The Walking Dead no me pertenece nada algunos personajes que salen aquí son de mi autoria pero solo para esta historia.

Tambien agrego una tabla de personajes para evitar confusiones:

Giselle (14) hija de Beth y Daryl

Judith (20)

Federic (15) hijo de Rick y Michonne

Francis (15) hijo de Eugene

Jasper (16) hijo de Tyresse

Horace (19) hijo de Sasha

Charles (19) hijo de Abraham y Rosita

Jung y Conrad (19) hijos de Maggie y Glenn

Carl (32)

"Cállate de una maldita vez"

Rick Grimes

Rick se mojó la cara para comenzar el día, no había dormido mucho por la escena que había tenido con su hijo, no debía importarle tanto pero lo hacía, en su vida pasada se había encargado de algunos casos de acoso a jovencitas y había encerrado a hombre mayores. Luego cuando Beth y Daryl estaban juntos no había dicho nada pero la diferencia de edad le incomodaba un poco, ahora como si fuera el Karma su hijo estaba en una situación idéntica con el agregado de que Rick había conocido muy bien a la niña e inclusive le había dado su biberón.

Eran ideas que se arraigaban de su antigua vida, tenía que hacerse a la idea inclusive si lo ponía a la fuerza porque había visto la manera de expresarse de Carl. Se secó el rostro con una toalla, volvió a su dormitorio donde Michonne ya se preparaba para el día, ella le dio una sonrisa pequeña y Rick sabía que ella iba a decirle algo.

—Yo no voy a decir nada sobre tú y Carl, eso es entre ustedes. Lo que voy a decir es que después de todo lo que hemos pasado, después de lo que hemos visto no va sobre ser un monstruo—.

Rick salió de la habitación, al bajar las escaleras alcanzó a escuchar a sus hijos conversar. Permaneció sin moverse para enterarse de lo que decían, era de mala educación pero en esos momentos le pareció la mejor de las ideas. Alcanzó a ver a Federic, Carl y Judith en la sala limpiando sus armas.

—Por alguna razón yo soy exigente. Pienso que los chicos mayores no deben cometer tantos errores porque tienen más experiencia— se encogió de hombros.

Carl no levantó las vista de su trabajo —Yo aprendí hace mucho que la edad no te da la madurez Judi, te da experiencia pero no significa que aprendas de ella y yo no quiero estar discutiendo mi situación con ustedes—.

Federic observó a sus hermanos un momento antes de compartir su opinión —Bunny es complicada, su papá es muy complicado. Sé que mi papá y tú tuvieron un roce ayer por esto, que es la razón por la que nos enteramos de todo pero me alegro por los dos—.

Carl pareció fastidiado —A ver, nada va a pasar entre nosotros. Ya olvídenlo—.

— ¿Por qué no? — pidieron al unísono sus hermanos menores.

Carl se sonrojó, en serio no quería esta plática con ellos. Judith se dio cuenta del conflicto del Carl por lo que dio por finalizada su conversación no sin antes decir —Yo solo sé que mientras ella estuvo aquí sonreías más, así que no veo nada de malo—.

Federic asintió —Yo solo sé que si tú no quieres estar con ella realmente no lo vas estar pero es algo casi inevitable después de ver como saliste detrás de bunny cuando se fue con Charles, a mí me gusta la idea—.

Carl se acomodó el sombrero de policía que todavía conservaba, aquel que usaba de vez en cuando para evitar que se hiciera más viejo. Rick decidió que era suficiente y bajó a la sala, Judith y Federic vieron la tensión entre los hombres pero siguieron con sus actividades. Fue como cada uno de los integrantes Grimes iniciaron su día.

%%%

Daryl se preparó para un día más, fue a la habitación de bunny y besó su frente; cuando ella había llegado con temperatura alta descubrió de inmediato que era por el esfuerzo de los últimos días, la había obligado a acostarse sin cuestionarle nada a pesar de saber que algo importante le había ocurrido por su comportamiento.

Al salir Jung ya le esperaba con Conrad quien se quedaría en la casa por si algo ocurría; Daryl tenía que ver la resolución de Rick con lo que estaba pasando y luego de eso volvería para festejar el cumpleaños de su hija. Le daba gusto saber que ella cada año tendría su pastel de cumpleaños y jamás iba a olvidar su cumpleaños número dos cuando Maggie había insistido en que a esa edad ella ya podía disfrutar de lo que es un pastel.

