The Walking Dead no me pertenece nada algunos personajes que salen aquí son de mi autoria pero solo para esta historia.
Tambien agrego una tabla de personajes para evitar confusiones:
Giselle (14) hija de Beth y Daryl
Judith (20)
Federic (15) hijo de Rick y Michonne
Francis (15) hijo de Eugene
Jasper (16) hijo de Tyresse
Horace (19) hijo de Sasha
Charles (19) hijo de Abraham y Rosita
Jung y Conrad (19) hijos de Maggie y Glenn
Carl (32)
"No me puedo permitir sentir…
Otra muerte más o yo perderé"
Carol Peletier
Ella había ido junto con Rick en busca de Daryl luego de la muerte de Beth, todavía podía recordar como si fuera en ese momento al hombre que les abrió la puerta de su casa con una niña en sus brazos pero que no sabía qué hacer con ella. Tenía una negrura en los ojos tan profunda jamás observada y la tristeza en todo su demacrado rostro.
Y Carol había querido correr a él para susurrarle palabras tranquilizadoras pero Rick había caminado a Daryl y le había quitado la niña de los brazos sin esfuerzo. No es que su padre no supiera cuidarla porque era evidente que la pequeña estaba muy limpia y bien, pero Daryl parecía tan perdido que Carol sintió por un momento que aunque estaba ahí cuidando de ella le hacía falta algo.
—Puedo quedarme con ella si tú no la quieres— había dicho Rick muy serio.
Carol casi había gritado a Rick porque ¿Cómo no iba a quererla? Pero se había quedado en la expectativa, al ver a Daryl contemplar a Rick como si ellos trasmitieran sus diálogos sin palabras, usando un lenguaje que ella no alcanzaba a comprender. Pues ella no había perdido un esposo que amara o se había quedado con una niña recién nacida frente al mundo despiadado.
—La veo a ella— dijo Daryl a Rick.
Rick asintió en la comprensión —Están a nuestras espaldas, nuestras niñas por otro lado tienen que crecer así que te lo repito: puedo quedarme con ella si tú no la quieres—.
Como si la propia Giselle hubiera entendido la amenaza de Rick, la pequeña había comenzado a llorar con todos sus pulmones, Rick no había intentado calmarla y Daryl no había movido algún musculo para evitar que ella siguiera haciéndolo —Tengo miedo, que cada día se parezca más, que se vaya y…—.
Entonces Carol había entendido, ella ya no podía sentir la perdida más pero Daryl si debía hacerlo. Debía sentir: el dolor, el amor y salvarse del abismo que Rick había aceptado con facilidad en la cárcel mientras Rick en ese momento estaba tratando de hacer que fuera Daryl quien diera el reconocimiento de su hija, que no solo la cuidara sino que la amara a pesar del miedo.
La pequeña no dejaba de llorar así que Daryl extendió las manos para cargarla pero Rick la alejó de su padre, el hombre no forcejeo con Rick pero sus movimientos fueron persistentes —Yo la amo—
Entonces Rick la puso en los brazos de su padre y al instante dejó de llorar, vio como Rick palmeó el hombro de Daryl mientras este caminaba a la sala. Carol en lugar de ir con Daryl como hacía Rick salió de la casa para dejar que esos dos hombres tuvieran su momento, Daryl había salvado a Judith para Rick así que a cambio Rick había salvado a Daryl para Giselle.
Desde ese momento esos dos hombres tenían una conexión más que de hermanos, ella había pensado en ellos como almas gemelas de no ser porque ambos habían encontrado a la suya y habían tenido hijos con ellas; en cuanto a ella, Judith era especial por ser la primera niña del grupo, a la que ella había cuidado en más de una ocasión pero Giselle era su favorita por ser la hija de Daryl.
Estaba muy orgullosa de ambas chicas, lo mismo que sus padres, a veces era gracioso ver que ambos compartían las hazañas de sus hijas como cuando Daryl sonrió muy grande cuando escuchó a Giselle llamarlo papá o Rick vio como Judith daba sus primeros pasos. Otras veces era muy divertido ver a los padres volverse locos como cuando Judith le preguntó a Rick como nacían los bebes o Daryl cuando Giselle tomó todos los condones de la casa de Rick porque le había gustado la caja metálica.
