Héroes Crepusculares de Hyrule

Capítulo 17

¡Perdóooooooooon! Soy la autora más impuntual de todo Fanfiction . No me odien. Por favor. Se los ruego.

La mayoría de los personajes y lugares no me pertenecen, ya la historia es una adaptación, por lo que es MUY similar a la historia del videojuego "The Legend of Zelda Twilight Princess"

Pero, oigan, ¡este párrafo es un poco más largo que los anteriores! (Y demás es más emotivo…) ¿no? ¿no? ¿nadie? De acuerdo, pueden proseguir… sorryyyyyy

Fuente Ordona

- ¿Ya alcanzaste la rama?

- No… sube un poco más tu brazo.

Midan se reía a carcajadas ante la vista de los dos Héroes del Tiempo tratando de recuperar sus pertenencias, las cuales habían sido robadas por un grupo de ardillas. Era un árbol bastante alto, y el hecho de que los hylians de entre 15 y 19 años fueran especialmente bajitos no ayudaba mucho.

- No puedo subir más el brazo. Tendrás que estirarte más.

- ¿Y si pones tu pie en ese ojo del árbol?

- Creo que es un agujero…

- Está mejor

Link metió su pie en el agujero y utilizó ambos brazos para hacer una especie de escalón para Mercy. De esta manera, Mercy logró subir a la rama en la que se encontraban sus cosas.

- Qué atentas son las ardillas. ¡Hasta guardaron la espada y el escudo en la bolsa!- exclamó Midna con tono burlón.

- Si fueran atentas, Midna, no habrían atorado nuestras cosas en un árbol en primer lugar.- replicó Mercy.

- ¿Cómo vamos a bajar?- se preguntó Link en voz alta- ¿De casualidad tienes una soga o algo así?

- Link, ¿quién en su sano juicio llevaría una soga en su bolso, cosa que lleva todo el tiempo sobre la espalda, o en mi caso en el hombro, y se busca ocuparla con el menor peso posible y no con cosas innecesarias?

- Pues, creo que nadie…

- Pero bueno, mi juicio no es muy sano, ¿sabes?- dijo Mercy mientras sacaba una cuerda de su morral y se disponía a atarla.

- De verdad que eres rara… - dijo Midna.

- Miren quién habla- contestó Mercy con sarcasmo, enfadando a Midna.

Después de asegurar la cuerda en la base de la rama sobre la que estaba comenzó a bajar, procurando mantenerse cerca de Link para que él no tuviera dificultad para tomar la soga.

Con los pies sobre la tierra, Link se sentó para descansar los brazos (¿para qué sentarse?) y Mercy verificó que todas sus cosas se encontraran intactas.

- ¡Qué lindas son las ardillas!- clamó de repente.

- Hace dos minutos las odiabas- Midna saltó de su sombra a la sombra cercana de un árbol, para tener más espacio.

- Encontraron mi pendiente- continuó, dirigiéndose a Link y fingiendo que no había escuchado a Midna. Luego, sacó una cuchara y, mirando su reflejo en ella, se lo puso en el lóbulo de la oreja izquierda-. Bueno, ¿podemos ir a la villa?

- ¿Para qué quieres ir?- preguntó Link.

- Si vamos a ir al Templo del Bosque necesitamos cargar con suficiente comida, pociones y algún tipo de arma de largo alcance.

- ¿Ya has hecho esto? ¿Ir a un templo de este tipo?

- Nunca, pero siempre he querido hacerlo.

Link estaba a punto de colgarse la espada y el escudo en la espalda cuando Midna lo detuvo.

- ¡¿Estás loco?! Se van a dar cuenta de que tú las robaste.

- ¿En dónde puedo esconderlas, entonces?

- Un lugar con sombra para que Midna pueda echarles ojo- sugirió Mercy-. Ahí hay un arbusto. ¿Está bien, Midna?

- Es un buen espacio- concedió Midna después de cambiar de la sombra de árbol a la sombra de Link a la que proyectaban las hojitas-. De acuerdo, me quedaré aquí.

