The Walking Dead no me pertenece nada algunos personajes que salen aquí son de mi autoria pero solo para esta historia.
Tambien agrego una tabla de personajes para evitar confusiones:
Giselle (14) hija de Beth y Daryl
Judith (20)
Federic (15) hijo de Rick y Michonne
Francis (15) hijo de Eugene
Jasper (16) hijo de Tyresse
Horace (19) hijo de Sasha
Charles (19) hijo de Abraham y Rosita
Jung y Conrad (19) hijos de Maggie y Glenn
Carl (32)
"Te voy a enseñar dos palabras que mueven a todos: por favor"
Horace
Horace estaba orgulloso de sus destrezas médicas y la gente en Memory Town lo apreciaba, eran personas cuidadosas pero una vez que conseguías su confianza eran muy agradables y leales; para Horace era curioso ver lo fácil que Giselle se había adaptado a un nuevo sitio, Conrad con sus conocimientos de carreras se había vuelto muy importante y el señor Dixon con toda su hosquedad había lograr embonar perfecto con los hombres de las murallas.
Al principio había pensado que para la familia Dixon iba a ser difícil porque Giselle tenía problemas para hacer amigos rápidamente pero resultó que aunque no hablaba mucho con otras personas ellas no la veían como una amenaza por sus cuidados por los animales; ella era muy cariñosa y gracias a que trabajaba muy duro lentamente comenzaron a hablarle.
Giselle era una niña estudiosa porque sabía muchas cosas de veterinaria e inclusive podía tener platicas bastante entretenidas con ella sobre medicina pues ella le pedía libros que hablaran al respecto cuando no conocía cosas de los animales y no tenían los libros adecuados; si hubiera apostado por la medicina hubiera sido una gran cirujana por la manera en que podía operar.
A veces se preguntaba porque quería ser veterinaria si también cazaba pero comprendió que estaba compensando, la carne que daba al pueblo lo resarcía con los otros animales. Se había dado cuenta el día que llegó con su padre cargando dos venado pequeño mientras el señor Dixon arrastraba un venado mayor. Giselle se había encargado de cuidar a esos animalitos como si fueran sus hijos.
Otra cosa que se preguntaba era que ocurría con ella y Carl, el hombre estaba muy interesado en ella mientras que para la joven no era ajeno, sin embargo, solo veía su coquetería tonta como si se estuvieran descubriendo a pesar de conocerse a la perfección. Conrad no la pasaba bien, a veces fastidiaba a Carl con cosas tontas o trataba de exasperarlo hasta que esté había tenido una plática privada.
Quien sabe que se habrían dicho pero lo cierto era que a partir de ese momento su relación se había vuelto más estrecha de lo que era antes. A Horace le hubiera encantado que Jasper estuviera con ellos porque estar con Conrad era como vivir los viejos tiempos de diversión y travesuras, ahora que comenzaba a convertirse en un médico respetado sentía extraño pero no le molestaba aunque a veces le gustaba causar problemas. Su madre nunca había sido exigente en ese sentido, le conocía tanto que sabía nunca haría cosas peligrosas.
Excepto ese día, Giselle se había ofrecido a darle un paseo en moto, la velocidad lo tenían encantado y la rubia controlaba perfecto la maquina hasta que él por accidente había puesto su pantalón en alguna parte indebida y se había roto. El motor había fallado por la tela y habían tenido que regresar caminando, él con apenas una tira de tela para cubrirle la ropa interior. Al llegar al pueblo en la noche su madre no dejaba de pellizcarlo y Giselle prometió no decirle a nadie la escena: sin pantalones pellizcado por su mamá.
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Giselle suspiró: la casa era un asco total, habían tenido una semana ocupada y Conrad era un torbellino cuando quería cocinar, su padre había apilado ropa por todos lados mientras que ella no había levantado una pelusa del lugar. Conrad y su padre habían salido en una carrera extraordinaria porque tenían que vigilar a los caminantes para que no se aproximaran a los pueblos.
La rubia hubiera asistido si no fuera porque días antes había comido algo que le había hecho daño y con Conrad como chef no le extrañaba en absoluto; por precaución su padre le había pedido que se quedara para que comiera correctamente y en la noche Sasha debía ir para quedarse con ella. Giselle sentía pena de presentar esa casa a la mujer.
