The Walking Dead no me pertenece nada algunos personajes que salen aquí son de mi autoria pero solo para esta historia.
Tambien agrego una tabla de personajes para evitar confusiones:
Giselle (14) hija de Beth y Daryl
Judith (20)
Federic (15) hijo de Rick y Michonne
Francis (15) hijo de Eugene
Jasper (16) hijo de Tyresse
Horace (19) hijo de Sasha
Charles (19) hijo de Abraham y Rosita
Jung y Conrad (19) hijos de Maggie y Glenn
Carl (32)
"Me gustaría ser más fuerte cada día y así no tendría miedo nunca más"
Carl Grimes
Cuando le sacaron la información a ese hombre se puso tan nervioso, iban atacar a Senoh mientras estaban ocupados con otras cosas, desde dentro primero y luego por fuera. Al parecer Benjamin estaba cansado de ser el segundo en la alianza, su padre siempre le pedía opinión de todo lo que hacía pero Benjamin siempre dejaba todo el manos de su padre ¿entonces porque ahora se quejaba de que no le escucharan?.
Aunque no importaba lo que pensaran antes, el hecho era que por dos años Benjamín había planeado eso: apoderarse de Senoh y matar a su padre.
Gracias a sus nuevos amigos que también querían venganza tenían más gente para ayudar, solo esperaba llegar a tiempo. Los autos que tenían no eran suficientes para llevar todos pero metieron en ellos a cuantos pudieron. Carl iba manejando a toda velocidad porque tenía miedo de que todo eso se convirtiera en la cárcel de nuevo.
Que llegara y no existiera nada, él tenía a Judith a su lado con la misma cara de preocupación que él. Michonne estaba tratando de tranquilizar a Federic que físicamente era el más afectado, conforme se acercaban comenzó a llover y Carl maldijo en su cabeza: en la oscuridad y con lluvia debía reducir la velocidad si quería llegar vivo a lo que esperaba siguiera siendo su casa.
Escucharon algunos truenos y cuando llegaron vieron en la entrada de Senoh personas peleando, algunas con pistolas mientras que otras con cuchillos. La puerta había volado, Carl frenó el auto porque si quería entrar tenía que hacerlo a pie.
—Judith, te quedaa aquí esperando. Esta lastimada todavía— le dijo mientras veía por el espejo a Federic y Michonne que se alistaban.
—Claro— se burló su hermana mientras bajaba.
Él le siguió y el agua le golpeó en el rostro, no podía forzarla a volver al auto cuando su hermana salió corriendo con machete en mano. Intentó perseguirla pero vio que tres hombres se acercaban a Federic y no iba a dejarle solo cuando su madre peleaba no muy lejos.
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Judith evitó tanto amigos como enemigos en su carrera al interior que era un caos como afuera: mujeres y hombres luchando mientras algunos niños huían despavoridos a la parte trasera de la iglesia donde Gabriel los llamaba. Vio a Carol dando instrucciones a los menores para moverse y disparando su arma cuando era necesario.
La joven siguió buscando a su padre con la vista o a Benjamín o Caesar, los iba a despellejar por lo que habían hecho. Su herida le dolía tanto pero lo ignoró de nuevo. Su cuerpo escurría agua por la lluvia que aunque no era muy fuerte si era constante; necesitaba encontrar a alguien.
— ¡Judith! — escuchó la voz de Jasper que estaba con Horace.
—Mi padre ¿Dónde está? — les pidió de inmediato.
—Estaba cerca de la torre de vigilancia, junto con Daryl. Ellos nos alertaron— dijo Horace.
—No, fue a la alcaldía cuando entraron. Giselle estaba ahí también con su papá— señaló Jasper.
Ella asintió y siguió corriendo, dejando que sus amigos se encargaran de los intrusos, si querían matar a su padre cualquiera de los dos hombres que ella buscaba estaba ahí. Su corazón latía tan aprisa que sentía que salía de su pecho. Su respiración era tan difícil que tuvo que detenerse un momento para recuperase, levantó la vista y vio a su padre, el rostro sangrante y siendo golpeado por Benjamin.
— ¿Creíste que podías decirme que hacer siempre? — le gritó el hombre a Rick.
—Nunca lo hice, quería que trabajáramos en conjunto: para eso era esta alianza. Yo no tengo la culpa que los otros pueblos me siguieran a mí— gritó Rick antes de recibir otro puñetazo.
No muy lejos estaba Daryl disparando, ocultándose por momentos en la pared donde Giselle también apuntaba su pistola. Judith se dio cuenta que ellos estaban tratando de cubrir a su padre mientras él tenía una pelea desigual porque aunque ahora solo peleaba con Benjamin había ocurrido un momento donde había peleado con otros dos hombres que yacían en el piso muertos.
