Estos días no han sido los mejores, pero aquí estoy con un nuevo capítulo, espero les guste, gracias a los que se han tomado la molestia de ponerme en sus favoritos y comentar.
Capitulo VIII Theodore Nott
En esos momentos robados que tomábamos Draco y yo para estar juntos rara vez hablábamos sobre lo que nos rodeaba, no es que yo no me muriera de ganas por saber más de él, porque me contaras historias sobre su infancia, anécdotas con sus amigos, pero rápidamente entendí que él utilizaba esos momentos para olvidar aunque sea por unos momentos lo que lo atormentaba.
En una de esas largas noches donde conversábamos Draco rompió su silencio y me hablo de él. Ese día se encontraba muy alterado ―¡Es un idiota!―Siempre que se encontraba molesto él tendía a lanzar cosas utilizando su varita, las primeras veces me causo un gran susto, pero con el tiempo me acostumbre a sus arranques de histeria, pese al desastre que ocasionaba siempre era muy cuidadoso en no lastimarme o ensuciar el espacio que comúnmente utilizábamos ―Los dos son unos idiotas, creen que lo saben todo― Yo solo miraba atentamente los movimientos de su varita, esperando el momento adecuado para hablar, una vez le dije que sus berrinches eran iguales a los de Ronald, esa vez furioso salió de la sala y me dejo de hablar por dos días.
―¿De quienes estás hablando?― Le dije suavemente, era la manera más simple que había para calmar al Dragón.
―Eso es algo que no te importa Grenger― Siempre que me contestaba de esa manera, me ponía furiosa y él lo sabía. La primera vez que sucedió nos insultamos y hechizamos y yo no regrese hasta tres días después, así que solo lo mire un momento, él solo pasaba los dedos sobre sus cabellos para calmarse, sabía que si no se tranquilizaba yo saldría de ahí. ― Snape me intercepto antes de llegar aquí ― Yo ya los había visto discutiendo en más de una ocasión pero en ese tiempo nunca le di una real importancia ― Y Theo ha comenzado a presionarme para que le cuente lo que está pasando, creo que es inevitable ser acosado― Para recordarme mi obsesión por él arrastro las palabras y sonrió sugerente, le encantaba incomodarme.
―¿Theodore Nott? ― Recuerdo a ver puesto todo mis esfuerzos para no sonrojarme ―No logro ubicarlo.
―Hablas en serio Grenger, tú la gran sabelotodo, no sabe quién es Theodore Nott― Se encontraba muy divertido por la situación―Si pudiera contarle, este sería un gran golpe para su ego.
―¿Son amigos?― La curiosidad me mataba, sabia con quienes se juntaba regularmente pero a Theodore nunca lo vi junto a Draco
―Algo así, es un tanto complicado― La forma en que lo dijo me dio a entender que Theodore si era importante para él, así que al día siguiente cuando pronunciaron su nombre en clase, me gire para verlo y mi sorpresa fue que sus profundos ojos azules me miraban
Esos mismos ojos fueron testigos de tantas cosas, ahora recuerdo bien el momento en que lo vi por primera vez frente a mí. Yo me encontraba en la sala de tortura de Bellatrix, mi cuerpo sangraba debido a la maldición Sectusempra, me encontraba tan débil, me costaba trabajo moverme pero a pesar del dolor mi mente se reusaba a darle el gusto de que la perra esa me viera quejarme.
―Pobre, pobre sangre sucia― Feliz Bellatrix caminaba alrededor de mí, haciéndome más profundas mis heridas con su varita ―Acaso aun crees que el niño que vivió vendrá a rescatarte―Me miraba con burla, disfrutaba tanto hacerme sangrar―Crees que vendrá en su escoba y juntos saldrán de aquí volando por la torre― En ese momento lo único que se me ocurrió para hacerla rabiar fue escupirle en la cara, pese al dolor que sentía fue grande mi satisfacción.
―¡Crucio! ― El dolor me obligaba a encogerme, pero las cadenas de mis brazos y piernas me impedían hacer tal movimiento, ocasionando que las heridas de mis muñecas y tobillos me punzaran contantemente― ¡Ven! Ven, joven Nott.
Durante mis torturas había oído escuchar su apellido, pero nunca había entrado ahí, así que hizo todo un esfuerzo para verlo y es cuando vi nuevamente esos ojos tan azules y profundos, no pude evitar recordar que él era su amigo. Inútilmente trate de ver en su mirada algún tipo de reconocimiento, pero en ella solo había una total indiferencia. Así que furiosa lo mire retadora como a todos los demás.
―¡Esta!―Con su varita fue rasgando mi piel rompiendo a su paso el simple y sucio trapo que me cubría, dejándome totalmente expuesta ante ellos ―¡Es asquerosa!― Siempre había un gesto en ella de repulsión al ver mi cuerpo desnudo, pero él ni se inmuto ―Sé que mi Señor te encomendó mantenerla viva mientras yo no este, pero ahora es un buen momento para que me muestres de lo que eres capaz, enséñame que lo que dicen por ahí es cierto.
Theodore comenzó a rodearme, esa fue la primera vez en ese lugar que me sentí una presa, su inexpresividad me confundía y no sabía que esperar, por un momento creí que nada pasaría, pero tarde me di cuenta de lo tonta que había sido, un dolor lacerante me impacto en la espalda, fue tanta la intensidad que no pude evitar gritar.
