Hola a todos nuevamente, por fin traigo un nuevo capitulo, espero les guste a mi me encanta, pero deseo de todo corazón me den su opinión, hasta pronto, espero lo disfruten.
CAPITULO I MI ENEMIGO
Soy tan despreciable, que hasta mis propios pensamientos me traicionan en los últimos momentos de mi vida, recordándome una y otra vez ese maldito momento en que lo perdí todo.
Imágenes inundan mi mente, es la misma sensación que tenía cuando mi Lord buscaba entre mis recuerdos para torturarme, para recalcarme una y otra vez como al que yo creía mi hermano me traiciono, alejándome para siempre de èl.
Es mi castigo recordar lo que con tanto ahincó quiero olvidar, lo que desato que decidiera volverme una asesina, una traidora, un monstruo.
Puedo sentir como en mis fosas nasales el picor del polvo, el asqueroso olor a muerte que desprendían ellos. Los mortifagos habían entrado al castillo causando estragos por doquier, lanzando hechizos a cualquiera que se metiera en su camino. Nos habían tomado por sorpresa, pero aun así, logramos darle buena batalla, debido a los entrenamientos realizados bajo el ejército de Dumbledore.
Yo me encontraba casi pegada junto a Ronald, nos defendíamos bien reduciendo uno a uno a los mortifagos que trataban de atacarnos, por el rabillo del ojo podía vislumbrar a Luna enredándole los pies a uno de ellos, mientras que Ginevra les lanzaba uno de su tan populares hechizos en la cara de uno de ellos.
—Debemos buscar a Harry— Le grite a Ronald mientras terminaba de amarrar a un mortifago que yacía inconsciente en el suelo.
—Seguramente debe estar en la torre—Me miro con ese azul profundo que durante algún tiempo me cautivo – De ahí fue donde vi salir a Bellatrix.
— ¡Vamos!— Le respondí. Sin pensarlo hecho a correr enseguida de escuchar mi orden, pero yo mire unos momentos alrededor, buscando su cabello, sus ojos, algún indicio que me mostrara que él estaba bien, pero lo único que logre ver entre la nube de polvo y hechizos fue, como Neville peleaba astutamente contra dos mortifagos que habían atacado a una niña que al parecer era de primero, la pobre trataba de esconderse inútilmente de tras de su gran cuerpo. No pude evitarlo y corrí a ayudarle.
—¡Expelliarmus!— grite con mi varita en alto. Impacte de lleno a uno de ellos, estampándolo contra el suelo mientras que Neville terminaba de desarmar al otro, realizando el mismo proceso que yo junto con Ronald habíamos hecho con los demás mortifagos.
—Lleva a la niña lejos de aquí— los mire detenidamente a ambos — yo debo irme— le sonreí levemente y me aleje corriendo esquivando como podía los rayos rojos, dorados y verdes de los hechizos lanzados en batalla, mis ropas estaban sucias y desgarradas, me dolía fuertemente mi mano, pero aun así llevaba mi varita en lo alto, lista para defenderme.
Cuando vislumbre por fin las escaleras que llevaban a la torre, lo que vi me petrifico, Snape corría como poseso tomando fuerte mente el brazo de él, que con todas gran fuerzo trataba de seguirle el paso.
No supe que hacer en ese momento y me quede parada temblando, mirando cómo se perdían entre el polvo, los hechizos y la multitud.
—¡Hermione!— escuche que me gritaron pero en ese mismo segundo sentí el frio suelo contra mi espalda y un terrible peso sobre mi cuerpo, salí de mi ensoñación y mire nuevamente esos ojos azules y ese cabello rojizo que conocía tan bien —¿Estás bien?— preocupado me dijo pero en cambio yo solo le respondí con una mirada confusa — estuvo un hechizo a punto de darte —- ambos miramos hacia arriba y vimos un enorme hueco en la pared. Ahora sé que si ese hechizo me hubiera dado, mi calvario no hubiera sido tan largo.
—¡Graci…
—¡MALDITO TRAIDOR!—El grito de Harry no me permitió terminar de hablar, venia bajando las escaleras con gran velocidad, esquivando los hechizos que se perdían debido a la batalla —¡Te voy a matar!
El terrible tono de su voz provocaron que los vellos de mi piel se erizaran al igual que los de Ronald que debido a su cercanía pude percibir que sintió lo mismo que yo, asustados nos miramos a los ojos, nos levantamos con rapidez y corrimos tras él.
—¿Qué habrá pasado?— me pregunto, se veía confuso y preocupado.
—No lo sé— mis piernas no dejaban de temblar al igual que mi manos, ya que un terrible presentimiento llego a mí, como si de un Cruciatus se tratara —Pero debemos ir, Harry no se atrevería — Me dije mas para mí que para él, con desesperación busque los ojos de Ronald tratando de encontrar consuelo pero en ellos no encontré lo que necesitaba, solo los de él me podrían brindar lo que tan desesperadamente en ese momento anhelaba. Sin pensarlo más corrí con todas mis fuerzas, tratando de alcanzar a Potter
—Solo un poco más— me decía mientras corría lo más rápido que podía, la desesperación gobernaba mi mente. Potter lanzaba hechizos a diestra y siniestra contra Snape, el cual esquivaba todos con gran maestría —Solo un poco mas— Ese mal presentimiento me llenaba de una terrible angustia, haciendo que mi corazón se agitara aun más de lo que ya estaba por la larga carrera. De repente Snape cayó al suelo y veo como Draco se acerca para ayudar al profesor defendiendo y atacando a su vez con diferentes hechizos que no logre escuchar —Esto no debería estar pasando— acelere mas mis pasos — Solo un poco mas— apretaba con fuerza mi varita, estaba ya tan cerca. Podía escuchar la respiración de Ronald acelerada, había olvidado que el estaba mi lado pero no me atrevía a quitar mis ojos de la batalla que tenía en frente, temía horriblemente que algo malo pasara.
