El gran orden
"Dia Kurosawa la diosa celta de la muerte"
Tierra de las sombras, Escocia siglo V a.c
El frio y la neblina eran predominantes, podía escucharse a lo lejos murmullos y sonidos de metal golpeando algo, la tierra se encontraba fría un poco lodosa de golpe se escucharon varios gritos realmente frenéticos despertando de golpe la rusa rubia quien estaba desconcertada mirando que se encontraba en una especie de valle el cual estaba cubierto con una gran niebla, el cielo estaba totalmente gris y además el frio era calante, lo preocupante no era el clima sino que al mirar hacia su izquierda podía ver como un ejército de guerreros armados con hachas, lanzas, espadas y escudos con armaduras combinadas de metal y cuero estaban corriendo hacia ella con sus yelmos con cuernos y máscaras de aspecto tétrico pero a su derecha la situación no mejoraba ya que encontraba otro ejercito igualmente armado hasta los dientes dirigiéndose hacia ella peligrosamente. No comprendía que demonios estaba pasando en ese momento por lo que rápidamente entro en pánico intentando levantarse, pero sus piernas no parecían responderle, solo pudo abrasarse las rodillas mientras se mecía esperando que muriera acribillada entre esos 2 frentes.
Pero a tan solo segundos de ver como un guerrero le iba a pasar por encima como una locomotora una lanzar carmesí con una punta afilada le atravesó el pecho como una estrella fugaz haciéndolo caer al suelo, apareciendo justo a su lado una joven de cabello negro, que portaba una especie de armadura de cuero con ciertas partes metálicas cubriendo puntos específicos que la tomaría del mango para desclavarla del cadáver para demostrar una destreza impresionante asesinando a cuanto guerrero se encontrara a su paso mientras Eli se arrastraba entre la pila de cadáveres que habían en el campo de batalla aterrada de ver la cantidad de sangre provocada por esa gran masacre logrando salir con mucha suerte del campo de batalla pero en ese momento un guerrero la detecto yendo tras ella.
Ni fydd dianc — El guerrero que lucía deseoso de romper su cráneo con su chacha estaba persiguiéndola mientras Eli se adentraba en un bosque.
¡Alguien ayúdeme!, ¡Por favor! — Sin darse cuenta tropezó con una rama golpeando de cara al suelo manchándose de lodo su ropa.
I chi beidio â dianc ... byddaf yn cymryd eich pen fel tlws fel addurn ar gyfer fy caban — El guerrero bárbaro levanto su amenazando con darle un golpe mortal.
Eli solamente pensaba en Nozomi, quería que alguien la ayudara que ella cual príncipe azul viniera a rescatarla, pero esto no sería posible solo se quedó tirada en el suelo, pero ella no sería su salvadora ya un sinfín de lanzas aparecieron en la espalda del guerrero matándolo en tan solo segundos cayendo el cadáver a sus pies, muerta de miedo se arrastró hasta recargarse contra un árbol temblándole cada centímetro de su cuerpo levantando la mirada notando a la misma chica que ahora la veía a más detalle, su tez era fina y sus facciones muy femeninas, su mirada turquesa con esa expresión fría y calculadora le intimidaban totalmente. La contraria lentamente comenzaba a acercarse hacia ella hasta que quedo a pocos centímetros de ella desapareciendo las lanzas de aquel cadáver mágicamente escuchando una voz fría pero que no denotaba hostilidad en ningún momento.
¿Estás bien? — Eli tardó en reaccionar hasta que pudo responder con la voz entrecortada.
Eh…. si… estoy bien… gra.. cias… gracias… por salvarme… la vida…. — Poco a poco se levantó mirándose su ropa totalmente enlodada, aquella guerrera tenía su vista fija en ella.
¿Quién eres?, ¿De dónde provienes? — Espeto muy severa, demandando respuesta inmediatamente.
