Capitulo 15

Tormenta en el mar

Caminaba lentamente entremedio de la gente mientras arrastraba su maleta. Hace unas horas había aterrizado el avión en Nueva York, estaba nervioso como nunca antes lo había estado, su mirada clavada en el camino recto, aun con sus auriculares puestos podía escuchar los murmullos de las mujeres cuando lo veían pasar, pero fue fácil ignorarlas, solo tenía a una persona en su mente… Ume. Había planeado durante tres semanas que le diría, que haría, pero una vez que descendió del avión su mente se volvió nula, como si disfrutara viéndolo desesperado, dándole un fuerte golpe en las pelotas diciéndole que se esfuerce un poco más. Cada paso que daba hacia que su corazón se oprimiera más. Tenía miedo… Quería correr ya a su departamento y decirle que la amaba… que lo perdone, que era un maldito idiota, besarla… quería sentir sus suaves labios otra vez, hacerla suya… tomarla infinitas veces como nunca antes lo había hecho. Quería hacer tantas cosas, pero el miedo ante el rechazo lo estaba consumiendo.

Al salir del aeropuerto tomo un taxi al que le informo la dirección de su departamento. Observaba por la ventana cruzado de brazos pensando… la gente que caminaba por la vereda parecía despreocupada del mundo, como si su vida fuera la más feliz del mundo, una leve sonrisa irónica se dibujó en su rostro, él era así hace unas semanas, y ahora, ahí estaba tratando de poner a funcionar su cerebro para encontrar un modo de recuperar a la mujer más importante de su vida. Un suspiro de tristeza se escapo de sus labios, si no hubiera sucedido lo que paso, en estos momentos ella se encontraría allí a su lado, abrazándolo y besándolo, hablándole de todo lo que había hecho y cuanto lo había extrañado, llenándolo de preguntas sobre su viaje, y el seria el hombre más afortunado del mundo… cerro sus ojos con dolor, no, no era así, el estaría ignorándola como de costumbre, recordando maliciosamente con todas las mujeres francesas con las que se había acostado, y ella aun así mantendría una sonrisa esperando a que el le contara.

Froto su rostro con desesperación, se sentía tan estúpido.

-Flores, chocolates, música, y la disculpa más sincera que salga de su corazón.-

Los orbes azules se clavaron sorprendidos hacía en frente donde provenían esas palabras.

-¿Disculpe?- hablo al taxista con el ceño fruncido.

-La mujer que lo tiene así... flores, chocolates, música y una verdadera disculpa, en fin solo invítela a cenar, haga de su noche única, hágale saber qué es lo que más ama.-

Se sentía irritado de que aquel anciano se estuviera metiendo en asuntos que no le conciernen, pero soltó un suspiro tratando de mantener la calma, después de todo necesitaba una ayuda con todo esto, y que mejor que un extraño que no puede joderlo ni reírse en su cara por ser un estúpido.

-¿Eso funciona?- al escuchar su misma pregunta se sintió aún más patético, pero era así, el jamás había querido reconquistar a una mujer, jamás había hecho algo tierno por alguna, esto era nuevo para él, y no tenía idea de cómo hacerlo, se maldijo internamente por nunca haber prestado atención a las películas románticas que la castaña ponía.

-Para ser honesto….. muchas veces no.- Shu casi se atraganta ante su respuesta, ¿¡ese viejo lo estaba cargando a qué!?- Hasta a veces te hacen comer las flores, lo que si funciona es que le hable desde lo más profundo de su corazón, demuéstrele lo que siente.- El hombre no dejaba de hablar sin sacar su vista de la calle, parecía todo un experto en relaciones, tal vez por la edad… pero sus palabras eran muy sabias, queriendo mantener todo lo que el hombre decía presto completa atención a sus palabras como nunca en la vida había hecho. El tiempo que duro el viaje, ambos hombres hablaban como si se conocieran de toda la vida, eso era algo nuevo también para él, pero no le disgusto. Una vez frente a su edificio, saco el dinero y se lo extendió al hombre que lo miraba con una pequeña sonrisa de afecto.

-Le deseo mucha suerte… y cuídela bien cuando ella lo acepte de vuelta.-

-Lo hare, gracias.- Se puso de pie y camino un poco más relajado hacia el interior de su hogar, por lo menos ahora tenía una idea de lo que tenía que hacer.

(...)

Los ojos azules de la castaña vagaban observando a los niños que jugaban y corrían por el parque, sentada en uno de los bancos bajo un árbol gigante, el viento soplaba suavemente dándole un toque fresco a su rostro que no tenía expresión alguna, simplemente observar la diversión de aquellos pequeños la hacían desear ser una niña como ellos, sin preocupaciones e inocente, sin saber lo que ocurre alrededor…

-AGGHH, ¿¡UME ME ESTAS ESCUCHANDO!?- el grito de su amiga la hizo salir de la nube donde se encontraba.

