Capítulo 8: La cara del miedo

==Mansión de Ares, Monte Olimpo==

Cada vez falta menos tiempo para que se cumpla la sentencia con la que el dios de la guerra condenó a la Tierra y a Magix, y los diez jóvenes que irrumpieron en el santuario de Ares continúan vagando por el laberinto sin poder encontrar la salida. Bloom y Seiya, por su parte, después de haber pasado horas recorriendo el laberinto, llegaron a un largo corredor que resultó no tener salida.

– ¡Maldición! –exclamó el caballero de Pegaso tras encontrarse con la gran pared de piedra frente a él.

– ¡No puede ser! – Agregó Bloom –todo este tiempo que llevamos recorriendo para nada.

–Espera un momento –dijo Seiya –tal vez pueda destruir el muro ¡PEGASUS...

–Espera –interrumpió Bloom –tal vez no valga la pena desperdiciar nuestro tiempo intentándolo, lo más probable es que sea el camino incorrecto de todas formas.

–Tienes razón –respondió Seiya –entonces démonos prisa buscar el camino correcto.

–Vamos...

Bloom fue interrumpida por un golpe que recibió por la espalda con una pesada esfera metálica atada a una cadena. Intentando saber qué estaba pasando, los dos jóvenes se dieron la vuelta para descubrir que habían sido emboscados por una horda de Peones.

– ¿Qué quieren ustedes aquí? –preguntó molesto el santo de Athena.

–Hemos venido a acabar con sus vidas, sucios invasores –respondió uno de ellos –y qué mejor momento que este, que ustedes se acorralaron por sí mismos.

– ¿En serio crees que porque estamos aquí atrapados sin poder salir tienen alguna oportunidad contra nosotros? –dijo Seiya con tono confiado –por favor, no sean ridículos ¡PEGASUS RYU SEI KEN!

El ataque de Seiya derribó fácilmente a los peones, dejándolos inconscientes en el suelo.

– ¿Te encuentras bien, Bloom? –preguntó el santo mientras ayudaba a la chica a levantarse.

–Eres un tramposo –dijo el hada en tono de broma –era mi turno de atacar a los centinelas.

–Lo siento –respondió el caballero de igual manera –eso te pasa por ser tan lenta.

Los jóvenes se disponían a continuar con su camino, pero esta vez fue el caballero de Pegaso quien fue golpeado por el único de los centinelas que quedó de pie.

–El señor Ares me recompensará muy bien cuando le entregue la cabeza de los invasores –dijo el peón mientras apuntaba su enorme hacha contra la cara de Seiya.

– ¡FIRE SPHERE! –exclamó el hada, lanzando una bola de fuego contra el centinela.

El ataque de Bloom causó que el cuerpo del peón impactara violentamente contra una de las columnas que adornaban el lugar. Al ser golpeada, la columna se dobló como si estuviera hecha de algún material flexible y una de las paredes giró revelando un pasadizo secreto.

– ¿Qué demonios es esto? –cuestionó intrigado Seiya mientras miraba el interior del extraño pasillo.

–Parece una especie de pasaje secreto –dijo Bloom – ¿de qué crees que se trate? ¿Crees que deberíamos entrar?

–No lo sé –respondió Seiya –pero debe haber alguna razón por la que estaba oculto, tal vez haya algo importante allí adentro, tal vez algo que nos ayude a derrotar a Ares.

–Tal vez –respondió Bloom –o tal vez se trate de una trampa.

–Tal vez –dijo Seiya –pero podría haber algo de ayuda, nunca lo sabremos a menos que entremos.

–Está bien –cedió Bloom –entremos.

Así, Bloom y Seiya se adentraron en el misterioso corredor, el cual se hacía cada vez más oscuro conforme era recorrido.

– ¿Qué fue eso? –Preguntó Bloom, intrigada al escuchar un crujido después de haber pisado algo –está tan oscuro aquí que ya ni siquiera puedo ver lo que estoy pisando.

–Debió haber sido alguna hoja seca –respondió Seiya –no te preocupes, Bloom, mientras estemos juntos no va a pasarnos nada.

–Tienes razón –respondió el hada, un poco asustada –es solo que este extraño pasillo es cada vez más escalofriante y tenebroso.

–No es gran cosa, he estado en lugares peores –dijo Seiya intentando tranquilizar al hada, aunque él también empezaba a sentir miedo.

Conforme el hada y el caballero recorrían el pasadizo, se escuchaban cada vez más crujidos con las pisadas. Los jóvenes continuaron con su camino hasta que Bloom se tropezó con algo y cayó al suelo.

– ¿Te encuentras bien, Bloom? –preguntó Seiya.

–Eso creo –respondió Bloom –algo se enredó a mi tobillo y me hizo caer.

El hada usó su magia para encender una llama en la palma de su mano para iluminar el lugar y ver qué la había hecho tropezar. La chica se asustó al darse cuenta que lo que se había enredado en su pantorrilla había sido una pequeña serpiente, pero el caballero la retiró rápidamente, así que usó la llama que había creado para iluminar el lugar. El hada se levantó rápidamente, horrorizada por lo que había visto en el suelo.

– ¡Seiya, mira eso! –Exclamó Bloom aterrada mientras iluminaba el piso para Seiya –parece que no eran hojas secas lo que provocaba ese ruido después de todo.

–No puede ser –exclamó Seiya, consternado al ver lo que se encontraba en aquel lugar – ¿qué demonios es este lugar?

Fémures, cráneos y costillas, entre otros huesos humanos, eran lo que cubría casi por completo el piso del corredor. En ese momento empezó a escucharse un órgano tocando una tonada tétrica y sombría. Los jóvenes siguieron el sonido de la música hasta que llegaron a una enorme puerta metálica cubierta con polvo y telarañas; al traspasarla, se encontraron en un amplio y oscuro salón, iluminado únicamente por unas cuantas antorchas que había en las paredes, y en el fondo, había un hombre con cabello negro a la altura de los hombros y ojos azules, vistiendo un largo manto color blanco, sentado tocando el órgano.

– Soy Bloom, y él es Seiya de Pegaso ¿quién eres tú? –Preguntó la chica – ¿qué es este lugar? ¿Sabes cómo podemos llegar con Ares desde aquí?

El misterioso hombre no respondía, como si no escuchara las palabras del hada, solo permanecía en su lugar tocando su lúgubre melodía.

– ¿Es que no escuchaste? –Exclamó Seiya molesto –te hicieron una pregunta, responde.

El extraño individuo seguía sin responder, como si el hada y el caballero ni siquiera estuvieran ahí, solo continuaba tocando su piano.

–Vámonos de aquí, Bloom –se dirigió el caballero de Pegaso a su amiga –no vale la pena seguir perdiendo nuestro tiempo en este lugar.

Los jóvenes se disponían a salir de aquel sitio, pero antes de que pudieran atravesar por la puerta, el sujeto del órgano tocó una tecla que hizo que la puerta se cerrara. Seiya y Bloom, sorprendidos y molestos, intentaron abrir la puerta de varias maneras, pero nada funcionaba.

– ¿Qué demonios hiciste? –Interrogó Seiya molesto al hombre del piano – ¡déjanos salir de aquí!

Aquel hombre permanecía en silencio, sin darle la menor importancia a las palabras de Pegaso.

