HARRY

Pansy se veía como un ángel, presionando el teléfono contra su oreja, lágrimas resplandecientes bajando por su rostro. A pesar de que no eran lágrimas felices, aun así era hermosa.

Golpeó la pantalla y sostuvo su teléfono en el espacio entre sus piernas cruzadas. La gruesa carcasa rosada yacía en la palma de su elegante mano y su larga falda verde oliva, recordándome nuestra primera cita, la cual resultó ser el primer‖día‖que‖nos‖conocimos…‖junto‖con‖algunas‖otras‖primeras‖veces.‖La amé entonces, pero la amaba todavía más ahora, siete meses y una ruptura después, incluso con marcas de rímel y los ojos inyectados en sangre.

—Están casados. —Dejó salir una risa ahogada y se limpió la nariz.

—Lo escuché. ¿Supongo que el Honda está en el aeropuerto? Puedo llevarte y después seguirte al apartamento. ¿Cuándo aterriza su vuelo?

Sollozó, molestándose consigo misma.

— ¿Por qué estoy llorando? ¿Qué sucede conmigo? Ni siquiera estoy sorprendida. ¡Nada de lo que hacen puede sorprenderme ya!

—Hace dos días, pensamos que estaban muertos. Ahora, Hermione es la esposa de‖Draco…‖y‖tú‖acabas‖de‖conocer‖a‖mis‖padres.‖Ha‖sido‖un‖gran‖fin‖de‖semana,‖nena. No te castigues.

Toqué su mano, y pareció relajarse, pero no duró mucho antes de que se tensara.

—Estás emparentado con ella —dijo—. Sólo soy la amiga. Todos están emparentados excepto yo. Soy una intrusa.

Puse mi brazo alrededor de su cuello y la atraje hacia mi pecho, besando su cabello.

—Serás parte de la familia muy pronto.

Me alejó, otro molesto pensamiento flotando alrededor de su linda cabecita.

—Son recién casados, Harry.

— ¿Y?

—Piénsalo. No van a querer un compañero de cuarto.

Fruncí el ceño. ¿Qué demonios voy a hacer?

Tan pronto como la respuesta apareció en mi mente, sonreí.

—Pans.

—¿Sí?

—Deberíamos conseguir un apartamento.

Negó con la cabeza.

—Ya hablamos sobre eso.

—Lo sé. Quiero hablarlo de nuevo. La fuga de Draco y Hermione es la excusa perfecta.

—¿En serio?

Asentí.

La observé pacientemente mientras las posibilidades nadaban detrás de sus ojos, las esquinas de sus labios curvándose más a cada segundo.

—Es emocionante pensar en eso, pero en realidad…

—Será perfecto —dije.

—Lily me odiará aún más.

—Mi mamá no te odia.

Me miró con incertidumbre. — ¿Estás seguro?

—Conozco a mi mamá. Le gustas. Mucho.

—Entonces hagámoslo.

Me senté con incredulidad por un momento y luego la alcancé. Era casi irreal, el hecho de que todo el fin de semana estuvo en el hogar donde crecí, y ahora, se encontraba sentada en mi cama. Desde el día en que nos conocimos, me sentí como si la realidad hubiera sido alterada. Milagros como Pansy Parkinson simplemente no me pasaban a mí. No sólo tenía mi pasado y mi increíble presente entrelazados, sino que Pansy Parkinson acababa de aceptar dar el siguiente paso conmigo. Llamarlo un gran fin de semana sería un eufemismo.

—Voy a tener que encontrar un empleo —dije, tratando de recuperar el aliento—. Tengo un poco de dinero ahorrado de las luchas, pero considerando el incendio, no veo ninguna pelea ocurriendo en algún momento pronto, si es que vuelven a ocurrir alguna vez.

Pansy sacudió la cabeza.

—No querría que fueras de todos modos, no después de la otra noche. Es demasiado peligroso, Harry. Vamos a estar yendo a funerales por semanas.

