Jason se despertó primero, los recuerdos de la noche anterior lo bombardearon. Había permitido a Piper cometer un tabú, le había permitido hacerle un oral, aún cuando no la consideraba inferior, es decir ella era una semi-diosa como él, aunque fuera una mujer estaba seguro –ya que era virgen– que no era prostituta, no debería haberle permitido semejante cosa, había ensuciado su boca y lo que era peor quería volver a hacerlo. Para colmo se dio cuenta de que se preocupaba por ella, recién ahora se dio cuenta de que se había preocupado por hacerla sentir bien, Jason nunca había hecho eso, un romano no se rebajaba a darle placer a una mujer, era tabú. Sin embargo...
No quería que ella le temiera, no quería que ella le odiara, quería que lo quisiera, a diferencia de muchos –casi todos si no es que todos– Jason no era bisexual, los hombres no le atraían como a muchos otros, eso ya era raro, hacía bastante que no tenía relaciones con nadie. Y es que entre lo de ser pretor y los monstruos no tenía tiempo, y entonces venía Piper y de alguna extraña forma lo enamoraba, él! Un romano enamorándose! Por primera vez desde que la conoció pensó con sensatez, se había olvidado de que los romanos no aman a las mujeres, los romanos no se preocupan de su placer y definitivamente no les permiten darles orales.
Dioses esto estaba enserio mal, se había enamorado, se había preocupado de su placer, le había permitido darle un oral y contradictoriamente la veía como a un igual. Era un desastre, no lo podía creer y ahora era terriblemente tarde, no podía simplemente echar marcha atrás, no, ya la había poseído una vez, ya no podría soportar no tenerla.
Podría jurar que había sido la noche más placentera de toda su vida, dioses quería que todas sus noches fueran exactamente iguales, quería enrollar sus brazos alrededor de Piper de nuevo, despertarla y tomarla de nuevo.
De pronto un halo rojo se extendió por la habitación y dejó de estar en su habitación. De pronto estaba en un prado, frente a una mujer de cabello y ojos negros, no eran marrones? Su cabello y ojos cambiaban, y ahí se dio cuenta, estaba frente a Venus, la madre de Piper, ahora entendía por qué los ojos de Piper eran tan raros...
- Hijo de Ze-Júpiter... Tranquilo, lo más probable es que todos los tabúes que haz roto no contarán, te advierto que mañana llegarán a rescatarla la pregunta es ¿Iras con ella? Si la dejas ir mañana nunca la volverás a ver y jamás podrás encontrar a nadie que te entienda como lo ha hecho ella durante los últimos quince días, el placentero sentimiento que aflora en tu pecho se marchitará y no volverá a florecer así que piénsalo bien ¿La dejarás ir? Porque si lo haces tendrás un gran poder y - Afrodita pareció tentarlo a abandonarla pero el romano no se dejó
- Iré con ella al Hades si hace falta, no quiero perderla, en toda mi vida jamás había encontrado a nadie que supiera lo que es ser perseguido por monstruos, la presión que es sentir que debes ser el líder o de que esperen que tu resuelvas todo, o que te traten de idiota o- la diosa lo cortó, ya había entendido el punto
- Ya entendí, estas bien colado por mi niñita - resumió sonriente la diosa
- ¿Por qué me haz embrujado así con ella? Ya no puedo quitármela de la cabeza- rezongó el hijo de Júpiter
- Desde el día en que naciste las Moiras tejieron el destino para que fueras su alma gemela, ¿Sabes? es realmente dificil transportar a alguien a otro tiempo, la verdad no sé ni por qué las Moiras me hacen hacer estas cosas pero el caso es que la mandé al pasado para que te conociera ¿Por qué crees que al instante llamó tu atención? Ver a quien te está destinado cuando se supone que jamás lo verías es una sensación incomparable, la atracción es innegable - le dijo Afrodita o era Venus? No lo sabía...
