Disbelief at the last minute.
#25 | Noche
500 palabras.
Llegada la noche, Saori se había ido. Estaban Ikki y Mime sentados en la sala, incómodamente ignorándose el uno al otro. Ikki no le replicó al otro por su frialdad, Mime no intentó iniciar conversación. Shun hace ya una hora se había dormido. Ikki soltó un suspiro, dándose cuenta de lo estúpida que era la situación en la que se encontraban. Mime hizo como que le hacía caso, haciéndolo soltar otro resoplido.
—¿Quieres actuar como un adulto y hablar de una vez? —inquirió, haciendo que Mime devolviese la vista a su celular, el cual brillaba ligeramente por el correo que estaba enviando.
—Sabes que no hay nada que hablar. Pasó. Ya no es algo que pasa —dejó el celular a un lado, y se masajeó las sienes—. Te dije que no había nada romántico. Acepté hacerlo, a pesar de saber que no era moralmente correcto. Esmeralda ha sido… prácticamente una hermana, y no me gustaba la idea de traicionarla. Sin embargo, tampoco me gustaba verte alejarte de nosotros.
—¿Hmm? ¿De qué estás hablando?
—Fue hace casi un año y medio, obviamente lo debes recordar. Te alejabas de mí y de Esmeralda. Ninguno de los dos sabíamos qué hacer para hacerte volver a hablar con nosotros. Esmeralda dijo que yo podría hacerlo, y creo que afectarte era la única manera.
Ikki sintió cómo su pecho ardía. Lo que Mime estaba diciendo dolía, le hacía sentirse tan egoísta (y él mismo admitía que era egoísta, pero eso no era lo mismo a que alguien más se lo dijese.
Mike soltó un suspiro. —Entiendo que esto no haya germinado de la mejor forma, y creo que incluso parecemos unos extraños intentando ser amigos. Ambos le debemos una gran disculpa a Esmeralda. Debimos habérselo dicho.
El noruego asintió con la cabeza. Antes de darse cuenta de que ía, le puso una mano en el hombro, y soltó un suspiro.
—A pesar del desastroso final, he de admitir que no me arrepiento de lo que sucedió.
Mime de acercó, y le permitió un último beso. Después de ello, se quedó observando sus propias manos. Ambos se quedaron en silencio hasta que llegó Esmeralda. Los saludó a ambos y se sentó en el sillón en el que su hijo se había dormido. Estaba sonriendo ligeramente, mientras le acariciaba al bebé los cabellos. Comenzó a cantar una pequeña canción en un sueco que Ikki no comprendía. Mime pareció comprender lo que decía, pero no dejó que Ikki lo supiese, algo que no le daba buena espina.
—No creí que realmente supieras noruego.
Ikki se giró a ver a su amigo. ¿Noruego? Pero si había sudo capaz de reconocer varias palabras.
—Todavía recuerdo cómo se conocieron mis padres. Mamá era sueca, y papá noruego. Recuerdo que mañana hacía Kulning y que papá le dijo cosas lindas. Mamá creyó que estaba ebrio y le dio un golpe. Después se dio cuenta de que era noruego. —Esmeralda rió estruendosamente por la broma.
Esa noche, podían pretender que todo estaba bien.
—gem—