-Perdón ¿Qué?- sacudió su cabeza y hablo desorientada, recibiendo un soplido por parte de la rubia.

-ya… ¿quiero que me digas que te pasa? Desde anoche estas dispersa, ¿Qué sucede?-

Era cierto, la noche anterior en el trabajo había sido todo un desastre, los pedidos mal entregados, se le habían roto tres vasos eso sin contar los tragos mal hechos.

Pensó que le diría, como decirle que al terminar de hacerlo con Reiji pensó en su ex… el hermano del que ahora duerme casi todas las noches, con el que tiene sexo prácticamente todos los días. Tomo una gran bocanada de aire como queriendo hacerse de valor.

-Ante de anoche, estaba con Reiji, y me pregunto algo…-

-¿Qué cosa?-

- si le pertenecia, en el momento no pensé Lucy, simplemente respondí que sí, estaba teniendo sexo con él y no se… la emoción y….-

-calentura.- termino completando las palabras de ella mirándola divertida.

-Si… respondí que sí, pero… después me acorde de…- no podía terminar de hablar, un nudo se empezaba a formar en su garanta, quería llorar, gritar…-

-¡Oh mierda!- suspiro.- te acordaste del Rubio ¿cierto?-

-¡ah soy una cualquiera!.- se cubrió la cara con ambas manos intentando ocultar el dolor que sentía.

-Puff, no lo eres, solo estas confundida… aunque admiro eso de acostarse con dos hermanos.-

-Lucy… no me estás haciendo sentir mejor.- sabia que la intención de su amiga no era lastimarla, pero si estaba intentando animarla, no iba por buen camino.

-bien… sabes que soy asi, no voy a mentirte me gustaría estar en tu lugar… solo que… no… con esos dos…. Sino otros dos…. Que sean hermanos….-

-¡LUCY!-

-ya, ya…- soltó una risa contagiosa haciendo que la castaña también sonría levemente.- ya hablando enserio, ¿Por qué te acordaste de Shu? ¿Acaso aun lo quieres?-

¿Lo quería? Si en el pasado lo quería, cuando lo conoció pensó que era un hombre hermoso, como un ángel que había venido a rescatarla de toda su miseria, al principio eran tan hermosos juntos, pero después el se había puesto distante, despreocupado… la había estado alejando de apoco.

-No… no lose.-

-hay amiga…- apoyo su mano en uno de los hombros de ella.- ¿y qué hay de Reiji, lo quieres?-

-El… el me trata como si yo fuera única, es tan atento, pese a su porte frio y esa actitud de hombre educado, es tan… excitante.- esto último dijo recordando los sucesos anteriores.- el es como un enigma, es como si no pudiera descifrarlo, tiene tantas cosas ocultas y siento que solo me las demuestra a mi…. ¿Entiendes?-

-Te entiendo… y eso Shu jamás lo hizo contigo… y esa es tu confusión ¿no es asi? Como un hombre tan serio como Reiji si se abre contigo y un hombre tan despreocupado como Shu no lo hizo.-

-mejor explicado imposible.-

-Ume… Shu te engaño, no te quiso nunca, tienes que aceptarlo, fuiste su pasatiempo, ahora tienes un hombre que todas las malditas noches va por ti al trabajo, que te cuida, te hace sentir única… si está bien es el hermano de tu antiguo novio, pero qué más da… solo enfócate en él. Deja el pasado atrás.-

Las palabras recién dichas por la rubia le dolieron un poco, eran frías pero verdaderas, tres-cuatro veces, esas habían sido las veces que Shu le había dicho que la quería en seis meses… mientras ella se lo decía casi todo el tiempo. ¿Por qué había jugado asi con ella? no lo sabía, no sabía que pasaba por la cabeza de aquel que una vez sintió que podía enamorarse. Pero era evidente que el no sentía lo mismo.

-Tienes razón.- sonrió forzosamente.- no vale la pena pensar en todo esto.

Sintió los brazos de su amiga rodearla cariñosamente, y aunque este tipo de conversaciones las hubiera tenido con su gigante amigo, se sintió bien poder confiar algo tan personal a una chica, a su amiga.

(...)

El dia había trascurrido rápidamente para su gusto, se sintió traicionado por el tiempo, como si quisiera jugarle una mala pasada, queriéndolo ver sufrir ante los nervios y la desesperación. En si sentía que todo a su alrededor se burlaba de el hasta el ramo de rosas blancas que llevaba delicadamente en una de sus manos. Respiro profundamente mientras se detenía a unos metros del bar donde la joven trabajaba. Toda la calle estaba oscura apenas iluminada por los faros de luz menos el bar, parecía de día si uno se detuviera en la puerta de entrada. Todos sus sentidos le estaban fallando, parecía un adolescente en su primera cita. Se había mentalizado a muchas opciones, como que ella le hiciera tragar esas rosas, los insultos, una bofetada o tal vez hasta un puñetazo seguido de una patada. Ya le dolían sus partes íntimas de solo pensarlo. Estaba dispuesto a soportar cualquier cosa con tal de que ella lo perdone, con tal de que ella lo escuche….

