PRIMERO QUE NADA ¡FELIZ NAVIDAD A TODAS!
LES DESEO MUCHAS FELICIDADES Y QUE PASEN UNAS HERMOSAS FIESTAS!
:D GRACIAS CHICA DE LOS 84 AÑOS POR TU COMENTARIO JAJA
ESPERO QUE LA HISTORIA SIGA GUSTANDO.
SIN MAS LAS DEJO CON EL NUEVO CAP.
Capitulo 12
Tal vez y solo tal vez…
Las manos pequeñas de Ume temblaban mientras caminaba por el frió piso de cerámica blanca en aquel hermoso Penthouse, llevaba una bandeja de madera bastante grande, en esta yacían; dos tasas blancas, una con café y la otra con un té, un platillo con tostadas cubiertas de jalea, un pequeño cazo con galletas con chips de chocolate y cuatro muffins con pequeñas grajeas de colores. La puerta de la habitación se encontraba semi-abierta asi que solo la empujo con su pie desnudo.
Sentado en la cama Reiji sonrió al verla tan concentrada mirando la bandeja y se sorprendió al notar que llevaba puesta su camisa negra. Se veía demasiado sexy con su cabello apenas enganchado en un rodete mal hecho, la camisa abrochada en el cuarto botón lo que hizo que dedujera que debajo de esta no llevaba ropa interior. Clavo sus ojos en ella notando cada paso hacia el.
Una vez al lado de la cama ella lo miro con desesperación como si suplicara ayuda. Se estiro en la cama y tomo la bandeja apoyándola en el suave acolchado gris, la castaña aprovecho para acomodarse sentándose con las piernas dobladas hacia un costado.
-¿Cómo una mujer tan pequeña puede comer tanto?- Expreso con diversión notando la cantidad de comida.
-Últimamente me da mucha hambre.- lo miro entrecerrando los ojos.- Mucho ejercicio agota mi energía.-
No pudo evitar soltar una sutil carcajada ante las palabras de esta. La atrajo hacia él y clavo un suave beso en su cien. Mientras desayunaban Reiji le comentaba el trabajo que el realizaba, las preguntas de Ume no cesaban, cosa que al él lo hacían soltar más de una sonrisa. Siendo la persona que era, tantas preguntas lo hubieran hastiado, pero viniendo de ella, podía tolerarlo.
-¿realmente disfrutas de tu trabajo?- clavo sus ojos azules en los de él, tratando de ver su interior esperando una respuesta.
- Adoro mi trabajo, desde niño me gusto jugar con "pociones"- realizo un moviendo con sus dedos dibujando en el aire comillas.- ¿y tú… disfrutas tus estudios?-
La cara de Ume se arrugo e hizo un vaivén con su boca.
-sabes, cuando comencé mi carrera solo podía pensar en ayudar a los demás, a ayudar a las víctimas, pero luego me di cuenta que no solo ayudaría a las victimas… ¿Y si me toca un caso en que tengo que defender a un asesino?- mordió un muffin casi por la mitad- O por aun ¿si tengo que defender a un violador?- las palabras apenas se entendían. Se notaba que realmente estaba angustiada, sin terminar de comer se metio la otra mitad del pequeño pastel.
- Bien podrías rechazar esos trabajos.- respondió el tratando de ocultar su cara de diversión. – Podrías abrir tu propio despacho.-
- si es verdad… tendré que empezar a juntar más dinero.- su seguridad lo deslumbro.
-Yo puedo ayudarte con eso.-
- creo que lo intentare sola, pero puedes ayudarme consiguiéndome pentotal sódico- la cara de Reiji se transformó, una mezcla de diversión, sorpresa y duda. – Ya sabes, para saber si me dicen la verdad y vale la pena ayudarlos.-
-¿vas a drogar a tus clientes… para saber si mienten o no?- Ya era claro que no podía ocultar su risa.
-¿Qué? ¿Acaso es ilegal?- pregunto fingiendo ignorancia sobre el asunto, agacho su cabeza riendo, y la levanto para darse cuenta que el la miraba encorvando su boca dibujando una pequeña sonrisa.
-Te conseguiré lo que quieras siempre y cuando sigas riendo asi.-
Ambos tragaron saliva. El, porque esas palabras simplemente le habían salido de la nada, no era una mentira, realmente le encantaba verla feliz, la sonrisa en su rostro la hacia mil veces mas hermosa. Ella porque pudo notar la honestidad en cada palabra que el pronuncio, cada frase que salía de la boca del pelinegro hacia que en su estómago sintiera un revoloteo, como si tocara un punto de contacto mandándole descargas eléctricas hacia todas partes, tal vez las famosas mariposas en el estómago… tal vez y solo tal vez.
