Hola nuevamente, gracias a todas las que se han tomado su tiempo para leer mi historia, espero pronto me digan sus impresiones. Me costó mucho este capítulo, espero les guste. Al final de los capítulos pongo pensamientos de los personajes que salieron durante el capítulo a veces se me van ocurriendo cuando escribo, espero les gusten también.

CAPITULO VI RUTINAS

Pasaron dos semanas desde la noche en la que él me descubrió, dos semanas en las cuales él no había regresado a la sala de objetos ocultos, la decepción que sentí fue tan visible que hasta Ronald y Potter se dieron cuenta de mi estado, los primeros días me hostigaron hasta el cansancio, pero al ver mi renuencia se dieron por vencidos. Recuerdo tener cierta satisfacción al sentir su lejanía, yo necesitaba estar sola, aclarar mi mente.

Fiel a la rutina que había creado, llegue a la sala de objetos ocultos y me acomode en los cojines junto con mi libro preferido, desde que me descubrió no le había encontrado el caso en seguirme acurrucando en un rincón. Estaba tan frustrada, no podía concentrarme en mi lectura, me sentía tonta por regresar cada noche a ese lugar. Exhausta me deje caer sobre los cojines

―Nunca creí que eras del tipo, que trae ofrendas de paz― Mis ojos se abrieron de golpe al escuchar su voz, frente a mí se encontraba él recargado sobre un mueble viejo, había tomado uno de los libros que había dejado dentro de la sesta que había traído días atrás, eran libros muy parecidos a los que regularmente él consultaba.

Recuerdo a verme sentido como en un déja vu, así que me levante lo más rápido posible para quitarme esa sensación de mi cabeza― ¿Qué haces aquí?― Que pregunta tan tonta, pero en ese momento fue lo más inteligente que que pude decir

―Eso es algo que no te importa― Dejo el libro y comenzó a hurgar dentro de la sesta ― En tu lista de defectos, tendré que agregar acosadora― Yo no pude más que mirar cómo se llevó a la boca el pequeño chocolate, sé que me sonroje intensamente porque él tenía razón, me había vuelto una acosadora y nada mejor que ese chocolate como prueba de mi extraña obsesión por él.

―Solo quería ser amable, después de…― Me sonroje aún más al recordar todo lo que había pasado dos semanas atrás.

―De que casi me matas en esta misma habitación o por perseguirme a todas horas. ― Cogió la sesta y me sonrió, esa sonrisa me dejo totalmente aturdida en ese tiempo yo no lo creía capaz de realizar un gesto así y menos dirigido a mí. Me aventó un chocolate que yo torpemente tome―Necesitaras más que una sesta de chocolates y libros, para que yo te perdone Grenger― Al alzar mi mirada el ya no estaba, por un momento pensé que solo había sido mi imaginación, pero al ver el chocolate entre mis manos, solo sonreí y me lo lleve a la boca.

Desde ese día Draco y yo creamos una rutina, cada noche llegábamos a la sala a la misma hora y pasábamos un tiempo juntos, compartiendo el mismo espacio, sin hablarnos, solo disfrutando el silencio y de alguna extraña manera de la compañía. Durante ese tiempo él dejo su búsqueda y por lo poco que podía observar se dedicó a ponerse al corriente en sus materias mientras que yo dedicaba algo de tiempo a leer un libro, terminar alguna tarea o seguir con mi búsqueda para descubrir lo que él escondía.

―No crees que sería mejor si comenzaras tu ensayo usando como punto de partida la importancia de los ingredientes para poder realizar de manera adecuada el Filtro de muertos en vida―No pude evitar mirar la portada de su libro y suponer sobre que era el ensayo.

―Ese consejo te lo dio Potter― Su sonrisa burlona me lleno de indignación, era un cínico.

―Yo no necesito la ayuda de Harry para realizar ese ensayo, además yo sé hacerla de manera perfecta― En ese tiempo hablar sobre pociones era un tema muy delicado para mí, cualquier comentario me ponía furiosa, porque me hacía recordar el libro que tan obsesionado tenía a Potter.