Daryl había colocado una vela de chispas en medio del pastel de chocolate que Maggie había hecho, al ver la cara de admiración de su hija había entendido porque todos los papás quieren fotos de sus hijos en esas festividades. Quería conservar esos gestos por siempre, como este año que cumplía quince, era una pena que no pudieran salir pero sabía que la iba a pasar bien porque era Giselle.

Llegó a la reunión donde solo estaban Sasha, Noah,Rick, Carol, Maggie, Carl, Judith, Michonne y Jung, quien había ido para cuidar de Daryl por si necesitaba algo, nada más entrar se dio cuenta de la tensión entre Rick y su hijo.

—Estuve pensando, también hable con mi hija Judith y puede ser que estos nómadas estén confundidos— dijo Rick, todos parecieron confundidos.

— ¿A qué te refieres? — pidió Carol.

—Ellos piensan que nosotros comenzamos a atacarlos. Por eso voy a dejar a Judith encargarse de las negociaciones— respondió.

— ¿Y si es una trampa?— cuestionó Sasha.

—Confió en el buen juicio de mi hija, porque sin ella para empezar nunca nos habríamos enterado. También comenzaron a llegar la gente de los pueblos, pronto les diré quien ira y quien se queda—.

Se pasaron a los temas menos relevantes y la junta terminó, en ese momento Maggie se levantó de su asiento —Para terminar espero que le lleven buenos regalos a bunny por su cumpleaños— bromeó.

Casi todos dieron una sonrisa con excepción de Carl y Rick, Daryl se despidió, quería ver como se encontraba su hija. Maggie corrió detrás de él mientras Jung se quedaba hablando con Judith, tal vez era su imaginación pero los veía más unidos últimamente. Siguió caminando con Maggie a su lado — ¿Vas a mi casa? —.

—Sí, tengo que entregarles un obsequio— contestó ella llena de melancolía.

Al entrar en la casa se encontraron a Giselle leyendo a Conrad, Maggie felicitó a su sobrina y de su bolsa de cuero sacó un sobre, entregó otro a Daryl con su nombre, el sobre estaba amarillo por ser guardado mucho tiempo y Maggie no les aclaró nada.

Le pidió a su hijo que la acompañara y prometió volver en la tarde para celebrar con ellos —Este es un regalo muy especial. Que disfruten—.

Ambos desgarraron el sobre y cuando comenzaron a leer sus ojos se humedecieron, Daryl no podía creer que tenía un último mensaje de Beth a pesar de los años; estaba enojado con Maggie por ocultárselo y al mismo tiempo feliz porque Beth le decía tantas cosas por las que había luchado. Ella sabía que lo había conseguido mucho antes de que pasara, Beth estaba orgullosa de él y durante la lectura de la carta podía sentir a Beth junto a él, como si le hablara sentada a su lado.

Y podía imaginar cuando ella hace una mueca al leer "Oh Daryl, no vas a querer sacar al niño de la muralla pero eso no es lo mejor para él" o recuerda la sonrisa esperanzada "Y sí, vas a enseñarle a cazar a pesar de todo y vas a darle abrazos y besos aunque te resulte raro" pero sobre todo podía tocar la piel suave de ella cuando ponía sus manos en la de él, comenzó a llorar cuando podía sentir esos labios en su mejilla e incluso escuchar la suave voz de ella como cuando le susurraba, esta vez al leer "Lo has hecho tan bien Daryl que ni siquiera tengo que estar ahí para saberlo porque te apuesto que, nunca has golpeado a nuestro bebe".

Giselle por su parte estaba maravillada, era como un encuentro con su madre que ni siquiera pensó que tendría, sabe sus dudas y temores. Le da consejos para lidiar con su padre y con lo que espera adelante. Le explica que no importa de qué sexo era: ella le cantaba, le hablaba, acariciaba su estómago esperándola. Su madre, Beth la amaba y vaya que comprendía a su padre porque le explicaba muchas cosas que ella no alcanzaba a entender de él. Y al final, sus lágrimas brotaron al leer "Te espero con mucha ilusión, te amo y no importa si no estoy ahí, ese sentimiento no se borra de mí porque estoy escribiendo esto para estar contigo. Te amo".

