bella están juntas porque siempre pelean y eso no es bueno. No me gusta. Ellas pelean mucho y siempre mamá Chelsea se enoja y mamá Bella se pone triste. Mamá Bella está triste.

Edward le miró intrigado.

─ ¿Cómo sabes que mamá Bella está triste?

─Es que ella ya no es como antes. Ya no está feliz. Y yo creo que es por culpa de Jude.

─ ¿Por qué crees que es culpa de Jude?

─Porque por culpa de Jude está gorda y también nos va a quitar mucho tiempo. No creo que a ella le agrade mucho.

─Claro que sí le agrada, enano. A mamá le encanta tener a Jude dentro de ella. Y es feliz, porque te tiene a ti y al pequeño Jude.

Niklaus miró fijamente a su papá porque entendía las palabras que le decía, pero seguía con aquella duda sobre su madre.

─ ¿Entonces por qué mami está así todo el tiempo? ─sus ojitos miraban a Edward brillantes. Él quería saber si Bella ya no le quería─. Ya no es como antes. Jugábamos y nos pintábamos con las acuarelas o jugábamos preguntados o algo.

Edward suspiró porque Klaus tenía razón. Bella últimamente estaba de esa manera, sin embargo, le entendía porque le había preguntado a Emmett sobre eso. Rosalie también fue así cuando tuvo a Aaron. No podía recordar lo que pasaba con Chelsea porque siempre había tenido una mala actitud todo el embarazo. Por eso la complicación de no saber lo que pasaba con Bella.

─Bueno, enano, lo que pasada con tu mamá es que con Jude dentro de ella sus hormonas están un poco locas. Es por eso que se comporta de una manera distinta. Además, tiene mucho trabajo. Pero después de que vayamos a Los Ángeles ella estará bien.

─Ya quiero que Jude esté afuera para que me deje a mi mami sólo para mí solito. Yo la quiero sólo para mí. Para ti no, y para Jude tampoco.

Edward sonrió ladinamente.

─Entonces yo voy a estar con Jude todo el tiempo cuando tú estés con mamá.

Niklaus abrió los ojos en grande y le colocó las manitas sobre los labios perfilados de Edward.

─No, eso no. Tú y mi mami Bella son sólo míos.

─Tendrás que compartirnos.

─No quiero. Cara ya tiene familia y va a tener una hermanita, ya no querrá cuidar a Jude cuando yo no quiera.

El cobrizo alzó los brazos para apartar los mechones rebeldes rubios de la frente de su hijo.

─Cuando tú no quieras cuidar de Jude lo hará mamá o yo. No Cara.

─Cara me dijo que lo cuidaría.

Antes de que Edward pudiera decir algo, Niklaus alzó la mirada cuando vio la figura de Bella en la puerta corrediza. Estaba envuelta en una bata de dormir y sus cabellos ligeramente húmedos. Acababa de ducharse. Niklaus la señaló con su dedito índice.

─ ¡Mami!

Edward alzó la cabeza para poder mirar en dirección a Bella y sonrió enseñando sus dientes blancos.

─Hola, preciosa.

Niklaus le dio un golpe a su padre en su pecho.

─No le digas preciosa. Es sólo mi preciosa.

─Para nada, enano. Yo la vi primero.

── ¡No es cierto! ─gritó el pequeño rubio y corrió en dirección a donde estaba su madre, quien les observaba con cierta curiosidad. Sonriendo en grande, el niño se lanzó sobre los brazos de Bella─. Mami, ¿verdad que eres sólo mi preciosa?

Sonriendo, Bella miro al niño y le acarició los cabellos rubios con sus manos y después miró a Edward, guiñándole un ojo.

─Claro que soy sólo tu preciosa, mi amor. Pero recuerda que también debes ser compartido, ¿sí?

El niño, un tanto malhumorado, pero a la vez contento por la respuesta de su madre, miró a Edward mientras se ponía de pie y con sus manos intentaban alejar el césped que quedó pegado en su espalda.