–Así que no piensas dejarnos salir, ¿eh? –Dijo Seiya, cada vez más enojado –bien, ya que no piensas escucharnos por las buenas, tal vez nos escuches por las malas ¡PEGASUS RYU SEI KEN!

Para sorpresa de Seiya y Bloom, los meteoros de Pegaso se desintegraban rápidamente cuando llegaban a medio metro de distancia de su enemigo, por lo que no le ocasionaban ningún daño.

– ¿Qué demonios fue eso? –Preguntó Bloom confundida –nunca había visto tus meteoros fallar así.

–Tampoco yo –respondió Seiya – ¿porqué... porqué mi meteoro de Pegaso no funciona con este sujeto?

– ¿Preguntas porqué tus ataques no funcionan conmigo? –dijo el hombre misterioso con una voz profunda, mientras se ponía de pie y se despojaba de su túnica, descubriendo su horrible armadura color azul oscuro con detalles plateados, la cual tenía la apariencia de una bestia llena de púas y dientes afilados – tus ataques no funcionan conmigo porque soy un dios.

– ¿Un dios? –preguntó Seiya, intrigado y escéptico al mismo tiempo –no digas tonterías ¡PEGASUS RYU SEI...

–Espera, Seiya –Bloom interrumpió el ataque del santo de Athena –fíjate en su mirada, es muy parecida a la que tenía Hermes cuando visitó Magix, y no solo eso, ese porte, e incluso su nivel de energía, todo es muy parecido.

Aquel hombre que decía ser un dios se dirigió lentamente hacia donde se encontraba el hada y comenzó a mirar fijamente sus ojos.

–Ya veo –dijo el hombre –ella tenía razón, eres especial después de todo.

–Deja en paz a Bloom –dijo Seiya –además, ¿quién demonios es "ella"?

–Tengo que reconocer que eres un recipiente muy agradable –dijo el dios mientras recorría la cara del hada con sus manos, sin poner atención a lo que decía el caballero –pero eso no es importante; después de todo, lo que realmente me importa se encuentra dentro de ti

– ¿"Recipiente"? –Preguntó Bloom intrigada – ¿de qué demonios hablas? Estamos aquí para detener a Ares.

–Qué gracioso –Comentó el dios con curiosidad –ha, ¿en verdad piensan que ustedes son rivales para mi padre?

– ¿¡Tu padre!? –exclamaron Bloom y Seiya, sorprendidos por las palabras de aquel sujeto.

– ¿Qué clase de dios es este? –Murmuró Seiya –su cosmos es oscuro y siniestro, y su simple presencia es aterradora.

–No lo sé –respondió Bloom –pero quien quiera que sea necesitamos estar preparados para todo.

Así, el hada inició so transformación, mientras la armadura de Pegaso salía de su caja para vestir al santo de Athena

–Eso es –dijo el hombre de la armadura azul –necesito que expulses todo tu poder, Bloom.

El dios tomó la cara del hada entre sus manos y la suspendió por el aire, luego su aura oscura empezó a aumentar de tamaño.

– ¡Déjala en paz! –Exclamó Seiya – ¿qué no ves que la estás lastimando? ¡PEGASUS RYU SEI KEN!

El caballero volvió a lanzar su ataque, pero sus meteoros volvieron a desintegrarse antes de poder golpear al hijo de Ares, y esta vez volvieron a formarse para regresarse en contra del santo de Pegaso, dejándolo malherido en el suelo.

–No puede ser –murmuró Seiya sorprendido mientras se levantaba del suelo–otra vez sucedió, ¿por qué mis propios meteoros me están atacando?

–Ya te lo dije, Pegaso –respondió aquel sujeto –soy un dios, y atacar a un dios es como escupir hacia el cielo, en cualquier momento se te regresará en tu contra.

– ¿Pero quién demonios eres tú? –Preguntó Bloom intrigada – ¿acaso estás protegiendo algo importante en este lugar, tal vez algo que pueda ayudarnos contra Ares?

–Soy Phobos, dios del miedo –respondió –y en realidad no hay nada de importancia en este lugar, si están aquí es simplemente porque yo así lo quiero, tan solo han caído en mi trampa como un par de conejos asustados.

–Así que el dios del miedo –dijo Seiya – ¿entonces todo este tiempo esta fue una trampa tuya? maldito infeliz, ¿qué quieres de nosotros?

–No me interesa nada que pueda venir de ti, Pegaso –respondió Phobos, mientras lanzaba una ráfaga de cosmo-energía color azul oscuro, casi negro, en contra del caballero.

– ¡Seiya! –Exclamó Bloom – ¿estás bien?

El hada corrió preocupada a ver a Seiya, pero Phobos la sujetó del brazo para retenerla con él.

–No tan rápido, Bloom –dijo el dios del miedo.

–Suéltame –exclamó Bloom –no tengo nada que ver contigo ¡HEAT WAVE!

El hada lanzó una potente ráfaga de fuego contra Phobos, pero este la detuvo fácilmente con su mano y le dio un puñetazo en el estómago que la hizo escupir un chorro de sangre.

– ¡PEGASUS RYU SEI KEN! –el caballero de Pegaso repitió su ataque contra Phobos.

Justo como Phobos dijo, los meteoros de Seiya se regresaban en su contra. Sin embargo, el caballero continuó su ataque de tal manera que los meteoros que lanzaba iban destruyendo a los que iban de regreso.

–No seas estúpido, Pegaso –dijo el dios – ¿que no te das cuenta que lo único que haces es pelear contigo mismo?

El dios fue interrumpido por una ráfaga de fuego que lo atacó por la espalda. Se trataba de Bloom, quien había acudido a ayudar a Seiya.

– ¡Suficiente! –Exclamó Phobos, molesto con los jóvenes.

El dios lanzó una enorme esfera de energía color azul oscuro contra Bloom y Seiya, dejándolos gravemente heridos es en el suelo.

–Nunca había sentido un poder tan grande –señaló Bloom, quien apenas podía moverse – ¿es este en verdad el poder de un dios?

–Nuestros ataques ni siquiera parecen afectarle –dijo Seiya, con su armadura deteriorada y la protección de uno de sus hombros rota –es como si ni siquiera estuviéramos ahí. Dime algo, Phobos, ¿qué demonios quieres de Bloom?

–Déjame explicarte, Pegaso –dijo Phobos –hace más de catorce billones de años no existía nada, ni siquiera el universo que conocemos, nada a excepción de las antiguas deidades cósmicas; fuerzas de la naturaleza encarnadas, con un poder que solo un dios sería capaz de imaginar. El gran Caos, padre de Urano, abuelo del gran Zeus, era una de esas deidades. Otra de estas entidades cósmicas fue el gran dragón de fuego que utilizó su inmenso poder para crear la Dimensión Mágica. Aunque el Gran Dragón utilizó la mayor parte de su energía creando los planetas, estrellas y vida del universo mágico, la energía restante terminó en Domino, uno de esos planetas, donde fue protegido por la familia real de aquel mundo, hasta que un día Domino fue atacado por tres brujas que buscaban apoderarse de la llama del dragón. Desde entonces, todo rastro que se tenía del fuego del dragón se perdió, e incluso llegamos a creer que había desaparecido por completo del universo; hasta ahora, pues resulta que, de alguna u otra forma, la flama del dragón terminó dentro del cuerpo de esa chica.

