Capítulo 6 "Engaño, celos, alcohol y… ¡es tu culpa!"

Se miró al espejo una y otra vez, se puso de perfil y observo como quedaba su trasero con aquel hermoso vestido de seda negro que Ester había comprado. Su espalda estaba al aire y se cerraba en las caderas, era largo hasta los tobillos con un tajo desde su muslo izquierdo hasta el final del vestido, la parte delantera se anudaba en el cuello y tenía un pronunciado escote en "v" que resaltaban su notorio pecho. Tomo unos tacones negros que hacían juego con el vestido. Eran bastante altos pero sabía cómo moverse con ellos. Se había recogido el cabello en una coleta dejando algunos mechones sueltos para así darle un look más rebelde pero elegante. Tenía un maquillaje sutil, un poco de rímel, colorete y un lips gloss transparente. Realmente se veía muy bella y se sentía a gusto con ello. La fiesta había comenzado hace varios minutos pero se había tardado ya que quedo ayudando a Ester con algunos detalles que faltaban. Muy en el fondo se sentía mal ya que no había visto a Reiji desde la plática de la tarde, y muy en el fondo esperaba que fuera a buscarla… pero nada de eso sucedió. Como si estuviera tomando fuerzas para bajar se dio una última mirada en el espejo, suspiro y dibujo en su rostro una de sus más falsas sonrisas.


Reiji se encontraba hablando con unos inversionistas mientras tomaban una copa de champagne, llevaba un traje de vestir negro y una camisa del mismo color que hacía que su corbata borgoña resaltara a igual que sus ojos. A su lado estaba su bella asistente que tenía un vestido rojo largo hasta los pies con un largo escote delantero y el cabello suelto. Todos hablaban muy entretenidos hasta que uno de ellos, casi de la misma edad de él, castaño de ojos color miel, bastante apuesto, dejo de prestar atención mirando embobado las escaleras, cuando Reiji noto la expresión de idiota que aquel sujeto llevaba dirigió su mirada en la misma dirección. Casi se atraganta con el líquido que se encontraba en su boca, sus ojos se abrieron como plato y su corazón dio un vuelco que casi lo hizo colapsar allí mismo. Él había visto el vestido pero estaba tan furioso que ni se había puesto a pensar en lo bien que le quedaría, se maldijo por no haberlo hecho. Realmente ella se veía increíble. Apretó los puños al darse cuenta de que no solo el la miraba con ojos de depredador sino varios allí presentes hacían lo mismo. Una voz lo saco de sus pensamientos.

-¿Quién es esa belleza?- Pregunto el castaño.

-La novia de mi hermano.- respondió con asco.

-ya veo.- balbuceo pasando una mano por su boca como queriéndose limpiar la baba que se le había caído.- ahora vengo.- y sin más desapareció de su vista.

Quiso ir tras de el pero otro de los hombres lo detuvo.

-Vaya suerte la de tu hermano, es una mujer preciosa.-

-no me había dado cuenta.- escupió irónicamente mirando para donde se había ido aquel idiota. ¿Acaso no había escuchado que ella estaba de novia?

Luego de varios segundos de buscar la localizo en uno de los sillones, estaba sentada con una copa en la mano, se tranquilizó al ver que estaba sola, se moría de ganas de ir a por ella pero ya había tomado una decisión tanto el, como ella y por nada del mundo iba a flaquear. En ese momento ella giro su vista y sus miradas se cruzaron, fue como si le hubieran dado un toque eléctrico e hizo algo que el jamas haría, tomo de la cintura a su asistente y la acerco a él seductoramente. Rápidamente noto como los ojos de Ume se desviaban a otro lado y en su interior sonrió satisfecho.

-Tienes manchado el vestido.- Susurro en el oído de Mika que lo miraba sorprendida.

-Ya veo, ¿Dónde está el baño?- sonrió ya relajada.

-Te acompaño.- Sabía perfectamente que esa charla era de lo más normal pero el quería que Ume pensara que estaba ligando, y cuando volteo a donde ella se encontraba noto que su mentira había dado resultado al ver como ella se levantaba y se iba hacia la cocina. ¿Por qué había hecho eso? Ni él lo sabía.


Entro a la cocina y se apoyó sobre la mesada mirando aquella casita que la tenía embobada desde aquella tarde.

Pero en su cabeza solo rondaba una idea… ¿Qué estarían haciendo la morena y Reiji?

-Seguro se la está montando como la yegua que es.- balbuceo con enojo.

