Walking dead no me pertenece ni sus personajes. Algunos de los que se encuentran aquí si son de mi autoria pero solo forman parte de la imaginación de este universo.
"Es una vergüenza que sigas con vida cuando te conviertes en un estorbo para el grupo. No digo que te mates pero lentamente date la vuelta y aléjate del resto"
Charles Ford
Charles estaba sentado en la mesa de lo que se podría ser la zona de reunión de los jóvenes; esperaba a Jung y Conrad pero aunque esperaba a sus amigos sabía que se encontraría con Judith, con la que recientemente había tenido una discusión; a veces sus comportamientos tan similares les producían roses pero eran amigos hasta el final así que era cuestión de días para que se pasara.
Frente a él estaba Jasper, conversando con Bunny, era muy gracioso ver como el hijo del señor Tyresse de modo torpe mostraba su enamoramiento por la joven que no parecía percatarse de nada o si lo sabía disimulaba muy bien. Charles reconocía que la niña se había vuelto cada vez más bonita y entendía porque Jasper y Francis, el hijo del señor Eugene estaban interesados en ella; él mismo reconocía su lindura aunque le producía ciertos escalofríos.
Tal vez debía avisarle a Jasper que en algún momento llegarían sus primos porque Jung y Conrad se pondría "sobreprotectores" y fastidiarían los patéticos intentos del joven de llamar la atención de Giselle. No pudo evitar una risa al imaginarse lo que el papá de bunny haría si se enteraba que su "pequeña" en poco tiempo podría tener un novio, había escuchado decir a su padre Abraham que el señor Daryl tenía "papitis aguda" y hasta donde recordaba era cierto: el primer día de clases de Bunny el propio Charles se había asustado al ver al hombre todo el tiempo al acecho en la escuela.
— ¿Qué es tan divertido? — la voz de Judith le cambio el humor a algo más áspero.
—Jasper está siendo el tonto de siempre cuando esta con Bunny, ni siquiera porque él es mayor puede mostrar un poco de frescura— dijo con distancia.
Judith pareció notar su recelo pero prefirió ignorarlo —Él no sabe mucho de amor así que es normal…ya sabes, tú tampoco tienes muy buena fortuna en eso y tienes 17—.
—Lo que sea, tú por otra parte te encanta despreciar a los varios pretendientes que tienes por ahí— le reprochó Charles un poco dolido por el comentario —Oh, espera, se me olvidaba que estas babeando por Jung—.
Judith hizo una mueca de desgano —Por supuesto que no, él tiene su novia y a mí me gustan los hombres excepcionales no cabezas huecas como ciertos pelirrojos—.
Charles se mordió la lengua, le estaba costando trabajo no contestar la provocación —A Francis también le gusta bunny pero todos sabemos que va a terminar con Federic—.
Judith abrió los ojos con sorpresa por el comentario y Charles sonrió — ¿Acaso no lo sabías? Desde que ella nació tiene el apellido Grimes tatuado en el dedo anular: su papá y el tuyo se llevan de maravilla, es una manera de volver formal los lazos y los peques se llevan tan bien—.
La joven solo giro los ojos con desaprobación —Deja de hablar así que pareces un intrigoso de novela cursi—.
—Pero si tú…— apenas dijo porque sus amigos aparecieron pero ni siquiera los saludaron porque fueron directo a Giselle para ordenarle que fuera a casa de su madre pues debía estar ahí desde hace quince minutos.
La niña se despidió de sus amigos y caminó con dirección a la casa de Maggie, Charles se sintió un poco mal por la niña porque todo el mundo le ordenaba lo que tenía que hacer y siempre estaba siendo vigilada pero también los entendía porque él mismo quería protegerla.
Giselle llegó a casa de la tía Maggie, quien comenzó a reprenderla por no avisar que se quedaría tarde y la niña solo se disculpó, empezaba a cansarle que todo el mundo le dijera lo que tenía que hacer o lo que no: comenzando con su padre quien le había enseñado muchas cosas para defenderse, cazar y sobrevivir en el exterior pero no confiaba para dejarla sola en casa por unas horas cuando tenía cosas que hacer.
Luego estaba tía Maggie que debía saber lo que hace en todo momento, el tío Rick, sus primos, Judith etc. las únicas personas que le daban ese espacio que tanto le gustaba era la tía Carol y Carl porque ella podía hacer lo que ella quería cuando estaba con ellos, por lo menos en algunas cosas. Por ejemplo tía Carol podía ser menos estricta en las horas de llegada o a donde podía ir aunque en clases no perdonaba ser incumplido.
