Disbelief at the last minute.
#19 | Fuego
500 palabras.


Ikki no estaba seguro de lo que hacía con su vida a un paso como ese. Había decidido dejar de lado todos aquellos pensamientos que le atormentaban de lado, ya que la sensación de que lo que hacía era malo, era más que suficiente para darle la sensación de que nada de lo que hacía era malo. Simplemente… simplemente era él siendo un ser humano.

Llevaba alrededor de seis meses de matrimonio con Esmeralda. Era casi imposible creer que aquello fuese cierto, o que no siguiesen siendo novios, si de algo importaba. No es que creyese que sus relaciones románticas no duraban mucho (llevaba tres años saliendo con la chica, y era su única relación romántica hasta el momento. Obviamente, no es como que fuese una persona muy social y el siquiera imaginarse a sí mismo siendo romántico con alguien que no fuese su ahora esposa, le llenaba de una sensación extraña.

Por alguna razón, Mime venía a su mente como una posibilidad. Después de darse cuenta de lo que había pensado, decidió lavarse nuevamente la cara.

Durante el último mes, había estado ayudando a su hermana a mudarse en el departamento de al lado (está había decidido que estaría cerca de ellos para proporcionarles ayuda con el embarazo de Esmeralda, después de todo, ella era la única chica cercana tanto a Ikki como a Mime que no fuese la rubia. Ikki no supo cómo negarse, así que al día siguiente vio un par de camiones de mudanza con el logo de las empresas Kido pegado.)

Aunque no lo quisiese admitir, su hermana era quizá la persona que le había ayudado a no perder la cabeza con los delirios que el embarazo provocaba en Esmeralda. Y vaya que decir que ella deliraba (era un angelito con tendencias a hacer travesuras, mas no era malvada) era muy anormal de su parte. Saori había sido, literalmente, la mujer hecha para el trabajo.

Ikki se aseguraría de construirle un templo en su imaginación. Pero no sé lo diría, probablemente alimentara a su ego de nanahikari.

Cuando llegaron los ocho meses, Esmeralda pidió incapacidad en su trabajo, dándole a Saori la oportunidad de cuidarla en tiempo completo. Aunque a Ikki le sorprendió al inicio, su hermana demostró no ser una típica niña rica (no es que él no se haya criado en la alta sociedad, pero es cierto que decidió alejarse de ella) y era como ver a dos mejores amigas cuidar una de la otra.

Estaban los cuatro (Ikki, Mime, Saori y Esmeralda) reunidos en la sala del departamento de la heredera, conversando tranquilamente. Ikki se había quedado viendo a su esposa, y luego miró a su amante. Una sensación mala se instaló en su estómago. Sabía que jugaba con fuego. Iba a sentirse todavía más miserable cuando notó cómo agua estaba debajo de Esmeralda que acababa de levantarse, y escuchaba como su respiración se cortaba.

—Se me rompió la fuente.

El temido día había llegado. Saori se levantó a arrancar su auto.


—gem—