The Walking Dead no me pertenece nada algunos personajes que salen aquí son de mi autoria pero solo para esta historia.

Tambien agrego una tabla de personajes para evitar confusiones:

Giselle (14) hija de Beth y Daryl

Judith (20)

Federic (15) hijo de Rick y Michonne

Francis (15) hijo de Eugene

Jasper (16) hijo de Tyresse

Horace (19) hijo de Sasha

Charles (19) hijo de Abraham y Rosita

Jung y Conrad (19) hijos de Maggie y Glenn

Carl (32)

It's unclear now what we intend

We're alone in our own world

You don't wanna be my boyfriend

And I don't wanna be your girl

And that, that's a relief

We'll drink up our grief

And pine for summer

And we'll buy beer to shotgun

And we'll lay in the lawn

And we'll be good

Beth Greene

Como había mencionado Horace había sido una victoria que se asentó pasadas las 72 horas, luego de eso ella estaba en peligro pero no en peligro mortal. Los bebés fueron presentados pues al no tener complicaciones luego de ese tiempo se le entregó a la familia.

Giselle no había tenido la oportunidad de conocer a sus hijos porque la mayor parte de su tiempo dormía; Ruth y Gina se estaba haciendo cargo del pueblo mientras Carl ponía su vida en orden pero no era tan fácil, con dos hijos que lloraban sin parar y una pareja en el hospital apenas podía mantenerse en pie.

Su ojeras eran grandes y profundas, si se recargaba en una pared se quedaba dormido; por fortuna todos ayudaban con los bebés que se llamaban Fara y Nicholas porque dado que eso había traído a Giselle de vuelta era un símbolo. Carl trató de pensar si esos nombres habían estado en sus opciones pero no los recordaba aunque dado su cansancio apenas recordaba el suyo.

A la semana Giselle pudo ir a su casa con la condición de no hacer nada, aunque tampoco podía porque siempre tenía sueño; fue en la comodidad de su casa cuando por fin conoció a sus niños: dos rubios muy tiernos, de piel rosada y ojos azules. Ambos con grandes pulmones que se callaron en cuanto ella los tuvo en brazos.

Daryl vio la escena de sus nietos y su hija durmiendo los tres en la cama y su corazón latía muy fuerte; apenas podía agradecer a esa… lo que sea que le había permitido conservarlos, más tranquilo con saber que su hija lento pero iba recuperarse fue cuando se puso a pensar en el caos que era la casa.

Maggie, Jung, Judith y Federic volvieron a Senoh porque no podían quedarse más tiempo a pesar de que los niños eran la adoración de todos y lo peor había pasado. Rick se quedó para ayudar a su hijo que estaba hecho polvo y para secretamente disfrutar más tiempo de sus primeros nietos. También para cuidar a Giselle que adoraba, así que todos aportaban en lo que podían.

Conrad también quería colaborar pero hacía más desastres de los que podía arreglar, en especial para cambiar un pañal porque el resto de los hombres de la casa ya tenía experiencia. Y Carl trataba de pasar tiempo con su familia, su inesperada pero hermosa familia.

Luego de ir con Ruth por unas cuestiones de la comunidad volvió a su casa y entró en la habitación que era de Giselle y sus hijos, porque de momento no dormía ahí para no lastimar a Giselle. La rubia tenía a sus hijos acunados en sus brazos mientras ellos bostezaban para dormir.

Carl tomó en sus brazos a la pequeña Fara que vestía una ropa con forma de conejo, Carl levantó las cejas divertido y Giselle suspiró —No me mires a mí, fue una broma terrible de mi papá—.

Carl se sentó en la orilla de la cama acunando a la pequeña —Tenemos hijos hermosos, tu aportaste la mayor parte pero algo debí darles yo. Me alegra que no existan las revistas ahora porque no me gustaría que en el futuro sean supermodelos—.

— ¿Supermodelos? — pidió Giselle en un bostezo.

—Tonterías de antes— respondió Carl—Lo que me importa es saber que te tengo con vida y te amo, muy, muy locamente—.

Le dio un beso en los labios, los pequeños gritaron de alegría mientras sus manos se aferraban al dedo de su padre. Carl no pudo evitar sonreír, esto le ponía más feliz con cada momento. Levantó la cara para ver a Giselle y su sonrisa se hizo más grande si eso era posible porque recordó el día que cargo a la bebé Giselle en sus brazos, sin imaginarse ni en un millón de años que sería la persona que se quedaría con su corazón por siempre, romántico como decía Giselle pues en realidad era hasta que la muerte les separara.

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Al principio Charles no quería ir a ver a Giselle porque le era raro pensar en ella como una madre y con Carl cerca pero cuando se enteró de todo lo que había pasado la familia para ver a los mellizos con vida no se pudo contener más. En cuanto Judith y Jung volvieron fue que preparó su viaje con Jasper y su madre.