–Espera, ¿qué dices? –Exclamó Seiya confundido – ¿es eso cierto, Bloom?

–Así es –respondió el hada –para proteger la llama del dragón de las brujas ancestrales, mi hermana Daphne la colocó en mi interior y me mandó a la Tierra cuando era un bebé. Nadie sabe qué fue de mis padres biológicos y mi hermana desde ese día, probablemente no hayan sobrevivido, así que es posible que yo sea la única sobreviviente de la familia real de Domino.

–Tu hermana fue una estúpida –dijo Phobos –fue una tontería haberle dado una de las fuerzas más poderosas del multiverso a una niña incompetente que jamás será capaz de explotar todo su potencial, y que ni siquiera sabe de lo que es capaz. El poder de crear un universo es algo que el mismo Zeus ambicionaría. Ese poder debería estar en manos de un dios que pueda aprovechar al máximo su potencial, no de un hada que ni siquiera ha alcanzado la plenitud de sus poderes. Te haré una oferta, Bloom, entrégame la llama del dragón por tu propia cuenta y los dejaré vivir y continuar su recorrido por el laberinto.

–No digas tonterías, Phobos –respondió el hada –mi hermana sacrificó su vida para que este poder no cayera en manos de personas como tú, si lo quieres tendrás que arrancarlo de mi cuerpo sin vida.

–Créeme, si fuera tan fácil ustedes dos ya estarían muertos –señaló Phobos –pero no, lamentablemente necesito que liberes todo el poder del fuego del dragón que se encuentra en tu interior mientras estés con vida para poder absorberlo, de lo contrario solo me quedaré con el poder que tienes disponible actualmente, el cual es muy poco.

–Bloom, si en verdad tienes todo ese poder escondido en tu cuerpo, tal vez puedas acabar con Phobos –indicó Seiya –es por eso que su barrera de cosmo-energía no puede detener tus ataques y no se te regresan en contra.

–Es verdad –exclamó Bloom, sorprendida –no había notado que mis ataques pueden atravesar la barrera de energía de Phobos. ¡FIRE SPHERE!

El hada lanzó una bola de fuego contra el dios del miedo, pero este pudo detenerla con su mano fácilmente y desintegrarla cerrando su puño.

–No se confundan –señaló Phobos –es cierto que el fuego del dragón puede atravesar mi barrera de energía, pero eso no significa que pueda hacerme daño, al menos no con un nivel tan mediocre como este.

–No puede ser –exclamó Seiya – ¿acaso en verdad ese sujeto es invencible?

–Ya veo que no piensas entregarme la llama del dragón, Bloom –dijo Phobos –supongo que no aprecias tu vida ni la de Pegaso, entonces tendré que obligarte a hacerlo.

El dios lanzó una enorme bola de energía contra los jóvenes, pero Seiya se interpuso y contuvo el ataque de Phobos en sus manos. Sin embargo, el poder del ataque de Phobos era demasiado grande para ser soportado por Seiya, lo que fue debilitando al santo lentamente, y también destruyendo parte de la armadura de Pegaso.

– ¡Date prisa, Bloom! –Dijo el caballero –eres la única de nosotros que puede golpear a Phobos, usa el poder de la llama del dragón en su contra.

El hada asintió con la cabeza y lanzó una poderosa llamarada de fuego contra el dios, pero este desapareció repentinamente y reapareció detrás de la chica, sujetando sus brazos para evitar que se moviera.

–Dije que te necesitaba con vida para obtener el poder del gran dragón de fuego, Bloom, pero eso no significa que te necesite completa –dijo Phobos con tono amenazante –tal vez si te arranco los brazos recapacites y cambies de opinión.

Phobos empezó a jalar y torturar los brazos del hada, pero en ese momento, Seiya lanzó la bola de energía que tenía entre sus manos contra el dios, arrastrándolo por todo el salón hasta que colisionó contra una de las paredes.

–Bloom, ¿estás bien? –preguntó Seiya.

–Eso creo –respondió el hada – ¿qué hay de ti? Mira como terminó tu armadura.

–Ya Mu se encargará de repararla –respondió el caballero –ahora vámonos de aquí antes de que Phobos despierte, tenemos que encontrar una forma de abrir o destruir esa puerta que...

– ¿Cómo te atreves a atacarme con mi propio ataque, Pegaso? –Reclamó Phobos, quien se apareció repentinamente detrás de ellos –admito que fue un error haberte subestimado, pero no volveré a... ¿qué demonios es esto? –Exclamó sorprendido al notar que un hilo de sangre se deslizaba por su cara – ¿acaso esto es... no puede ser. Maldito seas, Pegaso, desde la era mitológica mi cuerpo nunca ha sido lastimado, y menos por un humano, no creas que esta blasfemia se va a quedar sin castigo.

Lleno de ira, Phobos arrojó violentamente a Seiya al suelo y comenzó a torturar salvajemente su cuerpo.

–Voy a enseñarte a tener temor a los dioses, Pegaso –dijo Phobos mientras amenazaba a Seiya con una de las púas de su armadura.

Justo cuando Phobos se disponía a enterrar su púa en el cuerpo de Sieya, una inmensa ráfaga de energía cayó desde las alturas. Se trataba de Bloom, quien había acudido a ayudar a Seiya.

–Deja en paz a Seiya, Phobos –exclamó el hada mientras lanzaba su ataque contra el dios.

Phobos esquivó el ataque de Bloom sin problemas, así que la chica descendió rápidamente de las alturas dispuesta a encajarle una patada en la cara. Sin embargo, el dios fue más rápido y la atacó con la púa de su brazo, desgarrándole el músculo de la pierna y dejándola retorciéndose de dolor en el suelo.

–Ya fue suficiente –dijo Phobos –ustedes son criaturas sin ningún valor, no tienen ningún derecho de desafiar a un dios –los ojos de Phobos se llenaron de un intenso brillo azul – ¡DREADFUL NIGHTMARE!

En ese momento, de la herida de la pierna de Bloom empezaron a salir unos extraños y terroríficos gusanos que empezaron a devorar su carne. No solo de esa herida, sino que de las heridas de ambos empezaron a salir gusanos y arañas que intentaban devorarlos. Los jóvenes intentaban quitárselos de encima, pero cada vez que atacaban aparecían más de ellos y, después de un rato, empezaron a aparecer cucarachas, ratas y serpientes que cubrían los cuerpos de los jóvenes intentando devorarlos vivos.

Seiya pudo notar que la energía de Bloom disminuía a una velocidad alarmante, y con el tiempo se dio cuenta de que todo se trataba de una ilusión, a pesar de que el dolor se sentía bastante real. El santo le gritó a Bloom varias veces intentando despertarla, pero el hada se encontraba consumida por el dolor y el miedo y no escuchó al caballero.

–Maldición –murmuró Seiya –la ilusión es demasiado poderosa, y se siente bastante real. Vamos, cosmos, dame la fuerza para poder ver a mi enemigo, aunque sea por un segundo.

En ese momento, el caballero de Pegaso pudo visualizar a Phobos, aunque de manera muy breve y borrosa.

– ¡Puedo verlo! –Exclamó Seiya – ¡PEGASUS RYU SEI KEN!