Vio como los dos hombres comenzaron a moverse, Judith corrió en ayuda de su padre, con su machete atravesó la cabeza del primer hombre que tenía cerca antes de que volviera como caminante, al segundo no pudo matarlo a tiempo y esté extendió sus manos para tratar de comerla. Judith le cortó las manos con el machete para después atravesar su cráneo con su arma.
Vio como su padre cayó al suelo y Benjamín sonreía triunfante, ella usó su machete para lesionarle una de las manos; la sangre comenzó a salir de esta mientras él gritaba por el dolor. Le miró con ira y le pateó en su herida, ella casi lloraba por la punzada que sintió en ese momento pero necesitaba darle un respiro a su padre quien no dejaba de mirarla sorprendido.
Judith golpeó el hígado del hombre con su mano libre mientras este trataba de forzarla a soltar el machete pero no sirvió de nada, Benjamín le hizo una llave con la mano y Judith soltó el arma. Benjamín aprovechó para golpearla con su codo en el brazo; con tal fuerza que la joven sintió como algo crujió en su interior.
Ella retrocedió solo dos pasos —Tú no tocas a mi padre— dijo. Necesitaba repetírselo para no dar marcha atrás porque todo le dolía.
— ¿Y tú me lo vas a impedir? — se burló su enemigo.
Avanzó a ella y la cogió de los cabellos mientras le pateaba varias veces en el estómago. La pobre joven sentía que una descarga de dolor le recorría el estómago con cada golpe a pesar de que trataba de protegerse con sus manos.
— ¡Tú no tocas a mi hija! — gritó como poseído Rick mientras se lanzaba a Benjamín, cuando lo tuvo en el suelo comenzó a golpearlo en el rostro una y otra vez.
Judith corrió a su machete y se lo entregó a su padre que sin dudar siquiera lo usó para terminar con la vida de ese hombre, él se incorporó y la abrazó con todas sus fuerzas. Judith sentía que sus piernas temblaban pero no dijo nada porque había otras cosas más importantes, como por ejemplo terminar con todos los caminantes que comenzaban a reaccionar.
Giselle tenía la ropa manchada de sangre, las balas de ella y su padre se acabaron y él la cogió de la muñeca para que le siguiera, los dos llegaron a donde estaba Rick con Judith.
— ¿Ahora qué?— dijo Daryl, tenía el semblante pálido porque su herida le estaba lastimando.
—Tenemos que reagruparnos— contestó Rick.
Giselle vio las ropas de Judith, su palidez y gritó — ¡Estas herida! —.
Todos voltearon a ver a Judith quien negó con lo cabeza pero estaba muy mareada y unos temblores comenzaron a sacudirla; su padre y Daryl la tomaron de los brazos, la cintura mientras comenzaban a correr al hospital. Ellos también se veían muy mal, Judith quedó sorprendida al ver a Giselle delante de ellos atravesando cráneos de caminantes en todas direcciones para abrirles camino.
Si la situación no fuera tan dramática estaría muy impresionada por la manera en que la joven rubia corría, saltaba y enterraba su arma en esos muertos para proteger al trio. No muy lejos Carl daba órdenes a los nómadas junto con su gente para terminar con el caos. Judith sintió una gran impotencia porque ya ni podía mover el cuerpo para protestar.
De pronto vio como Giselle frenó de golpe, frente a ella estaba el cadáver caminante de Tara que se balanceaba de un lado a otro, vio el rostro descompuesto de la niña y como apretó con más fuerza el cuchillo. Corrió y se impulsó con las piernas para asestar el golpe final, la mujer azotó en el suelo, la sangre se mezcló con el agua.
—Vamos— les gritó Giselle al darse cuenta que Daryl y Rick se había quedado parados.
El hospital estaba atrincherado pero al escuchar los gritos de Rick las puertas se abrieron a la mayor velocidad que pudieron, en ese momento Judith se dio cuenta que el frío que sentía no era por la lluvia que le empapaba sino porque perdía sangre. Vio como las enfermeras horrorizadas con sus ropas le subían a la camilla.
No muy lejos otras personas trataban de atender a su tío Daryl y como Giselle suplicaba porque obedeciera, no muy lejos un doctor que apareció rasgo su ropa y en cuanto vio su lesión ordeno que preparan todo para una operación. El rostro de su padre quedó en shock y le inyectaron algo para que perdiera la conciencia.
