YO LAMENTO MUCHO LA DEMORA DE ESTE CAPITULO, MI DEMORA EN ACTUALIZAR ESTE FIC. YO PENSABA QUE TENDRÍA MÁS TIEMPO YA QUE SUPUESTAMENTE ESTOY DE VACACIONES Y ACABE EL COLEGIO, PERO LASTIMABLEMENTE DEBO PREPARARME ACADEMICAMENTE PARA DAR EL EXAMEN PARA INGRESAR A UNA UNIVERSIDAD, Y NO ES TAN FÁCIL EQUILIBRAR MIS HORARIOS CON LA ACADEMIA. LAMENTO TOTALMENTE ESTO, ESTOY AVERGONZADA Y LES OFREZCO MIS SINCERAS DISCULPAS. DEJANDO DE LADO ESO, LES DEJO EL CAPITULO, DIVIÉRTANSE.
Capítulo 4: "En público"
Abajo, en las mazmorras, detrás de la pared del despacho de pociones, Hermione Granger se preparaba para tener una noche tranquila, una noche para ella sola. Buena música, un vaso de limonada fría, revistas, libros nuevos listos para ser leídos, preparado para mascarillas, una tina llena de agua esperándolo, velas aromáticas, todo estaba listo para ella. Le vendría bien un rato de relajación, hacía tiempo que necesitaba uno.
Se miró al espejo durante un buen tiempo, observando sus cejas, sus ojos, su nariz, su boca y todas las marcas o facciones que había en su cara en general, haciendo muecas, poses, moviendo las cejas tratando de conectar con cada parte de su temporal no tan nuevo cuerpo.
Hermione tomó la esponja y la pasó sobre sus piernas, hundiéndose por completo en las olas de la relajación y la serenidad. Ese momento logró conocer un poco más acerca del cuerpo de su profesor como las marcas y cicatrices que tenía, algunos lunares en las piernas, el escaso vello corporal, el tamaño de… Bueno, tal vez aprendió más de lo necesario. Lavó su cabello aplicándole todos los productos necesarios para dejarlo dócil, limpio, aromático y voluminoso, ya estaba cansada de las cortinas lacias y grasosas que tenía en la cabeza, aprovechó también para darse un buen corte y tener una mejor apariencia. Tal vez con algo de esfuerzo y magia podría ondular un poco el cabello de Severus.
Se aplicó una mascarilla de palta en la cara para hidratar la piel y se puso una bata para ocultar su desnudez. Fue a la pequeña salita con chimenea y se puso a leer un rato. Tal vez serian cosas del destino o no— ya que últimamente estaba siendo muy caprichoso con ella— que para su mala suerte, nunca notó que su chimenea se activaba y de las llamas verdes salían las piernas largas seguidas por el cuerpo de una mujer de mediana edad, morena, ojos oscuros y piel tostada cual canela. Ataviaba estaba con un simple bata de seda verde jade y unos tacones casi tan altos como los que estaba usando Snape en ese momento en alguna parte de Londres muggle.
Hermione notó su presencia cuando escuchó que se aclaraba la garganta. Se levantó rápidamente buscando la varita de Snape y alzándola contra la indefensa mujer que retrocedió unos pasos con las manos en alto.
—Soy Jade, vengo de la casa de citas de Lady Marmalade, soy su cita de las once, usted me ordenó a esta hora— La mujer llamada Jade bajó lentamente las manos y se quedó parada en una esquina esperando que la Gryffindor le dijera algo. Por supuesto, para ella no fue fácil ocultar su asombro al verlo con aquella mascarilla de palta, le resultaba gracioso. Para Jade era la primera vez que trabajaba con Snape, era nueva en aquel lugar conocido como casa de citas y sus compañeras le habían informado que el Sr. Snape daba buenas propinas y no hablando solo del sentido monetario.
—Eh… ¿Y puedes decirme, exactamente, que fue lo que ordene?
—A mí — Jade se desató lentamente la bata de seda para revelar que debajo de ella llevaba lencería seductora de color jade de encaje y listones y mallas negras y largas que terminaban en ligas. ¡¿Cuándo había ordenado eso?! Hermione retrocedió avergonzada de la situación. Esto no era lo que ella había planeado para pasar la noche.
"Esto debe ser una broma"
—La verdad, es que me han recomendado mucho para usted. Dicen que tiene buen gusto y sabe cómo tratar a una mujer — Comentó seductoramente a la vez que se acercaba a ella contoneando las caderas provocativamente, un numerito muy ensayado a decir verdad — Espero que no se equivoquen. ¿Quiere iniciar ya o prefiere quitarse la mascarilla?— Hermione estaba arrinconada entre el cuerpo curvilínea de Jade y el sillón en el cual había estado sentada hace unos segundos. Esto era incomodo, no solo en el sentido personal, sino también en su cuerpo. La cercanía de la fémina a su cuerpo provocaba reacciones de puro instinto en él, algo que Hermione quería evitar por completo.
—Sabes, Jade, yo no recuerdo haber pedido algo así. Te pido que te vayas —Dijo entre dientes apretando cada vez más fuerte las piernas. No era la primera vez en el cuerpo de Snape que había sufrido una erección ya que las últimas mañanas había despertado con una; pero eran erecciones matutinas, no eran voluntarias, eran parte del proceso nocturno. Esto era diferente y si no controlaba los instintos de Snape, terminaría haciendo algo que lamentaría después.
