Walking dead no me pertenece ni sus personajes. Algunos de los que se encuentran aquí si son de mi autoria pero solo forman parte de la imaginación de este universo.
"Nada de esto hubiera pasado si no te temblara la mano.
Solo hago lo que tengo que hacer"
Carl Grimes
Giselle estaba sentada en ese banco desde que el evento había terminado, ella quería moverse pero su pie estaba muy inflamado por la barrida que había hecho y quería que todos se fueran para que nadie hiciera cara de "pobre Giselle" ella había suplicado a su tía por dejarla participar para demostrar que era tan buena como el resto, dentro de un par de días tendría quince años y la trataban como si tuviera siete.
Tenía que demostrarle a su padre que no necesitaba que siempre se preocupara por ella, tenía muchas cosas que hacer y si podía ahorrar su carga ella lo quería hacer pero ahora con el pie del tamaño de una sandía era posible que nunca más la dejara acercarse a una competencia.
Había conseguido que las chicas mayores quedaran impresionadas pero ahora esperaba que no la vieran cojear hasta su casa. Dio un suspiro, tal vez sí que era inútil o ¿Por qué otra razón no la dejaban hacer las cosas? Ella quería ser como su padre o Judith, Federic había insistido en que todos tienen un lugar en este mundo y que no tenía por qué forzar el suyo pero Federic hacia muchas cosas sin sudar.
— ¿No te has aburrido de estar aquí sentada? — dijo la voz de Carl desde las gradas.
Giselle levantó la cabeza, ahí estaba Carl con una sonrisa divertida —Oh, se me olvidaba, te torciste tanto ese tobillo que caminar debe ser una tortura—.
Entonces Giselle bajó la cabeza, por supuesto que tenía que ser Carl el que se diera cuenta de todo, tenía ojos de águila. Escuchó sus pasos y vio cómo se arrodillo y le puso su espalda como soporte —Arriba—.
Los ojos de Giselle se abrieron a toda su capacidad — ¿En serio? Yo puedo sola—.
—Arriba— volvió a decir Carl.
Ella envolvió sus brazos en el cuello del hombre de cabello castaño y ojos azules, tenía la cara roja y agradeció que él no pudiera verla —Me hubiera gustado que nadie se enterara— susurró cerca de su oído.
Carl comenzó a caminar sin problemas, sus manos envolvían las piernas blancas de la joven que era muy ligera — ¿Por qué, para impresionar a esas tontas petulantes? —.
—Una de ellas es tu novia— le reprendió Giselle —Pero yo no suelo tener muchas amigas de mi edad o más grandes, Judith es mi única amiga y pensé que si ellas me admiraban querrían ser mis amigas—.
Carl miró al frente con melancolía —No deberías preocuparte por eso Bunny—.
—Ya te he dicho que no me digas así— protestó ella moviéndose en su espalda.
—De acuerdo Giselle, el punto es que eso no importa. Yo tampoco tenía muchos amigos cuando era más joven porque consideraba muy tontos a los niños de mi edad—
Giselle se acercó más cerca de él para escucharlo mejor — ¿En serio? Pero todos te adoran ahora—
Carl empujó con su pierna la puerta que daba al jardín de la casa de Bunny, con cuidado para no tirar a la joven hizo girar la perilla y entró en la casa —No es que me adoren sino que me necesitan, con el tiempo vas a entender que las personas importan pero importan las que realmente te aman y dudo mucho que esas chicas lleguen a amarte—.
La depositó en el sillón y fue a buscar una crema para desinflamar en el baño junto con unas vendas — ¿Y tú amas a Susi? — alcanzó a escuchar.
Por un momento se sonrojó, era extraño hablar de esto con bunny —No, además ella no es mi novia ahora. Sigue diciendo que lo es pero no—.
Salió a la sala y encontró una sonriente Giselle cubierta de tierra, era una niña bonita que se estaba convirtiendo en una mujer hermosa, sus padres la habían dotado con sus mejores características. Se sentó en el piso y le quitó la zapatilla y el calcetín, su pie comenzaba a ponerse morado —Lo siento, no hay manera en que tu padre no se entere de esto. No podrás caminar muy bien en varios días—.
Ella sonrió con los ojos húmedos —Está bien, ya sabes, yo solo quería que me vieran más adulta—.
Carl se sintió mal por ella, le encantaba Giselle, de hecho la única razón por la que se había quedado en el lugar, a pesar de que su padre se había marchado repentinamente ,era porque había visto el movimiento y sabía que ella iba a necesitar ayuda —¿Por qué tanto interés en que te vean crecida? —.
Ella sonrió y se limpió unas lágrimas —Es una estupidez, olvídalo—.