Escucho una suave risa que hizo que su cuerpo se tensara, esa risa que tanto había querido escuchar durante esas últimas semanas. Vio como la joven castaña salía del lugar y cerraba la puerta mirando hacia el interior saludando energéticamente con la mano.

Se veía tan hermosa, no recordaba haberla visto tan bella, sonriendo como lo estaba haciendo ahora, en realidad si lo recordó, la primera vez la que vio, eso que estaba sintiendo ahora era lo mismo que sintió aquella vez, solo que esta vez no solo la buscaría para jugar con ella, la amaba y tenia que decírselo. Diviso la figura de ella alejándose de allí, de un momento a otro la vio correr, al hacer el intento de seguirla se detuvo en seco abriendo sus ojos de la sorpresa. Los brazos de ella se enroscaron en el cuello de un sujeto que esperaba en la esquina del lugar, su respiración se entrecorto al verla besar los labios de aquel mal nacido. Por más que intentara moverse su cuerpo lo estaba traicionando dejándolo como clavado al concreto. Cuando por fin dejaron de besarse el la tomo por la cintura haciendo que su corazón se partiera en mil pedazos, ese sujeto estaba ocupando su lugar. Estaba quitándole todo lo que le partencia a él y solo a él.

Sus ojos se estaban empañando podía sentir esa molestia de agua dentro de ellos, pero más grande fue su sorpresa cuando en un repentino movimiento la luz de uno de los faros alumbro el rostro de ese sujeto… apretó sus dientes con fuerza, cerró los ojos y los volvió a abrir como queriendo despertar de ese mal sueño. Ahora entendía porque su hermano no lo había vuelto a llamar ni respondía el teléfono cada vez que él lo hacía. Clavo su mirada hacia ellos sin dejar de observar cada movimiento de la pareja, ese idiota estaba jugando de la mejor manera, haciendo algo que el jamás hizo, preocuparse por ella. Los ojos dolidos de Shu poco a poco se fueron transformando en ira, esos ojos azules como el mar que tanta calma siempre mostraron ahora parecían que estaban en medio de una fuerte tormenta, donde las olas se levantan furiosas y vuelven a caer golpeando y arrasando todo a su paso, una tormenta que aniquilaría a cualquier barco a su alrededor.

-¿Shu?- una voz algo cansada y enojada sonó a sus espaldas, al girar a ver de quien se trataba vio la cara despreocupada de la compañera de trabajo de quien había sido su novia.- Tch, ¿tenías que volver cierto?- pregunto molesta a lo que él solo frunció el ceño mientras veía como la joven rubia cerraba la puerta del bar. Al notar que el no respondía ella sonrió de lado guardando las llaves en su bolso.- Ahora sabes que ella es feliz, déjala en paz.-

-Nunca va a ser feliz con Reiji.- respondió calmando esa tormenta en sus ojos y entrecerrándolos volviendo a su actitud normal.

-Eso lo dice la persona que más infeliz la hizo… que irónico.-

-¿No lo entiendes?- nuevamente se puso nervioso sorprendiendo un poco a la joven.- él no la quiere… solo es una estúpida competencia.

-hay por dios Shu esas excusas te quedan mas patéticas de lo que ya eres.-

-Se que me odias, pero por favor… déjame explicarte algo.-

Esa no era la actitud normal del baboso mujeriego que ella había conocido, ese asqueroso ser que cada vez que la veía aun tomado de la mano de su amiga le guiñaba el ojo. Aunque no lo conocía mucho podía saber que él era una persona despreocupada de todo, sin embargo ahora estaba allí parado con una mirada suplicante, deseaba reírsele en la cara, pero algo en su interior no la dejaba. ¿Tenía que escucharlo? Tal vez solo le daría una oportunidad para que se explique, quería saber que era lo que había querido decir con "competencia" después de todo ella cuidaría a su amiga, y si eso significaba romper los perfectos dientes de ese rubio para que se aleje de ella, lo haría sin dudarlo.

-Bien… 20 minutos, estoy cansada y quiero dormir, entra.-

Shu asintió y la acompaño nuevamente al bar. Por primera vez explicaría su pasado a alguien, y aunque ese alguien no era la persona que amaba, tal vez ella podría ayudarlo a recuperar a su preciosa Ume.

Perdon por a tardanza! Espero que les haya gustado el cap...

Gracias a todas por su apoyooo me hacen muy feliz!

Me hacen reir mucho con sus comentarios... aman y odian a Shu... casi todas quieren

con Yuma (¿porque sera? 7w7) y reiji? pobre reiji jajaja gracias chicas por su apoyo enserio!

Bueno besitos y hasta el prox cap...