Disbelief at the last minute.
#5 | Página
500 palabras.
Esmeralda estaba tan ensimismada leyendo un artículo que venía en su revista que Ikki hubiera deseado tomarle una foto en ese preciso momento. Realmente, era encandilante.
Decidió concentrarse mejor en su propia lectura, vamos, que él no era de las personas que comían ansias. Él era alguien muy paciente… para casi todo, al menos. Entendía que un viaje requería demasiadas cosas a tomar en cuenta, que no era posible teleportarse y, de esa forma, podría llegar inmediatamente al lugar que le gustaría. Sin embargo, necesitaba poner también de su parte para que el viaje fuese menos ajetreado. Si tenía suerte, quizás y la luna de miel podría ser más lenta.
― ¿Te encuentras bien, Ikki? ―preguntó la chica a su lado. Le observó, sus ojos brillaban llenos de preocupación, e Ikki no podía hacer nada más que observarla maravillado. Se acercó a ella y le besó la nariz, después hizo con su mano un gesto de quitarle importancia.
―No es nada, sólo… pensaba en todo el trabajo que podría acumularse.
Escuchó una carcajada venir de su esposa (se escuchaba muy raro llamarle así, pero también se sentía maravillado de poder hacerlo), y notó cómo le observaba como si fuera un viejo chiste.
―Eres un trabajólico. Realmente no sé por qué me casé contigo ―después de unos segundos más de quedársele viendo, su sonrisa se hizo más grande, y él estaba de acuerdo con ella, en parte. ¿Qué hizo para merecerla?―. Sólo disfruta la luna de miel, es una semana. No te morirás por descansar una semana. Esto es un descanso que te mereces bastante.
Ikki gruñó un poco. ―Eso lo dices porque allá en Suecia el trabajo es más piadoso con los trabajadores. ―pudo notar cómo su esposa le sonreía traviesa, y casi pudo advertir que su glamour angelical parecía volver al que le había hecho maldades de niños.
―Ja, ja, min älskling. Lo que digas. Al menos mi lengua natal no tiene formas gramaticales tan ridículas ni tantos contadores específicos.
Ikki se fingió ofendido. ―Oye, aunque no te lo parezca, esos contadores son muy útiles, y no te burles de las formas gramaticales, que tú las usas mejor que yo.
Esmeralda se encogió de hombros, como si lo que el otro hubiera dicho fuera de gran importancia y ella no pudiera hacer nada para modificarlo. En cierta forma, lo era, y eso le hacía sentirse con más confianza. Se rio de nuevo, y antes de que Ikki le dijera que no podía, se acercó a él y le robó un beso. Recordaba que durante su noviazgo, Ikki era muy reservado en lo que se refería a contacto de pareja, pero ahora que estaban casados suponía que un poco de acción propia no sería mal visto.
Se sintió agradecida cuando le sintió devolver el beso. Con sus brazos le rodeó el cuello, mientras dejaba abandonado a su libro en uno de los asientos.
Por la mente de Ikki, mientras tanto, pasaba su despedida de soltero. Y los labios de Mime.
Notas: Sé que esto es un poco OOC de parte de Esmeralda, pero también reconsideremos unos cuantos puntos:
β En el canon sólo aparece por 5 minutos, y aunque es cierto que en esos 5 minutos era una bola de preocupación, no nos dice demasiado de su personalidad. Decidí explorar un poco, y darle un toque más de alguien inquieta, eso le ayudaría a mantenerse al tanto con Ikki.
β Sé que viene de la Isla de la Reina Muerte, y sé que esta se encuentra en... si no mal recuerdo los episodios de ayer, en el plano ecuatorial. Necesito una excusa para que se conocieran además de "Ikki viaja para obtener la armadura". Pensé que si le hacía sueca le daba quizá una... una buena razón para ser amiga tanto de Mime como de Ikki (no, esto no es parte de mis obsesiones... aunque lo parezca.)
β Necesito que Esmeralda le responda a Ikki, para que se gane un poco de personalidad, y esto me parecía perfecto.
β Ja, ja, min älskling: sí, sí, querido.
Ahora sí, creo que es todo.
―gem―
