Capítulo 2
Estaba sentado sobre una cómoda silla de madera terminando de revisar unos papeles en el despacho que tenía en su mansión, cuando la puerta se abrió de par en par. Sus ojos se abrieron sorprendidos al verla entrar seductoramente y cerrar la puerta con llave.
-¿Qué estás haciendo?-
Pregunto el pelinegro tragando duro al ver a la castaña caminar hacia el con un babydoll negro transparente que marcaban sus pechos a la perfección, no llevaba sostén y le daba una hermosa vista, bajo su mirada y vio su tanga negra y unos tacones del mismo color súper altos que gritaban que la hiciera suya sin basilar. Ella lo miro y sonrió lascivamente.
-Acaso no es obvio...- rodeo el escritorio seductoramente hasta quedar delante suyo.- quiero que me folles Reiji.-
-Ume… joder eres la novia de mi hermano.-
-¿y eso que? Acaso no quieres hacerlo? ¿vas a negar que te excito… que te gusto?-
Esta se apoyó en sus hombros y se sentó a horcajadas sobre él.
-Sé que me deseas Reiji.- susurro en su oído.-
-Mierda… ya basta Ume… es enserio…-
La castaña bajo sus manos tocando todo el cuerpo del pelinegro hasta llegar a su entrepierna, paso su lengua por los labios de este y toco sin ningún descaro su endurecida polla.
-Lo ves… si me deseas… quiero que me hagas gritar..- volvió a susurrar en su oído para después lamerlo lentamente.
Reiji tomo un gran suspiro y tiro del cabello de la joven con fuerza poniendo su rostro frente al suyo obligándola a que lo mirara.
-¿Quieres que te folle Ume…que te haga gritar?-
-es exactamente lo que quiero.-
Ataco la boca de la chica con desesperación, metiendo su lengua por completo en su cavidad bucal, sus manos se deslizaron hacia su trasero que por el pequeño pedazo de tela que llevaba puesto quedaba totalmente al aire libre. Apretó con fuerza enterrando sus dedos en su carne. Ella fue bajando su cierre del pantalón y metio la mano apretando con rudeza su polla que se encontraba totalmente endurecida.
-quiero que me folles ahora Reiji, fuerte y duro.-
-Lo hare bebe fuerte y duro.-
La levanto bruscamente y la recostó sobre su escritorio metio sus dedos por las pequeñas tiras de su tanga y la fue deslizando hasta quitarlas por completo. Escurrió sus manos por sus muslos hasta llegar a su entrada. Se relamió los labios mirándola directamente a los ojos.
-No tienes ideas de las ganas que tenia de hacerte esto.- hablo hundiendo un dedo en su interior.
Ume arqueo su espalda aferrándose con fuerza al borde del escritorio. El seguía moviendo su dedo en su interior mientras que frotaba con su pulgar su clítoris, haciéndola estremecer. Metio un segundo dedo y comenzó a embestirla con rápidos movimientos. Se deleitaba viéndola retorcerse con el placer que le estaba dando con solo sus dedos. Su polla se ponía más gruesa y dura con tan solo escucharla gemir. Quería darle lo que ella quería…lo que él quería….
Un ruido a lo lejos lo comenzaba a desconcentrar sin saber el porqué, quería mantenerse concentrado en lo que hacía pero el sonido se incrementaba cada vez más y más. Continuaba embistiéndola pero sus ojos se cerraron con fuerza al escuchar el ruido prácticamente al lado de sus oídos.
Al abrirlos nuevamente vio la imagen de Ume que aun gemía desapareciendo de apoco, frunció el ceño confundido quedándose petrificado. Movió su cabeza tratando de ver de dónde provenía el sonido y de pronto todo se volvió blanco, como si la habitación se iluminara por completo.
Sus ojos se abrieron de par en par y se sentó en su cama, tomo un largo y profundo suspiro y paso su mano por su cara frotándose la boca y barbilla con furia… todo había sido un jodido sueño.
Tomo con ira el reloj que no paraba de sonar y lo estrello contra una pared sin pensarlo dos veces. Al instante quedó sorprendido por su reacción, había perdido todos los estribos por un estúpido sueño.