Después de la cena que, cabe decir, fue algo sencillo, se dio inició a la fiesta. Ya no solo eran tan solo dieciocho mujeres, eran por lo menos unas veinticinco chicas que estaban invitadas a la fiesta, incluidas familiares y amistades de la futura Sra. Weasley; las otras mujeres, supuso que se habían colado. Según el letrero de afuera, hoy era Ladies Night. Severus no se alejó nunca del lado de la pelirroja y la joven de ojos soñadores y perdidos así como no perdió de vista a la francesa rubia esposa de Bill Weasley, ella le parecía la más responsable de todas las personas que conocía ahí.
El bar era un lugar grande. Tenía una barra libre todo el largo de una de las paredes, un escenario con pasarela en donde suponía que a veces subían cantantes o personas parecidas a artistas, también había muchas mesas con chicas sentadas en las sillas. Habían decorado el lugar con globos, serpentinas, luces bajas y muchos bocaditos que tenían forma de… de…
¡Él no iba a comerse ninguna de esas galletas que tenían forma de miembro viril! ¡Qué asco!
Severus miraba atentamente alrededor. Había mujeres bonitas que usualmente el frecuentaría en algún tipo de bar mágico. Por supuesto, si él estuviese en su cuerpo no se abstendría de acercarse a "saludar" pero con la situación actual, sería mal visto al menos para él. Por otro lado, recordó su reflejo en el espejo y sacó conclusiones. Él era mucho más linda que cualquier otra mujer en ese bar y no es que hablara la parte egocéntrica de Granger en él.
"¡AYUDAME SNAPE!"
Severus se sujetó la cabeza con fuerza. Eso había dolido y mucho. Sentía un pitido agudo en sus oídos y la voz de Granger volvió a resonar en ellos.
"¡AYUDA!"
"¿Granger? ¡¿Qué sucede?! ¡¿Estoy bien?! ¡Dime que estoy bien!"
"Lo estas, estas muy bien, tal vez demasiado. No me dijiste que tendríamos compañía esta noche".
"¿Qué? ¿A qué te refieres?"
"Hay una chica aquí, está besándome y no puedo quitarla de mi encima. ¿Qué hago?"
"¡Ay, Merlín! ¡Lo olvide! Tienes que pagarle y decirle que hoy no".
"¿Y recién me lo dices?"
—¡Hermione! ¿Me estás escuchando? Te estoy hablando — La joven con la que estaba hablando volvió a captar su atención —Te pareces tanto a Harry cuando le habló y me ignora. No estás aquí, estás en tu mundo.
—¿Sabes que es lo que no entiendo? A los hombres.
— Amén — Gritaron a la vez que brindaban con sus cócteles.
— Por ejemplo, con Neville — Prosiguió Hannah — A veces yo estoy hablando y hablando y él se me queda mirando fijamente, casi sin parpadear.
— No te está escuchando — Respondió Ginny.
— ¡Exacto!
— Lo peor es que fingen escucharte — Agregó Fleur — Tú le preguntas y solo te dicen lo último y medio parafraseado. Nosotras solo queremos que nos escuchen y no que finjan, hablamos muy claro creo yo. Ellos son el problema, no nosotras.
—O, tengo otra, recordar fechas.
—Oh, sí, esa es la peor debilidad de ellos.
—Por ejemplo, Harry olvidó nuestro aniversario de primer beso y fue desesperante tratarle de hacer recordar por más indirectas que le lanzara no entendía. Y luego me pregunta si estaba molesta. ¡Obvio que estaba molesta! — Gritó Ginny y el resto de la mesa aplaudió. Snape no entendía nada y solo escuchaba en silencio con algo de temor — Y ni siquiera me dio un regalo. ¡Yo me merecida el regalo!
—Ay a veces me pasa lo mismo con Bill. Planeamos ir de vacaciones, pero siempre queda en planes. Yo quiero ir a algún lugar lejos y romántico con un presupuesto alto y ¡comprar!
Escuchando todo lo que pensaban las mujeres de sus parejas y lo que querían de ellas, Snape entendía porque aun seguía soltero. Ellas eran imposibles. Él no era bueno recordando fechas románticas, no era bueno con los regalos y no le gustaban las compras.
—Oye, adivina a quien me encontré el otro dia. A Cormac McLaggen. Está buenísimo — Dijo alguna chica que Snape recordaba vagamente — Se le ve más maduro y tiene un no sé qué que me encanta. No puedo creer que lo rechazaste, Herms.
—Verdad, Mione, eres una suertuda, primero Krum, luego McLaggen, has tenido suerte.
—No he escuchado que agregaras a mi hermano, Luna.
—No te ofendas, pero no vas a comparar a Ron con los otros dos —La mesa estalló en risas que Snape trató de tomar de la mejor manera posible.
—¿Sabes quién más está buenísimo? ¡Robert Spencer! El chico que atiende en la oficina de correos en el callejón Diagon — Snape no tenía ni idea de quién era el tal Spencer y tampoco tenía idea de quienes eran los siguientes cinco chicos mencionados, pero al parecer todos ellos estaban "buenísimos".
Esto era aburridísimo. ¿Cómo le estaría yendo a Granger? Había olvidado por completo su cita de esa noche, ahora esto era vergonzoso pues Hermione no tenía por qué saber su situación y como gastaba sus galeones con las mujeres. Es que en realidad era difícil para él buscar una pareja fija, estando tanto tiempo bajo las órdenes del Señor Oscuro lo habían obligado a dejar su vida privada y era mejor tener a alguien para pasar la noche que alguien para pasar la vida en ese momento. No es que el no pudiese ser una buena pareja ¿O sí? Sabía que era un buen amante, pero no estaba tan seguro como lo sería como pareja. Si tan solo supiera lo que necesitaba o que pensaban las mujeres acerca de él, solo tal vez se daría una oportunidad de intentarlo.
