El gran orden
"Kanan Matsuura la honorable samurái"
Kioto Japón, 1179
El fin del reinado imperial de Takakura, un joven emperador que no pasaba los 10 años de edad siquiera Japón viva tiempos muy oscuros ya que diferentes clanes vivían en constantes combates, guerras civiles por el control del imperio porque consideraban a un niño indigno de ser el emperador de las tierras del lejano oriente, traían como consecuencia caos y muerte entre las diferentes provincias que había en el imperio. Los principales clanes que peleaban por el poder de la corona imperial eran: el clan Taira y Minamoto, de seguir así las cosas muy pronto todo se vendría abajo quedando solamente la anarquía, la sangre y la completa aniquilación del imperio de Japón. En un campo de tulipanes se encontraba la peli morada quien estaba inconsciente tras el viaje dimensional comenzando a despertar lentamente aturdida tomándose la cabeza tomándole unos segundos reaccionar viendo al horizonte, la ciudad de Kioto con sus grandes edificaciones, pero además podía ver a personas jalando carretas, arando campos de maíz, y pescando en algunos lagos en la lejanía.
Con levedad se fue levantando mirando a su alrededor dándose cuenta que estaba en Japón, pero no era el Japón del 2016 por lo que tenía que investigar que época era por lo que comenzó a caminar por aquel campo de tulipanes hasta que llego a una vía de transito de tierra caminando y mirando cada detalle a su alrededor. Las personas le veían con cierta curiosidad ya que no vestía con un atuendo tradicional de la época, llevándole su andar a un pequeño restaurante de comida al cual entro y se sentó en una de las mesas.
Las personas se le quedaban mirando por unos segundos hasta que una mesera se le acerco tranquilamente para tomar su orden.
Señorita… buenas tardes ¿Gusta ordenar algo? Tenemos un menú del día — Luciendo un kimono azul con un restampado de flores, sonrió con serenidad.
Eh… si… si no es mucha molestia, se lo agradecería mucho — Dándole una amena sonrisa cálida demostró su amabilidad.
Sera un placer señorita —
La mesera se retiró dejando a Nozomi mientras observaba el interior del restaurante, muy rustico y tradicional escuchando la conversación de algunos hombres que simple vista podría decirse que eran samuráis, por las espadas que llevaban a un costado, sus armaduras quienes bebían haciendo mucho alboroto causando molestia entre los demás comensales, pero lo dejaría pasar ya que lo que menos buscaba en ese momento eran problemas y lo que era más peligroso con guerreros armados.
Pasaron algunos minutos hasta que la mesera regreso con un té verde y un plato de Yakiniku, que era su plato favorito, agradeciendo por la comida rezándole a los dioses para comenzar a comer tranquilamente sin llamar tanto la atención, pero los que sí lo hacían eran esos samuráis que estaban algo ebrios alardeando sus hazañas en combate y cada vez que podían manoseaban de manera muy lasciva a la mesera que pasara a un lado de la mesa. Llegaron a sobrepasarse con una provocando que uno de los comensales se levantara molesto intentando defenderla, pero simplemente fe derribado con rudeza desenvainando la espada apuntándole al pobre hombre con la punta de la hoja sonando prepotente.
¿Acaso no sabes quiénes somos? Nosotros pertenecemos al clan Taira… si fuera tu no haría algo estúpido… porque nada me costaría…. cortarte el cuello estúpido — Sonriendo con autoridad comenzó a patear al pobre hombre.
Demuéstrale… que nadie puede hacerle frente a nuestro clan…— Otro de los guerreros totalmente ebrio le decía que le diera un castigo por su osadía.
El hombre en el suelo solamente se intentaba cubrir con sus manos mientras era brutalmente pateado en su abdomen y rostro para después ser levantado con brusquedad con los labios partidos, moretones en su piel incapaz de hacer algo ya que era considerado una falta de respeto que se castigaba con muerte a todo aquel que osara ponerle una mano encima a un miembro de ese clan tan afamado. Los demás miraban impotentes como era castigado de una manera inmisericorde e injusta el hombre siendo golpeado una y otra vez hasta que la miko no pudo soportarlo más acercándose hacia la escena embistiendo al agresor tumbándolo de golpe logrando llamar la atención de los demás que desenvainaron sus espadas con la clara intención de hacerle daño.
