El gran orden

Ruby Kurosawa, la emperatriz de Persia

Imperio Persa, 334 A.C.

Las grandes planicies rocosas, envueltas por un vasto manto de arena cubrían las tierras áridas de los territorios que comprendían uno de los grandes imperios de la antigüedad que se extendía desde el oeste cubriendo parte de una de las más grandes civilizaciones del mundo antiguo y rival de este gran imperio, Grecia bajando hacia las tierras de África en Egipto hacia el sur pasando hacia el este cubriendo Asiria, Media y yendo mas allá hacia las fronteras con la India, Persia la ciudad capital de este gran Imperio era una ciudad completamente amurallada, donde se decía que habían enormes palacios de oro, grandes edificaciones que superaban a la época pero además un sinfín de hermosos jardines, un gran paraíso a fin de cuentas gobernado por una emperadora joven pero que tenía un gran temperamento a pesar de su edad, una voluntad inquebrantable y que no contemplaba piedad alguna sobre sus enemigos, venerada por muchos, respetada por otros, temida por aquellos que le hacían frente. Dueña de uno de los ejércitos más grandes y poderosos de toda Asia.

El clima en esas tierras era demasiado húmedo, pero con un sol infernal y específicamente el lugar al cual había sido llevado Nico Yazawa quien lentamente recobraba el sentido estando en medio de la nada en el desierto, sin ni una sola alma que le pudiera ayudar, bajo un sol abrumador que con el paso del tiempo le haría estragos a su condición física.

Donde…. estoy… que es este… lugar…. ¿Por qué el calor es tan insoportable? — Esas fueron sus primeras palabras al despertar, poco a poco comenzó a caminar sin un rumbo completamente fijo.

Perdida, confundida y con una insufrible sed deambulo por el desierto, por varias horas llegando prácticamente al límite de su deprimente condición física porque algo que quedaba absolutamente claro era que Nico no se destacaba por tener una gran condición física o resistencia a varios ambientes y temperaturas pasándole eso factura al quedar inconsciente y cayendo en la arena por una pendiente inclinada hasta que llego al fondo de este siendo casi totalmente cubierta por la arena. Otro rato paso antes de que unos exploradores persas la vieran y la sacaran.

Desconociendo su atuendo, dudaron por unos segundos en si debían dejarla morir en el desierto o llevársela con ellos, pero tuvieron compasión de ella ya que la veían como una niña abandonada por lo que la montaron en uno de los caballos dirigiéndose al este a gran velocidad atravesando el desierto. Para cuando Nico despertó el sol de frente a sus ojos le dejo cegada levantándose de golpe para ver con sus ojos carmesí que se encontraba en una especie de campamento militar amordazada de manos y piernas.

¡Pero qué demonios!, ¡¿Cómo es que llegue a este lugar y más importe… porque estoy amordazada como animal?! — Con esa actitud soberbia comenzó a gruñir y vociferar como comúnmente lo hacía intento desatarse, pero el nudo era muy apretado. — ¡Suéltenme!, ¡Yo no soy un animal para que me tengan amarrada! —

Tanto escándalo estaba causando que logro llamar la atención de algunos soldados que se acercaron a ella portando armaduras ligeras cubiertas con placas metálicas en el torso, pantalones de cuero grueso, y un turbante en la cabeza descubierto de la cara con un casco reforzado con acero, con unos escudos de diferentes formas y estampados de un material grueso, además de lanzas y espadas, como algunos cuchillos y hachas colgando del cinturón de la cintura. Dichos soldados se le quedaban mirando de una forma intimidante, seria y fría siendo suficiente para calmar la rabieta de la pelinegra quien se quedó quieta sintiendo temor por su vida.

'araa nihayat aistayqazat ... — Uno de esos soldados, luciendo una armadura más pesada e imponente se acercó poniéndose de cunclillas delante de la menor.

¿Quiénes son ustedes?, ¡Suéltenme, no pueden tener a la gran Nico amarrada como un animal, háganlo ahora! — Lo que ella no se daba cuenta era que no estaba en posición de exigir, si seguía con ese plan era seguro que la asesinarían.

la 'ahad yafham ma yaqulu, rubma? — El hombre frente a ella miro a los demás soldados y estos negaron ante su interrogante.

qayid ... naqum bih mae dhlk hal naeud 'iilaa alssahra' 'aw 'iilaa qiam samuwwikum rubi? — Respondio uno de los soldados mirando hacia Nico quien no entiendia ni una sola palabra de lo que decían.