Las horas de la mañana habían pasado como si fueran segundos. Era el dia libre de Ume por lo que Reiji le había pedido que se quedara con el allí en el penthouse que él y Ayato habían comprado al llegar a nueva york. Él se encontraba parado frente un gran ventanal echando unos vistazos a unos papales de su laboratorio, aunque intentaba alejarse, simplemente no podía no atender los asuntos del trabajo, ella por su lado estaba sentada en el sofá blanco en medio de la sala, buscando algo en la televisión, cuando su celular comenzó a sonar. Los ojos de Reiji no pudieron evitar girar hacia su dirección con algo de asombro, no por el hecho de que alguien la estuviera llamando, tampoco por celos, sino por el tono de la canción.
"Una loba en el armario
Tiene ganas de salir
Deja que se coma el barrio
Antes de irte a dormir".
-Lucy.- explico la chica antes de presionar el botón y atender la llamada. El pelinegro asintió, para después sacudir la cabeza en negación. Y se preguntó que si él también tenía un tono especial. Volvió a sacudir la cabeza para salir de esos pensamientos, eso si ya había llegado a un nivel que jamás creyó llegar.
-oye tranquila voy para allá.- La castaña se levantó rápidamente, al verla él se acercó, esperaba ver una cara angustiada u ojos vidriosos y eso fue lo que exactamente vio, los ojos de Ume estaban a punto del llanto, pero de la risa.- Tengo que ir al centro comercial Reiji… mi amiga tuvo un pequeño problema.- Hablo entre dientes no pudiendo evitar que varias risas se le escaparan.
-¿Qué le sucedió?-
-Pues… se le rompió la falda que llevaba puesta… enterita de raíz por el trasero.-
-¿y cómo fue que le paso alg… sabes que olvídalo ¿vas a llevarle ropa?-
-No, voy a llevar dinero, así compro una prenda, se quedó encerrada en el baño y no quiere salir de ahí.-
Reiji no sabía si reírse por la tonta situación o enojarse por la estupidez esa joven. Sin embargo no iba a dejarla ir sola, se acomodó el cuello de la camisa y tomo el saco que colgaba en un perchero cerca de la puerta.
-Bien vamos, te llevare hasta allí.-
Cuando estaban por abrir la puerta esta se abrió de un fuerte movimiento, prácticamente si el pelinegro no retiraba en un gran reflejo su brazo se lo hubiera quebrado. Así como se abrió la puerta se cerró dejando ver a un agitado Ayato apoyándose sobre esta como si lo relajara estar ahí, pidiéndole permiso a sus pulmones para respirar se enderezo clavando sus orbes verdes sobre las dos personas frente a él que lo miraban, una confundida y el otro frunciendo el ceño.
-¡No salgan!- espeto aun agitado.- ella está ahí… ¡ESTA LOCA!-
Los ojos de Ume se agrandaron más de lo que estaban, no sabía de quien hablaba el pelirrojo pero le dio un poco de miedo al ver su cara de espanto.
-¿De quién hablas? ¿Quién es ella?- chasqueo Reiji haciendo notar su tono de voz ya enfurecido.
-Ella… la loca… NO ME ACUERDO COMO SE LLAMA ¡BIEN!-
¿No sabía cómo se llamaba? Ume pensó lo peor, tal vez ¿una ex novia de Reiji? Su corazón se apretó, ¿Por qué? Ella y el no eran nada aun... ¿O sí? De pronto una voz muy dulce se escuchó por el pasillo del edificio.
-Ayato Sakamaki… ¿dónde estás hermoso osito de peluche?-
La cara de ayato se transformó en una pálida, tanto de vergüenza como de miedo, sin embargo la castaña llevo una mano a la boca para que no se escapara la gran carcajada que había reprimido. Entonces lo entendió, ella era una de las amantes del pelirrojo. Varias veces había ido a quedarse con Reiji y cada día aparecía una nueva joven con Ayato. Ella debía ser una de ellas.
-Está loca.- susurro escondiendo detrás de la pequeña figura de la chica, intentando que el cabello castaño cubra su cara.- Dijo que quería que nos casáramos, ¡que nos casáramos! Que su familia es religiosa y no sé qué mierda mas dijo mis oídos se habían tapado después de que dijo boda.- las palabras eran pequeños susurros como si su vida dependiera de eso, apenas si respiraba por si aquella chica lo escuchaba.