-¿Quién es la yegua?- pregunto una voz a su espalda que la hizo sobresaltar llevándose una mano en el pecho.-Soy Ayato tu primo.- le regalo una sonrisa ladina mientras extendía su mano hacia ella.

-¿mi primo?- arqueo una ceja y lo miro con desconfianza respondiendo al saludo.

-Si bueno… soy primo de Shu y tú su novia así que… ¡eres mi primita!.- le guiño un ojo y ella soltó un bufido al ver que sus ojos se encontraban en los pechos de ella.

-¿Y te puedo ayudar en algo Ayato? ¿O solo a dejarte ver mis pechos?-

Este sonrió de oreja a oreja y se acercó más a ella.

-Lo dije ayer y lo digo ahora… Shu es un maldito suertudo… eres muy hermosa para estar con el.-

-¿Y con quien tendría que estar?-

-Conmigo.- dijo abriendo los brazos y señalando todo su cuerpo. Ume estallo en una carcajada.

-Que humilde.-

-Mi segundo nombre es humildad… mentira mi segundo nombre es teharetenerlamejornochedetuvida.- hablo rápidamente.

-Es un nombre muy largo, ¿sabes cual es mi segundo nombre?-

-No.-

-Es: nientussueños.-

-Auch, eso dolió, pero déjame decirte algo nena.. Nadie le dice que no al rey Ayato.- mantuvo aquella sonrisa que haría que cualquier mujer mojara sus bragas en cuestiones de segundos.

Ume giro los ojos, ¿acaso todos los hombres de esta familia eran así de engreídos? Aunque no iba a negar que este pelirrojo la estaba haciendo divertir demasiado, y la hacía olvidar a aquella morena y a Reiji. "Oh no, te has vuelto a acordar" le grito su conciencia.

-La verdad quede muy sorprendido cuando Reiji me dijo que eras la novia del rubio transexual.- Ume sonrió ante el sobrenombre que este le puso a Shu.- Jamás me imagine que el tendría una novia.-

-¿Por qué todos dicen lo mismo?-

-Porque lo conocemos. –Se encogió de hombros demostrando el menor interés en lo que había dicho.- ¿Ya hablaste con el?-

Entonces recordó que aún no lo había llamado, que pésima novia era. Aunque él tampoco la había llamado.

-Por tu cara deduzco que no lo haz llamado, que mala novia.- dijo burlón. Ella solo hizo una mueca sonriendo demostrando un falso enojo.

Por la puerta se acercó un hombre canoso y le hablo al pelirrojo que no dejaba de mirarla con una sonrisa bastante fanfarrona.

-Ayato necesitamos que vengas, por cierto ¿Has visto a Reiji no lo encuentro en ningún lado?-

Al escuchar eso todo su interior sintió que hervía.

-No, debe estar…ocupado lo vi alejarse con una morena bastante caliente- sus ojos no dejaban de ver a Ume, los entrecerró al notar lo tensa que ella estaba pero luego sonrió.-Nos vemos muñeca tengo que irme, ah si, si por esas casualidades el rubio no te satisface.- le guiño un ojo.- llámame.- Susurro haciendo un gesto con la mano como si fuera un teléfono.

Una vez que se alejó de ella, no pudo evitar soltar una risa, entonces volvió a recordar que no había llamado a su novio. Salió de la cocina con el fin de ir a su habitación por el celular.

No quiso ni mirar a los invitados por las dudas de ver al pelinegro. Asi que prácticamente corrió hacia la habitación. Una vez allí tomo el móvil que se encontraba en la mesa al lado de la cama y marco el teléfono. Sabía que el cambio de horario variaba bastante pero allí en Francia debía de ser de mañana así que decidió darle los buenos días.

Una, dos, tres veces y nada. Recordó que ante de irse Shu le había dado un papel con el nombre y el número de teléfono del hotel donde se iba a quedar. Lo busco entre su cartera por unos segundos, y luego saco un papel de color crema, busco el número de teléfono y marco. No tenía idea de cuánto le saldría la llamada pero no le importo. Sonó varias veces antes de que respondieran la bocina. Podía escuchar música en el fondo por lo cual no entendía bien y confundía también. ¿Se suponía que era de mañana no?

-Shu, ¿me escuchas?- hablo un poco más fuerte de lo normal mientras hacia un gesto de desagrado ante aquel ruido.

-Shu está ocupado en estos momentos.- No podía ser, aquella voz era de una mujer, y por el acento era una francesa, Antes de reaccionar como el demonio, tomo un respiro y aunque en el fondo ya sabía lo que se venía pregunto igual.

