Derecho de Autor:
Naruto es propiedad de Masashi Kishimoto.
SINOPSIS:
Oyes al doctor decir eso que no imaginabas que diría. Te preguntas qué hiciste mal… Y ahora, estás ahí, sintiendo el agua calar en tu cuerpo… Ése eres tú.
Holograma
Diario 3
SimuLación
"Ahora, Sasuke, tú sonríe… Muéstranos tu talento" murmuró Papá, ahora su habla y sus pedidos son naturales para mí.
"¿Cuál es la sonrisa de debo regalar?" Esa pregunta que siempre estuvo en mí, golpeó a mi corazón. ¿Cuándo empecé a reírme con una sonrisa que no fuera mía? ¿Cuándo caí en esa representación de 24 horas seguidas?"
La religión que hubiera tomado, se habría llamado Medicina y su máximo dios sería aclamado como "Médico". ¿No sucede eso? Frente a un diagnostico terminal, suele pasar con todo enfermo, confía en su doctor… Pero él no me pidió que confiara… y yo no confío. La reacción natural sería odiarlo, odiarlo porque no podía salvarme, odiarlo porque no sería mi Héroe. Yo no, no lo odio. No maldigo al doctor que me atendió. Pero… aunque no hay lugar para el rencor… No puedo suprimir este sentimiento de melancolía latente.
¿Por qué nací? ¿Por qué mierda nací? ¿De qué valieron estos años?
De nada servía buscarle una respuesta a esas preguntas que nadie se animaría a contestármelas. Ni el doctor me lo diría, él no me dio respuestas… solamente me ofreció una solución transitoria (Pastillas).
¿Cuál es la Razón de una existencia tan corta? ¿Cuál es el significado de nacer si pocos son los años que te conceden?
Las personas nacen. Luego crean las personalidades, ¿hacer feliz o hacer sufrir? Ése es el primer interrogante que marca la creación de una personalidad. Primero siendo aplicado en mis estudios, traté de seguir los pasos de mi hermano mayor. Tenía la atención de mamá e Itachi era supervisado por papá. Todo parecía andar perfectamente… Pero el traspié de Itachi, me obligó a recrearme. Papá no aceptaba que Itachi dejara la universidad, también mamá sufría pero se hizo a un lado y yo fui el bastón en que ella se apoyó. El hecho de que papá se haya ocupado de mí para distenderse, de ningún modo me molestó. ¿Qué clase de hijo sería si me negaba a hacer lo que él me proponía? No quería desilusionarlo y me entusiasmó la idea de que se enorgullecería de mis avances. Solamente que comenzó a trasladar el control que ejerció en Itachi, sobre mi espalda.
Y yo… dejé que deshiciera la personalidad que diseñé y yo mismo cogí el martillo para romperla, para construir una nueva sobre esas ruinas.
Cuando quería armar mi camino, recordaba el dolor escondido de papá. La única vez que lo oí llorar en la habitación que compartía con mamá. Su llanto ronco funcionó como una cinta que envolvió mi cuerpo y me impedía actuar libremente.
Me resigné a actuar como él quería.
Quise que todos fueran felices, papá y mamá estaban encantados con mis notas… con mis talentos y mis modales estructurados. Encerré a mi "yo" y cree a una persona que todos adorarían… Al tiempo el otro se apoderó de mis actividades, de mis compañeros y de mi familia. Todos amaban la proyección de esa película, en la que mi personalidad fue sepultada. Paulatinamente, dejé de reír y reservé las risas para ciertas ocasiones, momentos en los cuales expresiones de papá me decían que debía reír por una broma sin gracia de algún invitado.
Era Perfecto.
Tocaba el cristal de la ventana de mi cuarto y había abrazado mi pequeña libertad. Si cambiando ellos reían, todo sería perfecto. Sólo que…
Ya no era yo… Ese yo (nuevo) no era "Yo".
¿Por qué recapacitaba sobre mi vida figurada?
Es que, tienen que decirte que vas a morir para que medites sobre lo que hiciste en (tu) vida.
Lo cierto es que a pesar de esta Falsedad. No quiero desprenderme de nada… ni de mis logros ni de mis risas inventadas. Si dependiera de mí, dejaría todo como está.
Pero para soltarme… tengo que tomar las riendas de mi destino, aún si ese destino no puede verse en el horizonte.