-Que decepcionante.- soltó Reiji mientras acomodaba sus lentes.- ¿y desde cuando sales con chicas religiosas?- espeto con mucha tranquilidad mientras lo empujaba sutilmente lejos de Ume, lo estaba haciendo enojar al ver que la seguía usando de escudo y aún más cuando toco su cabello. – Es tu problema tendrías que haber sabido que eso pasaría.-
-¿COMO IBA A SABERLO? ¡LA CONOCI BAILANDO CASI DESNUDA SOBRE UNA MESA EN UN BAR!- la desesperación del pelirrojo desbordo como agua al romper la represa. Pero luego se tapó la boca y cerró los ojos con fuerza. Y entonces sucedió, la castaña se inclinó hacia adelante abrazando fuertemente su estómago y soltó una carcajada para nada sutil, el par de ojos verdes se entrecerraron para verla de mala forma mientras ella no paraba de reír, le era imposible hacerlo, en eso se pudo escuchar una leve risita que provenía de su primo, cuando sus ojos se movieron lentamente hacia el de la misma forma en la que miraba a la joven pudo ver como su propio familiar se tapaba la cara fingiendo acomodar sus lentes y reía en voz baja.- me alegra que mi desgracia los alegre asi.- solto con ironia.
-Está bien, está bien.- hablo la joven tratando de recobrar la compostura.- solo, tranquilo ¿sí? Solo ve… y dile que no te quieres casar.-
-Primita… ¿puedo llamarte primita cierto?- sin dejar que la chica conteste siguió hablando tranquilo hasta que su voz se alzó de nuevo en desesperación.- acaso crees que ¡NO SE LO DIJE YA! Ella está LOCA.-
Entre toda la conmoción Ume recordó a su amiga, habían pasado unos 15 minutos desde que Ayato había llegado con su pequeño problemilla. Saco su celular y pudo ver casi 350 mensajes, ni siquiera se animó a abrirlos. Volvió a guardar el aparato en el bolsillo y miro a Reiji.
-Reiji… Lucy sigue encerrada en el baño, debo irme.- el simplemente asintió y ambos dieron un paso hacia la puerta pero nuevamente fueron detenidos.
-¡NO! No abran por el amor de todos los dioses del olimpo.- suplico casi llorando.
-Debemos irnos experimento de persona.- soltó fastiado el pelinegro.
-de acuerdo ya se, ven con nosotros Ayato, cámbiate de ropa y ponte algo que cubra tu rostro, pero ya.- ella hablo pausadamente pero desesperada a la vez.
Sin pensarlo dos veces el joven corrió hacia su habitación pero solo tomo una chaqueta de cuero por fuera y por dentro algodón, como si dos chaquetas formaran una. Se la coloco mientras volvia hacia la entrada donde lo esperaban una simpática Ume y un furioso Reiji.
-listo con esto no me reconocerá, vamos.- coloco la capucha de la chaqueta sobre sus rojizos cabellos, y unos lentes de aviador negros tapando sus ojos.
"claro que no te reconocerá" pensaron ambos espectadores uno tapándose la cara negando con indignación y la otra girando sus ojos en blanco sonriendo.
Cuando abrieron la puerta vieron como una joven de cabellos negros y la mitad violeta golpeaba una de las puertas vecinas, lo único que pudieron ver fueron sus ropas ya que estaba de espaldas, llevaba un hermoso vestido negro con bolados y unos tacones del mismo color. Ayato se colocó casi hecho una bolita en medio de los dos y los empujo a ambos hacia el ascensor frente a ellos. Una vez dentro toco los botones con desesperación lo último que deseaba era que esa chica loca lo viera. Cuando las puertas se cerraron se escuchó un gran suspiro de alivio proveniente de su boca.
Ume golpeo la puerta del único baño que se encontraba cerrado. Había entrado a los baños del centro comercial y no había prácticamente nadie. Llevaba consigo una pequeña bolsa de color café con unos garabatos estampados en ella. Cuando la puerta se abrió de golpe pudo ver a una rubia que le brillaban los ojos con una mezcla de alegría y otra de furia.
-tu pantalón.- soltó la castaña divertida extendiéndole la bolsa.
-Una hora amiga, ¡UNA HORA!- hablo exaltada para tomar lo que esta le ofrecía tranquilamente.- ¿Dónde te habías metido?- saco el pantalón y se lo coloco rápidamente. El talle era perfecto, las dos tenían prácticamente el mismo cuerpo solo que la rubia era un poco más alta.
-Tuvimos un pequeño problema, por eso el retraso.- hablo mientras abrazaba a su amiga.- espera, ¿hace cuánto estas acá?-
-hora y media para ser precisa.- suspiro cansada.