Y ocasiones como esa, donde los padres celosos y protectores comenzaban a odiar a los chicos, hacía que Carol no dejara de reír hasta que las lágrimas salieran de sus ojos. A veces era un poco irritante pensar que eran ligeramente machistas porque Rick por ejemplo no parecía ser tan protector con Carl en su momento pero se recordaba que esas niñas eran especiales no solo por ser sus hijas sino porque habían sido las que habían sacado adelante ellos solos así que volvía a reír al ver sus gestos de fastidio.
Todo había comenzado con la preparación para sus invitados, no era una reunión para festejar sino por las circunstancias, sin embargo, la organización si se tomaba como tal para los más jóvenes y comenzaron a entusiasmarse por la llegada de extranjeros frente al hermetismo que se había mantenido.
De esa manera se organizó un comité para tener las habitaciones preparadas, todos ellos formados de jóvenes; Judith seguía delicada pero comenzaba a caminar por entre las calles mientras Giselle se había involucrado en el comité siguiendo órdenes de los mayores para la limpieza de las habitaciones.
Daryl, Rick y ella pasaban por el lugar cuando vieron a Judith sentada en una banca en la calle donde todos estaban con sus instrumentos de limpieza, bunny estaba platicando cuando Francis apareció con una flor para Giselle; eso hizo que Daryl se detuviera un segundo molesto con la escena.
— ¿Qué demonios, acaso a todos los niños del pueblo les gusta mi hija? — exclamó con fastidio.
—Supongo que tiene el mismo efecto que su padre— contestó Carol con humor.
Pero Daryl ni siquiera pudo encontrar vergüenza en el comentario, Rick sonrió divertido —Creo que el verdadero efecto viene de su madre que podía hechizar a cualquiera—.
Daryl les fulminó con la mirada pero los otros no se dejaron intimidar, volvieron a sonreír o por lo menos Carol porque en ese momento apareció Jung con Conrad a su lado, la mujer vio como Judith ni siquiera disimuló la alegría que sentía por algo que Jung había dicho a su oído.
Entonces Rick quedó muy serio, su ceja se levantó lejos de la curiosidad. Daryl dio una sonrisa burlona —Parece más interesante cuando son los hijos de otros ¿No? —.
Esta vez fue Rick quien le fulmino con los ojos —Yo no he dicho nada, ya está grande para decidir por su cuenta pero…Jung también es un chico grandioso pero…—.
Carol ni siquiera disimuló su risa —Oh en serio ¿Acaso ustedes piensan ponerle pruebas a sus aspirantes? —.
Rick y Daryl se sonrojaron pero no negaron la idea, parecían estar sopesando la cuestión, tanto Judith como Giselle se enfadarían si se enteraban así que Carol rio más fuerte. Los hombres solo suspiraron —Lo que sea, vamos—. Dijeron los hombres antes de seguir caminando con Carol detrás de ellos.
Carl estaba en una de las habitaciones con Susi anotando las cosas que necesitaban para las habitaciones de los huéspedes como sabanas, almohadas etc. Tenía que asegurarse que la próxima carrera cubriera lo que hacía falta, ni siquiera levantó la cabeza mientras hablaba con Susi así que cuando ella se lanzó a él, Carl cayó fácilmente en la cama.
El hombre suspiró —Susi, ya hablamos de esto—.
La joven le besó en los labios para callarlo mientras sus manos iban a sus pantalones, Carl le empujó suavemente, ella era muy persistente. Susi hizo una mueca, sentada aún en las piernas de Carl pero ya lejos de su pecho —Podemos hacer algo rápido—. Susurró ella.
Escucharon la voz de Conrad, seguida de la Giselle entonces la puerta se abrió y Francis cayó al suelo con Conrad cerca y Giselle detrás de él. Todos se quedaron mirando por la sorpresa inicial, Carl vio el rostro de dolor de Conrad un segundo pero se concentró en Giselle que parecía en blanco —No es lo que parece—. Se apresuró a aclarar.