"Horizonte" Todo lo que me espera más adelante. Comencé a sentir la melancolía por las cosas pérdidas. Las acciones que serán imposibles de realizar, ir a la universidad, ser adulto, casarme… ("¿Enamorarme?") Cepillarme los dientes. Hace tres días que no siento el sabor de la mente sobre mis labios. Desde el incidente en el baño e Itachi tan cerca de descubrir mi sangrado, no volví a lavarme los dientes. Hace unos meses, en mi última cita con el odontólogo, le comenté del dolor que sentía al cepillarme. Él dijo que podría ser una gingivitis y al darle un vistazo a mis encías, me recomendó ir al médico y hacerme un chequeo general. "Por prevención" había dicho él. Con esa indicación del dentista, recapacité sobre mi salud. Debido al poco tiempo que tenía ni me preocupaba por las revisiones. Últimamente me sentía agotado, con unos fuertes dolores en los huesos y unas extrañas manchas invadieron mi piel y pese a que dormía más horas… nunca terminaba de recuperarme, por eso fui con el doctor. En la clínica me hicieron varios análisis y me tuvieron preocupado por un mes. Lo demás es mejor ni recordarlo.
Volviendo al tema de los dientes, como no me animé a limpiarme con el cepillo, simulé un aliento fresco con unas pastillas endulzadas. El primer problema, uno de los más graves, lo solucioné perfectamente. O eso creí…
― ¿Qué no vas a lavarte la boca? ―preguntó curioso mi amigo.
Esa tarde, después de gimnasia, habíamos ido al baño. Naruto memorizó mis manías y él sabía que después de las prácticas me cepillaba los dientes.
―Me hice una revisión con el dentista, al parecer tengo dientes sensibles ―me excuse. Esa fue la primera mentira, el engaño que inició mi farsa de autoprotección. ¿Cuánto dudaría? No tenía idea, pero la sobrellevaría hasta las últimas consecuencias.
―Oh… ―exclamó Naruto. Se rascó la cabeza y luego golpeó su mano derecha en su palma izquierda ―. Pero puedes lavarte despacio… ¡Ya sé! Prueba este enjuague, me lo compró papá para blanquear mis dientes.
Tomé el envase que me cedió Naruto ¿Enjuagarme? Leí la etiqueta que decía "Ayuda a prevenir gingivitis. Dientes blancos" Me quedé quieto, precisamente lo que necesitaba, mantener mi boca limpia y sin herirme con un cepillo. Naruto parecía sorprendido por su propio ingenio, y creo que yo estaba más asombrado que él.
―Hn ―resoplé, simulando pereza.
Abrí el frasco y tomé un poco del líquido, luego la escupí en el lavamanos. No era lo mismo que lavarse los dientes, pero me alivió. Repetí la acción tres veces más, mientras que Naruto se reía.
―Puedes quedártelo, lo necesitas más que yo ―me aseguró el rubio.
Si él supiera… si él supiera cuánto.
―Gracias―le dije. Es lo único que puedo decirte, amigo.
― ¿Qué? ¿Cómo? ¿Qué dijiste? ¿Perdón? ―Naruto me miró pasmado―. ¿Qué? ¿Te despertaste con el pie izquierdo?
¿Cometí el error de decir gracias? Nunca antes se lo dije. Creo que estoy actuando sueltamente. ¿Así era yo?
―Quizás, me estuve levantando con el pie equivocado, Naruto ―curvé un poco mis labios, tomé mi pertenencias y salí.
Naruto se quedó en el baño. Yo estaba siguiendo mi Destino… Iba irme. Cuando me acerqué a la entrada del colegio, justo entonces volví a escuchar su voz:
― ¡Espérame!
Vivir… Existir… Si no hubiera nacido, no habría conocido a mis amigos. De a ratos lamentó lo que hice. Como si todo cambiara, al minuto siguiente, no lamento nada de lo que sucedió, pero sufro por aquellas cosas que no haré. Me hubiera gustado vivir un poco más para saber y conocer aquellas cosas que me harían feliz… Si el reloj dejara de moverse, contaría con el tiempo. Pero los días corren y no se detienen, lo que tenga que pasar va a pasar; ese día llegara y me habré ido con la muerte, y al pasar los años nadie me recordara.
Olvido… olvido…
¿Me olvidarán?
Me pregunto quién será el primero que se olvide de mí. ¿Mamá? Ella que me tuve por nueve meses en la panza… posiblemente nunca lo vaya a superar. Solamente mirando mi ombligo lo sé. Tenemos una conexión, ella y yo. Si no fuera por ella, y ese amor extenso que no puedo medir, no habría llegado hasta aquí. Es cierto, mamá no me olvidara fácilmente y siento que vaya a sufrir por mí.
