Capítulo 6: Duelo de espadas sagradas.

==Mansión de Ares, Monte Olimpo==

Tecna y Shiryu se encuentran recorriendo el inmenso laberinto de Ares intentando llegar a los aposentos del dios de la guerra, en el camino se encontraron con varios peones y otros obstáculos, pero los superaron fácilmente. Tras recorrer un largo camino, el hada y el santo de Athena se encuentran con un ejército de peones, los cuales no son muy poderosos y son derrotados fácilmente, pero el número era demasiado grande y cada vez aparecían más de ellos, era como si estuvieran tratando de proteger algo en aquel lugar, y cada vez que los peones eran derrotados aparecía un grupo más grande.

– ¡ROZAN RYUHYSHO! –Shiryu usó su ataque para acabar con el ejército de peones.

El ataque de Shiryu acabó con todos los peones que los rodeaban, y cuando los peones cayeron al suelo dejaron a los jóvenes ver el lugar. Se trataba de una amplia área cubierta de verde césped con algunos árboles alrededor, en el centro se podía apreciar una enorme construcción de piedra con un gran arco en la entrada principal y dos arcos de menor tamaño en las entradas a los lados de esta, y en las paredes laterales, tenía varios arcos pequeños. En las partes más altas había grandes y elegantes vitrales, y también había largas torres con extremos puntiagudos. La estructura parecía la de una catedral gótica, y sobre el pasto había un camino de piedra que conducía a dicha construcción.

–Mira eso –comentó Tecna –parece una especie de templo, ¿crees que se trate del templo de Ares? ¿Habremos llegado al fin con Ares?

–No lo sé –respondió Shiryu –pero a juzgar por el tamaño de la construcción parece que se trata de algo importante, entremos.

El caballero de dragón y el hada de la tecnología se dirigieron al interior del templo. El interior tenía un aspecto lúgubre, la única luz que lo iluminaba provenía del exterior y entraba a través de los vitrales, había grandes arcos sostenidos por extensas columnas y un gran altar de oro al fondo, detrás del altar había una puerta que conducía al exterior.

–Este lugar es enorme –comentó Shiryu mientras contemplaba el interior –parece un gran castillo, ¿estás segura de que se trata un templo?

–No lo sé –respondió Tecna –pero supongo que eso nos da una idea de que tan grande es la mansión de Ares. No estoy segura de lo que esta cosa sea, pero es muy probable que encontremos a ese dios aquí.

Los jóvenes continuaron avanzando a lo largo del templo hasta que llegaron al altar, en donde se encontraron con un hombre alto, con cabello corto color violeta, el cuerpo del hombre estaba cubierto con una larga túnica color blanco, la cual tenía en el pecho una cruz de color rojo, similar a la que se usaban en las cruzadas.

– ¿Tú eres Ares? –Cuestionó Tecna –te imaginaba más... imponente.

– ¿Ares? –Respondió aquel hombre con un tono de burla –me alagas, pero ni siquiera te acercas, yo soy solo uno de los peones del ejército del dios Ares. Mi nombre es Zetti, y estoy a cargo de este templo mientras el amo Machiavelle se encuentra ausente.

– ¿Machiavelle? –preguntó intrigado Shiryu.

–El amo Machiavelle es el sumo sacerdote del santuario de Ares –respondió Zetti –también es el más poderoso de los tres centinelas supremos, que es el nivel más alto entre los centinelas.

–Si este es el templo de Ares, quiere decir que estamos cerca de él, ¿no es así? –cuestionó Shiryu.

–Este templo es un lugar simbólico –respondió el peón –en este lugar los centinelas tienen contacto con el dios Ares de manera indirecta a través del señor Machiavelle, pero el señor de la guerra no habita aquí.

–Ya veo –comentó Shiryu –entonces dinos, Zetti de Peón, dinos cómo llegar con él.

– ¿Crees que se los diré así de fácil? –Respondió Zetti – ¿creen que no sé quiénes son ustedes? Sé que ustedes son esos invasores de los que tanto hablan los soldados del señor Ares, aunque honestamente creí que eran sólo rumores.

–No hagas esto más complicado, Zetti –respondió Tecna –solo dinos cómo llegar.

–Hahaha –rio Zetti – ¿en serio?

El soldado de Ares retiró la túnica de su cuerpo, dejando al descubierto su armadura de peón, y preparó su ataque contra los jóvenes, pero Tecna fue más rápida.

– ¡WIRE BEAM! –exclamó el hada, lanzando sus rayos de energía contra el centinela.

El ataque de Tecna perforó el cuerpo de Zetti, arrojándolo contra el altar y derribando todo lo que se encontraba sobre él. Tras esto, ella y Shiryu avanzaron hacia la salida que se encontraba detrás del altar.

Al salir del templo, los jóvenes observaron que esa parte del santuario era aún más tétrica que el interior. El suelo estaba cubierto con tierra árida y seca que tenía un tono rojizo, en la tierra había grandes cruces de madera en las cuales se encontraban cuerpos descompuestos, casi todos en los huesos, sujetos de las muñecas con grilletes, cubiertos con ropa vieja y rota, y con armaduras destrozadas y oxidadas. En el cielo habían buitres volando en círculos y en el suelo habían huesos humanos, entre ellos varios cráneos; además había una enorme pila de cadáveres en descomposición, de la cual comían los buitres. También habían cuervos en el suelo y en las cruces.

– ¿Qué... qué demonios es este lugar? –preguntó Tecna confundida.

