The Walking Dead no me pertenece nada algunos personajes que salen aquí son de mi autoria pero solo para esta historia.
Tambien agrego una tabla de personajes para evitar confusiones:
Giselle (14) hija de Beth y Daryl
Judith (20)
Federic (15) hijo de Rick y Michonne
Francis (15) hijo de Eugene
Jasper (16) hijo de Tyresse
Horace (19) hijo de Sasha
Charles (19) hijo de Abraham y Rosita
Jung y Conrad (19) hijos de Maggie y Glenn
Carl (32)
"No todos nacimos para ser líder pero no significa que no tengamos carácter"
Charles Ford
Para Charles, ser el novio de Giselle era completamente nuevo porque siempre había tenido novias más grandes y con la rubia se sentía más responsable; durante todas sus relaciones siempre había hecho lo que le venía en gana y nunca lo había hecho público ante nadie. Su madre sospechaba pero era distinto.
Entre las cosas más marcadas con sus parejas estaba que Giselle nunca le exigía nada, se reía y le reprochaba lo que no le gustaba pero nunca trataba de cambiarlo, obligarlo a decir que sentían ni otras cosas. Probablemente era porque no estaba tan enamorada de él pero a Charles le gustaba y le gustaba que le diera su espacio.
Había algunas cosas que no le gustaban como su persistencia con algunas cosas o el hecho de que fuera muy tímida con respecto al afecto. Ella no solía besarlo frente a otras personas a pesar de que su relación era conocida. Pelear con sus primos y una charla con Daryl le avalaba, pero aun así ella prefería ser más participativa en privado.
Charles suponía que era parte de su familia, no recordaba ver que su padre la abrazara ni besara frente a otros, solo inclinaciones de cabeza o pequeñas sonrisas. Por lo que aprendió que eso era lo que hacían aún si la propia Giselle le hubiera rogado para presentarlo como su novio frente a su padre, habría supuesto que con eso ella sería más accesible pero si lo pensaba mejor le había costado trabajo convencerlo.
Él había insistido en que tenía "papitis" y ella había explicado que no quería que su padre estuviera ignorante además de que solo él sabría, habían peleado y al final cuando Giselle se rindió Charles terminó aceptando.
Ese día que fue a casa de Giselle estaba extremadamente nervioso, era la primera vez en su vida que se presentaba a un padre para decir que salía con su hija, llegó muy puntual y Giselle le hizo pasar con una amplia sonrisa. Fue ahí donde por primera vez ella lo cogió de las manos para llevarlo a la cocina donde Daryl partía carne.
—Papá, aquí está Charles como mi novio— contestó ella muy emocionada.
Daryl con las manos sucias extendió una mano en saludo — ¿Qué tal tu día? —.
—Bien— respondió Charles mientras ensuciaba su mano con sangre pero no le dio importancia.
— ¿Y tienes algún plan para más adelante? — cuestionó Daryl mientras volvía a su tarea.
— ¿Cómo aparte de salir con su hija? —quiso saber el pelirrojo.
Los jóvenes vieron como Daryl ensartó con saña su cuchillo en la carne, Charles tragó saliva de manera involuntaria, el papá de Giselle le daba miedo y si se equivocaba de seguro lo cortaba en pedacitos. Afortunadamente Giselle intervino y la cena se volvió menos tensa, al final los tres acabaron hablando de motos.
Charles sentía que su trabajo había terminado pero misteriosamente, todavía tiene la sospecha de que Daryl mandó a los gemelos Greene, porque sin saber cómo Jung y Conrad se enteraron de que salía con Giselle e iniciaron una campaña para hacerle miserable todo el tiempo. Por una semana no dejaba de rascarse la piel por toda la ansiedad que le habían provocado los gemelos a pesar de que Judtih trataba de ayudarlo, hasta que harto de su comportamiento estalló.
Había sido un día mientras le habían escondido una herramienta que necesitaba, no paraban de reír mientras él amenazaba con partirles la cabeza pero que a Jung y Conrad no les importaba, días atrás lo había intentado y solo había sido un pretexto para que pudieran golpearlo.
