Capítulo 9 "Déjame hacerte mía"
Estaba parada en el centro comercial junto a un joven que le llevaba por lo menos tres...cuatro cabezas. Era demasiado alto y no alto porque ella era pequeña literalmente era muy alto, su cabello castaño recogido en una coleta todo desarreglado y aunque fuera muy apuesto su altura y su mirada marrón con un toque de salvajismo causaba algo de intimidación, sobre todo a los jóvenes que miraban a Ume con deseo.
-Parece que están oliendo que estas soltera.- susurro inclinándose a su oído.
-Cállate Yuma.-
El castaño soltó una risa y luego fulmino con la mirada a los espectadores que de inmediato alejaron su vista de la chica.
-Deja de intimidarlos.-
-Es divertido.-
Ambos siguieron caminando mientras veían las tiendas, Yuma esa noche daría una fiesta y le había pedido a Ume que lo acompañara de compras.
Habían pasado dos días desde que ella había partido de la mansión, dos días desde que se había enterado que Shu la engañaba y dos miserables días que se había alejado para siempre de Reiji. Yuma había estado con ella desde que regreso a nueva york, la había ido a buscar al aeropuerto y desde ese momento no se había despegado de ella. Por supuesto que le contó todo lo sucedido con lujo y detalle, a lo que el castaño juro que le rompería la cara al rubio bonito si llegaba a verlo.
Shu no había parado de llamarla, a lo que ella siguió con el mismo plan, no atenderlo. Fue entonces que decidió gracias al consejo de su amigo cambiar el número.
Y con respecto al tema de pelinegro, simplemente era la causa de su tristeza, jamás había sentido tanta atracción por alguien, jamás había sentido que su mundo se destrozaba por el solo hecho de no tenerlo cerca, en conclusión jamás había sentido sea lo que sea que sienta por Reiji por alguien. Era algo nuevo para ella, y le daba terror. Quería borrar todo eso, quería sacarlo de su mente, quería olvidar aquellos besos y las caricias que aun podía sentir con tan solo recordar. ¿Qué era lo que ese sujeto le había hecho? ¿Cómo podía ser que lo deseara tanto? Esas preguntas daban vuelta por su cabeza, ya no podía soportarlo. No podía comprender como era que se sentía mal por no poder verlo a el... y no por el hecho de que con su novio ya no existía nada mas...
-Ume, te estoy hablando.- chasqueo sus dedos delante del rostro de ella haciéndola volver en sí.
-perdón, no te escuche.-
-Sí, ya lo note.- chasqueo la lengua y le indico unos vasos de plástico de colores. –¿De qué tamaño crees que es mejor?-
-Amh, ¿medianos?.-
-Sí creo que sí, de todas formas siempre terminan tomando de la botella.- ¿En que pensabas?- pregunto mirándola de reojos mientras tomaba varios paquetes de vasos.
-Pelinegro, ojos rojos, sonrisa sexy.-
-¿Sabes lo que creo?-
-Me atrevo a preguntarte o es una pregunta retórica.- lo miro divertida dudando de sus palabras.
-Creo que debiste follártelo para sacarte las ganas.-
-¡YUMA!- lo reprendió fingiendo enojo.
-¡UME!.- la imito- sabes que tengo razón, lo que ustedes sienten es puro deseo el uno por el otro, tentación por el fruto prohibido.- le guiño el ojo.- aunque…-
-¿Aunque qué?-
-Si fuera así, él te hubiera follado estando borracha, y tú.. No te habrías puesto celosa por la morena que me contaste y mucho menos hubieses llorado… y el no te hubiera dicho que te quedaras… Y TÚ….- no lo dejo terminar de hablar.
-YA BASTA, no me estas ayudando mucho ¿sabes?-
-Lo sé es mi deber como amigo hacerte dudar y que pienses bien las cosas que quieres.- Con una sonrisa de oreja a oreja se adelantó a paso gigante hacia la tienda de bebidas dejándola con el ceño fruncido.
-¿Qué clase de amigo hace eso?- balbuceo cruzándose de brazos.