Vio la sonrisa de Susi en apenas un vistazo, Conrad no dijo nada, rápidamente levantó a Francis y cerró la puerta de manera que Carl se levantó a velocidad, cogió la libreta y boli del suelo para salir a explicar todo a los tres, dejando a Susi sola. Salió de la casa donde Conrad aún llevaba de la ropa a Francis.
—Les juro que no hice nada— volvió a explicar Carl pero toda su atención estaba en Giselle, en ese momento se dio cuenta que solo le importaba su opinión pero ella no volteó a verle.
—Lo que hagas o no con Susana es algo que no nos importa— contestó tajante Conrad.
Entonces Giselle volteó a ver a Carl y parecía decepcionada, el corazón del hombre se sintió aplastado —Creo que es bueno que estés con quien quieras estar, siempre que estés seguro que quieres estar ¿Verdad? Por lo que no debes avergonzarte—. Contestó ella.
—Giselle…—
—Bunny está bien— respondió ella con una sonrisa vacilante.
Francis logró liberarse de Conrad, cogió de la mano a Giselle seguido de correr, ella siguió el movimiento por inercia y Conrad comenzó a seguirlos mientras gritaba — ¡Ey bribón, no trates así a mi prima! —.
Jung se despidió de Judith y fue tras su hermano; Judith no dejaba de reír hasta que vio a su consanguíneo de pie desanimado — ¿Qué ocurre? —. Pidió.
Carl caminó hasta ella para que no hiciera esfuerzo en moverse —Nada, no sé porque pensé que habría alboroto— dijo aunque lo que él quería era que hubiera alboroto, por lo menos de parte de Giselle.
Judith estaba expectante: había algo más atrapado en las palabras de su hermano — ¿Por qué? —.
—Me vieron con Susi un momento— contestó él.
Esa era la razón por la que salió diciendo eso pero seguía sin entender porque pensaba que eso iba a alterarlos, claro, Francis y bunny eran jóvenes pero no unos niñitos, no es que no supieran de muchas cosas, a pesar de eso sabía que Carl estaba guardando algo y quería saber cómo ayudarlo —¿Cuál es el problema a eso? —.
Entonces a Carl le golpeó la realización: él parecía tener una ligera atracción por Giselle, la hija de Beth por quien también había tenido un crush cuando era joven ¿Así de friki era? O quizá tenía que ver con que habían discutido la última vez que se habían visto y ella había juzgado su actuar de una manera dura de modo que solo trataba de hacer las paces.
—Tengo muchas cosas que hacer, estoy algo cansado así que nos vemos en la casa— contestó.
Judith le tomó de la muñeca —Puedo escuchar si quieres—.
Carl negó —No es nada, creo que estoy pensando más de la cuenta—.
Salió directo a la bodega para entregar la lista a Michonne, se rascó la cabeza varias veces. Él era un friki, ya lo sabía porque nunca había sido muy normal después del apocalipsis pero no podía ser el friki que asustaba personas. Volvió a rascarse la cabeza, tampoco era un niño para engañarse diciendo que no sentía nada por Giselle, había un gusanito. Algo que le estaba molestando aunque no era nada para tomar en serio se dijo, lo iba a dejar pasar.
Giselle no podía correr más, Francis se pegó a la pared para ocultarse de Jung y Conrad. La joven se sentía mal por su amigo Francis al que había metido en problemas por culpa de sus primos; se suponía que tenía que limpiar una de las camas de la zona de casas que no estaban ocupadas, al salir de sus labores vio a Judith sentada conversando con Francis y cuando este la había visto le había entregado la flor.
—Para ti— dijo con la cara roja.
Bunny se sentía apenada, Judith sonreía de modo divertido y Giselle deseó ocultarse en su casa, no hace mucho, apenas dos días había hablado con Jasper así que no tenía fuerzas para romper el corazón de Francis. En ese momento habían llegado sus primos y fue Conrad el primero en darse cuenta de la flor en la mano.
