Lullaby


Él había amado a dos mujeres en su vida. La primera con un baile pendiente, la segunda que le había matado de la forma más literal posible. ¿Sería para él correcto amar? Sus ideales le demostraban que su amor más profundo siempre había sido a su patria y, valla la redundancia sus mismos ideales.

Observo el cielo estrellado en aquella base de los Avengers secretos. Era en ese lugar en especial que, pese a todo se sentía él y solo él. Aquel muchacho con cuerpo débil pero grandes pensamientos. Por un instante se preguntó, tan solo un segundo si era el físico lo que atrajo a estas dos damas a su vida, ambas Carter, ambas hermanas. Y se regañó a si mismo ante este pensamiento.

Un perfume conocido llego hasta él. Por lo que se giró encontrándose con la pelirroja. Tenían tanto de diferencia pero llevaban siempre una relación complementaria y de cordial compañerismo… y un beso robado quizás más.

Movió la cabeza en saludo y volvió a su posición, ella se recargo a su lado para observar las estrellas.

— ¿Algún inconveniente en su misión Agente Romanoff?

— En absoluto Comandante Rogers.

Y ambos guardaron silencio.


Hacía tiempo que no usaba ese uniforme, era como iniciar de nuevo. Como aquel día que abrió los ojos y se supo con vida, en otro tiempo. Hacia unos minutos Tony llamo para informar sobre una señal extraña, una esperanza para todos y sobre todo para el científico.

¿Cuánto tiempo paso desde ese momento? ¿Cuánto más desde que la noticia llego hasta él con sorpresa? ¿Y si era ella? La mujer que le hacía nacer un sentimiento de solidaridad y amistad, una pequeña dama a la cual cuido desde su primera incursión en esta aventura.

Al llegar al lugar del deceso la sorpresa se pintó en sus facciones, los presentes, con esperanzas y emoción la esperaban de regreso y se preguntó una vez más ¿Fue así como se veían cuando volvieron a verme? Una vez más se regañó, puesto que en la situación, no era justo pensar así.

Horas después de la batalla, de saberse con la victoria y el regreso de su compañera fundadora se quedó en silencio. Todos estaban presentes. Todos queriendo verla nuevamente y él. Bueno el buen Rogers había recibido un beso ese día y gracias a todos los dioses que el gigante del equipo no se molestó en ese instante de euforia.

Fue un segundo, algo de reojo lo que le trajo nuevamente a la realidad. Un rojo fuego que se había colado, un rojo fuego que caminaba con parsimonia cerca del arquero.

No supo en qué momento se acercó.


Le vio nuevamente a su lado y se preguntó si existía algo. Su lado moralista le dijo que el arquero no sería capaz de algo así teniendo a Drew con él. Fue hasta más tarde cuando se enteró que ya no estaban juntos, y se sintió extrañamente molesto.

Fue esa misma semana en que los vio de nuevo, tan cerca y tan secretos que se imaginó lo que traían, natural a decir verdad después de todo había existido un lazo entre ellos hacia bastante tiempo atrás. Pese a que rojos eran sus sueños y verdes las estrellas en ellos.

El domingo sucedió sin proponérselo. En ese corredor a oscuras y con las sensaciones de lo prohibido a flor de piel. Porque podría negarlo al mundo pero también le gustaba un tinte de peligro. De veneno.

Veneno en sus labios que recorrió cual dueño y señor, manos ardientes que recorrieron sus curvas y en respuesta de igual forma fue recorrido. Solo fue un encuentro, un beso sin más. Pero que marco una gran diferencia en su etiqueta. ¿Qué no estaba con el arquero?

La duda se despejo tres semanas después. Tres semanas en las que en corredores, a media noche se encontraban. Barton había vuelto con Morse y había guardado el secreto.


Los encuentros ocultos siguieron por dos meses, a ves solo era una mirada o palabra. A veces se encontraba a punto de ir más allá de lo permitido moralmente. No tenían un nombre para este tipo de relación.

¿Desfogar? ¿Una aventura?

Solo eran Natasha y Steve.

Ese año en octubre mientras veía como Pym y Van Dyne si quiera se miraban a pesar de la tensión aparente sucedió.

Sin preverlo o imaginarlo, tan solo estaba un segundo viéndolos y al siguiente besaba apasionadamente a la agente tras el escritorio a escondidas de las dos voces que le llamaban fuera.

Fue en ese instante que le gustaba el peligro más que nada. Y sus besos ardientes y adictivos.