¿Papá? ¿Cómo podría olvidar un segundo fracaso en la familia…? ¿Cómo superará perder el orgullo (que ninguno de sus hijos sea un graduado)? Tal vez él no me perdone dejar inconclusos sus sueños, de transformarme en un ingeniero. No ha superado su primera desilusión y no creo que sea capaz de aguantar un nuevo golpe a sus planes. Más que extrañarme se sentirá decepcionado conmigo.
¿Mi hermano mayor será aquel que tiré tierra sobre mis recuerdos? Él ha sabido vivir sin mí… ¿su vida va a cambiar solamente por qué yo no esté? De los tres, creo que Itachi sentirá menos mi ausencia. No hablamos mucho y la distancia se ha establecido entre nosotros. Existe un abismo que ni él ni yo podemos saltar. Y papá se encarga de agrandar la distancia entre nosotros. Estando inscripto a varios clubes y teniendo clases particulares después del colegio… No hay un tiempo en el que pudiera estar con mi hermano mayor. La cena pude ser llamada el único momento en que hacemos algo entre hermanos, pero una vez sentados… el silencio se impone como regla. Nadie habla durante la cena ni papá ni Itachi; mamá y yo tenemos que respetar ese silencio. Luego papá me sondea con preguntas sobre mis avances, insistiendo en puntos en dónde cree que existen flaquezas y concluye con órdenes del tipo:
"Habrá que acabar con el tiempo de ocio. Ciertamente, si quisieras, podrías elevar tu desempeño en natación"
Esta noche fue igual. En medio de la cena, papá me miró y me comunicó su más reciente arreglo en mi vida:
―Vas por buen camino, Sasuke. Pero todavía no estás hecho. Ah, conseguí un excelente instituto de idiomas. Te inscribí en el cuarto nivel de coreano y empezarás un curso de alemán. Comienzas este sábado ―Todo lo que me decía, su voz siempre era sentenciosa.
Imaginé todo aquello como un tribunal, mamá una simple testigo que nada podía hacer por mí, papá el juez que imponía las reglas, Itachi a quien soñé como mi abogado y quien debiera apelar la sentencia y yo el propio Josef K, que nada entendía del delito por el que se me juzgaba. Acorralado miré de costado a Itachi, él se estaba limpiando la boca. Mamá sirvió un poco de vino en la copa de papá. Él me miró largamente y luego dio un leve golpe en la mesa. Esa era la condena. Mi condena.
Mis ojos cayeron sobre el plato. El único día de la semana en que podía divertirme con Naruto, ¿papá me estaba robando mi adolescencia?
― ¿Será en a las siete de la tarde? ―Quise imponerme, pero había un toque de predisposición en mí.
―De catorce a seis de la tarde ―me aclaró y tomó un poco de vino―. ¿Qué hay de postre? ―le preguntó a mamá. Ella se rió y le contestó ―. Guárdame una porción. Iré a descansar, mañana será un día pesado, querida.
En ese instante quise contestar, pero papá se levantó y mamá se fue a la cocina con los platos sucios. Mientras que yo cerré mi boca, mi reclamo murió en mí. Bajé los ojos a mi regazo, meditando sobre cómo escapar de eso. Pero ya habían decido por mí, una vez más papá decidió sin mí. Levanté la vista y me encontré de lleno con los ojos de Itachi. Traté de minimizar mi abatimiento, con un comentario acerca de que estaba muerto de sueño.
Otra vez corrí hacia mi habitación. Mi corazón estaba a salvo… Mi corazón estaría a salvo en la oscuridad de mi cuarto. Me senté en la almohada de mi cama y junté mis piernas, las rodeó con mis brazos e intenté serenarme. ¿Es que no era suficiente con todo lo que estudiaba, que ahora tenía dos clases más? Entonces sentí el crujido de la puerta.
―Papá es excéntrico. Creo que si ya manejas cuatro idiomas, el alemán no es necesario. Además ¿un cuarto nivel en coreano? Tampoco es que quieras irte a Alemania o dominar a la perfección el coreano ¿Quieres que hable con él? ―Itachi se subió a la cama.
¿Se preocupaba? ¿Tan poco convincente soy para Itachi?
Él se ofreció a interceder en mi nombre. ¿Yo estaba feliz con eso? Mis ojos se humedecieron, no sé bien por qué.
