Walking dead no me pertenece ni sus personajes. Algunos de los que se encuentran aquí si son de mi autoria pero solo forman parte de la imaginación de este universo.
Tambien voy a anexar un pequeño cuadro de nombres y edades de los personajes.
Giselle (14) hija de Beth y Daryl
Judith (20)
Federic (15) hijo de Rick y Michonne
Francis (15) hijo de Eugene
Jasper (16) hijo de Tyresse
Horace (19) hijo de Sasha
Charles (19) hijo de Abraham y Rosita
Jung y Conrad (19) hijos de Maggie y Glenn
Carl (32)
"Puedo correr todo lo que quieras, lo único que hacemos es correr
Pero nunca pienso huir"
Maggie Green
Giselle les había dado un susto de muerte, ella la veía como una hija y al enterarse que había logrado salir por poco se infarta, en esos momentos lo que más quería era darle un buen sermón, había llegado a su casa en los brazos de su padre con el pie vendado igual que las manos y la mejilla inflamada.
Ella comenzó a preparar un té, podía escuchar la voz rasposa de su padre—Lo hiciste, demostraste que puedes salir pero eso no te va hace adulto. Fue un maldito capricho—.
Maggie se asomó con precaución y vio a Giselle bajar la cabeza mientras Daryl caminó de un lado a otro en la sala — ¿Quieres ser tratada como mayor? Bien, primero levanta la cabeza cuando te estoy hablando y no quiero que llores— dijo de modo muy molesto.
Maggie iba a intervenir porque no era manera de tratar a una niña, vio como Daryl suspiró y la abrazó con todas sus fuerzas —No sabes lo que me preocupaste, eres mi hija y creo que ya es hora de que sepas como murió tu madre. Perdón por ocultarlo todo este tiempo—.
Maggie sabía que era un asunto muy privado así que dejó el té en la cocina y salió directo a su casa, en su dormitorio abrió un cofre y sacó dos cartas con la escritura de Beth, entonces a su memoria volvió el día que se las había entregado: tenía casi nueve meses, pronto iba a nacer Giselle pero Beth le había pedido que guardara esas cartas para su hijo y su esposo, si ella no lograba vivir quería que se los diera en los momentos más oscuros.
—No hermanita, probablemente nunca pueda entregar estas cartas. Lo cual es una bendición— dijo.
Judith estaba en la junta y escuchó algunas protestas cuando Rick dijo que su hija apoyaría a Carl en el manejo del poblado junto con los demás; algunos hombres no estaban de acuerdo porque eran mayores que ella pero a los ojos de Judith nada de experiencia. Su padre estaba tratando de sofocar las quejas pero Judith intervino.
— ¿Si tenemos un ataque como se distribuyen las armas? — gritó ella.
El grupo se quedó en silencio así que Judith continuó — ¿Qué pasa si el ataque también tiene caminantes? ¿Cómo se hacen los turnos de vigilancia? ¿Si está prohibido salir que pasa con el grupo de carreras? …¿Nadie? Eso pensé, no me digan que no puedo hacerme cargo cuando sé un poco más que el resto—.
Bajo de la mampara, la reunión se disolvió y Rick corrió a su hija — ¿Qué demonios fue eso? —.
Judith se cruzó de brazos —Puedo hacerlo y me estoy cansando de que duden de mi—.
—Un líder no solo es bueno, le demuestra a los otros que también lo son, que su lugar en el grupo es importante y tú con tu petulancia acabas de despreciar a esos hombres ¿Acaso crees que ellos te van ayudar si estas en problemas? — le reclamó Rick.
Judith no había pensado en eso, se sintió un poco mal, ella siempre había trabajado con sus amigos pero eso no significaba que los demás no iban a estar ahí con ella —Ten un poco de sensibilidad, por ejemplo ¿Por qué golpeaste a bunny? La violencia no soluciona nada—.
A eso Judith sonrió divertida —Nuestros machetes no dirían lo mismo—.
Rick la vio muy serio, Judith tosió un poco, a veces su papá podía ser intimidante —Aprende a controlar tus impulsos, eres muy buena guerrera pero se necesita usar la cabeza para sobrevivir, vas a estar sola y quiero marcharme con la confianza de que no vas a cometer locuras—.
A Judith esas palabras le golpearon el rostro, ella ¿era tan parecida a bunny? Porque ella en su capricho había conseguido heridas —Lo intentare—.
Rick la atrajo y le besó la cabeza —Espero que te portes bien con bunny en nuestra ausencia, pasará unos días en la casa—.
Judith estaba muy sorprendida por esa declaración, ella no quería ver a la joven porque seguía molesta con ella, era su mejor amiga y algo le pudo haber pasado. Además había visto el miedo en la cara del tío Daryl por eso la había golpeado, sabía que el tío no tenía la fuerza para hacerlo pero necesitaba entender que no podía irse por ahí.
— ¿Por qué no se queda con Maggie como siempre? Ahora mismo Conrad y Jung no deben dejarla ni un momento sola, apuesto que tío Daryl estaría más tranquilo— dijo.
Rick suspiró —Precisamente por eso, le sugerí que se quedara en casa para no tener que lidiar con unos primos molestos y ella aceptó. También convencí a Daryl que era lo mejor para que tuviera un poco de libertad—.
—Aja, si por el tío Daryl fuera la encadenaba a la pata de la cama— exclamó Judith con incredulidad.
Su padre sonrió —Así de persuasivo soy—.