Seiya lanzó sus meteoros contra Phobos, pero estos eran detenidos por la barrera de energía del dios.

–No es posible –murmuró Phobos sorprendido – ¿cómo pudo Pegaso escapar de mi ilusión? Será inútil que insistas, Seiya, ya te lo había dicho, no hay forma en que puedas lastimar a un dios. La última vez tuviste suerte porque utilizaste mi propia energía en mi contra, pero esto no te va a funcionar.

–Cierra la boca, Phobos –respondió Seiya lanzando sus meteoros – ¿cuántas veces tendremos que enseñarte de lo que somos capaces los que no somos dioses?

Mientras hablaban, los meteoros de Seiya empezaron a unirse, formando meteoros cada vez más grandes y llegando cada vez más cerca de Phobos.

– ¿Qué demonios sucede? –Murmuró Phobos –los meteoros de Pegaso... no solo su técnica, su cosmos se siente mucho más poderoso y agresivo que antes, incluso su armadura...

En ese instante, la armadura de Seiya empezó a resplandecer con una intensa aura dorada, e incluso la armadura misma adquirió ese color.

– ¡Seiya, tu armadura... –exclamó Bloom sorprendida, quien había despertado debido a que Seiya había roto la ilusión de Phobos al atacarlo.

–Esta armadura fue revivida con la sangre de los caballeros dorados –respondió Seiya –así que cada vez que elevo mi cosmos al máximo, la armadura se vuelve casi tan poderosa como una armadura dorada y cambia su color mientras mantenga mi cosmos encendido.

– ¡PEGASUS SUI SEI KEN! –exclamó Seiya, elevando al máximo su cosmos

Los meteoros de Seiya terminaron uniéndose por completo, generando una intensa y poderosa ráfaga de energía que logró penetrar la barrera de Phobos.

– ¡Lo logré! –Exclamó Seiya emocionado –pude atravesar la barrera de energía.

Sin embargo, el dios del miedo pudo detener sin mayor problema el cometa de Seiya con una mano y luego aplastarlo con facilidad.

–No... No puede ser –titubeó Seiya –fue capaz de detener mi técnica más poderosa sin ningún esfuerzo, aun cuando puse toda mi energía en ella, incluso alcanzando un nivel tan alto como el de los caballeros dorados.

– Honestamente esperaba algo mejor de alguien que logró penetrar al Olimpo e irrumpir en la mansión del gran Ares –dijo Phobos – aunque debo aceptar que fuiste capaz de penetrar mi campo de fuerza, tu poder continúa siendo insignificante ante mi poder divino, y ya que tanto deseas verlo, te lo mostraré ¡ANCIENT SERPENT!

Detrás del cuerpo de Phobos se proyectó la imagen de una aterradora serpiente roja de siete cabezas, con fauces de león y cuernos de cabra. Seguido de esto, un poderoso haz de cosmo-energía descendió violentamente contra Seiya, como si se tratara de un relámpago, pulverizando casi por completo su armadura y dejándolo gravemente herido en el suelo.

– ¡Seiya! –Exclamó Bloom mientras se dirigía hacia el casi inconsciente caballero – ¡FIRE SPHERE!

El hada atacó a Phobos, pero el dios desvió la bola de fuego con su mano y posteriormente le dio un fuerte puñetazo en la cara.

–Ya me harté de tu insolencia –expresó Phobos molesto, mientras sujetaba la cabeza de Bloom –vas a entregarme la llama del dragón, o de lo contrario te aplastaré el cráneo.

Phobos cerraba lentamente su puño, presionando cada vez más el cráneo de Bloom. La chica sujetaba su brazo intentando quitárselo de encima, aumentando su poder hasta que logró alcanzar la temperatura suficiente para quemarlo.

– ¡Aaahg! –Exclamó Phobos, retirando rápidamente su mano del cuerpo hada –Bloom, malvada, quemaste mi mano.

Tras haber expulsado su poder, Bloom cayó inconsciente al suelo.

*La maldita hada fue capaz de herirme* pensó Phobos *eso quiere decir que finalmente está liberando el fuego del dragón, aun estando inconsciente puede sentirse esa aura incandescente salir de su cuerpo. Si continúa así, muy pronto todo ese poder será mío y seré más poderoso que el mismo Zeus, podría incluso llegar a reinar el Olimpo.*

Phobos se acercó a Bloom y empezó a absorber la energía que emanaba de su cuerpo.

–Detente, Phobos –se escuchó la débil voz de Seiya – ¡PEGASUS...

El dios del miedo usó su poder psíquico en el caballero antes de que pudiera terminar su ataque, inmovilizando su cuerpo y suspendiéndolo en el aire.

– ¿Es que ni siquiera porque destrocé tu armadura dejas de ser una molestia? –Dijo Phobos mientras torturaba el cuerpo de Seiya con su mente –tal vez si destrozo tu cuerpo me dejes en paz.

El dios intentó usar su psicokinésis para desmembrar el cuerpo del santo, pero un poder mágico neutralizaba su ataque, liberando a Seiya de su poder maligno.

–No puede ser –murmuró Phobos – ¿de dónde viene este poder que es capaz de oponerse al mío? ¿Será acaso que...

Phobos se dio cuenta de que era Bloom quien impedía que matara a Seiya, ya que el fuego del dragón en su interior se liberaba cada vez más.

–Ya veo –murmuró Phobos –a pesar de no tener fuerzas para levantarte pudiste suprimir mi cosmos. Si permito que liberes el fuego del dragón por completo podrías representar una amenaza para mí, pero si no lo liberas no podré apoderarme de él. Parece que tendré que arrancarte los cinco sentidos para que no puedas usar tu poder en mi contra.

De la frente del dios surgió un rayo de energía que salió disparado contra Bloom. Sin embargo, cuando el ataque de Phobos estaba a punto de alcanzarla, Seiya se colocó rápidamente entre ella y el rayo, recibiendo el poder de Phobos él mismo.

– ¡SEIYA, NO! –exclamó el hada sosteniendo al caballero en sus brazos.

–B... Bloom –balbuceó Seiya mientras perdía lentamente la capacidad de hablar –no... no permitas que se apodere de la llama del dragón.

–Seiya, no –gritaba Bloom con lágrimas en los ojos –Seiya, despierta.

–Es inútil –dijo Phobos –en este momento Pegaso ya debe haber perdido su sentido del oído, así que no escuchará nada de lo que le digas.

Llena de ira, Bloom elevó su energía al máximo, generando un aura tan ardiente que las lágrimas que salían de sus ojos se evaporaban instantáneamente. El hada concentró toda su energía en su puño y golpeó a Phobos con toda su fuerza, causando una diminuta grieta en su armadura.

–Impresionante –dijo Phobos –has logrado agrietar mi armadura. Parece que solo necesitabas la motivación correcta para liberar el poder de la llama del dragón.

El hijo de Ares empezó a golpear brutalmente a Bloom hasta dejarla tirada en el piso sin poder levantarse, luego colocó su pie sobre la rodilla del hada y empezó a pisarla violentamente hasta que pudo escucharse el sonido de sus huesos siendo triturados.

– ¿Eso es todo lo que puedes hacer, llorar y revolcarte de dolor? –Dijo Phobos al ver como el hada se debilitaba – ¿qué pasó con el hada que fue capaz de lastimarme el brazo y de rasgar mi armadura? Voy a tener que darte un pequeño estímulo.