- ¿No hubiera sido más fácil hacerla nacer aquí? - cuestionó el pretor
- ¡Eso mismo digo yo! ¿Pero quién entiende? Las Moiras son complicadas... - balbuceó la diosa del amor- Pero el amor es igual o peor de complicado - sonrió enigmática - entre complicados nos entendemos un poco... ¿Dime te hubiera resultado igual de atrayente si hubiera sido tan sumisa y servicial como todas las esclavas que haz ganado en botines de guerra? - Jason pensó en cada vez que ella le negaba a hacer algo por el a menos que se lo pidiera por favor, el hecho de que no lo veía como una autoridad a la que obedecer, Jason suspiró- ¿Hubieras preferido que fuera una esclava griega? Una prostituta más que hubiera ya pasado por las manos de muchos y tú solo fueras el propietario de turno? - Jason se atragantó con la saliva que estaba tragando, no, definitivamente no quería eso, el había sido el primero en tenerla y quería ser el único en su vida ¡El único, carajo!- bueno querido te dejo - con una última sonrisa amorosa la diosa se fue, pero mientras se iba dijo algo así como Disfruta mi regalo, ¡Piper, está moj…
Pero su voz se cortó. Volvió a estar en su habitación, sobre su cama y con Piper a su lado, la atrajo hacia sí de nuevo, ignoró el dolor en su entrepierna y simplemente la abrazó. La quería, no, la amaba. Quería gritarlo a los cuatro vientos, quería gritar el que la toca está muerto. Pero no podía, ni siquiera sabía si podría hacerlo luego de irse con ella es decir, si los romanos eran tan negativos a darles su amor y afecto a las mujeres ¿Cómo serían los griegos? Por lo que sabía eran mucho peores y ella vivía en un campamento griego, dioses esto iba a ser dificil... Agradeció no tener que levantarse hoy, normalmente eso le molestaba pero hoy, joder hoy sí quería tener el día entero de descanso.
Hoy era día nefasti ya que era el tercer día después de las nonae de Aprilis (en el calendario romano el 8 de abril). No le sorprendía que el sueño con Venus hubiera sido tan real, después de todo estaba en su mes.
Sonrió un poco, hoy podía levantarse a la hora que quisiera, si llegaba al ientaculum (desayuno) o al prandium (almuerzo) o a la cena; le valía madres. Tenía a nada menos que a la hija de Venus entre sus brazos ¡por todos los dioses tenía una suerte indiscutible!
Le hubiera gustado pensar en toda la ternura que le inspiraba, pero joder ella estaba desnuda y el también –sin mencionar que con una dolorosa erección– por lo que para su desgracia la ternura del momento en que admiraba sus lindos rasgos, su cabello chocolate y su rostro pacífico murió más pronto de lo que hubiera querido, para dejar paso al fogoso hambre que le causaba verla así, desnuda, con los pechos voluminosos al descubierto y algunas marcas rojas que taaal ve... Al carajo marcas rojas que le dejó la noche anterior.
Volvió a posicionarse sobre ella y con una sonrisa que oscilaba ligeramente entre malvada y depravada con un pequeño toque de perversión. Se acercó a sus labios, tenía la boca entre abierta y podía oler su aliento, ya no lo resistió y la beso. En el momento en que volvió a sentir esos labios cremosos, dulces y carnosos bajo los propios su cerebro se desconectó.
No tenía idea de cómo podía seguir dormida, si bien sabía que Piper había tenido una primera vez salvaje vamos no podía tener el sueño tan pesado ¿O sí? Jo que envidia, cuando era niño solía tener el sueño pesado, pero luego de ser reclutado seis años antes de lo debido para ir a la guerra... pues su sueño se volvió ligero, supuestamente no debió haber sobrevivido al duro entrenamiento de los legionarios peero ser hijo de Júpiter ayuda un poco.
Instintivamente guió su mano a la entrepierna de Piper. La sintió mojada, caliente y bien dispuesta para el.
- Así que de eso hablaba Afrodita... - sonrió de lado y le dio las gracias a su suegra.
No se detuvo a hacer nada, estaba demasiado excitado para detenerse a nada, la penetró con una energía salvaje. Al instante Piper abrió los ojos atontada y los volvió a cerrar mientras arqueaba la espalda para juntar más su cadera a la de él.
La sensación era abrumadora, completamente absorbente, no daba lugar a réplica solo podía cabecear suspirando entre rebotes mientras sentía que toda ella se agitaba para seguir el ritmo de esa danza ancestral tan antigua como el tiempo y tan apasionada como el fuego. Un fuego tan ardiente que le quemaba las entrañas y la hacía ansiar tocar el cielo con las manos.
- Ahhh Jason ¡Más! - Piper gimió ante la embestida brusca de Jason.
- ¿Quieres más fuerte, pequeña Piper?- la forma ronca y sensual en que pronunció su nombre casi la hizo correrse, pero reprimió el impulso y se descargó gimiendo - Te he echo una pregunta Piper - esta vez su voz sonaba amenazante como un " O me contestas ya verás...
- Ah ¡Sí! ¡MÁS FUERTE POR FAVOR! - Jason sonrió complacido y aumentó el ritmo hasta lo humanamente posible, su pene resbalaba duro entre la húmeda cavidad de la castaña con ese enloquecedor vaivén dentro fuera dentro fuera, dioses inmortales cómo era posible que se sintiera tan bien?