―No ―respondí con un quiebre que escapó de mi voz.
No lo miré y no iba mirarlo. Hundí mi cara en mis piernas, me ovillé con mis brazos. Si le mostraba mis ojos, él volvería a leerme y… mi hermano comenzaría dudar, me haría difícil la tarea de representar que mi vida estaba rodeada de laureles. Ya no podría decir que "todo estaba bien, que esto era lo quería" No permitiría que me mirara.
Él seguía cerca. Era consciente de su peso en mi cama… Pensé que si me mantenía callado, se iría. Por eso no dije nada. Pero los minutos pasaban y seguía sintiendo que estaba mirándome, como esperando que tuviera dejara de fingir que no lo necesitara…
Esta sensación, de que estás cerca… porque en cualquier momento me caeré…
¿Por qué cuándo creo que tú no lamentarás que me vaya de este (tu) mundo… me haces ver que el hecho de estar distanciados, no hace que tú me quieras menos?
Oí su suspiro. El viento ligero atravesó mi carne y llegó a mi corazón. Escuché una fricción áspera, como si estuviera moviendo sus piernas, sentí que tocaba mis hombros y luego me atrajo hacia su pecho. Fue tan repentino, mi cabeza se estrelló en su cuerpo y yo me quedé rígido. Sus manos se asentaron en mi espalda y su lento respirar, me aturdió. ¿A qué venía ese comportamiento? ¿Se compadecía de mi suerte…? ¿O es que él solamente pretendía ser cariñoso?
No entendía nada. Con la sorpresa atorada en mi garganta, no hablé. No había cosas que pudiera decirle. No había nada que quisiera compartir. En realidad si la había… Si me sentía miserable, era por esa enfermedad, Leucemia. Pero yo no quise soltarla. Su afecto era relajante y deseé quedarme por siempre así.
¿Itachi, vas a extrañarme?
¿Itachi, vas a pensar en mí?
Por medio de ese pensamiento, el dolor regresaba. De repente, pensé en mi vida sin Itachi. Eso me faltaría… su cariño, no podría llevarme sus abrazos conmigo. Dudando, levanté mis brazos y deslicé mis dedos por su espalda. ¿Y si este era nuestro último día juntos? Me aferré lo más que pude, con mis manos estrujé su camisa. El calor de su cuerpo, es lo que mi enfermizo cuerpo necesita. Desesperadamente, me sujeté de ese sentimiento que llamé fraternidad.
¿Itachi, vas a pensar en mí?
Las piernas de Itachi estaban separadas y él me tenía entremedio de éstas. Como naturalmente, traté de acomodarme. Deslicé mis piernas a cada costado de él, y rodeé su cuello con mis brazos, al tiempo que mis piernas se enroscaron bajo su espalda. Me pareció normal lo que hice… Porque quería sentir profundamente este sentimiento. Quería tocar el cariño… Quería sentir el latido de un corazón… El latido de Itachi.
¿Itachi, el tiempo hará que me olvides?
― ¿Mañanas pensarás en mí?… Si te enamoras y en un momento te casas ¿Seguirás pensando en mí, aniki? ―Se lo pregunté para que me dijera que siempre pensaría en mí. Aunque yo sabía que él terminaría por borrar mi nombre de su memoria.
Los que no existen, son olvidados… Por eso…
Al pasar los años ¿Llegarás a recordarme?
Por favor, Itachi. Miénteme.
― ¿Por qué olvidaría a mi tonto hermano menor? ―me preguntó, entonces separó mi rostro de su hombro―. Ya estoy enamorado…
Le miré y vi algo distinto en sus ojos negros, había una inmensa calidez en su interior. Sus labios se deslizaron por mi mejilla, todo era sumamente lento, hasta que se detuvo en mi frente y nos quedamos así por unos minutos; sus labios llenos de vida sobre mi frente empalidecida. Sus movimientos eran delicados, incluso al empujarme contra la almohada él me trató atentamente. Mi cabeza reposó en la almohada y el buscó mis manos y las colocó a cada lado de mis orejas, exprimió mis dedos y yo gemí de dolor ¿Qué era ese juego?... Le sonreí y el curvó su espalda para no sofocarme con su cuerpo. En la oscuridad, sus ojos producían luz, sus cabellos se pegaron en mis pómulos. Un calor extraño subió a mi cabeza y agitándome, entreabrí mi boca. Si es un juego, ha de ser el juego más hermoso. Mientras desentrañaba ese hormigueo que comenzaba a crecer en mis extrañas, Itachi se inclinó.
