Disbelief at the last minute.
#14 | Pelota
500 palabras.


Ikki evitó todo lo que pudo la presencia de su mejor amigo, aún dentro del trabajo. No se sentía satisfecho consigo mismo, deja de lado los extraños sueños que había estado teniendo desde hace poco más de una semana. Era cansado tener que pensar en lo que le diría a Esmeralda, deja de lado lo qué le diría al directamente involucrado en todo aquello.

Soltó un suspiro, decidió que podría tomarse un descanso del trabajo (aunque Esmeralda tuviera razón y fuera un trabajólico), y antes de que nadie pudiese comentarle nada al respecto, se encaminó afuera y comenzó a caminar sin rumbo por la calle. Por alguna extraña razón, no tuvo ninguna clase de accidente cuando se encaminó a la primera cafetería que tuvo disponible. Obviamente, tenía que ser Starbucks. Se encogió de hombros y se dirigió a la fila. Ordenó algo rápido (lo primero que sus ojos notaron en la pizarra) y procedió a sentarse a esperar.

Estaba tan ensimismado que no notó sino hasta que estuvo sentado frente a él al dueño de una mata inequívoca de cabellos naranja. Mime le saludó con un leve gesto de la cabeza.

—Si me dices que no estás aquí espiándome, me sorprendería —le saludó el noruego, Ikki arqueó una ceja, si algo, era él quien le estaba espiando al sentarse casi de inmediato a su lado. Rodó los ojos y aunque la idea de alejarse de él y dejarlo colgado era tentadora, no podía simplemente hacer eso. Había pagado por un Starbucks y un Starbucks es lo que recibiría, costara lo que le costara.

Mime pareció mosquearse por su aparente indiferencia. Se encogió de hombros y le sonrió. Ikki odió esa sonrisa.
—Por otro lado, Esmeralda me llamó. Dijo que te notaba raro. ¿No hay nada que tengas que decirme?

—Nada importante —negó rápidamente con la cabeza, como si de alguna forma le ayudara a olvidarse de la razón por la que intentaba alejarse del otro. Soltó un suspiro, y agradeció cuando uno de los dependientes llegó con su orden. Mime le preguntó si podrían traerle lo mismo, a lo que le contestaron que tenía que ir primero a pagar a caja. Mime se levantó y le dijo rápidamente a Ikki un 'Espera un minuto' a lo que el nipón rodó los ojos y procedió a levantarse.
Mime no tardó en alcanzarlo, siendo tan predecible como sólo él podía hacerlo.

—¿Se puede saber qué es lo que te pasa por la cabeza, Kido? No sólo Esmeralda está preocupada, yo también te veo extraño. Dímelo ahora. Vamos.

Ikki lo ojeó y sopesó la posibilidad de decirle lo que pasaba. Decírselo implicaba que el otro se burlara de él, que se lo dijera a Esmeralda, o inclusive que insistiera en que se explicara. ¿Por qué tendría que explicarse? Era simplemente algo tonto que pasaba, quizá deseaba a su mejor amigo, pero era algo pasajero. Algo originado por su despedida de soltero.

Se acercó al otro y presionó sus labios contra los de Mime.


Notas: En este caso, me tomé la palabra de inspiración en un sentido metafórico, aka., no dar pelota, ignorar. No sé si sea válido esto, pero estoy segura de que leí que no era necesario que la palabra se mencionase, de cualquier forma, lo hecho ya lo hice, y no planeo cambiarlo. Estoy muy orgullosa de este drabble como para modificarle nada. Y debo agregar, que después de 12 drabbles finalmente estoy llegando a la trama que sí estaba dentro de mis planes.

—gem—