Lentamente se alejó de Nico regresando con los soldados mientras la dejaban sola gritando y maldiciéndolos por hacerlo dirigiéndose a una tienda en donde se encontraba una gran mesa en la cual estaba extendido un mapa del mundo antiguo donde había varias piezas de oro simulando tropas en formaciones especificas mientras lo miraban con sumo detenimiento y calma. Discutiendo sobre temas militares ya que en ese tiempo estaban en guerra con el ejército insurgente Macedonio de Seira Kazuno que estaba tomando algunas provincias del imperio, era de suma importancia el detener su paso o podrían ser castigadas por Ruby siendo ejecutadas y empaladas sus cabezas en lanzas y tirados sus restos en el desierto, para que los buitres se los comieran. Pero a pesar de ser menor en número aquel ejercito griego ya habían tomando control de los territorios cercanos al rio Granico, habían avanzado y vencido a fuerzas de Ruby en las montañas cerca de Siria, se apoderaron de Egipto y fundaron la ciudad de Alejandría. Era cuestión de tiempo para que sus tropas fueran creciendo con soldados persas capturados o desertores al imperio, eso no lo podían permitir.

Desesperados por tratar de encontrar una solución no se dieron cuenta que una caravana real se acercaba, con al menos 10 elefantes, 100 efectivos de caballería, 200 de infantería y 500 carruajes con arqueros, liderados por un gran trono andante en una plataforma de oro el cual era desplazado por varios esclavos persas en el cual estaba postrando una joven de cabellos rojizos en 2 trenzas, ojos tono turquesa quien poseía ropas finas con muchos colgantes de oro y piedras preciosas, un colgante en el cuello con un zafiro color miel en un medallón incrustado, pulseras de oro y diamantes en cada muñeca, una falda de tono vino la cual cubría sus costado con un cinturón con cadenas colgándole, por ultimo 2 botas persas brillantes de oro y plata quien miraba hacia el frente con aburrimiento apoyando una mano en su mentón.

! ya rabba, qafilat al'iimbraturat qadimat! — Alarmado un joven sirviente entro con un gesto muy preocupado dándole el informe a sus soldados que su alteza real se acercaba.

Todos en ese momento sudaban frio ya que ella ya había dado su palabra que, si fallaban en su misión, les costaría la vida por lo que pensaron rápido como poder explicarse sin que eso les costara que les cortaran la cabeza, pero ninguna idea era lo suficientemente convincente, finalmente la caravana se detuvo adoptando una formación de descanso la guardia real de Ruby descendiendo esta del trono usando una escalera de esclavos para llegar a tocar el suelo. Acompañada de sus comandantes de mayor rango se adentró al campamento mientras todos a su paso hacían una reverencia en señal de sumisión, llegando a donde se encontraba su subordinado con sus consejeros militares quienes al verla detrás de él se pusieron de rodillas con el rostro contra el suelo muertos realmente de miedo, temblando y sudando frio.

hasanana ... qayd, la bd li min taqdim taqrir ean dhlk maqduniaan almutamarridin alshshabab ... laqad qtlu؟— Aunque era menor en estartura, su mirada fría, ese tono de voz severo y demandante podía hacer pequeño a cualquiera.

hasanana fira ... smwkm ... aistimrar Seira litahqiq taqaddam ... dakhil al'iimbiraturiat wlknna nabdhul kl juhd mmkn liwaqf dhlk ... nahn desplagado aledyd min jahafil ladayna fi bahthihim — Con cada palabra el gesto de miedo y preocupación se acrecentaban en el hombre, Ruby fruncio el ceño cruzándose de brazos escuchándole.

taqsad 'annah hatta 'annahum lm qutiluu 'aw 'asarru 'aw hatta rijalikm? — Su mirada turquesa se tornaba profunda hacia aquel comandante quien ya no sabía que decir o como excusarse ante su fracaso.

lkannana ln ... ealaa 'ay hal, ladayk kalimat baladi bi'annani sawf yuslim rasih ealaa tubbiq mmin fidd — Poco a poco la pelirroja se dio media vuelta para salir de ahí susurrándole algo a su general de alto rango.