– ¿En verdad este lugar tan espantoso es parte de un lugar tan paradisiaco como se supone es el Olimpo? –comentó Shiryu.

Tecna y Shiryu continuaron avanzando hasta que se toparon con un barranco. Se trataba de un abismo muy profundo, y el fondo estaba lleno de largas rocas afiladas

– ¿Cómo se supone que cruzaremos al otro lado? –preguntó Shiryu.

– ¡Mira! –Respondió Tecna –por allá hay un puente.

Los dos se dirigieron hacia el puente dispuestos a cruzarlo, pero al momento de llegar apareció frente a ellos un hombre que venía pasando por el enorme puente de piedra desde el otro lado del precipicio. Era un hombre alto y vestía una larga túnica color negro, cubierta por una sotana blanca, ambas sujetas por una cinta color roja alrededor de la cintura; en el pecho llevaba grabada una cruz celta color dorado y en la cabeza llevaba un casco alargado color verde oliva, con pequeñas alas metálicas color dorado a la altura de las orejas. Del casco salía su largo y alaciado cabello color verde menta que llegaba a la altura de su cintura. Aquel hombre se quedó parado observando a los jóvenes con una mirada fría, sin decir una sola palabra.

– Soy Shiryu de Dragón, y soy un caballero de Athena –le dijo el caballero de dragón.

–Mi nombre es Tecna, hada de la tecnología –añadió Tecna – ¿quién eres tú?

–No recuerdo haber solicitado esa información –señaló el hombre –mejor díganme, ¿qué está haciendo un caballero de Athena en este lugar sagrado?

–Algo me dice que eso ya lo sabes–respondió Shiryu –dime, centinela ¿acaso tú eres el tal Machiavelle?

–Así es, Dragón –respondió aquel sujeto –yo soy Machiavelle de Alfil, soy el sumo sacerdote e inquisidor del santuario de Ares, y uno de los tres centinelas supremos.

– ¿Inquisidor? –Dijo Shiryu –ya veo, así que tú eres el responsable de todos estos cadáveres ¿no es así?

–Invasores, igual que ustedes dos –aclaró el sacerdote de Ares –y si no quieren terminar igual les recomiendo que se marchen ahora.

–Lo siento, Machiavelle, pero no hemos llegado tan lejos para irnos ahora –objetó Tecna – ¡WIRE BEAM!

Tecna lanzó su ataque contra Machiavelle con la misma intensidad que el ataque que usó para acabar con Zetti, pero esto no parecía afectarle en absoluto al sacerdote. Sorprendida por la inefectividad de su ataque, Tecna duplicó la intensidad de este, pero lo único que consiguió fue quemar la túnica de Machiavelle, dejando su armadura al descubierto, sin hacerle siquiera un rasguño al centinela.

–No seas estúpida, niña ridícula –dijo Machiavelle con un tono de desprecio, posteriormente le dio una fuerte bofetada a Tecna que la arrojó violentamente contra el suelo.

– ¡Tecna! –Exclamó Shiryu –maldito, ¿cómo pudiste? ¡ROZAN RYUHYSHO!

Shiryu atacó a Machiavelle con su cosmos, pero el centinela detuvo su puño fácilmente con la mano, atrapando la cosmo-energía de Shiryu y usándola contra él, arrojándolo por los aires hasta que cayó al suelo, cerca de donde se encontraba Tecna. El sacerdote se acercó lentamente a los jóvenes mientras desenfundaba una afilada espada, la cual usó para atacar a Shiryu.

– ¡Shiryu, cuidado! –Exclamó Tecna – ¡FIREWALL!

Rápidamente, Tecna creó una esfera de energía color verde alrededor de ambos, protegiéndolos así del golpe de Machiavelle, el cual impactó directamente contra la esfera, partiéndola a la mitad y causándole una herida a Shiryu en la frente, a pesar de encontrarse a unos cuantos metros de distancia.

–No es posible –titubeó Tecna – ¿cómo pudo esa espada cortar un escudo hecho de energía pura?

–Su espada ni siquiera alcanzó a tocarme y aun así logró herir mi cara con tan solo la presión del aire que impulsó –añadió Shiryu.

–Deberías agradecerle a tu amiga que aún sigues con vida, Shiryu, ya que de haber sido alcanzado por mi espada, en este momento tu cuerpo se encontraría partido a la mitad –comentó Machiavelle –verán, la espada sagrada Anglajel fue forjada por el dios Hefestos en la era mitológica con el metal que se encontraba en el corazón de una estrella que cayó del cielo, y ha sido utilizada por varios dioses para aniquilar innumerables bestias, hasta que cayó en manos del señor Ares. Desde entonces, el señor Ares le otorga Anglajel al más fiel y poderoso de sus siervos, junto con el título de sumo sacerdote.

–Eres un guerrero poderoso, Machiavelle, tu poder es definitivamente mucho mayor que el de los peones –comentó Shiryu –pero no me dejo intimidar tan fácilmente, ya he combatido a la Espada Excálibur y a la Lanza Sagrada de Crisaor, no le tengo miedo a tu espada.

En ese momento, la Pandora Box de Shiryu se abrió y de su interior salió la armadura de Dragón para cubrir el cuerpo del santo de Athena, al mismo tiempo que iniciaba la transformación de Tecna.

–Esa espada es muy peligrosa –comentó Tecna –si queremos vencerlo tenemos que separarlo de ella, atacaremos desde posiciones diferentes para tener más ventaja.