Así es como padre e hija, envueltos en un abrazo dejaron que las lágrimas por una fallecida Beth fueran la marca de la alegría y la tristeza, el esfuerzo de vivir.

%%%

Más tarde ese día llegaron todos con sus obsequios, cosas sencillas y suaves. Conrad y Jung le consiguieron paletas que eran algo muy difíciles de encontrar en esos días, Charles le entregó un moño, entre otras cosas que recibió de los demás. Cuando Giselle vio que tanto Francis como Jasper estaban ahí corrió a abrazarlos.

—Los extrañe— dijo muy feliz.

—Nosotros también— contestaron.

Francis con la cara roja le dio su abrazo —Perdón por ser un tan malo. Te extrañe mucho—.

Y fue como los problemas amorosos por fin se resolvieron, ese era el mejor cumpleaños que había tenido en su vida.

Giselle estaba sentada en el pasto de su casa, había sido horas llenas de alegrías y estaba tomando un descanso de todo eso, Carl salió de la casa y se sentó a su lado. Ya atardecía de modo que sentían la frescura del ambiente.

—Debería darte ya tu regalo de cumpleaños— dijo Carl a la joven de amplia sonrisa.

Giselle puso mucha atención en lo que fuera a entregarle, Carl se quitó el sombrero y lo colocó en la cabeza de la rubia, era mucho más grande que su cabeza casi como le quedaba a él cuando su padre de lo había entregado. La joven quedó impresionada —El emblemático sombrero Grimes ¿No deberías dárselo a Federic o Judith? —.

Carl estaba satisfecho con la respuesta de Giselle, ella si apreciaba el sentido de ese sombrero a pesar de lo viejo que estaba. Para él, era un amuleto de la suerte, se sentía protegido y quería que ella estuviera así: cuidada.

—Debería, pero quiero que seas un Grimes honorario— contestó con una suave sonrisa.

Ella no contestó nada, estaba sonriendo orgullosa porque Carl la consideraba parte importante de su familia, Carl vio el rostro de ella y pensó en lo mucho que le gustaban sus ojos, su piel y su boca…movió el sombrero rápido para ocultar la cara de Giselle al tiempo de sonreír por el desconcierto de ella.

—Vamos Gis, todavía tienes que crecer esa cabeza— le dijo.

Rick y Daryl veían todo por la ventana, los dos de brazos cruzados y con el rostro lleno de melancolía, Daryl estaba sorprendido mezclado con tristeza al ver que su hija crecía e invariablemente ella buscaría a alguien más en su corazón.

Y sin dejar de ver a través de la ventana habló Daryl —Parece que ellos dos están poniéndonos a prueba porque los dos… los ojos de Carl dicen que…— no pudo terminar la expresión.

—Que la quiere— terminó Rick triste por la forma en que lo había tratado.

Rick con sus ojos puestos en Giselle continúo —Y ella lo mira a él como…— la idea se quedó en el aire.

—Como hombre— respondió Daryl con desgano.

Los hijos entraron en la casa con una sonrisa sin enterarse de lo que habían hablado Daryl y Rick quienes ya estaban sentados en la mesa.

Creo que Daryl esta tomando con calma el descubrimiento de los sentimientos de Giselle y Carl con calma porque supongo que él solo ve que se atraen pero no han hecho nada para cruzar fronteras (ingenuo él ja).

Oh diana, este capitulo va dedicado total y exclusivamente a ti porque todos tus comentarios parecen apreciar las sutilezas, esponjosidad de la situación y la ternura. Venía a publicar esto porque me dio un poco de tiempo libre (y que casi no pude dormir) para encontrarme con tus comentarios lindos. Yo cuando escribí ese capitulo solo me divertí mucho al imaginar a Giselle corriendo y Carl detras, al principio yo no planeaba besarlos pero al final dije ¿Porque no? que bueno que lo hice así porque les ha gustado bastante. En cuanto a los hermanos Grimes son increibles y son tal como su padre o casi porque ninguno ha perdido la cabeza.