―Estoy enamorado ―repitió sobre mi oído, su respiración era suave y me estremecí― y creo que si llego a casarme con la persona de la que me he enamorado, no habrá manera de que te olvide ―Sus labios besaron mi oreja.
Mi cuerpo se convulsionó. Ya no pude evitarlo. La primera de mis lágrimas fue derramada. Derramé cinco lágrimas en silencio, Itachi sabía lo que estaba haciendo y rápidamente pasó sus brazos por mi espalda y volvió a darme su afecto.
Así que, ¿así te sientes cuando alguien te abraza sinceramente? ¿Es esto lo que se siente? ¿Así son los abrazos de hermanos? No… Esto es distinto…
Itachi pegó todo su cuerpo en mí y yo me aferré a él, como si este fuera nuestro último abrazo. Tal vez lo era… Si mañana muero, no volveré a sentirlo. En ese momento, me apegué a la cercanía de mi hermano mayor.
Nos quedamos quietos, sin separarnos, sin romper ese estrecho contacto. Las lágrimas siguieron saliendo de mis ojos, el temor de perderlo… el temor de no verlo… el temor de no saber lo que estaba sintiendo y… la felicidad, la felicidad de ser inolvidable para Itachi Uchiha, hicieron que llorara.
Seguimos en esa posición por una eternidad. Decidimos acomodarnos en mi cama, volvimos a acurrucarnos con un abrazo y esperamos que el sueño viniera. Yo elegí mantener mis párpados cerrados, no sé si Itachi creyó que estaba dormido. Lo cierto es que un momento de la noche, el tocó mis cabellos.
―Una persona como tú, es lo mejor que pudo pasarle a alguien como yo ―murmuró cerca de mi boca.
Él se durmió. Mientras que yo sonreí por sus palabras… era tan distinto a lo que usualmente escuché de papá "Bien hecho" "Era de esperarse". Después de eso el sueño apareció misteriosamente.
Aquella noche Itachi durmió conmigo. Esa noche el sueño de Itachi contagió a mi cuerpo del cansancio, rendido al letargo… sin preocupaciones y con la mente totalmente serena, al fin descansé.
"Como por obra de mágica… borraste todo lo que me hace mal"
Tras ese alivio nocturno, mis energías se renovaron. Pude llevar adelante mis clases, sin ningún inconveniente. Por unas horas olvidé mis penas, era como si me hubiera robado la energía de Itachi. ¿Y si cada noche Itachi me permitiera tomar parte de sus fuerzas? Solamente pensando en esa posibilidad, sentí un pequeño calor. Se lo agradecería, sin duda agradecería que volviéramos a dormir juntos. Sonreí de modo discreto y fui directo al campo de tenis. Tenía que ir pensando en la posibilidad de buscar un compañero para Neji Hyuuga. Pensé en mi amigo, no obstante Naruto admitió que no era muy ágil; ni loco él iba cambiar los guantes de boxeo por la raqueta de tenis. Quizás era muy pronto para pensar en esas cosas…
Hice un breve calentamiento en la cancha. Mientras esperábamos a nuestro entrenador, Rock Lee y Tenten, que eran los que se dedicaban a jugar dobles, nos desafiaron a Neji y a mí. Lee y Tenten tenían un movimiento sincronizado y no dejaban huecos grises, Neji y yo éramos los habilidosos, por eso destacábamos más en lo individual. Todo iba bien, ellos chocaban sus manos en cada punto que ganaban y nosotros nos felicitábamos un punto ganado con una leve inclinación de cabeza. En ese momento me sentí contento, aplaudí los aciertos de mis rivales y traté de no esforzarme mucho, sabía que cualquier sobreesfuerzo sería fatal. Pero esas pequeñas prevenciones, resultaron ser inútiles. Hice dos saques mal, y me costó seguir el ritmo de Neji. Poco a poco fui perdiendo la potencia de mis golpes. Neji dio señales de fastidio por cada uno de mis errores.
―Es tuya, Sasuke ―me dijo Hyuuga.
―Hn ―gemí, apoyando mi rodilla, estiré mi mano izquierda para llegar. Pero con un pique corto la pelota salió de la cancha.
― ¡El punto es nuestro! ¡Éste es nuestro juego! ¡Buen golpe, Lee! ―vitoreó Tenten.