Las guerras no terminaban y las peleas entre los equipos eran comunes. Recordaba cuando había liderado al arquero, la bruja y el velocista. Había sido complejo pero con resultados satisfactorios. Ese diciembre, hacia dos meses habían pasado de ser solo Natasha y Steve, a ser tu yo oficial.

La pequeña avispa no había aguantado las ganas de revelar como les había encontrado esa navidad. Y ellos que habían decidido ir más allá de los ropajes. Las relaciones con sus subalternos no habían cambiado en nada pese a esta relación.

Incluso con Carter la cual se veía relajada en presencia de la pareja. Conociéndola bien, jamás demostraría si le importaba o no aquello; pero no deseaba pensar esos dos minutos solo quería relajarse y tomar su cargado café el cual llego a sus manos dado por los de la roja. Se sentón en el escritorio y le observo.

Él le regreso la mirada con una incógnita carcomiéndole la piel. Ella desvió un instante su mirada más al siguiente le observo con decisión. Siempre hacia eso cuando estaba indecisa, cuando algo le frustraba se escondía tras su temple. Era una viuda negra después de todo.

—Jamás podré darte hijos.

Lo soltó sin más. Y él con sorpresa le observo de nuevo. Una sonrisa se plasmó en sus labios.

—Lo sé

—Jamás… no soy lo que deseas.

— ¿Entonces…?

— Terminamos

— ¿De verdad?

— Definitivo…

Salió de la habitación y se fue, dejando aquel aroma tan suyo tras de sí, envolviendo al rubio.

Esa misma noche se encontraron de nuevo en su habitación… donde no durmieron.


Había faltado a la cita tres semanas seguidas, segundo su información ella regreso de todas sus misiones exitosa y sin aparentes heridas, más que las de costumbre. El definitivo sonó en su mente una vez más y se preguntó si en su vida una mujer seria para él.

O quizás esa mujer era Carter mayor. ¿Hacia cuanto que no la visitaba?

De pronto el sonido estridente en su tarjeta le decía que Pym le llamaba a su laboratorio. Con renuencia se dirigió a ese lugar sin muchas esperanzas de que hubiera buenas noticias. Últimamente el científico no hablaba con nadie y veía a su ex –esposa de lejos. La cual había terminado engendrando una hija futura con su líder de equipo y del cual estaba enamorada, o eso decían antes del cambio de personalidades y su nueva desaparición. Al volver no quería ver a nadie y Pym, él se había quedado unos días en su juego infinito.

Al llegar al laboratorio noto que algo no estaba bien. Todo en el suelo y destrozado pensando lo peor fue hasta ellos. Más una mano le detuvo. Esa fragancia era de ella. La observo con duda, y un movimiento del rostro ajeno le hizo mirar hacia la derecha. Pym tomaba la mano de Van Dyne mientras McCoy.

Aparte de esas dos mujeres solo se encontraba Morse que daba aire aun desmayado Barton.

— ¿Qué…?

— Quizás sea el unico niño dentro de los vengadores fundadores… —aclaro con acento ruso al instante en que soltaba al rubio.

La observo ignorando el drama que venía en ese instante. Le pareció ver que temblaba.


La próxima vez que la observo. Dos meses más tarde la sorpresa se pintó en sus facciones, así como la molestia y frustración. Sin meditarlo como solía hacerlo le tomo del brazo y se encerró con ella en su habitación. La lanzo a la cama sin mucha delicadeza se deshizo de la blusa que cubría la parte superior de su cuerpo. Ella le observo con furia y a punto de incorporarse el poso su cabeza sobre aquel bultito que apenas se podía observar.

— ¿Cuándo?

—No tienes él...

— ¡He dicho cuando Natasha!

El silencio los rodeo por un instante. La viuda le observo antes de desviar el rostro y cerrar los ojos con molestia, las hormonas eran muchas y de verdad no quería hablara al respecto. Pero tenía que.

— Cuatro meses.

— ¿Cómo?

— SHIELD

— Explícate.

— ¿Qué quieres que te diga? ¡No lo sabía! Sólo… n-no lo sabía.

Fue la primera vez en esos meses que siguieron, que la vio menguar en fuerza, que la vio llorar y que necesito de un abrazo de su parte.


Continuara.


Como siempre, dedicado a legendary, aunque no le guste la pareja jajaja. Un regalito también para selene. Espero sus opiniones.