-VAMOS PONY APRESURATE QUE AUN NOS FALTA LA BEBIDA.-
Reiji se encontraba sentado en el lujoso sofá de la sala del nuevo departamento que había rentado su primo dos días atrás, bueno no lo había rentado prácticamente Ayato era el dueño de ese edificio así que simplemente tuvo que hace unas llamadas y el piso era suyo.
Llevaba una camisa blanca desabotonada hasta su pecho unos pantalones color café y unos zapatos del mismo color del pantalón. Su cabello estaba un poco despeinado, no era muy el estilo arreglado que el de costumbre pero eso le daba igual. Hace dos días había llegado a la ciudad de Nueva York y aun no tomaba el valor para ir a ver a Ume. En su mano se encontraba un papel con la dirección del departamento de la castaña y la dirección del bar donde ella trabaja. Ayato se lo había dado antes de tomar el avión, El desgraciado siempre conseguía todo lo que quería, esa era una de las tantas razones por las cuales era un engreído.
La única razón por la cual no había ido a buscarla era que quería darle tiempo a Ume para que no se sintiera presionada, quería que ella se dejara llevar y si iba a por ella en ese momento simplemente ella lo rechazaría. Pero ya no lo soportaba más, no podía esperar un día mas, quería verla.
-¡¿Aun sigues aquí?!- escucho la voz decepcionada de su primo a su espalda, al dirigirse hacia él lo vio en la entrada abrazando por la cintura a una rubia bastante provocativa, sin mencionar los enormes pechos que sobresalían del pequeño trapo a lo que se supone debería ser una remera, la miro de arriba abajo arqueando una ceja, el vaquero que la joven tenía estaba todo roto, dejando ver partes de su piernas, lo llevaba prácticamente pegado a la piel de tan encarnado que estaba ese pantalón, y completaba la vestimenta con sandalias de tacones bastante altos. Miro a su primo quien le guiño un ojo, le susurro algo a la rubia en el oído y señalo con el dedo la dirección de la habitación. Mientras se encaminaba a donde Ayato le dijo, esta miro al pelinegro quien se encontraba serio y le guiño un ojo descaradamente, en respuesta simplemente soltó un bufido y frunció el ceño.
-¿Cuánto va a cobrarte?- le pregunto a su primo quien lo miro fingiendo enojo.
- ¿Por qué crees que es una prost…-Reiji arqueo una ceja impidiéndole que terminara de formular la pregunta.- Ok si lo parece pero no lo es… es por eso que amo Nueva york.- se froto las manos.
-Eres un asqueroso.-
-¡Oh vamos!… no quieras hacerte el puritano conmigo, que tuviste peores, es más ¿recuerdas el nombre de alguna?-
-claro que si..-
-Dime uno que te acuerdes.- lo reto divertido.
-Eso no es de tu incumbencia.- se alejó de el para dirigirse a la cocina.
-claro, lo que digas.-
-Voy a salir a… caminar, no quiero escuchar ruidos molestos.-
-¿Envidia?-
-¿De eso?- hablo mientras señalaba con el dedo en dirección a donde se había ido la rubia.
-Cierto que eso solo lo sientes por Ume.-
El pelirrojo se sonrió al ver como Reiji se tensaba ante sus palabras.
-Voy a caminar un rato.-
-De acuerdo primito.-
Puso los ojos en blanco mientras que el pelirrojo salió trotando hacia la habitación. Tomo una chaqueta y se encamino a la salida.
Camino hacia una cafetería a unas cuadras del edificio, y tomo asiento en una mesa del fondo. Una camarera bastante sexy se acercó a él, pero ni siquiera la noto, sin levantar la vista pidió un té de hierbas, necesitaba pensar en cómo haría para ver a Ume, ¿Qué le diría para que ella no pensara que era un maldito acosador?
En ese momento su teléfono sonó, miro la pantalla y el nombre de su hermano aparecía en él. Suspiro y frunció el ceño, sabía lo que quería, pero no le interesaba en lo más mínimo. Pero si no lo atendía llamaría a la casa y se daría cuenta de que no estaba allí, así que sin tener otra opción se decidió a contestar.
