Disclaimer: Los personajes son propiedad de Meyer, la historia es de mi imaginación.

Summary:

"Edward Cullen, el jugador de fútbol más exitoso tiene una vida bastante complicada con un revoltoso niño de cinco años. Lo que menos necesita ahora mismo es esa atractiva mujer que llegará a controlar su carrera y probablemente su corazón."


CAPÍTULO CUARENTA

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Bella se encontraba mirándose al espejo alrededor de tres minutos. Su barriga era muy notoria en ese vestido ajustado a su cuerpo color blanco. Era diseñado por ella, especialmente para ella que estaba embarazada. Su barriga se veía hermosa en ese color y estaba segura de que Jude iba a comportarse mientras duraba la pasarela. Más le valía que fuera así porque necesitaba estar tranquila y no nerviosa pensando lo peor. Afuera ya estaba todo el mundo: la prensa, celebridades, camarógrafos, los encargados del show. Y lo más importante, su familia.

Renée voló desde Washington para estar presente en el evento más importante de su hija en la etapa adulta. Además, por supuesto, que necesitaba estar en uno de esos desfiles de moda que siempre miraba por la televisión. Aquello definitivamente le agradaba. Y le agradaba aún más no ir con el amargado de Charlie porque seguramente estaría quejándose de un montón de cosas. Al igual que ella cuando la llevaba a los juegos de basquetbol.

Alice y Rosalie estaban ahí también. Alice no podía aguantar su barriga de siete meses. Su bebé era más grande de lo que debía ser pero a Alice eso parecía gustarle y no dejaba de comprar y comprar ropa para embarazada. Por supuesto, en ese evento estaba llevando uno de la colección privada y exclusiva para familia y amigos de Bella. Y al contrario de ella, Alice decidió que con un vestido platinado llamaría mejor la atención. Por supuesto que Edward le dijo un montón de veces que su barriga parecía como una esfera de disco. Pero Alice lo ignoró deliberadamente.

Por otro lado, Rosalie estaba radiante. Era una rubia que sobresalía de las demás aun habiendo tantas bellezas en ese lugar. A Rosalie, al igual que Alice, le encantaba que le dieran atención. Le encantaba ser el completo centro de atención. La atención que ella se merecía, sin duda alguna. Sin embargo, al contrario de Alice, no dejaba saberlo así nada más. Era el secreto con el cual había conquistado a Emmett. Ella estaba enfundada en un perfecto vestido color negro, haciendo resaltar su piel tersa y suave.

Y finalmente… estaban Edward y Niklaus, siendo atrapados por las cámaras de vez en cuando. Niklaus, como lo había pedido, tenía un bol con uvas en su regazo. Y como sus pies no alcanzaban el suelo, decidió que balancearlos era una buena idea. Miraba a todos lados esperando a que alguien no llegara y le robara una uva. Menos mal no había más niños ahí. Con este pensamiento se recargó en la silla y siguió comiendo más uvas. Edward a su lado intentaba hacer que hablara para que dejara de comer tan rápido. Iba a tener un dolor de estómago fuerte más tarde si seguía comiendo así. Pero estaba muy quieto y eso era lo que importaba. Ambos se veían jodidamente irresistibles con esos trajes hechos a la medida.

Edward sintió cómo el pequeño le golpeaba el brazo con sus dedos. El cobrizo bajó la mirada al rubio con las cejas alzadas.

─Papá ─dijo Niklaus limpiando el jugo de uva que salía de la comisura de su boca. Con la manga del traje, lo limpió sin ninguna preocupación─, papá, ¿cuándo saldrá mamá?

Edward movió los ojos a la tarima donde seguían pasando los modelos de Samantha e Iker de Calvin Klein. Edward sabía que cuando los de Bella salieran iba a ser una gran diferencia. Sin embargo, aquello lo habían hecho por la ayuda que Bella les brindaba cuando tenían algún tipo de complicación. Y eso estaba bien.

─No lo sé, enano. ¿Por qué no esperas a que salga la creación de mami para comer frutas?