-Esto tiene que ser una broma.- Pronuncio al ver su erguida erección entre las sabanas.- Esta chica me va a volver loco… necesito una ducha bien fría.- Se levantó rápidamente y se encamino hacia el baño tomando un tallón blanco por el camino.
Ume se encontraba terminando de preparar el desayuno en la gigantesca cocina, estaba descalza y llevaba unos vaqueros ajustados degastados de color gris claro, y una musculosa blanca marcando su perfecta cintura, esta misma estaba con un pequeño nudo en la punta dejando a la vista un poco de piel. Mientras tarareaba una canción daba vuelta en la sartén el ultimo hot cakes . Lo coloco en el plato encima de otros dos y lo decoro con un poco de crema. Observo los tres platillos para chequear que estuvieran bien presentables y satisfecha con su trabajo se dispuso a llevarlos a la mesa. Coloco uno de los platos en el lugar donde se sentaría Shu y el otro lo llevo hasta donde se había sentado Reiji la noche anterior, no sabía si todos tenían lugares específicos pero se iba a basar en lo que había visto anteriormente. Escucho unos pasos por las escaleras y miro rápidamente sonriendo, pero su sonrisa se desvaneció al ver que no era su novio quien bajaba sino su hermano.
Estaba nerviosa por lo que había sucedido la noche anterior, se sentía débil ante su presencia, por alguna extraña razón con tan solo verlo su corazón palpitaba fuertemente. No pudo evitar recordar cuando estuvo en sus brazos sintiendo su respiración tan cerca. Sacudió levemente su cabeza e hizo un esfuerzo para sonreír dulcemente.
-Buenos días Reiji.-
Este se quedó mirándola de pies a cabeza y su boca se reseco. Al verla, las imágenes de su sueño le pasaron como película rápida y otra vez sintió esa incomodidad en su entrepierna, concentrándose lo mejor que pudo frunció el ceño y camino hacia la mesa con mucha elegancia.
-Buenos días. ¿Y Shu?-
-Durmiendo creo, lo llame antes de salir de la habitación pero al parecer no me escucho.-
Este bajó la mirada encontrándose con el plato de hot cakes con un copo de crema y la mitad de una fresa y volvió a mirar a la castaña.
-¿Tu hiciste esto?-
-Hm, si espero que te agraden los hot cakes.-
Quedo mirándola fijamente, ella sonreía de una manera dulce y sus orbes azules desprendían un brillo hermoso, quedo hechizado por esa mirada y esa sonrisa. Se removió en el lugar y miro el platillo. A él no le gustaban para nada los hot cakes, si había algo en el mundo que odiaba era precisamente eso. No encontraba la gracia de comer un pedazo de masa con esas tonteras que le colocaban encima.
-Si me gustan, gracias por prepararlos.-
¿Qué carajo? Pensó frunciendo el ceño, lo que tenía que decir era "NO, no me gusta esta porquería, deberías preguntar antes de preparar algo si no conoces a la persona". Esa sería la respuesta que el daría no esa estupidez que soltó.
-Estupendo, no sabia si te gustaría o no, pero me alegro que asi sea. ¿Te gustaría te o café? ¿O jugo tal vez?-
El pelinegro arqueo una ceja, ¿siempre era tan atenta o solo lo hacía para caerle en gracia?. Aunque si fuera así no estaría del todo molesto.
-Jugo por el momento.-
Ume tomó tres vasos y una jarra con jugo de naranjas recién exprimido, lleno el vaso del pelinegro y lo deposito a su lado luego el que sería de Shu y por último el de ella.