- Piper córrete - susurró con la voz ronca de excitación, y esta vez no pudo sino obedecerle, había algo indescriptible en su voz que la obligaba a obedecer, Piper se preguntó si eso era lo que sentían los demás cuando usaba su embruja-habla con ellos, la castaña se corrió gritando estruendosamente mientras le tiraba de los cabellos mientras sentía que su alma abandonaba su cuerpo y luego volvía.
- Jason mmm me encantaa como ugh ahh - le hacía gracia la forma en que no podía hilar una frase debido al placer que invadía su mente y le satisfacía aún más ser la causa de ese placer –Dioses cómo se había rebajado a eso? Maldito amor! Es tan... ¿A quién carajo trataba de engañar? ¡Le encantaba todo esto por estúpido y anti-romano que fuera!– luego de un buen rato por fin fue su turno de abandonarse al orgasmo. Salió de dentro de ella y se recostó un momento para recobrar energías, la rodeó con un brazo y le besó la sien perlada en sudor. Sonrió para sí mismo, no podía estar más seguro de que la amaba con todo su ser.
Pasados diez minutos de calma y quietud, Jason sintió que la energía volvía a su ser, acercó la nariz a su cuello y le causó algunos escalofríos cofLeTocóLaTetaYLaElectrocutócofIdiotacof. Repentinamente; en lo que no podría calificarse como arranque ya que fue premeditado pero tampoco podía decirse que lo hizo con delicadeza; la dio vuelta y volvió a posicionarse sobre ella.
- Jason, dame un descanso - se quejó la castaña, lastimosamente el romano no cedió
- Ayer hiciste algo muy malo Piper, haz roto un tabú, por lo tanto tendré que castigarte - Jason la hizo sentir su miembro duro entre los muslos
- ¿Qué? No me digas que... - la mirada que le dedicó le hizo saber que sí - no Jason es como tratar de meter una sandía dentro de la cabeza de un alfiler - parecía algo asustada, pero Jason continuó metiendo la punta dentro de ella, en consecuencia gimió de dolor - ahh ¡para!
- Sabes Pipes a mí me han entrado ganas de romper un tabú también, los legionarios activos tiene prohibida terminantemente la penetración anal, es más común entre hombres pero apuesto que ahí dentro es muy estrecho ¿Verdad? Con la comparación que me haz echo... - la voz ensordecedora y ronca de Jason la distrajo del dolor hasta que se le acabó la paciencia y entró de una vez - ¡Oh por Venus! Piper estás muy estrecha grrr me encanta - Jason gruñó la frase obviamente conteniéndose de comenzar sus envestidas, Piper se sentía extraña de un segundo a otro como por arte de magia todo el increíble dolor que estaba sintiendo se esfumó sin dejar prueba de que alguna vez existió. No sabía cómo o por qué pero lo agradecía enormemente.
Jason, al dejar de notar su incomodidad comenzó a moverse con el mismo vaivén ancestral y enloquecedor. Mientras tanto sus manos viajaron a los pechos de la fémina para acariciarlos, estrujarlos y puede que electrocutarlos ¡Solo un poco! Seh como no jeje... Antes de darse cuenta estaba apretándole tal vez con más fuerza de la necesaria los pechos al tiempo que ella se corría y el gruñía hambriento de más.
- Ahh Jasoon estás ah muy mmm duro - a Jason se le escapó una sonrisa orgullos, mientras ella seguía gimiendo cosas ininteligibles - ah vas muy rápido ah - y fue ahí cuando se dio cuenta de que ella podría estar sufriéndolo y mucho... Era un maldito idiota con demasiada energía y ella recién había perdido la virginidad ayer por los dioses debía dolerle horriblemente.
Bueno a cualquier otro romano le habría dado lo mismo después de todo ¿qué clase de romano se rebaja a preocuparse por el placer o el dolor sexual de una mujer? Ninguno, el mismo había sido así pero ahora estaba Piper y era como si cualquier otra de las mujeres que se le insinuaban a diario hubieran perdido encanto –los hombre jamás le habían excitado así que desde ya está fuera– ahora tenía a una mujer que le importaba y que dioses la quería tanto que podía afirmar estar enamorado de ella. Mientras pensaba en esto detuvo sus envestidas, bajó su cabeza y se acercó a la de ella, que lo miró con ¿Reproche?