— ¿Y eso? —interrogó curioso Conrad.
—Yo se la di— contestó Francis en un momento de valentía.
En ese momento sus primos se acercaron a Francis con burla en la cara — ¿Eso por qué? — pidió Conrad.
—Déjenlo tranquilo — advirtió Judith, Jung con desgano volvió al lado de Judith pero Conrad no se movió.
Francis había perdido toda la osadía —No te lo voy a decir—. Respondió.
Aquello fue el mejor reto para Conrad, Francis se dio cuenta de que algo no iba a salir bien para él por lo que trató de ocultarse pero el primo de bunny ya estaba detrás de él con Giselle en la persecución para evitar que le hiciera daño, de pronto había visto a Susi con Carl, la joven se sintió mal por la imagen, ella no tenía ni derecho ni nada pero no podía evitarlo.
— ¿Bunny? — volvió a llamarle Francis para sacarla de sus pensamientos.
—Estoy bien, me disculpo por como son Conrad y Jung— le dijo para que no se molestara.
Francis sonrió —Está bien, dan miedo solo a veces, además si eso necesito para llamar tu atención lo soporto—.
Giselle quedó muy seria —Sé qué esperas una respuesta, me tardé un poco con esto y no quiero que nada de lo que diga cambie nuestra relación…— no terminó la frase al ver la cara de horror de Francis.
—Es un no ¿Verdad? — Exclamó el joven con decepción — ¿Es porque hay alguien más? —.
La joven se quedó de piedra, estiró la mano para tocar a Francis pero este se alejó enojado —No quiero ser tu amigo más y no quiero que me hables—.
Giselle quedó muy impactada por la dureza de sus palabras —No es mi intención lastimarte, yo no…—.
—Tú no eres tan bonita como piensas— exclamó Francis con los ojos húmedos y se dio la vuelta para caminar en dirección contraria a donde estaba.
— ¡Francis! — ella llamó al tiempo de seguir sus pasos.
El joven le dio una mirada por última vez —No somos amigos, te dije—.
Giselle corrió en sentido contrario, tenía ganas de llorar y en esos momentos quería con más fuerza una mamá para acurrucarse, se mimada hasta que pudiera contarle de eso. Quería más de una amiga para que le dijera que hacer y quería que la gente no se enamorara porque era tan doloroso no hacer feliz a nadie.
La rubia tropezó con el cuerpo grande de Charles y cayó de sentón en el suelo. El pelirrojo se dio cuenta de que la pequeña se veía mal así que dejó los botes de clavos que tenía en la mano para ayudarle a levantarse — ¿Qué ocurre? —.
Giselle se incorporó de un salto —Nada—.
Charles sonrió ante la respuesta, tan cerrada como de costumbre, la cargó en sus brazos y comenzó a darle vuelta —Lastima, a menos que te ocurra algo te voy a bajar—.
Giselle se apretó en su pecho por la fuerza que usaba, comenzaba a marearse así que al final iba a ceder y contarle todo, prometió hacerlo por lo que Charles la colocó en el piso pero ambos estaban demasiado mareados e intentaron sostenerse con su cuerpo, por desgracia no lo consiguieron y cayeron en el suelo en una carcajada.
Ella había escuchado que Judith se quejaba de lo loco que podía ser Charles pero la joven no estaba de acuerdo con su amiga, sus locuras eran tan agradables.
Oh gracias por sus comentarios, a lily León: muchisimas gracias por seguir dandole una oportunidad a esta historia. La sonrisita tonta que me da de la emoción hace que cierta gente a mi alrededor me mire raro. En cuanto seguir publicando claro que sí tengo un buen incentivo de tu parte.
Para Diana, ya sé, estoy en actitud de no se puede creer pero Jung es así de ingenuo en algunos aspectos y tonto en otros. La ventaja es que se lo explicó todo a Judith XD porque no todos los días se encuentran caballeros de ese estilo, pero no será por mucho porque es joven, es hombre y es tonto como dije jaja. Pero despues del actuar de Francis pues esta mucho mejor jeje