-Ire a buscar a Shu no creo que se…
-Déjalo que se levante solo, ya es grande, y según tu ya lo llamaste, siéntate y desayuna conmigo.- clavo sus orbes rojos en los de ella y sonrió con picardía.- ¿O es que te molesta quedarte sola conmigo?-
La castaña sintió un hervor en sus mejillas, no pretendía que él se diera cuenta de eso, aunque en realidad no sabía porque le incomodaba estar sola con él, aunque su primera noche había sido desastrosa esta mañana él se mostraba un poco más… ¿Simpático? Pero el solo hecho de ver sus ojos y recordar su tacto la estremecía. Se sentía sucia por estar pensando en esas cosas, despreciable…
-No es eso Reiji es que, bueno él es mi nov…-
-Se quién es, y siendo que tú eres su invitada tendría que estar aquí contigo. No durmiendo como una morsa.-
Sus palabras fueron frías y con un tono de voz que Ume no pudo descifrar. No sabía quién era Reiji Sakamaki ni como era su forma de expresarse. Pero Reiji sabía perfectamente que lo había dicho con maldad y al ver el rostro cabizbajo de la castaña se sintió culpable, esa jodida sensación que ya lo estaba haciendo encabronar.
-Ve a buscarlo si quieres.- Pronuncio tomando un sorbo de jugo.
-No, está bien. Debe estar cansado por el viaje, lo dejare dormir un poco más.-
Pronuncio tomando asiento en su lugar, fingiendo una sonrisa. Tomo su cubierto y se dispuso a comer, luego de varios segundos levanto su mirada hacia el pelinegro y noto que no había tocado ni una porción de su desayuno.
-¿Acaso no te gusto?¿Quieres más crema?-
Reiji inhalo profundo y le brindo una pequeña sonrisa.
-No así está bien, estaba concentrado con el periódico.-
-¿Qué periódico?.- Pregunto confundida siendo que alli en la mesa solo estaban los platos y vasos.
-El que seguramente esta tirado afuera.- movió sus pupilas con nerviosismo ante la estúpida excusa que había pronunciado. La presencia de esta chica lo estaba volviendo un completo idiota.
-Ok.- balbuceo confundida.
Reiji respiro hondo y por primera vez en su vida haría algo que lo marcaria por siempre… se tragaría su orgullo y comería esa porquería que tanto detestaba por el solo hecho que ella había sido quien lo preparo, sabía perfectamente que era algo estúpido, su actitud le daba repugnancia y hasta sentía lastima por el mismo. No entendía que diablos le estaba pasando con esa mujer frente a él, no había pasado ni un día y él ya estaba comportándose como un pobre arrastrado.
Clavo el tenedor en el borde de la masa, corto un pedazo y lentamente lo fue llevando a su boca con un semblante totalmente serio como de costumbre, mientras que por dentro hacia las mil y una caras de disgusto, estaba cayendo bajo, esto era una idiotez. Finalmente lo metio en su boca y lo mastico lentamente hasta tragarlo. Hizo un gesto de sorpresa y volvió a cortar otro pedazo y esta vez lo paso por la crema antes de metérselo a la boca. "Esta porquería no sabe tan mal" pensó mientras que volvía a repetir los pasos anteriores.
Ume se quedó mirándolo por un buen rato, parecía un chiquillo que probaba algo nuevo y sabroso por primera vez., y eso le causo ternura.
-¿Esta bueno?- pregunto viéndolo con una sonrisa sincera, nada comparado con las anteriores.
El pelinegro carraspeo su garganta y se puso firme en el asiento.
-Si esta rico, cocinas bien.-
Ume sonrió ampliamente y se removió en su asiento.
-Me gusta cocinar.-
-Ya veo… está muy sabroso. Creo que tú y yo comenzamos con el pie izquierdo, no nos conocemos casi nada, así que cuéntame algo de ti, tal vez así comencemos a llevarnos mejor.-
-Me encantaría.- respondió con una tonta sonrisa,.- ohm, no sé qué decir, hm, bueno nací en Boston, viví con mi tía hasta los 18, cuando me mude a nueva york por la universidad, allí conocí a Shu y nada, no hay mucho que contar para ser honesta.
-¿Y tus padres?.-
-Ellos… ellos fallecieron cuando tenía 8 años, en un accidente automovilístico.-
-Lo siento, Shu no me había dicho nada.-
-No hay problema Reiji, está bien.-
-¿Y cómo van tus estudios?-
-Genial, siento ansiedad porque este año pase rápido, no es por aludir pero soy una de las mejores en mi clase.-
-No lo dudo….¿Y con tu tía, sigues en contacto?¿qué dijo cuando supo que vendrías para aquí y no la irías a visitar?-
-Hm, no..ahm, con ella no.. no me hablo desde que entre en la universidad, creo que no sabe si sigo viva o no.- Pronuncio en medio de una nerviosa sonrisa.