- ¿Me detengo? - preguntó con esa voz ronca tan sensual e imponente que resultaba imposible negarle nada
- ¡No! Por favor sigue ahh no te quedes quieto ugh por favor! - vale se sentía un poco estúpido ella exclamando que quería más y el lo malinterpretaba y pensaba que necesitaba un descanso o que le dolía. ¡Dioses, era un GENIO! ¿Sarcasmo? ¿Dónde?
- ¿Lo quieres rudo verdad? - si le gustaba así ahí tendría que atenerse a las consecuencias –sonrisa maligna– y como que sus ojos eran azules que la haría correrse dos veces más mínimo - Piper, te he hecho una pregunta - gruñó el pretor
- ¡Sí! ¡Por favor! - ahora ya no se hacía responsable.
Aumentó el ritmo tanto como le era posible, los gritos de placer de vez en cuando entremezclado con dolor solo servían para hacer más largo su viaje fuera de la consciencia. Piper estaba abrumada, la implacable sensación que Jason le otorgaba era extrañísima, por un lado era algo dolorosa pero por el otro jamás había sentido tanto placer, dioses Jason sí que era experto follando, tanto así que se preguntó a cuántas había tenido a su merced, aunque no es que estuviera muy interesada o como que pudiera pensar demasiado con semejante bestia en su interior. Piper se corrió gritando lo suficientemente alto como para competir con una orquesta, sus jugos vaginales corrían entre sus piernas en una carrera por ver quién llega primero al lecho.
Los próximos veinte minutos fueron puro placer para Jason, Piper volvió a correrse en el momento en que su mano derecha bajó hacia su clítoris, llegó un punto en que la estrechez de Piper lo venció al fin y se corrió dentro de ella una vez más. Llegando al paraíso con un grito ronco que trataba de decir Piper.
Jason salió del ano de Piper, le rodeó la cintura con un brazo y la atrajo hacia él, le besó el cuero cabelludo y se durmió estrechándola en sus brazos. Satisfecho... por ahora.
Una pena que el sueño no durara tanto, vale en realidad estuvieron dormidos un buen rato solo que cuando uno duerme el tiempo pasa exageradamente rápido. El punto es que Piper despertó e instantáneamente se removió despertando en el camino a cierto rubio que la apretó en un abrazo de oso panda super saiyan nivel Dios, traducción casi la asfixia de tanto apretarla.
- Jason mm ¿qué hora es? Tengo una hambre...- y es que la chica llevaba sin comer desde la noche anterior y estaba seguro que como mínimo sería hora de cenar ahora mismo, así que se encogió de hombros, dirigió su vista a la ventana y respondió que al rededor de las ocho
- Debo suponer que no te vestirás para comer y me pedirás que te valla a buscar algo de comida, que no contenga carne - ella asintió - dioses mujer aún no comprendo cómo no comes carne! No hay cosa más rica - luego pensó en el sabor de los labios de Piper y cambió de opinión, aunque por el momento no iba a comentarlo
- Una vez estuve, cuando era niña, cerca de un matadero, un lugar donde se matan vacas para que la gente coma, solo el olor de ese lugar bastó para hacerme vegetariana - Jason tuvo que admitir que el olor concentrado de la sangre de vaca es realmente desagradable por lo que de haber sido tan sensible como lo es una mujer en especial en la niñez posiblemente habría desistido de comer carne por lo que restase de su existencia.