La pelota rodó hasta llegar a los pies del entrenador. Él la tomó y se acercó a nosotros.
―Tus reflejos no están al cien por ciento, Sasuke ―reflexionó Gai y yo me senté en el suelo.
―No dormí bien, es todo, sensei ―afirmé de inmediato. ¡Kami-sama, que no le presten atención a mi cansancio!
―Uchiha, tenemos un torneo en unos días. A ninguno le importa lo que hagas con tu vida; pero haznos un favor, deja tu orgullo de "yo puedo con todo y con todos" y piensa en nosotros. Tengo planeado ganar y voy a ganar. Con o sin ti ―Neji se cruzó de brazos y clavó sus ojos blancos sobre mí ―. Con o sin ti ―me remarcó.
Reuniendo mi voluntad me enderecé, de inmediato sentí un tirón en cada fibra. Mi cuerpo me daba las señales de mi debilidad interna, pero mientras pudiera pararme, seguiría actuando como Sasuke Uchiha. Como el Sasuke Uchiha al que Neji Hyuuga conoció.
Escupí en el césped. Una sonrisa de autosuficiente se formó en mi cara. Levanté la raqueta y comencé a golpear con ella a la pelota. Neji hizo una mueca, me siguió mirando como si estuviera evaluando mi resistencia. Entonces caminó hacia la red contraria. Una vez que Hyuuga se paró sobre la línea de fondo, todos entendieron que íbamos a medirnos y se corrieron hacia los laterales de la cancha. Hice el saque y Neji me devolvió la pelota con un revés. Gai nos dio alientos, Lee me animó exclusivamente a mí y Tenten aplaudía cada movimiento de Neji.
Le gané cómodamente dos juegos seguidos, en el tercero me esforcé para sumar puntos. Mi nivel decayó y sudé el doble que Neji. Ya no podía correr normalmente y reinventé mis trotes, calculé mis pasos e intenté ahorrar mi energía. Sin embargo, Neji a base de tiros profundos, ganó el tercero y cuarto juego. Al comienzo del quinto juego, trastabillé y me golpeé la rodilla. Sentí que los pulmones se me estaban tapando y no podía sujetar con firmeza la raqueta. Pero seguí… decidí seguir…
Yo decidí vivir.
Miré desafiante a Neji, le devolví el saque. Él respondió con un revés hacia mi derecha y yo, estirando mis brazos y mi pierna derecha, alcancé a soplar la pelota. Traté de incorporarme, pero me quedé inmovilizado en la cancha. Del otro lado Neji dio un golpe directo, la pelota dio un pique en el piso y venía a mí. En tres segundos sentí un fuerte golpe en mis costillas. Con eso, el poco aire que había en mis pulmones, se me fue…
Ya no podía ganarle a Neji.
Ya no podía jugarle de igual.
Escuché a Tenten gritar.
Por favor… que éste no sea Mi Final.
Cuando desperté, la enfermera me sonrió. Gai-sensei estaba hablando con Neji. Mi compañero dio un resoplido y me miró, yo no sabía que decirle y él tampoco. Así que Hyuuga cogió su mochila y se fue.
―Estoy agotado. Sensei, solamente necesito dormir ―bufé, antes de que me preguntara por qué no me moví. Pero yo había dormido, dormí plácidamente gracias a mi hermano mayor. Le mentí a Gai-sensei.
Casi a mitad del partido, la leucemia me avisó que estaba metida en mi sangre. No había sido culpa de Hyuuga, todo fue culpa mía.
Gai dijo algo acerca de que la juventud es maravillosa y se marchó. Entonces entró Naruto.
―Sasuke, mírate, estás hecho un desastre. ¡Unos minutos más y Neji te gana! ¡Ponte serio! No sé cómo Karin puede estar enamorada del Debilucho Sasuke Uchiha ―se rió mi amigo, burlarse de un pequeño desliz mío, era su modo de sentirse seguro de sí.
Que Karin me ame ya no era un secreto. Naruto ya lo sabía.
―Tampoco lo sé… ―comenté en un tono apagado.
"¿Karin ama mi Simulación o me ama a mí? Es lo mismo, Karin no podrá tener ni a la Simulación ni al Verdadero Sasuke Uchiha, ya que los dos morirán"
― ¿Qué? ―exclamó, perturbado.
No comprendí su pregunta, y levanté una ceja.
―No me dijiste "Cállate, dobe". Es que cuando digo cosas que te molestan, me dices eso "Cállate, dobe" ―me aclaró con una voz bajísima.