-¿Qué quieres?-
-Maldición Reiji, dime que sabes algo de Ume.-
-¿Por qué tendría que saber algo de ella?-
-No atiende el maldito teléfono, y ahora me salta con que el número es inexistente. ¡Joder no puedo viajar, no ahora! Y NO SE NADA DE ELLA.-
- No grites.- lo regaño entre dientes, maldición porque tenía que escuchar esa mierda.- tal vez no quiere saber nada de ti, por eso no te atiende ¿no lo has pensado?-
-ESO YA LO SE MIERDA.-
-Dije que no grites.- escupió con veneno.- debiste pensarlo antes de engañarla, ya no puedes hacer nada.-
-Maldición Reiji si sab…-
No quiso escuchar más y sin darle tiempo a seguir hablando corto la comunicación. Luego le inventaría algo. ¿Por qué estaba tan desesperado? El mismo había dicho que no le importaba, que no sentía nada por ella, la engañaba con cualquiera, la trataba mal, ¿Por qué ahora se sentía así? Acaso porque no pudo ser el quien la terminara? ¿Por qué su juego no había salido como lo planeo? Shu era un estúpido, como siempre conseguía lo que quería creyó que con Ume sería igual, pero todo le salió mal. Y ahora era su turno de mover las fichas a su favor.
Dejo dinero sobre la mesa, y salió de allí para ir al hotel, ya lo había decidido, no le importaba lo que ella pensara, esta noche iría a verla sin falta.
Ume se encontraba esquivando a los jóvenes alcoholizados de la fiesta, todos saltaban y bailaban descontrolados, mientras trataba de encontrar la salida, varias manos intentaban detenerla pero lograba zafarse de ellas. Realmente se estaba divirtiendo mucho pero necesitaba tomar un poco de aire fresco. Una vez que pudo salir de aquel laberinto humano, tomo una gran bocanada de aire, la brisa removió el borde de su vestido blanco que llegaba hasta la mitad de sus muslos, era un vestido casual con unas finas tiras que atravesaban sus hombros y un sutil bolado al final del vestido, tenía colgando una pequeña cartera color café y unas sandalias chatas del mismo color. Su cabello se encontraba suelto ya que no tuvo ni ganas de peinarse, dándole al viento una buena oportunidad de removerlos.
Se quedó un buen rato para en la entrada de la casa, tratando de respirar lo más que podía aquel refrescante aire, eran como las 12 de la noche, la fiesta había comenzado hace unas horas, y aunque no la estaba pasando mal, quería irse de allí. Yuma casi siempre realizaba fiestas no importaba el porqué, y esta era una de ellas, aunque en el fondo sabía que solo lo había organizado para levantarle el ánimo, y le estaba sumamente agradecida, pero necesitaba irse… quería estar en su departamento tomando un café y leyendo algún que otro libro.
Tomo su celular de la cartera y llamo un taxi, no vivía muy lejos de su departamento pero estaba a unas 20 cuadras y no tenía ganas de caminar. Tomo la decisión de avisarle a su amigo que se había ido cuando estuviera en su depto. Ya que de lo contrario sería capaz de dejar la fiesta solo para acompañarla y no lo iba a permitir. Su amigo ya había hecho mucho por ella y no iba a cortarle la diversión.
Luego de unos 10 minutos esperando un taxi color negro estaciono en el borde de la calle, troto hacia el abrazándose a si misma ya que la noche estaba refrescando y se metió enseguida.
El taxista fue todo el camino hablando, en realidad criticando la música que hoy en día escuchaban los jóvenes, tema que surgió cuando el caballero escucho el tema de 50 cent candy shop que salía a todo volumen de la casa. Ume solo asentía con la cabeza dibujando una sonrisa mientras se bloqueaba mentalmente para no prestarle atención. Dio gracias a todos los dioses del olimpo cuando el auto estaciono frente al edificio donde vivía.
Pago rápidamente y prácticamente salto del coche.
