Disbelief at the last minute.
#7 | Grito
500 palabras.


Ikki sabía que no dormiría durante su primera noche de matrimonio. No, no es porque supiera que Esmeralda deseara tomar las cosas un paso más adelante.

Así que no se molestó en intentar dormir, y estuvo esperando el momento hasta que la rubia gritara en sueños.

Ikki tuvo que despertarle lo más rápidamente posible, teniendo especial cuidado de ser suave al tocar su hombro, y de no ser muy brusco con ella. Difícilmente se imaginaba a sí mismo reconfortando a alguien, pero por alguna razón, siempre sabía cómo tranquilizar a Esmeralda.

No era tan bueno en eso como Mime, lo admitía, pero su trabajo era bastante decente.

―Tranquila, tranquila. Todo está bien ya… ya estarás bien. Sólo fue un sueño, Shhh, Shhh.

Con una mano le recorría la espalda buscando apaciguarle, mientras la otra la acunaba en su pecho. Dejó que llorara por unos cuantos minutos hasta poder tranquilizarse. Temía que algo así pasara la primera noche, así que estuvo preparado. Recuerda una vez, cuando ya se habían mudado a Japón, y que no había visto a la chica por lo que eran ya semanas. Mime no le quería decir lo que le había pasado, decía que no lo quería ver cometer una estupidez. En aquél tiempo Mime y Esmeralda salían, después de aquél incidente dejaron de hacerlo.

Cuando Ikki se había enterado de lo que había sucedido, quiso matar al culpable de ello. Ahora, con la sabiduría de la edad, y un poco de sarcasmo, pensaba que el nombre le quedaba como anillo al hombre.

No estaba seguro de en qué momento se había dormido. Cuando abrió los ojos y notó todo lo que había a su alrededor, Esmeralda no estaba ahí. Supuso que estaría en el baño, o en la cocina.

Ikki no la encontró en ninguno de los dos lugares, en vez, salió y la encontró hablando con un vecino. Arqueó una ceja. No recordaba que hubiera gente en aquél sitio. Se acerca a ambos y le saluda formalmente, con el poco sueco que recuerda. El hombre le responde, y Esmeralda le agradece a este por su ayuda, mientras se dirigía dentro de la cabaña y comenzaba a preparar su desayuno.

Su esposo se fue detrás de ella, no sin antes hacerle una cabeceada al otro hombre y despidiéndose.

Esmeralda se encontraba partiendo unas papas, e Ikki se encontraba callado, observándola. Parecía tan concentrada que el otro no sabía qué podía decirle al respecto. Parecía también a punto de quebrarse. Se encontraba mucho en su respiración, y en no cortarse con el cuchillo. Ikki se acercó un par de pasos más, y entonces pareció darse cuenta de que él se encontraba en la misma habitación que ella.

―Yo… anoche…

―No es necesario que digas nada. ―extendió sus brazos, y aunque Esmeralda pareció no querer aceptarlos, pero después de unos segundos se dejó rodear por su esposo. Respiró hondo, y tembló varias veces. Lentamente, alzó sus brazos y también comenzó a abrazarlo―. Está bien, nada te puede dañar.


Notas: Como lo dije, aquí hay una advertencia de insinuación de violación. No soy muy buena manejando ese tipo de temas, per see, pero tampoco quiere decir que no intente madurar mis escritos... de alguna forma. Hacerlos más reales.

―gem―