― ¿No deberías estar contento? ―Me sorprendió que me hiciera notar mis maneras. Fue raro escuchar su voz oprimida, Naruto poseía una tonada enérgica y eran contadas las veces que hablaba en susurros sombríos.
―Sí… ―respondió en un débil resoplido.
Vi sus ojos azules tintinear, él se rascó la cabeza y yo bajé mis ojos a mis manos. ¿Qué tan jodido estaba mi cuerpo? "Tu sistema inmunológico no está respondiendo, un tratamiento en tu estado, no va a funcionar. Si hubieras venido antes…" Las palabras del doctor danzaban en mi cabeza. Nada podía hacer para cambiar el pasado y no serviría que me reprimiera por haber demorado en hacerme un examen médico. Me recosté sobre la cama y miré a las cortinas flotar en el cuarto. Aunque había decidido mantener al margen mi enfermedad, esconder cada síntoma que mi cuerpo revelara, jugar los minutos de vida sin atreverme a mover una sola pieza de mi tablero, no podía fiarme de mi escondida melancolía.
Yo sabía que cada cosa que dijera, de ahora en más, debería ser pensada antes de decirla. Porque ni mi mejor amigo tenía que saber que la leucemia se estaba robando mi existencia.
Antes simulaba para complacer a papá, ahora debía simular para protegerme a mí.
No voy a continuar ese tipo de vida que espera papá, pero algo no va a cambiar…
La simulación es vital. Si yo puedo ocultar mis miedos, mamá no tendrá que llorar, papá no caerá en una nueva frustración e Itachi… Itachi… podrá…
Itachi... ¿Qué siento, hermano mayor?
¿Qué quiero que sientas por mí?
Tú seguro lo sabes… Porque en el fondo… Tú y yo sabemos que tú entiendes todo de mí
Itachi…
¿Qué siento…?
No voy a llorar otra vez. Haber llorado sobre tu hombro una vez… es mucho, Itachi. Si sigo llorando en tu hombro, seguramente empezarás a llorar por mí.
No quiero que eso suceda.
Si las personas que quiero lloran por mí… ¿Qué me queda a mí, hermano mayor?
En este momento, sentado en la camilla de la enfermería y con Naruto mostrándome un cupón de 2x1 en ramen… Lo único que quiero es que mi mejor amigo me vea fuerte, seguro y arrogante, que me recuerde como aquél al que llamó: "Rival". Si eso sucede, si al morir él me recuerda así… Naruto podrá seguir adelante sin mí, entonces habrá valido la pena mi falsedad. Si eso no sucede… Si Naruto se entera de mi enfermedad, dejaré de ser su Rival y… (Una vez muerto)… Yo seré olvidado.
"Porque fácil es olvidar la pena de un moribundo. Nadie recuerda la agonía de un enfermo terminal, y si así recuerdas a esa persona que decías querer… Su ausencia puede llevarte al abismo… Por el contrario, la pérdida de un Rival, te solidifica y las memorias que tienes de él, te ayudan a superarte. Es mejor perder a un rival que a un amigo"
+++Meses después…+++
Sakura mantenía aferrado contra su pecho unas flores, los pétalos de las rosas debieron machucarse por la fuerza de sus brazos. Naruto había visto a Sakura llorar sobre el hombro de Lee, que trataba de confortarla con palabras alentadoras. A Naruto le ardía la garganta y sentía una punzada que no le dejaba hablar. Uzumaki supo que ya nadie se burlaría de sus bromas, y que le tendría que decir adiós a los mejores días junto a Sasuke.
―Sasuke ¿Ni después de muerto vas a reírte? ―susurró Naruto, ya mirando de frente el rostro impasible de Sasuke.
Las uñas de Naruto se oprimieron contra el ataúd, formando unas pequeñas grietas. El dolor no podía ser contenido, y se preguntaba cómo hizo Sasuke para no gritar. ¿Cómo logró mantenerse calmado? Naruto estuvo burlándose de la debilidad de Sasuke, no era que considerara a Sasuke enfermizo, pero últimamente su amigo estaba más cansado. Un simple calentamiento en tenis parecía afectarle severamente al menor Uchiha, una carrera y a él se le iba el aliento. Y esos desmayos que eran algo frecuentes ¿Por qué Sasuke no le dijo nada? ¿Acaso no eran amigos? ¿Dónde estaba la confianza? No… No tenía que maldecir la reserva de Sasuke. Si Sasuke era su compañero de la infancia ¡Era su deber conocerlo! Naruto debía interpretar el comportamiento de Uchiha Sasuke ¿Por qué tardó tanto en darse cuenta? ¿Por qué no supo lo que pasaba? ¡Maldición! ¡¿Por qué?! En medio de todas esas preguntas que se formaban en su cabeza, una resonó ¿por qué cuando uno pensaba que la vida era dura, la vida misma se empeñaba en demostrar que había cosas mucho peores?