El pequeño rubio negó con la cabeza llevando dos uvas a su boca, con el dedo colocó cada una de ellas en su mejilla para hacerlas parecer abultadas y le sonrió a su padre con mucha diversión. Abrió y cerró la boca, sintiendo el jugo dulce de las uvas. Masticó, masticó y masticó hasta que tragó. No planeaba hacerle mucho caso a su padre en esos momentos. Estaba ocupado siendo rebelde que no se dio cuenta de que lo de Calvin Klein había terminado ya. Samantha estaba en la tarima, con un despampanante vestido de color beige. Niklaus la recordaba porque la había visto esa mañana que visitó a su mamá. Era completamente diferente. El pequeño ladeó la cabeza pensando en que tal vez era una cosa que se echó en la cara. Y entonces recordó que su mamá le decía que debía ir al maquillista. Tal vez era mucho maquillaje el que estaba ocupando. Que feo. Niklaus era guapo sin necesitar maquillaje. Y ella era fea.

Escuchó que Samantha decía el nombre de su madre y Niklaus sonrió. ¡Ya venía mamá! Sin embargo, sus hombros cayeron cuando miró a mujeres delgadas aparecer con vestidos bonitos y de muchos colores. Aunque la mayoría eran de tonos cafés, naranjas y amarillos. No importaba. A Niklaus le gustaba sólo porque su mamá lo había hecho.

Todos a su alrededor comenzaron a hablar entre ellos. Parecían casi fascinados, lo cual era un alivio para todos los familiares y amigos de Bella.

─Papi ─volvió a llamar Niklaus a Edward─… ¿esos son los que hizo mami?

─Sí, enano. ¿Qué te parecen?

El niño alzó las manos con una gran sonrisa y ojos brillantes.

─ ¡Me gustan! Mami se vería bonita con ese ─señaló en dirección a la modelo que llevaba un vestido café con un escote de corazón. Edward rio por lo bajo por los detalles que estaba seguro que el pequeño no pasaba por alto.

─Mira, ahí viene mamá ─dijo Edward haciendo un gesto en dirección a la salida, donde se vio a Bella radiante, con una enorme sonrisa de orgullo. Edward pudo ver como sus mejillas estaban muy sonrosadas por el nerviosismo.

Las cámaras comenzaron a dispararse, sobre todo por la barriga que ella se dedicaba a lucir sin problema alguno con ese vestido. Después de ella salieron Samantha e Iker, en forma de felicitación hacia a Bella.

Cuando Edward volvió la mirada a Niklaus, el niño salto de su silla dejando el bol con pocas uvas en el asiento. Y sin más. Él pequeño se puso a bailar el famoso baile del trasero. Ese baile que Edward sabía que lo hacía sólo cuando estaba celebrando algo. El niño bailó, saltó y finalmente señaló a Bella con el dedo.

Todos lo miraban boquiabiertos, asombrados que el niño que estaba aburrido comiendo uvas ahora estuviera bailando una especie de breakdance con un traje de miles de dólares.

Sonriendo, Niklaus corrió donde estaba Bella antes de que Edward pudiera atraparlo. El cobrizo, por supuesto, no hizo esfuerzo alguno por ponerse de pie e ir por el pequeño ya que se encontraba a la mitad del camino. Bella alzó las cejas con una sonrisa brillante y extendió los brazos a él. Samantha e Iker miraban al niño con una sonrisa divertida.

El pequeño saltó y dejó que Bella lo cargara con cierto esfuerzo pero lo logró. Él agitó la mano en forma de saludo a los presentes y desapareció junto con Bella por el lado derecho, cubierto por una pared impecable y blanca.

Sin duda ese evento sería inolvidable y una completa noticia el día de mañana.

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Edward se abrió paso entre las personas para ir al camerino donde sabía que estaba Bella con Niklaus. Escuchaba la voz aguda de la emoción del niño alzarse por encima de las demás. Al entrar a la habitación encontró a Bella sentada en una de esas sillas altas con Niklaus sobre su regazo. El pequeño hablaba y hablaba de cómo estaba comiendo uvas y cómo se le ocurrió bailar y hacer ese espectáculo del cual estaba seguro de que todo el mundo estaba encantado.

Para los de la producción de aquel evento estaba más que bien. Tendrían mucha más publicidad ahora que miraban al niño de seis años en ese evento.

