Disbelief at the last minute.
#23 | Secreto
500 palabras.
Pasaron varios segundos en silencio. Esmeralda no dejaba de verlos a ambos. Ikki sentía cómo cada parte de su ser se congelaba. Aquello que había estado evitando durante casi un año y medio, por fin sucedía. Y precisamente ahora que sucedía, era que sentía una opresión enorme en su pecho, que le impedía moverse.
—Esmeralda, espera. Yo…
La mujer abandonó rápidamente la estancia, no dándole tiempo a armar cualesquiera excusa que quisiese dar. Está bien. Se lo merecía. Después de todo, la había cagado; la había cagado bien y bonito. Antes de que él pudiese hacer cualquier cosa, fue Mime quien salió de la cocina detrás de ella, dejándolo solo con su sensación de culpa.
No sé sentía sorprendido al enterarse que Esmeralda de había encerrado en el baño de su habitación, de donde no salía ningún sonido. Mime estaba intentando entrar, y pedirle que le abriese la puerta. Del otro lado Esmeralda no decía nada. Aquello le daba miedo a Ikki, quien se preocupaba por su esposa. Llevaba conociéndola toda su vida, pero nunca supo cómo reaccionaría a ésta clase de situación. Nunca se imaginó en realidad que tendría que pedirle disculpas a la mujer por algo.
—Esmeralda, por favor. Abre la puerta. —insistió esta vez Ikki, quien notablemente estaba aterrado. Del otro lado no vino ningún sonido, lo cual seguía manteniéndolos a ambos tensos.
—No trae el seguro —dijo calladamente la chica finalmente, y al abrir la puerta y notar efectivamente cómo lo que decía era verdad y ésta cedía con facilidad, ambos se sintieron tontos. Decidieron que la vergüenza la dejarían para después, primero necesitaban lidiar con el problema actual. Esmeralda estaba dentro de la bañera, con el agua hasta por encima de sus hombros, mientras observaba las burbujas en frente de su nariz.
—Esmeralda, yo… —comenzó Ikki, no muy seguro
—No digas nada, Ikki. —interrumpió la mujer. El nipón se calló al instante, sintiendo cómo con cada palabra que decía era más difícil hablarlo para él—. Nunca… nunca fueron muy discretos.
Ambos arquearon una ceja frente a lo que Esmeralda decía.
—¿Qué? ¿A qué te refieres? —esta vez fue Mime quien comentó intrigado.
—Cuando lo descubrí, creí que tenías sexo con Mime porque no lo podías tener conmigo. —a la superficie salieron sus piernas, las cuales abrazó—. Me dolió, por supuesto; y no pude esconder mi tristeza; pero las hormonas me ayudaron a camuflarlo. Sigue pareciéndome mal, pero creo que tienes derecho también a hacerlo —frunció los labios, su mirada pareció perderse todavía más—. Pasas mucho tiempo todos los días con Mime, no sé por qué fui tan egoísta al creer que no tendrías ninguna clase de atracción hacia Mime.
Ikki observó a Mime, y este a su vez lo vio a él. Ninguno de ellos tenía en mente el que Esmeralda estuviese ya enterada, en realidad, creyeron que nunca lo sabría, y que cuando se aburrieron simplemente lo terminarían. Sin embargo, ahí estaba esmeralda en la bañera, diciéndoles que nunca hubo ningún secreto para esconderle.
Notas: Esto sigue sin estar dentro de mis planes. Not at all.
—gem—
