Fue una larga ausencia, pero aquí estoy dándole más forma a esta loca historia que tengo en mi cabeza, este capítulo me gustó mucho, espero a ustedes también.
CAPUTULO V Esperanza
Sentir el agua helada entumecer mi piel fue tan satisfactorio, muchos pensarían que era masoquismo, pero para mí, que había estado tanto tiempo sin sentir el vitar liquido cubrir mi piel, era la prueba más clara, que ya no estaba más dentro de esa húmeda y mal oliente celda.
―Vas a ponerle fin a tu miserable existencia, Sangre Sucia―Era tan predecible mi querida Bellatrix, podía oler el odio que destilaba cada poro de su piel a kilómetros de distancia, eso me daba gran satisfacción, sabía yo bien que su más grande deseo estaba prohibido.
― Por el momento no se encuentra en mis planes―Salí del agua, aun me encontraba tan débil, pero la satisfacción que me daba hacerla rabiar, alentaba a mis pies a moverse.
―Cúbrete, das asco.
―Admira tu creación― Esa fue la primera vez que me mire en un espejo después de mi captura, recuerdo que tuve que apoyarme en el marco del espejo por la impresión. No lograba reconocerme, con la punta de mis dedos comencé a tocar cada una de mis cicatrices, recordando cómo me habían hecho cada una de ellas, las más antiguas eran gruesas y rugosas, las más repugnantes se encontraban en mis senos, muchos de ellas producto de las mordidas recibidas. Mi rostro no se encontraba tan maltratado, solo un profundo corte que cruzaba desde mi ojo derecho hasta mi mentón, producto de la perra que se encontraba en la misma habitación que yo. Mis ojos se veían opacos y viejos, mis cabellos se encontraban enmarañados y muy largos, tanto que cubrían gran parte de mi cuerpo, mi piel que siempre se encontraba tostada por el tiempo que pasaba bajo el sol, ahora se encontraba casi tan blanca como él. La furia consumió mi cuerpo, con un fuerte golpe, cayeron a mis pies los restos del espejo, todos esos pequeños trozos me devolvían mi reflejo. Recuerdo preguntarme si así se encontraba también mi alma. ―Te daré una lista de ingredientes que necesitare, los quiero lo más pronto posible y una varita, necesito un varita― Pase a lado de ella, sabía que en cualquier momento iba estallar, era tan pronosticable, que aburría.
―¡Quien te crees que soy, un elfo!― Me tomo por el cuello y me levanto unos cuantos centímetros del suelo, era tan delgada, que cualquiera era capaz de hacer lo que quiera con mi cuerpo, aún recuerdo la presión que ejercía sobre mi cuello, del ligero calor de sus largos y delgados dedos.
―Acaso no lo eres― Le sonríe, hacerla explotar se había convertido mi diversión, la satisfacción que me producía ver sus ojos llenos de ira, era tan fácil. Al principio mi intención era que me matara, pero con el tiempo entendí que aunque ella lo deseara, no podía hacerlo, muchas noches me pregunte por que, hasta que supe ella tenía prohibido matarme.
―¡Zorra! ― Por un momento creí que esa vez lo haría, pero como siempre fue aflojando su agarre, con brusquedad me dejo nuevamente en el suelo.
―¡Buenas noches! ― Nunca pude decidir qué era lo más atractivo en ese hombre, su varonil voz, su perfecto cuerpo o sus profundos y fríos ojos azules, que tanto me recordaban a él.
―¡Nott! ― Se giró ―¿Qué haces aquí? ― Esa era la primera vez que veía a Bellatrix interactuar en un ambiente menos hostil y fue muy relevador.
―Como veras, traigo la cena― Señalo la bandeja que traía entre sus manos, pero ella solo se dedicaba a recorrerlo con la mirada. Yo siempre creí que la muy zorra solo sentía placer torturando y matando muggles , pero en realidad estaba equivocada.
―¡Cena!― Las chispas en su varita, me decía que nuevamente explotaría ―¡Acaso el gran Theodore Nott será sirviente de esta sangre sucia― Él se mantuvo imperturbable, con esa misma cara de indiferencia que compartían todos los de su clase.
―No se supone que tú deberías estar en otro lugar― La miro fijamente, su expresión no cabio y al igual que él, Theodore Nott llevaba también su máscara. Ahora sé que en ese momento él estaba disfrutando enormemente el hacerla rabiar. Muy pocos sabían que Bellatrix Lestrange tuviera una debilidad tan carnal, de la cual, tanto yo como Theodore Nott nos aprovechamos, más de una vez.
Furiosa, la estúpida de Bellatrix cruzo la habitación, se detuvo a lado de Theodore y lo miro, por más que trate de agudizar todo lo posible mi oído, no logre escuchar sus palabras. Él se mantuvo imperturbable antes las palabras de la bruja, el solo me miraba, cosa que no pasó inadvertida para ella, Bellatrix sabía que Theodore gustaba de pasar las noches entre las piernas de una o varias brujas.