Isabella Swan había iniciado de buena forma su fama. Tenía buenas conexiones y, sin duda alguna, sabía cómo ser el centro de atención con todas esas personas tan hermosas que tenía como apoyo. Su debut como diseñadora de modas estaba en el aire. Incluso se podía decir que estaba en la cúspide del éxito en esos momentos. Y con una presentación que prácticamente no era su nombre.

Era de admirarse.

─Enano ─llamó Edward mirando a ambos con enormes sonrisas─ deja a mi mujer ahora mismo. Ya la tuviste mucho tiempo.

Niklaus miró a su padre con los ojos entrecerrados y alzó las manos.

─ ¡Ni hablar! Ella es mi mujer. Yo la vi primero, ya lo había dicho.

Edward, sin decir nada, se acercó y tomó al niño con los brazos para bajarlo del regazo de Bella. Lo colocó en el suelo y con la cadera lo hizo a un lado. El cobrizo fue a sentarse en el regazo de Bella, sin dejar caer todo su peso, manteniendo su pie sobre el suelo para sostenerse.

Bella miró a Edward con un puchero y le tocó la mejilla con la mano, dando una palmada en su piel.

─Deben dejar de hacerme ver como una cosa. No seas malo con él ─los ojos de Bella se dirigieron a Niklaus, quien golpeaba a Edward en la espalda sin intenciones de rendirse─. Ya sabemos quién me vio primero.

─ ¡Yo! ─alegó Niklaus nuevamente haciendo un puchero. Bajó los brazos y señaló a Edward con el dedo─. Mami, dile que yo te vi primero. Y dile que se quite de ahí, mami, por favor.

Bella le dio un suave golpe en la pierna a Edward para no dijera nada y bajara de su regazo.

─Vamos, Edward. Niklaus me vio primero. Ahora baja de mi regazo.

Sonriendo con suficiencia, Niklaus escaló nuevamente sobre el regazo de su madre y se acurrucó en ella, sintiendo el olor de su perfume.

Edward miró al niño con enfado fingido. Claro que sabía que Bella lo hacía sólo para no hacer que Niklaus hiciera algún tipo de rabieta pero también, la pizca infantil en Edward, le decía que debía marcar lo que era suyo. Aun cuando Bella le dijo que no podía tratarle como a un objeto.

─Por cierto, fuiste todo un éxito. Te felicito ─dijo Edward con la voz más orgullosa posible. Se mantuvo sonriéndole y de su bolsillo trasero sacó una caja aterciopelada de color rojo. Era amplia y plana por completo.

La castaña miró a Edward con una gran sonrisa. Las hormonas de embarazada parecían no alejarse nunca. Incluso Bella pensaba que se quedarían ahí aun cuando Jude naciera. Sus ojos se llenaron de lágrimas al instante y tomó con delicadeza la caja. Pasando un brazo por detrás de Niklaus, se ayudó para abrirla. De inmediato se pudo observar un collar de diamantes. Ella abrió aún más los ojos por la sorpresa pero sonrió porque Edward sabía muy bien que esos detalles le encantaban. Podía ser una chica sencilla y sin llegar a ser muy despampanante pero definitivamente a cualquier mujer le gustaba algo como eso.

─Por dios, Edward, es hermoso.

─Lo sé ─respondió éste con altanería─. Es porque te lo mereces y porque es un premio por llevar a cabo todo esto.

─ ¿Acaso no es lo mismo?

El cobrizo se quedó un poco pensativo y negó con la cabeza un par de veces

─No lo creo.

Niklaus de inmediato le tapó la vista a Bella del collar para apreciarlo él con un gesto un tanto pensativo. Con su dedo pequeño y rosado lo señaló.

─Ahí dice BEC, ¿por qué?

─Así se llama la marca de mamá, enano.

Niklaus se cruzó de brazos negando con la cabeza.

─Debería llamarse BNE ─dijo él alzando la mirada a ambos padres─. Bella, Nick y Edward. Es parejo.

─Para nada, renacuajo ─protestó Edward de inmediato porque sabía que en cierta parte el pequeño tenía razón al querer que su hombre estuviera ahí─. ¿Y Jude? Cuando crezca se sentirá mal por no estar ahí como tú.

El rubio encogió los hombros rápidamente, con un claro gesto de que aquello no le importaba.