… Pero él podía saber.
—Y… ¿Snape? ¿Qué piensan sobre él? ¿Les parece… atractivo?
Las mujeres dejaron su cuchicheo para quedarse mirando a la castaña, enfocando todas las miradas sobre ella con expresión neutral antes de que sus rostros se contrajeran en una mueca y luego en una expresión de diversión total soltando carcajadas que se escuchaban de seguro hasta la otra cuadra.
—Ay, Herms… Tengo que ir al baño… Me hago pipi — Dijo la pelirroja mientras se sujetaba el estómago.
—Me acabas de hacer la noche, Herms — Angelina se abanicaba con la mano tratando de que más aire entrara a sus pulmones.
—¿Snape? ¿En serio, Mione? — Dijo Fleur — No es la persona más agraciada que conozco o no lo sé, pero es una elección muy curiosa.
—Aunque que lo pienso, el profesor estuvo actuando muy extraño estos días.
—Demasiado, viste que usaba una cinta en la cabeza y sin mencionar su extraño caminar y que estaba más amable de lo normal.
—Para que mi tuvo sexo y se le pasó su enojo. —Snape se arrepintió de preguntar.
—Jade… Basta... Por favor… ¡Basta! —Con toda la fuerza de voluntad y cordura que le quedaba a Hermione antes de que los impulsos de Severus la ahogaran, la Gryffindor pudo empujar a la mujer morena frente a ella haciendo que trastabillara y cayera sobre sí misma en el suelo. —Basta… No quiero esto.
—¿Hice algo malo? Por favor, lo siento, no volverá a pasar, no le diga a Lady Marmalade, acabo de iniciar ahí. No quisieran que me despidieran por ofender a un cliente.
—No, no, no. Por supuesto que no hiciste nada malo —Respondió Hermione ayudándola a levantarse aunque separándose lo más rápido que podía de ella antes de volver a sentir aquella descarga eléctrica en su cuerpo recorriéndolo de pies a cabeza. —Es solo que esta noche me siento indispuesto, es más, toda esta semana o más, el mes entero. Te pago por haber venido, pero no quiero tener nada esta noche. Espero que lo entiendas… No eres tú, soy yo y no quiero ofenderte. —Dijo tratando de desviar la mirada de Jade ya que al estar sin la bata puesta sus ojos se desviaban a otra dirección que podría verse vulgar.
—No se preocupe… Pues, la tarifa es igual con o sin servicio.
—No hay problema — Hermione se acercó a una cómoda en donde sabía que su profesor guardaba dinero, sacó un par de galeones y pensó que serían suficientes — Son cincuenta galeones — Hermione tuvo que sacar más galeones para poder pagarle a Jade y que se fuera. Un problema menos, ahora le quedaba otro.
¿Cómo bajaría esa erección?
Hablando de erecciones, a Snape tampoco le iba tan bien como esperábamos.
—¡¿Están preparadas para el evento principal de esta noche?! — Ginny Weasley gritó y su voz resonó fuertemente a través de los parlantes. El grupo femenino controlador del bar gritó eufórico agitando los brazos — ¡No las escucho, señoritas!
—¡SI! — Katie Bell y Alicia Spinnet tomaron un brazo de la futura novia cada una y la obligaron a agitarlos en el aire. Luna gritaba desgarrándose la garganta, su rostro estaba rojo al igual que Hannah y Fleur. Tal vez habían exagerado un poco con los tragos. Snape fingió levantar un poco los brazos para que no le dijeran nada ni lo vieran extraño, parecía que todos sabían que pasaría a continuación menos él.
—¡Que suba la novia! — Katie y Alice empujaron a Angelina hasta el escenario cerca de Ginny. Las mujeres restantes aplaudían para darle ánimos a la morena. Un trabajador del local subió una silla plegable al escenario y Angelina se sentó en ella. La música cambió y las luces bajaron lentamente anunciando lo que venía a continuación. Angelina estaba totalmente sonrojada y un poco avergonzado que no podía evitar la sonrisa ni ocultar su rostro entre sus manos. — Bien, lo que viene a continuación es un regalo de nuestra queridísima y traviesa Mione, un aplauso para ella.
Snape no sabía qué hacer, todas le aplaudían y vitoreaban. ¿Qué había hecho Granger que no le había dicho? Inconscientemente se levantó, hizo una reverencia y se volvió a sentar, no sin antes asegurarse que el vestido no se le hubiese subido.
—Esto, Angelina, será el mejor regalo que tendrás antes de atarte para siempre, así que disfrútalo, hermosa — Ginny abrazó a su futura cuñada y le dio un beso en la mejilla antes de bajar del escenario y darle indicaciones al DJ para que continuara la música y el número.
Las luces bajaron e iluminaron un lado del escenario de donde salió un hombre vestido con un traje muy apretado de policía. Tenía la piel bronceada, usaba lentes de sol, gorra y una garrota en sus manos. Automáticamente todas las chicas empezaron a aplaudir, gritar y mandar piropos al policía que acaba de entrar y se acercaba a Angelina.
—Un stripper… ¿Granger pagó por un stripper? — Dijo atónito mientras miraba como el policía movía su pelvis seductoramente frente a la cara de Angelina. El hombre empezó a quitarse la camisa y jugó con ella antes de lanzarla a una mesa cercana. El hombre hacia movimientos rítmicos e hipnotizantes tanto que Severus se preguntó si verdaderamente no eran hipnotistas nudistas.