En ese momento Nozomi se daba cuenta que quizás había actuado de una manera un poco imprudente y a duras penas logro tomar un palo que había junto a una mesa que era una simple escoba.
Oh… jovencita… usted tiene agallas… debo reconocerlo… pero a juzgar por su atuendo usted no es de por aquí… debo informarle que cualquiera que ose enfrentarnos recibirá la muerte… así que si siente capacitada para pelear… no tendré compasión con usted— Escupiendo un poco de sangre adopto una posición de combate corriendo rápidamente hacia Nozomi.
Por otro lado ella estaba totalmente nerviosa ya que era la primera vez que tomaba un "arma" para defenderse, en esos momentos le gustaría ser Umi ya que era la única capacitada para tener un enfrentamiento con espadas dado su entrenamiento en el dojo Sonoda, aunque intento lanzar un golpe el contrario con solo un golpe de tajo logro partir aquella escoba en 3 pedazos dejándole solamente una pequeña porción de la misma haciéndola retroceder, cuando todo parecía que iva a morir algo sorprendente sucedió en ese momento. Ya que otra espada de la nada salió para bloquear el ataque a medio camino escuchándose una voz suave que se dirigía a los presentes.
Ustedes son tan cobardes… como hacerle frente a una joven indefensa… me dan lastima… — Poco a poco camino hacia Nozomi una joven de cabellos del mismo tono que el suyo solo que con coleta de caballo, vestida con un traje de samurái blanco con pequeños toques rojizos y azules en algunas partes de la armadura, que a juzgar por su aspecto pesado era alguien de gran importancia en la época. — ¿Cuántas veces tendré que patear sus asquerosos traseros para que entiendan que el imperio jamás será gobernado por alguno de ustedes, ladrones… cobardes… asesinos… corruptos —
¡Comandante Matsuura! No puede ser…. ¡Mátenla! — Los restantes empezaron a rodearla preparados para matarla.
Mientras tanto Nozomi se hacia atrás mirando con atención lo que hacia esa joven de mirada violeta quien sonreía con completa confianza empuñando la espada con ambas manos lista para darles su merecido, los agresores rápidamente corrieron hacia ella pero con una destreza impresionante la comandante esquivo los ataques moviéndose a una velocidad impresionante que Nozomi no pudo verlo con claridad logrando dejar inconsciente a casi todos los samuráis dejando solamente al que intento matarla de pie. Este al ver tal hazaña sintió una gran rabia lanzándose al ataque intentando cortarle el cuello, pero simplemente logro encontrar la muerta al ser atravesado con la espada de la peli morada cayendo al suelo brotándole sangre de la boca maldiciéndola con sus últimas palabras a lo que ella solamente sonrió de medio labio sacudiendo su arma para limpiarla la sangre y enfundarla nuevamente.
¿Te encuentras bien jovencita? — Volteando hacia Nozomi quien estaba con los ojos abiertos tratando de dar crédito a lo que había paso… — ¿Eh? jovencita… ¿Hola? — Pasando su mano enfrente de ella haciéndola reaccionar de golpe.
¡Eh!... Si… disculpa… estoy bien… gracias por defenderme… — Hizo una reverencia en señal de respeto y la contraria rio de manera suave.
No te preocupes… esos vándalos del clan Taira… no se rinden… oh por cierto soy Kanan Matsuura… comandante del clan imperial Minamoto, un placer —
Extendió su mano tranquilamente esperando que Nozomi le correspondiera, esta última lo hizo sonriendo de manera amigable agradecida por su valor al defenderla de esos abusivos.