Carl con ayuda de sus nuevos amigos estaba haciendo un recuento de todos los daños: Michonne, Charles y Rosita estaban lesionados en una pierna pero no de gravedad. Tara, Francis y Tyresse estaban muertos mientras que Jasper y Judith en estado crítico.
Tenía ganas de gritar muy fuerte por la frustración pero eso no iba ser lo único, el padre Gabriel apareció, cuando Carl ordenaba quienes se quedaban en la puerta como vigilantes, pidiendo hablar con él sobre algo.
Carl le dejó instrucciones a Jung y le siguió a la iglesia donde se supone que estaban los niños y mujeres mayores; aún no había ido a ver si tenían bajas en ese lado.
— ¿Están bien? — pidió a Gabriel mientras caminaban.
—En lo que cabe, pero lo que quiero mostrarte tiene que ver con algo antes de que todo se desatara. Giselle descubrió los planes de Caesar antes, en la iglesia y yo perdí la conciencia por un disparo— el hombre pareció meditar.
Carl estaba muy impresionado, tal vez habían tenido una oportunidad gracias a Giselle. El padre suspiró con mucha tristeza para seguir hablando —Pero al despertar ese hombre, estaba muerto…había tanta sangre y no vi a Giselle por ningún lado por eso no sé lo que realmente paso—.
Llegaron a la entrada de la iglesia y Rick estaba ahí, golpeado, cerrando la puerta con llave, en cuanto vio a su hijo la tensión en su rostro apareció —Nadie entra aquí ¿No dejaste que los niños vieran esto Gabriel? —.
—No— contestó el hombre —Los refugie en mi casa en la parte trasera, solo Carol y yo lo vimos—.
Carl sentía que había algo extraño — ¿Qué pasó aquí? —.
—Lo trataremos después, ahora Gabriel va a limpiar todo. Tú encárgate de lo demás, tengo que volver con tu hermana— dijo su padre con firmeza pero preocupado.
— ¡Rick, el hombre tenía los pantalones abajo! Tenemos que averiguar lo que paso— dijo Gabriel horrorizado.
Carl sintió que alguien le había golpeado tan fuerte que la respiración había abandonado su cuerpo, empujó a Gabriel para entrar en la iglesia, aunque estuviera muerto iba a darle un trato cruel a ese cadáver. Su padre lo atrapó entre sus brazos —Yo sé que paso, no tiene caso que entres aquí—.
— ¡¿Él la lastimó?! — Gritó Carl mientras forcejeaba — ¡Déjame ver! —.
— ¡No! — gritó Rick y el padre Gabriel también trató de detener a Carl quien estaba llorando, sus lágrimas eran de rabia, podía ver la sonrisa de Giselle en su mente y no podía soportar la idea.
Se liberó de ellos pero en lugar de entrar a la iglesia corrió al hospital donde sabía que estaba Giselle con su padre. La vio sentada en una silla junto a Daryl que dormía, en cuanto ella se dio cuenta que estaba ahí corrió a sus brazos y comenzó a llorar.
Y Carl la envolvió en sus brazos, jamás había visto a Giselle tan descompuesta así que se quedó a su lado, envolviéndola en su cuerpo hasta que ella dejó de llorar y se quedó dormida pero sin escuchar una sola palabra de ella
Rick vio una fuerza única en su hijo menor, con Judith en el hospital y Carl demasiado descompuesto para prestar atención en esos momentos críticos, creyó que todo eso tenía que llevarlo solo pero descubrió que Federic estaba ahí con la gente: no ordenándoles sino sugiriendo que hacer, dando tranquilidad e irradiando la paz que todos necesitaban pero que pocas gente podía proporcionar, las personas se acercaban a él en busca de apoyo.
También vio a Jung asistiendo en todo, eran una dupla de almas suaves pero determinadas que estaban controlando todo incluyendo a las personas desconocidas que los habían salvado de una tragedia inevitable. Rick estaba impresionado por la siguiente generación, por lo grandes que habían llegado a ser: Giselle luchando sin dudar un segundo, Judith salvando su vida. Jung y Federic reparando el poblado…todo y cada uno de ellos estaban poniendo las cosas en orden y Rick sintió un gran alivio al pensar que en el momento que tuviera que fallecer nadie se quedaría desamparado.
Esa expresion Diana me hizo reir mucho, en cuanto a invitado parece que no más chiflanger pero si quieres leer hasta el final pues puedes hacerlo :) Quería poner las cosas un poco más turbias y pobre Judith es muy fuerte porque le pasa de todo pero resiste. Tambien me dio mucha tristeza los que se fueron pero alguien tenía que caer.