Entonces vio pasar a Giselle, iba a su casa con unas verduras en la mano. Su sonrisa se torció burlona y le gritó para que fuera donde estaba. Jung y Conrad le miraron con recelo pero eso quería, cuando su novia se acercó la tomó de la cintura y le plantó un beso muy largo y apasionado.
Todos los Greene estaban muy sorprendidos, Giselle roja de pena y sus primos rojos de ira pero Charles se burló, una sonrisa felina del tamaño de su cara mientras decía —Muy bien, se acabó el jueguito, cada vez que me molesten voy a llevar a Giselle a donde estén y darle un beso en su cara; entre más malos sean conmigo más apasionada será la situación y yo no sé ustedes pero estoy esperando que sean realmente traviesos—.
A partir de ese momento los gemelos se comportaron con normalidad pero todos los que habían visto se enteraron que Giselle y él estaban juntos; Giselle tuvo que lidiar con Rosita, quería a su madre pero que insistiera pasar tiempo con Giselle de manera persistente le estaba haciendo perder la paciencia.
Giselle lo tomó con más calma todo lo que ocurría con ellos y fue como Charles se dio cuenta que nunca había estado en una relación seria; estar con Giselle le permitía explorar en todos los sentidos; estaba con ella y a la larga tuvo que reconocer que no le enseñó nada sobre el noviazgo a Giselle, ambos aprendían juntos y eso le gustaba a Charles.
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Judith no estaba molesta con Charles ni Giselle, a diferencia del resto de la familia Grimes, claro, ella no había ido de visita con Carl y lo había visto ponerse triste con la noticia. Su padre en especial hacía pequeñas muecas cada vez que veía al pelirrojo y la rubia hablando; la hija por parte de Federic se enteró que luego de la noticia, Carl dejó de comer por dos días y no porque se matara por no comer sino porque no le daba hambre.
Su padre y Michonne tuvieron una plática con él de las que los hermanos no tenían ni idea. Judith sabía que habrían tenido esa platica, siempre la tenían cuando cosas así ocurrían e imaginaba que esa era la razón por la que su padre hacia esas muecas discretas, a veces ella sonreía porque cuando su padre y tío Daryl estaban juntos solo necesitaba ver sus ojos para saber que estaban en ese momento en que iban a quejarse de Jung y Charles. Judith le llama "la hora en que culpo a los novios por cosas que no me gustan de las relaciones de mis hijas".
Y Judith, al principio se enojaba, sabía que Jung no era perfecto pero de ahí a pensar lo peor de él había un camino muy largo. Sus padres eran muy propios y nunca habían dicho nada malo de ellos que Judith supiera pero sabía que tenían su "hora especial" y eso le molestaba. Giselle por otra parte, sonreía y lo tomaba con calma, de hecho fue ella quien le hizo cambiar de parecer.
Su amiga había adquirido una dureza pero también una calma únicas luego de los eventos en Senoh, una madurez que no había creído posible en una joven de su edad, a lo mejor eso era lo hacía que no se enojara por su relación con Charles. Judith al principio había supuesto que esa relación no funcionaría porque Charles tenía reputación de patán y porque era impulsivo.
Pero en lugar de chocar con la timidez de su amiga ambos aprendieron del otro, Charles obtuvo una estabilidad que no tenía antes, la capacidad de pensar en otra persona en actos o palabras y la paciencia para llevarlas a cabo. Giselle por su parte adquirió mayor expresividad, ser más abierta e independiente de otros; juntos le demostraron a los demás una nueva imagen: ella limpió el camino para que conocieran al verdadero Charles detrás de su bocota y él mostró la Giselle fuerte que necesitaban.
Judith sin embargo, todavía cruzaba los dedos porque Giselle sintiera algo por Carl a quien la rubia no había visto por año y medio, pues la última vez que había visto a Carl luego de su viaje rápido a Memory Town, se había dado cuenta que él seguía enamorado, tontamente enamorado. La clase de amor que ella sentía por Jung y por mucho que Charles fuera su amigo Carl era su hermano y lo quería con Giselle.