─Nadie le dijo que naciera después.

Finalmente, Bella decidió intervenir.

─Niklaus, no seas grosero con tu hermano. Por favor. El nombre ya está registrado y no hay cambios así que, por favor, enserio, hijo, lo único que quiero ahora es descansar.

La mirada que le dio Niklaus y aparte la de Edward le dijeron que eso no iba a ser posible por el after party que siempre había después de aquellos eventos. Iba a ser más que solicitada. Sin duda.

─De acuerdo… simplemente después de unas cuantas horas lo único que quiero hacer es descansar. Sin discusiones, ¿bien?

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Las siguientes dos horas fueron de maravilla para Bella. Había tomado un extraño jugo que, para Bella, sabía completamente a mierda pero que su madre le había insistido en que se lo tomara para alejar cualquier tipo de molestias con respecto al embarazo y también estuviera de buen humor en la fiesta que darían en honor de Calvin Klein y BEC.

Todo el mundo estaba ahí. Tyler Oakley estaba ahí, comiendo varias aceitunas acompañada de Martini y riendo con Sofia Vergara, quien no dejaba de aludir a Bella todo el tiempo. Todo estaba más que parejo. Se hablaba de la nueva colección de Calvin Klein y del debut de Bella como diseñadora de modas. Celebridades que Bella tendría que acostumbrarse a ver de ahora en adelante. La temporada de premios sería en menos de tres o cuatro meses y, según Samantha, tendría su correo lleno si no es que ya estaba así. Se acabarían a Bella en las revistas, periódicos y noticias online con críticas tanto buenas como malas.

Niklaus, como era más que obvio, se retiró junto con sus primos a la casa de su abuela, donde todos estaban ya con pijamas, en sus bolsas de dormir y afuera en el patio, mirando una proyección de la película de El Extraño Mundo de Jack. Comían bombones y malvaviscos con una fogata bien realizada en medio de ellos. Y quien supervisaba eran Edward padre, Carlisle y los abuelos de Edward… quienes estaban a punto ya de caer dormidos. Toso estaba bastante bien por el momento. No había ninguna complicación y los cuatro niños estaban más que felices de compartir una velada muy elaborada gracias a los abuelos. Aunque no paraban de quejarse de las picaduras de los mosquitos.

Alrededor de las doce de la noche el timbre de la enorme casa se hizo escuchar e hizo que Niklaus abriera los ojos. Él e Isobel fueron los primeros en caer dormidos, pero al no estar en casa y, mucho menos en una cama muy cómoda, su sueño era más que ligero. Sus ojos azules notaron la mirada que su abuelo Edward y su abuelo Carlisle intercambiaron. No se esperaban esa visita.

Carlisle se puso de pie para poder ir a atender y mientras el abuelo Edward se dedicaba a recoger algunas cosas dándole la espalda a Niklaus, el pequeño rubio se escabulló por detrás de la casa, rodeándola para ir a dar al jardín delantero. Se asomó y miró ahí la delgada y esbelta figura de Chelsea.

─…Escuché que había un pijamada para los niños. Y tal vez me gustaría ver a mi hijo ─dijo Chelsea utilizando ese tono de voz en el que dejaba claro que estaba siendo hipócrita, pero no era algo que Niklaus pudiera notar.

Y Carlisle, siendo siempre diplomático y amable sonrió un poco y negó con la cabeza.

─Lo lamento, Chelsea, Niklaus está dormido, no creo que pueda atenderte ahora mismo.

─Vamos, Carlisle, ¿por qué no aceptas que eres tú quien no quiere que vea a mi hijo? Hace mucho frío aquí afuera, ¿al menos puedo entrar? No puedes negarme ver a Kai.

─No, no puedo, pero los padres de él sí.

Chelsea alzó una de sus cejas delgadas y bien perfiladas con los brazos cruzados.

─ ¿Los padres? Soy la madre de Kai, Carlisle y ninguna Isabella Swan vendrá a decir lo contrario. ¿De acuerdo? ─su voz fue haciéndose cada más amenazante conforme hablaba─. Ahora déjame ver a mi hijo antes de que interrumpa en tu propiedad.

─Esa no sería una muy buena manera de pedir ver a mi hijo su fuera tú.