-¿No había buena relación?-
-No, ella no me quería… y le vino bien cuando me fui y creo que a mi también-
-¿Y vives en los dormitorios de la universidad?-
-Al principio si, estuve casi dos años, Hasta que conseguí un empleo de medio tiempo y me fui a alquilar un departamento en el centro.-
-¿Trabajas?¿En dónde?-
-En un bar, muy cerca de donde vivo, entro a la tarde y salgo a las dos de la mañana.-
-Me imagino que Shu te va a buscar,.- Ume soltó una carcajada pero enseguida recobro la compostura.
-No, él no va a buscarme, como te dije queda cerca de donde vivo a unas cinco cuadras. No hay necesidad de que lo haga.
Su mandíbula se apretó al escuchar esto. De solo imaginarla sola, caminando por esas oscuras calles a esa hora, sus músculos se tensaban.
-Se defenderme solita.- soltó esta al ver la cara del pelinegro.
-Es cuestión de principios, si estas con una mujer, la cuidas.- respondió este seriamente.
Ume abrió los ojos sorprendida ante sus palabras, Reiji parecía muy serio, las palabras que había soltado habían sonado muy enserio y una punzada de envidia surgió ante la mujer que estuviera a su lado.
-Bueno ya te conté algo de mí, cuéntame de ti.-
-NO hay mucho que contar, solo trabajo.-
-¿No tienes novia?- Su corazón se presionó esperando la respuesta. ¡¿Qué le estaba sucediendo?!
-No, no soy de ese tipo de sujeto que se ata a una mujer, y para ser honesto me sorprendió que Shu te presentara como su novia.-
Ume abrió los ojos sorprendida sin querer había llegado a lo que Shu siempre le negaba, su pasado con las chicas.
-¿Nunca había traído a una novia?- cuestiono haciéndose la indiferente.
El pelinegro la miro con una media sonrisa.
-No, eres la primera que pisa esta casa con el título puesto.-
-¿Qué quieres decir?- Pregunto confundida por el tono sarcástico que había usado para formular aquella frase.
En ese instante el rubio entro a la cocina, rascándose la cabeza.
-Reiji.-
-Shu.- respondió este con sequedad.
-Buenos días linda.- Pronuncio dándole un rápido beso en la boca a la castaña y tomando asiento a sus lado.
-No puedo creer lo que mis ojos ven… ¿Reiji comiendo hot cakes?- Hablo divertido.
El pelinegro se tensó en el asiento.
-¿Por qué? Que tiene de malo, yo lo hice.- pronuncio la castaña mirándolos a ambos.
-Debo retirarme, tengo trabajo que terminar, Ume fue un placer hablar contigo, Shu la próxima levántate más temprano.-
Este salió rápidamente dirigiéndose a su despacho dejando a un divertido Shu mirándolo mientras se marchaba.
-¿Shu que pasa?-
-El odia los hot-cakes.
-Pero si el… los comió.-
-Considérate dichosa de que no te los haya lanzado por la cabeza. –emitió llevándose una gran porción a la boca.
Ume quedo sorprendida, ese hombre se había comido algo que odiaba, ¿Por qué? ¿Por qué lo había hecho? Tal vez no era quien ella creía que era, y solo había sido un mal comienzo para ambos. O tal vez era tan respetuoso que no quería hacerla sentí mal. O tal vez tenía que dejar de hacer tantas suposiciones de él y dedicar sus pensamientos solo a Shu. Pero la verdad era que no podía, su mente solo daba vueltas pensando en el pelinegro, a cada segundo recordaba su respiración cerca de ella, sus miradas penetrantes, sintió una corriente recorrer su cuerpo al recordar su tacto, y se sentía a gusto al saber que no estaba con nadie. ¿Por qué? Porque estaba sintiendo eso? Apenas si lo conocía… era el hermano de su novio y ella no paraba de pensar en el estaba completamente loca … o era una pervertida de primera categoría.