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Carl había recibido la carta de Giselle, había escuchado las palabras de su familia y había tenido seis meses para superar el hecho de que Giselle tenía novio pero de nada habían servido todos sus ideas; cuando llegó a Senoh de visita y la vio a la distancia platicar con Charles su incomodad no se desvaneció.
Incluso a lo largo del día solo aumento pues Giselle solo le había dado un breve saludo y no se había acercado para nada, así que durante la cena de navidad que se celebraba en el pueblo sentía una tensión naciente de su espalda y que escapaba de su cuerpo porque la mesa donde estaba sentado con su familia comenzaba a sentirse tensa también. Trataba de no ser evidente pero la sensación estaba ahí.
Por su parte Charles veía a Carl y sentía inquietud, no porque el hombre le estuviera amenazando con la mirada, de hecho parecía tan tranquilo que a lo mejor en verdad ya no estaba interesado en Giselle pero Charles tenía esa tonta idea de que Giselle podía engañarlo o algo que no podía pensar correctamente, tenía miedo de sentirse humillado, de que ella al final decidiera que su compromiso no valía o él no valía la pena. Por una parte estaba muy agradecido que no la amara con locura.
Sin embargo la idea de la humillación era muy poderosa así que pasó todo el día con ella para que Carl no se atreviera a acercarse, Giselle no pareció molesta contrario a Judith que en realidad estaba fastidiada de toda la situación. La cena de navidad estaba muy animada e inclusive proponían que más tarde hubiera un baile, Daryl, Rosita, Maggie y sus hijos estaban sentados en la misma mesa mientras comían.
En cuanto Daryl terminó y se puso de pie, él no era mucho de reuniones, normalmente se quedaba un rato más por su hija que se emocionaba y quería festejar pero este año sí que le era una tortura con toda esa patética idea de los bandos con los celos, Carl no iba a estar mucho tiempo en Senoh no era para que Charles mantuviera retenida a Giselle además de que su hija era más confiable que eso pero no quería meterse, Rosita lo había intentado y las cosas solo se habían puesto más raras.
—Yo ya me voy— habló Daryl.
—Voy a dejarte a casa y regreso— contestó Giselle con una gran sonrisa.
—Te acompaño— intervino de inmediato Charles.
La sonrisa de Giselle se marcó de un modo extraño y Daryl sabía que Giselle había llegado al punto de ruptura y que Charles iba a tener una plática-discusión, los tres caminaron a la casa de Daryl y lo dejaron en la puerta. Daryl casi podía atrapar la tensión con las manos pero claro, no iba a entrometerse así que se despidió de su hija.
Charles y Giselle caminaron al centro del pueblo, todos estaban allá así que nadie podía escuchar lo que Giselle le dijo a Charles —Voy a volver para conversar con Carl al que no he visto en año y medio—.
—Pues vamos— respondió Charles de mala manera.
—No, voy yo solita— contestó Giselle con determinación y se colocó frente a su novio para que este dejara de caminar.
—Giselle…— inició Charles pero esta le interrumpió.
—Permanecí contigo todo el día, para que te tranquilizaras y fueras consiente de los que estás haciendo: me estas celando, no tienes motivos y si los tuvieras de cualquier manera no ibas a detenerme así que tienes que confiar en mi— dijo Giselle con voz muy suave y de puntitas para verle a la cara.
Charles se cruzó de brazos irritado y Giselle sonrió a sabiendas de que estaba haciendo entrar en razón a Charles —La primera cosa que aprendí de un novio es a confiar, yo sé que nunca me engañarías y también sé que te quiero mucho para hacerte algo como eso a ti—.
—No es cualquiera, se trata de Carl: tu tormentoso amor de infancia— contestó Charles muy bajo por la pena.