Escondieron la espada, el escudo y una de las dagas de Mercy bajo los arbustos y caminaron hacia la villa. Mercy se detuvo frente a la casa de Link.

- ¿Qué sucede?

- Creo que deberías cambiar tu ropa. Entra a tu casa y ponte un atuendo un poco más casual.- no era una orden, aunque sí sonó como una, pero Link no se lo tomó a pecho.

- Y, ¿qué vas a hacer tú con la tuya? No me sorprendería que trajeras en tu bolsa otro cambio de ropa, considerando que tenías una cuerda y una cuchara.

- Te equivocas… al doble: tengo tres juegos de cubiertos, muchas gracias, y olvidé mi cambio de ropa de emergencia.

- Entonces voy a ir solo a la villa- en realidad, eso fue una pregunta.

- No. Tú cámbiate y serás el mismo Link que ellos conocen. Yo sólo me voy a quitar el gorro y puedo inventar que me tomé unos días libres del trabajo y se me ocurrió visitar Villa Ordon, me perdí en el bosque y tú me guiaste hasta la villa.

- …

- ¡No me mires así! Las excusas que dan en los libros son así de patéticas, y fu la única que pude inventar…

- No es eso, tu excusa es buena, es sólo que no sé qué excusa dar yo.

- Hmm… podemos decir que te encontré inconsciente y cuando te despertaste me mostraste el camino hacia la villa.

- De acuerdo. ¿Se puede estar inconsciente más de tres días?

- Yo creo que sí. Y además, el aspecto que tenemos es bastante convincente. Sólo ensucia tu ropa con tierra y nos vamos a la villa. Anda, ve a cambiarte.

Link subió las escaleras, notando el ardiente dolor en sus muslos. ‛No he descansado en más de dos o tres días' reconoció. Forcejeó con la puerta, ya que cuando fue a buscar a Talo al bosque no se preocupó en tomar sus llaves y desde entonces no había entrado a su casa. Al entrar acomodó una pequeña fotografía de sus padres que se había caído al haber dado el portazo. Se dirigió a su guardarropa y no encontró ropa limpia. Por una vez en su vida, estaba alegre de tener ropa sucia, aunque para trabajar en el rancho no es necesario vestir impecablemente. Buscó la ropa más parecida a la que había utilizado el día que los bulblins invadieron la Fuente Ordona y tomó todas las rupias que encontró (73). Dobló con sumo cuidado la túnica y las demás vestiduras del anterior Héroe del Tiempo y las escondió debajo de su cama. Se calzó unas sandalias y salió de su casa, procurando tomar su llave y cerrar la puerta con gentileza.

Cuando bajó las escaleras, encontró a Mercy mirando el pequeño establo de Epona.

- ¿Tienes un caballo?

- Sí, una yegua. Epona.

- ¿A dónde se fue?- Mercy recargó los antebrazos en la valla de madera y fijó sus oscuros ojos en los de Link.

- No sé a dónde escapó. Ilia estaba con ella en la Fuente y huyó cuando los bulblins llegaron a la Fuente- le dio pesar recordar cómo prácticamente todas las personas a las que quería se habían ido. Todo por culpa de esos monstruos. Apretó los puños, intentando relajarse.

- Lo siento- dijo Mercy, penetrándolo con su mirada.

- Nah, está bien.

Link también apoyó sus brazos en la valla y ambos dirigieron sus miradas al vacío.

- A propósito, traje rupias, por si necesitamos comprar algo. ¿Puedes contarlas?- sabía contar, pero tardaba años.

- Son 73- dijo Mercy, apenas viendo las rupias.

- ¿Cómo puedes contarlas tan rápido?- se asombró Link

- Mi tío me enseño a contar las rupias para agilizar el servicio en la panadería. Me puso a practicar desde que comencé a ayudarle en el trabajo, y todavía lo usamos como juego. Dime, ¿son todas las que tienes?- preguntó, volviendo su mirada hacia Link. Ante el desconcierto de éste, se apresuró a añadir- No lo tomes a mal. Sólo quiero saber si son tus ahorros.