─Te lo he pedido de la manera más amable que he podido, Carlisle. Déjame ver a mi hijo porque si no…

Antes de que ella pudiera seguir, escuchó el sonido de pies en el césped mientras corrían. Y finalmente sintió los bracitos de Niklaus alrededor de sus muslos. Sorprendida, Chelsea bajó la mirada al pequeño y le tocó los rubios cabellos que siempre estaban tan suaves que eran de envidiar. Le envió una sonrisa genuina a Carlisle cuando Niklaus comenzó a darle besos por donde pudiera alcanzar con sus perfilados labios rosas.

─ ¡Hola Kai! ─exclamó la mujer rubia con una sonrisa que, para culpa de Carlisle, realmente parecía sincera─. ¡Te extrañé mucho, pequeño!

─Mami, ¡yo tengo que contarte muchas cosas! ─respondió el niño dando algunos saltos porque sus pies descalzos estaban sintiendo lo frío de la acera. Al darse cuenta de eso, Chelsea se agachó para tomarlo de las axilas y lo alzó, haciendo que el pequeño envolviera la estrecha cintura de la rubia con sus piernas─. Tienes que saber que he estado mejorando en la batería, ¡Jingle Bell Rock va a ser lo mejor en el festival navideño! ¿Vas a ir a verme? Y mira ─movió sus pequeños brazos para alzar uno de su pantalón y señaló con el dedo índice la herida que tenía en la rodilla que apenas estaba cicatrizando por completo─. Me caí mientras estaba en la alberca. Papá me dijo que no corriera en el piso mojado pero no lo escuché y ahora tengo eso. ¿Verdad que se ve cool? Es de machos.

Chelsea lo miraba con una expresión divertida, asombrándose por la destreza con la que Niklaus decidía hablar. Jamás lo había visto así de emocionado. La etapa por la que estaba pasando Niklaus le parecía la más asombrosa porque él ya era independiente y sus ocurrencias ya no eran sólo de comerse el jabón o romper huevos en la puerta del refrigerador, sino que eran más ocurrentes y graciosas.

─ ¿Machos? Kai lo machos tienen vello en el pecho y en la barba, ¿Dónde está el tuyo?

Niklaus miró a su madre con los ojos entrecerrados.

─Es que yo me los quito como mi papi.

─Entonces sí eres todo un machote con esa cicatriz ─Chelsea le siguió la corriente con una sonrisa amplia y le limpió los mocos que tenía Niklaus saliéndole de la nariz. Con destreza sacó el pañuelo de su bolsillo y limpió su mano.

Carlisle se quedó boquiabierto por el gesto tan maternal que Chelsea había tenido con Niklaus por primera vez frente a sus ojos. Y probablemente la primera vez en muchos sentidos.

Niklaus arrugó la nariz aun cuando su madre estuvo de acuerdo con él. Sus pies pequeños se movieron y sus deditos rosas se contrajeron por la ráfaga de viento que llegó. Ladeó la cabeza y miró a su abuela Carlisle con un puchero.

─ ¿Mami Chelsea puede entrar, abue? Por favor… o tal vez puedes llevarme a casa y ahí esperamos a mami y a papi.

Antes de que Carlisle pudiera responder Chelsea lo hizo haciendo saltar a Niklaus en sus brazos para llamar su atención.

─Kai, yo tengo que irme pronto a dormir. Mañana tengo trabajo.

─Pero tienes que conocer a mi hermanito en la panza de mamá.

Chelsea no mencionó su desprecio hacia la mujer castaña que claramente estaba bajando ya del auto justo frente a la casa, mirando extrañada a la entrada donde estaban ambos.

─Ya la vi en el desfile, Kai. Podré verla después…

Antes de que Chelsea pudiera terminar con la frase, Niklaus movió la cabeza para mirar en dirección a su padre y a su madre que estaban subiendo las escaleras del porche. El rubio sonrió saludando a sus padres detenidamente, moviendo cada uno de sus dedos.

─O no ─interrumpió Bella con una sonrisa casi cínica─. Buenas noches, Chelsea, ¿en qué podemos ayudarte?

