Disbelief at the last minute.
#8 | Caja
500 palabras.
Los primeros tres días fueron duros para Ikki. De alguna forma, el matrimonio había revivido los traumas de Esmeralda, traumas que ella creía haber borrado de su memoria. Como Esmeralda solía dormir en la misma casa que Mime, éste le avisaba cada que Esmeralda tenía un ataque. Durante el último par de años no le había dicho nada al respecto, así que asumió que simplemente ya habría superado… eso.
Era difícil asimilar que sucedió, pero Ikki suponía que ignorarlo o no querer creerlo lo haría menos real, así que se había resignado a ello, y había apoyado en todo lo que pudo a Esmeralda. Supuso que eso fue lo que le hizo cercano a ella, lo que, de alguna extraña forma le hizo enamorarse de ella.
Por primera vez en todo el viaje, revisó su celular, y notó que tenía dos llamadas perdidas de su mejor amigo. Sintiéndose mal por ello, decidió marcarle de inmediato. Escuchó cómo el otro tomaba el celular al segundo tono.
― ¿Ikki? Ah, qué bueno que contestas. Creí que estarías ocupado con Esmeralda.
El otro intentó suprimir una risa al escuchar la forma en la que le recibía su amigo. Negó con la cabeza un par de veces, y cuando recordó que el otro no podía verlo chasqueó la lengua.
―No es eso, simplemente olvidé que había tecnología en este mundo. El pueblo es bastante tranquilo, hay más animales que personas. Es hermoso.
―Genial, ya necesitabas vacaciones. Tal vez deberías usar los beneficios de tu apellido y sacarle provecho.
Ikki rodó los ojos. No quería admitirlo, pero había extrañado su voz. De alguna forma era tranquilizador saber que no había nada raro entre ellos después de… sí, eso. Escuchó a Mime toser un par de veces del otro lado de la línea, y se disculpó por haberse distraído. Mime se burló de él y le dijo sordo de cuatro formas diferentes antes de continuar.
― ¿No ha tenido Esmeralda problemas con el matrimonio?
Ikki sabía a lo que se refería. En realidad, no sabe por qué no lo había pensado antes, cuando apenas seguían planeando la ceremonia y esas cosas, y por qué estaba tan enfadado consigo mismo de recordarlo apenas, siendo algo que le tuvo preocupado y mortificado durante años.
―Creo que… creo que se está forzando a no tenerlos. Por mi parte, está bien esperar. No puedo imaginarme lo que tuvo que pasar, sobretodo siendo quien fue. Es decir, podría imaginármelo de cualquier persona que no conoce o no conocemos pero…
…viniendo de alguien que conocía, o que creyó conocer, era difícil de asimilar. Mime musitó algo e Ikki lo tomó como que le daba la razón. Vio a Esmeralda a través de la ventana, estaba conversando con el mismo vecino. El hombre parecía afable, y a través de sus ojos vidriosos se notaba toda la sabiduría que los años le dieron.
―Todos llevamos nuestra caja de secretos con nosotros, Ikki, supongo que Esmeralda nunca pudo saberlo ―Ikki no podía negar sus palabras.
Notas: NADA DE ESTO ESTABA PLANEADO EN LA TRAMA ORIGINAL. Obviamente no había escrito nada, sólo tenía un par guardados para decirme "Oye, aquí ya te estoy dando ventaja, ponete a escribir, joder." No había funcionado, por supuesto, pero me ayudaba a saber que todavía tenía planes para Ikki/Mime y que no abandonaría el fandom nunca, pero esto se está volviendo más Ikki/Esmeralda (lo cual personalmente no me importa, la adoro a más no poder), y siento que ahora con todo el transfondo que le he agregado a Esmeralda y su pasado oscuro, el resto de la trama será difícil de manejar.
But whatevs, la obra debe continuar.
―gem―