—¡¿Qué, Mione?! — Gritó Luna quien no podía oírla por los gritos que provocaba el hombre al quitarse la camisa ajustada azul marino — ¡¿Un stripper?! ¡No! ¡Tú pagaste por cinco!
Dicho y hecho cuatro hombres más salieron del escenario y se dirigieron al grupo de chicas que ya estaban sacando sus bolsos para dejar dinero en los boxers de los hombres cuando estos se quitaran los pantalones. Uno de ellos que ya se había quitado la camisa y el pantalón se acercó a Severus luego de haberle bailado a Fleur y haber sido manoseado por Katie y empezó a moverle la pelvis frente a su cara. El profesor quería gritar, golpear al hombre y salir corriendo.
Se removió incomodo en su asiento y se apegaba más al respaldar para que su cara no chocara con algo que estaba seguro no quería conocer. Se veía muy abultado aquella ropa interior negra de la cual sobresalían billetes. Iba a matarlo, iba a matarlo si no paraba. Rápidamente aquel rubor volvió a encender sus mejillas y empezó a sudar en seguida. La temperatura corporal en ella aumentaba y sentía que todo ese calor la sofocaba.
—No se ira si no lo tocas o dejas un billete — Gritó Ginny a quien también tenía a un hombre bailando en sus piernas a punto de quitarse la camisa.
—¡No tocaré! — El hombre se apegó más a él. No había otra opción ¿verdad?
"¡GRANGER AYUDAME!"
"¿Qué sucede ahora?"
"HAY UNA PELVIS EN MI CARA, ¿QUÉ HAGO AHORA? ¡ESTO NO ES DIVERTIDO! ¡SACAME DE AQUÍ!"
"¿Qué?... Oh, ya, esto… Debes tocar… No se irá si no lo haces, es la única forma."
"Lo voy a hechizar"
"No hagas nada estúpido, Snape, atacaras a muggles. Además ellos no tienen la culpa".
"Tú tienes la culpa, ¡tú los contrataste! ¡Sácame de aquí!"
"SOLO HAZLO, SNAPE"
Severus cerró los ojos con fuerza y estiró la mano y la retiró rápidamente. Luego de eso, el hombre se retiró de ella y fue a continuar su trabajo. El Slytherin se sintió sucio, horrible, toda la poca dignidad que tenía como hombre atrapado en cuerpo de mujer desapareció después de eso. Rápidamente, Snape se levantó y salió corriendo hacia el baño de varones en donde la presencia de urinarios lo tranquilizó ya que veía algo familiar en horas. Si ese era el evento principal, la noche sería muy larga… Necesitaba un trago. No. Necesitaba muchos tragos.
Hermione entendió a las malas que no podía dejar a Snape en su cuerpo cerca de un lugar donde habían bebidas alcohólicas, por lo que optó por acompañar lo durante todo el día en la boda de Fred Weasley y Angelina Johnson, además de que no podía perderse la boda de sus amigos. Estaba muy contenta por Fred, así como también por Angelina. Ambos habían sufrido mucho después de la perdida de George y aunque había sido algo extraño y masoquista que ambos terminaran juntos, le hacía feliz saber que al menos tendrían un nuevo inicio juntos.
Había alistado a Severus medio dormido, parecía que había tenido una noche ocupada. Después de la fiesta, Ginny se encargó de la castaña y la mayoría habían ido a la Madriguera. La ceremonia se haría en un jardín de un salón de recepciones en el Londres Muggle debido a parte de la familia de Johnson, aunque por supuesto con todas precauciones para los invitados magos y brujas. La fiesta sería en el mismo lugar, pero adentro.
Había llegado temprano a la Madriguera, había dado la excusa de tener un mensaje importante para la Srta. Granger de parte de Minerva, por lo cual lo dejaron pasar sin más preguntas. No tardó en escaparse de las miradas ya que todos estaban demasiado ocupados preparándose para la boda. Hermione encontró a un Snape totalmente cansado por lo cual tuvo que bañarla con magia, ponerle el vestido color durazno con magia, peinarla con magia y maquillarla con magia. Se dio cuenta de que era muy fácil cargarla, no pesaba casi nada. Tal vez debía agregar más carbohidratos a su dieta.
Se observó a si misma dormida. Era una sensación extraña. Era muy bonita, ella era bonita. Ahora, como hombre, podía tener una mejor visión de cómo la veían los otros hombres. Era tierna, pequeña, daban ganas de encogerla más y llevarla en el bolsillo, querer dominarla y someterla, besar esos carnosos labios, perderse escuchando las cosas que tendría que decir o gemir dependiendo el caso… ¡¿Qué estaba diciendo?! Los instintos de Snape se estaban apoderando de ella, tenía que dejar de pensar en esa manera. ¡Estaba hablando de ella misma!
Se acomodó el traje que tuvo que volver a ponerse para no mancharlo con el agua, se arregló el cabello y se retiró de la casa no sin antes dejarle un vaso de agua junto a una poción contra la resaca. No quiera presentarse apestando a alcohol a la boda de su amiga frente a todo como la dama de honor ebria.
La ceremonia fue muy bonita. Fue en un salón con grandes ventanales que daban directo al jardín. Debía haber por lo menos unos cien invitados o más y la mayoría de ellos eran pelirrojos. Se habían divido en dos columnas, los que venían por la novia y los que venían por el novio. Hermione se había colado en la boda justo cuando el profesorado de Hogwarts invitado entraba también para poder pasar desapercibido ya que no lo habían invitado. Se había sentado entre McGonagall y Sprout y tuvo que fingir interese en su charla aunque sus verdaderos pensamientos estaban sobre el Slytherin que ahora estaba en su cuerpo envuelto en aquel vestido y que pronto caminaría por el pasillo junto a las otras damas.