Carl comenzó a tallar la crema en su pie y ella se quejó, para hacerla olvidar el dolor comenzó a contarle algo —Sabes, tu mamá me contó una vez que ella se lastimó su pie y tu padre lo vendó. No creo que Daryl la haya visto como alguien débil y no creo que te vea como alguien débil. Como dije, lo que importa son las personas que te aman de verdad y no las que fingen amarte para obtener algo de ti—.
Y Carl sí que tenía esa lista muy larga, la mayoría de las chicas con las que había salido solo lo querían por ser el hijo de Rick y futuro sucesor del liderazgo del poblado, Susi había sido el último ejemplo, que tenía un sexo de maravilla con ella no lo podía negar pero él no estaba interesado solo en eso, incluso ese día que se le había insinuado descaradamente no había funcionado.
—Yo te amo por ser Carl— le sacó de sus pensamientos Giselle.
Al levantar la vista vio a Giselle con una sonrisa, él sonrió porque Giselle también había heredado las dos cosas más bellas de sus padres: la bondad y la sinceridad —Yo sé bunny—.
Giselle observó cómo Carl seguía trabajando en su pie, ella estaba enamorada de él desde hace tiempo, era un amor platónico pero adoraba ver su forma cálida de ser con sus hermanos y la manera en que la trataba. Algunos decían que era una persona fría pero ella podía jurar que era mentira porque él era una persona muy dulce.
Cuando pensaba en las increíbles novias que había tenido se daba cuenta que ella siempre sería "bunny" la amante de los conejos así que tal vez crecer rápido no tenía sentido pues no importa lo mucho que envejeciera porque él lo haría igual. Y también ya era hora de resignarse, ella tenía la culpa por la última de todos sus amigos.
—Ya está— le dijo Carl.
Ella asintió, Carl se ofreció a preparar algo de comer pero ella negó —Carl ¿Puedes prometerme una cosa? —.
— ¿Qué es? — pidió intrigado.
—Dentro de poco voy a cumplir quince y voy a salir al exterior; estoy segura que mi papá saldrá conmigo pero no quiero que nadie más vaya ¿Puedes encargarte de que nadie más me acompañe? Quiero hacer eso sola — pidió Giselle.
—Tú sabes que solo dos personas está prohibido— habló con cuidado.
—Yo sé, pero quiero ir a un lugar con mi papá: quiero ir a ver donde murió mi mamá, quiero saber cómo murió y quiero obligarlo a que me lo cuente, ser joven es ocultarme cosas y no me gusta— ella lo miró con mucha esperanza.
Judith estaba sentada en la silla del comedor, sus hermanos estaban tan impresionados como ella por la noticia — ¿Nadie puede salir? —.
—Así es— exclamó Rick —Mañana se hará una junta y se volverá oficial. Yo tengo que ir en un viaje a ver a nuestros aliados para charlar de esto—.
Judith se comenzó a morder las uñas — ¿No es muy contradictorio? —.
—No podemos arriesgarnos a que nos tomen por sorpresa como ocurrió antes— dijo Rick —Carl queda a cargo en estos días de ausencia—.
—Quiero ir contigo— habló Judith pero su padre se opuso de inmediato mientras Federic estaba pensando.
—Tenemos a Carl para hacerse cargo aquí pero también necesitas apoyo y yo se pelear muy bien. Creo que he demostrado mantener el control más de una vez— comenzó a argumentar pero Rick la interrumpió.
—Carl estará a cargo pero tu serás su mano derecha, creo que ha llegado el momento de dejarlos a los dos solos— la voz de su padres sonaba muy dolida y vio como Michonne entrelazó sus manos con él.
—El viaje lo va a realizar gente con experiencia: Daryl, Tyreese, Sasha, yo y otros más— explicó Michonne.
— ¿Pero no es eso lo que quieren? — dijo Federic.
Judith suspiró al ver lo perspicaz que era su hermano porque podía tener razón: posiblemente querían matar a los líderes o atacar cuando se fueran. Aunque podía ser cualquier cosa.
—Por eso se queda Maggie, Noah, Rosita, Carol y ustedes— completó Rick.
Judith suspiró, decían que antes la vida era más tranquila y que había tiempos mejores pero ella no lo creía pues cuando había personas crueles, sanguinarias y dispuestas a todo era porque lo habían aprendido antes. El mal no nace de la nada por mucho que la gente creyera así, lo más probable era que así fueran desde el principio solo que con la muerte menos cerca tal vez no eran tan desesperados.
—Bueno voy a salir un rato— habló para su padre.
Rick le reprendió con la mirada — ¿A dónde vas? —.
— ¿A dónde crees? Con bunny porque apuesto que cuando su padre le diga que no va a poder salir aunque tenga quince va a estar más que enojada— y con esas palabras ella salió de la casa.
Uff, que frío, en serio y luego con lluvia uff. Pero bueno, gracias invitado por tu comentario estos chicos estan tratando de vivir a su manera.