Como una bomba, sus palabras alejaron toda la emoción de nuestra discusión.

—No quiero pensar en eso.

—¿No tienes una reunión mañana?

Asentí.

—Vamos a juntar algo de dinero para las familias y hacer algo en casa en honor a Derek, Spencer, y Royce. Todavía no puedo creer que se hayan ido. Aun no lo he asimilado, supongo.

Pansy se mordió el labio y luego puso su mano en la mía.

—Estoy tan contenta de que no estuvieras ahí. —Negó con la cabeza—. Puede que sea egoísta, pero es todo en lo que puedo pensar.

—No es egoísta. He pensado lo mismo sobre ti. Si papá no hubiera insistido en que te trajera a casa este fin de semana…‖podríamos haber estado ahí, Pans.

—Pero no lo estuvimos. Estamos aquí. Draco y Mione se fugaron, y vamos a mudarnos juntos. Quiero pensar en cosas felices.

Comencé a hacer una pregunta, pero dudé.

—¿Qué?

Sacudí la cabeza.

—Dilo.

—Sabes cómo son Draco y Hermione. ¿Y si se separan? ¿En dónde nos dejaría eso a nosotros?

—Probablemente tendríamos que dejar que uno de ellos se quede en nuestro sofá y escucharlos discutir en nuestra sala hasta que vuelvan a estar juntos.

—¿Crees que permanecerán juntos?

—Creo‖que‖será‖inestable‖por‖un‖tiempo.‖Ellos‖son…‖volátiles.‖Pero‖Hermione‖es‖diferente con Draco, y viceversa. Creo que se necesitan de la manera más genuina. ¿Entiendes lo que quiero decir?

Sonreí.

—Sí.

Miró alrededor de mi habitación, sus ojos deteniéndose en mis trofeos de béisbol y una foto de mis primos y yo cuando tenía como once años.

— ¿Te pateaban el trasero todo el tiempo? —preguntó—. Eras el primo pequeño de los hermanos Malfoy. Eso tuvo que haber sido una…‖locura.

—No —dije simplemente—. Éramos más como hermanos que primos. Yo era el más joven, así que me protegían. Abraxas nos trataba como bebés a Draco y a mí. Draco siempre nos metía en problemas. Yo era el pacificador, supongo, siempre pidiendo misericordia. —Me reí ante los recuerdos.

—Voy a tener que preguntarle a tu mamá sobre eso alguna vez.

—¿Sobre qué?

—Cómo ella y Narcissa terminaron con James y Lucius.

—Papá afirma que sucedió con mucha delicadeza —dije, riéndome—. Mamá dice que fue un choque de trenes.

—Suena como nosotros; Draco y Hermione, y tú y yo. —Sus ojos brillaron.

Pasó casi un año desde que me mudé, y mi dormitorio era casi el mismo. Mi vieja computadora todavía acumulaba polvo sobre el pequeño escritorio de madera en la esquina, los mismos libros se encontraban en las estanterías, y dos incómodas fotos de la graduación se encontraban metidas en portarretratos baratos sobre la mesita de noche. Las únicas cosas faltantes eran fotos y periódicos recortados de mis días de fútbol que solía colgar en las paredes grises. Se sentía como si la secundaria hubiera pasado hace toda una vida. Cualquier vida sin Pansy se sentía como un universo alternativo. El incendio y el matrimonio de Draco solidificaron de alguna manera mis sentimientos por ella.

Una calidez se apoderó de mí, lo que solo pasaba cuando ella se encontraba cerca. —Entonces, supongo que eso significa que somos los próximos —dije sin pensarlo.

—¿Los próximos en qué? —El reconocimiento empujó sus cejas hasta la línea de su cabello, y se puso de pie—. Harry James Potter, mantén tus diamantes para ti mismo. No me encuentro cerca de estar lista para casarme. Solo juguemos a la casita y seamos felices, ¿de acuerdo?