-UME.. TE ESTOY HABLANDO!- hablo en voz alta el rubio al no tener respuesta alguna.
-¿Eh? ¿Qué?-
-¿estás en este planeta?¿qué te pasa?-
-Nada solo ahm pensaba….-
-Te decía que si querías ir a recorrer el lugar por la tarde, tengo que ir a comprar unas cosas.-
-Si claro no hay problema… ¿a qué hora vuelves?-
-La invitación es para que vengas conmigo.-
-Oh, si claro que si.-
-¿Qué te sucede? Baja ya de esa nube… iré a cambiarme.- pronuncio levantándose de la mesa dirigiéndose a su habitación.
-Si debo bajar de la nube..- balbuceo en voz baja sacudiendo la cabeza. Se levantó y recogió los platos para lavarlos. Tenía que volver a la realidad y dejar de pensar estupideces. Ella no era asi, jamás lo fue, jamás había tenido atracción por otra persona cuando estaba con alguien.
-NO, no es eso… no es eso.. solo es su personalidad, si es eso.- hablo consigo misma reprendiéndose por lo que estaba pensando.- él no me atrae.. Ume eres repugnante.- tomo un fuerte suspiro y se dedicó a terminar lo que había empezado, lavar los platos.
Reiji se encontraba en su despacho revisando unos libros de farmacología. El de por si era farmacólogo, uno de los mejores para su edad, desde chico siempre le había llamado la atención crear distintos tipos de "pociones" el lo llamaba asi. Cuando era pequeño había creado una droga que se la dio a su cachorro y este durmió dos días seguidos, Reiji había sido castigado por sus padres sin poder pisar su "laboratorio"( que era un rincón de la cochera de su padre), durante semanas. Peor fue cuando le dio a su hermano una "poción" que hizo que a este le subiera la adrenalina a mil, ese dia sus padres vieron a Shu trepar un árbol de más de 10mts en cuestiones de segundos, el problema fue tratar de bajarlo, Reiji estuvo castigado por meses. Pero aun así siguió con sus inventos aunque ya no drogaba a nadie y mucho menos a su mascota. Y gracias a eso a sus 25 años era uno de los farmacólogos más solicitado en el país.
Cerro su libro y giro hacia una gran ventana que se encontraba detrás de el. Se apoyo en el marco y quedo mirando el exterior de forma muy pensativa.
Aunque tratara todos sus pensamientos iban dirigidos a la castaña. Jamás le había pasado algo asi con mujer, se preguntaba una y otra vez si era por el hecho de que su hermano se la había prohibido y aunque lo negara no llegaba a confirmar con exactitud si así era. Joder el era Reiji Sakamaki jamás hacia algo que no quería, su orgullo era muy grande para hacerlo, y sin embargo se olvidó de eso esta mañana. Él comió esos hot cakes solo por ella, sabiendo aun, que ella no le pertenece lo hizo. ¿Por qué? Toda la maldita situación lo encabronaba, deseaba con todas sus fuerzas a esa chica, desde el momento que la vio en su puerta la deseo. No entendía como alguien como ella estaba con su hermano, un idiota que ni se preocupaba por su seguridad, todavía seguía furioso por el hecho de que la dejara sola por las noches. Si de el dependiera no dejaría a Ume ni un minuto bajo vigilancia.
-¿En qué carajo estoy pensando? Sabes que eres igual que el, no podrías estar en una relación estable.- balbuceo reprendiéndose a si mismo, mientras se cruzaba de brazos. Sus pensamientos le estaban jugando en contra. Todo lo que estaba haciendo le estaba jugando en contra.
-Vamos Reiji la conoces hace un par de horas, piensa con la cabeza, solo quieres follártela, es eso.- hizo un gesto con la cabeza afirmando lo que decía.- a la mierda lo que dijo Shu, tarde o temprano serás mía, y toda esta mierda va a desaparecer.-
-Si que compraste ropa, eres peor que una mujer.- se burlo mientras miraba las bolsas que su novio sostenía.