George se encontraba muy nervioso, no dejaba de balancear su peso en un pie al otro esperando a que las puertas se abrieran. Su madre lo dejó en el altar, le acomodó la corbata, le dio un beso dedicándole algunas palabras importantes para luego retirarse junto al Sr. Weasley en la primera fila. Lee Jordan se quedó quieto a su lado como buen padrino haciéndole algún chiste para calmar sus nervios. La marcha nupcial inició y las puertas volvieron a abrirse para que pasaran las niñas de las flores, las damas, la madrina y por último la radiante novia del brazo de su padre. Todos exclamaron con asombro al ver a la hermosísima novia que tenía las mejillas sonrojadas y las piernas tambaleantes por los nervios. Se detuvo a mitad del pasillo, sacudió la cabeza y tomo aire para continuar; a George casi se le paró el corazón cuando la morena hizo aquello.
Hermione saludó tímidamente a Snape quien se veía un tanto incomodo entre las damas sosteniendo aquel bouquette de rosas rosadas. No conocía y nunca se tomó el tiempo de conocer a todos esos ex–estudiantes que estaban sentados frente a él, mucho menos a la pareja de novios que se declaraban amor eterno uniendo sus manos en un lazo mágico. Algo dentro de él se encogió, algún sentimiento tal vez suyo o tal vez propio de Granger el cual pedía a gritos algo parecido para él también. Una pareja para unir sus manos en aquel lazo mágico declarándose amor eterno frente al altar. Sacudió la cabeza y olvidó aquel tonto pensamiento.
—Yo, George Weasley te tomó a ti, Angelina Johnson como mi amada esposa, juro amarte, cuidarte y respetarte por el resto de nuestros días en nuestra larga vida juntos. Prometo ante Merlín y Morgana estar contigo en salud y enfermedad, en las buenas y en las malas, en la riqueza y pobreza hasta que la muerte nos separe. — El pelirrojo deslizó aquel anillo en el dedo anular de la joven que estaba aguantando las lágrimas tanto como podía. Hermione estaba evitando llorar también aunque Snape tenía los ojos en blanco.
—Yo, Angelina Johnson, te tomo a ti, George Weasley como mi querido esposo, para amarte y respetarte por el resto de nuestros días en nuestra larga vida juntos. Prometo ante Merlín y Morgana estar contigo en salud y enfermedad, en las buenas y en las malas, en la riqueza y pobreza hasta que la muerte nos separe. —Luego fue su turno de ponerle el anillo en el dedo para que el ministro encargado el matrimonio dijera el hechizo final de unión y la ceremonia acabara.
Todos estallaron en aplausos y los magos presentes levantaron sus varitas para lanzar chispas blancas al cielo en señal de buenos deseos para el joven matrimonio. Los que estaban más cercanos a la puerta se apresuraron en salir para flanquear la entrada esperando para arrojar arroz a la pareja que salía con grandes sonrisas del umbral. Luego iniciaron la sesión de fotos en la cual Snape tuvo que participar. La cara le dolía de tanto forzar la sonrisa y estuvo a punto de irse de no ser por las constantes intromisiones de Hermione en su cabeza.
Se quedaron un rato en el jardín mientras terminaban con el salón de recepciones listo para la comida y luego para la fiesta en la cual no faltaron tragos y baile. La comida había estado deliciosa, nunca en su vida Snape había probado tan exquisitos manjares, tenía que admitir que la Sra. Weasley y el equipo de cocineros se habían lucido esa velada, debería felicitarlos.
— Felicitaciones, muchachos, espero que sean muy felices — Los recién casados estaban pasando por las mesas como los buenos anfitriones que eran asegurándose de que todo estaba bien.
— Se ven tan guapos, chicos, estoy muy feliz por ustedes.
— Sí, eh, muchas felicidades y que sea un largo matrimonio. La comida está muy buena. — Dijo Snape cuando le tocó felicitar. Eso había sido muy seco, había sonado mucho mejor en su mente. Debia mejorar su técnica de socializar.
—Esto está delicioso. Prueba, Mione — Ron le tendía el tenedor y se lo acercaba a la boca con la intención de que ella comiera. Severus se sintió raro pero no quería que todos en la mesa lo vieran extraño por lo cual tuvo que hacerlo no solo una vez sino cuatro y cabe mencionar que también intentó darle besos no solo una vez sino seis y que después del baile de los novios, ellos fueron los primeros en ir a la pista de baile (Snape siendo arrastrado por Ron) y bailaron hasta que los tacones le hicieron pedir un descanso para ir a esconderse junto a Hermione.
— ¿Te diviertes, Snape?
— No tanto como quisiera. Es mi cuarto baile y puedo jurarte por Merlín que pronto perderé los piel por falta de circulación. ¡Estos zapatos están matándome!
— Pero te ves más alta — Dijo sonriéndole abiertamente, Severus debía admitir que Hermione había hecho algo impresionante por él. No solo había cambiado su apariencia física, parecía que lo hubiese rejuvenecido por lo menos unos 5 años.
—¿Nuevo corte?
— Espero que no te moleste, después de todo "Es solo cabello" — Citó pasándose las manos por su ahora manejable cabello — Lo hice ayer, antes de que esa chica me asustara... Así que tú sueles pedir...
—No hablaré de eso, Granger, solo diré que mi cuerpo tiene necesidades. — La castaña se arregló un poco el cabello que le caía sobre el rostro y cambió el hilo de la conversación por otro — ¿Cuantos más bailes debo hacer? Ya estoy cansado. Weasley me ha sacado a bailar tres de cuatro canciones y no deja de llevar sus manos al sur. Es desesperante. En serio, Granger, ¿cómo puedes soportarlo?