―Pasa, no quiero que mi primer cena en mucho tiempo este fría― El tono de voz que use fue tan sugerente, ese fue el momento perfecto para desquitarme del daño producido en mi garganta.
―Por supuesto― Bellatrix se giró dispuesta a atacarme pero Theodore fue más rápido y la pobre perra solo pudo verme un momento desnuda frente a él, antes de que con un ágil movimiento cerrara con magia la puerta, Ambos miramos como la puerta cimbro producto del potente hechizo que lanzo.
―Veo que aseguraste muy bien el lugar― Pase al lado de él y me senté frente al elegante tocador de la que fue mi habitación por un buen tiempo ―¿Temes que escape?― Tome uno de los delicados cepillos que había y comenzó a intentar desenredarme el cabello, miraba a través del espejo cada uno de sus movimientos, tan elegantes y sutiles como siempre.
―Solo no deseo seguir escuchándola― Con una gran delicadeza coloco una delicada bata de seda negra sobre mi hombros.
―Te molesta mi desnudes― Con el paso del tiempo había perdido el pudor, tantos hombres habían visto mi cuerpo desnudo, que para mí ya no tenía importancia, él era uno de tantos que paso entre mis piernas, hasta podría decir que de todos, él, es el que conoce cada peca, cada cicatriz, cada pliegue de mi cuerpo ―Te molesta ver a la luz del día mi repugnante cuerpo
―No, solo satisfago un tonto capricho mío― Nos miramos fijamente a través del espejo por largo tiempo, siempre me intrigo saber que había dentro de su cabeza ―Ahora soy libre de hacer algo que tengo tanto tiempo deseando― Con delicadeza quito mi cabello de la espalda, se encontraba tan concentrado en un punto específico de mi nuca, justo donde comenzaba una larga cicatriz que terminaba hasta la mitad de mi espalda. Él la había hecho con magia negra hacia tanto tiempo. ― Recuerdas de la poción que realizaste― Nos miramos por medio del espejo ―La perfeccione― De entre sus ropas negras saco un pequeño frasco con un intenso liquido verde.
Rápidamente me coloque frente a él, la suave bata había quedado bajo mis pies ― Tanto te asquea mi aspecto― Mi mente aún recuerda la ira que me inundo en ese momento, me sentí tan insultada por la presencia de ese frasco ― ¡¿Acaso el gran Theodore Nott siente algo de vergüenza al ver tan claramente todas las cicatrices que dejaste en mi cuerpo?!― Tenia tantas ganas de hechizarlo, de golpearlo de sacar toda esa ira que tenía acumulada, pero aun no tenía una varita en mi poder.
Todo fue tan rápido, que aún me cuesta procesarlo, con su magia había quitado todo lo que había a su paso, me encontraba inclinada con las manos sobre el tocador―Crees que si me produjeras repulsión, podría hacer esto―Con una fuerza abrazadora entro en mí sin dificultad alguna, mi cuerpo traicionero lo recibió con gusto, sentirlo tan grande, tan fuerte y palpitante dentro de mí, mitigaba mi coraje y me llenaba de expectación.
Con fuerza jalo de mis cabellos, produciéndome gran excitación― Mírame― Fue abrumador ver sus ojos nublados por el deseo ― ¿Aun crees que me produces asco?― Me embestía cada vez con más fuerza, como si quisiera fusionarse en mí.
―¡No!
―¡Repítelo!― Me volvía loca su duro miembro dentro de mí.
―¡NO! ― El orgasmo que sentí se intensifico aún más al sentir como él también se venía dentro de mí. Lentamente fue saliendo, acaricio mi espalda, tomo mi hombro y me jalo, recargue mi espalda en su pecho. Me miraba en el espejo, mi cuerpo aún bajo el efecto de la excitación se veía diferente, un poco más vivo.
Con uno de sus dedos fue delineando cada cicatriz que él me había hecho, le presto mayor atención a una gruesa y rugosa cicatriz que se encontraba en el costado derecho de mi cadera ―Aun hay tanto por descubrir― se veía tan concentrado mirando el camino que iba trazando por mi estómago, mis senos, delineando lentamente mi cuello ―¡Tómalo!―Frente a mi boca puso la posición, sabía bien que después del sexo le era fácil controlarme, así que no puse más objeciones y bebí hasta la última gota.
Un dolor intenso comenzó a producirse desde mi vientre, mis piernas temblaban, las oleadas de dolor ocasionaron que me doblara, recuerdo que me recargue sobre el tocador y con mis manos estruje la madera, debido a la costumbre no produje ningún sonido. Sabía que era doloroso, pero nunca pensé que tanto, en esos momentos desee con todas mis fuerzas que él no hubiera pasado por esa agonía. Esperaba que el intenso sufrimiento que sentía fue debido a la magia oscura que aún había en cada una de mis cicatrices y que no fuera igual en cada caso Por un momento sentí que iba desfallecer, pero Theodore me sostuvo durante mi martirio.
El dolor poco a poco fue menguando, gotas de sudor recorrían mi frente, me mire en el espejo, mi piel se encontraba tan lisa y tersa como en mis años de escuela. Por un momento pensé que la marca en mi brazo también se había borrado, pero no, aun se encontraba ahí ―¿Por qué lo has hecho?