Phobos sujetó la cabeza de Seiya y lo levantó del suelo, posteriormente colocó una de las púas de su armadura a la altura de su cuello.

–Tal vez si le corto la cabeza a Pegaso vuelvas a elevar tu poder –señaló el dios mientras amenazaba la vida de Seiya.

El hada volvió a elevar su energía y lanzó un poderoso torbellino de fuego contra Phobos, pero el dios lo esquivó sin ningún problema y rápidamente se acercó a Bloom y le tapó la boca con su mano. El aterrador dios empezó a absorber la energía de Bloom sin que ella pudiera hacer nada para defenderse. Sin embargo, cuando el hada estaba a punto de perder la consciencia, una lluvia de meteoros atacó a Phobos por la espalda. Se trataba de Seiya, quien continuaba peleando a pesar de haber perdido sus cinco sentidos.

–No puede ser –exclamó Phobos –sin tus cinco sentidos deberías ser prácticamente un cadáver viviente ¿cómo es que puedes seguir peleando?

–Ya te lo había dicho, Phobos –respondió el santo en un breve momento de lucidez en el que recuperó la capacidad de hablar –la única forma de librarte de mí es destrozando mi cuerpo.

–Así que eso es lo que quieres –respondió el dios con tono desafiante –bien, con gusto te lo daré ¡ANCIENT...

– ¡Detente, Phobos! –Exclamó Bloom, volando hacia Seiya y sujetándolo entre sus brazos –dices que me necesitas con vida, ¿no es así? Entonces no podrás matar a Seiya a menos que me mates a mí también.

–Hahaha –rio Phobos –qué estúpida eres, ¿crees que no puedo matar a Pegaso sin matarte a ti? Mi siguiente ataque te arrancará tus cinco sentidos, dejándote prácticamente muerta, pero con la fuerza suficiente para liberar el poder de la llama del dragón; mientras que a Pegaso lo despojará de sus sexto y séptimo sentidos. Una vez que Seiya haya sido desprendido de su séptimo sentido perderá la vida. Ahora mueran.

Phobos volvió a lanzar su rayo de energía desde su frente en contra de los jóvenes, pero antes de que el ataque pudiera alcanzarlos, un extraño objeto bajó desde el cielo como si fuera una estrella fugaz, rompiendo parte del techo del salón e interponiéndose ante el ataque del dios, salvando así a los jóvenes de una muerte segura.

El hada se sorprendió al ver ese objeto tan misterioso, ya que le parecía similar a las cajas que llevaban Seiya y los demás en su espalda, pero al mismo tiempo era muy diferente. Finalmente la caja se abrió por sí sola y de su interior salió una armadura con la forma de un centauro alado, la cual se desarmó y vistió al caballero de Pegaso, devolviéndole sus cinco sentidos y aumentando su cosmo-energía al máximo.

– ¡Seiya! –Exclamó Bloom asombrada –parece que te has recuperado, ¿qué está pasando?

–Es la armadura de Sagitario –respondió el caballero –El caballero dorado de Sagitario, Aioros, continúa protegiendo a Athena y la paz en la Tierra aún después de muerto, y en ocasiones envía su armadura para ayudarnos, brindándonos protección y elevando nuestro cosmos hasta alcanzar el poder de un caballero dorado.

– ¿Un caballero dorado? –Preguntó intrigada el hada – ¿quieres decir, cómo aquel sujeto que cuidaba a la señorita Athena en el santuario, Mu de Aries?

–Así es –respondió Seiya –en total hay doce de ellos, uno por cada signo zodiacal.

–Pero qué estúpida es Athena –interrumpió Phobos –uno pensaría que por ser una diosa se preocuparía más por su vida.

– ¿De qué hablas, Phobos? –preguntó Seiya.

–Solo los dioses son capaces de entrar al Olimpo –respondió Phobos –si ustedes están aquí es porque tuvieron suerte de encontrarse con una singularidad, una aberración espacio-temporal en la que no aplican las leyes divinas y por lo tanto puede ser pisada por mortales. Sin embargo, la armadura dorada no contó con tal suerte, por lo que necesitó de ayuda divina para llegar hasta aquí.

–No entiendo –dijo Bloom confundida – ¿qué tiene que ver eso con Athena?

–Desde que ustedes salieron en busca del Olimpo, Athena se quedó en el santuario tratando de impedir que el tejido cósmico se rompa y así retrasar la colisión de los planetas –respondió Phobos –un trabajo así requiere una inmensa cantidad de energía que solo un dios es capaz de generar, la cosmo-energía que Athena no utiliza para eso apenas le alcanza para sostener su vida. Aun así, ella utiliza esa poca energía que le queda en su cuerpo para mandarles la armadura dorada de Sagitario. Hahaha, pobre imbécil, no sabe que lo único que consiguió fue alargar sus vidas unos cuantos segundos más.

–Eso quiere decir que mientras nosotros estamos aquí hablando, Saori está arriesgando su propia vida para proteger a la Tierra y a nosotros –dijo Seiya con lágrimas en los ojos –no voy a perder más tiempo contigo, Phobos, utilizaré el mayor poder de Sagitario en tu contra –dijo mientras preparaba el arco y flecha de Sagitario para atacar.

– ¿Crees que esa flecha sea capaz de derrotar a un dios, Seiya? –preguntó Bloom.

–Honestamente lo desconozco –respondió el caballero –pero si hay algo de lo que puedo estar seguro es que siempre podré contar con la armadura dorada de Sagitario para pelear por la justicia.

Así, esperando lo mejor, el caballero de Pegaso lanzó la flecha dorada contra Phobos, pero al igual que la mayoría de sus ataques, la flecha se detuvo a unos cuantos centímetros del dios del miedo y posteriormente cayó al suelo.

–No es posible –titubeó Seiya –incluso la legendaria flecha de Sagitario no le hizo ningún daño, en verdad es un dios después de todo.

–Ya te lo dije, Pegaso –dijo Phobos –para mí no hay ninguna diferencia si eres un caballero de bronce o uno de oro, sigues siendo basura al lado de un dios.

El dios expulsó de su cuerpo una intensa onda de cosmo-energía que arrojó violentamente a los jóvenes por los aires, los cuales terminaron impactándose bruscamente contra una de las paredes del salón. El ataque del dios los dejó gravemente heridos, también despedazó la tiara de la armadura de Sagitario y dejó varias grietas en el resto de la armadura.

–Maldición –murmuró Seiya, quien apenas tenía fuerzas para levantarse –ni siquiera con la armadura de Sagitario soy rival para él ¿acaso en verdad los humanos somos tan insignificantes al lado de los dioses?

Intentando levantarse del suelo, Bloom empezó a toser sangre debido a las heridas internas que le había ocasionado Phobos.

– ¿Bloom, te encuentras bien? –Preguntó el caballero – ¡oh, no! No había notado que mientras yo he estado siendo protegido por la poderosa armadura dorada, tú has estado recibiendo el poder de Phobos directamente, sin ningún tipo de protección.