A Carl por su parte no lo veía muy seguido pero podía ser muy amable o evitar que la regañaran como cuando fingió que estaba con ella un día que ella paso todo la tarde en uno de los jardines y no avisó a nadie; ese día su padre le reprendió con un mueca pero no más porque estaba segura con Carl; quizá por eso comenzaba a sentir unas extrañas cosquillas cuando lo veía.
Alguien llamó a la puerta y apareció su padre con su clásica ballesta al hombro, Bunny le saludó con un gran abrazó y él sonrió antes de besar su cabeza. Dio un saludo a Maggie luego agradeció que cuidara de la niña así los dos volvieron a casa.
Giselle había corrido y dado saltitos para volver a su padre, Daryl al verla se dio cuenta que cada día que pasaba se parecía más a Beth en su hermoso rostro, sus ojos azules y el cabello rubio que para su desgracia no era rizado como el de su madre sino lacio como el de él, esperaba que fuera lo único que le hubiera heredado porque si tenía una pizca del carácter Dixon en conjunto con el genio Greene las cosas se pondrían feas.
Las cosas no habían sido fáciles porque jamás creyó poder preocuparse tanto por otra persona y porque sabía que a Giselle le hacía falta una mamá, no había ayudado que él hablara poco de Beth porque le era doloroso pero su hija había sido comprensiva y casi no le preguntaba nada sobre su vida antes de que ella naciera. Él había hecho su mejor esfuerzo por darle todo el amor que nunca había recibido de sus padres con la esperanza de que fuera suficiente.
—Es bueno que hayas llegado temprano porque comeremos juntos—exclamó Giselle —Hice…—
—Te he dicho que no toques la cocina cuando no hay nadie— le reprendió de inmediato, la primera vez que había llegado a la casa y había visto el humo que salía de la ventana había corrido como loco en busca de su hija. La había encontrado tirando un trozo de carne negra y la había abrazado con todas sus fuerzas.
—Ya soy mayor— se quejó Giselle muy bajo.
Aún era muy joven para la cocina (o manejarla sola) pero su hija había mejorado muchísimo desafiando sus órdenes, eso lo hacía enojar —Ya te he dicho que es peligroso—.
Ella dio un pequeño brinco por el cambio de voz y Daryl trató de serenarse —No sé lo que haría si algo te pasa Bunny—.
Giselle puso un rostro culpable —Lo siento papá—.
Daryl se sintió mal por su hija, ella también estaba tratando de sobrellevar la ausencia de su madre, de ser útil y crecer. El hombre suspiró, podía hablar de buenos recuerdos para tranquilizar a ambos — ¿Sabes porque te puse Giselle? —
Daryl había ido de cacería, no era el mejor lugar para traer un animal muerto pero era el único sitio que tenían cerca de la casa así que con pesar arrastró el animal al patio; Beth estaba sentada en el exterior pero en cuanto vio al animal dijo —No, no Daryl—. Lo siguiente que sabía es que Beth estaba corriendo al interior.
Daryl le siguió para averiguar lo que ocurría pero Beth cerró la puerta del baño y luego de un rato salió con el rostro pálido—De ahora en adelante tienes prohibido traer animales a casa— le dijo.
Daryl no sabía a qué se debía esa reacción, Beth se pasó la mano por los cabellos —Por lo menos hasta que deje de estar embarazada—.
Entonces Daryl no sabe qué hacer —Beth no podemos… ¿Qué vamos hacer con un bebe? —.
Es curioso que Beth sonrió con ternura y lo abrazó —Lo vamos amar, lo vamos a cuidar; a regañar si se equivoca y lo vamos a criar juntos. Eso vamos a hacer—.
Y con esas palabras Daryl fue dichoso y abrazó a Beth luego de darle un beso porque todo parecía perfecto: porque no planeaban un niño pero podían tenerlo —Sí, juntos—.
—Si es un niño puedes ponerle el nombre que quieras pero si es niña tiene que llamarse Giselle— exclamó Beth mientras Daryl le cargó a la sala.
— ¿Por qué? —pidió fascinado y divertido Daryl.
Beth negó en la cabeza —Yo tenía una amiga, mi mejor amiga que tuvo que mudarse cuando entramos al high school y yo prometí ponerle así a mi primera hija, suena a una tontería pero ¿Sabes lo que significa? —.
Esta vez fue Daryl quien negó con la cabeza y ella contestó —Flecha fuerte—.
Ambos rieron —Giselle será—.
Giselle había escuchado muy feliz la historia y entró en la casa llena de alegría, Daryl hizo una pequeña mueca que su hija no se dio cuenta, tenía una mirada triste —Sí, lo criamos juntos—.
Uff, fui de compras con la ropa y es increible lo que las mujeres pueden hacer por un pantalon y lo excitante y divertido que puede ser un día. Disfruten el capitulo.