Giselle soltó una carcajada y le besó en los labios con ternura —Y tú no eres cualquiera, se trata de mi novio, mi amigo y mi compañero del tormentoso amor de adulto—.
Con eso los dos volvieron a la fiesta y Giselle caminó a Carl a quien saludó con alegría, para Carl el resto de las personas se habían esfumado y por fin podía ver a Giselle: había crecido, era más delgada, se había dejado crecer el cabello un poco. Sus labios se habían vuelto más amplios y Carl solo sonrió mientras vio como ella se sentaba en una de las mesas.
Ambos platicaron de su vida durante todo ese tiempo separados a pesar de ser muy detallados en sus cartas y Carl explicó que Gina era ahora una de sus mejores aliadas junto a Ruth ambas mujeres mayores pero muy sabias dejando claro a Giselle que no salía con nadie. Mientras Giselle platicó de Charles con soltura porque también era parte de su vida, sin embargo cuando Giselle lo hablaba a Carl no le molestaba para nada.
Para cuando los dos comenzaron a sentir sueño se dieron cuenta que en el centro del pueblo solo quedaba Jung y Judith, Horace bebido y Jasper cuidando de él entre otros chicos del pueblo que no trataban.
Giselle se despidió de Carl pero este, incapaz de separarse de ella se ofreció a llevarla a casa así que ambos caminaron por las calles vacías y ligeramente oscuras sin parar de hablar. Judith dio una sonrisa feliz por la escena a lo que Jung se encogió de hombros —Cuando vi a Giselle ese día en la manada con el sombrero de Carl por un momento pensé que estaban juntos—.
Mientras Giselle y Carl caminaron hasta la casa, Giselle iba abrir la puerta de la casa cuando Carl se aproximó un poco más, lo suficiente para besarla pero ella desvió el rostro para que no tocara sus labios —Carl, yo tengo novio—. Dijo de modo muy firme Giselle.
El hombre suspiró con tristeza, había esperado mucho para poder hacer eso y no ayudaba que ella se había vuelto más hermosa. Bajó la mirada pero luego sonrió divertido —Eres muy lista Giselle—
— ¿Qué? — cuestionó Giselle pero Carl ya había pasado sus dedos por su rostro hasta su cuello, el contacto era muy suave y delicado pero Giselle sentía que su cuerpo comenzaba a calentarse.
—Dije que eres muy lista, porque sabes que cuando estés conmigo no voy a dejar que te vayas de mí nunca— contestó Carl con cierto toque seductor. No era su intención comportarse así, no realmente pero es que tenerla tan cerca después de tanto tiempo no le estaba ayudando.
—No lo digas así…— la rubia ni siquiera podía hablar correctamente.
—Pero yo no estoy mintiendo— contestó Carl y con cuidado colocó un beso en el cuello de la joven.
Giselle sentía que sus piernas iban a fallarle, Carl por fin pudo controlarse y volvió a la suavidad de costumbre así que le sonrió —Siempre y cuando eso es lo que quieras—.
Luego de eso caminó lejos de la casa dejando a una Giselle confundida, con Charles nunca había sentido algo parecido ni siquiera en sus momentos más apasionados, ella aún tenía mucho que aprender.
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Los días de Carl pasaron muy rápido y bastante normales para Giselle y él, que luego de su singular encuentro habían vuelto a comportarse. Carl volvió a Memory Town para quedarse definitivamente porque la gente de ahí lo veía como su líder y no quería que se fuera nunca.
Esta vez fue menos triste para todos, de hecho estaban felices por él que había dejado de vivir bajo la sombra de su padre. Siendo ahora Judith la que oficialmente se encargaría de Senoh en el futuro.
Pues hubo algunas declaraciones: Carl no sale con Gina y no creo que quiera salir con nadie porque esta muy enamorado de Giselle, tampoco volvera a casa porque ahora tiene un nuevo hogar. Tensión y nervios con el trío(leyeron mi mente) y Jasper con su recuerdo de como murió Francis, ahora mismo Jasper tiene 18 y Giselle 17