Soy Eli Ayase…. espera ¿Puedes entenderme? —
Ante su desconcierto la pelinegra sonrió de medio labio comenzando a caminar a la entrada del bosque, seguida por Eli hasta que salieron de ahí viendo como las tropas que pertenecían a la chica habían aniquilado al otro bando sintiendo un poco de asco al aspirar el aroma a sangre pútrida en sus fosas nasales, pero además también el ver las cabezas cercenadas de algunos cuerpos como si fueran trofeos mientras celebraban una victoria absoluta, gritando y golpeando los pechos con el puño cerrado. La líder con gran seguridad levanto la lanza carmesí gritando en señal de victoria siendo correspondida por sus soldados empezando a marcharse del lugar, la rubia se quedaba rezagada en estado de shock al ver toda esa cantidad de muertos en aquel valle frio, su salvadora se detuvo al verla parada ahí sin más llamando su atención rápidamente.
¿Piensas quedarte ahí todo el día o vienes? —
Eh… si claro…—
Con mucho frio decidió seguirla, ya que era mucho mejor a quedarse ahí en medio de la nada sin saber a qué peligros quedaría expuesta, tomando un buen rato para que llegaran a una especie de campamento en medio de la nada con casas de campaña improvisadas, algunas fogatas donde tenían a jabalíes cocinándolos con fuego. Los hombres de aquella chica celebraban la victoria, bebiendo lo que seguramente sería algún tipo de cerveza, comiendo la carne de los jabalíes, cantando canciones las cuales Eli desconocía, mientras ella se sentaba lo más lejos posible de ellos frente a una fogata para estar abrigada con el calor de esta, haciendo memoria finalmente recordando cuál era su misión mientras tanto todos los demás celebraban tranquilamente. El tiempo paso y anocheció en ese lugar con un ambiente un poco rudo para ella ya que muchos hombres estaban completamente ebrios, con sus 5 sentidos totalmente OUT incapaces de razonar o ser conscientes de sus acciones.
Uno de tantos se acercó hacia Eli tomándole del brazo sin medir su propia fuerza intentando que bailase con ella pero ella no estaba con los ánimos de hacerlo, cometiendo el pequeño error de abofetearlo causando que este se molestara frunciendo el ceño mirándole con desprecio sacando un pequeño puñal de entre sus ropajes amenazando con matarla.
brat ddigywilydd .. byddaf yn torri eich dillad, difaru wedi gwneud hynny — El hombre alcolizado se lanzó hacia ella con la intención de lastimarla, pero antes de si quiera tocarla, desde las sombras de la noche alguien lo golpeo por la espalda noqueándolo.
Me disculpo…. mis hombres… cuando están alcoholizados pierden todo sentido común… pueden parecer barbaros, pero son hombres justos y nobles… por cierto soy Dia Kurosawa reina de estas tierras sumidas en una tierra civil entre tribus que desean el poder que tengo— Poco a poco se sentó a su lado para tomar un poco de calor.
Sin embargo, no respondió, cosa que causo cierta intriga en aquella guerrera quien poco a poco miraba aquel cielo cubierto de nubes que a duras penas se podía ver la luna llena iluminando la noche pasando algunos segundos de silencio total hasta que volvió a hablar la pelinegra tranquilamente tratando de que Eli rompiera el hielo, que se diera cuenta que estaba segura y que no había nada que temer.
Y dime Eli, ¿De dónde vienes? — Sonriendo de medio labio.
Pues… veras es complicado de explicar…. — Mirando hacia el suelo se abrazaba las rodillas para no enfriarse.
Vienes de una época y tiempo lejanos a este… tienes una misión sumamente importante… buscas algo o alguien…. ¿O me equivoco? —
De golpe abrió los ojos como platos estupefacta por lo que había escuchado, ¿Cómo es que ella podría saber tal cosa?, ¿Cuándo leyó su mente?, ¿Cómo pudo saberlo así sin más?, era todo completamente confuso para la rusa rubia que no le quedo de otra soltando un suspiro pesado asintiendo con resignación ya que prácticamente la había expuesto sin siquiera decirle alguna sola palabra, debía admitir que la contraria tenía un don muy impresionante de clarividencia que era casi imposible que fuera una humana común y corriente, cosa en lo cual no estaba errada ya que Dia Kurosawa no era una humana realmente, era algo más… fuerte y con un gran poder sobre humano que nadie ni siquiera sus propios hombres o su pueblo sabían. Dia Kurosawa era la encarnación en carne y hueso de la diosa de la muerte de la mitología Celta a la cual muchos veneraban, pero a la vez temían ya que quien tuviera las agallas de ofenderla sufrían un castigo inmisericorde de su parte, sin importante quien fuera merecían el peor de los castigos, la muerte.
