The Walking Dead no me pertenece nada algunos personajes que salen aquí son de mi autoria pero solo para esta historia.
Tambien agrego una tabla de personajes para evitar confusiones:
Giselle (14) hija de Beth y Daryl
Judith (20)
Federic (15) hijo de Rick y Michonne
Francis (15) hijo de Eugene
Jasper (16) hijo de Tyresse
Horace (19) hijo de Sasha
Charles (19) hijo de Abraham y Rosita
Jung y Conrad (19) hijos de Maggie y Glenn
Carl (32)
"La fe es bonita pero no me va salvar de nada"
Jung Rhee
Jung vio cuando las puertas se abrieron, entraron los hombres y mujeres de su pueblo aliado casi como últimos en llegar a la reunión. Al frente iba Caesar el hijo del líder del poblado porque su padre debía quedarse en casa. En ese momento había mucha gente en el pueblo pero Rick sabía que era necesario, había planeado como se iban a movilizar los equipos conforme los había visto llegar; así que sin perder tiempo convocó a los líderes para organizar la distribución.
El joven estuvo en la reunión y se dio cuenta que la determinación de Rick le había dado confianza al resto de los grupos sin embargo, algunos pidieron un mayor apoyo de su parte así que algunos miembros se ofrecieron para ayudar: Conrad, Maggie,Sasha, Horace, Noah entre otros quedaron de ir con los distintos grupos para coordinarlos. Jung junto con otros iría en el grupo principal dirigido por Rick.
Esa noche dejarían que descansaran y los primeros grupos partirían, por eso realizaron solo una cena para todos sus invitados pero al ser tanta gente la cena se convirtió en una pequeña reunión en el centro del pueblo donde todos trabajaban o quienes podían. Jung vio como Judith solo observaba como trabajaban los demás. Mientras que ella estaba pensando: era buena idea dejar a sus aliados aquí e ir a visitar al pueblo de nómadas ahora que sus aliados estaban ahí.
Además Judith conocía a Caesar, había salido con él por un año cuando había venido a pasar una temporada en su casa. Era un joven mayor que ella por cinco años pero muy alegre, cuando habían salido se la había pasado bien hasta que él le había prohibido que hiciera algo. Ella para enseñarle que nadie le controlaba había hecho exactamente lo que se le había prohibido y la relación había terminado. Caesar podía ser un poco posesivo en ese sentido pero como amigo era muy agradable.
Al final quedaron el buenos términos por el bien de sus pueblos y a veces en sus visitas habían tenido algunos encuentros sin ataduras así que Judith tenía la confianza suficiente para pedirle que se quedara unos días más, en lo que ella iba a hablar con los nómadas porque ese hombre había dejado claro que solo dialogarían con ella.
—Los años te hacen cada día más bonita— dijo una voz a su espalda.
—Hola Caesar— contestó Judith sentada en su silla.
El hombre se colocó a su lado con una amplia sonrisa —Parece que esta será una noche muy divertida—.
Judith sonrió —Bueno, tratamos de ser buenos huéspedes—.
Caesar puso su mano en la Judith y en ese momento apareció Jung de mal humor, caminó a Judith sin dejar de asesinar a Caesar con la mirada —Hola Caesar—.
—Ey Jung, veo que has crecido bastante— le saludó de modo amable Caesar ignorando la actitud del otro.
Judith tosió un poco incapaz de saber qué hacer, afortunadamente apareció Giselle con un mantel muy largo — ¿Puedes ayudarme a colocarlo Jung? —.
Caesar aprovechó para escapar de ahí —Puedo hacerlo yo—. Dijo mientras le alentaba a Giselle para marcharse.
Jung vio la mirada curiosa que Caesar le dio a Judith y luego posó en Giselle mientras se marchaba — ¿Creo que te llamas Giselle? Eres la hija de Daryl ¿no? —.
El joven Rhee siguió sus movimientos —No me gusta cómo te mira ni como mira a Giselle—. Dijo.
Judith giro los ojos —Celos aparte ¿Por qué? —.
—No estoy celoso, sé que es tu ex pero…— sentía la cara roja, estaba un poco inseguro porque era un chico mayor y Judith se llevaba muy bien con él pero había visto esos ojos felinos. No le gustaba el hombre. Nunca le había caído bien, porque aunque era amable parecía falso.
Judith se incorporó y sin decir nada atrapó su boca con la de Jung, sus brazos fueron a su cuello. No le gustaba que le prohibieran ni le celaran, sin embargo, Jung había sido adorable y no se había comportado como un cavernícola. Era agradable para Judith saber que por ella podía salir de balance aunque fuera solo por unos segundos, porque con ese beso quería dejarle claro que lo quería solo a él.
Cuando se separaron Jung sonrió, llevó sus manos al talle de la joven y volvió a besarla. Con energía pero delicadeza porque no quería lastimar su herida, se suponía que iba a mantener distancias pero quizá solo bastaba con unos días pensó Jung, porque conforme besaba más a Judith le era difícil pensar en no hacerlo.