- Bueno pues entonces te traeré algo de pan, melón y los vegetales más apetitosos de la mesa - ofreció el romano
- Vale, oye antes de que te vallas, puedo preguntar cuál fue el tabú que rompí para que me "castigaras tan severamente"? - preguntó ronroneando lo último
- ¿Es que no es tabú también en tu tiempo? - Piper puso cara pensativa, hizo gesto afirmativo y luego negativo para después encogerse de hombros - la felación está realmente prohibida para las jóvenes decentes, es algo... ¿Cómo decirlo sin ofenderte? - seguidamente desechó su intento de hacerlo sonar bien y lo dijo sin el menor grado de delicadeza - Es algo que está remitido a prostitutas - Piper puso una cara de asco que le causó gracia - sabes ahora tengo curiosidad, enserio no es un tabú en tu época? - preguntó con aire incrédulo
- En mí tiempo es tabú temer sexo antes del matrimonio pero... - fue interrumpida por la exclamación del romano
- ¡¿Cómo?! - parecía francamente horrorizado, y Piper enserio esperaba fuera preocupación por su reputación, quiso hacer una pequeña aclaración pero el no se lo permitió - puedo entender que haya alguna cosa del sexo que no esté permitida, pero ¿prohibirlo totalmente? ¡Es horrible! Cómo es que un romano permitió eso? - Piper comenzaba francamente a irritarse - Quién fue el de la grandiosa idea? Más vale que haya tenido una muerte dolorosa o me encargaré de dársela... - oficialmente Piper estaba indignada, pero igualmente contestó sus numerosas preguntas
- Cómo? Pues resulta que sus formas tratar a los inferiores ayudó –referencia clara a que los antiguos romanos tenían por regla: tener-sexo-con/revolcarse/violar/maltratar-de-todas-las-formas-posibles/etc a pobres/esclavos/gente-de-inferior-clase-social etc, en resumen los romanos podían tener sexo antes, después y durante el matrimonio con cualquiera de inferior clase social o cuyos padres no fueran nobles– a que estos apoyaran la medida que tanto te horroriza. Sí prohibido totalmente antes, después y durante el matrimonio - mirada de terror y confusión por parte de Jason - oye, el durante es como decir no puedes tener amante, el sexo se reserva solo para tu esposa/o - Jason la miró con inmenso alivio - Pues fue un emperador o rey la verdad no recuerdo, que se convirtió al cristianismo durante los últimos siglos del gran Imperio de Roma, y la verdad los únicos que lo apoyaban eran los pobres que estaban en contra de ser tan menospreciados cofMal-tratadoscoferancofabusados-entodos-los-sentidoscof - mirada severa por parte de la castaña - y la grandiosa idea fue de un tal Jesucristo un judío que creó su propia religión en la que está prohibido tener relaciones sexuales antes del matrimonio o así - antes de que Jason saliera a gritar a voces que había que exterminar a los judíos fueran quienes fueran Piper lo interrumpió - oye en mi tiempo los únicos que toman en cuenta esos viejos tabúes son los viejos y la verdad que ni está mal visto tener relaciones antes de casarse, la mayoría de las personas no los toman enserio, así que tranquilo no vas a una época tan llena de restricciones, eso sí nadie es tan liberal en cuanto al tema como ustedes los antiguos romanos, además según tengo entendido el amor para ustedes debilita el juicio verdad - Jason semi-asintió pero algo confundido - pues en mi tiempo nadie se casa si no es por amor - la mirada de Jason se iluminó, Piper lo tomó como una buena señal - aquí la gente muere antes de los cuarenta años, en mí época lo mínimo es cincuenta y eso si se lleva mala vida, los que mueren antes de los cincuenta es básicamente por cuatro razones: Accidentes, robos o asesinatos, drogas o suicidios - a Jason cada vez se le antojaba más extraño e increíble el tiempo del cual provenía Piper - oye Jason, no es porque quiera deshacerme de ti, pero ejem tengo hambre y si seguimos hablando no cenaremos ni tú ni yo - a Jason pareció al fin caerle la ficha y con toda la velocidad de que disponía salió disparado hacia el comedor.
En el comedor, todo el mundo miró con sorpresa al pretor más joven de la historia, todo el mundo ya había asumido que el seguía fornicando con Piper, porque vamos, en día nefasti, no salir de casa donde había una mujer extremadamente hermosa y que durante la noche y hasta pasado el mediodía se escucharon gritos era suficiente razón para hacer correr la voz de que el pretor estaba teniendo una buena sesión con la hija de Venus, vamos hasta la procedencia de la muchacha los delataba y los romanos como buenos chismosos que eran decidieron esparcir la noticia de que el pretor Jason había vuelto a romper desde la muerte de su padre la regla de no sexo a la que todos en el campamento hacían la vista gorda.
En resumen, los romanos son mil veces peores que las colegialas cuando de esparcir chismes sobre la palabra con "s" se trata. Por lo que para cuando Jason volvió a su casa con un cuenco de madera repleto con: melón, queso, trufas, pan, algo de tyropatina –flan de la antigua Roma pero con pimienta en lugar de azúcar ya que este último dada la época no existía– un poco de vino, etc había al menos una veintena de chismes sobre el y Piper, de los cuales la mitad hablaban de lo que habrían hecho como para que Piper no pudiera levantarse siquiera a cenar.
Piper comió con hambre, para su suerte pudo tomar mucho de todo lo que tenía porque sino habría tenido que salir a por más comida. De cualquier forma esta vez sí se durmieron pronto, Piper no había perdido el tiempo en ponerse un piyama de esos que estaban en su bolso pero que casi no usaba, el punto es que cuando llegó Jason encontró a su mujer vestida –no es que eso lo desanimasel– de cualquier forma ambos durmieron plácidamente.