–Buena idea, Tecna –respondió Shiryu.

Así, Tecna se elevó hacia el cielo mientras Shiryu permaneció en el suelo, cada uno comenzó a atacar a Machiavelle desde su lugar, pero aun así no representaban problema alguno para el centinela de Alfil.

– ¡ROZAN SHO RYU HA! –exclamó el caballero de Athena.

Shiryu lanzó su poderoso dragón de energía contra el soldado de Ares. Ante esto, Machiavelle ondeó su espada, partiendo el ataque del caballero de Dragón en dos. Por otro lado, Tecna extendió su brazo y de la palma de su mano expulsó un láser contra el centinela, pero este se dio la vuelta rápidamente y rechazó el ataque de Tecna con la mano, luego hizo un movimiento con su espada, generando una ráfaga de aire que cortaba todo a su paso, derribando así al hada al suelo.

–Tecna, ¿estás bien? –gritó preocupado Shiryu mientras corría a verla.

–Descuida, estoy bien –respondió el hada, un poco adolorida –estaba muy lejos, así que solo me causó una pequeña herida.

– ¿Qué haremos ahora? –Cuestionó Shiryu –este hombre es demasiado poderoso.

–Mira la espada –respondió Tecna – ¿Puedes ver el extraño resplandor que emite? Tengo la teoría de que Anglajel es la fuente del poder de Machiavelle, es por eso que debemos quitársela.

–Tengo una idea –agregó Shiryu –yo lo atacaré y cuando esté distraído tú intentarás quitarle la espada.

En ese momento, Machiavelle apareció frente a ellos y los atacó con su espada, pero por fortuna Shiryu y Tecna pudieron esquivar el ataque a tiempo.

– ¡Tecna, ahora! –Gritó el santo – ¡ROZAN SHO RYU HA!

–Entiéndelo, Dragón, no me ganarás con un ataque tan mediocre –dijo Machiavelle, al mismo tiempo que detenía el dragón de energía de Shiryu con la mano.

Machiavelle provocó con su espada una ráfaga de energía y aire con una presión tan alta que cortaba todo a su alrededor, la ráfaga alcanzó al caballero de dragón y consiguió cortar la protección de su cabeza en dos. Tras esto, el centinela le dio un fuerte puñetazo a Shiryu en el pecho, estrellando su armadura y haciéndolo escupir un chorro de sangre. El golpe hizo que Shiryu terminara tirado en el suelo, casi inconsciente, y antes de poder levantarse, Machiavelle empezó a pisar su mano y posteriormente la tomo y levantó al caballero, dispuesto a enterrar su espada en su cuerpo. Pero antes de tener la oportunidad de acabar con la vida de Shiryu, este tuvo tiempo suficiente para lanzar su golpe.

– ¡ROZAN SHO RYU HA!

Esta vez el ataque de Shiryu logró embestir a Machiavelle, arrojándolo por aire y derribando varias de las cruces a su paso. Machiavelle logró levantarse fácilmente, las heridas en su cuerpo eran pocas y superficiales, era su orgullo el que estaba verdaderamente lastimado.

– ¿Cómo... cómo demonios...? ¿Cómo pudo un vil caballero de bronce hacerme esto? –Dijo Machiavelle –tengo que admitir, Shiryu, que tú has sido el primero en golpearme, pero no creas que eso se volverá a repetir.

El centinela le dio un fuerte golpe a Shiryu en la cara, seguido por muchos otros igual de violentos en varias partes del cuerpo. El soldado de Ares era tan rápido que apenas era posible distinguir sus movimientos a simple vista. Finalmente, el caballero de Athena terminó en el suelo nuevamente y Machiavelle estaba a punto de enterrar su espada en su garganta, cuando de la nada un láser golpeó la mano de Machiavelle, arrojando a Anglajel lejos de él. Se trataba de Tecna, quien había estado esperando el momento oportuno para atacar.

–Maldita hada ¿cómo pudiste? –dijo Machiavelle.

–Tecna, date prisa –gritó el caballero mientras sujetaba a Machiavelle por la espalda.

–Hazte a un lado, caballero inútil –replicaba Machiavelle –no estés estorbando.

Mientras tanto, Tecna corría rápidamente hacia donde se encontraba Anglajel, una vez allí intentó levantarla, pero al tocarla, la espada quemaba sus manos. El hada intentó usar su telekinesis para moverla, pero nada funcionaba. Una vez más, intentó alzarla con las manos a pesar del dolor que le causaba, pero era inútil. Por otro lado, Machiavelle logró deshacerse de Shiryu, por lo que el caballero se dirigió rápidamente a donde se encontraba Tecna y también intentó recoger a Anglajel del suelo, pero el resultado fue el mismo. Finalmente, Machiavelle llegó con ellos y levantó la espada sin ningún problema, la expresión en su rostro era distinta a su expresión fría y arrogante de antes, esta vez su cara se mostraba llena de ira y odio.

–Ya se los dije antes –aclaró Machiavelle –Anglajel no es una espada cualquiera, por lo que no cualquiera es capaz levantarla.

Tras esto, Machiavelle clavó salvajemente su espada en la rodilla de Tecna hasta atravesarla, el hada gritaba por el dolor que le causaba la herida.

– ¡Tecna! –Exclamó Shiryu al ver a su amiga lastimada –maldito hijo de...

Antes de terminar su frase, el santo de dragón fue atacado por Machiavelle.