―Eso no fue lo que se vio en el aula de pociones―Su sonrisa se ensancho aún más ― ¿Cómo dijo Slughorn?―Se quedó pensativo un momento ―¡Ah, sí! ― Su posición señor Potter es para morirse, es tan perfecta que una sola gota mataría a todo el salón― Se acercó un poco a mí― ¿Por cierto Grenger, que hizo Potter con su premio?

―No la ha usado― En realidad no estaba segura, conociendo a Potter podría usarla en cualquier momento. Por un rato él se quedó pensando mientras escribía sobre su pergamino y yo seguí con mi lectura ya habíamos cruzado más de dos oraciones, así que yo daba por terminada la conversación eso era lo normal entre nosotros.

―Así que Grenger, cual es el principal ingrediente del filtro―Me pregunto casualmente, sin mirarme y pues yo solo comencé a darle mi discurso sobre las bondades e importancia del Asfodelo.

Desde esa noche todo cambio, todo se volvió tan nuevo para mí, muy rara vez tenia alguien con quien platicar sobre temas tan diversos, pociones, runas, historia, artes, astronomía, historia de magia y defensa contra las artes oscuras. Me sentía tan bien tener alguien que le interesara escuchar todas mis cavilaciones , que durante esos momentos robados olvidaba por completo que él y yo no era algo natural.

―Me sorprende tu admiración hacia Morgan Le Fay, yo creí que eras fiel seguidora de Merlín ― mordió la manzana que tenía entre sus manos, no sé en qué momento la distancia la fuimos recortando, se fue volviendo tan común sentarnos en los mismos almohadones, muy rara vez nos tocábamos y cuando lo hacíamos me recordaba la confusión que sentía en mi soledad.

―No es admiración, se reconocer que en el transcurso de su vida Morgana logro desarrollar un gran poder mágico, con grandes ideas propias muy revolucionarias para su época, fué una mujer ambigua y compleja. Es todo un personaje, seguramente fue más poderosa que Merlín.

―Tienes bastantes similitudes con ella― Me miró fijamente, algo que me agradaba mucho de él, es que cuando tenía algo que decir siempre te miraba directo a los ojos.

―No lo creo, ella no tenía escrúpulos, hacia lo que fuera para cumplir sus objetivos― En ese tiempo yo me creía incapaz de hacer tantas cosas, el concepto que tenía de mí y mis límites era tan diferente.

―Te espanta que ella haya ofrecido su cuerpo a Merlín con tal de que la tomara como discípula― con su varita desapareció los restos de manzana, le molestaba mucho tener basura o desorden él era aún más obsesivo que yo, siempre me pregunte qué tan difícil era para él estar tanto tiempo en esa sala llena de cosas, desorden y polvo.

―Esos solo son rumores, chismes. No hay nada comprobado.

―Sabes que es un hecho muy probable― Se acercó hasta llegar a mi oído ―Sé que tu no ofrecerías tu cuerpo para obtener poder, pero si eres capaz de romper las reglas si es necesario, o si tu curiosidad por aprender te llama. No es así Grenger― Me sonroje intensamente, no sé si fue por el tono de su voz o porque él estaba echándome en cara una confusión que le hice cuando entre en la sección prohibida sin permiso, solo por saciar una duda que tenía.

Nuevamente se recargo sobre los cojines y me miro ― Seguramente cuando lean en las ranas de chocolate tu biografía, serás igual de incomprendida que Morgan la Fay.

―Porque tengo ideas revolucionarias― Se me hacía tan gracioso que pensara que yo saldría en esas tarjetas.

―Porque yo seré parte de tu historia Grenger.

Draco tenía razón Morgan la Fay y yo si tenemos cosas en común, nos arrebataron lo que más amábamos y ambas fuimos capaces de todo para lograr nuestra venganza.

Continuara…

Solo dos semanas resistí no regresar a la hora que sabía ella estaría ahí. Al comienzo mi intención era usarla aprovechándome de su obsesión por mí para sacar información de Potter y entregársela a Mi Señor y así ganar un poco más de tiempo para a completar mí misión, pero él mismo tiempo jugo en mi contra y de igual forma Grenger se volvió mi obsesión