-¿Quién eres y que haces en la habitación de Shu?-

-Vivianne, y soy, como se dice… la mademoiselle que paso la noche con él,-

Antes de seguir escuchando colgó. Miro por varios segundos el celular y lo apretó entre sus manos. Pero ahí estaba otra vez aquella falta de sentimiento que no la dejaba derramar una lágrima.

Siempre había sospechado que Shu la engañaba, varias veces le venían con el cuento también, pero ella siempre prefirió llevarse por las pruebas que por las sospechas. Y ahora las tenía, pero aun así no se sentía mal, se sentía… liberada. Antes de rehacer sus maletas para irse de ahí necesitaba tomar algo, bueno acababa de enterarse que era una cornuda y no le dolía en lo más mínimo, pero una punzada se le había quedado en el pecho. Y arrepentimiento por haber alejado a Reiji.

-Acabo de enterarme que soy cornuda y pienso en porque no le di una oportunidad a Reiji? Por todos los cielos soy una maldita zorra, yo soy la zorra no esa zorra morena…-

Sin pensarlo dos veces salió del cuarto y bajo las escaleras con determinación, vio de reojos a Reiji que se encontraba nuevamente muy junto a la morena que sonreía como idiota. "¿Seguro que le hecho un buen polvo mientras tú te enterabas que eras la hermana de bambi?"

Vio como este la miraba pasar hecha una bola de fuego y sin prestare atención se dirigió a la cocina. Tomo una copa y la lleno de champagne y la tomo de un trago, volvió a hacer lo mismo, tres…cuatro…cinco veces más. Miro por la ventana nuevamente aquella casita blanca y pudo jurar que esta la llamaba por su nombre. Tomo otra botella de champagne mientras se acababa la anterior y salió por la puerta trasera tambaleándose un poco.

El viaje hasta la casa se le había hecho eterno, camino por alrededor de esta mientras sonreía como tonta observando toda la decoración. En la parte de atrás de la casa había un banco de madera rodeado por unas hermosas margaritas. Se sentó allí y destapo completamente la botella dándole el corcho contra el borde del banco. Quería concentrarse en el paisaje que estaba frente a ella, pero no podía todo en su cabeza daba vueltas y una lagrima comenzó a caer, seguida por otra y por otra y ya no pudo parar de llorar.

Sonrió llevándose la botella a la boca tomando un trago corto, paso su mano por la mejilla intentando limpiar la humedad que las lágrimas dejaban pero era imposible, parecía la misma catarata.

-Que estúpida y patética te debes de estar…viendo ahora Ume.- hablo casi arrastrando las palabras ofendiéndose así misma mientras alzaba la botella como si estuviera brindando y seguía bebiendo sin control.

-¿Qué diablos…- escucho una voz a su costado.- ¿Por qué estas llorando? ¿Qué sucedió?- hablo acercándose a ella, pero esta se levantó aun tambaleando y lo freno antes de que él se acercara.

-Déjame en paz…no veez que…que es..toy pensando.-

-¿Estas ebria?- no podía creer lo que estaba mirando- ¿Qué ocurre Ume?

-no me jodas Reiji.- comenzó a llorar nuevamente.

-¿Ume que sucedió?- espeto.-Quiero que me des esa botella.-

-Quiero que me des esa botella.- hablo ella imitándolo con desagrado.- VETEE Y DEJAME EN PAZ.- intento tomar nuevamente pero esta ya se encontraba vacía.-ya que, tómala está vacía.- le tendió la botella entre llanto y risas.

Reiji tomo la botella apretando sus dientes y la dejo a un lado.

-Ume ¿quiero que me digas que sucede?-

Esta levanto la vista, se refregó los ojos, arrugo su nariz y encogiéndose de hombros hablo.

.-Shu… me…- hizo la mueca de unos cuernos con sus manos que salían de su frente.- con una francesaaa..- comenzó a reírse al terminar la frase.

-Lo siento.- dijo apretando su puño con ira.

-¿porque? A mí no me molesta para nadaaa.- quiso darse vuelta pero tambaleo un poco, cuando Reiji se apresuró para tomarla esta lo empujo.- no me toques… no quiero que me toques.-

-bien no te toco, pero déjame decirte algo… el no merece tus lagrimas.-

Ume lo miro y sonrió con sarcasmo, para luego estallar en carcajadas tomándolo totalmente sorprendido.

-¿Y a ti quien te dijo que lloro por él?-

-Ume estas llorando a mares diciéndome que te metió los cuernos, ¡diablos que estas borracha!.-

-noopp..- camino hacia el como gelatina fuera del molde.- ¡es tu culpa!.- soltó para luego volver a empujarlo.