Rápidamente el junto a sus hombres desenvainaron las espadas mientras los otros gritaban e imploraban misericordia, pero sin dudarlo ni un segundo los ejecutaron cortándole el cuello a cada uno dejando caer sus cuerpos a la arena manchándola de rojo mientras Ruby dialogaba con otro de sus hombres mientras pasaban a un lado de Nico siguiendo con su plática como si ella no existiera o si estuviera ahí, esto para la pelinegra ya era demasiado, suficiente había soportado con que la tuvieran como un león enjaulado en ese lugar para que aquella pelirroja de porte y aspecto sanguinario como atroz le diera la espalda así como así. Por lo que a duras penas logro ponerse en pie estando amarrada para comenzar la llamar la atención de Ruby que se detuvo al sentir como una pequeña lluvia de arena le salpico en todo su cuerpo que ella consideraba inmaculado, algo simplemente divino.

De golpe volteo la mirada Nico demostrando su molestia, pero además aquellos guardas que estaban escoltándola con un alto reflejo se movilizaron para tenerla amenazada con la punta de sus espadas y lanzas asuntándola a la pobre idol número 1 del mundo quien termino de vuelta en el suelo gracias a que la fuerza en sus rodillas se desvaneció de golpe temblando su cuerpo con miedo total cerrando los ojos balbuceando palabras sin sentido alguno.

alaintizar ... — Fueron las únicas palabras que pronunció la menor pelirroja levantando su diestra deteniendo a sus soldados, acercándose a Nico para encararla cara a cara — min 'ant —

Perdón… niñita…. no entiendo tu idioma… así que será mejor que hables en uno que pueda entenderte… —

¿Quién eres? —

El cambio drástico del idioma la tomó por sorpresa, tanto que cuando se estaba reincorporando volvió a caer asustándose al punto del colapso por lo que comenzó a tartamudear.

Nico… Yazawa…. ¿tu? —

Ruby Kurosawa…. Emperatriz del imperio más poderoso de toda Asia ¡El imperio Persa! —

La pelirroja de coletas comenzó a vanagloriarse y no era para menos, era la chica más poderosa de esas tierras por lo que estaba en su derecho de alardear como quisiera, pero esto a Nico le tomo unos segundos asimilar ya que le era un poco molesto que se hallara con alguien con un ego mucho peor que el suyo y más siendo una niña… no es como si nico no lo pareciera, pero el punto aquí era que tenía una misión por lo que no había tiempo que perder.

Disculpa… puedes soltarme…. Veras… he venido… a tu imperio… porque da la casualidad que busco al servant clase Berserker de esta época, aunque no lo creas vengo de otro tiempo, Avenger en mi época ha desolado mi hogar, consumió todo ser viviente que hallara su paso corrompiéndolo… prácticamente no tengo nada…. vengo a pedir la ayuda del guerrero o guerrera… de esta época para que me ayude a lidiar con el — Poco a poco bajo la mirada en señal de estar afligida y necesitada en verdad.

Ruby al escuchar la palabra "Avenger" algo en su interior comenzó a darle cosquillas, era una sensación de iría, de odio y de deseos de sangre, venganza, destrucción, ella era el servant clase Berserker que buscaba la pelinegra, el servant maldito era una piedra en su zapato, como una cucaracha que no podía erradicar por lo que se alejó de Nico para tomar unas hachas doradas mucho más grandes que ella para nuevamente acercarse a ella y dar un zarpazo a sus amarres para liberarla.

Demuéstrame… que lo dices es verdad… Nico…. — A lo que la pelinegra le mostro su respectiva carta de clase, Ruby lentamente le dio la espalda para apretar el mango de las hachas.

Me…. crees… — Con mucha incertidumbre pronuncio esas palabras la pelinegra, para recibir una rápida respuesta.

Llévame a tu época… y veremos qué tan duro es "Todos los males del mundo"

Ante esas palabras Nico uso un hechizo para tele transportarlas con su sello de comando como master para desaparecer en un haz de luz esmeralda apareciendo en instantes el interior de su casa en su habitación, el regresar ahí para ella era algo sumamente melancólico, Ruby se acercó hacia la ventana y corroboro que era cierto, Akihabara era un caos total, lo único que hizo fue sonreír como una maniática.

Continuara…

Notas del autor: Lamento la tardanza, como estoy con mis tramites de titulación de maestria perdí un poco el hilo en la historia, pero hare todo lo posible por seguirla con regularidad, que tengan un buen inicio de semana.