—De acuerdo —dije, levantando las manos—. No quise decir pronto. Solo dije próximos.

Se sentó.

—Está bien. Sólo para que quede claro, tengo que planear la segunda boda de Draco y Hermione, y no tengo tiempo para otra.

—¿Segunda boda?

—Ella me lo debe. Hicimos una promesa hace mucho tiempo de que seríamos las damas de honor de la otra. Va a tener una despedida de soltera real y una boda real, y va a dejarme planearla. Toda. Es mía —dijo, sin un indicio de sonrisa en sus labios.

—Entendido.

Lanzó sus brazos alrededor de mi cuello, su cabello sofocándome. Enterré mi cara más profundamente en sus hebras negras, dándole la bienvenida a la asfixia si eso significaba estar cerca de ella.

—Tu cuarto está realmente limpio, y también tu habitación en el apartamento —susurró—. No soy una loca de la limpieza.

—Lo sé.

—Podrías hartarte de mí.

—No es posible.

—¿Me amarás para siempre?

—Más tiempo que eso.

Me apretó con fuerza, dejando salir un suspiro contento, el tipo de suspiro por el que me rompía el trasero, me ponía tan malditamente feliz cada vez que lo hacía. Sus dulces suspiros felices eran como el primer día de verano, como si todo fuera posible, como si fuera mi súper poder.

—¡Harry! —llamó mamá.

Me incliné y tomé la mano de Pansy, guiándola fuera de mi habitación, por el pasillo, y por las escaleras hacia la sala de estar. Mis padres se hallaban sentados ahí, en su usado sofá de dos puestos, sosteniéndose las manos. Los muebles eran lo primero que compraron juntos, y se negaban a deshacerse de ellos. El resto de la casa estaba llena de cuero contemporáneo y un diseño rústico-moderno, pero pasaban la mayor parte de su tiempo en el nivel inferior, junto al pasillo de mi habitación, en la desgastada tela floral de su primer sillón.

—Tendremos que salir por un rato, mamá. Volveremos a tiempo para la cena.

—¿A dónde van? —preguntó.

Pansy y yo intercambiamos miradas.

—Hermione acaba de llamar. Quería que pasáramos por el apartamento un rato —dijo Pansy.

Las dos se encontraban bien versadas en sacar de la manga verdades a medias. Imaginaba que Hermione le enseñó bien a Pansy después de que se mudara a Wichita. Tenían mucho que hacer escabulléndose por ahí cuando hacían viajes a Las Vegas siendo menores de edad, así Hermione podría apostar y ayudar a su padre perdedor a salir de las deudas.

Papá se echó hacia adelante en su asiento. —¿Crees que puedas esperar por un minuto? Tenemos que hacerte algunas preguntas.

—Tengo que conseguir mi bolso —dijo Pansy, excusándose con gracia.

Mamá sonrió, pero fruncí el ceño.

—¿De qué se trata esto?

—Siéntate, hijo —dijo papá, palmeando el brazo de la silla reclinable de cuero marrón junto a su sillón.

—Me gusta ella —dijo mamá—. De verdad, realmente me gusta. Es confiada y fuerte, y también te ama de esa manera.

—Eso espero —dije.

—Lo hace —dijo mamá con una sonrisa de complicidad.

—Entonces…‖—comencé—. ¿Qué necesitan decirme que no podían hacerlo delante de ella?

Mis padres se miraron entre sí, y luego papá palmeó la rodilla de mamá con su mano libre.

—¿Es malo? —pregunté.

Lucharon por encontrar las palabras, respondiendo sin hablar.

—De acuerdo. ¿Qué tan malo es?

—Llamó Lucius—dijo papá—. La policía estuvo en su casa anoche, haciendo preguntas sobre Draco. Creen que es responsable por la pelea en Keaton Hall. ¿Sabes algo de eso?