—¡AYUDA!— Escuche a lo lejos, mis pasos fueron detenidos debido a que Ronald me tomo con fuerza del brazo, obligándome a quitar mi mirada por un segundo de Draco y Potter.
—Tenemos que ir a ayudarlos Hermione, nos están pidiendo ayuda— Me miro seriamente, tenía su rostro sucio, su cuerpo temblaba y su ropa hecha un desastre, aun así agarraba con firmeza su varita. Con brusquedad, me solté de su agarre
—Ve tu, yo iré a ayudar a Harry— Es tan extraño recordar cómo se escuchaba su nombre de ese maldito traidor de mis labios. En ese momento Ronald miro por un momento hacia donde estaba peleando su amigo y después me miro a mi —Cuídate mucho— Me beso la frente y se fue corriendo a ayudar a los demás que pedían por nosotros, no pude evitarlo y me quede mirando cómo se iba alejando de mi a toda velocidad. Esa fue la última vez que hablamos como amigos.
—Tú también mereces morir al igual que ese asesino-— El grito de Potter que iba dirigido a Draco, causo que regresara toda mi atención a la batalla, Draco se encontraba totalmente desarmado, mientras que Potter apuntaba con su varita a Snape.
—¡Draco, vete!— Es lo que entendí decir a Snape antes de que cayera inconsciente.
—No lo permitiré— Potter dio un paso al frente y grito —¡AVADA KEDAVRA! — Dijo con fuerza Potter, de su varita salió disparado el tan temido rayo verde.
—¡PROTEGO TOTALUM!— Grite desesperadamente lo primero que recordé, se que era inútil, pero él no podía morir. El potente rayo traspaso mi barrera y dio de lleno a Draco que al instante cayó al suelo —¡NO!— Recuerdo tan bien, como ese grito salió desde lo más profundo de mi ser, caí al suelo, aun siento el lodo entre mis dedos mientras me arrastraba hasta llegar al cuerpo inerte de Draco—¡NO! ¡NO!—lo tome entre mis brazos —Tú no puedes, no debes— lo apreté con fuerza, acerque mi rostro hasta su cara intentando sentir su respiración, pero él ya era solo un cuerpo inerte, sin vida —¡No me dejes!— le susurre al oído, tome mi varita con fuerza y dije —¡ENERVATE!— pero obviamente nada sucedió, el ya no estaba más conmigo.
Mi visión era borrosa, seguramente era debido al llanto, escuchaba lejanamente que me llamaban, pero yo solo apretaba con todas mis fuerzas su cuerpo, tratando de conservar el poco calor que le quedaba, le reclamaba, porque jamás me dejo decirle que lo amaba, siempre sellaba mis labios con un beso, haciendo que mis palabras se ahogaran en la pasión y locura que me inundaban cuando él me tocaba, haciéndome olvidar hasta de mi propio nombre. De repente una fría y temblorosa mano toco mi hombro, sacándome del transe en que me encontraba, es cuando lo escuche, su maldita voz diciendo mi nombre.
—¡Hermione!— al instante reaccione y quite de un manotazo su asquerosa mano de mi hombro y me levante quedando frente al hombre que me quito para siempre lo que más he amado, el que me traiciono, Harry Potter, mi enemigo.
—Hermione, yo…
—No digas nada Potter, ya no hay nada que decir— Una oscuridad terrible y profunda lleno mi cuerpo, aun tiemblo debido a ese fuerte sentimiento que llevo clavado en mi alma —¡CRUCIO!— Dije con fuerza, aun tengo tan nítida en mi mente la cara de Potter llena de sorpresa antes de caer al suelo debido al lacerante dolor que le provocaba mi varita.
—¿Hermione, que estás haciendo?— Grito Ronald desde lejos, podía ver su varita, que la tenia dispuesta para ataca .—¡Expelia..
—¡BOMBARDA!— Ronald salió volando cayendo al suelo inconsciente, pobre hombre, se tenía que meter entre mi presa y yo. —Ahora sentirás sobre tu carne un poco de mi dolor— Le dije a Potter quien trataba de levantarse —¡CRUCIO!— comenzó a retorcerse nuevamente por el dolor —Es lo menos que te mereces. ¡CRUCIO! — le agregue aún más potencia, quería desgarrarlo completamente. El placer que sentí al verlo sufrir por un momento lograba mitigar mi dolor—¡CRUCIO!
Pequeños susurros se fueron cobrando forma mientras veía embelesada, como el causante de mi dolor sufría por mi mano, pero esos susurros me distrajeron al cobrar forma con el nombre de mi amor.
—¡Draco!— Era Snape quien torpemente trataba de acercarse al cuerpo sin vida de Draco –Te llevare a casa.
— ¡NO! — Me abalance sobre él, en mi desesperado intento de que me quitara lo poco que me quedaba de él — No te dejare— Tome con fuerza los brazos de Snape — El ya está en casa— Fue lo último que dije antes de que juntos desapareciéramos.
Continuara…
No solo mis manos están sucias con la sangre del causante de la muerte de Albus Dombledore, si no también mi alma, por romper mi promesa y traicionar a mi hermana. Ahora ella esta en las manos de mi enemigo. Aunque no me escuches Hermione, te hago una promesa ante el cuerpo de tu amado. Yo Harry Potter te rescatare.
