The Walking Dead no me pertenece nada algunos personajes que salen aquí son de mi autoria pero solo para esta historia.
Tambien agrego una tabla de personajes para evitar confusiones:
Giselle (14) hija de Beth y Daryl
Judith (20)
Federic (15) hijo de Rick y Michonne
Francis (15) hijo de Eugene
Jasper (16) hijo de Tyresse
Horace (19) hijo de Sasha
Charles (19) hijo de Abraham y Rosita
Jung y Conrad (19) hijos de Maggie y Glenn
Carl (32)
"Son cosas que puedes intuir pero no quieres ver"
Rick Grimes
Año y medio, Rick estaba sentado en la cama de Judith en la oscuridad y en silencio cuando Michonne entrelazó sus dedos y sonrió —Al fin llegó ¿Estas bien? —.
—Sí, es… les tomó año y medio, solo eso— contestó Rick.
Haciendo un recuento de todo lo que había pasado, les había tomado a Judith y Jung un año y medio planear una boda. Al principio querían algo pequeño donde solo estuviera la familia para no hacer tanto alboroto pero en cuanto la gente comenzó a ver el añillo en la mano de Judith no pudo evitarse que todos hablaran y quisieran aportar algo a la boda así que al final tuvieron que organizar todo un enorme evento para todo el pueblo.
Entre coordinar sus días y organizar las cosas, Judith comenzaba a odiar todo lo referente a la boda; pero había funcionado porque Jung era más paciente. Se dio cuenta del enorme apoyo que significaba Jung y sabía que esa relación iba a durar hasta que la muerte los separara. Era su consejero, su amigo y no quería pensar en eso pero también era su amante.
Rick con más tiempo libre ahora que no estaba en el consejo podía ver como Judith dirigía todo a su ritmo en el lugar. Cuando Carl estaba al mando solía ser más pausado pero con Judith siempre había algo nuevo por hacer: una mejora, nueva electricidad o recuperar aparatos o conseguir una nueva alianza a pesar de su experiencia anterior.
Senoh comenzaba a convertirse en un punto de reunión de otros pueblos de un modo que en un momento futuro llegaría a convertirse en una ciudad. Y Judith tenía Senoh alrededor de su dedo moviéndose a una dirección fija y veloz, ella pedía consejo de los demás pero solo hasta un punto y las personas parecían muy agradecidos por ello. Charles, Jung, Jasper y Federic se habían convertido en sus principales guardianes así que Rick se sentía agradecido de que hicieron su trabajo con gran celo.
Y con el aspecto de trabajo ya controlado, Judith no quería detenerse así que se embarcaba en la vida familiar al casarse con Jung. La había visto con su vestido blanco y al llevarla al altar estaba tan orgulloso como triste por igual. Porque aunque pensaba en todas las cosas buenas por venir para ella también no olvidada las cosas que estaba perdiendo. Esa confianza de abrir la puerta de su habitación y encontrarla ahí durmiendo con tranquilidad o la manera en que al intentar lavar la ropa terminaba peleando con espuma y ni hablar de esas largas noches en las que no dormían por conversar de su día o revivir momentos.
Por eso apretó su mano con fuerza cuando la dejó en el altar frente a Jung, un camino distinto en el que ya no sería participe directo, sería más espectador. Federic iba a oficiar la ceremonia porque Judith quería, ninguno de los dos que se iba a casar creía en Dios pero Judith había dicho que esto era lo que necesitaba para demostrar su respeto por Federic porque él lo hacía y confiaba en que todo buen deseo haría que el inicio de su matrimonio fuera bueno.
Rick y Michonne también habían hecho una ceremonia simbólica, era lo que se suponía que significaba una boda: un pretexto para disfrutar con tus seres queridos y creer desde el fondo de tu corazón que todo lo que vivirías con la persona valdría la pena aunque no fuera bueno.
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Judith estaba sentada en la silla, los rayos de luz entraban por la ventana y Michonne la estaba peinando mientras Giselle que había viajado para la boda al ser la dama de honor que era, dormía en la cama.
Michonne le hizo cerrar los ojos para aplicar el maquillaje a Judith, la joven sonrió y su madrastra comenzó a hablar —Es extraño que vas a seguir en el pueblo pero no vivirás con nosotros—.
La joven Judith se sonrojó y comenzó a hablar—Yo sé que tú no eres mi madre, que no intentaste serlo y que nunca tendrás ese personaje en mi mente pero Michonne: tú eres mi modelo a seguir como esposa—.