—Puedes decirnos —dijo mamá.

—Sé acerca de la pelea —dije—. No fue la primera. Pero Draco no se encontraba ahí. Vieron cuando lo llamé. Se hallaba en el apartamento.

Papá se retorció en su asiento. —No está en el apartamento en este momento. ¿Sabes en dónde se encuentra? Hermione también está desaparecida.

—Están bien —dije simplemente. No quería responder eso de todos modos.

Papá me miró fijamente. —¿En dónde están, hijo?

—Draco todavía no habla con el tío Lucius, papá. ¿No crees que primero deberíamos darle una oportunidad?

Papá lo consideró.

—Harry…‖¿tuviste algo que ver con esas peleas?

—He estado en algunas de ellas. La mayoría este año.

—Pero no en esa —aclaró mamá.

—No, mamá, estuve aquí.

—Eso es lo que le dijimos a Lucius —dijo papá—. Y es lo que le diremos a la policía si preguntan.

—¿No te fuiste? ¿En algún momento durante la noche? —preguntó mamá.

—No. Recibí un mensaje sobre la pelea, pero este fin de semana era importante para Pansy. Ni siquiera respondí.

Mamá se relajó.

—¿Cuándo se fue Draco? ¿Y por qué? —preguntó papá.

—Papá —dije, tratando de ser paciente—, el tío Lucius te dirá después de que Draco hable con él.

Pansy se asomó desde la puerta de mi habitación, y le hice señas para que se uniera a nosotros.

—Deberíamos irnos —dijo.

Asentí.

—¿Volverán para la cena? —preguntó mamá.

—Sí, señora —dijo Pansy.

La arrastré por las escaleras detrás de mí hacia el nivel principal y por la puerta.

—Busqué su vuelo —dijo mientras subíamos al Charger—. Dos horas más.

—Entonces deberíamos llegar a Chicago justo a tiempo.

Pansy se inclinó y besó mi mejilla.

—Draco podría estar en muchos problemas, ¿no?

—No si puedo evitarlo.

—Nosotros, cariño. No si podemos evitarlo.

Bajé la vista para encontrar sus ojos.

Draco ya me había costado mi relación con Pansy una vez. Lo amaba como un hermano, pero no la arriesgaría de nuevo. No podía dejarla proteger a Draco y meterse en problemas con las autoridades, incluso si ella quería hacerlo.

—Pans, te amo por decir eso, pero necesito que te quedes fuera de esto.

Arrugó la nariz con disgusto.

—Guau.

—Draco se llevará a muchas personas con él si todo esto explota. No quiero que seas una de ellas.

—¿Y tú? ¿Serás una de ellas?

—Sí —dije sin dudarlo—. Pero tú estuviste en la casa de mis padres todo el fin de semana. No sabes nada. ¿Entiendes?

—Harry…

—Lo digo en serio —dije. Mi voz era inusualmente severa, y ella se echó un poco hacia atrás—. Promételo.

—No…‖no‖puedo‖prometerte‖eso.‖Hermione‖es‖mi‖familia.‖Haría‖lo‖que‖fuera‖para protegerla. Por ende, eso incluye a Draco. Estamos juntos en esto, Harry Potter. Draco haría lo mismo por ti o por mí, y lo sabes.

—Eso es diferente.

—En absoluto. Ni siquiera un poco.

Me incliné para besar esos labios malditamente tercos que amaba tanto, y giré la llave, encendiendo el Charger. —Ellos pueden conducir tu auto a casa.

—Oh, no —dijo, mirando por la ventana—. La última vez que los dejé tomar prestado mi auto, se casaron sin mí.

Me reí entre dientes.

—Déjame cerca del Honda. Los llevaré a casa, y ambos me van a escuchar durante todo el camino. Y Draco tampoco va a librarse yéndose contigo, así que si pregunta…

Sacudí la cabeza con diversión.

—No me atrevería.