Así, el santo ayudó al hada a ponerse de pie, pero Phobos lo atacó violentamente en el vientre antes de terminar de levantarse. El joven guerrero se reincorporó rápidamente y lanzó sus meteoros contra el dios, pero él los esquivó fácilmente y sujetó a Pegaso por el cuello.

–Ya me harté de tu insolencia –dijo Phobos mirando al santo fijamente a los ojos, mientras un misterioso brillo azul emanaba de sus ojos – ¡DREADFUL NIGHTMARE!

El caballero se sumergió profundamente en la ilusión del miedo de Phobos, quedando completamente paralizado ante su poderoso ataque.

–Seiya ya se ha liberado antes de tu ilusión –dijo Bloom –además él siempre dice que una técnica no puede funcionar dos veces contra un caballero.

–Tonterías –respondió Phobos –el efecto de la ilusión que recibieron tú y Pegaso anteriormente no se compara con el miedo que causa la ilusión viéndome directamente a los ojos. Mientras el contacto visual se mantenga, Pegaso se sumergirá cada vez más en el sueño del miedo hasta que su mente abandone su cuerpo.

–Entonces lo único que tengo que hacer es romper ese contacto visual ¿no es así? –sugirió Bloom.

– ¿En serio crees que es tan fácil? –Señaló Phobos –tan solo mírate, he dejado tus piernas completamente inutilizables, para cuando llegues aquí arrastrándote, la mente de Pegaso ya se habrá perdido por completo.

–No es así, Phobos –respondió el hada –aún tengo mis alas y mi vida, y puedo asegurarte que mientras tenga un gramo de energía en mi cuerpo continuaré peleando contigo.

Con un poco de dificultad, el hada comenzó a agitar sus alas y se dirigió a ayudar a Seiya, pero Phobos utilizó su energía psíquica para inmovilizarla.

–Te dije que no podrías hacer nada para salvarlo –dijo Phobos –la muerte de Pegaso quedará en tu consciencia y solo así aprenderás a aceptar la voluntad de los dioses.

– ¡No! maldición, suéltame –empezó a quejarse el hada – ¡Seiya! ¡Seiya! tienes que despertar, Seiya. Recuerda lo que me dijiste en Isla Empíreo, dijiste que los caballeros de Athena no le temían a nada, también dijiste que esta no es una situación en la que podamos permitirnos el lujo de tener miedo.

–No insistas –dijo Phobos –en este momento su mente se encuentra vagando en el universo del miedo, así que no puede escuchar nada de lo que le digas. Además, es imposible liberarse de mi ilusión.

Sin embargo, Seiya fue capaz de escuchar las palabras de Bloom a pesar de que su mente se encontraba ausente. También pudo sentir la cálida energía del hada, así como el ardiente cosmos de Athena, guiando su mente para salir de su prisión. Finalmente el caballero se liberó de la ilusión diabólica de Phobos y utilizó sus meteoros para atacarlo, impactando violentamente al dios contra una de las paredes del salón, dejándolo sorprendido por ser el primero en escapar de su ilusión con contacto visual. Seiya atacó nuevamente a Phobos, pero el dios pudo esquivar el ataque fácilmente y atacar al caballero. Bloom intentó ayudarlo, pero Phobos la golpeó brutalmente y luego la levantó por el cuello.

–Suficiente –dijo el dios con tono amenazante, mientras colocaba una de las púas de sus brazos a la altura del abdomen del hada –esta vez voy a asesinarte a ti y a Pegaso, a menos que expulses todo el poder del fuego del dragón y me lo entregues.

–Acabo de entenderlo, y tienes razón –respondió el hada, sujetando firmemente el brazo de Phobos con el que era amenazada –mi poder no se compara con el tuyo, así que mientras yo viva no tengo ninguna posibilidad de ganarte y no hay nada que pueda hacer para proteger la llama del dragón de ti. Así que lo que tengo que hacer es bastante obvio.

El hada sujetó firmemente el brazo de Phobos con sus dos manos y luego lo embistió violentamente con su cuerpo, dejando la púa que salía de su armadura incrustada en su propio vientre.

– ¡No! –Exclamó Phobos sorprendido, sosteniendo el cuerpo agonizante de Bloom– ¿tienes alguna idea de la estupidez que has hecho?

–Tú mismo lo dijiste, Phobos –respondió el hada con voz débil y escupiendo pequeños chorros de sangre –me necesitas con vida para extraer la llama del dragón de mi cuerpo, así que si yo muero no podrás consumar tu sucia ambición.

Bloom se fue debilitando gradualmente hasta perder su transformación. Sin embargo, poco antes de caer inconsciente, pudo recoger la flecha de sagitario del suelo y clavarla en el pecho de Phobos mientras se encontraba distraído. Aprovechando que estaba herido, Seiya lanzó su Cometa de Pegaso contra Phobos y luego corrió rápidamente a ver a su amiga. El caballero se quedó unos minutos sosteniendo el cuerpo moribundo de la chica entre sus brazos mientras ella perdía lentamente la consciencia, hasta que finalmente los ojos del hada se cerraron y su corazón se detuvo.

Después de unos minutos, Seiya se limpió las lágrimas de los ojos y se dispuso a salir de aquella cámara para continuar recorriendo el laberinto, pero fue interrumpido por una voz.

– ¿¡Tú!? –Exclamó exaltado Seiya –no es posible, fuiste atacado por la flecha dorada de Sagitario, y recibiste mi Cometa de Pegaso mientras vestía una armadura dorada, ¿cómo es posible que sigas con vida?

–Veo que te cuesta trabajo entender–respondió Phobos, quien se encontraba parado frente a él casi sin ningún daño, pero con una expresión de ira en el rostro –no puedes compararte con un dios, no importa qué ataques utilices, tu cosmos nunca va a tener el nivel suficiente para vencerme.

Seiya se dispuso a atacarlo, pero antes de que pudiera hacer algo, el dios aumentó violentamente su cosmos, con lo que expulsó bruscamente al santo por los aires, destrozando gran parte del lugar, así como parte de la armadura de Sagitario.

–Déjame decirte algo, Pegaso –dijo el dios con tono serio mientras se acercaba lentamente a Seiya –si yo hubiera querido pude haberlos matado a ustedes dos sin ningún problema desde que entraron a este lugar, la única razón por la que te permití vivir es porque pensé que de esa forma el recipiente accedería a entregarme la llama del dragón. Sin embargo ella ha decidido quitarse la vida por sí misma, por lo que tu presencia aquí ya no es más que una molestia.

– ¡Deja de hablar de Bloom como si fuera un objeto! –Objetó el caballero enfurecido –ella no es ningún recipiente, es mi amiga, y una de las mejores personas que conozco. Con o sin llama del dragón ella vale más que tú y tu dios Ares juntos, y no voy a permitir que su sacrificio sea en vano ¡PEGASUS RYU SEI KEN!

Phobos detuvo su golpe sin ninguna dificultad y comenzó a atacar a Seiya brutalmente.

–Te lo dije –repitió el dios –no representas para mí mayor amenaza que una cucaracha.

La batalla entre el dios del miedo y el caballero de Pegaso se prolongó durante varios minutos, pero la ventaja que tenía Phobos sobre su oponente era clara, por lo que el santo terminó gravemente herido, mientras que el dios quedó intacto, disponiéndose a dar el golpe final.