- Ah, sí. Todos trabajamos para la villa, y muy pocas veces recibimos dinero. Casi nunca lo gasto; sólo para lujos, como la fruta o la leche de vaca.

- Entonces mejor quédatelo, lo puedes necesitar luego- le dirigió una cálida sonrisa. ‛No puedo creer que para ellos la fruta y la leche sean lujos. Necesita ese dinero'- Compartiremos el mío. Mi tío acaba de regalarme 500 rupias.

- ¿Te regaló 500 rupias? ¿Así nada más?- Link estaba atónito.

- No, fue mi regalo de cumpleaños adelantado.

- ¿Por qué te lo adelantaría?

- Para comprarme un libro nuevo.

- Y me imagino que el que compraste es uno de los dos libros que llevas en la bolsa, ¿verdad?

- No pude pagarlo por la prisa de llegar al castillo, pero sí, es ese- contestó, desperezándose-. Te sigo.

Link estiró la espalda y caminó, con Mercy a su lado, hacia la villa.

Todo se veía muy triste, hasta las plantas. Ninguna de las chimeneas tenía humo saliendo de ellas, y lo único que se escuchaba era el gato de Sera, quien estaba probablemente buscando a Beth. Antes de consolar a alguien, Link señaló a Mercy la tienda con el índice.

- Esa es la tienda de Sera. Ahí hay leche de cabra, una resortera, y no sé qué más. Creo que voy a necesitar unas 50 rupias- Mercy se las entregó sin rechistar.

- De acuerdo, te veré… junto a esas calabazas, supongo.

Link asintió y se separó de ella.


Ahora, sólo le quedaba esperarlo. Se sentó junto al arroyo, cerca de las calabazas, y miró hacia la roca del centro. Una mujer se acercó a ella.

- Disculpe, señorita, ¿está perdida o algo?- le preguntó la mujer, obviamente embarazada. Tenía los ojos rojos y la cara hinchada. ‛Conozco esa mirada'.

- Ah, no, estoy bien. Gracias- le sonrió, y la mujer se sentó a su lado.

- ¿De dónde vienes?

- De la Ciudadela- no quería indagar en la vida privada de la pueblerina.

- ¡Vaya! Eso está muy lejos.

- Sí, un poco…

- …

- …

- ¿De casualidad no sabes sobre el paradero de mi hijo?- fue directo al grano, con lágrimas amenazando con salir de sus ojos.

- Su… ¿hijo?- ahora no sabía qué hacer. Hizo un ligero ademán de abrazarla, y la mujer se precipitó a sus brazos.

- Sí, mi hijo. Colin- dijo entre sollozos. ‛Colin… Colin, Colin, Colin… ¿No es el amigo de Link?'- Soy Uli.

Entonces todo hizo clic en la cabeza de Mercy. Uli de seguro era una de las madres que habían perdido a sus hijos, al igual que Pergie y probablemente Sera. Tenía que hacer una decisión, y rápido: decirle o no decirle. ‛Está devastada…'

- Hay unos cuantos rumores sobre el ataque de los bulblins en la Villa Ordon, allá en la Ciudadela.

- ¿Los hay?- graznó, esperanzada.

- Sí. Hay personas que dicen que…


Link estaba tratando de sacar a Sera de sus pensamientos deprimentes. ‛Me siento mal por ella, y por todos, pero mientras más rápido compre las cosas, regresemos la luz a Hyrule y derrotemos al Tirano, más rápido podré traer a los niños de vuelta'.

- ¡SERA!- gritó Pergie, abriendo la puerta. Lágrimas corrían por su cara, contrastando con la sonrisa, casi histérica, que llevaba en el rostro.

- ¿Qué te sucede ahora, mujer?- preguntó Sera, apenas pestañeando.

- Uli me dijo que te dijera que una muchacha le dijo que los soldados del reino están buscando a los niños.

- ¡¿Qué?!- se sobresaltaron Sera y Link. La dueña de la tienda corrió tras Pergie y Link se quedó ahí, plantado y sorprendido. ‛Y ahora, ¿qué vamos a hacer?'