Tienes razón, la razón de aparecer en esta época es porque busco un aun guerrero, antiguo y poderoso el cual corresponde a esta carta — Sacando la carta de clase Lancer se la enseño a Dia quien poco a poco la se levantó de su lugar apuntándole con la lanza.
Dime Eli… ¿Sabes cómo se llama mi lanza? — La miraba fijo y firme demostrando su porte autoritario.
No… lo siento... no lo sé… — Bajo la mirada nuevamente triste.
Gáe Bolg, la lanza maldita que solo una diosa como yo puede poseer…. con la capacidad de aniquilar a uno o varios enemigos a la vez sin la capacidad de poder defenderse, su golpe es mortal e incurable —
Le tomo tiempo comprender y procesar en su mente eso, que estaba tratando de decirle Dia con exactitud, pero por más que le intentara una y mil vueltas al asunto no llegaba a una conclusión que le diera la respuesta correcta por lo que se quedó callada mirando aquella lanza que tenía un aspecto imponente y sinceramente sanguinario, no dudando en ningún momento en la veracidad de sus palabras, poco a poco regresaron a su mente las imágenes de Akihabara en llamas, sangre, muerte, destrucción a su paso por lo que escondió la mirada entre sus rodillas sollozando de tristeza y frustración pero Dia al ser una diosa de la muerte sintió pena y compasión por Eli acercándose con tranquilidad poniéndose de cunclillas para acariciar su cabello con la diestra suavemente.
Tu corazón… es noble, justo y bondadoso… a pesar de ser una mujer…. posees el ímpetu y la voluntad de proteger a tus seres queridos incluso si tu vida va de por medio… pero también comprendo que tengas miedo… miedo de fracasar… por lo que yo como una entidad divina que soy… no puedo dejar de lado eso… no solo soy la diosa de la muerte… también una formadora de guerreros, así que habré de ayudarte en sea cual sea tu misión —
Lo dices… de verdad…. ¿Eres una diosa que va a ayudarme aun a pesar de todo?, ¿Siendo alguien tan miedosa y débil? —
Te debilidad… es humana y común, muchos temen a lo que desconocen, incluso que hay después de la muerte o al simple hecho de morir, pero tu Eli posees algo que muy pocos poseen, una fuerza de voluntad inquebrantable a pesar de tus miedos eso… yo lo respeto en un guerrero —
Eli se levantó de su lugar viendo una sonrisa de medio labio en Dia sintiéndose un poco confianza secándose sus lágrimas con la muñeca respondiendo a la sonrisa tranquilamente respondiendo a sus palabras.
Gracias por aceptar ayudarme… — Se acercó para tomar sus manos con calidez causando desconcierto en Dia quien no estaba acostumbrada a ello.
¿Qué es lo que amenaza a tu época Eli? — Buscando saber a qué se enfrentaría.
Avenger…. el servant maldito, aniquilo todo a su paso, mato a las personas de Akihabara y solamente quedamos una pequeña asociación de magos entre mis amigas y yo —
Inmediatamente Dia cambio su semblante a uno totalmente despiadado y deseoso de sangre apretando la lanza con su puño volviendo a mirar a Eli con una enorme determinación y voluntad de seguirla a todo momento por lo que le pidió que la llevara a su época, haciendo un hechizo el cual la tele transporto a la época actual apareciendo de un vórtice mágico el cual las dejo a un lado de la tienda Homura de la familia Kousaka o bueno lo que quedaba de ella, ya que estaba prácticamente solo quedaban los cimientos y el letrero incinerado entre los restos, las cosas no habían cambiado nada como si solo hubieran pasado segundos en aquella época. Dia observo el estado de Akihabara que a pesar de ser diferente a sus tierras era evidente la destrucción que Avenger provoco, todo por sumir el mundo en oscuridad.
Vaya…. con que tus deseos en cualquier época traen resultados fatales… pues… esta vez… voy a desaparecerte de la historia de la humanidad…—
Continuara…
Notas del autor: Pues aquí les traigo al siguiente dio Eli y Dia, hare todo lo posible para variar cada capítulo y no se vuelva algo completamente rutinario como simple, sin más que decir me despido buenas tardes