― ¿Por qué no me contaste? ¿Qué no somos los mejores amigos? ―Naruto gritó su dolor― ¿No vas a responderme?
Unas lágrimas gruesas corrieron por sus ojos celestes y descendieron hasta caer sobre el kimono del difunto Sasuke.
―Sigo siendo lerdo ¿No, Sasuke? Y tú siempre estarás a un paso delante… Ni en esto puedo ganarte. Incluso la muerte te prefiero a ti, en vez de a mí ―bramó, inclinándose con frenesí al rostro de su amigo―. Tú ganas, Sasuke, tú ganas una vez más ―reconoció―. Pero escúchame bien, Sasuke. No se te ocurra olvidarte de mí, porque aunque no estés… yo voy a ser tu rival. ¿Me entiendes? ¡Mírame! ¡Maldición! ¡Mírame!
Naruto ya no lo soportó y lloró con rabia. Sasuke fue su Rival, ahora era su Eterno Rival y no iba a olvidarlo. Solamente por Sasuke estaba decidido a convertirse en el primer ministro de Japón, de este modo, ya habiendo vivido, la muerte vendría por él y lo llevaría con su rival y Sasuke lo mirara orgulloso.
"Abraza el abrazo pasado, guarda las palabras dichas que tambalean por un suspiro. Sujetar fuertemente cada recuerdo, es el método para alejar al olvido"
Continuará…
El sangrado en las encías de Sasuke, es uno de los síntomas de la leucemia (es decir un sangrado), aunque también lo de las encías puede deberse a una simple gingivitis. Es espantoso sobrellevar estas cosas, más cuando las ves en un espejo.
¿Qué es la leucemia? La leucemia significa "sangre blanca" y es ante todo un tipo de cáncer. Es una enfermedad maligna originada en la médula ósea. Se caracteriza por el crecimiento desordenado y descontrolado de las células de la médula ósea. No se conoce exactamente la causa, ni existe ningún método para prevenirla. Los síntomas de esa enfermedad son anemia, palidez, pérdida de peso, hematomas sin antecedentes de traumatismos o secundarios a mínimos traumatismos, otros sangrados por deficiencia de las plaquetas, aparición de manchas en la piel ("petequias"), infecciones recurrentes (por falta de glóbulos blancos normales), dolores óseos y articulares, aumento del tamaño del hígado y del bazo así como de los ganglios linfáticos. Como dije la causa de la leucemia se desconoce en la mayoría de los casos. Sin embargo, está demostrado que no es un padecimiento hereditario o contagioso.
Para más información, busquen en la web, el tema es muy amplio y no pienso extenderme en ello. Sólo remarcaré una cosa que considero importante:
La LEUCEMIA NO ES UNA ENFERMEDAD CONTAGIOSA. No duden en abrazar a una persona que padece esta enfermedad, tampoco duden en darle su apoyo.
Decidí sumar algunos de los fragmentos dispersos que escribí en mi agenda, el resultado fue un nuevo capítulo. Sobre el diseño de Holograma, he decido que (posiblemente) haré un total de nueve capítulos, el mismo número de letras que componen Holograma. Por ahora pienso que cada capítulo será con pov de Sasuke, la escena final estará reservada a un compañero, amigo o familiar de Sasuke. Y sobre, si entre Itachi y Sasuke pasara algo... El abrazo de Itachi fue más que fraternal y la reacción de Sasuke ha sido peculiar y si intentamos descifrar las palabras de Itachi… mmmmm, saquen sus conclusiones a su antojo.
Hay una canción, por supuesto que hay una canción que me ayuda a sacar adelante a Holograma. Si llego a terminar este fanfic, les diré el nombre de esa canción. En cierto modo acomodar mis fragmentos, para hacer de ellos un fanfic, me relaja. Es como escribir mi propio diario, sólo que ese diario ya no es íntimo.
ItaSasu es sinónimo de Amor Verdadero
Oyasumi, Mata Ashita.