–Ya que de todas formas no van a sobrevivir supongo que no van a necesitar esto –dijo Machiavelle, mientras, con unos cuantos cortes de su espada, destruyó el enorme puente de piedra por el que pensaban pasar Shiryu y Tecna.

–Maldición –murmuró Tecna –ha destruido el puente ¿cómo cruzaremos ahora?

–No te preocupes, Tecna –respondió Machiavelle –de todas formas tú serás la primera en morir, no debiste haber hecho lo que hiciste, ahora te arrepentirás por tus crímenes.

El centinela atacó al hada con su espada con la intención de asesinarla, pero Shiryu actuó rápidamente colocándose entre ambos, protegiendo a Tecna con el escudo de su armadura. Sin embargo, Anglajel pudo perforar el escudo de Shiryu, junto con su brazo, como si se tratara de una barra de mantequilla.

– ¡Aaagghh! –Gritó Shiryu a causa de su dolor –no es posible, el escudo de la armadura de dragón es el más resistente de todas las armaduras zodiacales ¿en verdad Anglajel es tan poderosa que es capaz de cortar mi escudo con tal facilidad?

– ¿Saben algo? –Dijo Machiavelle –realmente no soy el monstruo que ustedes creen, todo esto que hago, y todo lo que he hecho, yo solo estoy cumpliendo con mi deber, con mis ideales. En ese sentido no soy muy diferente de ustedes.

–No digas estupideces, Machiavelle –respondió Shiryu –tú no conoces el significado de esa palabra ¿acaso crees que somos estúpidos? Sé que pudiste habernos matado todo este tiempo, en más de una ocasión, pero en vez de eso prefieres jugar con nosotros.

–Igual que con todas las personas que murieron aquí –agregó Tecna –todas ellas tienen signos de haber muerto de una forma cruel y violenta. Tú no matas por tus ideales, Machiavelle, te divierte hacer sufrir a las personas hasta matarlas.

–Así es, Tecna –respondió Machiavelle –todas estas personas sufrieron antes de morir, pero a diferencia de lo que piensas, no es por diversión, sino porque todos ellos lo merecían. La naturaleza del hombre es ser malvado y corrupto, la única forma de limpiar el mal en el universo es erradicando toda forma de vida que alguna vez existió en él, y el más indicado para esa tarea es el señor Ares.

– ¿De qué hablas? –Dijo Shiryu con un tono molesto –mucha gente inocente sufrirá y perderá la vida a causa de los caprichos de tu dios, es verdad que mucha gente en la Tierra es malvada, pero la gran mayoría de ellos es buena. Estás a punto de condenar a toda esa gente solo por unos cuantos.

–Es un sacrificio aceptable, un pequeño precio por lavar los pecados de los dos mundos –respondió Machiavelle –aunque tienes razón en algo, Shiryu, pude haberlos matado todo este tiempo, y puedo matarlos cuando yo quiera.

El centinela de Ares agarró a golpes a Shiryu hasta que finalmente le dio un puñetazo en el vientre tan bestial que terminó arrojándolo violentamente contra el templo en el que oficiaba Machiavelle, destruyendo gran parte de una de las paredes a causa del impacto.

– ¡Shiryu, nooo! –Exclamó Tecna –te equivocas, Machiavelle, no toda la gente en la Tierra o Magix está perdida, la mayoría de ellos son gente buena que lucha todos los días por salir adelante, son gente que se preocupan por otros. No conozco mucho de la Tierra, pero una de mis mejores amigas vivió ahí toda su vida y es una de las mejores personas que conozco, los caballeros de Athena también son de la Tierra, y ellos luchan desinteresadamente por la justicia y la paz en su planeta.

–Y aun así vienen a invadir un lugar sagrado y a asesinar a nuestros soldados –respondió el sacerdote –como les dije anteriormente, ustedes y yo no somos tan diferentes, los dos estamos dispuestos a hacer lo que sea por seguir nuestra ideología, sin importar cuántas vidas se pierdan.

Machiavelle le dio un fuerte golpe a Tecna en el estómago, seguido de otro en la cara, derribándola al suelo.

–No es así –objetó Tecna con un tono de voz debilitado y con poco aliento –nosotros no nos deleitamos con las muertes ajenas, si llegamos a quitar una vida será únicamente porque no nos queda ninguna otra opción, y únicamente... –el comentario del hada se vio interrumpido por una pequeña tos en la que expulso pequeños chorros de sangre por la boca –... únicamente en... en nombre de la justicia.

Machiavelle colocó su pie sobre la rodilla de Tecna que había sido herida por su espada, luego comenzó a pisarla sádicamente, causando que el hada soltara gritos de dolor y desesperación, e incluso unas cuantas lágrimas de sus ojos. Machiavelle continuó torturando la rodilla de Tecna y en seguida la sujetó de la cabeza y la levantó. El soldado de Ares presionó tan fuerte que el casco del hada terminó hecho pedazos, dejando su cabeza descubierta. De este modo, el centinela de Alfil comenzó a golpear el cuerpo de Tecna con su puño hasta que finalmente decidió acabar con ella con su espada, pero antes de que Anglajel pudiera tocar el cuerpo del hada, esta alcanzó a darle una patada en el estómago a Machiavelle con toda su fuerza y escapar de ahí. Tecna voló lo más alto que pudo y empezó a agredirlo desde ahí, pero este cortaba todos sus ataques con su arma.

–No olvides que tus ataques no son rival para Anglajel –dijo Machiavelle.