Con pereza comenzó a recoger la sala hasta que alguien llamó a la puerta, Carl estaba ahí y al ver el desastre levantó las cejas. Giselle intentó cerrar la puerta de golpe con la cara roja pero Carl empujó y se metió a la casa —Parece que vivir con hombres es pesado—.
Sin pensar demasiado tomó una de las escobas que tenían apiladas en la pared, Giselle le siguió de cerca —No tienes que hacerlo, en verdad deberías irte—.
Carl le dio una sonrisa divertida —Ya, ya es demasiado trabajo para ti y he visto peores: yo por ejemplo, las primeras veces que me quedé aquí. No era mucho de limpiar, desde pequeño mi mamá me regañaba por no hacer eso en mi cuarto —.
Más tranquila Giselle se concentró en la tarea, ambos se movían de manera coordinada aún sin decirse nada. Era como Rick y Daryl habían hecho en su tiempo: se entendían, cada uno apoyaba al otro sin darse cuenta siquiera.
— ¿Viniste a otra cosa aparte de limpiar mi casa? —bromeó Giselle.
—No particularmente, solo saber que estabas bien— contestó Carl —Eso y pedirte que fueras mi novia—.
Las tazas de vidrio que tenía Giselle en la mano se le cayeron y se partieron en pedazos pero ella lo ignoró — ¿Tan de repente? Todavía no tengo dieciocho años—.
—Ya sé, te falta un mes para eso pero no podía esperar más tiempo. Cinco meses para conocernos de nuevo es suficiente preámbulo. Bueno, si no sumas los otros dos años seis meses— exclamó Carl mientras levantaba el vidrio del suelo.
Giselle se arrodilló junto a Carl para verle la cara porque era obvio que él la estaba evitando, Carl tenía la cara roja y estaba ansioso así que solo dio otra sonrisa para disfrazar sus emociones asustadas; Giselle esta vez levantó las cejas en señal de curiosidad —¿Estás buscando una forma de que no regrese a Senoh? —.
Carl juntó las cejas y mordió sus labios, Giselle le leía con tanta facilidad. Conforme se acercaba la fecha el hombre se preguntaba si Giselle iba a regresar a su casa donde toda su familia estaba y si ese amor dulzón que tenía no era suficiente para dejarla a su lado —No—.
Giselle comenzó a reír, se levantó de ahí y caminó a la sala ya limpia, Carl le siguió de cerca curioso por conocer a respuesta pero Giselle solo se sentó en el sillón, Carl le imitó y la rubia habló —Eres igual de romántico que Judi, parece que no quieres ser romántico pero lo eres—.
Carl contestó un poco irritado —Romántico a morir, rodeados de trabajo y hablando así como lo estoy haciendo. No hay velas aromáticas ni una cena especial pero dices que soy un romántico—.
Giselle colocó su cabeza en el hombro de él —Eso de las cenas y velas funciona para los adultos, no para mí ¿Sabes lo que funciona conmigo? —.
—No tengo ni idea— mintió Carl.
—Qué raro, de pronto me quedo sola y vienes a verme. De pronto tengo mucho trabajo y vienes a ayudarme pero sobretodo de pronto mi estadía está por terminar y me pides que me quede aquí como tu novia. Como dije eres como Judi cuidando de lejos la persona que te importa— respondió Giselle con voz pequeña y una sonrisa tímida.
Carl ya no pudo mentir, ella le conocía perfecto. Al parecer la familia Grimes era romántica no como la familia Dixon así que suspiró con resignación, entonces Giselle se acercó a él y le dio un beso rápido —Me encantaría ser tu novia—.
El hombre entonces la acercó más a él y le dio un gran beso, ese que había querido desde hace años pero que pacientemente había esperado. Lo mejor era que como estaban solos no tenía la preocupación de que alguien pudiera descubrirlos, ambos soltaron sus sentimientos en la sesión de besos que para su desgracia fue cortada por Sasha quien abrió la puerta de la casa de golpe pensando que Giselle estaba sola.