Bellatrix exclamo emocionada ― ¡Fascinante! ― satisfecha comenzó a dar saltitos ―Has logrado hacerla gritar. En verdad eres alguien muy prometedor―Ella lo alababa mientras que yo lo maldecía, había roto mi voto de silencio por su culpa.
―Quisiera seguir jugando pero tengo cosas importantes que hacer― Con gran asco pude ver como acariciaba su inexpresivo rostro ―Es una lástima que tengas que quedarte, yo estaría encantada de enseñarte nuevos trucos― En ese momento no supe que fue lo que me produjo las arcadas, si la proposición de Bellatrix, el agonizante dolor de mi espalda o él fétido olor del monstruo que esperaba por mí. ―En cambio tendrás que escuchar los gemidos de Greyback― Se encamino hacia la salida― Solo cuida que no la muerda o la mate.
―¡Vamos preciosa!―Fue tan rápido al desatarme que yo solo recuerdo como se intensificaba el dolor en mi espalda al ser arrastrada por ese miserable animal.
Con brusquedad me estrello contra la pared, apretando mis manos sobre mi cabeza para evitar moverme, con una de sus garras iba recorriendo mi piel cortándola a su paso, disfrutaba igual que todos ver la sangre correr. Maldije al que me lanzo el contra hechizo del Sectusempra, la inconciencia hubiera sido una buena aliada en esos momentos.
―Tu olor me vuelve loco― con una de sus garras tomo mi pierna para hacer más fácil la penetración ―Es una lástima que ya no te resistas― Al principio peleaba, mordía, rasguñaba, pero con él tiempo me di cuenta que eso solo los alentaba, haciendo esos momentos de humillación aún más largos, especialmente con ese monstruo, disfrutaba mucho sentirse con poder ― Muy pronto el Sr. Voldemort, dejara que te haga mía completamente, serás uno de los míos, mi reina― Con brusquedad y rapidez me puso de espaldas frente a él, tomándome con fuerza de las muñecas para facilitar su agarre en mí y penetrarme con más facilidad.
Cuando ellos estaban sobre mí, usando mi cuerpo para satisfacerse, yo desconectaba mi mente y me centraba en los bellos momentos juntos él o junto a mis padres, pero cuando esos recuerdos no llegaban a mí, recitaba todos los libros que alguna vez leí. Pero esa noche me fue imposible debido a esos ojos tan azules y profundos que me miraban mientras era ultrajada por la bestia de Greyback, fue un suplicio para mí sentirlo. Recuerdo bien como la ira me invadió, porque él estaba tan tranquilo frente a mí contemplando como me ultilizaban.
―¡Como me encantas!―susurro a mi oído mientras terminaba. No recuerdo bien como ocurrió solo sé que sentí mucho dolor al ser estrellada nuevamente contra la pared, me encontraba tan cansada. Solo pude girar un poco mi cabeza para averiguar que pasaba. Frente a mí se encontraba Greyback aun con los pantalones abajo, siendo apuntado por Theodore, en ese tiempo la diferencia de estatura aún era considerable, al igual que su complexión, Theodore era un flacucho a lado de esa bestia, pero su postura y la forma que mantenía dominado con su varita a ese mostró era sorprendente, nunca supe bien que hechizo utilizo, pero lo dejo totalmente impotente.
MI debilidad era tanta que me fue imposible saber que paso después, la inconciencia me venció, no supe durante cuánto tiempo, solo recuerdo que unos extraños ruidos me despertaron, como era costumbre no hice sonido alguno, solo me gire un poco para buscar de donde provenía ese sonido y es cuando lo vi.
Se encontraba en un rincón inclinado con la cabeza entre sus piernas, el silencio del lugar dejaba escuchar perfectamente sus sollozos, su cuerpo temblaba, había dejado caer la máscara que usaba para sobrevivir.
Susurro ―¡Perdóname Grenger! ― Cerré nuevamente mis ojos mientras me dejaba arrullar por sus sollozos, disfrutando saber que alguien más sufría.
CONTINUARA…
Tantas noches Draco y yo nos preparábamos estudiando toda clase de hechizos oscuros para poder construir nuestro disfraz perfecto, muchas de esas noches terminábamos aterrados por lo crueles que eran esos hechizos, nos sentíamos incapaces de poder realizarlos. Cuando el murió, me quede solo junto al loco de mi padre y lo único que pude hacer fue hacer uso de todo lo que había aprendido, no tenía nada que perder, solo debía sobrevivir.
Hacia todo lo posible para no ir donde sabía que ella estaba, así que ponía especial empeño desarrollando mi papel para que me mantuvieran fuera de ese lugar. Pero todo me salió mal, mi notoriedad, me llevo a ser su verdugo. La primera vez que estuve frente a ella, en ese pútrido lugar, puse todos mis esfuerzos para no temblar, la maldita de Bellatrix me hizo contemplar su obra y obligándome a que dejara mi marca en ella. Esa misma noche mientras la ultrajaba Greyback, fui testigo de toda su fuerza, su mirada retadora, llena de tantos sentimientos que yo no pude soportarlo más, entre y lo hechice, utilice toda mi fuerza para alejarlo de ella. Cuando la vi desnuda postrada en el suelo inconsciente, me hice pedazos y comencé a llorar, como hace mucho no lo había hecho, pidiéndole perdón a Grenger, porque yo sería quien continuaría con su martirio.
