Disbelief at the last minute.
#20 | Hogar
500 palabras.
Fueron 3 horas en la sala de espera, tanto para Ikki como para Mime. Contrariamente a lo que el nipón creyó que sería, Mime era quien andaba de un lado al otro en el reducido espacio, como si de un gato encerrado se tratase. Él simplemente se mantuvo tranquilo. Escuchaba a los doctores hablar, por alguna razón, no le daban ganas de entrar a la sala de partos, sentía que no era… que no podía presenciarlo. En su lugar fue Saori, quien había comprendido perfectamente que él no fuese capaz de entrar (aunque aunando su argumento a que eran nervios de padre primerizo).
Después de aquellas incesantes 3 horas salió Saori, con un poco de sangre manchando su vestido color blanco, una sonrisa en su rostro y un bulto envuelto en una manta en su pecho.
—Aquí está —dijo, haciendo que tanto Ikki como Mime se acercarán volando a ella rápidamente. Se asomaron y notaron al pequeño bebé que yacía en sus brazos—. Es un bebé sano; 3 kg, 30cm. Varón.
—¿Cuál es su nombre? —inquirió el nipón con una pequeña sonrisa en su rostro. Su hermana notó aquello y soltó una pequeña risa.
—No tiene uno todavía. Esmeralda dijo que quería que tú lo bautizaras —le observó a los ojos cálidamente, e Ikki no podía sino pensar en un solo nombre.
—Shun.
Saori asintió con la cabeza. —Hola, pequeño Shun.
Ikki e sonrió también al bebé, y estuvo a punto de decir algo más, cuando notó que Mime observaba al bebé como si un balde de agua fría le hubiera caído.
—¿Qué te sucede?
—No es nada —negó rápidamente y fingió que le sonreía. Ikki sabía que no era cierto, pero decidió no preguntarle sobre aquello. Primero necesitaba ver cómo estaba su esposa. Siguió a su hermana, quien entró a la sala donde estaba respirando parsimoniosamente Esmeralda. Al verlo entrar, a pesar de su evidente fatiga, le sonrió ligeramente.
Ikki no dijo nada, simplemente le besó la coronilla, le susurró que durmiese un poco. Después de todo, lo necesitaba.
—Pero, ¿qué si el bebé llora? —inquirió repentinamente exaltada.
Saori negó con la cabeza.
—No llorará durante las primeras horas. Creo que puedes descansar lo suficiente para comenzar a acostumbrarte. —como Esmeralda todavía no se veía segura, añadió—; si llega a despertar, no será difícil escucharlo. Yo lo vigilo, si tanto lo necesitas.
Esmeralda volvió a sonreír ligeramente, y fijó su mirada en el techo. Soltó un suspiro.
—Ikki.
—Aquí estoy.
La chica no le respondió al instante. Tragó saliva. Se quedó observando al techo, como si de alguna mágica forma le diese energía para hablar.
—No habrá nadie después de él.
—¿Hum?
—Es peligroso que vuelva a embarazarme.
Ikki arqueó una ceja.
—Sé que debí decírtelo hace mucho, mucho tiempo, pero… —se sorbió un poco— pero no quería arruinarlo todo.
—¿De qué hablas?
—Es por Guilty. No… no pude desarrollarme bien.
Saori le tomó de un hombro, Ikki sólo exhaló para relajarse. Ahora Esmeralda estaba en casa. A salvo.
Notas: Aclaro que no odio (mucho) a Guilty. Al menos no después de repasar la historia como diecisiete veces. En la original, si no mal recuerdo, entrenaba brutalmente a Ikki y toda la cosa, pero cuando lanzó el golpe que mató a Esmeralda (y que inicialmente era para Ikki) estaba bajo los efectos del Satán Imperial. Aun así, esto es parte del drama con el que venía el fic.
—gem—
