El gran orden
"Mari Ohara, La doncella de Orleans"
Chinon, Francia 1429
Fuertes vientos corrían en un otoño frio en tierras francesas ya que vivían tiempo difíciles donde guerras civiles ocurrían a diestra y siniestra mermando un reino que en años anteriores era sumamente poderoso, el afamado "Delfín" rey de Francia tenía muchos enemigos que lo querían muertos, incluso algunos de tantos fueron alguna vez parte de su propio ejército y guardia real. En la región central de Francia en la ciudad de Chinon se decía que el rey estaba escondido de sus enemigos en el gran castillo ubicado en la zona llamada Loira, pero esto no fue impedimento para que un batallón liderado por una mujer de gran porte y presencia, que se ganó el respeto de muchos comandantes militares y políticos estaba asediando las grandes murallas de este con armamento pesado, llevando ya varios días en esa tarea.
Mari Ohara, era su nombre… una mujer impredecible, sin ningún tipo de tapujo en sus acciones, recta y directa en lo que piensa, dice y hace había sufrido una gran traición por parte del rey en una de las tantas cruzadas que había emprendido en tierras británicas, terminando incluso presa y condenada a muerte pero gracias a su astucia logro escapar de prisión, armarse con un ejército de leales soldados que le siguieran hasta ese lugar para atrapar al rey y hacerle pagar por su osadía, pero eso para cualquiera desde un punto de vista objetivo era algo suicida ya que muy pocos o nadie prácticamente tendría las agallas de hacerle frente a Carlos VII. Ya que el rey francés se le conocía la fama de ser alguien completamente sanguinario y despiadado con todo aquel que le hiciera frente, sin importar de quien se tratase.
Por otro lado, colina arriba en una zona boscosa yacía Hanayo inconsciente, pero esto no duro mucho tiempo ya que el constante eco de los cañones de batalla como las explosiones causaban que el suelo bajo ella vibrase al punto de hacer que volviera en si algo desorientada, reincorporándose con la vista borrosa hasta que finalmente logro recobrar la consciencia completa poniéndose nerviosa.
Pero donde estoy…. Rin…. ¿Dónde estás? ¡Rin! — Desesperada la castaña comenzaba a buscarla con la mirada, pero solo había arboles por doquier en ese bosque.
Tanta fue su desesperación que termino tropezando con una raíz en el suelo perdiendo sus lentes por un momento, su angustia era tal que faltaba poco para que las lágrimas salieran de sus ojos pero se mantuvo fuerte logrando tomar nuevamente sus lentes corriendo hacia el lugar del cual provenían esas explosiones, siendo más claro para ella el ruido de metal chocando entre sí como de gritos de dolor y de combate de personas, ya que al final logro salir del bosque viendo a lo lejos como desde la orilla de una laguna un ejército usaba catapultas, arqueros con flechas en llamas para derribar los muros de un gran castillo en una isla en el centro de la laguna que parecía un gran fuerte por lo grande que era, en un punto centro había un puente en el cual parte de ese ejército intentaba pasar para llegar a las puertas de la muralla y traspasarlas pero estas tenían una gran defensa ya que arqueros y ballesteros la protegían a capa y espada impidiendo así el paso. Hanayo no comprendía para nada que estaba pasando, pero tomando valor siguió caminando hacia ese lugar, pero era casi encaminarse a una muerte segura ya que una flecha perdida o algunos escombros podrían impactarla. En eso vio como una especie de ariete se acercaba por el punto a las puertas golpeando estas al menos unas 3 veces hasta partirlas en 2 logrando asediar la zona pasando al punto crítico de la batalla, pero tan perdida estaba que no se dio cuenta que una roca había salido disparada hacia su ubicación dándose cuenta de ello a pocos metros.
¡No puede ser! ¡Que alguien me ayude! — Gritaba desesperadamente al ver como ese proyectil estaba a punto de acabar con su vida.