—Y así, oficialmente nos enteramos que ustedes están saliendo— se burló Horace.
—Piensen en las buenas costumbres— continuo Conrad —Tengo que recordarles que están en un espacio abierto y yo jugaba aquí con ustedes. Están ensuciando mis recuerdos de infancia—.
—Cállate envidioso— le reprochó Jung con la cara roja.
Conrad y Horace rieron, luego siguieron su camino y dejaron a los chicos que aunque se supone que no salían como pareja ahora actuaban como una.
Judith le explicó todos sus planes a su padre y esto negó cada uno de ellos —No Judith, es peligroso—.
—Pensé que confiabas en mí— le reprochó su hija.
—Judith, ni siquiera te has recuperado, no es que no confié en ti, me preocupo por tu salud— protestó su padre con un tono más elevado de voz.
—Tú sabes que esta es la oportunidad que necesitamos para tener seguro Senoh con Caesar de respaldo y me puedo llevar a gente de confianza. Si no tomamos el momento…—
— ¡Basta Judith! ¿Por qué tienes que ser como tu madre? — dijo Rick porque tenía mucho en la cabeza.
Judith le miró con sus ojos azules idénticos a los suyos — ¿Me estas reprochando? ¿Qué clase de hija quieres que sea? —.
Rick sintió como se estrangulaban sus intestinos al verla llorando, con la mirada seria pero las lágrimas cayendo en cascada sobre sus pómulos. Lori tenía la costumbre de presionarlo, no era mala cosa, era que en ese momento la presión se le estaba subiendo a la cabeza; Rick había tratado tan duro de superar las cosas que no había dicho a Lori, cerrar el círculo por sus hijos y su nueva pareja pero a veces cuando veía a Judith se le escapaban algunas cosas como el que no hubiera podido protegerla de su propia salud.
Su padre se acercó a Judith, limpio las lágrimas de los ojos de su hija y recargó su frente en la de ella —Te quiero hija, tanto que si te pasa algo a ti o uno de tus hermanos mi cordura se va con ustedes—.
—Tú eres el líder de aquí, a veces tienes que anteponer a tu familia— le dijo Judith con voz chillona.
—No, lo hice una vez y perdí a tu madre así que si Senoh tiene que quedar en cenizas para que ustedes estén bien…— sintió que Judith se movió bruscamente.
Rick miró a su hija que no daba crédito a su padre — ¿Dejarías a bunny, Jung, tío Daryl? —.
—Sí, en caso extremo— contestó Rick con dolor. No quería nunca llegar a ese momento.
— ¡Pues me tengo que oponer! Y si no me vas a dejar ir me voy por la fuerza. Por favor, por favor papá— suplicó Judith ahora más cerca de su padre.
—Está bien— exclamó derrotado.
Cuando Judith se presentó en la cena para informarle personalmente a cada uno de los que ella había elegido para que la acompañaran vio a Caesar conversar muy animado con Susi, se alegró que pudiera irse con la mayor tranquilidad posible.
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Por la mañana se encontró con sus compañeros de viaje: Jung, Charles, Carl, Michonne e inesperadamente Federic quien se aferró a acompañarlos. Judith se subió en la carreta junto al nómada que resultó llamarse August. Estaba atado por si intentaba escapar pero no parecía querer hacerlo.
Judith vio como su padre les miraba partir desde la entrada de su pueblo, ella le despidió con una mano, no iba a fallarle por nada del mundo e iba a traer el resto de su familia a casa para la tranquilidad de su papá.
— ¿Qué tan lejos están sus viviendas de nosotros? — pidió Judith a August.
El hombre sentado a su lado le sonrió —Tres días o más. Estamos ocultos en peñascos. Algo hemos aprendido de movernos de un lado a otro.
Nadie más en esa carreta estaba siendo tan amable como Judith, nadie en realidad quería tratar con ese hombre a quien consideraban enemigo. El propio August no quería ser amable con nadie más así que cuando Judith descansaba August ignoraba a los demás, la situación duró todo el viaje hasta que llegaron a la zona indicada y detuvieron la carreta un poco antes.
Pusieron un trapo en la boca de August y con sus armas caminaron hasta el campamento para observar que tan peligrosos podían ser. Había mujeres trabajando en la comida y niños corriendo. Algunos hombres cargando cosas pero todos desarmados confiados en el anonimato de la roca.
Judith puso delante de ella a August mientras los demás iban con ella con las armas levantadas, la joven habló — ¡Queremos hablar con su jefe! —.
La gente tomada por sorpresa intentó moverse pero Carl fue muy claro sobre eso, una de las mujeres comenzó a llamar a líder a gritos. De una de las tiendas de campaña apareció una mujer de unos cincuenta años, su cabello negro rizado parecía una melena alrededor de su cara. La mujer al ver la escena apuntó su pistola sin dudar pero Judith desató la boca de August.
—Ruth, escúchala bien. Ella tiene algo importante que decirte— dijo el hombre de inmediato.
La mujer le dio la sonrisa más venenosa que pudo —Claro, como no te están amenazando yo voy a escuchar todo lo que tengan que decirme—.