Machiavelle empezó a lanzar ráfagas de energía cortante contra Tecna con los movimientos de su espada. Ante esto lo, único que el hada podía hacer era esquivar los golpes del centinela, aunque sus ataques eran tan rápidos que muchos de ellos terminaban lastimándola.

Mientras tanto, cerca del templo se encontraba Shiryu malherido, derribado en el suelo, con apenas suficiente energía para mantener los ojos abiertos y con dificultad para moverse.

–Por favor perdóname, Tecna, por mi culpa este sujeto va a matarte –murmuraba con el poco aliento que le quedaba –Perdón, Seiya, lamento no haber podido llegar al final del laberinto. Y lo más importante, perdóname, Athena, te he fallado, te he fallado a ti y a la Tierra.

Shiryu estaba a punto de dejarse morir, cuando una voz misteriosa lo hizo entrar en razón.

–No puedo creer que digas eso, Shiryu –dijo una voz proveniente de una proyección traslúcida en el cielo, con la apariencia de un hombre vistiendo una armadura color dorado –en verdad me decepcionas.

–Shu... Shura –dijo Shiryu sorprendido, aunque con poca energía –lo siento, Shura, te he fallado, les he fallado a todos, no merezco ser un caballero de Athena.

–Apenas y puedo reconocerte –respondió Shura – ¿en verdad es este el mismo Shiryu que derrotó al caballero dorado de capricornio y llegó al santuario para proteger a Athena? El Shiryu que conozco no se dejaría morir tan fácilmente sin antes dar todo lo que tiene.

–Lo siento, Shura, pero este hombre, Machiavelle de Alfil, es demasiado poderoso, probablemente tan poderos como tú... no, este hombre es casi tan poderoso como Saga, es un maldito sádico. Este sujeto asesinará a Tecna, y luego me asesinará a mí, solo queda esperar que Seiya o alguno de los otros equipos llegué a donde Ares y detenga esta locura.

–No, Shiryu, te equivocas, recuerda que solo hay una salida de este laberinto, y si la salida se encuentra por este camino, y ustedes dos mueren, toda esperanza se habrá perdido. Dime ¿en verdad crees que esa espada es tan poderosa que no puede ser destruida? Recuerda, Shiryu, que el poder de Excálibur habita en tu brazo derecho, al igual que mi espíritu, pero si pierdes la esperanza y tu fuerza de voluntad, ni siquiera eso podrá ayudarte. No lo olvides, Excálibur habita en tu brazo, pero si crees que eso no es suficiente, puedo brindarte un poco de mi cosmo de caballero dorado.

El aura de Shiryu se vio inundada por un cegador resplandor dorado y la movilidad del santo se recuperó y pudo levantarse del suelo, aunque con un poco de dificultad.

–Ahora ve, Dragón Shiryu, ve y acaba con Machiavelle, y no lo olvides, si dejas que tu fuerza de voluntad muera, ya tienes la batalla perdida.

–Gracias, Shura, por brindarme tu protección y tu cosmos, y por no dejarme perder en la desesperanza.

El fantasma de Shura se desvaneció en el aire y Shiryu se apresuró a donde Tecna se encontraba peleando contra Machiavelle.

Mientras tanto, Tecna apenas podía seguir evadiendo los ataques de Machiavelle, hasta que uno de ellos le lastimó las alas y la derribó al suelo.

–Ni siquiera intentes levantarte, Tecna –dijo el centinela –por tu propio bien quédate ahí y espera a que Anglajel beba lentamente tu sangre.

Tecna intentaba huir, pero estaba tan herida y cansada que le faltaban fuerzas para levantarse. Machiavelle levantó su espada lentamente y la dirigió contra Tecna, pero antes de que el filo de la espada pudiera tocar al hada, una poderosa ráfaga de energía, similar a las emitidas por Anglajel, se interpuso entre la espada y la chica, haciendo que el arma desviara su curso.

–Creo que te olvidas de mí –dijo Shiryu a lo lejos, acercándose a la batalla lentamente.

–Honestamente, Dragón, creí que a estas alturas ya estarías muerto –dijo Machiavelle con un tono arrogante –pero veo que me equivoqué, no solo sigues con vida, sino que tu cosmo-energía ha aumentado considerablemente.

–Así que lo notaste –respondió el caballero –este, Machiavelle, es el cosmos de Shura de Capricornio, un caballero dorado de Athena que sigue protegiéndola a ella y a la vida en la Tierra aún después de su muerte, y al igual que él, yo no pienso abandonar la pelea tan fácilmente.

–Caballero de bronce, caballero de oro, para mí no existe ninguna diferencia –dijo Machiavelle –ninguno de ustedes, perros de Athena, es rival para mí y mi poderosa espada, Anglajel, la espada de los dioses.

Machiavelle blandió su espada y lanzó una ráfaga cortante contra el caballero de Dragón, pero este pudo esquivarla y contraatacó lanzando ráfagas cortantes con la mano extendida, usándola como si fuera una espada.

–Te equivocas, Machiavelle –respondió Shiryu –en vida, este hombre poseía el poder de la sagrada espada Excálibur en su brazo derecho, y al morir me transfirió este poder para continuar su legado protegiendo a Athena y la paz en la Tierra.