-es que hare un viaje en estos días a Francia.-
-¿Qué?- Toda la alegría que esta tenia desapareció por completo, esperaba que Shu le estuviera jugando una broma pero al ver el semblante serio de este supo que no era asi.
-Entra al auto y te explico.-
Ambos subieron rápidamente y el rubio encendió el motor, las primeras dos cuadras fueron silencio total, hasta que ella decidió romperlo.
-¿cuándo piensas dar tu explicación?-
-cierto, bueno me llamaron de la compañía, avisándome que unos inversionistas con los cuales estoy haciendo trato hace tiempo están listos para confirmar, asi que tengo que viajar.-
-Les dijiste que estabas conmigo en Los Angeles de vacaciones.-
-Linda, saben perfectamente que estoy en mis vacaciones, pero solo yo tengo trato con ellos y me quieren a mi.-
-Y hace cuanto te llamaron?-
-Esta mañana, falta que me confirmen que dia, y lo harán esta noche.- Lo que acababa de decir era una tremenda mentira, sabia del viaje hace más de una semana, solo que no se lo había dicho a ella, no iba a permitir que estuviera sola durante el tiempo que estuviera afuera, sabía que había un montón de idiotas dando vuelta a su alrededor sin contar al orangután de su amigo. Ese no desaprovecharía oportunidad de echarle las garras encima en cuanto supiera que él no estaría, eso de que era su mejor amigo solo alguien tan ingenua como Ume lo creería.
-Bien, entonces mañana me ire a casa.-
-¿Qué? No, tu te quedas aquí.-
-¿A qué voy a quedarme? Tú te iras.-
-te quedaras con mi hermano, asi me sentiré mas seguro de que estas bien.-
-¿te quedaras más seguro de que estoy bien?- pregunto con ironía, él no era así, jamás le dio importancia el dejarla sola, siempre estaba viajando.
-Esta vez no será por tres días o cuatro, voy a irme dos semanas, tal vez sean tres todo depende de cómo surjan las negociaciones.-
-¿dos? ¿Dos semanas? ¿Quieres que me quede sola con tu hermano dos semanas?-
-¿Qué tiene de malo? Él no te ha tratado mal ¿o sí?-
-No claro que no.- recordó aquel encuentro en la cocina, pero luego le vino la dulce imagen de él comiéndose el desayuno que ella había preparado y una tonta sonrisa se le dibujo en el rostro que rápidamente borro.
-¿Entonces cuál es el problema?-
-Ninguno creo…solo no quiero molestar-
-no lo harás, mientras que no te metas a su despacho sin llamar o desordenes la casa, no habrá problemas con el.-
-Si ya entiendo… ¿Shu no puede ir otro a ese viaje?-
-No Ume ya te lo dije.- le respondió con voz fría.
Inclino su cabeza hacia atrás y decidió no hablar más. Tenía mucho en que pensar, Si quisiera podría llegar a la casa hacer sus maletas e irse a nueva york nuevamente, ella no seguía las ordenes de nadie y mucho menos las de Shu, pero, la idea de estar sola con Reiji la tentaba, era una sensación que jamás había sentido, era como si quisiera irse pero a la vez no. Era despreciable lo sabia… pero tal vez en el fondo solo quería saber quién era su cuñado, quería saber si la odiaba realmente, porque de algo estaba segura, jamás pasaría nada con el.
-Esto no pude estar pasándome.- Se quejó el pelinegro lleno de jabón y shampoo girando las canillas de la ducha. –¡ESTER!- grito con furia.
Una voz temblorosa se escuchó tras la puerta.
-Si señor Reiji.-
-¿Que paso con el agua?-pregunto ya más calmado.
-Al parecer se cortó señor Reiji solo hay agua en el baño que está en la planta baja.-
-De acuerdo, puedes irte. Y QUE ARREGLEN CUANTO ANTES ESTE PROBLEMA-
-Si señor.-
Se escucharon paso alejándose y salió de la ducha, se envolvió una toalla de la cadera para abajo. y refunfuñando bajo las escaleras y se metio en el cuarto de baño. Rápidamente abrió la ducha y comenzó a enjuagarse por completo.