Judith guardó su pistola e indicó a los demás que hicieran lo mismo. Con las armas enfundadas la mujer les invitó que pasaran al único lugar que parecía más privado: una caravana pequeña en la parte más lejana del campamento. Carl, Michonne y Judith entraron con Ruth y Augus mientras Federic, Charles y Jung esperaban afuera de ella totalmente alerta.
August comenzó a contar sobre los ataques que no eran de ellos, sobre lo sorprendida que se veía Judith cuando se dio cuenta de lo que pensaban uno de otro, Ruth les miró con escepticismo.
—Nosotros hemos tenido ataques siempre que salimos de aquí en la zona donde ustedes están. Ahora no nos movemos porque queremos justicia y vienes a decirme que no son ustedes ¿Nos imaginamos a nuestros muertos? —.
—No, creo que algún grupo nos está poniendo unos contra otros para que nos acabemos entre nosotros— contestó Judith —Si trabajamos juntos podemos averiguar quién es—.
— ¿Y qué propones? — dijo Ruth con interés en la joven.
Por primera vez Judith sintió un peso en su espalda especial, era momento de tomar la decisión más adecuada —Una comisión, un grupo de tu parte y la mía para rastrear a los enemigos. Juntos podemos identificarlos—.
—Puede ser una trampa— contestó Ruth. Judith quería azotarse, estaba frente a una mujer desconfiada.
— ¿Entonces que sugiere? Porque que hayamos venido muestra la voluntad que tenemos para arreglar todo este mal entendido— habló la joven a la mujer.
La mujer meditó unos momentos —Tú tuviste a August contigo, por eso aceptamos hablar. Quiero que alguien se quedé aquí mientras realizas "la investigación" si las cosas salen mal decapito a esa persona—.
Judith abrió los ojos muy grandes — ¡Cualquier cosa puede salir mal! ¿Acaso no habla bien de nosotros lo que hicimos con August? —.
—Golpearon a mi familia, la amarraron y torturaron para sacarle información. No, eso no habla bien de ustedes. Puedes tomar mi oferta o morir aquí— contestó Ruth de modo amenazante mientras se levantaba de la mesa.
Michonne hizo lo mismo por su hijastra pues nadie la iba tocar. Judith se levantó muy rápido para evitar cualquier pelea —Yo me quedo, todo el tiempo que sea necesario. Mi hermano Carl se puede hacer cargo y yo espero—.
Ruth sonrió —De acuerdo, será interesante tenerte aquí—.
—Ella no se queda— intervino Carl —No voy a dejar a mi hermana a su suerte y no me importa lo que vaya a pasar en este momento pero no se queda—.
Judith vio a Carl con reproche, ella estaba tratando de hacer las cosas bien o lo menos violentas posible porque no iban a tener oportunidad en números. Ruth soltó una carcajada —Veo que tu hermano entiende más, pero como le dije a ella necesito una garantía. Durante mucho tiempo ayudamos gente y en pago mataron a los míos o intentaron someternos—.
Carl miró a la mujer con cuidado —Yo también estuve en el camino mucho tiempo. Sé lo que la gente como tú puede hacer—.
—Por eso estoy negociando con tu hermana: porque somos tan similares que nunca íbamos a avanzar— contestó la mujer con altanería.
—Me estoy quedando ¿Es suficiente? Ahora mismo tenemos prisa por solucionar esto así que dé a su gente una orden para que mi hermano se pueda ir— dijo Judith, observó a Carl para que entendiera que era la decisión definitiva.
Ruth asintió a August quien se incorporó, en ese momento se escucharon algunos gritos y todos volvieron a salir. Judith vio que varios hombres volvían con alguien atado, probablemente al igual que ellos habían atrapado a alguien. La mujer caminó a ellos — ¿Quién es? —.
—Uno de los hombres que nos atacó en la carrera— gritó el hombre de cabello largo.
Judith fue hasta él junto a sus compañeros, era un hombre con sangre en la cara, de bigote y barba castañas, ojos azules, delgado y muy sucio. Lo vieron respirar agitado por su condición, no parecía enfocar.
— ¡No puede ser!— exclamó Michonne.
Todos voltearon a verla porque ella parecía reconocer a la persona que tenían adelante, la mujer pareció preocupada —Él es de Memory Town—.
Y comienza la expectativa, gracias Diana por leer, era una forma de pagar tu entusiasmo, tambien comentar que gracias a ustedes por fin encontré a mi pequeña clonadora y es un lío hacer que deje de hacerlo. Por eso me daban mensajes como de que se parecia a lo que yo escribía. Puso un poco de esfuerzo al cambiar la tercera persona por la primera y cosas así. Solo te diré (porque sé que lo lees) que a lo mejor no te metes en problemas legales ni nada y más que enojarme me inquieta pero no debes seguir haciendolo porque te será más facil romper las reglas cada vez y quien sabe a donde te pueda llevar. Ah y si quieres copiar generación apocaliptica cuando cambies el nombre de Giselle ponle Samantha, quería ponerle Samantha tambien ;)