Machiavelle detuvo el ataque de Shiryu con su espada y continuó atacando, a lo que Shiryu respondía deteniendo los ataques del centinela con los suyos. El choque de las dos poderosas espadas podía verse desde lejos; el aire resultante de las colisiones se propagaba por el ambiente, cortando las cruces de madera y partiendo grandes trozos del suelo, incluso Tecna tenía que evitar esas corrientes de aire para no resultar herida. Sin embargo, aunque el poder de Excálibur rivalizaba contra el de Anglajel, Machiavelle era aún más fuerte que Shiryu, por lo que el caballero empezó a cansarse por la pelea mientras que Machiavelle aún tenía energía suficiente. En ese momento, Tecna ya había recuperado suficiente energía para poder moverse, así que atacó al centinela por la espalda, lastimando su brazo izquierdo y desconcentrándolo de la batalla.

– ¡Aagh! –Exclamó Machiavelle –tú, maldita hada, debiste haberte quedado donde estabas, ahora te arrepentirás por no haberme escuchado.

El guerrero de Ares atacó a Tecna con su arma, pero ella usó su magia para protegerse.

– ¡ELECTRO CAGE! –gritó Tecna.

Una jaula esférica de energía color verde cubrió al hada, pero el golpe de Anglajel partió la jaula en dos y rasgó parte de su ropa. Tecna entonces contraatacó lanzando rayos de luz de la palma de sus manos, pero Machiavelle detuvo sus ataques fácilmente con su espada.

– ¡ROZAN RYUHYSHO! –Intervino Shiryu golpeando a Machiavelle en el vientre.

Fue así como entre los dos empezaron a atacar a Machiavelle. El cosmos de Shiryu había aumentado tanto que entre él y Tecna podían pelear de forma pareja contra el centinela.

– ¡EXCÁLIBUR! –exclamó Shiryu.

Shiryu blandió su mano extendida y, como si se tratara de una espada, golpeó fuertemente el filo de Anglajel. La embestida de la Excálibur de Shiryu causó que Anglajel se partiera en dos. La mitad que contiene la empuñadura permaneció en la mano de su dueño, pero la otra parte salió volando por los aires hasta caer en el suelo. Además, al ser cortada, el misterioso resplandor que emitía la espada se extinguió, haciendo al metal lucir opaco. Inmediatamente después, el casco de Machiavelle también fue cortado a la mitad debido al residuo del ataque de Shiryu, dejando su cabeza al descubierto y causándole una herida en la frente.

– ¡No... No es posible! –Exclamó Machiavelle sorprendido –Anglajel ha... sido cortada en dos.

–Te lo dije, Machiavelle –respondió Shiryu –el espíritu de Excálibur habita en mi brazo derecho, me fue heredado por uno de los hombres más valerosos que he conocido, el caballero dorado Shura de Capricornio.

–Shiryu, tu armadura… –dijo Tecna extrañada al notar que la armadura de Shiryu brillaba con un resplandor dorado.

–Es verdad, no me había dado cuenta –respondió el caballero de dragón –lo mismo ocurrió en la batalla contra Poseidón. Verás, estas armaduras de bronce fueron revividas con la sangre de los caballeros dorados, es por eso que cuando nuestro cosmos alcanza niveles comparables a los de los caballeros de oro, nuestras armaduras parecen volverse doradas.

–Mira la cara de miedo de Machiavelle –dijo Tecna con una sonrisa desafiante –no eres nada ahora que no tienes tu espada ¿no es así?

El hada levantó a Machiavelle por el cuello y le dio un puñetazo en la cara, arrojándolo al suelo.

–Vámonos de aquí, no nos quedas mucho tiempo –le dijo a Shiryu.

–Está bien ¿pero cómo cruzaremos? –respondió el santo mientras su armadura volvía lentamente a la normalidad.

–Descuida –respondió Tecna –podemos cruzar volando ¿lo olvidas?

Shryu y Tecna se dieron la vuelta y avanzaron hacia el acantilado, pero antes de llegar fueron interrumpidos por una voz.

– Alto ahí –dijo Machiavelle desde el fondo –no me han derrotado aún, y no necesito a Anglajel para vencerlos. Debo reconocer que son más peligrosos de lo que pensé, los he subestimado antes, pero es un error que no volveré a cometer.

El centinela de Ares reunió una enorme cantidad de cosmos en su cuerpo y detrás de él apareció la proyección de un gran triángulo que emanaba rayos luz al exterior, a través del triángulo podía verse el universo, las galaxias y las estrellas.

–¡ALMIGHTY EYE OF PROVIDENCE! – Exclamó Machiavelle.

En el centro del triángulo que aparecía detrás de Machiavelle, empezaba a abrirse una especie de ojo. Cuando el ojo se abrió por completo, una poderosa explosión devastó el lugar donde se encontraban, incluyendo una gran parte del templo de Machiavelle.

–Vamos, salgan de ahí –dijo Machiavelle mientras caminaba sobre los escombros, buscando por donde el polvo se iba dispersando –sé que no están muertos, aún puedo sentir sus débiles cosmo-energías.

Finalmente Machiavelle encontró a los dos jóvenes, malheridos y derribados en el suelo, con apenas suficiente energía para respirar. El centinela sujetó a Tecna del cabello y la levantó del suelo.

– ¡Vaya! –Dijo Machiavelle con una sonrisa burlona en la boca –déjame adivinar, utilizaste uno de esos escudos de energía para protegerte a ti y a dragón ¿no es así? –Machiavelle golpeó fuertemente el vientre del hada –ha ha, honestamente ya no me sorprende que hayan sobrevivido, incluso a mi ataque más poderoso. Aun así, mírense, apenas y pueden moverse –Machiavelle continuó golpeando a la chica – ¿sabes algo, Tecna? Ustedes tenían razón, en verdad disfruto esto.