La mujer rubia se volvió en dirección a Bella, levantando una ceja al darse cuenta de que en realidad estaban de la misma estatura y ella sólo, la última vez que le había visto, llevaba tacones muy altos. La seguridad con la que Bella estaba actuando le molestó a Chelsea. Normalmente era ella quien estaba segura de lo que hacía, y con eso intimidaba a las personas que estaban a su alrededor.

─En realidad, tú no puedes ayudarme en nada, querida ─Bella arrugó la nariz cuando Chelsea le llamó de esa manera─. Vengo a ver a mi hijo y es todo.

Antes de que Bella pudiera responder con algo brusco, Edward le tomó del brazo y se apresuró a hablar. Bella estaba exhausta, por lo que las hormonas estaban más que revolucionadas en ese momento y le harían decir cualquier cosa sin importarle demasiado en que Niklaus le escuchara.

─Chelsea, no es que sea grosero, pero necesitas avisar antes de venir de visita.

─En primer lugar, Edward, lo hice. Te llamé cuatro veces, puedes revisarlo en tu buzón de llamadas, en segundo lugar… es mi hijo y puedo verlo cuando quiera, no soy ningún tipo de asesina o reclusa que está bajo libertad condicional. No le haré daño, por dios…

Niklaus miraba a sus padres, primero a Edward, luego a Bella y después a Chelsea. Eran dos contra uno. Eso no se valía, mamá Chelsea necesitaba algún tipo de ayuda, y al saber que nadie estaría de su lado, decidió estarlo él. Recargó su cabeza rubia en el delgado hombro de su madre, acariciando sus cabellos largos y rubios como gesto tierno de su parte.

Edward y Bella se quedaron callados porque realmente Chelsea tenía el punto. Observaron como la mujer rubia y muy bien perfilada bajaba la cabeza a Niklaus y le susurraba algo en el oído, lo que le hizo sentir un poco de cosquillas pero finalmente un poco de incomodidad después. Chelsea, al ver la reacción de Niklaus, volvió a inclinarse y le dijo más cosas al oído, lo que finalmente lo convenció.

El pequero de cabellos dorados alzó los brazos con una sonrisa.

─ ¡Me voy con mamá Chelsea a su casa!

Bella perdió el color de su rostro ante el entusiasmo con el que Niklaus había dicho eso. Su sonrisa era bastante evidente en su rostro al igual que la emoción. No había manera de negarle eso, y Bella sabía que a Edward le constaba.

Por otra parte, Chelsea tenía una gran sonrisa ganadora en el rostro mientras echaba hacia atrás los cabellos de Niklaus para despejar su rostro. Bella quiso golpearla porque ese era gesto que solía tener siempre y que le causaba cosquillas en la parte superior de su frente por el roce de la palma de la mano. Niklaus encogió los hombros por el cosquilleo con una sonrisa.

Edward suspiró, dejando claro que no iba a pelear por ello. Y Bella le miró con el entrecejo fruncido porque no quería que Niklaus fuera con Chelsea. No le daba buena espina y nunca sería así. Necesitaba a su bebé seguro en casa y no con una arpía.

─Mañana nos iremos, Chelsea. No puedes llevártelo.

La rubia rodó los ojos mientras el niño no le estaba mirando.

─Ay, por favor, Edward. No me vengas a decir ese tipo de cosas, ¿qué te cuesta un día más en este lugar? Apuesto a que puedes disfrutarlo con Bella en algún lugar, ¿no? Deberían festejar el debut de Bella como diseñadora. Estará muy ocupada pronto. Y si tienen mucha prisa para llegar a Londres entonces pueden irse. Llevaré a Kai con ustedes pronto, ¿no es así, hijo?

Dudando un poco, Niklaus movió sus ojos hermosamente azules y brillantes a Bella, quien le miraba ahora con una chispa de compresión. No era justo que quisiera mantenerlo fuera del alcance de su madre cuando sabía que él también la anhelaba de vez en cuando. No podía culparlo, era tan sólo un niño. Sin más, Niklaus asintió con la cabeza cuando notó la sonrisa en los labios de Bella.

Alguien, en la relación que tenían Chelsea y Bella, debía ser la madura, y Bella decidió que sería ella.

─Iré a arreglar sus cosas ─dijo y sin más entró por la puerta principal, la cual ya se encontraba vacía y sin ningún rastro de Carlisle. Les había dado privacidad.