Shu y Ume estaban entrando a la casa cuando la puerta se abrió y una señora delgada de cabellos grises canosos choco contra la castaña fuertemente. Haciendo que esta cayera de cola al suelo.
-Lo siento tanto señorita.-
-¿Ume estas bien?- pregunto el rubio extendiéndole una mano.-
-Si estoy bien.-pronuncio tomando su mano y levantándose mientras se sobaba el trasero.- no se preocupe no fue nada.- respondió a la mirada color miel llena de culpa que le brindaba la señora con quien había chocado.
-¿Ester que pasa?¿acaso se incendia la casa?- exclamo Shu con ironía.
-Peor señor Shu, se cortó el agua y su hermano esta que explota, mejor voy a hablar con alguien para que solucionen este problema, por cierto el único baño que tiene agua es el de la planta baja.- soltó mientras se iba corriendo.
-pobre señora se veía aterrada.-
-es que no conoces a mi hermanito enojado… ¿cómo está tu trasero necesita masajes?- pregunto divertido mientras cerraba la puerta.
-Mi trasero está bien, solo necesito lavarme las manos.- hablo sonriendo ampliamente.
- bien, voy a llevar estas cosas a la habitación, ve a lavarte las manos y sube para que pueda hacerles mimitos a tu trasero por la caída.-
-¡Shu!.- lo regaño por lo alto que había hablado.
El rubio soltó una sonrisa lasciva mientras besaba sus labios. Se dio media vuelta y subió por las escaleras. La castaña solo siguió sonriendo y se encamino hacia el baño.
Abrió la puerta de par en par y quedo estática en el lugar. Sus ojos se abrieron como plato y su boca formo una "O" , contuvo la respiración mientras observaba la figura masculina semidesnuda delante ella. Estaba cubierto con una toalla de la cadera para abajo dejando ver apenas donde empezaba su pelvis, su pecho bien marcado al igual que sus abdominales, los cuales brillaban por las gotas de agua que se deslizaban hasta el borde de la toalla. Luego de inspeccionarlo bien levanto sus ojos encontrándose con los rojos de él, y una sonrisa en su rostro.
-Por tu mirada deduzco que te gusta lo que ves.-
-¿Te ejercitas?- fue lo primero que salió de su boca en forma de suspiro, el estallo en una carcajada, haciéndola volver en si.-Lo siento lo siento lo siento.-
Estaba tan mareada que dio la vuelta para salir queriendo abrir la puerta, que tironeo del picaporte y se apresuró a dar el paso sin antes abrirla por completo, consiguiendo estrellarse de lleno con la placa de madera. Cayendo nuevamente de cola al suelo.
-¿estás bien?- pregunto exaltado el pelinegro inclinándose a su lado.
Esta se cubrió la nariz y asintió con la cabeza.
-te lastimaste… Déjame ver tu rostro.-
-No estoy bien.-
-Ume estoy viendo la sangre correr por las hendiduras de tus dedos, no estás bien deja que limpie.-
-no, enserio, Estoy bien.- Pronuncio poniéndose de pie, era una estúpida con todos los honores.
-No saldrás de este baño hasta que me dejes limpiar esa herida ¿entiendes?-
Reiji se había puesto firme y no iba a aceptar un no como respuesta. Lentamente Ume fue bajando sus manos para dejar ver como la sangre brotaba de su nariz. Esté tomo con ambas manos el rostro de la chica e inspecciono el golpe.
-Por suerte para ti, no hay lastimaduras externas, sangra por el golpe. Déjame que te limpie.-
Lentamente la llevo hasta el lavamanos, abrió los grifos y toco para ver que el agua este tibia. Tomo una toalla del pequeño estante que se encontraba a un lado suyo, y comenzó a limpiarle el rostro con mucho cuidado, como si se tratara de un frágil cristal. Remojo el paño nuevamente y lo volvio a pasar quitando todas las manchas que se encontraban alrededor de su nariz. Sus cuerpos estaban muy cerca, Ume podía sentir la tranquila respiración del pelinegro chocar contra su rostro, podía sentir su olor tan masculino que la hacía delirar. Y sus dedos rozando su piel la envolvían en un delicioso viaje de sensaciones extrañas.
