Disbelief at the last minute.
#26 | Nubes
500 palabras.


Era el segundo cumpleaños de Shun. El bebé había insistido en que quería ir al comer en el campo. Después de ponerse de acuerdo los tres adultos, y de convencer al trabajólico de Ikki de pedir un día para poder acompañar a su hijo, prepararon un día de campo, y una noche para ver 'estellas.'

Durante los seis meses que habían transcurrido entre el incidente y el presente, Esmeralda había comenzado, lentamente, a perdonar a su esposo. Obviamente aquello también incluía a Mime, pero en ese momento era quizá el nipón el que más añoraba su perdón.

La mujer estuvo jugando y correteando con el niño como si no hubiera mañana. Después de andar un buen rato disfrutando el aire fresco y la sensación de libertad que el espacio libre proporcionaba, Esmeralda vislumbró a lo lejos animales.

—¡Ven acá, bebé! Haha te va a enseñar algo.

El pequeño se acercó al ella obedientemente y tomó la mano que le ofrecía. Cuando se aseguró que tenía la atención del pequeño, hizo vocero con una mano alrededor de su boca y comenzó a cantar. Ikki rápidamente lo recordó de cuando estaban en su luna de miel, la cual ahora vislumbraba muy lejana. Antes de que le prestará atención, los animales comenzaban a venir a ella. El pequeño se quedó asombrado al verlo.

—¡Haha enseña a Shun a hacer eso! —insistió el nene saltando lo más alto que podía. Esmeralda le sonrió maravillada y después de fingir que lo pensaba mucho, asintió con la cabeza.

—Cuando crezcas, Haha te enseñará.

Después de estar correteando animales por otro rato más, Ikki les pidió que regresasen al lugar de picnic debido a que ya era hora de comer. Escuchó el estómago del niño rugir y soltó un suspiro. Mime fue sirviendo los onigiris que estaban envueltos en aluminio estratégicamente para no perder su calor. El primero en recibir la bola de arroz fue el menor, quien dio las gracias y comenzó a devorarlo como si no hubiera más comida en el mundo. Los tres adultos rieron de su efusividad al comer e imitaron (de una forma medianamente decente) su gesto.

El niño se terminó los onigiris pre-empaquetados para él rápidamente, y un poco desconfiado, Ikki le dio permiso de ir al jugar por los alrededores, siempre y cuando no se alejara lo suficiente como para perdérseles de vista. El niño asintió y comenzó a rodar por la colina. La siguiente en terminar fue Esmeralda, quien dijo que correría detrás del niño para asegurarse de que nada malo le pasase.

Ikki se recostó en la manta que improvisada una mesa anteriormente y dirigió su vista al cielo. Mime le imitó el gesto.

—Diría que aquella nube parece un corazón, pero nunca has sido bueno con las cursilerías.

Ikki soltó una pequeña risa. La sonrisa de Mime se ensanchó.

—Ahora es tan pacífico que ni siquiera parece que hayamos peleado —respondió el nipón, Mime no pudo más que asentir.

—Al menos hay paz. ¿No te parece?


Notas: Haha significa 'mamá'

—gem—