Rosita le tenía mucho afecto a Giselle a pesar de la historia de Charles y dado que el propio Charles le tenía afecto era imposible que esa visita no se efectuara. Prefirieron quedarse en la casa que le habían dado a Daryl originalmente para no molestar a la familia, Rosita fue la primera en visitar a Giselle y al día siguiente Jasper y Charles hicieron lo mismo.

Los amigos prefirieron visitar cuando no había mucha gente en la casa, pasaron por el lugar hasta la recamara donde Giselle le daba biberón a su hija y Daryl hacía lo propio con el niño. La condición de Giselle impedía que diera pecho pero ella trataba de hacer las cosas lo mejor que podía, su padre estaba siendo su principal apoyo porque a veces ella se sentía incompetente en comparación con Carl que sabía cómo cargarlos entre otras cosas.

Charles vio a Daryl y Giselle perdidos en la alimentación de los pequeños y sonrió con melancolía, por un sentimiento que no podía definir. Jasper fue quien les saludó para hacerles notar que estaban ahí. Daryl luego de una inclinación de cabeza dejó a Nicholas en brazos de Jasper y salió de ahí.

—Me da gusto ver que estas bien y me encanta conocer a tus niños — dijo Jasper observando a Nicholas tomar toda la leche.

Charles se sentó junto a Giselle para ver a la pequeña Fara y una sonrisa cruzó por su boca —A mí que todo te sale bien Giselle, hasta estos niños que son muy bonitos aunque claro, podrías tener bebes pelirrojos igual de lindos. Ya sabes… todavía puedes—.

Giselle sonrió, con todo se veía feliz a pesar de su aspecto débil y Charles acarició su rostro porque le gustaba verla contenta. En ese momento Jasper intervino —No hagas esas bromas porque si Carl te escucha se va a enojar—.

—Yo escuche— aclaró Carl con los brazos cruzados en la puerta con una sonrisa no definida.

Se acercó a Giselle y besó su frente, luego tomó a Nicholas de los brazos de Jasper. Charles pidió a Fara y ambos hombres siguieron alimentando a los bebés hasta que sin decir nada salieron de la habitación dejando a Giselle conversar con Jasper.

— ¿Quieres que vaya a ver? — pidió Jasper a Giselle que había visto la dinámica con curiosidad.

—No, está bien; mejor cuéntame cómo van las cosas— respondió ella muy confiada.

Charles era más cuidadoso con Fara porque como no sabía sostener bien a un bebé, le daba miedo que le pasara algo. Carl dejó el biberón en una de las mesas cuando su hijo termino y le dio golpecitos en la espalda, Charles imitó sus movimientos en cuanto Fara acabó.

—Lo hiciste bien— dijo Carl al final —De todas las personas fuiste tú el único que me hizo pensar que Giselle no me escogería a mí—.

Charles dio una pequeña sonrisa —Tú lo hiciste mejor, es evidente por eso no tengo problemas, además quien sabe… no me quedé con Giselle pero a lo mejor si con su hija—.

Carl solo elevó los ojos con ligero fastidio, tanto Charles como Carl habían temido por el otro y eran los únicos a los que consideraban rivales pero también, frente a quien valía la pena perder. Charles estaba orgulloso de haber competido contra Carl y este a cambio no podía dejar de sentir ciertos celos porque él, era el único hombre del que había tenido miedo de verdad por el amor de Giselle pero a quien le podría confiar su familia sinceramente.

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Al principio Ruth igual que las personas más viejas de la comunidad se habían exaltado por esa relación tan diferente entre Carl y Giselle, a diferencia de los más jóvenes igual que Giselle quienes no veían mal esa relación. Pero la pareja rápidamente callaron cualquier idea que otros tuvieran. Ambos con su fortaleza lograban cumplir con sus obligaciones y Giselle se convirtió en la sombra o luz de Carl, dependiendo de cómo se veía.

Podía ser su sombra porque cuando él no tomaba decisiones ella podía dirigir Memory Town con maestría, anticipaba lo que Carl necesitaba y cuidaba apropiadamente de lo que necesitaban los demás. Algo que Ruth lentamente fue agradeciendo porque su edad ya no le permitía estar tan al mando, Gina también aceptó de buena gana que Giselle fuera la segunda al mando porque tenía decisiones acertadas.

Pero también podía ser la luz de Carl porque nunca lo habían visto tan animado, desde que Giselle podía moverse se les podía ver paseando por las calles a veces con sus mellizos en brazos, a veces solos. Y con eso Memory Town consiguió armonía.

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Daryl estaba sentado en el piso de la sala de la casa, ya no era tan joven y le dolían los huesos pero disfrutaba de Fara y Nicholas; del otro lado estaba Rick y vieron como los mellizos gateaban o llevaban sus pies a su boca. También como sonreían cuando veían a sus abuelos o estiraban sus brazos para que los cargaran.