Mientras Seiya pelaba contra Phobos, Bloom, quien se encontraba inconsciente en el suelo en sus últimos momentos de vida, empezó a escuchar una misteriosa voz que la llamaba. La chica pudo ver en sus pensamientos la figura de una mujer joven con cabello rubio, la misteriosa mujer usaba un vestido largo, una corona y un antifaz que cubría su rostro, y su cuerpo entero estaba bañado por una resplandeciente luz color dorado.

–Daphne, hermana –respondió Bloom a los llamados de aquella mujer –después de todo este tiempo al fin podremos estar juntas.

–No, Bloom –respondió Daphne con tono serio –tu tiempo aún no ha llegado, tienes mucho por lo que vivir, tienes una familia y amigos que te aman. En este momento el caballero de Pegaso está peleando solo contra Phobos, necesita de tu ayuda

–En verdad lamento no poder ayudarlo –respondió el hada –pero Phobos es más grande que cualquier cosa que haya enfrentado antes, además mi muerte es la única forma de evitar que se apodere del fuego del dragón, es lo mejor para todos.

–No es así, recuerda que llevas en tu interior el poder cósmico que creó la Dimensión Mágica, nadie puede quitarte eso, ni siquiera los mismos dioses, ya que el Gran Dragón de Fuego está por encima ellos y jamás permitiría que su poder cayera en manos de la oscuridad, es por eso que rechazó a Icy, Darcy y Stormy cuando quisieron robarlo.

–Pero Phobos es mucho más poderoso que ellas, él robará el fuego del dragón y luego me matará, lo mejor es que muera de una vez.

–Te equivocas, el fuego del dragón tiene voluntad propia, y si no te ha abandonado es por una razón. Déjame decirte algo, en el mundo de los espíritus me he encontrado en muchas ocasiones con el caballero de Sagitario, y puedo decirte que si Pegaso es lo suficientemente digno para que él le permita llevar su armadura entonces no merece morir así, y no merece que lo abandones de esa manera.

El hada entendió lo que su hermana estaba tratando de decirle, entonces la abrazó fuertemente y, con lágrimas en los ojos, se despidió de ella. Tras esto, la chica despertó del sueño en el que estaba e intentó levantarse del suelo para ayudar a Pegaso.

Mientras tanto, Phobos se disponía a terminar con la vida de Seiya de una vez por todas, cuando fue interrumpido por Bloom, quien intentaba levantarse del suelo a pesar de sus heridas, lo que dejó sorprendidos al dios y al cabellero.

–Ya veo –dijo el dios –así que la llama del dragón te mantuvo con vida aún en contra de tu voluntad para poder ser transferida a mí.

–No es así –respondió el hada, jadeando y con pocas fuerzas, apenas las suficientes para respirar –si la llama del dragón quisiera ya me habría abandonado para pertenecer a ti, pero su voluntad no es esa, y ni siquiera tú puedes ir en contra de la voluntad del gran dragón.

–Es normal que tengas esa idea –respondió Phobos –después de todo no dejas de ser una mortal, pero los dioses estamos años luz por encima de ustedes, no existe nada que sea imposible para nosotros, así que será mejor que te dejes de tonterías y me lo entregues de una vez.

El dios del miedo intentó atacar a Bloom, pero ella alcanzó a lanzar una poderosa ráfaga de fuego contra él. Phobos apenas y pudo esquivar el ataque del hada, el cual impactó contra una de las paredes, destruyéndola por completo. El inmenso poder del ataque de la chica a pesar de encontrarse a punto de morir dejó sorprendido a Phobos, por lo que se dio cuenta de que el fuego del dragón estaba empezando a despertar en ella e intentó atacarla para robarle su poder, pero Seiya intervino para ayudarla.

En medio de la disputa, el hada empezó a sentir un intenso dolor de cabeza y sus ojos empezaron a emitir una extraña luz color naranja, como si se tratara de fuego. Seiya intentó hacerla reaccionar, pero ella no escuchaba nada a causa del dolor y la presión en su cerebro. En ese momento el hada cayó inconsciente nuevamente, entonces su cuerpo empezó a levitar, se cubrió de una espesa aura y su energía aumentó violentamente, agitando el aire de la habitación cada vez con más fuerza, como si se tratara de un huracán. Tras esto, el lugar se vio invadido por ardientes llamas que empezaron a formar un inmenso remolino de fuego, dejando a Seiya, Bloom y Phobos atrapados en su interior.

– ¿Qué demonios está pasando aquí? –Exclamó Seiya sorprendido –tenemos que salir de este tornado antes de que se expanda más y termine destruyéndonos.

–No seas ingenuo, Pegaso –dijo Phobos –no hay forma de salir de aquí. Verás, este no es fuego común y corriente, este es el fuego sagrado que creó el universo mágico, la llama del Gran Dragón de Fuego; si llegas a tocarlo, tu cuerpo se desintegrará por completo. Déjame explicarte, en este momento, el fuego del dragón está liberando todo su poder por sí mismo, pero el recipiente se encuentra inconsciente, por lo que no tiene control alguno sobre él. El cuerpo del hada claramente no resistirá tanto poder saliendo de ella, por lo que será destruido, pero el fuego del dragón seguirá saliendo y el torbellino se expandirá de manera descontrolada, lo cual no solo nos matará a nosotros, sino que podría destruir todo el Olimpo, destruyendo a todos los que se encuentran aquí, incluyendo a tus amigos.

–Entonces tenemos que detenerlo cuanto antes –dijo Seiya –si tan solo hubiera alguna manera…

–La hay –respondió Phobos –es imposible para ella contener todo el poder de la llama del dragón en su estado natural porque es una mortal. Sin embargo, los dioses tienen la capacidad de absorber y estabilizar esa energía, así que la única manera de salvar el Olimpo junto con todas nuestras vidas es que yo absorba toda la energía que emane del cuerpo de Bloom.

–Espera –exclamó Seiya mientras se preparaba para atacar – ¿Crees que puedes engañarme tan fácilmente? No voy a dejar que te robes el poder de Bloom.

–No seas estúpido, Pegaso –respondió Phobos – ¿no te das cuenta que la vida de todos está en peligro? No solo la tuya, también la de tus amigos, y las de la amigas del hada, esta es la única manera de salvarnos a todos.

El caballero canceló su ataque y se dispuso a permitir que el dios robara la esencia del hada, ya que consideraba que era la única forma de salvar a todos.

–Espera –interrumpió Seiya cambiando de opinión –tengo una idea, tal vez si despertamos a Bloom la energía se estabilice y el remolino se detenga.

–Eso no funcionará –respondió Phobos.

El santo no hizo caso y fue a donde se encontraba el cuerpo de Bloom para intentar despertarla, pero antes de llegar fue derribado al suelo por un ataque lanzado por Phobos.

–No te atrevas a hacer esa estupidez –dijo Phobos mientras se acercaba lentamente a Seiya –el poder de la llama del dragón será mío y no hay nada que puedas hacer para detenerme.

El dios pisoteó violentamente la cabeza de Seiya una y otra vez.

–He buscado la llama del dragón por años –continuó –no voy a permitir que un miserable caballero de bronce y un hada me arrebaten ese derecho.

–No digas estupideces, Phobos –dijo el caballero poniéndose de pie –el poder del Gran Dragón ha elegido a Bloom, tú no tienes ningún derecho sobre él ¡PEGASUS RYU SEI KEN!