Michonne dejó el maquillaje un momento por lo que Judith le miró a la cara con determinación a través de sus ojos fieros —Yo cuando este con Jung siempre pensare ¿Qué haría Michonne? Quiero imitar tu lealtad o tú forma de consolar o…muchas cosas. Porque cada día veía lo felices que son tú y papá. Me encantaba espiarlos por la escalera cuando hablaban o se peleaban y justo ahora que me voy a casar me imagino a Jung y a mí así: como tú y mi padre envejeciendo juntos pero siempre tomados de las manos—.
Los ojos de Michonne se humedecieron y le dio una enorme sonrisa a su hijastra pues se había quedado sin palabras porque a diferencia de Carl con ella sí que había tenido algunos roces y aunque sabía que la apreciaba no sabía hasta qué grado. Sin pensarlo le abrazó con fuerza.
Luego de que Michonne se separó de Judith, esta le sonrió apenada —Por eso quería pedirte algo, según lo que me dijo Maggie la tradición de la novia exige algo nuevo, algo azul, algo viejo y algo prestado. Tengo casi todo pero estaba guardando algo prestado: por favor, préstame algo tuyo y prometo devolverlo cuando ya no tenga miedo de ser una esposa—.
Michonne caminó a su habitación y cogió una de las cintas que usaba para controlar su cabello rebelde, al volver la ató con cuidado en la muñeca de Judith —Devuélvemelo hasta que me esté muriendo—. Dijo.
La joven sonrió, era una situación muy solemne así que para romper ese ambiente Judith dijo algo divertido —Yo esperaba algo como la katana pero creo que Jung se asustaría—.
Michonne sonrió con su hijastra y continuó con su arreglo.
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Jung no paraba de jalar la corbata, era raro tener eso en el cuello y su madre por quinta vez se había tomado la molestia de arreglarla. Maggie habría querido a Glenn para apoyarla pero sabía que su vida había sido tomada para que sus hijos llegaran a ese momento; la mujer ni siquiera ocultó sus lágrimas cuando abrazó a su hijo por última vez antes de acompañarlo a la ceremonia.
—Mamá, está bien. Nos vamos a ver mañana, no es como que me vaya como Conrad— contestó Jung con una sonrisa mientras daba pequeños círculos a la espalda de ella.
—No estoy llorando por tristeza sino por orgullo. Tú padre estaría tan satisfecho de ver en lo que te convertiste— respondió ella.
—A veces me acuerdo de él cuando me arrullaba. A veces imagino que está aquí todavía— dijo Jung con palabras suaves.
Madre e hijo salieron de la casa y Conrad esperaba recargado en la pared — ¿Al fin? Digo, ni el que se fuera a casar sea yo para que los esté esperando —.
Maggie suspiró —Conrad, como padrino del novio debes ser bueno con él y con su mamá. Como hijo o hermano debes ser educado o el reloj que te corresponde a ti se lo doy a Giselle—.
— ¡Pero que! Jung ya tiene tu anillo, me toca el reloj de papá y Giselle nada que ver con esto— reprochó Conrad.
—También era de tu abuelo, que no se te olvide— le aclaró Maggie.
—Ya, como sea, vamos a hacer esto de una vez. Coincido con Giselle, las bodas son tan aburridas y yo no me voy a casar— respondió de mala Conrad quien comenzaba tener hambre.
Todos llegaron a sus destinos, donde Federic esperaba con Giselle y Jasper en una plática muy divertida hasta que la música comenzó a sonar y Federic estaba preparado para oficiar su primera misa con el padre Gabriel como su guía. Aun no era sacerdote oficial pero como había sido un pedido de Judith no se habían podido negar.
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El centro del pueblo se había iluminado con antorchas, algunas personas ya se habían marchado porque era noche, otros como Daryl que no le gustaban las fiestas se había ido a descansar pero el resto de las personas que se quedaron disfrutaban por los ausentes.
La música sonaba y Judith se levantó con Jung a bailar, Judith no era muy buena bailando pero confiabaen lo que Jung hacia; la forma en que la guiaba frente a los compases suaves y dado que su vestido era muy largo nadie veía la torpeza de sus pies.
—Me gusta— le susurró ella al oído.
— ¿Bailar? Pensé que lo odiarías— dijo Jung atrayéndola más cerca de él.
—Me refiero a que me guíes, de manera lenta— contestó Judith mientras Jung sonreía.
—Siempre, todo el tiempo que necesites que lo haga lo haré, ya sabes que a veces puedo ser medio torpe pero lo voy a intentar señora Rhee— le dijo Jung mientras sentía que Judith se acercaba a su pecho.