-Vamos, tomemos algo, Reiji está esperando en la cafetería.-
-mm Reiji está esperando en la cafetería.- repitió dándole pequeños codazos en el brazo. Los ojos de Ume giraron poniéndose blancos, sonrió y la tomo del brazo para salir de allí.
Al llegar a la cafetería ella visualizo al pelinegro sentado al fondo de todo mirando por la ventana muy concentrado, enfrente de él se encontraba sentado su primo que jugaba con los lentes negros en sus manos. Mientras caminaban se iba enterando de la historia de cómo su amiga termino encerrada y con la pollera rota. Resulta que había ido al lugar para comprar algunas cosas de la perfumería, pero vio que su ex novio caminaba por el mismo lugar y no quería que se enfrentaran, pues él era de esos que cualquier excusa venía bien solo para molestarla. Entonces casi corriendo quiso cambiar su rumbo pero una avalancha de jóvenes adolescentes se la llevó por delante, quiso girar jugando con su equilibrio pero no sirvió de nada ya que resbalo y cayó cerca de una maseta con un árbol en ella, con un reflejo casi felino se puso de pie, pero no noto que el cierre de su pollera se había enganchado en una rama y al tironear bruscamente esta se abrió por completo.
Ume solo reia, lo que causo que Lucy también explotara en risa. Al llegar a la mesa, esta saludo al pelinegro extendiéndole la mano. Y rápidamente le extendió la mano al pelirrojo pero este no reacciono, solo la quedo mirando con cara de idiota.
-Lucy, él es Ayato, Ayato ella es Lucy, él es el problema que te había mencionado antes. – los ojos de la rubia se entrecerraron pero rápidamente sonrió esperado el saludo de ayato que nunca llego. Así que simplemente se sentó a su lado.
-Que irrespetuoso.- soltó Reiji para girar en dirección a Lucy.
-No preguntes Reiji.- expreso con decepción.
-Sera mejor que no.- susurro ahora poniendo toda su atención en la joven que tenia a su lado.
Pasaron vario tiempo allí los cuatro hablando y riendo. La mesa estaba llena de platos vacíos con restos de tartas y postres. De apoco la cafetería se iba vaciando pero ellos aún no tenían intenciones de irse. Las historias de anécdotas no tardaron en llegar. Obviamente que recalcaron que en un futuro se contaría la de la pollera loca de Lucy. En un momento de la noche, los ojos de Reiji se clavaron en Ume por unos largos minutos, viéndola sonreír y como ella hablaba fuertemente mientras su nariz se arrugaba cuando la risa le salía naturalmente. Luego miro a su alrededor, nunca había estado en una situación así, rodeado de gente que contaba cosas de su vida y reían a carcajadas. Para el eso era algo estúpido y sin sentido. O eso hubiera creído tres semanas atrás. ¿ qué le estaba pasando? De pronto la mano de la chica sobre su hombro lo hizo salir de su nube.
-ya venimos vamos al baño.- lo miro dulcemente mientras se levantaba de la silla.
Mientas la veía alejarse no podía parar de pensar en lo hermosa que era, y en las últimas semanas con ella, simplemente todo era muy perfecto. Otra voz le exploto la burbuja.
-¡ESA CHICA ES HERMOSA!- grito ayato colocando ambas manos en la mesa.
-¿acaso no aprendiste nada hoy?- cuestionó irritado.
-Si aprendí que… eso fue una señal, no más chicas que bailan en una mesa en un bar y que… tengo que tirarme a esa rubia.- señalo con el dedo pulgar en dirección a los baños haciendo que Reiji resoplara indignado. –Y también aprendí…- su voz se volvió juguetona.- que mi primito está enamorado.-
Lo orbes rojos del pelinegro casi saltan de su rostro al escuchar esas palabras, estaba a punto de refutar pero algo lo hizo detener. Otra vez volvieron esos pensamientos a su cabeza; Ella sonriendo, cantando, bailando, feliz, llorando, hablando, entregándose a él. Y sintió como pequeñas descargas eléctricas le molestaban el estómago. Pero en su cabeza se repetía una y otra vez que no podía ser posible, era ilógico que el sintiera eso. Al notar que ellas volvían a la mesa la miro con detenimiento, en ese momento ella levanto la vista hacia él y clavo sus ojos en los suyos sonriéndole alegremente. Fue cuando su cerebro mando descargas electicas en todo su cuerpo haciéndolo erizar, se sintió estúpido pero sonrió interiormente… tal vez y solo tal vez el tonto de su primo tenga razón.
GRACIAS POR LEER! NOS VEMOS EN EL PROX CAP. LAS COSAS SE PONDRAN... GRRRR!
¿SHU O REIJI? CUAL DE LOS DOS ES EL FUCKING BOSS!? XD