Edward, por otra parte aún no se encontraba completamente convencido de que aquello fuera a realizarse de esa forma.

─Nos iremos en dos días, Chelsea. Tienes dos días para estar con Niklaus antes de que volvamos ─su mirada verdosa se colocó sobre su hijo, quien le regresó la mirada emocionada acompañada de una sonrisa─. Tienes que ir al colegio, Klaus, recuerda que estás quedándote atrasado.

─Voy a trabajar en eso, papi ─contestó de manera obediente el pequeño.

Suspirando, Edward movió los brazos hasta que el pequeño accedió que lo tomara y de inmediato le rodeó las extremidades en el cuello y la cintura. Sus pequeños labios rasos besaron repetidas veces las mejillas de su padre y por último su boca como siempre lo hacía aun cuando estaba ya grande.

─Te amo, enano. Cualquier cosa que te diga tu madre debes atenderla. Sin travesuras ni nada.

─Sí, papi. Ya sé cómo funciona.

Sin más, Chelsea caminó en dirección a su auto, el cual seguía encendido porque estaba lo suficientemente cerca. Esperó a que Edward le siguiera con el pequeño porque sabía que no permitiría que pisara el suelo del concreto completamente frío. Una vez que el pequeño estuvo asegurado en la parte trasera del auto con el cinturón de seguridad, sonrió, moviendo la mirada a su papá.

─Papi, prométeme que vas a llamarme antes de que te duermas, ¿sí?

Edward sonrió por las palabras de su hijo y asintió con su cabeza.

─Te prometo que te llamaré.

─ ¿Y vas a dejar que hable con mami también?

Chelsea cerró la puerta del conductor de un portazo cuando escuchó a Niklaus, aun sin aceptar que llamara a Bella de esa manera. Edward alzó la mirada a ella unos segundos y la volvió al rubio.

─También lo prometo.

Bella apareció detrás de Edward con el bolso deportivo donde estaban todas las pertenencias de Niklaus que necesitaría durante un día. Demasiadas cambias calzoncillos, pasta dental y cepillo dental al igual que calcetines y zapatos

─Todo listo, amor. Nos vemos pronto, y pórtate bien, ¿de acuerdo? ─Niklaus asintió con una sonrisa y se estiró para rodear a su mamá con los brazos. Bella lo hizo, besando repetidas veces la mejilla del pequeño─. Te amo, mi vida. Recuerda que debes dormir temprano y cepillar tus dientes.

─Lo recordaré, mami. Te amo también.

─¡Hora de irnos! ─exclamó Chelsea interrumpiendo. Hizo rugir el motor sin avanzar, como una advertencia para Bella de que debía cerrar la puerta ya. La castaña la ignoró y volvió a llenar de besos al pequeño.

─Mami, tenemos que irnos ─recordó Niklaus y le dio un último beso como lo había hecho con su padre.

─De acuerdo. Hasta pronto, precioso ─Bella se alejó finalmente y cerró la puerta. Antes de que pudiera hacer otro movimiento, Chelsea arrancó el auto y se alejó de ahí.

Medio minuto más tarde Bella negó con la cabeza, apretando los puños mientras se dirigía a Edward con los dientes apretados.

─Estúpida zorra plástica. La odio.

Riendo por lo bajo ante la reacción de Bella, Edward le colocó la mano en la cintura y le guio a casa nuevamente.

─Apuesto a que ella dice lo mismo de ti.

─Sí, pero yo soy natural y mejor.


Lo prometido es deuda... aquí está el capítulo. ¿Qué opinan del debut de Bella? ¿Y la aparición de Chelsea?

Gracias a: Alejandra P, freedom2604, Alicia C, lizzie, kimjim, liduvina, hindyracullen, Tecupi, Cullen-21-gladys, Alexa G. Salvatore, Annaniicolle, Nyx-88, Fran Ktrin Black, pera l.t, miop, Yoliki, Acqua Cullen Potter, Tata XOXO, Kristenst isa Kathe, Nanda21, Adhara Malfoy Zabini, AleLupis, jupy, Isabella Grey Day, patymdn, marieisahale, AnaVickyB, Danny Fer D' Rathbone, karenava, Nadiia16.

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