Solo pudo atinar a cerrar los ojos frunciendo el ceño quedándose estática esperando el final, pero fortuitamente sintió un empujo que la aventó unos metros hacia adelante abriendo los ojos viendo como aquella roca pasaba de largo impactando contra aquel campo verde dejando destrozos a su paso, tardándose unos segundos en reaccionar hasta que escucho una voz que se dirigía hacia ella desconocida y en un idioma que no comprendía.
Tu te sens bien? — Replico un soldado que estaba su lado protegiéndola de las flechas con un escudo de plata.
…..… —
Sortez d'ici ou je vais te tuer! ! 'Ll vous couvrir! — El soldado tomo su mano y le ayudo a levantarse y comenzó a correr para buscar algún lugar seguro.
Corriendo por su vida tal cual entre soldados luchando cuerpo a cuerpo, cadáveres y charcos de sangre corrían, hasta logro llevarla hasta el otro lado del campo de batalla en un campamento el cual estaba bien resguardado en donde nada ni nadie podría hacerle daño alguno pasando, pasando varias horas viendo desde la lontananza como ambos ejércitos lucharon hasta el anochecer siendo momento de que regresara el que intentaba atravesar las puertas del castillo, entrando muchos heridos pero ya en este punto eran una minora ya que habían sufrido incontables bajas. La castaña de ojos violetas solamente con pesar bajaba la mirada ya que tenía un enorme sentido de nobleza que le hacía sentir tristeza incluso sin saber nada de ellos, pero también logro ver como entraba entre esos soldados una joven de cabellera larga rubia, portando una armadura de plata con tela azulada recubierta de cuero en las partes de los brazos y antebrazos, con una espada larga con la hoja totalmente ensangrentada en la diestra y en la zurda un estandarte manchado de logo y sangre, dirigiéndose hacia una casa de campaña unos metros hacia adelante. Hanayo de forma extraña sintió el deseo de acercarse a ella, siendo la única mujer entre hombres quería saber que estaba pasando, pero tenía miedo.
¿Qué hago?, ¿Quisiera saber quién es ella? ¿Dónde estoy? ¿Por qué estaban luchando? pero no sé cómo vaya a reaccionar…. —
Caminaba de un lado a otro llamando la atención sin quererlo, los soldados que aún quedaban la miraban con seriedad e intriga total ya que no reconocían sus atuendos de algún lugar por lo que se acercaron a ella para intentar calmarla parándose delante suyo logrando llamar la atención de Hanayo quien solo empeoraba más y más su nerviosismo al grado de ponerse un poco – mucho paranoica.
Désolé ... Mlle Encontra bien? — Uno de los soldados intento tocarla, pero ella se asustó tanto que dio un manotazo grosero a la actitud de aquel soldado que no dudo en desenvainar la espada junto a sus compañeros.
¡Oh.. discúlpeme! ¡Por favor! ¡No quise hacer eso lo siento de verdad! — Ella intentaba disculparse, pero el contrario junto a los suyos no se lo tomaron tan bien.
Mlle Quize être gentil avec toi ... mais je vois qu'il est impoli .. peut-être que je devrais lui apprendre un leccuion modal—
Aquellos hombres se acercaban peligrosamente hacia ella sin ningún tipo de intención de ser amables o siquiera caballerosos siguiendo con empujones entre ellos mientras ella pedía ayuda de manera desperada hasta que la derribaron de forma brusca terminando por amanearla con la punta de la espada en la yugular, fue ahí cuando su desesperación, miedo y angustia crecieron tanto que comenzaron a salir lágrimas de sus ojos, demostrando ese lado débil e inocente que poseía como un perro asustadizo que para cuando estaba a punto de atentar contra su vida, aquel soldado que le salvo la vida llego a su auxilio chocando la hoja de su espada contra la hoja de su agresor causando conmoción entre los demás quienes murmuraban cosas entre si y miraban atentos aquella escena un poco extraña pero muy peculiar. Lo que siguió de eso fue una discusión entre compañeros de armas que termino con un duelo mano a mano entre ellos.