-Listo.- Pronuncio clavando sus orbes en los de ella, sus rostros estaban muy cerca, ambos mirándose sin bajar la mirada.
-gracias.- susurro con un brillo en los ojos que lo encandiló.
-¿Qué está pasando acá?- se escuchó a sus espaldas. Reiji se giró mientras que ella dio casi un salto hacia atrás.
-Shu.. ahm..ehh…-
-Se cayó y se sangro la nariz.- espetó con indiferencia encaminándose hacia la puerta. Cuando iba de salida sus miradas se cruzaron como batallándose. – Solo la ayude a limpiarla, no tiene nada grave, quédate tranquilo.-
-estoy tranquilo y gracias.-
-Ponte hielo en esa nariz, por las dudas.- soltó antes de irse.
-G..gracias Reiji.-
Shu miro hasta ver desaparecer la imagen de su hermano menor por las escaleras y volvió su mirada a la castaña que estaba que temblaba.
-¿Cómo te caíste?.- pregunto acercándose a ella.
-Me resbale.- dios era la primer mentira que le decía a Shu durante todo su noviazgo y la hizo sentir terrible, pero no podía decirle la verdad, como le diría que se estrelló con la puerta por estar viendo a su hermano semi desnudo como una babosa.
-eres muy torpe ¿lo sabias?- se burló mientras acunaba su rostro con ambas manos y depositaba un suave beso en sus labios.
No pudo evitar comparar el tacto de Shu con el de Reiji, eran totalmente distintos, Shu no mandaba esas cargas eléctricas que sentía cuando su hermano la tocaba, no sentía esa falta de aire al tenerlo cerca. Ahora que lo pensaba bien, jamás sintió eso por Shu ni la primera vez que lo conoció ni ahora. Evaporo todo esos morbosos pensamientos y suspiro.
-Shu estoy cansada, quiero ir a dormir.-
-¿a dormir y que paso con nuestra sesión de masajes?-
-Shu me acabo de golpear la nariz estoy mareada y me duele la cabeza.-
-de acuerdo vamos.-
Ambos se dirigieron a la habitación del rubio. Se recostó en la cama con la ropa que traía puesta ya que no tenía muchas ganas de colocarse un camisón. Observo a su novio mientras se cambiaba poniéndose un pantalón de jogging y quedando con el torso desnudo. Shu era hermoso para sus ojos, en otras ocasiones no hubiese dudado en provocarlo para tener sexo, recordó una vuelta que se cayó desde una banqueta en el bar y se había golpeado fuertemente las costillas, aun así esa misma noche había tenido sexo desenfrenado con el rubio. Entonces se preguntó si realmente no quería tener sexo con él por el golpe, o solo era una excusa quien sabe porque.
Reiji se había colocado su pijama, y se tiro en la cama boca arriba. Analizando todo lo que había ocurrido, no lo había imaginado, ella se había quedado como zombie mirándolo, si una mujer no está interesada en un hombre no se le queda mirando como ella lo había hecho con él. Y sus actitudes cuando estaban cerca, su respiración se cortaba y sus palabras eran puros balbuceos. Llevo dos dedos a su labio inferior jugando con el mientras pensaba. Tal vez a ella le pasaba lo mismo que a él. ¿Pero cómo haría para averiguarlo? No podía tirársele como perro en celo, tenía que idear una buena estrategia, el conocía a las mujeres, podía leerlas en con facilidad. ¿Por qué con ella era distinto? Se ponía tan idiota que no llegaba a analizarla por completo. El era alguien pulcro, elegante, con sofisticación, tenía que utilizar eso para conseguir saber lo que tanto quería, no había otra opción, tenía que hacer de Ume suya. ¿Era capricho? ¿Alguna clase de competencia con su hermano mayor? ¿o bronca por ser la primer mujer tan bella que Shu llevaba a la casa y no quería compartir? Sea cual sea la razón no le importaba en o más mínimo, él iba a conseguir lo que quería, después de todo siempre lo hacía.