─Pero contigo no.

─ ¿Por qué no?

─Porque tú eres mía nada más. ¿Recuerdas cuando te dije en tu trabajo que me gustabas?

Bella alzó las cejas ante tal cuestión. Lo recordaba, por supuesto. Ese era uno de los motivos por el cual se había enamorado de ese niño tan precioso. Y de su padre, por supuesto.

─Claro que sí lo recuerdo, pero eso fue hace mucho. No amaba a tu papi en ese entonces.

Edward produjo un sonido de disgusto ante tal declaración, sólo pasó de largo a la cocina, olisqueando para ver qué era lo que podía robar.

─Pero ahora me amas más a mí, ¿no?

Bella le tomó de la mano y cerró las puertas corredizas detrás de ella para ir con él a la cocina, observando a Edward asaltar todo lo que contenía comida.

─Claro que sí. Pero no le digas a papá.

Niklaus alzó el dedo meñique, acercándolo a su mamá quien lo entrelazó con la de él.

Edward se volvió hacia a ellos con los ojos entrecerrados y les señaló.

─Están conspirando contra mí y eso no es de mi agrado ─masticó lo que sea que tuviera en la boca y después tragó─. Me lo cobraré más tarde.

Bella le dio una palmada en la espalda a modo de juego.

─Dedícate a devorar todo lo que esté a tu paso.

Klaus se puso de pie y le quitó una bolita de queso de la mano. La llevó a su boca de inmediato y negó con la cabeza.

─Papi, estás comiendo mucho. Te vas a poner gordo.

Edward hizo un sonido con la boca mientras tragaba.

─Yo no puedo ponerme gordo. Yo hago ejercicio todo el tiempo. Tú te vas a poner gordo.

Bella se acercó a ambos por detrás y les dio un empujón en la cabeza con sus manos.

─Dejen de hablar de gordos. No les doy mi permiso.

Niklaus sintió las mejillas calientes. Se había disculpado con su madre de la última vez que le llamó gorda. Mamá había llorado toda la noche porque papá no le abrazó mientras dormían. Y mamá pensaba que papá no le abrazó por ser una gorda. Pero no era cierto. Todo había sido culpa de Niklaus, pero ahora mamá ya estaba bien con eso y entonces él también debía estarlo.

Edward rodó los ojos, volviéndose hacia a ella sin dejar de masticar.

─No hablaré sobre el tema otra vez.

Niklaus miró atento a sus padres y encogió los hombros decidiendo que iba a ir a tomar un jugo del refrigerador.

─Mami, papi dijo que mi mami Chelsea quiere verme mañana. ¿Me dejas?

Bella, sorprendida por aquello, abrió los ojos aún más y alzó las cejas, desviando la mirada en dirección a Edward, quien miraba fijamente a su hijo por haber soltado eso así de rápido y sin aviso alguno.

La castaña dejó la mitad del bocadillo que estaba comiendo sobre el plato y cruzó los brazos por encima de su barriga, esperando algo por parte de Edward, a lo que este se dedicó a contestar sin miedo alguno a la pregunta no dicha de ella.

─Iba a decírtelo, pero es la primera vez que te veo en el día. No puedes culparme. No voy a llegar y decirte: Chelsea quiere ver a Niklaus mañana. Al menos no antes de darte un beso.

─No me parece una justificación. Pudiste llamar.

Niklaus se puso de pie de la mesa mientras tenía su dedo índice en la boca, intentando quitar algo pegajoso que había quedado en su muela. Caminó donde estaba su padre y le pidió que le alzara en brazos.

Edward recogió a Niklaus e hizo un gesto con la cabeza para que Bella entendiera.

─No vamos a hablar de estoy ahora, ¿sí?

La mirada de Bella se dirigió al niño rubio y suspiró.