Mientras caminaba hacia el ascensor no podía evitar reír como estúpida por los comentarios del sujeto. Se metió en el y presiono el botón. Lo único que quería era llegar… apresurando las cosas desabrocho sus sandalias y se las saco tomando ambas con su mano izquierda. Movió su cuello intentado relajarse, pero esa relajación que comenzaba a sentir se fue al caño cuando las puertas del ascensor se abrieron y vio a quien estaba parado para subirse en el.
Ambos se miraron sin parpadear, ni siquiera respiraban. Los dos en estado de shock esperando a que el otro reaccione. Pero fueron las puertas de ascensor quienes los hicieron reaccionar al intentar cerrarse. El las paro con la mano y rápidamente tomo el brazo de ella para jalarla hacia su cuerpo.
-¿Q..que…que estas…que estás haciendo aquí?- joder otra vez hablando como idiota.
-Vine a verte.-
-No…no…pue…des..no puedes.- los ojos de él la miraban divertido mientras ella intentaba hablar y buscar lo que creía serían las llaves, lo cual comprobó que tenía razón al escuchar cómo están caían de sus temblorosas manos al suelo.- Reiji ¿Cómo… donde…- Él se inclinó a tomarlas al mismo tiempo que ella y sus manos se tocaron, inmediatamente ella la corrió mirándolo directamente a los ojos, otra vez volvía a sentir las mismas descargas de antes.
-¿No vas a invitarme a entrar?- pregunto fingiendo incomodidad.
-Lo siento, es que, me sorprendiste, no… claro.- trato de tranquilizarse para dejar de hacer el papel de idiota, ya que lo estaba haciendo a la perfección, intento abrir la puerta pero tuvo la mala idea de míralo de reojos, ¡MIERDA! Estaba jodidamente sexy, tenía una camisa negra con los dos primeros botones desabrochados, unos pantalones del mismo color, su cabello como siempre dándole ese toque de perfección, aunque no llevaba los trajes que solía usar, se veía un más caliente que de costumbre, daba ganas de saltar sobre él y… ¡CALMATE LOCA DE MIERDA! Grito su mente haciendo que reaccione.
Abrió la puerta después de casi un siglo y lo invito a pasar haciéndole un gesto con la mano.
Una vez dentro soltó sus sandalias y saco su cartera para colgarla en el perchero, lo miro ya más calmada, o fingiendo estarlo ya que su corazón estaba a punto de caducar.
-Siéntate.- le señalo el sofá negro.- ¿Quieres tomar algo?- camino hacia la cocina pero antes de que el contestara se volvió y lo miro con el ceño fruncido.- ¿Qué estás haciendo aquí Reiji?-
-¿Qué contesto primero?-
-Joder Reiji ¿Qué estás haciendo aquí? ¿Por qué viniste?-
-Estaba preocupado por ti… solo eso, no pensé que te molestaría.-
-¿Solo eso?- pregunto decepcionada, ¡¿bueno que quería?!, le hablo para la mierda, pero no porque no quería verlo sino porque estaba confundida, jamás había sentido lo que siente por él, en realidad ni siquiera sabía lo que sentía por el pelinegro, lo único que tenía en claro era que lo deseaba, quería tocarlo y que él la tocara, quería sentirlo, pero… eso no era correcto, no podían…
-Y esto.- camino hacia ella y antes de que la castaña pueda reaccionar la tenía prisionera de sus labios.
Tomo su rostro con ambas manos saboreando los dulces labios que aún no le daban acceso a recorrer su interior, con su lengua contorneo su boca obteniendo como resultado que ella dejara escapar un sutil gemido, dándole la oportunidad perfecta para meter su lengua y encontrarse con la de ella.