— Ni siquiera yo lo sé. Solo estoy segura que hay algo aquí — apuntó hacia su corazón —que hace que lo quiera más aunque trate de evitarlo, trato de no pensar mucho en eso.
— Pues me parece una tontería.
No pasó mucho para que Ron volviese a acercarse a la castaña que ya estaba cansada de escapar cada vez que podia de sus brazos. El pelirrojo insistía e insistía por otro baile con ella hasta que Hermione fue al rescate del profesor que estaba a punto de perder la compostura y la paciencia.
— Si me permite, Miss Granger, me gustaría que me concediera el honor de bailar esta pieza conmigo.
— Por supuesto — Snape arrastró a Hermione, cosa que no fue fácil debido a que le duplicaba en peso, hacia cualquier otro lado lejos del joven Weasley quien staba perplejo por lo ocurrido.
— "Concederme el honor de...". ¿En serio, Granger? ¿Fue lo mejor que se te ocurrió?
— Solo estoy en mi papel, pero si quieres puedes volver con Ronald — Snape titubeo y dejó de replicar. Hermione se detuvo y cambió de dirección logrando que su cuerpo controlado por Snape tambaleara producto de la inercia y de los tacones.
— ¿A dónde vamos?
— A bailar.
— Yo no quiero bailar, todos me verán.
—Estás conmigo, tranquilízate, solo agárrate de mis hombros — Puso su mano alrededor de su pequeña cintura y la guio por la pista de baile ignorando que algunos presentes los miraban. Para Ginny eso no pasó desapercibido mientras bailaba con Harry y recordó las extrañas palabras de su amiga anoche.
"¿Y qué piensan de Snape? ¿Les parece… atractivo?"
—Todos nos miran.
—Te miran a ti, Severus. Debo confesarte que me veo muy bien en ese vestido durazno, aunque es una lástima que no lo sepas lucir tan bien como yo o haría —Comentó imitando a la perfección algún comentario como lo haría el mismo —Estás muy lindo esta noche.
—Cállate, Granger, aun no puedo controlar tus sonrojos. — Snape dio una vuelta y se refugió entre los brazos de Hermione para luego separarse de nuevo.
Ya era muy entrada la noche cuando Hermione se dio cuenta de que había perdido el control de la situación con Snape, ya que después de un par de tragos y confianza excesiva, él estaba fuera de sí. Hermione se encontraba en la barra esperando a que el barman trajera su bebida. Era increíble la capacidad que tenía el cuerpo de Severus para soportar el alcohol, estaba por su sexto vaso y no se sentía nada fuera de lo común —aunque claro seguía en el cuerpo de su profesor—, lástima que su verdadero cuerpo no fuera así. Se conocía a sí misma lo suficientemente bien como para afirmar que después de la segunda copa, ella ya no funcionaba para nada, su cerebro se apagaba y perdía el control de sus piernas, eso explica porque ella podía pasar horas y horas con la misma copa y parecía nunca acabarse.
La fiesta parecía divertida y de seguro lo era, lástima que ella no pudiese disfrutarlo. Había bailado solo con Snape y una u otra pariente de Johnson que la desconocía. Por supuesto, eso captó las miradas indiscretas de sus conocidos y la del verdadero Snape por lo cual prefirió mantenernos alejada de todo, mirando desde la distancia y soledad de la barra.
La ronda de juegos nupciales estaba por acabar. "¿Quién es el más...?" era el juego de turno y consistía en que los novios quienes estaban sentados espaldas uno del otro con dos carteles cuales decían "Él" y "Yo" para Angelina; "Ella" y "Yo" para George, debían responder ciertas preguntas vergonzosas como "¿Quién es el que más usa el baño?" o "¿Quién es el más olvidadizo?".
En realidad había sido divertido y a veces no podía contener la risa. Aun así no dejaba de preocuparle la idea de que las personas presentes vieran cambios en ella, es decir, en su cuerpo. Tenía miedo de que se dieran cuenta de que Hermione no era Hermione sino Snape. A pesar de haberse comportado lo más "normal" que podía, era evidente de que estaba rara y podía malinterpretarse como estar aburrida de la fiesta e inclusive enojada.
Aunque por otro lado, tal vez pensaran que estaba disfrutando del evento ya que tenía esa sonrisa bobalicona en la cara y cada tanto trastabillaba con los tacones caminar a la pista de baile. Genial. Snape estaba ebrio, estaba ebrio estando en su cuerpo. Al parecer no entendió la advertencia de "No pases de las dos copas". La había el visto y le pasaba la voz con la mano como si aún no la notara. Ahora venía hacia ella. Esto no le gustaba, tenía un mal presentimiento.
—Hola yo — Dijo sonriente mientras depositaba un beso en la mejilla de Hermione para luego sentarse a su lado en la barra— ¿Me invitas un trago?
— Creo que ya tomaste demasiado por esta noche. ¿Cuántas copas vas?
— Solo un poquito, fueron unas cinco o menos. Oh, eso se ve rico — Dijo al ver al barman trayendo la piña colada para Hermione. El joven se sonrojó y dejó escapar una sonrisa de lado ante el comentario de Snape malinterpretándolo por supuesto.
— Lastima que no es para ti. Gracias, joven — El chico asintió cok la cabeza y se retiró un momento volviendo con un trago de cortesía para "la dama" — Pareces que tienes un admirador, Snape.