─De acuerdo. No hablaremos de eso. Niklaus, será mejor que subas a dormir ahora mismo. Ya esperaste a papá. Ahora ve a lavar tus dientes.

El niño negó rotundamente con la cabeza, mirando ceñudo a Bella.

─No, yo quiero estar con papá. Mi papi.

La actitud que estaba tomando Niklaus en esos momentos estaba comenzando a cansar a Bella. Todo el tiempo de la tarde había estado de esa manera, aporreando con fuerza la puerta de su oficina para que le pudiera atención sólo para molestarle. Sin más, Bella caminó fuera de la cocina para dirigirse a la habitación y terminar de arreglar las cosas que necesitaba para volar en una hora.

Una vez que Bella desapareció del primer piso, Edward movió sus ojos esmeraldas a Niklaus, quien estaban bastante ocupado en intentar sacar aquello que le molestaba de su muela. Fácilmente, el cobrizo le tendió un poco de agua para que le bebiera, y con eso, Niklaus se mantuvo un poco más satisfecho.

─Parece que mamá se ha molestado ─comentó Edward haciendo saltar a Niklaus sobre su ante brazo. El niño miró un momento a su papá y después a la comida─. ¿No lo crees? ─el rubio negó con la cabeza mientras se estiraba a tomar un poco de uvas para llenar su boca─. No deberías estar comiendo eso. Es muy tarde para que comas fruta.

─Pero a mí me gustan las uvas ─contestó el pequeño testarudo.

─Pero las comerás mañana.

─Te propongo un trato ─dijo Niklaus con voz animada cuando su padre se dirigía escaleras arriba─. Si me das un tazón de uvas durante el desfile de mamá me mantendré callado y contento.

Parecía algo inteligente de aceptar, pero conociendo a Niklaus, y sumando que era un niño de seis años y su paciencia era poca, no sabía cómo tomarlo. Además, por supuesto, de que tantas uvas en tan poco tiempo iban a hacerle daño a su estómago. No le quería enfermo porque se comportaba como el niño más mimado del planeta… aun cuando ya lo era sin necesidad de enfermarse. Lo era aún más.

─ ¿Qué dices, papi? ─insistió el pequeño.

─Digo que es hora de tomar el baño, ¿de acuerdo? Hablaremos eso mañana.

─Pero si no hablamos de eso ahora mañana me iré con mami Chelsea.

Edward suspiró, dejando al niño ya desnudo sobre el suelo y le miró fijamente.

─Klaus, enano, no podemos tomar ese tipo de decisiones tan fácilmente. ¿Entiendes? Bella se sentirá muy mal si faltas mañana porque eso es muy importante para ella. Si vas, mami hará mucho dinero, ¿sabes? Por eso lo hace, para quedarse en casa siempre y no será necesario que vaya a una oficina como antes.

Niklaus negó con la cabeza y se metió en el agua fría que ya estaba a la mitad desde que Bella le había encendido.

─Pero Jude será un bebé pequeñito. Los bebés pequeñitos lloran mucho y hacen mucho popo.

─ ¡Pero si tú eras igual a un bebé pequeñito!

Niklaus colocó sus manos en sus caderas y después alzó un dedo, moviéndolo de lado a otro, desacuerdo con las palabras de su padre.

─Mentira. Yo era un bebé bonito, con cabellos rubios y siempre dormía.

Fue turno de Edward colocar sus manos en sus caderas y negar con la cabeza.

─De eso nada, enano. Eras un bebé que lloraba si no te cargaba. Llorabas porque comías, llorabas porque no comías, llorabas porque querías atención. ¡Ni siquiera me dejabas ir a trabajar! Y a tu mamá Chelsea no le dejabas dormir. Así va a ser Jude.

─ ¡No! Jude va a ser feo y fuchi.

─Entonces tú eres feo y fuchi.

─No, yo soy guapo. Y todas las nenas me aman.