El dios detuvo el ataque de Seiya sin ningún problema y luego le encajó un fuerte golpe en el pecho, destrozando parte de la armadura de Sagitario y rompiéndole varias costillas.

–Soy un dios –respondió Phobos –la flama del dragón estará mucho mejor conmigo de lo que podría estar con ella ¿o en verdad crees que alguna vez será capaz de explotar todo su potencial?

La energía expulsada por Bloom era cada vez mayor, por lo que el lugar entero empezó a derrumbarse conforme se expandía el remolino de fuego.

–Cualquier cosa es mejor que dejar que termine en tus manos –respondió Seiya, quien apenas tenía energía para mantenerse de pie –eres un ser egoísta que lo usará para su propio beneficio, no mereces un poder tan grande, ni siquiera mereces ser un dios.

– ¡Silencio! –Exclamó Phobos enfurecido soltándole un golpe en la cara a Seiya – ¿quién te crees que eres para cuestionar a los dioses, humano miserable?

Enfurecido por sus palabras, el dios empezó a castigar brutalmente al caballero, dejándolo gravemente herido en el suelo.

–Los humanos deberían estar agradecidos con los dioses por haberles permitido vivir tanto tiempo –continuó –ustedes no son más que un error de los dioses, ni siquiera deberían existir a no ser que fuera como mascotas de los dioses.

Phobos sujetó la cabeza del caballero y la azotó violentamente contra el suelo, hiriéndolo de gravedad y destrozando parte del pavimento. Una vez que Seiya se encontraba en el suelo, Phobos continuó castigándolo con todas sus fuerzas sin que el santo pudiera hacer nada para defenderse. El caballero sentía como todas sus fuerzas lo abandonaban mientras su vida se escapaba lentamente, pero justo cuando su vida estaba a punto de extinguirse, pudo sentir el cálido cosmos que lo ayudó anteriormente a despertar de la ilusión de Phobos.

–Este cosmos –murmuró Seiya envuelto en una espesa aura dorada –este cosmos tan poderoso y cálido, solo puede pertenecer a Saori, a Athena. A pesar de encontrarse en la Tierra usando su energía para evitar el castigo de Ares, sigue protegiéndome con su cosmos. No puedo fallarle, aún si mi enemigo es dios, no puedo perder.

Seiya empezó a levantarse lentamente mientras su cosmos aumentaba.

–Veo que no es tan fácil deshacerse de ti –dijo Phobos –parece que la única solución es quitarte tus siete sentidos y eliminarte de una vez.

–Adelante –dijo Seiya en tono altanero formando la constelación de Pegaso con sus manos –prefiero perder todos mis sentidos que seguir viéndote y escuchando tus tonterías.

Detrás de Seiya se proyectó la imagen de un Pegaso galopando, y junto a ella, la imagen de un centauro dorado apuntando con una flecha y un arco.

–Maldito insolente –dijo Phobos molesto –pagarás tu arrogancia con tu vida.

–No creas que te será tan fácil –respondió Seiya –aún si destruyes mi cuerpo, siempre y cuando quede un poco de cosmo-energía en mí, seguiré peleando hasta el final.

En ese momento, mientras Seiya elevaba su cosmo-energía al máximo, la imagen de la diosa Athena se proyectó detrás de las imágenes de Pegaso y Sagitario. Posteriormente, también se apareció la imagen de un enorme e imponente dragón de fuego al lado de la imagen de la diosa.

–No puede ser –murmuró Phobos desconcertado –no solo son las constelaciones de Pegaso y Sagitario, también Athena, e incluso el Gran Dragón de Fuego apoyan a Pegaso, ¿pero por qué? Yo soy un dios, el Gran Dragón debería estar de mi lado.

–Deja de decir tonterías –dijo Seiya –el Gran Dragón ha elegido a Bloom y no hay nada que puedas hacer para cambiarlo.

– ¡Silencio! –Exclamó Phobos molesto –te arrancaré tus siete sentidos y luego acabaré contigo, solo así aprenderás a respetar a las deidades.

Tras esto, el dios lanzó un rayo de su frente, el mismo que había usado anteriormente para privar a Pegaso de sus cinco sentidos.

– ¡PEGASUS SUI SEI KEN! –exclamó Seiya.

El cometa de Pegaso de Seiya, con la energía combinada de Pegaso, Sagitario, Athena y el Gran Dragón de Fuego, pudo disipar el ataque de Phobos y posteriormente embistió violentamente su cuerpo, haciéndolo estamparse contra la pared del remolino de fuego generado por Bloom, donde las ardientes llamas del fuego del dragón consumieron su cuerpo por completo.

–Increíble –murmuró Seiya sorprendido –Phobos tenía razón, si el fuego del dragón pudo destruir el cuerpo de un dios no puede tratarse de un fuego ordinario, lo mejor será que despierte a Bloom antes de que se salga de control y destruya a todos aquí.

Al dirigirse hacia donde se encontraba el cuerpo del hada, el santo perdió el equilibrio por un momento y cayó al suelo. En ese momento, Seiya empezó a ver todo borroso, y notó que su cuerpo no respondía como debería, ya que, a pesar de haber disipado el ataque de Phobos, una pequeña parte de este pudo alcanzarlo, por lo que estaba perdiendo lentamente sus cinco sentidos. Cada vez con más dificultad, Seiya pudo ponerse de pie y caminar hacia donde se encontraba Bloom. Por otra parte, el remolino de fuego se hacía cada vez más grande y destructivo, aumentando tanto la presión que la armadura de Sagitario se iba agrietando cada vez más conforme el caballero se acercaba al hada. Seiya intentó despertarla, pero todo era inútil y sus sentidos se desvanecían cada vez más.

–Maldición –murmuró Seiya –no logro despertarla, es como si estuviera muerta, de seguir así todos seremos destruidos junto con el Olimpo entero. Tal vez Phobos tenía razón, tal vez la muerte de Bloom sí es inevitable después de todo, de ser así… de ser así, la única salida… –con lágrimas en los ojos, el caballero colocó la flecha de Sagitario en el arco dorado –por favor perdóname, perdóname, Bloom.

Lleno de dolor y tristeza, Seiya disparó la flecha y esta se incrustó en el pecho del hada, derribando su inerte cuerpo al suelo y extinguiendo el devastador torbellino. Con lágrimas en los ojos, el caballero sostuvo el frío cuerpo de Bloom entre sus brazos y se quedó unos segundos acariciando su rostro, pero en ese momento empezó a debilitarse y su cuerpo cayó exhausto al suelo. Posteriormente, la armadura de Sagitario dejó el cuerpo de Seiya para volver a armarse y abandonar el lugar.


Personajes relevantes que han aparecido hasta el momento:

Equus de Caballo: https:(/)(/)i.(imgur).com(/)OeLs9gz . jpg

Ludwig de Torre: https:(/)(/)i.(imgur).com(/)r026eoH . jpg

Machiavelle de Alfil: https:(/)(/)i.(imgur).com(/)iJdYUZB . jpg

Phobos, dios del miedo: https:(/)(/)i.(imgur).com(/)kZYMVLQ . jpg

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Nota: El siguiente capítulo será publicado entre el 19 y el 26 de Noviembre.