–Déjala en paz –dijo Shiryu, quien apenas pudo levantarse del suelo.

–Pero claro –dijo Machiavelle mientras arrojaba a Tecna contra el suelo como si fuera una muñeca de trapo –Shiryu de Dragón, el hombre que partió a Anglajel en dos.

Machiavelle levantó a Shiryu y empezó a golpearlo aún más salvajemente que a Tecna, luego lo azotó contra el suelo. Shiryu se levantó y atacó al centinela, pero este siempre lograba esquivar sus ataques.

– ¡ROSHAN SHO RYU HA! –Shiryu lanzó su ataque y por fin pudo acertar un golpe en la cara de Machiavelle.

–Ya he roto tu espada supuestamente indestructible, Machiavelle –dijo Shiryu mientras preparaba un segundo ataque –así que puedo acabar contigo ¡ROSHAN SHO RYU...

–No digas tonterías, Shiryu –dijo Machiavelle –honestamente, ya me estabas hartando de todas formas ¡DIVINE WILL OF GOD!

Antes de que el santo de Athena pudiera terminar su ataque, las cadenas que colgaban de una de las cruces de madera empezaron a moverse, dirigiéndose hacia Shiryu y sujetando su brazo.

– ¿Qué... qué demonios está sucediendo? –cuestionó sorprendido Shiryu.

De pronto, más cadenas salientes de la misma cruz sujetaron su otro brazo, jalando al caballero hacia ella. El santo de Athena luchaba para deshacerse de sus ataduras, pero entre más se defendía más se enredaban las cadenas, hasta que finalmente lograron vencer al caballero de dragón y terminaron atando sus brazos a la cruz de madera, crucificándolo sin que pudiera hacer nada para liberarse aunque lo intentara, mientras los buitres y cuervos se reunían a su alrededor e intentaban devorarlo.

– ¡No, Shiryu! –Exclamó Tecna – ¿qué demonios le hiciste, Machiavelle?

–Lo mismo que al resto de los cadáveres crucificados –respondió –La cruz en la que se encuentra Shiryu absorberá su energía vital hasta drenarla por completo, terminando así con su vida. Aunque, claro, siempre queda la posibilidad de que los cuervos le saquen los ojos y los buitres devoren sus órganos antes de que la cruz drene toda su energía. De hecho es entretenido sentarse a mirar y tratar de adivinar qué ocurrirá primerio, ¿quieres hacer una apuesta? Yo digo que la cruz va a matarlo primero, no hay tantas aves como otras veces.

– ¿Qué demonios pasa contigo, maldito enfermo? –respondió Tecna enfadada – ¡DIGITAL BRICK!

Tecna lanzó su ataque contra Machiavelle, pero el centinela lo esquivó fácilmente y contraatacó con un golpe en la cara.

–No olvides que no te has recuperado por completo de mi Eye of Providence, Tecna –dijo Machiavelle mientras seguía golpeando al hada.

–Tienes razón, Machiavelle –respondió Tecna, quien posteriormente detuvo uno de sus golpes y le dio un puñetazo en la cara –no soy tan poderosa como tú, pero soy muy inteligente, y muy observadora, y sin importar qué tan poderoso seas hasta tú tienes que obedecer las leyes de la física, incluyendo la conservación de la energía.

– ¿De qué demonios hablas? –cuestionó Machiavelle confundido mientras era golpeado por Tecna.

–Digo que no soy la única que no se ha recuperado de tu ataque –respondió Tecna –un ataque tan destructivo como ese debió haber requerido una enorme cantidad de energía, ¿no es así? Usaste una gran cantidad de energía en esa técnica y ahora tu cuerpo se encuentra debilitado, casi tanto como el mío.

–Tal vez es cierto –dijo Machiavelle –pero creo que olvidas algo –el centinela clavó bruscamente la punta de sus dedos en el vientre de Tecna –no solo soy mucho más poderoso que tú, tengo más experiencia matando, tú eres demasiado débil, se nota que nunca has matado a nadie.

Posteriormente el centinela clavó la punta de los dedos de la otra mano en el mismo lugar, contraponiendo las uñas de ambas manos.

– ¿Ves? a esto me refiero –le dijo a Tecna –si yo quisiera podría partir tu cuerpo en dos en este momento, apuesto a que tú no estarías dispuesta a hacer lo necesario para ganar una pelea.

–Tienes razón –respondió Tecna, jadeando de dolor –de ser posible no lastimaría a nadie, y definitivamente no soy tan despiadada como tú, pero en esta pelea hay cosas en juego que son más grandes que tú y que yo, y estoy dispuesta a hacer lo que sea necesario para ganar.

–No importa –respondió Machiavelle –de todas formas ya es demasiado tarde para ti, en unos minutos tú y dragón se reunirán en el Hades; claro, eso si las dos mitades de tu cuerpo van al mismo sitio.

Machiavelle lanzó una risa psicótica y luego empezó a separar lentamente sus manos dentro del cuerpo de Tecna, abriendo la herida intentando partirla a la mitad. El hada apenas podía moverse a causa del dolor, pero rápidamente usó su telekinesis para mover la mitad superior de Anglajel hacia ella. Tecna sostuvo la media espada en sus manos y la usó para apuñalar el cuerpo de Machiavelle.

– ¿Sabes algo, Machiavelle? –Dijo Tecna mientras clavaba la punta de la espada en el estómago del centinela –tu Anglajel no es tan especial como solía serlo, pero sigue siendo muy filosa ¿sigues creyendo que no estoy dispuesta a matar para salvar a mi mundo y a mis amigos? Pregúntale a tu siervo Zetti.