―Aun no es perfecta― Mi piel se erizo por su contacto, con su dedo recorrió la cicatriz que quedo en mi espalda ―Debí de a ver matado a ese unicornio.
―Yo iba a hacerla―Me gire y lo mire desafiante. ― No necesitaba de tu ayuda.
―Hubieras tardado años en perfeccionarla para obtener estos resultados― Su sonrisa burlona hizo hervir mi sangre.
―No me hagas reír, yo la cree―Estaba nuevamente furiosa, pero aún estaba débil y hambrienta, pelear con él en esas condiciones era una pérdida de recursos. ― Yo con el tiempo que tu tuviste para realizarla, hubiera hecho una poción perfecta― Desapareció de su rostro su sonrisa burlona, porque ambos sabíamos que era cierto ―O acaso lo hiciste apropósito para que yo tuviera un recuerdo tuyo en mi cuerpo.
―Yo no necesito dejarte cicatrices en tu cuerpo para que no te olvides de mí.
―Cierto, las heridas quedan grabadas en el alma, en mi caso en lo que queda de ella―Tome del piso la bata negra que me dio y me la coloque, recuerdo que por un momento creí que había sido un error de su parte, porque me quedaba exageradamente grande, pero al percibir su aroma impregnada en ella, supe que no lo era. Podía sentir como me seguía con su mirada, pero lo ignore y me centre en la charola llena de comida que había sobre la mesita.
Hacia tanto tiempo que no veía comida de ese tipo, era todo lo que yo desayunaba en mis días de escuela ―No creo poder comer tanto― Sin nada de delicadeza tome unos panecillos y me llene la boca con ellos casi como lo hacía Ronald, fue tan placentero volver a sentir el sabor en la comida.
―Encontré a tus padres― Los panecillos que tenía en mis manos cayeron al suelo, nunca espere escuchar eso de él.
―¿Qué has dicho? ― Solo recuerdo que lo tenía sobre la cama debajo de mi― Dilo otra vez― Su cara giro con la fuerza de mi golpe, pero él ni se inmuto.
―Potter los reubico hace algunos años en una pequeña casa a las afueras de Londres, actualmente se encuentra bajo el encantamiento Fidelio. Aunque ellos se revelan y cuando pueden salen a buscarte, siempre dicen que aún hay esperanza.
―¿Cómo lo sabes? ― presione con fuerza su pecho, no sabía que pensar, ellos aún tenían la esperanza de volverme a ver ―¿Planeas matarlos?― El dolor que había dentro de mi corazón resurgió —Necesito verlos— Tenía tanto miedo por mis padres ―¿Dime dónde están? ― Le golpe nuevamente — ¿Por qué no me lo dijiste antes? — Intente golpearlo nuevamente con toda la ira que tenía acumulada, pero él me lo impidió sujetándome ambas manos
—Por qué no quise — Quería descubrir que me ocultaba, pero su máscara era perfecta. Con un rápido movimiento me dejo debajo de él, era tan grande y fuerte, sabía que no podía derrotarlo en las condiciones que me encontraba, eso me enervaba más y más.
—¡Maldito!— Tenia mis manos sujetadas sobre mi cabeza, decidí patearlo en medio de sus piernas, pero no llegue a mi objetivo.
—¡Perra! — Se encontraba casi tan furioso como yo —Esto es estúpido Hermione.
—¡Suéltame! — Me retorcía con todas mis fuerzas tratante de liberarme
—¡No! — Se colocó en medio de mis piernas, podía sentir su erección, golpeando mi entrada. — Entiende aun no es el momento— con una de sus manos acaricio mi rostro ― Muy pronto ellos te verán aún más hermosa que en sus recuerdos ― con gran destreza giro y yo quede nuevamente sobre él, jalo su bata y quede desnuda nuevamente ― Mientras tanto desquita tu ira conmigo— Pude dejarlo, pero en cambio libere su erección y lo introduje en mí, no quería pensar, no quería creer que había esperanza, solo quería sentir lo que Theodore Nott podía darme, placer y olvido.
Continuara…
Él siempre se negó a decirme su nombre, yo sabía que era alguien prohibido para nosotros. Pero cuando la vi en medio de la estancia soportando las torturas de la perra del Lord, lo supe. Era ella la mujer de la que Draco hablaba cada noche y en ese momento entendí porque el callaba, no por pena, si no por miedo a que la lastimaran.
Por la estupidez de Potter y el error de Draco ella pago el precio. Así que me propuse protegerla por la rara amistad que me unió a él, pero falle. Durante años tuve que lastimarla, marcar su hermoso cuerpo, pero fui afortunado y ella decidió aceptarme de una forma extraña y retorcida de la cual yo me he vuelto adicto. Así que hare lo que pueda para salvar lo que queda de su luz, que tanto a Draco como a mí atrapo.
Ame este capítulo, no estaba en mis planes hacerlo así, pero creo que ya cobro vida esto y pues veré a donde me lleva.
Hasta pronto