No era un beso desesperado, era más bien un beso lento, como si ambos tuvieran miedo de la reacción del otro, como si ambos esperaran a que el otro tome la primera iniciativa, era un beso que los estaba poniendo a prueba…
Lentamente ella fue levantando sus manos con miedo y suavemente las coloco en las caderas de él, enganchando sus dedos índices sobre las presillas de su pantalón, al sentir aquello el acaricio con sus pulgares sus mejillas mientras aumentaba la intensidad de aquel beso, fueron segundos en los cuales ella subió sus brazos enroscándolos en su cuello y las manos de él bajaron a su cintura pegándola a su cuerpo, en una lucha por seguir besándose y poder respirar ninguno de los dos quería separarse, sus respiraciones se entrecortaban, sus palpitaciones se aceleraban y ambos comenzaban a sentir como el calor los invadía.
Una de las manos de Reiji viajo hasta la nuca de ella, y jalo suavemente de su cabello tirando su cabeza hacia atrás besando su cuello con desesperación, lamiendo cada parte de su piel deslizando su lengua por su clavícula hasta llegar nuevamente a su boca y fundirse en un beso caliente.
-Rei..Reiji... no… podemos…- intentaba hablar mientras seguían besándose, aunque su sentido común le gritara que debía detener todo esto, quería continuar.
-Si podemos.- sonrió en sus labios atacándola sin dejarle hablar.
Camino hacia el sillón y se dejó caer en el llevándose a Ume consigo quedando sentada sobre él. Las manos de Reiji no pudieron contenerse más y comenzaron a acariciar sus muslos, intentaba ser delicado pero la idea de estar tocando su piel lo desesperaba como nunca.
-Reiji.- al escucharla hablar se detuvo un instante, sabía que lo deseaba tanto como el a ella, pero podía notar el miedo en su voz.
-"Ume...no pienses en nada ni nadie, déjate caer en la tentación- la miro dibujando una sonrisa ladina-sé que me deseas, como yo te deseo a ti".-
-Suenas igual a un demonio tentando a su victima.- susurro nerviosa muy cerca de su oído.
-Entonces tu también eres uno... ya que me tentaste desde el primer día que te vi.- deposito un beso en su cuello.- ¿dime que a ti no te paso lo mismo? ¿Qué no sentiste esa atracción cuando nos tocamos por primera vez?- beso nuevamente su cuello haciéndola estremecer.
-R..reiji..-
-¿Dime que no me deseaste desde que nuestras manos se tocaron?- beso el lóbulo de su oreja y esta vez pudo sentir como ella se derretía bajo su agarre, una sonrisa de satisfacción se dibujó en su interior. –Dímelo…-
Cada beso, cada caricia, cada susurro la hacía sentirse en el mismo paraíso, lo deseaba tanto, ¿cómo no hacerlo?, Reiji la ponía de una forma que ningún otro podía, su sentido común le gritaba que parara todo esto, que lo echara de su departamento y que no le volviera a dirigir la palabra. ¡Era el hermano de su ex novio! Pero su parte lujuriosa, todo su cuerpo le gritaba aún más fuerte que se dejara llevar, que se desnudara allí mismo y hacer las cosas más sucias con él. ¡Dios! De solo imaginárselo desnudo encima de ella sintió como sus bragas se mojaban.
-Dímelo Ume…- tomo el rostro de ella entre sus manos y la obligo a mirarlo a los ojos. Unos ojos oscurecidos por el deseo y la lujuria.
-Te desee desde el primer momento en que te vi.-
Las palabras le habían salido solas, ni siquiera tuvo tiempo para analizarlas antes de dejarlas fuera de su boca y eso fue el detonante para que el comenzar a tocar su cuerpo con desesperación mientras atacaba su boca como si su vida dependiera de eso. Sentada sobre el pudo sentir como su miembro, ya mas que despierto, rozaba contra la tela de su braguita, poniendola aun mas húmeda...
-Déjame hacerte mía-
OHHhhhh! :O
y aca les dejo el nuevo cap. espero que sea de su agrado y bueno... que creen?
AVISO IMPORTANTE APARTIR DEL PROX CAP TODO SE VUELVE HOT BIEN HOT!
Asi que... GRACIAS por seguir la historia y por tomarse el tiempo de leerla... espero que les haya
gustado el cap :)
no me maten por dejarlas en el moment jaja solo que... nada ya saben que me
gusta el suspenso jajaja ;)
hasta el prox cap.