Tecna terminó de incrustar la espada en el cuerpo del centinela y, aprovechando la poca distancia a la que quedaba el precipicio, le dio una patada al cuerpo moribundo de Machiavelle, arrojándolo al vacío. Lentamente y cubriendo su herida con su mano, el hada se dirigió hacia donde se encontraba el cuerpo crucificado de Shiryu y removió las cadenas que lo ataban, mientras ahuyentaba a los buitres y cuervos que intentaban comer sus órganos, luego bajó al santo de Athena, quien lentamente empezó a recuperarse.

–Gracias, Tecna –dijo –sin tu ayuda hubiera muerto en esa cruz. Aún no puedo creer que pudiste vencer a Machiavelle.

–No lo menciones –respondió el hada –además fuiste tú quien lo debilitó y rompió su espada. Apropósito, debemos darnos prisa, cada vez queda menos tiempo.

Los jóvenes se dirigieron hacia el barranco y, con ayuda de Tecna, ambos pudieron volar sobre él y llegar al otro lado para continuar con su camino.

– ¿Sabes? –Dijo Tecna –si entre tú y yo pudimos vencer al guerrero más poderoso del santuario, tal vez entre todos podamos vencer a Ares, ¿no crees?

–Hahahaha, ¿en serio crees que es tan fácil, hada tonta? –se escuchó una voz desde las profundidades del abismo.

Machiavelle sujetó a Tecna por el tobillo y la jaló hacia el precipicio. El hada apenas y pudo sostenerse de la orilla, quedando colgando de una mano mientras el centinela se sujetaba de su tobillo. Shiryu intentó ayudar a la chica, pero ella se lo impidió.

–Shiryu, no –dijo el hada –tú debes ir a buscar a Ares, si yo salgo de aquí, él saldrá conmigo.

–Así es, Dragón –continuó Machiavelle –debes elegir entre matarme o salvar la vida de Tecna.

–Tiene razón, Shiryu –añadió Tecna –aún con todo el daño que ha recibido sería muy peligroso dejarlo vivir, lo mejor será que me deje caer al vacío, ambos moriremos, pero tú podrás continuar recorriendo el laberinto.

–No, Tecna, no puedo dejarte hacer eso –respondió el santo.

–Lo siento, Shiryu –Tecna se soltó del risco y comenzó a caer al precipicio.

– ¡Tecnaa! –Exclamó Shiryu – ¡EXCALIBUR!

El ataque de Shiryu fue tan filoso que cortó el brazo con el que Machiavelle sujetaba a Tecna, separándolo de su cuerpo y dejándolo caer al abismo, donde las afiladas rocas del fondo quedaron enterradas bruscamente en su cuerpo, terminando finalmente con la vida del centinela. Inmediatamente después, Shiryu sujetó la mano de Tecna y la subió hacia la superficie, donde continuaron con su recorrido por el laberinto.


Mientras tanto, en otra parte del palacio de Ares, una misteriosa mujer pelirroja se encontraba contemplando una estatua del dios de la guerra.

–Ya veo –murmuraba la mujer –así que Machiavelle, el más poderoso de los centinelas supremos, ha muerto.

– ¿Qué sucede? –Se escuchó una voz masculina al fondo – ¿acaso te asustan un montón de caballeros de bronce y sus amigas hadas?

La mujer se dio la vuelta y se encontró con un par de hombres físicamente idénticos entre sí. Uno de ellos portaba una armadura azul y tenía cabello color negro y ojos azules. El otro usaba una armadura color rojo, tenía cabello blanco y ojos rojos. Ambos tenían el cabello a la altura de los hombros y sus armaduras eran muy similares entre sí, las cuales tenían un aspecto siniestro y tenebroso.

– ¿Ustedes? –Exclamó ella sorprendida – ¿qué están haciendo ustedes aquí? ¿Acaso vinieron a apoyar al señor Ares, o solo vinieron a burlarse?

–Solo queremos observar la situación –dijo el hombre de la armadura azul.

–Cierra la boca, esto es serio –respondió –estos sujetos son más peligrosos de lo que teníamos previsto, dos de ellos incluso mataron al sumo sacerdote del templo. Aun así, ni siquiera ellos son rivales para ustedes, ¿me equivoco?

– ¿Es en serio? –Dijo el sujeto de la armadura roja con tono de burla – ¿ahora quieres que trabajemos para ti? Sabes que nosotros no somos soldados de Ares, querida, nosotros no servimos a nadie.

–Ustedes también habitan en este templo –dijo –es su obligación protegerlo. Además, una de esas chicas posee un poder inimaginable, y lo triste es que ella no tiene la más mínima idea de lo que tiene.

–Hahaha –río el hombre de rojo –qué conformista te has vuelto, ¿ahora te impresiona el poder de un hada?

–Él tiene razón –dijo el hombre de azul –nosotros no nos interesamos por pequeñeces. Después de todo, ¿qué puede ser más grande que el poder de un dios?

–Tú deberías saber eso mejor que nadie –dijo ella – ¿o acaso te olvidaste de lo que has estado buscando todos estos años?

El hombre de azul miró con intriga a la mujer, entendiendo de lo que estaba hablando. Posteriormente desapareció del lugar y se dirigió hacia el laberinto. El hombre de rojo se quedó ahí durante un poco más de tiempo, pero también se marchó del lugar.