Daryl estaba feliz de separarse de su hija en buenos términos, él no era mucho de mostrar afecto en público así que antes de que vinieran por ella Daryl la abrazó varias veces —Debes portarte bien—.
—Lo prometo— sonrió su hija —Además no es que pueda moverme mucho—.
Daryl estaba rogando porque su elección en casa de Rick fuera mejor que ponerla en la casa de Maggie pero había visto la manera en la familia Rhee la vigilaban todo el tiempo y Giselle necesitaba espacio para pensar porque le había contado como su madre había muerto.
—Cuídate bunny— dijo y se despidió de su hija.
Al salir se encontró con Carol —Descuida, yo también la voy cuidar—.
Daryl asintió, se sentía tan cansado, en serio estaba envejeciendo. Carol comenzó a caminar a su lado y Daryl sabía que tenía algo que decir al respecto —Escúpelo—.
Carol caminó junto a él —Cuando regreses tienes que sacarla, por lo menos que vea a los caminantes. Es buena, puede con eso—.
—No— dijo Daryl tajante.
Carol suspiró con tristeza —Te advertí sobre ocultarle como murió su mamá y no quiero que sea más grave de lo que es ahora—.
—Están cazando a la gente que sale de aquí ¿Quieres que la exponga a eso? — le informó Daryl.
—Quiero que ella no dude cuando tenga que matar, si se detiene un momento… debe conocer el exterior. Puedo ser muy tolerante con los otros chicos pero es tu hija— exclamó ella.
—Exacto. Mi hija no tuya— le cortó Daryl. Carol suspiró con frustración.
Daryl caminó a su destino y Carol le grito a las espaldas —El amor de padre ciega, que sí no lo sé—.
—Bienvenida a la casa Grimes— saludó Federic cuando vio a Giselle en el sillón
Ella sonrió —No es como que si me quedara por primera vez—.
—Cierto bunny, pero es la primera vez que te quedas sin papas, tal vez deberíamos organizar una fiesta — contestó Federic de manera despreocupada mientras se sentaba a su lado.
Giselle escuchó muy sorprendida, las fiestas eran algo muy difícil de organizar por el gasto de recursos, el ruido y como mantener las vigilancias. Solo había dos en el año: la navidad y la fundación del poblado. Requerían meses de anticipación y muchas cosas — ¡Una fiesta! —.
—Algo así, mi mamá me dijo que antes cuando los padres salían los hijos hacían fiestas donde se comían botanas y sodas, que era muy fácil pero es solo una broma lo que dije. Jamás se podría hacer una fiesta porque me dijo que ponían música muy fuerte— contestó Federic.
Giselle se quedó pensando — ¿Qué crees que serán las sodas? —.
—Según Carl son jugo de dulce como con espuma, la verdad por más que me imagino todo lo que dice: aviones, teléfonos, televisión y todas esas cosas me cuestan imaginármelas— contestó Federic.
La puerta se abrió y Judith apareció, Giselle se encogió en el sillón pues esperaba que Judith comenzara a gritarle; en su lugar la chica hizo una mueca — ¿Puedes dejarme a solas? —.
Federic se fue a su habitación y Judith se sentó junto a Giselle —Lo siento bunny, no estuvo bien pegarte, eso no significa que no siga molesta pero no estuvo bien como me comporte—.
La joven abrazó a Judith —Yo lo siento, por asustarte así y por poner a mi papá en esa situación—.
Judith le sonrió —Bueno, voy a preparar nuestro cuarto para dormir. Por cierto, Conrad y Jung quieren venir a cenar—.
—Ugh, no— protestó de inmediato Giselle.
—Les dije que no pueden— contestó Judith mientras subía las escaleras. A decir verdad había sido una acalorada discusión la que había tenido con los gemelos porque habían visto lo morado en la cara de bunny así que los reclamos llovieron sobre ella.
Carl se levantó con sueño todavía, apenas había dormido porque estaba tratando de crear una salida en busca de enlatados sin dejar demasiado desprotegida su comunidad. Los primeros días dirigiendo al 100% la comunidad habían sido agotadores pero ahora después de siete días comenzaba a tomar el ritmo.
—Buenos días— saludó Giselle desde la cocina.
— ¿Qué haces de pie bunny? — protestó de inmediato, su pie estaba menos inflamado pero debía seguir reposando.
Ella estaba preparando huevos y tocino, traía su pijama de pantalón corto y la camisa sin mangas que mostraban su cremosa piel blanca; por una ráfaga de segundo Carl se sintió avergonzado por la imagen pero al ver que ella cojeaba para ir por más huevos volvió a la normalidad. Corrió a la estufa y le quitó el sartén.
—Carl yo no soy inútil— se quejó Giselle.
—Yo no dije que fueras, dije que necesitas descanso. Ve a sentarte bunny— contestó.
— ¡No me llamo bunny! — protestó.
Carl solo le reprendió con la mirada, todos podían llamarla bunny menos él, de modo más suave ella se sentó en la mesa pero seguía molesta. Carl pasaba gran parte del tiempo en la casa para poder cuidar de Giselle mientras Judith se movía por el pueblo y Federic cuando no estaba en sus labores colaboraba con ellos.
—Buenos días— saludaron sus hermanos y todos se sentaron a comer.
Carl no se sentía desamparado en la tarea así que solo deseaba que sus padres volvieran pronto a la casa.
Esa Judith, se ganó unas quejas por su comportamiento; yo tambien me hubiera enojado si no lo escribia jaja. Gracias Julia, me imaginé tu cara cuando leí el comentario