-¿mi… culpa?- quien hubiese visto a Reiji en el estado que esa acusación lo dejo, no lo pasaría a creer.

-ah ya vete… vete con… como se llame la zorra…- le dio la espalda e intento caminar lejos de él.

No pudo evitar abrir los ojos como búho y la mandíbula casi que toca el piso. ¿Había escuchado bien?. Si era así… ella estaba llorando por él. Se sacó los lentes y froto sus ojos con fuerza, queriendo asimilar todo lo que estaba sucediendo, al ver que ella casi se cae, los tiro al piso y corrió para sujetarla.

-¡QUE ME SUELTES NO ME TOQUES!.- grito removiéndose de su agarre.

-Quédate quieta maldición.-

La tomo por la cintura apegándola a su cuerpo, mientras ella golpeaba su pecho como loca.

Al sentirlo junto a ella, comenzó a llorar nuevamente.

-En mi vida creería que aguantaría una cosa así.- susurro mientras besaba su cabello tratando de tranquilizarla.- ven entremos que está comenzando a hacer frio, y no te llevare en estas fachas a la mansion.- la tomo en brazos y camino hacia la casita junto a ellos. Una vez dentro la recostó en una pequeña cama. Tenía la urgente necesidad de decirle que con Mika no había pasado absolutamente nada ¿Por qué? Porque quería explicárselo? Se recostó al lado de ella frente por frente mientras acariciaba su espalda, con delicadeza, unos segundos después se encontró con los ojos azules de ella, que aún estaban enrojecidos aunque el llanto ya había cesado.

- te juro que no sucedió nada con Mika.- las palabras habían salido solas, hasta sintió como su corazón dio varios agitados latidos al comprender que ya lo había dicho, pero antes de reaccionar ella estaba besando sus labios.

Simplemente se quedó estático, no podía creer que ella lo estuviera besando. Pero rápidamente reacciono y le correspondió el beso. Comenzó como un beso queriendo conocer los labios del otro, suave y lento, pero su intensidad fue incrementando a cada movimiento. Las manos de el viajaban por la espalda desnuda de ella, mientras que las manos de ella se deslizaban por su pecho hasta su cuello donde enrosco los brazos antes de sentarse encima de él y continuar besándolo con fervor.

Una de las manos de Reiji descendió hasta su pierna izquierda colándose dentro del tajo del vestido acariciando la suave piel de su muslo, mientras que ella abandono su boca para formar un camino de besos húmedos en todo su cuello mientras se deshacía de su corbata.

Estaba a punto de hacer realidad lo que tanto había esperado, ella estaba encima de él besándolo con desesperación, tocando su cuerpo al igual que el con ella, sin embargo algo estaba mal…

-Ume.- Entre jadeos tomo su rostro con ambas manos y la miro directamente a los ojos.- ¿En verdad quieres esto?-

-Vamos…Reiji.. si..- quiso besarlo nuevamente pero el la detuvo. La miraba de ella cuando el hizo eso solo demostró una cosa… dolor.

-No te confundas linda… si quiero follarte, pero no así, estas ebria y no voy a aprovecharme de eso.-

-Reiji..-

-No. Créeme que a mí me está costando más que a ti parar esto. Pero si vamos a follar, no va a ser porque estés ebria.-

Beso con ternura sus labios y la recostó nuevamente a su lado. Intentando mentalizarse en calmar al alterado amigo en su entrepierna, comenzó a acariciar el cabello de ella para que así pudiera dormir. Ni en sueños tocaría su piel nuevamente ya que entonces si ya no podría controlarse.

¡¿Qué carajo Reiji?! Grito su subconsciente.

No podía creer lo que acababa de hacer él no era así, que le estaba pasando. ¿Tendría que haber aprovechado la oportunidad por si después ella cambiaba de opinión? No eso no, con ella no podría hacer eso. La miro dormir relajadamente entre sus brazos y sintió una sensación que jamás había sentido antes, una que no podría ni explicar porque era totalmente desconocida para él. Pero estaba seguro de tres cosas… La primera era que la deseaba con locura, la segunda que la castigaría por embriagarse, de eso no había duda alguna. Y la tercera… no dejaría que su hermano se acercara nunca más a ella… Ume sería solo de él.

Bueno aca les dejo un nuevo Cap. Tal vez suba el proximo rapidamente ;) espero que me den los tiempos!

Gracias por leer la historia :)