— Prefiero admiradoras — La castaña se tomó la bebida de un sorbo y soltó un eructo del cual se excusó después. — Oye, atrás mío hay una chica. Está de espaldas. Se ve guapa — Hermione hizo el ademán de voltear — No voltees, no voltees.
— No harás lo que pienso que harás, ¿verdad? Recuerdo que primero, estás en mi cuerpo y segundo, yo ya tengo una relación con Ron, no haré alguna tontería.
— Vamos, Granger hablé con ella fingiendo ser yo. Me lo debe, estuve tratando de no hechizar a su novio toda la noche y no obtuve nada a cambio solo unos tragos. Me lo debe.
Hermione miró disimuladamente atrás para ver a lo lejos una mesa en donde una mujer pelirroja hablaba despreocupadamente con una morena, era bonita debía admitirlo pero no tenía el valor para hacerlo.
— Perdóname, Severus, pero no puedo hacerlo.
— Eres una cobarde, Granger, ¿dónde está esa valentía Gryffindor que tanto defienden? — La castaña volteó para ver de soslayo a la mujer de sus ojos — Tú quedar aquí, mira como se hace.
—No, Snape, hablo en serio. No es divertido —Dijo frunciendo el ceño tomando la mano de la castaña rogándole con la mirada de que no hiciese lo que pensaba hacer.
— Ahora, si me disculpa, Granger, iré a ligarme a esa hermosa señorita — Anunció levantándose torpemente del asiento en la barra casi cayendo en el acto si no fuesen por las grandes y fuertes manos del cuerpo del profesor que sostuvieron el pequeño cuerpo tambaleante.
— Usted no ira a ningún lado, Snape, recuerde que usted sigue atrapado en mi cuerpo y yo no estoy interesada en mujeres — Replicó asegurándose de que su cuerpo pudiera mantenerse en pie.
— Pero yo sí — Snape se alisó la falda del vestido, se acomodó el escote e hizo ejercicios de cuello como preparación para ligar.
— No se atreva, ni siquiera puede mantenerse en pie.
—Ya la escuche. Ahora, míreme ignorarla.
Hermione nunca entendería como es que su profesor se las arregló para caminar sin caerse con los tacones ya que el ceño fruncido en su rostro y la sonrisa bobalicona de evidente ebriedad solo le indicaban que —para él— el piso se movía.
— ¡Snape! Digo... ¡Granger! — Llamó desde la barra para captar la atención de la Gryffindor ebria que caminaba derecho y sin voltear atrás hacia la pared en donde se encontraba su objetivo. Se sorprendió cuando lo vio pasar por el lado de la pelirroja ignorarla. Al parecer ella no era su objetivo esa noche, ¿quién sería?
Hermione se dio cuenta de que nada bueno saldría de esto. Si bien Severus era una persona que estaba acostumbrado a tomar alcohol, esto no quería decir que ahora estando en el cuerpo de ella iba a reaccionar igual.
— Hola, preciosa — Saludó tratando de articular bien las primeras palabras que se le veían a la nublada mente. Hermione pidió una copa de Gin y decidió seguir a su cuerpo para asegurarse de que no saliese lastimada.
—¿Hola? — Respondió la mujer castaña frente a ella (él) que obviamente se notaba cansada y alborotada como si hubiese estado bailando todo lo que llevaba la fiesta. Sus mejillas estaban rojas y su cabello le caía un poco sobre el rostro. Era una visión provocadora.
— ¿Que hace una chica bonita tan sola?
— Evito a los idiotas borrachos que tratan de ligar creyéndose unos galanes — Respondió con voz divertido aunque relativamente gruesa para una mujer.
Severus apoyó sus delgados brazos en la pared para acorralar a la mujer entre su delgado cuerpo y la pared. La mujer también se inclinó al igual que él. Era un alivio saber que no perdía sus habilidades con las mujeres.
Hermione miraba divertida la escena parada al lado del Snape atrapado en su cuerpo. Se llevó el frio líquido a los labios y tomo un largo sorbo tratando de adivinar las siguientes palabras del pocionista.
— Tienes suerte, preciosa, yo vine a protegerte.
— Con ese pequeño cuerpo, dudo que puedas— Respondió la chica con voz divertida. Snape le regaló una sonrisa bobalicona que ella le devolvió.
— ¿Sabes cuál es la diferencia entre una cortada, una mirada y una tirada?
—Lo ignoro.
— Que las mordidas y las cortadas dejan marcas.
— ¿Y la tirada?
— Cuando quieras, preciosa.
Hermione no pudo evitar reír y poner sus ojos en blanco. A veces, Snape podía ser un total idiota divertidísimo, en especial cuando estaba ebrio.
— ¿Fue la mejor frase que se te ocurrió? ¿Lo leíste en algún lado? — Respondió la joven con un tono sarcástico y despectivo.
Por instinto, Snape estiró una mano para acariciar un rizo de la chica frente a él, pero no pudo tomarlo. En realidad no podía tocarla, lo único que sentía era una superficie lisa y fría. La castaña frente a él hacia el mismo intento de querer tocarlo pero no la sentía.
Hay algo extraño en esto.
Hermione atrapada en el cuerpo de Snape no pudo evitar romper en carcajadas al ver el ridículo que estaba haciendo su profesor al tratar de ligarse a su reflejo en el espejo.
— ¡Hermione! ¿Qué estás haciendo? — Ginevra Weasley apareció para auxiliar a su amiga que lloraba frente al espejo — ¿Qué sucede?
—No lo entiendo. ¿Por qué no puedo tocarla?