Con diversión, Edward revolvió los cabellos de su hijo y se metió a la bañera con él.

─Serás un peligro para la sociedad, enano.

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Más tarde esa noche, Edward se encontraba en el aeropuerto, acompañando a Bella al jet, donde le llevaría a Los ángeles para poder llevar a cabo su proyecto. Los ojos castaños de Bella estaban brillantes y llenos de emoción, donde quiera que mirara.

─Por favor, asegúrate de cuidar bien a Niklaus. Dile a Alice y a tu familia que les estaré esperando ahí.

Sonriendo, Edward le colocó un mechón de su cabello detrás de su oreja.

─Sólo serán unas horas, amor. Te veré en poco tiempo. Seré el primero en la fila, ya lo sabes.

Ella suspiró y le tomó de las manos, sonriendo ampliamente. Asintió y cerró los ojos en cuando sintió los fríos labios de Edward sobre su frente. El clima del exterior no ayudaba demasiado con el tacto que ambos estaban teniendo.

─Espero que así sea. Estaré encantada de tener a Niklaus también ahí aunque sé que odia totalmente ese tipo de cosas. Si no lo quiere entonces no voy a obligarlo. No es necesario.

Edward pensó que Bella no sabía lo que estaba diciendo. Sabía de sobra que para ella era muy importante que Niklaus asistiera a esa presentación. Era su debut como una diseñadora de modas. Pronto se daría a conocer entre los grandes.

─Creo que estás delirando, nena. Estaremos todos ahí para ti. ¿Acaso debo recordarte que somos una familia?

Bella negó y suspiró sin poder con aquello. Le amaba por todas esas cosas que le decía con amor.

─Lo sé. Somos una familia. El bebé dentro de mí lo sabe.

─Menos mal que es así. Sino, tendré que repetirlo la mayoría del tiempo. Te amo.

Bella sonrió y asintió dejándose abrazar por los enormes brazos de Edward.

─Te amo mucho más. Te llamaré cuando llegue.

Y sin más, Edward miró la figura de Bella alejarse de él para subir por las escaleras con ayuda de uno de los que abordaban el avión también y eran parte del personal.

Estaría con ella para cualquier cosa a lo que se enfrentara. La apoyaría y la amaría por siempre porque ella era la mejor persona que podría conocer. La amaba. Y era por esa razón que justo en ese momento decidió que quería hacerla su esposa. Lo antes posible.


Aquí finalmente el capítulo. Sé que estoy en deuda con ustedes, pero como dije en el grupo de facebook mi pc se descompuso y no pude hacer nada hasta ahora. Estaré llena en mi tiempo. Tendré lo de las fichas para la uni, el servicio social y lo de mi graduación. Pero buscaré un huequito para seguir escribiendo.

¿Cómo les ha parecido el capítulo? Sé que no es mucho pero ay ciertas revelaciones, cambios, intervención e ideas. Tal vez algo de propuesta para más tarde. ¿Alguna idea de cómo les gustaría que Edward le pidiera matrimonio a Bella? Sería interesante saber sus ideas.

El capítulo anterior no me ha dado tiempo de subir agradecimientos pro en este sí.

Gracias a: jupy, Cullen-21-gladys, Elimar 96, freedom22604, marieisahale, Nadiia16, Fran Ktrin Black, dracullen, AleLupis, alejandra1987, Yoliki, Isabella Grey Day, hindyra Cullen, liduvina, Nyx-88, Annaniicolle, Ana pineda, Tata XOXO, pera l.t, patymdn, anamart05, Karlie7, miop, vanes, Christina Rey, AndyCullen0s01, Alicia C, Ingrid Cullen, lizzie, diana, Tecupi, PatronusLlamaRizada, Marie Mars, Adhara Malfoy Zabini, celina, karina18,Daaii

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No se olviden de mandar reviews de su opinión sobre el capítulo y cómo les gustaría que fuera aquella propuesta muy, muy comprometedora.