Hanayo intentaba hacer que pararan pero como no podían entender lo que decía ninguno le hacía caso hasta que finalmente en medio del duelo entre ambos soldados una 3er espada se metió al combate haciendo que las otras salieran disparadas hacia los aires golpeando el suelo estrepitosamente escuchándose una voz severa que les recriminaba su actitud.
! Vous 2! ! Je dois faire! —
Comandante Ohara... perdone nuestra insolencia... —
Seule l'adrénaline était notre corps tirant—
La misma joven estaba delante de todos, pudiéndose notar esa mirada color oro, con un toque lleno de determinación y fortaleza causar intimidación en los soldados que con tan solo un movimiento de la espada empuñada en la diestra fue más que suficiente para que ellos abandonaran el lugar dirigiéndose a puestos de vigilancia algunos y otros simplemente a descansar ya que el día había sido completamente agotador. En el momento que solamente quedaron aquella joven y Hanayo un silencio algo pesado se gestó en un ambiente turbulento por la guerra y la sangre derramada en el campo de batalla, que se podían sentir como si cuchillas delgadas y afiladas cortaran la tranquilidad de la noche, aun así la desconocida se acercó hacia ella empezando a hablar de nueva cuenta.
Lamento lo que hicieron mis hombres… mi nombre es Mari Ohara… soy una comandante de fuerzas rebeldes… que buscan derrocar al rey Carlos "El delfín de Francia" — Haciendo una reverencia respetuosa la dejo sin palabas por unos segundos.
Espera…. ¿Cómo es que puedes hablar el mismo idioma que yo? — Era casi imposible que eso pudiera suceder — ¿Dónde estamos? ¿Francia? —
Es correcto… es el año 1429… dime ¿Tu no vienes de estas tierras? quizás suene algo descarriado, pero quizás tampoco de estas tierras— Se tomó el mentón pensativo Mari mientras la miraba de pies a cabeza—
Ehm… no… quiero decir si…. bueno es complicado…. veras yo provengo del año 2016…. vengo de una época donde existen magos que luchan por el santo grial… con sirvientes, héroes del pasado que influyeron en la historia humana, me enviaron a buscar al servant clase Ruler de esta época, ya que en el futuro… el mío fue aniquilado por Avenger… Angra Mainyu y ha causado un desbalance critico en mi tiempo, causando que una nueva edad oscura surja… debo… detenerlo —
Solo eso basto para hacer que Mari se tornara fría en su totalidad mirándole con detenimiento y de manera firme levantando la espada para apuntar hacia arriba.
Ese maldito…. gracias a él, en esta época… fui traicionada por el rey que tanto serví, al que le di mi vida y ahora desea mandarme a la hoguera… pero el malnacido me quito todo lo que tenía… no tengo nada… por eso quiero matarlo…. Pero veo que tu situación es más grave y supongo que el rey Carlos puede esperar… así que cuentas con mi apoyo para acabar con esa gran maldad —
Un enorme alivio llegaría a aquella master inexperta y temerosa al haber logrado convencerla sin mucho esfuerzo, si bien recordaba quien fue ella en la historia del hombre, estaba convencida completamente que lograría acabar con las intenciones de Avenger serían detenidas tajantemente además de que no estaba sola, sus amigas también la apoyarían por lo que no había nada que temer realmente. La confianza regresaba a Hanayo quien poco a poco miro su sello de comando en su diestra sacando un colgante en forma de corazón el cual funcionaba como catalizador arcaico formando un circulo debajo de ellas, un símbolo de alquimia el cual era un triángulo con un ojo en el centro que brillo enormemente tele transportándolas en cuestión de segundos a la actualidad, apareciendo desde el mismo triangulo que se formó en el suelo cerca de la estación del tren la cual estaba desquebrajada de los rieles. Mari miro todo con mucha nostalgia y tristeza caminando unos pasos para mirar más a detalle la zona.
Que dios… nos ampare —
Continuara…
Nota del autor: Al fin pude actualizar, no pensé que la universidad me tuviera tan fregado pero ya estoy en el último jalón, ya tendré unos días para al menos terminar esta historia, disculpen las molestias a quien sigan esta historia, buenas tardes.