Había sido un viaje muy largo, una travesía llena de dolor, muerte y pérdida pero tanto Rick como Daryl encontraron la paz que su interior rugía. Y ahora cuando Nicholas trataba de trepar por Daryl o Fara juguetear con Rick los dos sabían que su momento de luchar, de proteger y de salvar ya había pasado, ahora era trabajo de sus hijos mientras que el suyo era amar, solo amar porque el tiempo para hacerlo se iba acortando.

A veces Daryl podía ver a Merle en Nicholas y le daba gusto, a veces Rick podía ver a su propia madre en Fara para placer de él.

—Nunca me imaginé ser abuelo, tampoco papá si soy más serio pero en mi cabeza no había nietos pero me alegro de que existan— exclamó Daryl mientras atrapaba a Nicholas entre sus brazos y esté gritaba muy emocionado.

—Yo sí pero nunca pensé que sería Giselle quien me los diera. Siempre me imaginaba a alguien como Carl de carácter en una mujer mucho mayor pero me alegro de haberme equivocado— dijo Rick mientras sonreía a Fara quien intentó abrazar toda su pierna.

—Ahora mismo ya no quiero imaginarme que va ser de los mellizos y como los van a tratar sus padres. Ahora solo quiero verlo— exclamó de pronto Rick.

Daryl soltó una risa un poco acida —Yo quiero ver cómo van a reaccionar sus padres a las travesuras. Es momento de que Giselle pase todos los malos ratos que me hizo pasar—.

Rick dio una carcajada —Estoy ansioso por eso, si les producen la mitad de dolores que nosotros va a ser todo un espectáculo…pero no quiero pensar en ese futuro—.

Los abuelos cargaron a los nietos y salieron al jardín donde Carl y Giselle estaban pasando el tiempo juntos. Y fue buena idea que no pensaran en el futuro más, porque de cualquier forma no iban a acertar en sus ideas.

Jamás habrían acertado a que sería Fara quien hiciera un desastre en la cocina para prepararles unas galletas, con harina pegada al techo para incredulidad de sus padres. Que Nicholas había atrapado ardillas para formar un criadero porque Daryl ya no podía salir a cazar; que ambos nietos serían los que al final se quedarían con ellos hasta el término de su vida porque nadie más tenía la fuerza para ello, cada uno con cuchillo en mano para asegurarse de que nunca se iban a levantar.

No, ninguno de los dos habría atinado a que los rubios mellizos tan demonios unos días pero tan ángeles otros conseguirían que todas sus culpas, todos sus miedos y cosas que les hicieron daño y aún no podían dejar ir; se convirtieran en una despedida. Beth y Lori dejaron de ser nombres de culpa o dolor mezclado con amor.

Fara y Nicholas se convirtieron en sus sueros pero también se trasformaron en el primero y la segunda en el declive de los caminantes y con ellos siguieron las tres niñas de Judith. Y junto a ese grupo también nacieron los hijos de Jasper, Conrad, Horace y los demás.

Y si en algún momento Rick y Daryl hubieran sabido que serían sus genes los que tenían la respuesta para no más caminantes. Que juntos era la solución, probablemente hubieran dejado de poner tantas pruebas a sus hijos y su generación.

Esta pagina luego me hacer rabiar porque no me dejaba subir capitulo. El viaje tan largo a llegado a su fin, parece que mi racha de no pasar los 40 capitulos se mantiene, aunque quería que no fuera así. Tampoco era mi intención hacerte llorar Diana pensando que Giselle había muerto y supongo que ser sietemecina no ha cambiado para nada tu vida, regularmente meten a los niños en la encubadora para que eso no ocurra :) una gran coincidencia. En cuanto a Hershel, pues si era Hershel invitado; pero no podía decirle eso a su nieta porque era parte del trato así como que ningún miembro de la familia pudiera salir igual que Giselle no podía entrar, porque el contacto con tanto fallecido haría que Giselle no sobreviviera, digamos que la granja era el umbral de la vida y la muerte. La persona que espiaba era Beth aunque no quiero ahondar mucho más en eso.

Para terminar, solo resta decirles que no solo ustedes disfrutaban la serie, yo tambien escribirla y sobretodo recibir sus comentarios cada miercoles. Diana eres una personaa muy dulce por la forma en que te expresabas y me sonreía o me preocupaba o me entristecia al leer como te sentias, creo que esa es la experiencia que mantendre por siempre.

Invitado o invitados, tambien me gustaba que expresaras claramente lo que te gustaba, lo que no y lo mucho que fue cambiando la historia, fue un camino muy largo y lo aproveché. Tania creo que tu sensibilidad y el toque reflexivo daban la madurez justa a la historia, siempre es un placer conocer tus comentarios. Esta fue una historia especial porque pude experimentar con la creación de personajes y construir hasta limites insospechados porque sinceramente al principio de la historia no planeaba darle a Carl una familia. Me divertí y espero que todo aquello que sentía haya sido transmitido aunque sea en una pequeña porción. Gracias seguidores, favoritos y visitantes, nada hubiera sido igual sin ustedes.