Disbelief at the last minute.
#22 | Mirada
500 palabras.
Ikki notó cómo poco a poco Mime comenzaba a alejarse de él. No le preguntó por qué lo hacía en un inicio, habían estado en calma durante un año y medio con la... relación que llevaban, no era la gran cosa. Sin embargo, cuando Shun cumplió ya seis meses el otro se la pasaba sin hablarle por días, a pesar de trabajar en el mismo lugar, con la misma empresa. Esmeralda no pareció notar aquello, debido a que continuaba hablando con ella como si nada hubiese ocurrido.
Shun tampoco se daba por enterado de los leves cambios en el ambiente, se dedicaba a gatear por la casa, pronunciar berreos, comer, quejarse del dolor que tenía debido al crecimiento de sus dientes, romper cosas que Ikki consideraba importantes y hacer una expresión muy parecida a una que hacía su mejor amigo cada que sabía que había hecho algo malo. Supuso que Mime cuidándolo tenía algo que ver en ello.
―¿Se puede saber qué carajos te pasa? ―inquirió un día, harto de que Mime tuviese toda su atención concentrada en su hijo, y ni siquiera le dirigiera la palabra.
―Vocabulario ―le reprendió, señalando al bebé que estaba muy entretenido aprendiendo contadores de animales pequeños... con unas ranas muy raras. A Ikki en su infancia nunca le habían puesto semejante tontería, no entendía por qué su hijo lo necesitaba―. Estás en presencia de un menor.
―Es mi hijo, crecerá rodeado de mi lenguaje. Además, evades mi pregunta.
Mime se encogió de hombros. ―Tuve un día pesado en el trabajo.
―¿Y es por eso que no me hablas?
―No, eso es algo que a mí me incumbe.
―Y a mí también.
―No, a ti no.
Ikki comenzaba a perder la paciencia.
―¿Y se puede saber por qué no?
―Quizá algún día te lo diga. Ahora no es el momento adecuado.
Mime quiso dar por terminada la conversación alejándose del otro y dirigiéndose a la cocina. Ikki decidió que no era suficiente. Shun que no le importaba y continuó viendo a las ranas saltar al lago.
―¿Por qué me evades?
―Porque no quiero verte.
―Me estás viendo, y ves a todo el mundo menos a mí. ¿Por qué?
Mime negó con la cabeza.
―Habla.
―Kido, no es el momento, por favor.
―¿Y cuándo será el momento, entonces?
―Si quieres podemos discutirlo mañana, a la hora que gustes, pero hoy no es un día prudente.
―¿Y se puede saber por qué?
―No, Kido.
―¡Deja de decirme Kido!
Mime se notaba evidentemente irritado, a pesar de ser Ikki quien estaba reaccionando todavía más que el otro. Antes de que Mime pudiese oponerse, Ikki le atacó la boca, y estuvo unos cuantos segundos intentando decidir entre dejarse guiar por ese beso o continuar rehuyéndole. No tuvo que pensar mucho tiempo, dado que escuchó a alguien entrar a la cocina, y muy para su mala sorpresa fue quien menos querría que los encontrara en la situación comprometedora.
―Puedo explicarlo ―le dijo a la rubia, en su mirada había sorpresa.
Notas: Quiero aclarar, que esto definitivamente no estaba planeado.
―gem―