—MMmmm… no va a ver señora Rhee ni señor Grimes solo Judith y Jung como siempre—.
De pronto Carl apareció para bailar con Judith y Jung le cedió la mano mientras bailaba con Giselle, Carl se aproximó a su hermana —Detrás de toda esa mugre y mala leche tengo una hermana muy bonita—.
—Jaja Carl. Me da gusto que todos estén aquí— contestó ella.
—Por fin te casas, no es algo que me vaya a perder, cuando me dijeron que te habían dado un anillo de boda no supe ni que pensar: mi hermana menor se casa, es todo, el fin de los tiempos— bromeó Carl.
Judith le pisó el pie y este solo hizo una mueca —Pero estoy muy feliz por ti, sin embargo si quieres que le dé un día una paliza a Jung por ti para que no lo mates, porque si lo haces tú. Ya sabes que puedes contar conmigo. Te quiero mucho hermanita—.
En ese momento Carl besó a su hermana pero luego la soltó y Giselle comenzó a bailar con Judith, Carl y Jung se miraron algo avergonzados pero Jung con mucha calma estiró la mano a Carl. Al principio el hombre se sintió incomodo pero cogió a su cuñado de la mano y comenzó a bailar disfrutando su irreverencia. Conrad y Federic se unieron y todos comenzaron a reír para luego entrar en la pista de baile.
Luego de un rato Carl y Federic se sentaron en una mesa mientras veían a su hermana bailar muy divertida con Charles. Ambos hermanos suspiraron, Federic al final no pudo reprimirse —La voy extrañar un montón, no es como que ya no la vaya a ver como contigo pero sé que todo será distinto—.
Carl colocó una mano en su hombro —Nos adaptaremos, siempre lo hacemos. Además, después de ver esta boda ya me dieron ganas de casarme—. Bromeó Carl.
—Sí, desde que vi a Giselle con ese sombrero supuse que querías casarte— contestó sin rodeos Federic.
Su hermano se sonrojó —Yo no quise decir eso, no me refería a Giselle. Solo estaba bromeando—
Federic le dio una sonrisa divertida y se encogió de hombros —Yo también pero ya vez—.
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Judith entró en su casa de los brazos de Jung directo a su alcoba, ambos con risas tontas y se dejaron caer en la cama. Su casa, su alcoba, su esposo… uf, tantas cosas a las que podía llamar de su propiedad y sin embargo no las sentía de esa manera. Ella negó con la cabeza divertida.
— ¿Qué? — pidió Jung mientras muy despacio deslizaba el cierre del vestido de Judith.
—Ahora puedo decir mí casa, mi esposo…mí, mí sin parar y lo único que quiero pronunciar es: mi corazón— le contestó ella mientras le abría la camisa muy despacio.
Jung sonrió al sentir los dulces labios de Judith en su pecho y sus manos bajando al cinturón de su pantalón pero sonrió mucho más al escuchar de esos propios labios —Es todo tuyo—.
Y por la mañana, cuando el sol atravesaba las cortinas e iluminaba sus cuerpos desnudos a través de las sabanas. Fue el turno de Jung de hablar —Mi casa, mi esposa…. mí, mí sin parar y lo único que quiero pronunciar es: mi corazón es todo tuyo—.
Judith le sonrió con el cabello enredado y jugando con sus dedos por el cuerpo de Jung. Por lo menos ese día solo iba estar en su cabeza "mi esposo, mi cuerpo, mi cama y mi corazón".
Lo veíamos venir desde hace un tiempo, así que solo era cuestion de presentar una boda, es mi primer historia donde pongo una boda en todas sus facetas. Mientras Judith tiene un año y medio como prometida, Carl y Giselle un año como tienes razon Diana parece que Carl es un romantico, en especial por los chicos, no creo que Daryl sea celoso porque ya esta pasando esa etapa ademas de conocer a Carl de toda la vida.
Maggie tambien creo que hizo todo bien y Conrad tan torpe como siempre, ahora que lo pienso Maggie y Daryl harían buena pareja porque ella cuidaba a Giselle como su propia hija y Daryl hacia lo mismo con Jung y Conrad; ella cocinaba y él arreglaba su casa, ambos se equilibraron y sus hijos los querían juntos, a lo mejor ellos tambien debieron casarse aunque sería medio extraño porque son cuñados.
En cuanto a Judith siempre ha demostrado que tiene talento para hacer las cosas y la parte con Michonne muestra que con todo le quiere y le respeta mucho, no son madre e hija pero tienen un lazo muy profundo. Pobre Rick, se quedó sin dos hijos en su casa pero ganó uno más.