— Me temo, Srta. Weasley — Intervino Hermione volviéndose seria de repente y tratando de aparentar lo mejor que podía el tono de voz susurrante Snape — que su amiga ha consumido demasiado alcohol por esta noche y terminó dándose cuenta de lo terrible que se ve frente al espejo. Pero no se preocupe, además de hacerme la noche con esto, ella no ha hecho nada de lo que deba preocuparse.
— Gracias, profesor Snape. Ven, Herms, te daré un vaso de agua.
— ¡Llámame! — Gritó al espejo antes de ser llevada por la pelirroja al baño de mujeres.
Las luces de la sala estaban apagadas a pesar de que ya era un cuarto para las nueve de la mañana. Snape estaba revolviéndose en el sillón buscando una posición más cómoda inconscientemente. Su maquillaje se había corrido de su cara y ahora parecía un mapache despeinado. Los tacones habían sido olvidados a un lado del sofá al igual que los aretes, el collar y el bolso de mano. Aun dormida, humedeció sus labios con su lengua, pasó saliva y volvió a acurrucarse.
Mientras tanto, en la cocina, Hermione terminó de poner los ingredientes finales al vaso de la licuadora y procedió a encenderla emitiendo aquel sonido insoportable de la máquina. Snape abrió los ojos inmediatamente. ESE INSOPORTABLE RUIDO.
—¡CÁLLENSE! —Gritó con la poca voz que le quedaba en su garganta seca. La licuadora siguió sonando durante un par de minutos más hasta que se detuvo. Snape escuchó lejanamente unos pasos hasta que estos se hicieron más fuertes y llegaron hasta la sala.
— Ya levántate, preciosa, te hice el desayuno — El hombre de la voz sedosa encendió la luz de la sala. Snape se tapó la cara con la almohada y se cubrió por completo con la sábana.
—APAGA ESA MALDITA LUZ.
— No, es hora de levantarse, ya salió el sol. Te hice el desayuno. — ¿Quién era ese hombre? ¿Con quién había pasado la noche? ¿Habría hecho algo estúpido?
Abrió los ojos poco a poco y retiró la almohada de su rostro para verse a sí mismo en una bata blanca con puntos rosados parado en el umbral de la entrada a la sala de una casa que no reconocía para nada. Se dio cuenta de que estaba tumbado en el sofá y que ya debían ser cerca de las diez de la mañana por la intensidad del sol colándose por las ventanas.
—¿Dónde estoy?
—En tu casa, bueno, en MI casa — Dijo Hermione acercándose con una sonrisa de autosuficiencia en el rostro — Anoche me divertí como nunca y por lo que veo, no fui la única. Hiciste un espectáculo y de seguro debería estar avergonzada por tu conducta pero me divertí viéndote.
—Baja la voz, me duele la cabeza — Encontró un vaso grande repleto de una sustancia de color anaranjada que se veía un poco espesa, también encontró un delicioso desayuno inglés. Fue ahí que se dio cuenta que moría de hambre y no tardo en empezar a devorar todo.
—Eso te quitara la resaca, luego tomate la poción si aún te duele — Hermione se sentó frente a él mirándolo comer — Debí advertirte que no resisto más de la segunda copa antes de perderte de la barra libre con todos esos tragos. Aunque por otro lado, pude tomar más de lo que había tomado en toda mi vida y no me pasó nada, tu cuerpo es resistente.
—Y el tuyo débil.
—Sabes, estabas muy borracho anoche —Snape levantó la cabeza y enarcó una ceja como preguntando qué fue lo que hizo — Pues, primero trataste de ligarte a tu reflejo en el espejo, lloraste cuando te diste cuenta que no podías tocarla, luego te subiste a cantar en el escenario junto a tres personas más y lo peor fue que ni siquiera sabias la letra, más tarde bailaste hasta que te caíste en la pista de baile, también empezaste a coquetear con un chico y felicitaciones, tienes su teléfono. Y por último, te tomaron fotos en el baño de mujeres sentado en el inodoro.
Snape casi se le cae la comida de la boca, eso no era posible, claro que no. Hermione no pudo aguantar la risa y le tendió a Snape lo que parecía ser un celular en la cual había fotos de ella que confirmaban lo dicho. Snape siendo arrastrado por Ginny, Snape cantando en el escenario con un vaso de whisky en la mano, Snape bailando sin importarle caerse por los tacones, Snape sentado en las piernas de un hombre, Snape posando sentado en el inodoro con los ojos cerrados del cansancio y una sonrisa jocosa en el rostro.
—Pienso tenerlos como recuerdo, lástima que no seas tú en realidad sino yo.
—Me siento avergonzado —Dijo ocultando su cara en la almohada.
—Sí, yo también pensé que estarías avergonzado y por eso te traje aquí, a casa. Al menos no tendrás que enfrentarte a nadie hasta mañana —Severus se sorprendió cuando vio que la pantalla del celular cambiaba y aparecía la imagen de un teléfono verde y otro rojo y en medio de ellas el nombre de "Paul ;)". Un extraño y casi borroso recuerdo golpeó su cabeza y en él se vio al cuerpo de Granger sentado en las piernas de un hombre que no podía mantener las manos quitas y que usaba el dichoso celular para ingresar su número. —Parece que tu nuevo "novio" te está llamando.
El profesor levantó la mirada hacia su alumna que trataba de contener la risa. ¿Qué otras cosas habían pasado ayer?
REVIEWS?
MUCHAS GRACIAS A TODAS LAS QUE ME DEJARON UNO, TRATO DE CONTESTARLES LO MÁS RÁPIDO QUE PUEDO Y SI NO PUDE LES VUELVO A PEDIR DISCULPAS. MUCHAS GRACIAS, BESOS!