—Lo siento— contestó de inmediato y salió de golpe dejando a la pareja con la cara carmesí.
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Daryl y Conrad regresaron para enterarse que Carl y Giselle eran novios; ambos tenían que pasar la cena presentación del novio. Daryl había aprendido algo con Charles y fue menos hosco con Carl además de que este era más respetuoso de las relaciones por lo que fue una píldora más fácil de digerir.
También significaba que no iban a regresar a Senoh pero eso Daryl ya lo sabía pues esa había sido la principal razón por la que no quería dejar a Giselle venir sola. Conrad por otra parte le estaba costando trabajo pensar en vivir en Memory Town por tiempo indefinido aunque para Daryl era para siempre, tal vez debería mencionárselo a su sobrino.
Pero a parte de ellos nadie más lo sabía o no lo sabían hasta ese día, Daryl de lejos había visto a Giselle conversar con varios chicos del pueblo. Cada uno haciéndose el tonto y tratando de destacar para su hija, Daryl sonrió divertido porque estaban coqueteando con ella sin tener una remota oportunidad.
Giselle no parecía incomoda por ello pero tampoco estaba interesada porque al parecer no se daba cuenta. Los chicos intentaron una vez más, todos estaban dando algunos tiros con una pistola de balines a unas latas, a veces fallaban y cada uno trataba de demostrar que era el mejor. Daryl sabía por experiencia que Giselle podía barrer el suelo con ellos pero ella también fingía que hacía las cosas mal, solo quería jugar a algo con alguien.
Carl llegó a él y le saludó, Daryl respondió sin despegar los ojos de Giselle y negó con la cabeza divertida —Esos niños, tienen la edad de Giselle pero disparan como cuando ella tenía ocho años. En serio, necesitan más entrenamiento—.
Sin embargo Carl no respondió, caminó hacia donde todos ellos jugaban "bueno, esto es interesante" pensó Daryl mientras veía la escena.
Carl una vez cerca saludó — ¿Qué hacen? —.
—Tiros, veremos quién es el mejor— contestó uno de los jóvenes con un poco de timidez.
— ¿Y qué gana el mejor? — pidió el castaño.
Esta vez todos se encogieron de hombros, nadie había pensado en eso. Carl sonrió — ¿Qué les parece que el que gane tenga una cita con quien elija? —
Todos los jóvenes sonrieron — ¡Por supuesto que sí! —
Carl pidió la aprobación de Giselle quien con duda aceptó. Cada uno de los chicos disparó las latas fallando varias veces, Carl dio en el blanco en cada uno de sus tiros hasta que con la lata final le entregó la pistola a Giselle — Tú decides, tu tiro contara como mío —.
Giselle le miró confundida igual que los otros jóvenes, Carl colocó la pistola en sus manos mientras le susurraba —Elígeme, de entre todos los hombres elígeme a mí. Te juro que seré yo quien te haga feliz—.
La joven rubia le dio una pequeña sonrisa y disparo en el centro, la lata salió volando por la presión y los jóvenes quedaron decepcionados. Carl quería besar a Giselle pero sabía que no le gustaba ser tan cariñosa en público, se limitó a sonreír —Lo siento pero parece que Giselle ya no está disponible porque yo no quiero salir con un chico —.
Apretó el hombro de ella y siguió su camino, Daryl solo hizo una mueca por la sorpresa porque al parecer había manejado mejor los celos que él con Beth. Y Giselle, ella se disculpó algo avergonzada para luego seguir a Carl, ya quería estar sola con él para llenarlo de besos.
Pues como el dice el titulo, al fin juntos. Desde el principio sabía que Carl y Giselle no iban a ser pareja hasta que ella fuera mayor porque para mi era un conflicto personal que Giselle tuviera quince, con Beth nunca tuve problemas porque tenía dieciocho; me tardé bastante pero creo que valio la pena. En cuanto a Carl esta tomando todo tan bien porque tuvo casi tres años para hacerse a la idea de todo lo que significa estar con Giselle. ¡Ah! quería poner ya el siguiente capitulo pero no tuve tiempo de escribir, tengo planeado algunas cosas en ahí.