Tranquilamente Kanan le invito a que tomara asiento en una de las mesas ordenando un plato de ensalada de Wakame con un té de manzanilla, Nozomi en cambio seguía con el Yakiniku sin saber que decir o como hacerle platica ya que era una extraña en ese lugar y tiempo, por lo que pasaron varios minutos de silencio hasta que nuevamente Kanan con ese aire gentil y maduro comenzó a preguntar sobre ella, que es lo que hacía en Tokio o si buscaba a alguien en específico en esa gran ciudad pero era complicado de explicárselo, porque no sabía a ciencia cierta cómo es que lo tomaría aquella valiente samurái, siendo posible que le tomara a loca o pensara que estaba contándole algún tipo de historia fantástica por lo que no sabía cómo empezar, no encontraba las palabras adecuadas para hacerlo, sencillamente.
Pues… soy de una provincia lejana de Japón… lo que me trajo aquí… es bueno…. haber… como te lo explico… — Se tomó el mentón lentamente pensando en cómo decírselo.
Pareces ser una joven algo complicada… por cierto tu nombre ¿es? — Mirándole con atención logrando sonrojarla.
Nozomi Toujo… es mi nombre —
Kanan levemente rio con su actitud un poco infantil y tierna pero lejos de burlarse le demostraba que era alguien agradable y que su compañía era divertida.
Bueno veras… yo he venido a Tokio ya que me dijeron que aquí encontraría a una gran samurái que me ayudaría a vencerá un enemigo realmente poderoso y devastador… que fue capaz de matar a muchas personas y aniquilar mi hogar… — En ese momento Nozomi bajo la mirada apretando los puños
Comprendo — Poco a poco el ambiente se tornaba pesado
Veras… vine a esta época buscándote… yo provengo de otro tiempo… uno en el cual existió una guerra por el santo grial, tu eres un servant de la clase Rider, mi otro servant fue consumido… por Avenger…. el servant maldito — Juntando sus manos en manera de súplica y cerrando los ojos le imploro su ayuda — ¡Por favor Ayúdame! —
Kanan en ese instante se quedó completamente inmóvil y asombrada por la angustia como desesperación que sentía en Nozomi, con tan solo ver su actitud se daba cuenta que estaba hablando en serio además de que haberle nombrado a Avenger, una sensación de profundo pesar sentía dentro de sí, en su época ese ser… maldito y oscuro había ocasionado una de las mayores masacres en ese tiempo, llevando casi a todo el imperio a la ruina, muchos no sabían que principal benefactor del clan Taira era el mismo Avenger disfrazado como un noble de alto poder dentro del imperio, su lucha contra él era algo personal por lo que no podía negarse a ayudarle, su sentido de honorabilidad y lealtad con su país le impedían darle la espalda a alguien que necesitaba ayuda.
Kanan… ayúdame a detenerlo… si él logra destruir mi era… todas las líneas de tiempo y espacio se verán alteradas, quedando solamente el caos… te lo suplico —
Nozomi… hablemos en otro lugar…. aquí no… —
Está bien… —
Desanimada completamente terminaron de comer, pagaron la cuenta del restaurante y salieron hacia las caballerizas del mismo para hablar tranquilamente mientras Kanan acariciaba con la diestra el pelaje de su corcel, mirando de reojo a Nozomi quien no decía absolutamente nada hasta que se dirigió a ella tranquilamente.
¿Realmente crees que yo puedo ser de ayuda contra el en tu época?... Es un servant altamente peligroso… consume todo a su paso… a duras penas puedo mantenerlo a raya… —
Eres una gran guerrera… estaré halagada de ser tu master… Kanan —
Sacando la carta de clase Rider sonrió débilmente a lo que Kanan asintió con tranquilidad mientras afianzaban su pacto, poco a poco Nozomi comenzó a hacer un conjuro para regresar a su apoca siendo cubiertas con una luz incandescente tele transportándolas al 2016 apareciendo en los bosques afuera de la ciudad que estaban incinerados teniendo una panorámica completa de toda la devastación y desolación que había provocado "Todos los males del mundo", Kanan se daba cuenta con sus propios ojos que su poder y su odio hacia la humanidad al parecer no tenían algún tipo de limite.
No puede ser…. —
Continuara…
Nota el autor: Continuando con esta historia, les traigo a este dúo que muchos dirán que será explosivo, quien sabe a lo mejor podría ser que sí, más adelante se verá, sin más que agregar nos vemos buenas tardes
